CAPITULO 8

ANELISSE DESPIERTA

Anelisse abrió los ojos y miró a su alrededor.

Estaba en una habitación oscura rodeada de algunos aparatos cuyo funcionamiento no comprendía. Le dolía todo el cuerpo y más la cabeza, pero no recordaba cómo había llegado a ese lugar. Al tratar de mover los brazos se dio cuenta de que algunos de esos aparatos estaban conectados a su cuerpo.

Se incorporó asustada, no comprendía lo que estaba pasando.

Buscó con la mirada algo que explicara la situación. Entonces se dio cuenta de que estaba en la sala de operaciones del Polar Tang. Law estaba sentado en una silla al lado de ella, abrazado a su katana, profundamente dormido. Anelisse suspiró aliviada. No se encontraba sola. Se sentó en la orilla de la cama y se acercó al capitán para verlo más de cerca.

Se veía tan tierno, que la hizo sonreír.

Anelisse quería a Law. Ella pensaba que, detrás de esa expresión seria y mordaz, se escondía un corazón cálido y amable. En tan poco tiempo les había tomado cariño, no sólo al capitán, la tripulación entera era hermosa. Ellos no coincidían con las descripciones de los piratas que siempre había escuchado por parte de sus padres y tíos. Eran buenas personas. Anelisse los quería a todos.

Siguió mirando a Law por un largo rato. Y de repente un nuevo sentimiento surgió en ella: quería abrazarlo. El olor del capitán era agradable y quería sentirlo más cerca.

Lo haría. Definitivamente lo haría.

Sonrojándose con sus propios pensamientos, bajó de la camilla sigilosamente para no despertarlo y trató de caminar hacia él. Sin embargo, las máquinas a las que estaba unida le impidieron dar otro paso. Entonces se dio cuenta de que algo faltaba.

Dirigió sus manos hacia su cabello. Ya no le llegaba hasta las rodillas ni se sentía suave. Alguien lo había cortado. Además había hecho un mal trabajo porque estaba disparejo. Un par de mechones eran largos y pasaban sus codos, la mayor parte estaba tan corto que ni siquiera a los hombros llegaba.

Miró sus manos y brazos, se agachó para revisar sus piernas, incluso se levantó la sudadera examinando su estómago. Su cuerpo estaba lleno de moretones y rasguños.

No recordaba nada.

Anelisse miró a Law buscando una explicación. ¿Había sido él? ¿Por qué? ¿Qué había hecho para que el capitán le pegara de esa manera?

No podía ser.

Si ella estaba en la sala de operaciones, Law debía haberla curado. Si le había pegado, ¿para qué la curaría después?

Pero si no había sido Law, ¿quién?

Law se movió en la silla donde dormía y abrió uno de sus ojos.

-Anelisse-ya, si no regresas a la camilla te cortaré en mil pedazos.

Anelisse sintió miedo.

Se quedó parada ahí donde estaba, sin mover ni un músculo.

Law la miró un momento, bostezó con pereza, se levantó, dejó la espada a un lado y se acercó a ella. Colocó sus manos en las mejillas de la chica y la obligó a mirarlo a los ojos.

Anelisse retrocedió enseguida, apartándose lo más posible.

-¿Qué sucede, Anelisse-ya? –preguntó Law.

-Capitán… -susurró Anelisse. Su voz apenas era audible-. Mi cabello…

-Hiro prometió arreglarlo en cuanto despertaras –dijo Law tranquilamente-. Lo llevarás corto un tiempo, pero ya crecerá.

Anelisse no acababa de entenderlo. ¿Por qué Law estaba tan tranquilo? ¿No se daba cuenta de lo importante que era su cabello para ella? Ella lo cuidaba con tanto esmero porque Kendra había dicho que era hermoso. Su cabello era el único vínculo que tenía con Kendra. ¿En verdad Law lo había cortado?

-Anelisse-ya –la llamó Law tratando de acercarse-. Has estado inconsciente durante tres días, déjame revisarte.

