Día cuatro, jueves:

Hoy participaste en clase. Levantaste la mano emocionada por saber la respuesta —como siempre, entregada a lo que te apasiona. Hubo murmullos y quejas de quienes también querían participar, pero ver cómo les dedicabas una mirada de superficialidad por encima de los hombros, y una mueca de arrogancia, hace que me enamore más de ti. La verdad es que tengo que esconder la mirada de cariño que te doy, antes de que te des cuenta de ella. No quiero darte pistas, sabiendo lo lista que eres.

Atte.: Un loco cautivado.