Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. Este fic tampoco es de mi autoría, es una traducción autorizada del fic escrito por Colubrina. Este capítulo no ha sido beteado
LA VARIANTE EQUIVOCADA
(The Wrong Strain)
por Colubrina
Capítulo siete: La Fiesta
Llevaba mangas largas para evitar tocar accidentalmente a alguien y, mientras el apartamento se llenaba de gente y se calentaba cada vez más, empezó a sentirse agitada. Había saludado a más gente en la puerta de lo que podía recordar, casi todos amigos de Malfoy. Ella no tenía ni idea de que fuera tan popular, pero supuso que el dinero podía hacer eso por una persona. Ella asintió severamente a Blaise Zabini cuando entró, tuvo que alejar su mano antes de que Theodore Nott, a quien sólo recordaba vagamente de Pociones Avanzadas, pudiera besarla, y simplemente quedarse mirando a Greg Goyle. Ella no tenía ni idea de que él y Malfoy seguían siendo amigos, pero se veía exactamente igual, salvo por las entradas.
El comentario de Malfoy sobre sus suéteres el otro día le había dolido más de lo que quería admitir y ella había decidido que iba a brillar en esta fiesta. Había esparcido un poco de tónico en el cabello para calmar lo peor del frizz, enhorabuena si terminara lacio. En su lugar, había usado una cinta ancha para mantener su cabello alejado del rostro y dejarlo salvajemente suelto en todas las direcciones. Había cogido un sujetador desde el fondo del cajón que el tiempo y lavado no habían estirado, y encontró una falda de un azul intenso que armonizaba con su suéter amarillo dorado favorito. El raso satén lo hacía festivo y, pensó, combinado con el suéter no lucía demasiado elegante. Los ojos de Malfoy se habían abierto de par en par un momento cuando salió de su habitación. —Te vistes decentemente — dijo.
Ella había pensado que nadie lo acusaría de exagerar los elogios hasta que los invitados comenzaron a llegar. A Pansy le dijo que estaba aún más hermosa de lo habitual. A Ginny Weasley, que su vestimenta pondría al mundo en llamas. Le había dicho a Daphne Greengrass, quien olfateó cuando vio a Hermione como si algo oliera mal, que debía ser divina. Para Hermione, él entrelazaba insultos a través de sus medios cumplidos.
Deseaba volver a estar unida a Ron, Neville, Dean o alguien—cualquiera—que fuera simplemente agradable.
El calor de la habitación la llevó a tomar una bebida fría y pararse junto a una ventana abierta. Mientras bebía la limonada helada que siempre tenía Malfoy en su mano, Harry se apoyó contra la pared a su lado, con cuidado de no tocarla. —¿Cómo te va? —preguntó.
—Bien—dijo. Ante su mirada dudosa agregó—: Mejor.
—Eso veo —expuso. Harry estudió la fiesta, a los invitados pasándola bien y tomó un largo trago de la cerveza en su mano. Había llegado tarde y las festividades se habían prolongado durante más de una hora cuando tomó una copa y la encontró de pie alejada de toda la diversión. Ella sospechaba que Harry había sido abordado por personas que querían ser capaces de decir que habían hablado con El Niño Que Vivió. Eso le sucedía mucho, incluso ahora, años después de la guerra. —Pareces menos muerta.
—Gracias —dijo secamente—. Veré si puedo hacer que Parkinson use eso en su columna de chismes, Hermione Granger parecía menos muerta en su fiesta.
Harry se echó a reír. —Es todo un personaje —dijo—. Y cuidado, viene para acá.
—Tenemos suerte —señaló Hermione.
Malfoy la siguió y se acercó al lado de Hermione cuando se apartó de la pared y forzó una sonrisa hacia la mujer que, después de todo, era una invitada en su apartamento. Ella apreciaba el apoyo. —Te ves bien —dijo— ¿Cómo va el trabajo de escritura?
—Bien. —Parkinson la miró hambrienta—. Entonces, Granger, eres una Veela.
—No es un secreto —dijo Hermione.
—¿Te has registrado?
