Mabel miro a su hermano el cual descansaba leyendo una revista mientras al lado de él descansaba la bandeja con sus medicamentos

- Lo siento Dip – murmuro con un poco de fiebre, odiaba en ocasiones ser tan enfermiza, en especial cuando ella misma se lo buscaba bailando en los charcos dejados por la lluvia

- ¿Por qué? – Pregunto su hermano levantándose y volviéndole a poner la toalla mojada en su frente lo que ayudo a su cerebro a refrescarte – será mejor que te vuelvas a dormir –

-El baile era hoy ¿no? – dijo la chica entre apesumbrado y molesta consigo misma, su hermano había hecho maravillas para invitar por fin a salir a Clodette y ella se lo había arruinado completamente

- Si ¿por qué la pregunta? – respondió su hermano haciéndole otra pregunta

- Tu cita la arruine – exclamo la chica al momento de percibir una pequeña sonrisa en los labios de su gemelo

- Descuida le avise a Clodette con tiempo – explico mientras volvía a sentarse – ella y Jorge irán juntos al baile, como amigos oh como pareja no sé, después de todo tampoco tu cita merecía llegar solo a la fiesta no crees – la chica se sonrojo un poco, en todo el tiempo que llevaba despierta no se había acordado de Jorge ni si quiera por accidente, solo era ella y la culpa por haber impedido ir a Dipper al baile de otoño de la preparatoria

- Yo – inquirió la chica mirando a su hermano poniéndose de pie - como veo que no tienes sueño, creo que esto servirá para mantener un poco quieta u hacerte descansar – enfatizo su hermano mientras le pasaba un control del Wii – veamos si puedes contra mí en smash bros y no seré cuidadoso porque estés resfriada eh –

- Eso lo veremos Dip –

- Quisiera verte intentarlo Mab –

La noche había caído y la chica regresaba de su visita al tocador, miro el juego apagado las bolsas de doritos chetos y papitas junto a los cuatro embaces de refresco de tres litros y medio tiradas en su habitación, hacia un largo tiempo que no habían tenido un momento así, sonrió mientras miraba a Dipper dormido enroscado en la parte de debajo de la cama, hasta para dormir parecía en ocasiones un gatito – Como es que siempre sabes qué hacer cuando más te necesito – susurro volviéndose acostar – como quisiera saber, para sí poder estar a tu lado cuando tu más me necesitas – sonrió al momento de ponerle ambos pies todos congelados en la espalda de su hermano y hacerlo gritar del susto, era obvio que se querían pero de eso ah dormir en la misma cama había una gigantesca diferencia

- Buenas noches – inquirió la chica sonriendo mientras su hermano refunfuñaba algunas cosas y salía en camino de su habitación – buenas noches mi dulce ángel de la guardia -