SÓLO UNA VEZ:
Sakura despertó, no es que hubiera dormido mucho y que la noche hubiera sido la mejor, pero por lo menos se sentía con la mente más despejada. Sasuke dormía tranquilamente a su lado, estaba profundamente dormido, como no lo había visto durante todo el tiempo en sus viajes, la joven sospechaba que también extrañaba una cama, una habitación y la seguridad que otorgaba la Aldea, pero él nunca lo diría y ella nunca se lo mencionaría, a Sasuke le gusta su reputación de un hombre fuerte y seguro, hasta un poco distante.
El ninja se veía sereno, su rostro lleno de calma y sin pesadillas, de ningún tipo. Era un hombre apuesto, su cabello negro era un toque muy distintivo de todo su clan, igual que su orgullo, en ocasiones a Sakura le costaba recordar cómo era en el pasado, con su melena más corta y entonces tenía que recordar la primera fotografía del equipo siete, una sonrisa tierna apareció en su rostro, había cambiado mucho, demasiado.
Sasuke y su clan tenían rasgos específicos, su sangre y descendencia eran fuertes, e inevitablemente se preguntó, en caso de estar embarazada, si el primer descendiente de los Uchiha, después de tantos años, tendría los mismos rasgos, el cabello espeso y negro, ese orgullo característico, si heredaría el Sharingan, probablemente ella no tendría nada que aportar que fuera tan importante. Quizás sería más fácil si fuera una niña.
¿Cómo tomaría Sasuke la noticia?, no había hablado al respecto, y si bien era obvio que Sasuke quería seguir con su descendencia, no era claro que quisiera hacerlo inmediatamente, no cuando aún viajaba, cuando era tan errante y sin planes de sentar cabeza. Sakura no quería arruinar sus planes, no quería atarlo a la Aldea si no era por decisión propia, pero estaba asustada, no estaba lista.
-¿Qué sucede?, ¿tuviste una pesadilla de nuevo?- Sasuke había despertado y la miraba con calma mientras le acariciaba la cabellera rosa.
-No, no es eso. No he tenido pesadillas en días-
-Te hace bien la Aldea-
-Sí, creo que sí- Sakura se refugió en el pecho de su compañero que la envolvió en sus brazos -Pero no quiero dejarte solo-
-Eres tú quien me preocupa, Sakura- ocasionalmente Sasuke tenía esos momentos de ternura con ella, le demostraba cuánto le interesaba -Necesitas estar en un lugar tranquilo. Además, si lo que te preocupa es dejarme solo, puedo buscar compañía-
- ¿Compañía?, ¿cómo quien? –
-Ya sabes, algunos de mis antiguos compañeros de viaje- Sakura sabía perfectamente a quién se refería, a la mujer de pelo rojo no le molestaba viajar de Aldea en Aldea, era tan errante como Sasuke -No tienes nada de qué preocuparte- le dijo él, quizá adivinando sus pensamientos.
-Lo sé, pero tus compañeros de viaje me preocupan...-
-Te preocupas demasiado por mí- le confesó Sasuke riendo. Buscó sus labios y la besó con calma.
-Lo pensaré-
-Me gustaría que pensaras en ti- el ninja ya estaba recorriendo su cuerpo con delicadeza, ya besaba su cuello y comenzaba a quitarle la pijama.
...
Sakura estaba paseando por la Aldea, no tenía nada qué hacer, Ino estaba en el Hospital, Naruto y Sasuke estaba poniéndose al día, aunque la médico tenía la sospecha de que posiblemente estaban entrenando, y no pensaba interrumpirlos, estarían bien, conocían sus límites y no se expondrían a retrasar su progreso. Así que estaba sola, esa era la razón principal para no querer quedarse en la Aldea, no había nada qué hacer, nada en lo que pudiera entretenerse, nadie con quien platicar hasta que Ino se desocupara de sus deberes. Podría buscar a Hinata, era una buena ninja, pero no eran tan unidas, no había mucho sobre qué platicar, a excepción de Naruto, el único tema en común. Convivía mejor con Ten-Ten, pero ella estaba fuera de la Aldea y no regresaría hasta dentro de unos días.
-¿Qué sucede, Sakura? -le preguntó Yamato sentándose a su lado. Estaban en una pequeña banca justo en frente a la Torre Hokage.
-Sólo daba un paseo por la Aldea- la joven subió las piernas y abrazó sus rodillas como si fuera una niña pequeña.
-Supe que se quedarán un par de días, deberías estar más contenta- Yamato siempre tenía un tono conciliador que la ayudaba a hablar, parecía estar dispuesto a escucharla y aconsejarla.
-Para serle honesta, quizá me quede un tiempo más por aquí-
-¿Sasuke por fin decidió quedarse? – la joven negó la cabeza -Ya veo- era más que claro el asunto -¿Y qué te hace dudar tanto para quedarte?, los días que estuviste aquí, antes de que Sasuke volviera, te veías bien-
-No estoy segura de qué podría hacer aquí, no por tanto tiempo... Envidio al resto, ¿sabe?, ya todos saben dónde quieren estar, están cómodos aquí, tienen su lugar-
-Creo que deberías quedarte- Yamato tomó su mano y la apretó con fuerza -Tengo la certeza de que tu lugar está aquí en la Aldea-
-¿Y qué se supone que voy a hacer aquí? –
-Descansar, tomarte un tiempo para ti. Naruto también lo está haciendo, se recupera-
-Gracias, Capitán Yamato- le dedicó una sonrisa -Creo que tiene razón-
-Piénsalo con calma- le dijo el ninja antes de irse.
