Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. Este fic tampoco es de mi autoría, es una traducción autorizada del fic escrito por Colubrina. Traducción beteada por AliciaBlackM.
LA VARIANTE EQUIVOCADA
(The Wrong Strain)
por Colubrina
Capítulo cinco: El Visitante
Malfoy estaba de espaldas a ella cuando entró y tuvo la irónica idea que parecía ser un tema en su, bueno, ella odiaba llamarlo relación, pero realmente no había una palabra para lo que eran. Vinculados,tal vez, aunque solo uno era dependiente hasta donde ella podía decir, así que no parecía del todo adecuado tampoco. Lo que sea eso, él mayormente se posicionaba de tal forma que no la podía ver. Hoy parecía que estaba preparando café y a ella le hizo gracia el descubrir que su cabello se veía tan mal como el de ella por la mañana. Una mata de pelo formaba un remolino que apuntaba hacia el techo en un ángulo. Él tenía que saber que ella estaba allí, pero no se volvió. No se había dado cuenta de su presencia en absoluto.
—Te culpo por la forma en que me trataste cuando tenías doce, trece, catorce —dijo sin introducción. Ella había ensayado primero esto tumbada en la cama y luego en la ducha. Él detuvo lo que estaba haciendo y puso sus manos sobre el mostrador, sus dedos extendidos se abrieron más, pero por lo demás él no reaccionó—. Eras un racista, elitista, bravucón y arrogante.
Se detuvo para tomar un respiro y él dijo. —Eso es justo.
—No te culpo por lo que hayas hecho durante la guerra. Cualquier cosa que hiciste por Voldemort. Cualquier cosa que te hizo hacer. Eso no fue tu culpa. — Esto había sonado más coherente bajo el chorro de agua y eso le molestó, pero ella abrió la boca para seguir adelante cuando él habló.
—No te creo —dijo—, pero gracias por la cortesía.
—Oh, créeme, realmente eras un bravucón —comentó ella sin pensar. Los hombros de Malfoy empezaron a temblar y Hermione pensó por un momento que lo había hecho llorar, pero cuando se dio la vuelta él estaba sonriendo y ella se dio cuenta que era la primera vez que lo había visto sonreír, desde que había iniciado este calvario para él. Como hija de dos dentistas, reconoció que Malfoy tenía los dientes perfectos. Como mujer, pensó cómo esos labios vueltos hacia arriba transforman sus ángulos en encanto. Como veela, se dejó llevar hacia él, atraída por el condenable poder que él tenía sobre ella.
Se obligó a detenerse y se abalanzó en su silla. Se sentía viva. Se sentía gloriosa. Se sentía como si quisiera oler sus camisas y eso era absolutamente inaceptable por lo que hoy iba a salir a rondar las calles. Tal vez que iría a una librería o conseguir algo de comer. Por el amor de Godric, él ni siquiera le gustaba tanto. Las ganas de saber a qué olía Malfoy eran raras.
—Lo sé —añadió. Los pensamientos de Hermione se habían alejado de su propio camino por lo que ella no estaba segura de lo que estaba hablando y momentáneamente debió haberse quedado en blanco porque Malfoy rio de nuevo. —Sé que era un bravucón —finalizó.
—¿Tienes algún tipo de excusa que deseas ofrecer? —preguntó ella—. Padres abusivos, inseguridades profundamente arraigadas, miedo al fracaso, ¿necesidad de atención?
—¿Era un pequeño consentido de mierda? —sugirió y eso la hizo reír. No podía culparlo por su honestidad—. Sin embargo, me gusta la atención —añadió y colocó una segunda taza y le sirvió un poco del café que había estado haciendo—. ¿Azúcar en éste también?
Ella asintió, y él le puso azúcar antes de entregárselo. —¿Planes para hoy? —preguntó. Malfoy tuvo cuidado de no tocarla, y el hechizo que su sonrisa había lanzado sobre ella lentamente escapó en una sensación general de salud y energía mientras ella bebía el café.
—Blaise va a venir —respondió él. Ella debió haber fallado en ocultar su respuesta a eso porque él arqueó las cejas en su burla habitual. Ni siquiera necesitó articular sus pensamientos: si él tenía que aguantar a sus amigos, ella tenía que soportar a los suyos. Hermione miró hacia su café y suspiró. Él y Harry habían logrado interactuar civilmente, e incluso Ron había mantenido la mayor parte de su ira por todo eso para sí mismo, al menos en el apartamento. En el camino de regreso había despotricado sobre lo injusto que era el que de todas las personas en el mundo tenía que estar vinculada a Malfoy. «Apuesto a que lo está disfrutando», había dicho furiosamente. «Estoy seguro que siente placer el tenerte bajo su pulgar.»
Hasta el momento, a él no parecía encantarle mucho todo esto.
—Blaise me hace parecer modesto —dijo Malfoy—. Pero será lo suficientemente educado cada vez que estén juntos, así que si no es mucha molestia el ser agradable, lo agradecería.
—Yo sé cómo ser agradable —comentó—, pero estaba pensando que yo podría salir.
Él se revolvió ante eso y ella lo miró sorprendida. Ciertamente él no quería su ser nacida de muggles y veela alrededor cuando sus amigos estuvieran presentes. Malfoy se encogió de hombros. —También podríamos terminar rápido—dijo—. Blaise será mordaz, lo pondrás en su lugar, y luego... Asumo que no planeas mudarte, por lo que tendremos que explicar todo esto a todos nuestros amigos con el tiempo.
—Los míos ya lo saben —indicó ella.
—Los míos, muy excepcionalmente, no.
