FRAGMEN CAELUM

4

James caminaba por aquel pequeño centro comercial sintiéndose algo –bastante- perdido, había ido a comprar un teléfono para un experimento del departamento de Misterios en el que trabajaba.

Era gracioso, pero sinceramente nunca pensó que terminaría trabajando en esa sección o casado con el todo poderoso Lord Slytherin.

Siguió caminando, dejando que los recuerdos lo invadieran mientras buscaba la tienda de que necesitaba.

Él fue el único hijo del matrimonio Potter, una ancestral familia que descendía de elfos guerreros, sus padres, bastante grandes cuando nació, le dieron todo, absolutamente todo lo que quería. Y tenía que aceptar que aquello lo había echado a perder. Llego a Hogwarts siendo un pequeño cabrón buscapleitos, consiente de su condición Tabellarius y su –casi- inmunidad y enormes beneficios que conllevaba. Se salía con la suya en cada treta, con Sirius y Remus detrás y de vez en cuando Peter. Era inteligente, no podía negarlo y aunque su poder mágico estaba a duras penas encima del promedio, sabía cómo canalizarlo. De todas formas si el hechizo no funcionaba solo tenía que hacerles ojitos a sus maestros.

El único que nunca cayó fue Tom.

Regio e imponente, con un poder Mágico por mucho superior, era llamado un genio y su poder comparado con el del de Dumbledore. Estaba en Hogwarts enseñando Defensa contra las artes oscuras y era el tutor del Club de duelo, cuando James ingreso a la escuela, tenía solo 21 años. Hermoso y letal como solo él, a pesar de su juventud ya pintaba para ser algo grande. La relación entre ambos en un principio fue mala, un constante tira y afloja, Tom nunca bajaba la guardia, James nunca podía hacerle bien una broma, siempre terminaba castigado en el despacho del mayor cada que lo intentaba. Y eso lo enfurecía ¡Era James Potter maldición!

Las cosas comenzaron a cambiar en su quinto año.

Su madre, su amable madre había fallecido a causa de la edad, su padre no soportando la pena de perder a su pareja de toda la vida no había tardado en seguirla.

James se quedó huérfano y solo a los 15 años casi 16.

Fue ahí cuando comenzó a convivir con Tom. El director quizás compadeciéndose, quizás viendo en James un reflejo de Tom, pidió su tutoría ante en wizengamot por los siguientes dos años restantes antes de que alcanzara su mayoría de edad. James fue llevado a la modesta casita de Albus en Godric Hollow, poco tenía que ver con la enorme mansión que la que nació y vivió los últimos 15 años, pero siendo sinceros era mejor eso a vivir solo o con los Black. Tenía la opción de irse con los Weasley, pero sinceramente no quería ser una molestia, suficiente tenían ya ellos con estarse encargando de las propiedades y el respectivo sepelio y tramites de sus padres.

Tom aún vivía ahí, estaba en un largo juicio para demostrar su derecho sobre la fortuna y el apellido Slytherin, por lo que en esos momentos solo era un joven maestro con un salario que aún no alcanzaba para comprar una casa propia. Aunque James no sabría aquello sino hasta finales de vacaciones de verano, en aquel momento Tom era el hijo consentido del Director.

James y Tom, inevitablemente comenzaron a convivir, el menor encontró en Tom un aliado invaluable, un protector férreo y un maestro dedicado. El poder que exudaba le hacía sentir protegido, tan solo sentando junto a él, James se podía relajar, dejaba que la magia del mayor lo envolviera, se llevara sus penas, en esos momentos solo era James, no el heredero de una antigua familia ni un huérfano que causaba lastima.

Su sexto año comenzó con una buena nueva, Tom estaba a unos pasos de reclamar su título, el wizengamot no encontraba más excusas para seguir reteniéndolo, todas las pruebas habidas y por haber habían sido aplicadas. Tom le mostro el documento con un sonrisa triunfante en los labios, James atesoro esa expresión aún más que la promesa de llevarlo a comprar lo que quisiera cuando reclamara sus bóvedas.

A mitad de curso, James se levantó sintiéndose extraño, el cuerpo le dolía y no tenía explicación del por qué, Sirius y Remus, con quienes compartía cuarto por su condición de Tabellarius, le miraban preocupados, aquello fue de mal en peor. Durante su clase de herbologia, James sintió un dolor tan grande que lo hizo doblarse sobre sí mismo, Frank, su compañero de mesa lo tomo en brazos, corriendo a la enfermería. Poppy los recibió y James fue acomodado en una camilla, Frank le sonrió después de dejarlo y estaba a punto de salir cuando James lo detuvo, recordaba haberle pedido que llamara al profesor Gaunt, Frank asintió y corrió a la puerta, ignorando la llamada de atención de Poppy. Sinceramente, no recordaba mucho de lo que paso, la enfermera le dio algo de tomar, acariciándole el cabello y susurrando que ya pasaría, poco después la cálida mano de la mujer fue reemplazada por una más grande y más fría, la voz grave de Tom resonó en sus oídos. James recordaba haber estirado los brazos en su dirección, llorando. Tom lo había abrazado con infinita ternura susurrándole que todo estaría bien.