La joven se quedó sentada, Yamato tenía razón, pero quizá cambiaría sus consejos si ella le confesara que podría estar embarazada. Entonces le diría que se fuera con Sasuke, o que lo convenciera de quedarse, que no podría estar sola durante una etapa en donde necesitaba más compañía que nunca. Si estaba embaraza debería irse con Sasuke, era lo más lógico, pero, podría ser una falsa alarma y no quería anticiparse a nada,
Se levantó intentando no arrepentirse de la decisión que ya había tomado. Fue hacia la Torre Hokage, si se lo decía primero a él, sería más fácil mantener su decisión.
Los pasillos de la Torre ya no estaban tan ajetreados, sólo algunos ninjas de logística y planeación. Se detuvo cuando estuvo frente a su oficina, la mujer del otro día estaba ahí, sentada en un escritorio con una montaña de papales a su alrededor, realmente se veía confundida. La joven aprovechó para verla mejor, era muy bonita, tenía un rostro fino y un hermoso cabello negro con destellos verdes, o así lo parecía a la luz del día, esperaba que fuera amable.
-Quisiera ver al Hokage- dijo tímidamente. Estaba avergonzada de recordar que la había suplantado aquella tarde, en esa habitación.
-Está ocupado- respondió la mujer sin siquiera dignarse a verla.
-Sólo será un momento, tengo algo importante qué decirle- intentó de nuevo.
-No tiene tiempo para recibir visitas-
-Creo que tiene tiempo para verme a mí- comenzaba a perder los estribos, no le gustaba su tono altanero y desinteresado. Tuvo que respirar profundo para clamarse, pero ella seguía tan indiferente.
-Puedes dejarme tu mensaje y yo se lo daré más tarde- seguía sin levantar el rostro, fingiendo entender los papeles que tenía en su escritorio.
-Se lo daré personalmente- dijo avanzando hasta la oficina, pero entonces la mujer se puso en su camino.
-Realmente está ocupado- le dijo sin moverse ni un solo centímetro.
-Nunca lo ha estado para sus alumnos, así que muévete- Sakura comenzaba a levantar la voz, no le dirían que no podía verlo.
-¿Por qué no vienes más tarde?, quizá pueda hacerte un espacio- su tono amable terminó de enfurecerla.
-Creo que mejor lo veo ahora- se acercó a la mujer dispuesta a pasar por encima de ella. ¿Quién se creía que era?, ¿desde cuándo tenía tanto derecho sobre el tiempo del Hokage? Esa mujer no la detendría.
-¡Detente! – le gritó cuando Sakura intentó moverla. Era claro que ella no era una ninja, o por lo menos no actuó como una, además la médico era reconocida por su fuerza, quizá, si esa mujer lo hubiera sabido, no se habría metido en su camino -¡Espera!-
-¡Sakura!, ¿qué haces?- escuchar la voz de Sasuke la detuvo. Se apartó de la mujer y resopló con frustración. Naruto y Sasuke estaban a su espalda y veían la escena totalmente confundidos.
-¡No me deja entrar! – se justificó la joven, su voz sonaba tremendamente caprichosa y se dio cuenta del escándalo que había ocasionado.
-¿Qué está sucediendo aquí? – Kakashi había salido de su oficina y las veía a las dos en busca de una explicación. Estaba furiosa con él aunque no tenía razones válidas para estarlo, simplemente no soportaba a la mujer que había elegido.
-Esta joven quería entrar a tu oficina, pero le dije que estatus ocupado- Hanare parecía asustada por la reacción de Sakura, pero el Hokage no entendía la razón para no dejarla entrar a su oficina.
-¿Pasa algo, Sakura? – la joven tenía un puchero adorable en su rostro, como una niña pequeña que no ha conseguido lo que quiere.
-Nada- le dijo antes de darse la vuelta y marcharse – No volveré a interrumpirlo- advirtió.
Sasuke fue tras ella y Naruto se quedó parado sin entender lo que acaba de suceder, por lo menos ya eran dos.
-¿Por qué no la dejaste entrar? – le preguntó a Hanare cuando Naruto se hubo marchado, fue tras Sasuke y Sakura. La pareja estaba en la oficina Hokage.
-Estabas ocupado, realmente no quería interrumpirte, tienes tanto trabajo y pareces tan estresado por todo, ¿hice mal? – la mujer parecía ser sincera, sólo intentaba ayudarlo, no se le podía reprochar nada.
-Está bien, no te preocupes, pero para la próxima deja que entre. No estoy tan ocupado como para no verla- Hanare asintió - ¿Sabes qué era lo que quería? –
-No, le pedí que dejara su mensaje, pero no quiso dármelo-
-Gracias, Hanare- la mujer despareció y lo dejó solo.
