Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. Este fic tampoco es de mi autoría, es una traducción autorizada del fic escrito por Colubrina. Traducción beteada por AliciaBlackM.
LA VARIANTE EQUIVOCADA
(The Wrong Strain)
por Colubrina
Capítulo cuatro: El Masaje
Draco estaba sentado en el sofá que parecía haber reclamado como suyo cuando ella despertó de su siesta. El sol se había puesto y la única luz era de la lámpara a su lado y se puso de pie y admiró la forma en que hacía que su pálido cabello brillara hasta que habló sin voltearse —: Sé que estás ahí, Granger. Puedo oírte respirar.
Ella se sonrojó y apartó un poco de su cabello hacia atrás. Había perdido la o goma de pelo que llevaba puesta antes en algún lugar entre la casa de Harry y este apartamento, y el dormir había aplastado su cabello en un peor lío disparejo de lo que había estado esa tarde. La vanidad le hacía querer parecer atractiva. La amarga honestidad le dijo que nunca sería la clase de belleza que los hombres verían al pasar. Ella decidió cubrir su vergüenza por haber sido sorprendida mirando la parte posterior de la cabeza de Malfoy como una adolescente enamorada moviéndose afanosamente por la cocina. Tal vez, podría tratar de hacer la comida.
Ese plan fue desbaratado por las cajas de comida a domicilio ubicadas en la encimera. —Podría estar fría ahora —dijo Malfoy—, pero tengo curry.
Ella asintió, aunque él aún no había levantado la vista, y colocó un poco de comida en un tazón. No estaba exactamente caliente, pero no se había enfriado lo suficiente como para merecer la molestia de calentarla, por lo que se puso de pie ante el mostrador y masticó y tragó, bebiendo agua del grifo para digerir todo. —Gracias —dijo entre mordiscos. Eso fue muy considerado.
—Supuse que no podías cocinar —dijo.
—Me mantengo lejos de morir de hambre —dijo ella, herida, pero incapaz de defenderse adecuadamente ya que su comentario sarcástico era lo suficientemente cercano a la verdad como para no hacer diferencia. Ron se había quejado de su comida cuando habían estado huyendo, y, si él había aprendido a mantener la boca cerrada cuando habían estado donde Harry, ella aún lo hubiera escuchado alabar a la comida de Fleur la última vez que estuvieron en El Refugio. "Si Hermione pudiera cocinar así", había dicho él, "todavía estaríamos juntos." Él no sabía que ella había estado cerca, y, en realidad, ella sabía que esa no era la razón por la que habían terminado. Resultó que no eran compatibles. Eso pasó. Eso no había hecho que la forma en que expresó sus halagos a Fleur doliera menos.
—Me gusta mantener un nivel algo más alto que "me mantendrá vivo" en la mayoría de las cosas —dijo Draco.
Los dedos de Hermione se contrajeron alrededor de su tenedor, giró y empezó a enjuagar su plato en el fregadero. Cuando se dio la vuelta, Draco había entrado en la cocina, en silencio como la pequeña Lynx, y tomó el cuenco de sus manos y lo puso en el escurridor. —Lo siento —dijo—. Eso fue una falta de tacto de mi parte.
Él estaba demasiado cerca. No la había tocado, pero cada uno de los malditos sentidos de veela parecía encender la alerta máxima ante su proximidad. Su boca se secó, y su pulso se aceleró, y ella podía sentir su respiración intentando sincronizar con la de Draco. Ella quería dar un paso atrás, pero la barra estaba en su camino y él le sonrió con un brillo que sugería que sabía exactamente lo incómoda que estaba y más bien lo disfrutaba. Odiaba tanto esto. ¿Por qué le había pasado esto a ella, y por qué con Malfoy de entre todas las personas?
Draco se apartó y dijo—: Estaba buscando en tu libro sobre contrahechizos. Espero que no te importe.
—No —dijo ella, tanto contenta y lamentando tener más espacio entre ambos—. Por supuesto que no.
—Te ves tensa —dijo—. ¿Pasa algo? ¿El curry estaba demasiado rico? No pensé que podías necesitar alimentos más adecuados para un inválido. Si es así, perdón...
—Estuvo bueno —respondió en un apuro. Se puso a buscar una excusa que explique cualquier tensión que él creía haber visto, porque cualquier cosa era mejor que la verdad de que lo único que podía pensar cuando él estaba muy cerca era su contacto—. Podría ser sólo un poco de dolor después de cargar mis libros hasta aquí. Eso es todo. He estado tanto en cama últimamente que estoy un poco débil.
Malfoy asintió y ella se sintió aliviada de que le creyera hasta que él dijo—: Puedo ayudarte con eso. Pansy siempre decía que le daba un excelente masaje de hombros.
Ella lo miró, acorralada. Draco le sonrió y ella se dio cuenta de que mientras el bastardo podría no saber exactamente lo que eso haría con ella, había logrado averiguar que hacía algo. —No te preocupes —dijo ella—. No quiero causarte molestias. Ya has hecho demasiado y...
—No es ninguna molestia, Granger —dijo—. Considéralo como una pequeña expiación por no pensar en decirte sobre el ascensor.
Se volvió hacia el sofá y señaló el suelo delante de él. Cuando ella vaciló, él suspiró dramáticamente. —He dicho que no es ninguna molestia, Granger. ¿O hay alguna razón por la que no quieres que frote tus hombros? ¿No quieres que el mortífago ponga sus manos encima?