Anelisse abrió los ojos con sorpresa.

-¿Por qué? –preguntó sin estar segura de querer escuchar la respuesta.

-¿No recuerdas nada?

Anelisse negó con la cabeza.

-Siéntate –indicó Law. Anelisse volvió a negar con la cabeza dando un paso hacia atrás-. Sólo quiero hablar contigo. –Pero Anelisse seguía negándose-. Dime qué es lo último que recuerdas.

Anelisse pensó un poco antes de responder.

-Estaba en el baño peinando mi cabello…

-¿Y luego?

-No lo sé… Desperté aquí…

Law parecía desconcertado.

-Anelisse-ya, acércate. No voy a lastimarte.

Llena de dudas, Anelisse se acercó a Law y lo abrazó con fuerza.

-Tengo miedo…

El capitán no respondió el abrazo, pero dejó que la chica se desahogara un momento. Entonces la apartó suavemente. Anelisse dejó que Law la tomara por la cintura y la ayudara a sentarse en la camilla. El muchacho comenzó a revisarla enseguida. Ella se sonrojó cuando él pasó sus manos por sus brazos y piernas.

-No es para que te sonrojes, soy doctor –dijo Law con una sonrisa. Anelisse desvió la mirada-. Dime si te duele algo.

-L-la cabeza –tartamudeó la chica.

-Es normal, te daré algo para que baje el dolor, después podrás volver a dormir –Law continuó con el examen silenciosamente, apartando una a una las máquinas que iba descartando-. Por cierto, Anelisse-ya, ¿estás segura de que no eres usuaria de Akuma no Mi?

Anelisse negó con la cabeza sin tener idea de por qué el capitán le hacía nuevamente esa pregunta.

-¿Estás completamente segura? –insistió Law.

Anelisse negaba con la cabeza, se le dificultaba hablar, porque al ver la expresión curiosa del capitán había recordado una expresión menos amable.

¡Cierto! El capitán la había mirado con una expresión llena de furia… Llena de odio…

-¿Qué sucede, Anelisse-ya?

-Capitán… Mi cabello…

-Hiro lo arreglará para que se vea bien, ya te lo he dicho.

-Mi cabello… Fuiste tú…

Law la miraba fijamente sin responder.

Él era el culpable. Ya no tenía ninguna duda.

-Me arrastraste desde el baño hasta la cubierta… Y lo cortaste…

Las imágenes empezaban a aparecer en su mente. Eso había pasado. Y el cariño que ya le tenía al capitán se desvaneció en un segundo. Él era tan cruel como decían los rumores. Él era un verdadero pirata.

-Escucha, Anelisse-ya…

-No.

Law trató de acercarse, pero Anelisse lo apartó de un empujón. Se bajó de la camilla y lo miró fijamente.

Esta vez fue Law quien retrocedió.

-Deja que te explique.

-¿Explicar qué? Odiabas mi cabello.

-N-no lo odiaba… Es sólo que… tú lo esparcías en todas partes.

-Odiabas mi cabello.

-¿Y cuál es el problema? Te ves mucho mejor con el cabello corto.

-¡Mentiroso! A todos les gustaba mi cabello largo… A mamá, a papá, a la tía Aika, a Seiichi…

-Porque son marinos. No tienen buen gusto.

-A Bepo también le gustaba…

-Bepo es un oso.

-Eres al único que le gusta corto.

-Escucha… Así puedo ver tus ojos…

Law cubrió su boca con una mano y retrocedió hasta topar con pared. Anelisse caminó hacia él. Estaba enojada y tenía ganas de llorar, pero no le iba a dar la satisfacción de verla nuevamente indefensa. Además sentía cierta satisfacción porque en ese momento él parecía más asustado que ella.

-Te odio, Trafalgar Law.

Y con todas sus fuerzas, le estampó una cachetada. Asegurándose que esta vez sí dejaba roja la mejilla del capitán, salió corriendo del lugar.