Kakashi se sentó en la silla y trató de relajarse pero habían sido días muy pesados. Mejor se puso de pie y se quedó viendo por la ventana; hacía un rato, había visto a Sakura y a Yamato hablar tranquilamente, la joven estaba sentada y parecía cabizbaja como el día anterior, algo parecía estarla preocupando y Yamato la reconfortaba, incluso, y a pesar de la distancia, lo había visto tomar su mano. No era la gran cosa, él había sido parte del equipo siete y eran unidos, o eso creía, pero la joven mostraba tanta confianza con él, lo dejaba estar cerca... para ser honestos, Kakashi había sido quien se alejó de ella, pero ahora la extrañaba, extrañaba la sensación de tenerla cerca, le hacía bien. Y sin embargo se sentía tan extraño tocarla, aquella noche, cuando su alumna tomó su brazo y caminaron por el parque, era tan inusual para él, cuando lo abrazaba o con el simple hecho de estar cerca, debía ser la diferencia de edades.
-¿Está ocupado, Hokage-sama?- Yamato estaba frente a él. Kakashi lo observó con cierto recelo, quería saber de qué había hablado con Sakura.
-No, pasa. Pero deja de llamarme así, la formalidad no va conmigo-
-Me preguntaba si Sakura ya habló contigo...- la puerta que esperando.
-¿Sobre qué? -
-Parece que no está segura de marcharse con Sasuke de nuevo, pero tampoco de quedarse- eso lo dejó sorprendido -Me gustaría que se quedara, y pensé que tal vez tú podrías darle alguna tarea, Sakura dice que no encuentra un lugar aquí en la Aldea...- y se tenía que enterar por Yamato, hacía algunos días, su alumna también le había mencionado sus dudas, pero ya no más.
-¿Sasuke se irá sin ella? –
-Eso parece...-
-Veré que puedo hacer, pero ¿por qué te interesa que Sakura se quede? -
-Es bueno tenerla por aquí, ¿no crees? –
-Sí-
Esa conversación dejó pensando a Kakashi, se moría por averiguar si a eso venía Sakura, a pedirle que le buscara un lugar en la Aldea para poder quedarse, quizá ya estaba decidida a permanecer en la Hoja, y si era así, dudaba que después del pequeño altercado con Hanare, siguiera pensando lo mismo. Quería ir con ella, buscarla y saber si podía ayudarla, aconsejarla como Yamato, pero tenía demasiados deberes, además Sasuke ya había ido tras ella. De todos modos, cómo es que Sasuke no se quedaba en la Aldea, ¿cómo se le ocurría dejar a una mujer así?
Daba igual, ese no era asunto suyo. ¿Y qué si Sakura se iba aun cuando quería quedarse?, él no podría decir nada que pudiera hacerla cambiar de opinión.
Se volvió a sentar en la silla y continuó con los muchos deberes que tenía.
/
-Adelante- alguien estaba tocando la puerta a últimas horas de la noche, sólo esperaba que no fuera más trabajo - ¿Qué sucede, Sasuke? –
-Sólo para informarle que nos vamos mañana, a primera hora-
-Pensé que estarían un par de días más aquí-
-Tengo planeado volver pronto...-
-De acuerdo, buena suerte- se le quedó un "cuídala mucho", atorado en la garganta. ¿Quién cuidaría de ella mejor que él.
Sasuke salió y lo dejó solo. Así que después de todo, Sakura también se iba. Era lo mejor, para todos.
(...)
Eran las primeras horas del amanecer, y aunque Kakashi había decidido no ir, terminó por presentarse para despedirse, estaba alejado del grupo, no tenía mucho qué decir, sólo quería verlos marcharse.
Sasuke y Sakura hablaban con Naruto e Ino, el ninja no estaba seguro qué estaban esperando pero no parecía tener prisa por comenzar su camino. Kakashi no sabía qué estaba haciendo ahí, ni siquiera se acercaba.
Sakura no lucía ni muy alegre ni muy triste, parecía estar sumida en sus propios pensamientos. En un momento, lo vio directo a los ojos, le dedicó una corta mirada de no más de un par de segundos y luego fingió que no estaba ahí, no le sonrió, no se acercó, nada. Esa mujer era desesperante. Nadie sería capaz de comprenderla, ni ella misma. Además, no podía sacarse de la cabeza aquella mujer con la que había compartido una situación tan íntima, y aunque se había obligado a recordarse que de ninguna forma podía ser Sakura, había un resquicio de duda que lo estaba volviendo loco.
Sólo debía asegurarse de que no había sido ella y entonces todo volvería a la normalidad.
Se acercó al pequeño grupo que aún permanecía charlando animadamente, Sasuke y Sakura sólo estaban tomados de las manos, seguían sin tener planes para avanzar pronto.
-Sakura, ven conmigo un momento- no era una pregunta. La joven parecía sorprendida de la seriedad del ninja, pero no dijo nada, no objetó nada y con simple:
-Ahora vuelvo- lo siguió. Kakashi se aseguró de alejarse lo suficiente para que nadie los oyera, pero a una distancia prudencial para no levantar sospechas.