Eso, por supuesto, tenía sentido, y ella dio un pequeño e infeliz asentimiento para consentir su petición. El café estaba bueno. Había croissants en la cocina que Malfoy había pedido a domicilio cada dos días, y ella tenía al menos tres libros que no había leído sobre la historia de los derechos de las criaturas en el continente. El tema se había vuelto menos agradable ahora que era la criatura. El cambio de perspectiva cambió todo. Ella optó por volver a leer una historia sobre las Guerras de los Goblin, mientras Malfoy se duchaba y volvía, con el pelo obediente a su voluntad de nuevo. Hermione se había acurrucado en su silla, perdida en los mecanismos de la guerra mágica, cuando un golpe imperioso anunció la entrada de Blaise Zabini.
—He oído que tenías un nuevo pichón—dijo Zabini sin ningún tipo de introducción—. Los rumores están por todas partes.
—Me gusta pensar que es más como una paloma —aclaró Malfoy.
Zabini miró a Hermione y ella se erizó bajo la inspección. Sus ojos recorrieron su pelo, el suéter estirado que se había puesto esa mañana, y ella nunca se había sentido tan inadecuada. —Más bien un gorrión, diría yo —señaló. Se dejó caer en una silla y estiró los pies. Sus zapatos resplandecían con mayor calidad que incluso los de Malfoy lucían baratos y Hermione se moría por verter lo que quedaba de su café frío en ellos. —Así que, suéltalo —dijo—. ¿Qué está pasando?
Hermione podía recordar la forma en que Blaise solía sentarse en la mesa durante las pequeñas cenas que Slughorn amaba celebrar en Hogwarts para los más destacados e importantes. Él miraba alrededor como si todo el mundo estuviera debajo de él, pero aun moderadamente impresionado como si hubieras sido forzado a ir a los juegos infantiles porque tu primo estaba allí.
—Bueno —habló antes de que Malfoy pudiera responder—. Me las arreglé para quedar infectada con un virus mágico que con eficacia me hace adicta a Malfoy, y, sin él, muero.
—He oído que eras una Veela —comentó—. Claramente todos los rumores no son ciertos.
—Oh, sí que lo es —contestó Malfoy—. Es una especie diferente.
—¿Hay una especie que no es hermosa? —preguntó Zabini.
Esta vez fue Malfoy quien habló antes de que ella pudiera librar cualquiera de las réplicas que estaban amontonadas en la punta de su lengua. —Ella no ha estado bien —dijo—. Nadie luce su mejor aspecto mientras se está recuperando del ataque de varios meses de una enfermedad.
—Aun así —objetó Zabini—, confío en que logres conseguirte enredar con el tipo normal de Veela.
—Es divertido —dijo Malfoy—. Pero no tenía idea de que tuvieras un deseo de muerte. —Cuando Zabini inclinó la cabeza hacia un lado en una parodia de pregunta educada, agregó—: Serás educado con ella, Zabini, o te encontrarás en un caso grave de algo desagradable e incurable.
En lugar de cualquier reacción que Hermione podría haber predicho, los ojos de Blaise se tornaron especulativos ante la amenaza. Sin embargo, no lo encaró. Él sólo se volvió hacia ella y le preguntó algo que la sorprendió con su perspicacia.
—¿Cómo es la sensación?
Ella no respondió al inicio. No estaba segura de cómo explicarlo, o incluso si quisiera, pero cuando miró con inquietud a Malfoy, ella supo que él no tenía ninguna intención de intervenir esta vez. Probablemente estaba feliz de verla acorralada ante una respuesta. Hermione se mordió el interior de su boca y buscó una manera de explicar y ambos hombres se sentaron y esperaron. —Eres muy directo para ser un Slytherin —dijo al fin, tratando de esquivar.
Zabini se encogió de hombros. —He tenido lo mío con alguien de los leones —dijo—. Sólo responden a la pregunta directa, no la sutil.
—¿Quién? —preguntó ella, repentinamente curiosa por saber cuál de sus compañeras de casa podría haber tenido una aventura con el hombre, pero él sólo sonrió enigmáticamente y ella supuso que era al menos lo suficientemente un caballero para no compartir sus conquistas.
—¿La sensación? —inquirió de nuevo.
—¿Alguna vez ha visto una Veela completa? —preguntó ella—. El tipo normal, quiero decir.
Él asintió. —En la Copa Mundial —dijo—. Eran las mascotas de Bulgaria.
—¿Cómo reaccionaste?
Zabini pareció contemplar y dijo, después de pensarlo un momento—: Hubiera hecho cualquier cosa para estar cerca de ellas. Nunca había visto nada tan encantador y el mundo se redujo sólo a ellas. Por lo que recuerdo, tuvieron que retenerme para no saltar desde nuestro palco y correr al campo. Si alguien me hubiera dicho que ella disfrutaría verme cortar mi garganta, hubiera muerto de felicidad a sus pies.
—El contacto físico intensifica el efecto —reveló Hermione—. Es eufórico y sin sentido y... Pero esa es tan buena descripción como cualquiera. —Miró a Malfoy y su rostro rápidamente se inmutó, pero no antes de ver algo oscuro en sus ojos. Lástima, tal vez, o placer. De cualquier forma, la dejó sintiéndose demasiado vulnerable. Ella cruzó los pies debajo suyo con más fuerza, como si eso podría protegerla de los ojos demasiado astutos y burlones de Zabini.
A/N: Gracias, a todos, por sus generosas respuestas a esta historia. Espero que continúe complaciéndolas.
N/T: Una vez más lamento no poder contestar sus reviews, sí los leo, pero el tiempo no me da y bueno, difícilmente entro ya a ffnet xD. Agradecimientos a AliciaBlackM por betear los capítulos en tiempo récord.
