Mabel miro sorprendida la rosa roja que Dipper sostenía entre sus manos

- ¿Para mí? – pregunto sorprendida ante el extraño obsequio, que en ese momento recibía

- A si es – respondió su hermano con una sonrisa

- ¿Y por qué? – fue la siguiente pregunta de la chica, sin poder todavía imaginar por donde iba el asunto en lo absoluto

El chico sonrió mirando a su hermana directamente a los ojos – ¿Por qué preguntas?– contesto la pregunta con otra pregunta mientras una sonrisa se formaba en sus labios – la razón es muy simple – explico como si la cosa fuera algo demasiado sencillo como para no entenderle - estas creciendo, muy deprisa diría yo – expreso su hermano - pronto serás, una guapa jovencita, y los chicos no dejaran de invitarte a salir y todas esas cosas – la cara de Dipper era de una mescla de orgullo y algo de pesadumbres – así que para adelantármeles quise ser la primera persona en esta vida en regalarte una rosa roja – intento decir mientras unas lágrimas escurrían por sus mejillas – porque para mí siempre vas a ser mi pequeña Mabel – susurro mientras abrazaba a su hermana que tampoco podía evitar ponerse a llorar, no importaba el tiempo ambos siempre serian inseparables