-¿Qué sucede, Hokage-sama? – esa maldita formalidad. El ninja se acercó a la joven, más de lo que necesario, casi la tocaba pero quería ver su reacción, sentirla cerca. Si ya estaba decidida a irse, por lo menos se llevaría esa confesión con ella, esperaba que no dejara de pensar en aquella noche, verla sorprendida y confundida, revolverle las ideas.
-Fui yo- le susurró, escuchó un suspiro de parte de la médico, ¿la confirmación que estaba esperando? -Aquella tarde, en la habitación-
-Lo sé- le dijo ella. Si Kakashi quería sorprender a su alumna, fue él el sorprendido.
Se quedó paralizado, se le atoraron las palabras en la garganta. No pudo decir ni hacer más, era la última respuesta que esperaba escuchar.
Pero Sakura sí parecía estar más consciente, la joven se alejó con paso decidido, como si no hubiera confesado algo tan grande, tan alarmante ¿por qué lo había permitido?
Se dio la vuelta muy tarde, Sakura ya estaba llegando al grupo, Kakashi no podía acercarse otra vez, no sin delatar que algo estaba pasando.
Pero el grupo no estaba solo, o por lo menos no lo estaría, en la entrada de la Aldea, estaba el grupo que acompañó a Sasuke después de Orochimaru, incluida la mujer de pelo rojo que le había tocado cargar hasta la Aldea. El ninja no entendía nada, ¿Sakura se atrevería a ir con ellos? ¿estaría dispuesta a tanto sólo por seguir a Sasuke?
Sakura vio el grupo de ninja que esperaban a su pareja, se le encogió el estómago.
-¿Podemos hablar un momento? – le pidió al ninja tomándolo de la mano y guiándolo a un lugar apartado. Karin observó a la pareja sin perderlos de vista, intentando descubrir qué era lo que podrían discutir.
-¿Todo está bien, Sakura?, ¿has cambiado de opinión y quieres venir conmigo?- desde el día anterior había decido quedarse.
-No, la verdad es que creo que tienes que ir tú solo, o en todo caso, sin mí-
-¿Entonces qué sucede? – la joven se tuvo que armar de valor para lo que diría. Su corazón palpitaba desbocado, no había planeado decir algo así, pero luego Kakashi se había presentado y sus ideas estaban revueltas, la culpa había vuelto. Había traicionado a Sasuke y no podía exigirle algo que ella no había dado.
-Sé que durante el tiempo que estemos separados, no dejaré de preguntar si Karin ya logró seducirte -Sasuke hizo una mueca de confusión o sorpresa.
-Sakura...-
-No lo niegues, no tiene caso- le dijo ella con una sonrisa, Sasuke no tenía la culpa del interés de Karin -Pero quiero, necesito un poco de paz...-
-¿Qué propones? –
-El tiempo separados nos puede servir para saber si realmente queremos estar juntos, quiero decir, si tú estás listo para aceptar lo que yo quiero, para estar dónde yo estoy...-
-¿Realmente quieres esto? – la expresión del ninja lo decía todo, no se esperaba algo así; no se veía dolido pero sí sorprendido.
-Eso es lo que vamos a averiguar- lo abrazó con fuerza -Sabes lo que siento por ti, nada cambiará en unos meses-
-No tengo nada qué pensar, Sakura-
-Entonces te estaré esperando cuando vuelvas- el ninja besó su frente -Será mejor que no te siga retrasando-
Sasuke la tomó de la mano y caminaron juntos hasta la entrada de la Aldea.
-Ten mucho cuidado- le pidió.
-Te veré pronto- le dijo antes de besarla en los labios.
Se soltaron de las manos y el Uchiha comenzó su camino, volteó un par de veces para verla antes de que se perdiera de vista.
Sakura se quedó ahí parada. Tenía un nudo en la garganta, sabía que quizá le estaba abriendo una oportunidad a Karin, pero tenía que asegurarse de que Sasuke realmente quisiera estar con ella. Necesita arreglar un asunto importante con el Hokage.
¿Qué sucedería si realmente estaba embarazada y él no volvía?, entonces tendría que aceptarlo, de ninguna forma forzaría a Sasuke a nada y por esa razón lo había dejado irse libre de compromisos, no lo obligaría a volver, ni a respetarla porque así no era el amor, así no lo quería ella.
Los ojos se le nublaron, sentía las lágrimas empujar para salir, tenía la ligerísima esperanza de que él se quedara, que después de todo, se quedara con ella en la Aldea, esperaba algo más que promesas, quería hechos. Y sin embargo, se sentía como una ingrata, que Kakashi hubiera venido a recordarle aquel día, la hacía sentir miserable.
-¿Estás bien, Sakura? – le preguntó Ino a su espalda.
-Sólo quiero que sea feliz- le susurró a su amiga. ¿Y qué sucedería con ella?
