Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. Este fic tampoco es de mi autoría, es una traducción autorizada del fic escrito por Colubrina. Traducción beteada por AliciaBlackM.


LA VARIANTE EQUIVOCADA

(The Wrong Strain)

por Colubrina

Capítulo dos: El Apartamento


Hermione cruzó el umbral del apartamento con más que un poco de incomodidad. El portero había logrado transmitir perfectamente la despedida en forma de burla que los sangre pura le hacían y ella no quería volver a pasar por allí cada vez que quisiera salir. El ser una heroína de guerra todavía no la hacía lo suficientemente buena para vivir en sus edificios lujosos. Sin embargo, antes de que ella hubiera sido capaz de decir algo como "¿Disfrutando tu tarde libre de Voldemort?" Draco la tomó por el codo y la condujo por las escaleras hasta su piso.

—Puedo hacer que lo despidan —dijo en voz baja mientras mantenía la puerta abierta, la puerta de ambos, y ella entró en lo que sería su hogar, al menos hasta que pudiera encontrar una manera de solucionar este problema, y se quedó con la boca abierta.

El lugar era hermoso. Exquisito. Ni siquiera podía empezar a imaginar lo mucho que esto tenía que costar al mes. La pared era de ladrillo expuesto rodeado de grandes ventanales a través de los cuales la luz solar vertía en los suelos de madera. Sofás y sillones agrupados a los pies de una mesa de cristal y una pequeña cocina brillaba por el acero inoxidable.

—¿Vino... amoblado? —preguntó, incapaz de formular cualquier otro pensamiento. ¿Cómo había hecho esto tan rápidamente? Un librero estaba ubicado en una pared, los estantes vacíos pidiendo para ser llenados. Una mesa se encontraba al lado de lo que parecía ser un cómodo sillón con una lámpara de lectura y un espacio para colocar una taza de té. Ella dio otro paso y vio un pasillo que conducía a lo que se supone eran las habitaciones.

Al menos esperaba que hubiera dos dormitorios.

Draco la miró con diversión condescendiente. —No —dijo—. Le pedí a mi madre que hiciera algo moderno y ella llamó a su gente y ellos lo hicieron.

—Es muy bonito —dijo un tanto débil. Él había dicho que no quería vivir en un cuchitril. No había estado bromeando. Ella tendría que mudar sus libros. Tendría que mudar su ropa. Incluso esta breve interacción con él la dejó con más energía que la que había tenido en semanas, aunque todavía sentía el suave bajón de debilidad generada por la larga enfermedad. Ella quería que él la tomara del brazo de nuevo. Quería sentir su mano sobre su piel, no sólo su ropa. Ella quería encerrarse y llorar por haberse reducido a esto.

—Tú no entiendes el dinero, ¿verdad? —preguntó, mirándola y exasperándose.

—Yo no era exactamente pobre —dijo, ya molesta con él—. Mis padres eran dentistas. Teníamos el suficiente dinero para las clases de ballet y viajes y...

La cortó con un resoplido. —Eso es dinero —dijo—. Yo tengo dinero. Es diferente.

Ella pudo oír el énfasis y, mirando a su alrededor, debía admitir que él parecía estar en lo correcto. Solo los campesinos como ella caminaban por Londres buscando apartamentos y trataban de encontrar el mobiliario adecuado, y luego subirlo por las escaleras ellos mismos. La gente como Malfoy tenía a personas que se ocupaban de cosas. Ella deseó, no por primera vez, que si ella se había contagiado de esta cosa, de alguna manera, se hubiera enganchado a Ron o Neville, o incluso Harry. Ella sabía cómo lidiar con todos ellos. Ellos le agradaban. El presumido y condescendiente Malfoy y su dinero-con-énfasis y su precioso apartamento la hacían sentir incómoda.

—El dinero —dijo—, puede resolver casi cualquier problema.

—Pero no Voldemort —añadió.

—No —dijo. Él asintió amablemente—. No ese. Al parecer, tampoco el tuyo.

Eso, pensó, era cierto.

La tomó por el codo de nuevo y se dejó llevar por ese lujo por solo un segundo antes de que ella retirara su brazo. —No es necesario que me guíes —dijo.

Él no parecía ofendido. Si nada de lo que parecía aún más divertido que él tenía cuando ella había mirado por el apartamento como un paleto. —Cierto —dijo—. Desprecias que te toque.

—Sé que desprecias que yo lo haga —dijo. Ella respiró hondo y trató de parecer más agradecida, aunque recordó un viejo proverbio que la gratitud era una palabra amable para el resentimiento—. Aprecio lo que estás haciendo...

—Eso espero.

—pero no quiero incomodarte más de lo necesario.

—Eres muy considerada —dijo—. Tú también eres una excelente excusa para escapar de mis padres—. Él innecesariamente tiró de los puños de sus mangas y le ofreció un brazo para guiarla, sin tocarse, al final del pasillo—. He decidido de forma egoísta quedarme con el dormitorio principal, por lo que tendrás que conformarte con este.

Malfoy abrió una puerta hacia una habitación y aunque ella debería haber esperado algo maravilloso después de ver lo que Narcissa Malfoy había conseguido lograr en menos de un día con la sala de estar, la vista de su dormitorio le hizo dar un paso atrás en estado de shock.

La sensación de Malfoy cuando se topó con él fue otra sorpresa.

La habitación era pequeña, pero muy iluminada como el resto del apartamento. Las cortinas pesadas a cada lado de las ventanas prometían que ella sería capaz de dormir en la oscuridad, pero también podría acurrucarse aquí y leer en la tarde si quería. Alguien había colocado en una pared más estantes, y una fotografía de humo rojo colgada en la pared. —No se mueve —dijo Hermione, señalando débilmente a la imagen.