No había nada que pudiera decir a eso, así que se sentó a sus pies, casi encogiéndose, mientras él hacía una demostración flexionando los dedos. Cuando los puso contra su blusa, ella podía oírse a sí misma de forma audible conteniendo el aliento y sus manos se cerraron en garras. Él tuvo cuidado. Él no se permitió tocar la piel desnuda, y Pansy había tenido razón. Draco era bueno en esto. Incluso sin la urgente necesidad de poner la mejilla en su rodilla y simplemente pertenecerle de alguna manera impensable, primal, podía decir que él trabajaba de forma suave y metódica en el dolor en sus músculos. Debería haber sido agradable. Hubiera sido así si ella no estuviera completamente consciente de su presencia. Podía oír cada respiración. Ella casi podía sentir la sangre latir en las venas de Draco. Él era todo y todos y él la calmó en un genuino trance mientras ella se sentaba allí y sentía sus dedos y su corazón y su alma alinearse con los de ella.
El fuerte chillido de la gatita rompió el momento. Había estado durmiendo en la cama de Hermione y ya que la hora de la siesta había terminado quería comida. Malfoy rio y se levantó. —Voy a servirte —dijo.
Hermione asintió, un poco titubeante, y se sentó en la silla que había decidido como suya. —Gracias por el masaje —expresó. No había sido tan intenso como la conmoción que sintió cuando él rozó su piel desnuda, pero el contacto prolongado había tenido efecto en ella de todos modos. Era difícil pensar en otra cosa que no sea él.
—¿No es tan malo tener al mortífago cerca? —preguntó mientras servía la comida y colocaba el pequeño plato en el suelo.
—No lo eres —respondió Hermione de forma automática cuando sabía, por supuesto, que él era, o lo había sido. Harry había testificado en su juicio.
—Incorrecto, pero educada —dijo—. Podría ser más fácil simplemente decir todas las cosas que quieres sobre mis actividades en los tiempos de guerra y exponerlos.
Ella se sentó en la silla. Tal vez, pensó, debería describirlo mientras se abrazaba a la silla. Ella no recordaba haberse sentido tan relajada en toda su vida. Malfoy, por el contrario, parecía más tenso de lo que había estado desde que ella había llegado a su gigante y horrible mansión y le pidiera que la salvara. —Difícilmente te diré que eres un horrible monstruo —dijo. Había planeado seguir y señalar que había sido un niño, al igual que ella, que lo hayan involucrado en la guerra había sido imperdonable por parte de los adultos. Había planeado decirle que ellos sólo habían estado en completa armonía con los otros y cómo él podía pensar que ella sería capaz de cualquier cosa menos ser empática con lo que él había sufrido.
Ella no tuvo la oportunidad de decir ninguna de esas cosas, porque mientras trataba de formar con ellas frases coherentes en la mente, él estaba decaído y vagamente dijo—: Ya que me necesitas para mantenerte con vida, supongo que no lo harás.
Hermione se enderezó, terriblemente serena casi a la vez. —Eso no fue lo que yo...
—¿Qué harías, Granger? ¿Qué mentiras me dirías para salvar tu pellejo?
—Nunca te he mentido —dijo, herida—. Ni una sola vez.
—Pero tampoco has sido exactamente comunicativa, ¿no es así?
Antes de que pudiera responder a eso, él sonrió. Pero la sonrisa no llegó a sus ojos. —No importa. Estoy seguro de que encontraremos un equilibrio conforme pasen los días.
—Gracias por el masaje de hombros —dijo ella, sin saber cómo responder. Él estaba en lo correcto; ella no. Y ella no quería hablar de ello. Si él le hubiera preguntado cuando aún tenía sus pulgares masajeando sus músculos, ella probablemente hubiera respondido a cualquier pregunta, pero ahora, ella era la misma de nuevo y sabía que no debía confiar en él. —Fue muy amable de tu parte.
—Cada vez que desees uno, solo pídelo —dijo—. Es, como ya he dicho, ningún problema. Al menos no para mí. —Recogió el libro que había estado leyendo cuando ella entró en la habitación y vio que de hecho era un libro sobre maldiciones en la barra. Se preguntó si él estaba buscando una forma de deshacer lo que le había sucedido, y por lo tanto a él. La respuesta no estaba allí. No estaba en ningún libro que ella tenía. Ya había buscado en todos ellos. —Creo que terminaré esto en la intimidad de mi habitación si no te importa.
—Por supuesto que no —dijo ella.
Él cerró la puerta con lo que Hermione decidió llama un énfasis excesivo porque seguramente Draco Malfoy no había simplemente cerrado la puerta de su dormitorio en un ataque de resentimiento.
Se sentó sin moverse durante mucho tiempo. Eventualmente Lynx saltó a su regazo y exigió que la acariciara, y lo hizo. Mientras movía su mano a lo largo de la parte peluda de color naranja, se dio cuenta de lo suave que era su pelaje y lo relajante del fuerte repiqueteo del ronroneo. Otra parte de ella quería ir a golpear la puerta de Malfoy y exigir por qué pensaba que ella debía abrirle su corazón a él. ¿Por qué debía extenderse en los detalles de lo que sentía por esta pesadilla, cómo había empezado, como ella había sufrido? ¿Acaso él quería que ella explicara todas las formas por las que ella había encontrado esto humillante? Él era dueño de su vida. Todo lo que tenía que hacer era tocarla para convertirla en un animal tonto y sumiso. ¿No era suficiente eso?
A/N Gracias, de nuevo, por su respuesta a esto. Estoy impresionada y honrada.
N/T: Alguien está de buen humor y antes de presentar sus trabajos finales decidió subir el capítulo de inmediato. Gracias una vez más a mi bella Alice (heart).