-¿Sakura, qué hiciste? –
Esperaba que lo correcto. No era justo atar a Sasuke, así ninguno podría ser feliz. No quería comodidad, no quería conformarse, pero también quería que él volviera y no se marchara de nuevo. Ojalá no estuviera cometiendo el error más grande. Con suerte, cuando Sasuke volviera, ella ya sabría si realmente estaba embarazada.
La joven se pasó el resto de la tarde sola, se negó a importunar a Ino en sus tareas en el Hospital y Naruto y Hinata tenían algo qué hacer, además no le apetecía su compañía, no eran muy buenos para animarla y no podrían entender los problemas por los que estaba pasando. Quería dejar de pensar en lo que estaría haciendo Sasuke, si la estaba pasando mucho mejor con su equipo que con ella, si la extrañaba o si la pensaba tanto como ella a él.
También sabía que pensaba demasiado en Sasuke, pera no recordar al Hokage. Él sabía que había sido ella la mujer en aquella habitación, era demasiado vergonzoso recordar sus manos sobre su cuerpo, la forma en la que la besó. ¿Por qué lo había hecho?, tenía una mujer a su lado, pero ella tampoco era tan inocente, los dos era culpables y ninguno tenía justificación. Kakashi no tenía que haberlo mencionado, era una mancha en los expedientes de ambos, la joven nunca había pensado en traicionar a Sasuke de esa manera, y él era el Hokage, no se veía nada bien que hubiera besado a su alumna. Además, durante los últimos días la había tratado con indiferencia, no entendía su comportamiento, ninguna mujer debía ser capaz de entenderlo.
Su mente era un caos, pasaba de un tema a otro, pero con Sasuke ya era muy tarde, no podía arrepentirse de su decisión y no iría tras él porque ni siquiera conocía su paradero, además no era el objetivo de quedarse en la Aldea.
Para cuando decidió qué hacer, ya era bastante tarde, se había pasado el día entero pensado y frustrándose por sus acciones y decisiones, pero era momento de ir con el Hokage, no podía seguir evitándolo y cuando se asegurara que él también fingía no recordar lo que había sucedido, entonces todo estaría en orden. Hubiera sido más fácil su estancia en la Aldea de no tener que evitar al ninja principal.
Para su fortuna la mujer del Hokage no estaba presente, no tenía ánimos de volver a pelear. Sasuke le había reprochado su actitud tan infantil, le había dicho que estaba exagerando, pero él no había presenciado la actitud tan altanera de esa mujer, casi la había hecho cambiar de opinión. Aún se enfurecía de sólo recordarlo.
Tocó cuidadosamente la puerta, intentando controlar el retumbar en su pecho, el nerviosismo que sentía. Quizá él ya se había ido, era tarde, debió haberse ido con su pareja, no sería de sorprender. ¿Qué estaba haciendo ahí?, era una locura.
-Adelante- después de todo seguía en su oficina.
El Hokage tampoco levantaba la vista de unos papeles que tenía en su escritorio, ahora entendía de dónde había sacado esos modales su novia. La joven carraspeó un poco y eso fue suficiente para el ninja que levantó los ojos. Se veía realmente cansado, eso bajó su guardia.
-¿Necesita ayuda? – pero más que una pregunta era un aviso. Sakura se acercó a su escritorio y comenzó a organizar los papeles y pergaminos sin esperar su respuesta.
-Pensé que te irías con Sasuke- el ex ANBU se pasó las manos por el rostro, era evidente que no habían sido días fáciles en su nuevo cargo -No me dijiste que te quedarías-
-Lo intenté, pero su novia no me dejó entrar- Sakura intentó modular su tono, no le hablaba a su sensei, le hablaba al Hokage -Se suponía que nos quedaríamos un par de semanas, pero no tenía sentido, Sasuke sólo estaba esperando mi decisión para marcharse y no quería retrasarlo... Debe firmar estos pergaminos, y será mejor que envíe las respuestas a las felicitaciones mañana mismo- siguió echando un vistazo al resto de los papales -Creí que Sasuke se lo había dicho-
-No lo hizo-
-Supongo que lo olvidó-
Kakashi dejó que Sakura lo ayudara con todo el papeleo. Toda la tarde se había reprochado haber hablado de más, y cuando se dio cuenta que ella se quedaría en la Aldea, no dejó de recriminarse sus impulsos. Pero la joven fingía no recordar nada y eso debía aliviarlo, pero no lo hacía, lo frustraba más, quería una explicación.
-¿Por qué viniste aquí? – de nuevo su actitud hostil contra su alumna.
-Porque me voy a quedar en la Aldea y debo ponerme a sus órdenes, Hokage-sama- esa maldita formalidad.
-¿Y por qué dejaste que te besara aquel día? – el rostro de la joven enrojeció violentamente pero no dejó de arreglar los papales. La había agarrado con la guardia baja.
