Un beso, una mirada y el sentimiento, que nunca podría vivir sin ella, golpeándole el pecho como un ariete, dejándolo sin ninguna idea de cómo salir de esa situación, sin tener que huir como sombras en la noche.
- ¿Qué estas embarazada? – pregunto de nueva cuenta, intentando recordar cómo y dónde había pasado, eso, no es que él y Mabel lo hicieran cada dos horas, pero según podía recordar, siempre habían intentado hacerlo en sus días seguros, joder, ahora podía recordar algo, mierda, mierda, mierda, había sido después de la fiesta de Zack, en esa ocasión habían llegado algo tarde, demasiado tarde, teniendo que dormir en el garaje para no despertar a sus padres, había sido una de las pocas veces, donde ni él se preocupó por usar condón ni ella, por verificar si era un día seguro.
Se sonrojo al pensar que su primer hijo, había sido engendrado sobre la cama del perro y un tapete de automóvil deslavado.
-¿Estas bien? – pregunto la chica, con una mirada, que era fácil de entender, estaba asustada, más que asustada, estaba aterrada, era algo no planeado, ni si quiera los dos sabían bien si lo que tenían era duradero o simple calentura, y ahora un bebe, ¿Qué dirían sus amigas? ¿Qué dirían sus padres? ¿Qué diría el mundo en general?
- Yo – la voz de Mabel lo regreso del extraño mundo que era la auto culpa y el regocijo que todo hombre siente al saber que su semilla no es estéril – puedo abortar – las palabras se le quebraron en la boca a la castaña mientras su hermano sentía una corriente fría recorrer su columna vertebral.
Abortar, la palabra le sonaba con demasiado énfasis, pero si ella abortaba, no solo estaba en riesgo la salud del feto, si no la de su hermana, y peor a un sería un secreto que a la larga los consumiría lenta pero inexorablemente sus vidas.
- No – replico el chico atrayéndola hacia sus brazos – nunca vuelvas a decir eso entendisteis – replico mientras la cargaba y entraba a la casa, dándole gracias al cielo que sus padres estuvieran trabajando, sonrió al momento en que Mabel se refugiaba entre sus brazos y empezaba a llorar, a un que no sabía bien si era de felicidad o de ansiedad.
Había tomado una decisión y si sus padres no entendían lo que ellos tenían si el mundo no entendía lo que ellos tenían, entonces por qué seguir viviendo bajo esa realidad, sonrió al momento de dejar a la chica en el sillón tomaba las llaves de su motocicleta.
- Empaca – repuso sonriendo – empaca todo lo que puedas meter en dos maletas – exclamo ahora agachándose para poder besar a su mujer – porque nos fugaremos esta noche – explico tocándola un poco más de lo que se podía considerar apropiado para dos hermanos - entendido –
- Si – susurro la chica completamente sonrojada, al momento de que su cerebro empezaba a comprender que desde ahora, eran ellos tres contra el mundo.