—Muggle —respondió. Ella dio un paso hacia adelante para poder girar y mirarlo, y él se sorprendió. Arqueó las cejas en lo que ella supo era una burla—. El arte es arte, Granger.

—Cierto —dijo.

—Si podemos continuar con nuestro recorrido —prosiguió—, tu baño está al otro lado del pasillo y esa puerta conduce a mi habitación, un lugar donde no eres bienvenida.

Ella asintió y se dirigió a la zona principal para ver si había algo para beber. Había algo. Los reposteros habían sido abastecidos con los alimentos más básicos, té y una amplia selección de bebidas alcohólicas. Su mano vaciló sobre la tetera. Era temprano, y realmente debía tomar el té. Eso era lo más responsable. Malfoy, sin embargo, fue a su lado para sacar una botella de Ogden y dijo—: Oh, vamos a celebrar por nuestro nuevo hogar, Granger. No seas aguafiestas.

Ella dejó que le sirviera una copa y lo agarró, cuidando de no rozar sus dedos con los de él. —Por nosotros —dijo, levantando la copa hacia ella—. La pareja más extraña en el mundo mágico de Gran Bretaña.

Hermione bebió un sorbo y dejó que el fuego consuma a lo largo de su lengua y garganta. —¿Por qué estás haciendo esto? —preguntó.

—¿Preferirías que te deje morir? —Malfoy se rio y se hundió en uno de los sillones. Estiró las piernas y sus zapatos perfectos brillaban a la luz del sol—. ¿Por qué no puedo ser un noble filántropo como los tuyos?

—¿Porque no lo eres? —ella sugirió.

—¿No? —Él la miró y luego inclinó la cabeza hacia atrás—. Probablemente no, no.

Ella supo que estaba divagando cuando Malfoy dijo—: Oh, siéntate, Granger. Es tu apartamento también. Pon tus pies en los muebles, derrama cerveza en el suelo si eso te hace sentir como en casa. Pero, por el amor de Salazar, no te pares ahí como un niño esperando a ser regañado.

Ella no quería sentarse junto a él, o, más bien, ella ardía por sentarse junto a él, así que se sentó en un pequeño sillón y colocó sus pies debajo de ella. Bebieron en silencio que no era ni cordial ni cómodo hasta que él preguntó—: ¿Qué se siente al ser Veela?

—Miserable —respondió. Una palabra que resumía meses de lento dolor, rastrero y agotador, y un sinfín de visitas a San Mungo en cuatro sílabas. Ella era rara. Tan rara. Ella había hecho la mayor parte de la investigación después de que la enviaran a casa con un sinfín de pociones y bromuros que no funcionaron. "Una enfermedad huérfana", había dicho el sanador cuando confirmó el trabajo de Hermione. La mayoría de personas morían porque no encontraban un compañero, y tratar de encontrar al suyo era una tarea de tontos. No había cura, sólo formas de aliviar el dolor. El sanador casi había llorado cuando ella había confirmado el veredicto. A nadie le gusta decir a una brillante y joven mujer que se está muriendo.

Entonces ella rozó a Malfoy en una tienda, y entonces lo supo.

—¿No hay cura? —preguntó él.

—Ni siquiera pudieron diagnosticarla —dijo con disgusto—. Tuve que averiguarlo yo misma.

—Y soy yo. —Se rio y tomó un sorbo de su bebida—. Mala suerte para ti, Granger.

—Sí —dijo. El rostro de Malfoy se contrajo ante eso y terminó el resto de su copa. ¿Acaso ella había, improbable e increíblemente, herido sus sentimientos?

Él se puso de pie. —La llave está en el mostrador —dijo—. Piensa en mi oferta sobre el portero porque no quiero hacerte sentir incómoda, pero voy a salir. Asumo que podrás vivir sin mi constante asistencia.

—Esto ya es... está bien. Gracias —dijo.

Pasó junto a ella y, con una sonrisa que ella no pudo describir, brevemente apoyó la mano sobre su hombro. Un dedo rozó su piel y cada nervio volvió a la vida ante ese contacto. Si ella estuvo en algún nivel de dolor durante meses, ahora estaba en lo que fuera lo contrario de un lento y eterno malestar que ninguna poción podría erradicar. El contacto de piel contra piel era infinitamente mejor que el de la mano de Malfoy en su ropa. ¿Era por volar tan alto que la gente consumía drogas? ¿Cómo sería si ella lo tocaba? ¿Cómo sería si ella…?

—Estará bien, Granger —dijo, interrumpiendo sus pensamientos.

Antes de que ella pudiera decir algo, él ya se había ido y ella parpadeó un par de veces como si eso pudiera calmar su mente. —Bueno —dijo ella a lo que pensaba que era un apartamento vacío—, eso fue interesante.

El "¿meeooow?" de debajo del sofá sonó fuerte y ella dejó su copa sobre la mesa y se arrodilló en el suelo para ver lo que era. Un gatito naranja la estaba mirando.


A /N Estoy impresionada por la respuesta al primer capítulo. Gracias a todos. Espero que el segundo esté a la altura de lo que prometí. Hay un tablero de Pinterest con imágenes del apartamento y el gato, y el gatito necesita un nombre.

N/T: Hace unos minutos mi querida Alicia me envió el capítulo beteado y de inmediato (y con la batería baja) aquí está. Lamento no haber respondido a sus reviews pero sí los he leído.,muchas gracias por ello. En otra nota, leí algunos comentarios en páginas, grupos, etc que consideraban este fic como un Debonair alterno, no sé si es porque esperan el smut o las alas y etc xD pero me pareció divertido (muajaja).

07-06-2017