-¿Por qué el Hokage-sama besa a su alumna en una cuarto oscuro?-
-No sabía que eras tú- ambos se quedaron en silencio -Tú sabías que yo no era Sasuke, que era yo, pudiste detenerme-
-Esto fue una mala idea- su alumna dejó los papeles en su sitio pero no se atrevía a verlo a los ojos, se veía nerviosa, notaba su respiración acelerada y su voz un poco titubeante -Será mejor que me vaya, y será mejor que no hablemos del tema otra vez. Llámeme si lo puedo ayudar en algo, Hokage-sama-
Kakashi estaba harto de la situación, de la formalidad de Sakura, de su propia actitud fingiendo desinterés, no soportaba la idea de que ella supiera que había sido él aquel hombre y que no hiciera nada al respecto, que se mostrara arrepentida o indiferente, cómo si no hubiera reaccionado a sus caricias, la sintió entregarse y desear más, olvidarse de Sasuke y disfrutar de él, un hombre no olvida esa clase de momentos, mucho menos él. Estaba mal recordarlo, pero desde que ella lo había admitido, no pudo sacársela de la cabeza, no dejó de recordar la forma de su cuerpo, lo suave de su piel. Toda la maldita tarde con los mismos recuerdos. Fingir indiferencia no le serviría de nada esta vez.
Alcanzó a Sakura cuando estaba abriendo la puerta. Evitó que la terminara de abrir y le cerró el paso.
-Hokage-sama- susurró ella.
-Sentí cómo reaccionabas, Sakura- alcanzó el apagador de la oficina y pronto se quedaron en la oscuridad -Y lo quiero sentir de nuevo-
La escuchó suspirar con fuerza.
Sakura no estaba segura de entender muy bien la situación, estaba con el Hokage de la Aldea Oculta entre las Hojas, en completa oscuridad, por segunda vez. Pero ahora eran conscientes de los límites que podrían romper.
La médico no se atrevía a moverse un solo centímetro, estaba paralizada como la primera vez, e incluso más, él sabía a quién estaba a punto de tocar, y no podía creer que quisiera hacerlo. Él era el Hokage, un hombre que despertaba el interés de muchas mujeres y que debía tener gustos demasiado exigentes que una jovencita una década menor, no podría cumplir, además que él ya tenía una pareja, una mujer que debía cumplir con los requisitos. ¿Así que qué estaba haciendo con su alumna? Se suponía que el descanso de la relación con Sasuke, era para él, no para ella, ella no tenía nada qué pensar.
Kakashi colocó ambas manos en la puerta, tenía acorralada a su alumna, de nuevo. Claro que estaba intentando controlarse, intentando recordar su posición y la de la joven, pero era jodidamente difícil cuando la tenía tan cerca, ahora que reconocía su aroma,, que la escuchaba respirar con dificultad, la imaginaba con la boca ligeramente abierta, su pecho subir y bajar seductoramente. No podía engañarse, sabía lo que quería de su alumna, había notado su cambio, poco antes de la guerra y desde entonces no podía dejar de notarla, de imaginarla. Sabía a qué se debía esa extraña sensación al tocarla, cuando ella simplemente lo tomaba del brazo o cuando milagrosamente lo abrazaba, era porque lo ponía nervioso, porque aceleraba su pulso y lo descontrolaba.
Sólo una vez, la necesitaba sólo una vez y entonces podría sacarla de su mente. Una sola vez para ambos. Se bajó la máscara.
La besó antes de que su mente siguiera analizando sus opciones y le restregara la atracción que sentía por su alumna. Sus labios estaban húmedos y eran suaves, como los recordaba, sus manos ejercían presión en la puerta de madera que crujía ligeramente. No estaba saliendo muy bien, no como él hubiera imaginado, su alumna estaba quieta, no se atrevía a devolverle el beso por lo que estaba a punto de alejarse y disculparse, entonces Sakura comenzó a corresponderle, sus labios estaban húmedos y se movían contra los suyos. Era un beso un poco tímido, no tan confiado como el de aquella noche, pero no dejaba de encenderlo. De apoco la joven pareció dejarse llevar, sus delicadas manos llegaron a su pecho y se aferró a la tela de su ropa, también lo besó con más seguridad, sintió su tímida lengua enredarse con la suya con lentitud, de una forma tan especial que le estaba ocasionando serios problemas para controlarse.
Kakashi se acercó más ella, a su cuerpo que ya chocaba con la puerta, la encerró más de ser posible hasta que terminó por sentir su pecho estrellarse contra el suyo. La puerta crujió aún más, tanto por la presión que él ejercía contra el cuerpo de la médico, como por sus manos que seguían recargándose en la madera. El beso ya era bastante explosivo, Kakashi ya sentía cómo la sangre comenzaba a hervirle, sentía sus labios cosquillear por el contacto y sus pulmones imploraban aire, pero no se separó de ella hasta pasados algunos minutos.
Ambos jadeaban con fuerza, la habitación estaba completamente a oscuras pero el ninja sabía perfectamente dónde se encontraba ella, no podría moverse sin que él lo sintiera. Era la oportunidad para que Sakura saliera corriendo de nuevo, la única que tendría porque si no se iba en ese momento, no dejaría que se marchara hasta que terminaran. La habitación parecía demasiado sofocante, el ambiente era muy distinto.
