Dipper contuvo el aliento al momento de que esos labios se posaron demandantes sobre los suyos, sabía que era una mujer independiente, que no dejaba que nada se interpusiera entre su objetivo y ella
Cerros los ojos y percibió los sabores de esa boca tan intrépida, ahí estaba la cereza de sus paletas favoritas, el helado de pistache que tan religiosamente era el postre cada tercer día de la semana, el sabor a uva de su goma de mascar para mitigar los nervios, el incomparable sabor del pollo a la Gu Hai Pain, que la chica compraba para celebrar ocasiones especiales, beso más profundo a un que incluso eso lo realizo inconscientemente, era un ser atrapado en realidad en una cadena de movimientos involuntarios, donde su mente parecía ajena a la realidad misma
Profundizo un poco más, y fue en ese momento en donde noto algo nuevo, algo incompatible, no es que la hubiera besado antes y conociera el sabor de su boca, pero la conocía casi tan bien como si fuera el mismo, profundizo más y reconoció leves rastros de tabaco de la india, pétalos de rosa, un toquecillo de cereza, madera de roble un rastro casi indescriptible de corcho, su mente analizo los componentes y en ese fue el momento en donde volvió a tomar las riendas de la situación
Separo sus manos inquietas que ya acariciaban las caderas de la chica casi como un auto reflejo y se forzaba a dejar esos labios tan apetecibles para mirar a la chica directamente a los ojos
- Tomasteis vino – puntualizo más que recriminar – estas ebria – la tomo entre sus brazos y pudo ver sus pequeñas mejillas completamente rojas y su mirada algo perdida
- Quizás – respondió la chica sonriendo alegremente – pero no necesito estar ebria para saber que te quiero a ti en mi cama en cinco minutos – susurro aventando al chico al sillón con una fuerza que no muy bien sabia de donde había procedido –
Dipper podía sentir la energía que emanaba de su hermana y que lo absorbía e incitaba en volverse uno al menos por el tiempo que ella lograra mantener las riendas de la situación, porque a un completamente indefenso ante esos labios que secretamente deseaba desde que tenía ocho años, ah terminar dentro de ella como todo un hombre, había todavía una larga cuesta hasta la misma cima del nirvana