Recobro por completo la conciencia dos días después, usando un pijama bastante grande y en un cuarto que no conocía, con un Tom sin camisa durmiendo a su lado. James grito, Tom se levantó de un salto desorientado y maldiciendo, el menor exigió una explicación y el maestro de defensa sonrió de lado, burlón.

-Pasa, querido mío, que tu don de Tabellarius ha despertado por completo.- James se sonrojo – Mandaste a Frank por mí, interrumpiste mis clases por casi tres días y ahora me gritas. – Con el ceño fruncido, James estaba a punto de abrir la boca cuando Tom prosiguió- Oficialmente ya estás en edad casadera, dime ¿Prefieres invierno o verano para casarnos? No ahora por supuesto, tendrás que terminar tus estudios primero.

Y James volvió a desmayarse, el recordarlo aún lo hacía sonrojar, estúpido Tom no dejaba de molestarlo con eso, sin importar los años que pasaran, con eso y su desastrosa boda, ¡era culpa de Tom por dejarlo en estado antes de la boda! no de James y sus nauseas que acabaron en los lustrosos zapatos del funcionario que los casaba.

Pero es era ya otra historia y si seguía perdido en su subconsciente nunca salía del lugar lleno de Muggles.

Al fin encontró la tienda, pequeña y con poca variedad, pero no era como si necesitara la gran cosa de todas formas, compro dos teléfonos, uno extra por si acaso, de color beige y bastante simples.

Había terminado en el departamento de Misterios después de que Tom se negara rotundamente a que se uniera a los Aurores, una serie consecutiva de hechizos y maldiciones podrían afectar el delicado núcleo mágico de un Tabellarius.

El departamento era inesperadamente entretenido. En esos momentos estaban intentado traer algo de la tecnología Muggle al mundo mágico, comenzando por los teléfonos fijos, querían conectarlos en una especie de red parecida a la flú. Era fascinante como, si usabas la magia de manera adecuada, los aparatos Muggles podían funcionar sin estropearse.

Estaba por buscar la salida del laberintico lugar cuando un ligero golpe a sus espaldas lo hizo voltear.

Una pequeña niña había chocado con él, el enmarañado cabello castaño saltaba en todas direcciones, vestía un sencillo vestido verde menta y zapatitos blancos, pero lo que llamo la atención de James fueron sus ojos, el par de brillantes ojos miel tirando a dorado que solo había visto en un tipo específico de criatura.

-¡Mione!- una mujer de cabello castaño bastante corto corrió hasta la niña, vestía simples jeans, camisa polo rosa y una enorme bolsa - ¡Lo siento mucho! Mi nombre es Jean, ella es Hermione, anda cariño, discúlpate.

James le sonrió a la mujer, intentando quitarle importancia al asunto. La niña aún tenía los ojos clavados en él, como si estuviera considerando algo, la mirada le recordó mucho a la de su hijo mayor.

-Mami este hombre huele diferente- Jean se sonrojo aún más y volvió a disculparse, pero James miraba de manera seria a la niña-

-¿A qué te refieres pequeña?-

- No sé- le contesto ella, frunciendo el ceño, buscando la manera de explicarse- creo que se parece a mí-

Jean miro alarmada a su hija y la tomo en brazos.

-Yo, lo lamento mucho, será mejor que nos vayamos-

-Espera por favor, ¿podrías responderme con sinceridad? ¿Tu niña hace algo diferente? ¿Has visto que cambie algo de color por ejemplo?-

Jean lo miro de hito en hito, Hermione sonrió de oreja a oreja.

-¡Lo sabía! Tu eres como yo, vez mami, te dije que tenía que haber más gente como yo-

La mujer no sabía que hacer ¿se habían topado con un loco o algo así? Estaba a punto de salir corriendo cuando james se acercó a ellas, saco una especie de ramita de manera discreta y murmuro algo entre dientes, el vestido de su hija paso a ser amarillo y con otro murmullo regreso a su color original.

James volvió a guardar su varita y Jean le miro al borde del llanto.

-¿Tendrás algo de tiempo?- le pregunto.

James había terminado en un restaurante no muy lejos de ahí, era bullicioso y nadie se fijaría en ellos o le prestaría atención a su conversación, inteligentemente Jean eligió una mesa resguardada por unas mamparas y el hombre siguiendo su ejemplo aplico un muffiato a su alrededor. Ella ya había hablado con su esposo por teléfono, pidiéndole que cancelara o moviera sus citas y fuera al restaurante lo antes posible.