Las manos de su alumna, que estaban en su pecho, aferrándose a la tela, lo soltaron de a poco, pero no se alejó, las subió lentamente, como una suave caricia, y llegó hasta su rostro que tenía la máscara abajo, ese contacto le provocó escalofríos, de pronto parecía demasiado íntimo. Cerró los ojos y se rindió ante su alumna, fue bien recompensado cuando ella se puso de puntillas, enredó los dedos en su cabellera gris, lo atrajo con delicadeza y lo besó de nuevo. Era señal que estaba esperando.
Por fin apartó las manos de la puerta y llegaron al cuerpo de Sakura, a su cintura. La blusa de la joven estaba un poco levantada, por lo que pudo sentir su tibia piel, bajó un poco más y disfrutó de su cuerpo, de cada curva que encontraba. Sus labios abandonaron los de ella y bajó hasta su cuello, sintió su pulso acelerado, la besó con fuerza intentando exprimir cada gota, la esuchó jadear, sintió que sus manos lo acercaban más, le imploraban que no se detuviera. Lo sonidos que salían de su boca eran gloriosos, nada exagerado, sólo lo suficiente para delatar el placer que estaba sintiendo.
Comenzó a subir su blusa, necesitaba sentir su piel desnuda contra la suya, sentirla más cerca. El ninja estaba tan desesperado que no podía terminar de sacar esa dichosa prenda, tuvo que intervenir Sakura, se alejó ligeramente, Kakashi se arrepintió de haber apagado la luz, quería verla, quería verla mientras se despojaba de su blusa, la forma de su cuerpo, su piel blanca, ver su pecho subir y bajar, su imaginación no hacía más que torturarlo, escuchaba el distintivo ruido de su ropa mientras se la quitaba. Cuando ella se volvió a acercar, estaba completamente desnuda de la cintura para arriba, sus manos recorrieron su espalda completamente sin encontrarse algún broche de sostén. Jadeó fuertemente al sentir su desnudez, la besó de nuevo, con más fuerza, sin restricciones, sus manos seguían acariciando su espalda y cintura, su vientre y amenazando con subir, pero al final bajaron hasta sus largas piernas para poder cargarla entre sus brazos. La sostuvo con fuerza hasta que sus piernas se enredaron en su cadera, hasta que sintió ese toque placentero en la pelvis que le arrancó otro jadeo.
Se fue directo a su cuello, la besó con decisión y estuvo tentado a dejar una marca pero terminó por arrepentirse. Las manos de Sakura estaban sobre sus brazos, lo apretaban con fuerza y de su boca salían gemidos suaves y eróticos. Sus labios siguieron bajando, desde el cuello de su alumna, hasta su desnudo pecho. Cuando ella sintió ese toque tan íntimo, cerró las piernas con más fuerza en torno a su cadera, las manos llegaron hasta su cabellera gris y lo invitaron a acercarse más.
Kakashi besó sus delicados senos, primero con delicadeza, no quería lastimarla ni sobrepasarse, pero con el paso de los minutos era más difícil mantener el control. Su piel ahí era muy suave, era tersa y estaba caliente, desprendía un aroma exquisito del que él quería impregnarse. Sus senos eran del tamaño perfecto, una de sus manos subió y se cerró en torno a uno de ellos, cabían perfectamente, era un cuerpo terminando de madurar, más perfecto no podría ser. Siguió besando esa parte tan íntima, acariciando con las yemas de los dedos y la punta de la lengua, esta vez sí dejó una pequeña marca.
La escuchaba jadear, sintió cómo movía su cadera de una forma tan sugerente que le estaba poniendo la mente en blanco. Tenía que hacer algo para remediar la tremenda necesidad que tenía de ella. La cargó y la alejó de la puerta, hubiera podido bajarle la falda y las bragas en ese momento, pero quería que ella se sintiera cómoda. La llevó hasta el escritorio y la depositó ahí, con cuidado. Ambos respiraban agitadamente, intentando recuperar el aliento. Kakashi ya estaba planeando su próximo movimiento, cuando sintió que las manos de la joven comenzaban a desvestirlo, lo hacían con cuidado y calma, sin prisas, se tomaba su tiempo para quitarle el chaleco que terminó por caer al piso, para sacarle la camisa y la máscara, lo hacía con tanta seguridad que parecía ver en la oscuridad. Sentir sus dedos rozar su piel desnuda, lo puso ligeramente nervioso, no estaba acostumbrado a recibir ese tipo de atenciones.
Sakura lo desvistió totalmente de la cadera para arriba, no quedó ni una sola prenda, incluso le quitó sus clásicos guantes, pero eso no fue todo. Comenzó a acariciar su pecho, sus delicadas manos lo recorrían con suavidad, y a pesar de que todo estaba oscuro, cerró los ojos instintivamente, quería disfrutar de cada toque. Pronto no sólo fueron las manos, sintió los labios de su alumna besar el centro de su pecho, la humedad en su lengua dejaba un rastro seductor, una línea que parecía ser de fuego. Ella era sumamente sensual, la forma en la que se movía, en la que sus manos lo acariciaban, con las yemas de los dedos, besarlo con la punta de la lengua, parecía estarlo haciendo porque le generaba placer y no para complacerlo a él. Era apasionada, demasiado.
