Día trece, sábado:
No puedo creer lo que has hecho. Estoy impactado, nunca… Nunca me pasó por la mente lo que hiciste hace unas horas.
¿Gritaste —en el comedor completamente lleno—, a todo pulmón, que quienquiera que te esté escribiendo las cartas, no deje de hacerlo? ¿Que no te molesta recibir todos los días bellos divertidos y tan sinceros escritos? ¿Y que puedo seguir luchando por conquistarte? Creo que he muerto, porque no encuentro otra explicación para el paraíso en el que estoy viviendo. Es la primera vez en mi vida que lloraré a causa de un sentimiento positivo.
Gracias, Hermione.
Atte.: Alguien que no dejará de amarte.