No tardo mucho para que llegara, Mark Granger era un hombre alto, el cabello castaño claro tirando a rubio y los mismo ojos de su hija, se notaba que había corrido de su coche a la mesa.

Se sentó al lado de su esposa y sonrío a Hermione que en ese momento se entretenida coloreando con unos crayones que la mesera le había regalado.

-Mi esposa me comento que usted, bueno, puede hacer cosas como mi Mione-

Su voz era gruesa pero amable, sus ojos mostraban curiosidad pero al mismo tiempo precaución, sin perder de vista al extraño. James solo confirmo sus sospechas.

-Es magia, aunque no lo crea señor…..-

-Mark, Mark Granger, llamame solo Mark –

-Entonces llámenme James – le sonrío y el hombre pareció relajarse algo – tengo entendido que su niña puede realizar ciertas… cosas, cambiar los colores, levitar juguetes o libros fuera de su alcance.

Mark y jean asintieron.

-Ayer hizo flotar el jarrón de galletas- murmuro la mujer.

-Eso de la magia, ¿Es enserio?-

-Mucho-

La pareja se miró entre ellos, y como llegando a un acuerdo mudo, volcaron de nuevo su atención en James.

-¿Podrías explicarnos de que va esto? Es decir nadie en mi familia puede hacer algo parecido o en la de mi mujer-

- Antes de que te conteste, podría preguntarte ¿eres adoptado?-

Mark algo confundido asintió. – Fui adoptado por los Granger a los tres años-

-Eso explica algunas cosas, necesito que me den su palabra que nada de lo que diré saldrá de aquí – Asustados la pareja asintió, james volvió a sacar la varita y apunto el salero, este se convirtió en un portarretrato, jean lo tomo con sus manos boquiabierta, Hermione estaba maravillada- Eso es Transfiguración, no es por presumir, pero se me da bastante bien.

-El palo, la varita, ¿Eso los transforma?- pregunto Mark.

-No, la varita sirve para canalizar la magia, cuando su hija consiga una y con un poco de práctica podrá hacer lo mismo-

-¿Pero cómo, por qué, es decir magia? ¿Mione es algo así como una bruja?- Jean le devolvió el portarretrato y james lo devolvió a su forma original.

-Es exactamente eso, una bruja, aun existimos magos en esta época, aunque somos pocos- El semblante de James paso a ser uno serio- por eso les pido que nada salga de aquí, la pequeña Mione nació con este regalo y al cumplir los 11 años será invitada al colegio Hogwarts para comenzar su aprendizaje-

- ¿Se la llevaran? – Jean parecía temerosa, como si en cualquier momento este desconocido pudiera arrebatarle su hija de las manos y desaparecer.

-No, es una escuela internado, pero me temo que no puedo darles más detalles, pero si su niña acepta, ira durante siete años a instruirse, mis propios hijos irán también en un par de años- Jean pareció calmarse algo.

- ¿Por qué preguntabas si era adoptado?-

-Verán en el mundo mágico nacen de vez en cuando niños de padres magos sin magia, son llamados Squibs y muchas veces, dados en adopción a gente sin magia.-

-¿Es decir que mis padres biológicos son magos y como nací sin magia se deshicieron de mí?- Mark se sentía un tanto herido, gran parte de su juventud busco con ahínco a sus padres sin encontrarlos.

-¡No! Un niño en el mundo mágico es un maravilloso regalo, pero muchos padres prefieren que sus hijos Squibs crezcan lejos suyo, en un ambiente donde no los juzgaran por su falta de magia, estoy seguro que para tus padres fue aún más doloroso.

Mark le miro interrogante, James le sonrío, intentando infundirle ánimos.

-Tu color de ojos es único, ¿ya te diste cuenta? No son color miel, tienen un brillo dorado único, solo hay una criatura en el mundo mágico con ese color de ojos, un hombre lobo- Mark miro a James como si le hubiera crecido otra cabeza de repente, pero Jean lo miro uniendo cabos mentalmente.

-Ellos- comenzó dándole una mirada a su hija y marido- son particularmente inquietos las noches de luna llena y reconocen a la gente por su olor, yo siempre pensé que tenían complejo de perro o algo así- Mark soltó un "¡oye!" indignado y su mujer rio.

-Es bueno ver que no me creen un demente, sí, eso es normal para un descendiente de Lobos, los hijos de licántropos no se pueden transformar, pero son inmunes al veneno de los hombre lobo puros, tienen instintos más desarrollados y una fuerza por encima de la media- Jean asintió.-

-Esto se resume en: los genes de mi marido tienen la culpa-

-Podrías resumirlo así- James miro de manera divertida a la pareja. – Por Mione lo único que se puede hacer es tener cuidado donde y cuando usa su magia, aprenderá a controlarla lentamente, si no es que ya lo hace.-

Hermione mustio un "ups" y James la miro divertido.

