El castaño dejo la mescla sobre la barra de la cocina, sonriendo ante el desastre que dejaba tras su paso — ¿cómo va la tarta? — replico Candy desde la video llamada en su tableta — a un no quemas nada espero — la risa que acompaño ese comentario, hería mas su orgullo, que el hecho de que sus amigas no pudieran confiar en el para, elaborar una simple tarta de chocolate.

Mason sonrió forzadamente — a un no la quemo — respondió algo arisco — pero lo harás seguro — replico su otra amiga, del otro lado de la llama grupal en Skype — admítelo pines, para cosas que no tienen que ver con lo sobre natural, estas abajo del promedio — el chico se sonrojo un poco, a Candy le aguantaba un poco más ese tipo de burlas, pero con su ex novia no era tan fácil el asunto — y antes de que reclames — puntualizo la rubia — en mi caso, si se cocinar una simple tarta de chocolate — el silencio se apodero por algunos momentos de la llamada, mientras el chico empezaba a limpiar la barra — bueno tienes listo el chocolate ¿no? — pregunto la chica de lentes, mientras intentaba ver por la video llamada, la barra de la cocina.

Preparar una tarta en si no era difícil, con la asesoría de sus amigas, incluso era divertido, a un que siendo sincero consigo mismo, Mabel lo hacía ver mucho más fácil de lo que parecía hasta el momento, pero en el fondo eso era lo que le gustaba de su gemela, podía hacer cosas increíbles, sin mucho esfuerzo.

Desde llevar unas calificaciones arriba del promedio general, sin estudiar tanto como el, ser capitana del equipo de volibol de la preparatoria, y ser según la historia de los hombre-tauros, la única mujer que los había hecho comer tierra, literalmente.

— — Dipper — reclamo una voz algo alejada, mientras se perdía en su memoria, recordando lindos y maravillosos momentos, en especial donde solamente estaban ellos dos solos — dipper — replico ahora un par de voces en coro — con un demonio Pino — grito pacifica – se te está quemando el chocolate inútil — el castaño reacciono torpemente, tirando el contenido del mismo sobre la estufa, y mirando horrorizado como sus esfuerzos hasta ahora, bien podrían ser en vano.

Irritado corto la llamada antes si quiera de dejar hablar a sus amigas, sintiéndose como el perdedor que era ¿en verdad pensaba que todo iba hacer tan fácil? Incluso esa pregunta en su mente, sonaba tan estúpida, enamorarse de su gemela era tan complicado en todos los ángulos posibles, no solamente en el ámbito social o natural, todo estaba en su contra, hasta el hecho, de que era un amor platónico en sí mismo.

Se dejó caer derrotado, una vez que apagara la estufa, riendo como un tonto, ante el simple hecho de si quiera haber pensado en hacer la tarta en primer lugar, unas lágrimas escurrieron por sus mejillas, ante el hecho de que en verdad amaba a su gemela, desde ese día donde ella le había hecho un corazón con todas sus tarjetas de san Valentine.

Pero nunca se lo pudo decir, sin temer perderla para siempre, por eso intentaba amar a otras personas, Wendy, Candy, Pacifica por todas las estrellas del firmamento, se había acostado con Wirt, arruinando un poco su amistad con su mejor amigo, en su afán de olvidar ese amor prohibido.

Algunas horas después.

La castaña miro preocupada el desastre en la cocina, su madre seguramente estaría furiosa al ver su estufa cubierta de chocolate, camino en silencio, analizando toda la situación, por lo que podía observar su gemelo intento preparar alguna especie de tarta de chocolate, la tableta indicaba que había hablado con alguien durante algún tiempo, durante la elaboración, sonrió sutilmente, conociendo a su gemelo, ya sabía con quién habría hablado.

Se arrodillo a su lado, limpiando suavemente algo de polvo para hornear de su mejilla — tonto — susurro algo sonrojada — en verdad eres un bonito tonto — beso levemente los labios semi abiertos, de su hermano profundamente dormido — pero a un así — dijo mientras se acomoda un poco el pelo — eres mi tonto — susurro casi en silencio, mientras empezaba a limpiar la barra de la cocina.

Despertando al bello durmiente bruscamente — aprisa pines — bufo con una sonrisa — que mama no tarda en llegar — exclamo sonriendo mientras le pasaba un trapo — ayúdame a limpiar este desastre — ambas miradas se cruzaron antes de sonreír, podrían estar en una situación complicada, pero encontrarían una solución, después de todo ellos siempre encontraban una salida al final ¿no?.