Sus manos no se detuvieron en su abdomen, siguieron bajando hasta que encontraron el borde de su pantaloncillo, juguetearon un poco con bajar pero él no creía que se atreviera a hacerlo, resultó que sí, sus manos acariciaron su prominente erección sobre la tela. El ninja se quedó sin aire, sus manos lo estaban acariciando con seguridad, sus dedos recorrían su miembro de forma totalmente erótica, sus labios seguían besando su pecho desnudo y su lengua seguía humedeciendo su piel.
Las caricias sobre su miembro se volvieron más fuertes, más ritmicas y más placenteras. Kakashi tuvo que apoyarse en la mesa de madera para conservar un poco de fuerza, para recordar dónde estaba. Las manos de su alumna se movían inquietas, parecía estarlo disfrutando tanto como él. Pero no se detuvo, fue más allá, introdujo sus manos dentro del pantaloncillo y dentro de su bóxer. Su piel estaba caliente, era suave y no se intmidaban por acariciar su erección que palpitaba de placer. Sus manos sabían y bajaban en un ritmo cadencioso que lo estaba volviendo loco, su cadera comenzaba a moverse contra las manos de su alumna, no se dio cuenta de sus gemidos hasta que sintió su garganta seca.
-Sakura, por favor- era la primera vez que suplicaba por algo.
Pero valió la pena, la joven aumentó el ritmo, en un momento dejó de tocarlo pero sólo fue para bajar su pantaloncillo y ropa interior que bajaron hasta sus pies. Fue una liberación tan placentera que el ritmo en su pelvis aumentó. Lo estaba disfrutando en exceso, esas caricias tan íntimas, tan llenas de deseo. Sakura estaba jadeando también, era un toque erótico.
Pero tenía que recuperar el control, buscó la falda de su alumna, tenía que bajarla de una vez, acabar con la agonía de ambos. Las manos de ella por fin abandonaron su miembro y pudo volver a concentrarse. La cargo y la depositó en el suelo, bajó su falda y sus bragas de un sólo movimiento. La acarició ligeramente, sintió su desnudez, sus largas piernas, su intimidad expuesta y tibia, el calor en sus muslos. La volvió a poner sobre la mesa, no tenía tiempo que perder.
-Recuéstate- le pidió en un jadeo necesitado. Tenía la mandíbula apretada intentando no sonar tan necesitado cómo realmente estaba.
La joven obedeció de inmediato, escuchó cómo ella se recostaba sobre su escritorio de madera, seguramente había papeles importantes allí, pero nada podría detenerlos.
Tomó sus piernas entre sus manos, las levantó ligeramente y las abrió, estaba ansioso por lo que sucedería.
La penetró con fuerza, sintió la humedad de ella envolver su miembro erecto, sus piernas se tensaron ligeramente pero también la escuchó gemir de placer. Empujó contra su cuerpo, la embestía con fuerza y con un ritmo rápido y casi brusco, ella no facilitaba su autocontrol, se movía contra su cuerpo creando una fricción placentera y embriagante, podía imaginarla con la espalda arqueada, con ligeras gotas de sudor en su pecho y vientre, en su cuello, podía imaginar sus senos desnudos subir y bajar, sus manos aferrándose a la mesa, su cadera empujar contra él, sus labios abiertos y húmedos... Tenía que sentirla, muestras seguía empujando contra su delicado cuerpo, una de sus manos, comenzó a acariciarla. No se había equivocado, su espalda estaba arqueada exhibiendo sus sebos desnudos, los acarició con fuerza, cerró su mano en torno a ellos y los masajeó con las yemas de los dedos, la joven subió más su pecho en busca de más caricias y las obtuvo.
-Hokage-sama- susurró su alumna. Su voz llegó directamente a su entrepierna, cuando lo decía en ese tono, no sonaba tan mal, por el contrario, era estimulante.
Aumentó el ritmo en sus embestidas, ahora sí estaba siendo un poco brusco. La siguió acariciado, su pecho, su vientre, enredó sus manos en su cabellera rosada.
La mesa crujía bajo los movimientos de ambos, parecía tambalearse con cada penetración, con el ritmo fuerte y repetitivo de los amantes, pero no cedió, aguantó hasta el final.
Kakashi no se detuvo cuando la sintió llegar a orgasmo, quería más, aún no tenía suficiente de ella y siguió moviendose contra su cuerpo. Había dicho que sólo necesitaba una vez, una sola vez para sacarla de su sistema, pero quizá necesitaba una noche entera. Una noche entera para llenarla de placer, para intentar pocisiones más placenteras, para besar cada centímetro de piel, para explorar su cuerpo y cada curva, cada rincón, para saber qué prefería ella, encontrar el punto exacto y volverla loca, había demasiadas cosas que quería averiguar.
El cuerpo de Sakura comenzaba a despertar de nuevo, sus jadeos habían vuelto a inundar la habitación de sonidos placenteras y eróticos, ya comenzaba a moverse contra su cuerpo.
Quizá a ella tampoco le importará seguir toda la noche, estaba dispuesto a mostrarle más placer de lo que hubiera experimentado nunca. Demasiadas ideas formándose en su mente, el suelo, la silla, la pared...