-Si no es indiscreción- comenzó Mark- si Mione heredo su poder de los hombres lobo, ¿tú también eres de alguna criatura mágica?-

-Si, en mi caso, fueron Elfos Guerreros, no tenemos mucha magia, pero lo compensamos con buena resistencia física y dominio de armas, aunque bueno, no es que sirva de mucho en esta época-

-¿Hay más criaturas?- volvió a preguntar, estaba inesperadamente entusiasmado con la idea, Jean sonrío ante la cara de su esposo, era la misma que ponía su hija cuando aprendía algo nuevo.

-Sí, muchas más, por ejemplo en mis terrenos viven los descendientes de un espíritu de fuego. Los espíritus de Fuego normalmente eligen a una familia a la que protegerán, ellos han cuidado a la mía por varios siglos, aunque cerca de mi casa solo vive una rama de ella, el resto están repartidos por Irlanda.

James convoco un tempus, los Granger miraron entusiasmados como la hora salía flotando como humo enfrente de él, Mark incluso la comprobó con su reloj de muñeca.

-Tengo que irme, aun me queda mucho trabajo por hacer y a mi… Pareja, no le agradara la idea que haga horas extras.-

-¿Hay forma de poderte contactar?- pregunto Jean, algo nerviosa, al fin tenían a alguien que se había tomado la molestia de explicar que pasaba con su hija, no podía permitirse perder el contacto, james lo medito por un segundo-

-¿Podrían darme su dirección? Procurare visitarlos pronto y mostrarles como contactar conmigo, también llevare a mis hijos para que Mione los conozca-

Hermione sonrío alegremente ante la idea de convivir con niños como ella, miro a sus padres con suplica, el matrimonio Granger lo sopeso, Jean saco una pluma y una pequeña libreta de su bolsa, escribió la dirección y se la paso a James.

-Normalmente estamos en nuestro trabajo por las mañanas entre semana, regresamos alrededor de las seis-

-No hay problema, me hare un tiempo en estos días y pasare, nos vemos después Mione, Mark, Jean-

James se levantó y comenzó a caminar a la puerta, Mark lo alcanzo justo cuando estaba por salir.

-Sobre mis padres, ¿Tú realmente crees que les dolió dejarme?-

-No tengo ninguna duda, para los lobos separarse de uno de sus cachorros es doloroso, debieron meditarlo mucho antes de darte en adopción-

Mark le sonrío por última vez, realmente agradecido y le dejo marchar.

James camino hasta un callejón oscuro para poder aparecerse en el Ministerio.

¿De qué color se pondría Tom cuando le dijera que planeaba llevar a unos Muggles a la fiesta de Harry? La vena maliciosa que tenía tantos años dormida salto de repente, y por un momento se sintió de nuevo aquel niño de once años que perseguía a su alto maestro de Defensa para jugarle una trastada.


¡OMG! ¡siete hojas de word, SIETE! aún no lo puedo creer, es tan raro que haga tal cantidad.

Hombres Lobo:

Harry potter Wikia:

Los hombres lobo son personas que llevan consigo la enfermedad de la Licantropía.Son personas con la capacidad de transformarse en un lobo en apariencia y naturaleza, al haber sido mordidas por un hombre lobo. El hombre lobo que se transforma bajo la influencia de la Luna Llena, vaga sin propósito fijo por la noche, convirtiendo y devorando a niños y adultos. Habitan en todo el Mundo y tradicionalmente han sido varias las comunidades mágicas de donde provienen

En FC:

Los hombres lobo casi iguales a los de HP, si entran en paz con su lobo, pueden mantener su conciencia humana sin necesidad de una poción MataLobos, son territoriales y ponen su familia por sobre todo, en Inglaterra viven en pequeñas manadas-pueblos, alejados tanto de Muggles como de Magos, dentro de los bosques. Todos poseen como rasgo distintivo los ojos dorados.

¿Hombres lobo de segunda generaciòn?

Los hombres lobo puede reproducirse ya sea con otro licántropo o mago, nunca con un Muggle pues no aguantaran el parto, los hijos de los hombres lobo tiene fuerza por sobre el promedio, buenas habilidades físicas y olfato y son inmunes a la mordida, no así los hijos de esos (la tercera generación), por ejemplo (y considerando de que es un Squib con el mínimo de magia), si Mark es mordido por un licántropo en luna llena , no se transformara, sin embargo si Hermione es mordida si lo hará.

¡Muchas gracias por leer! no había tenido tiempo de subirlo, ¡muchas gracias a todos por sus Reviews, Favs y Follows! ¡es increíble tres capítulos y ya hay 26 Reviews, 42 Favs y 44 Follows! No me la creo.