Hermione podía sentir su estómago contraerse. Había estado posponiéndolo a pesar de que sabía que era un requerimiento legal. Ella simplemente no quería llenar los formularios que lo hacían oficial, ella no era una persona a los ojos del mundo mágico, sino una criatura perceptiva en su lugar. Y ella había pensado que ser una nacida de muggles había sido malo.
—Por supuesto que lo es —dijo Malfoy fácilmente—. ¿Estabas planeando intentar hacer una exposición, Pans?
El intenso rubor que apareció en las mejillas de Parkinson sugirió que eso era exactamente lo que ella esperaba hacer. —Bueno, dime algo —dijo ella—. Háblame un poco de tu existencia, Granger. —Su sonrisa mostró sus dientes. —He hablado con Zabini, dice que cuando tocas a Malfoy, es la mejor sensación de todas*.
—Bueno —inició Hermione, tratando de mantener la compostura—, no he probado todos los estupefacientes que hay, Parkinson, así que no puedo darte una respuesta justa a eso.
—¿Pero te pone bien?
—Parkinson —dijo Harry en advertencia, pero Hermione se encogió de hombros como si no importara.
—Es sin duda mejor que el breve tiempo en donde estoy sufriendo cada vez que no está cerca —dijo.
—¿Cuánto tiempo puedes estar separada? —Pansy Parkinson había pasado por completo a modo periodista, aunque no había sacado una libreta.
—No lo hemos probado en detalle —respondió Hermione. Ella buscó algo para darle a la mujer que la satisficiera sin revelar demasiado. No quería hablar de cómo había pasado días en la cama, llena de dolor que no podía siquiera calmarse para leer. No quería hablar de cómo había llorado cuando se dio cuenta de que Malfoy era la respuesta, segura de que él la condenaría a muerte. Ella ciertamente no quería hablar de cómo casi parecía brillar cuando lo miraba o de cómo tenía problemas para no arrastrarse a su regazo. Todo eso era demasiado íntimo para compartir con los codiciosos ojos de Pansy Parkinson. —No puedo soportar el toque de nadie. Podrías encontrarlo interesante debido a tu súbita fascinación por el tema.
Pansy Parkinson inmediatamente puso su mano sobre la muñeca de Hermione y esta observó su rostro. Era lo único que podía hacer para no estremecerse de repulsión. Una vez le había descrito el estremecimiento a Harry como la sensación cuando sientes un poco de algas alrededor de tu tobillo en la orilla y por un breve momento piensas que es una mano fría y muerta que te atrapa para arrastrarte debajo de las olas.
Harry alejó la mano de inmediato. —No lo hagas —indicó—. Acaba de decirte que no le gusta.
—Solo estoy revisando para ver si es verdad —dijo Pansy—. Parece que lo es. O es eso, Granger, o eres una excelente actriz.
—Bueno —dijo Hermione—. Mientras no decidas comprobar nada más, estamos bien, espero que estés disfrutando la fiesta, pero creo que debo ir a ver a Ginny, así que, si me disculpas.
Sin embargo, antes de que pudiera alejarse, Pansy se metió en su camino.
—Oh, vamos Granger —dijo Pansy—. Es una fiesta, disfrútala.
Entonces la mujer le dio un fuerte empujón y Hermione se tropezó directamente con Malfoy. Cuando la atrapó para que no cayera, su mano rozó su muñeca expuesta, el mismo lugar que Pansy había tocado momentos antes, y estaba perdida. El toque era eléctrico. Era eufórico. Había intentado no tocarlo, ni siquiera a través de la tela, y ahora no podía recordar por qué. Ella lo miró y sonrió con deleite al ver esos ojos grises mirándola. Eran de un color tan inusual. Nunca había visto nada parecido a ellos. Hermione se balanceó para poder presionarse contra él por completo y se alejó débilmente de la insoportable risa detrás de ella. Draco envolvió uno de sus perfectos, perfectos brazos alrededor de su cintura y miró por encima de su hombro mientras Hermione descansaba su mejilla sobre su camisa. Sus dedos se deslizaron bajo el suéter y se presionaron contra su piel y ella pudo sentir sus cuidadas uñas curvándose en la carne sobre su cadera. También pudo sentir su camisa. Él tenía las mejores camisas. El lino era tan suave que quería envolver todo su cuerpo en él y cuando inhaló capturó los olores mezclados de cualquiera sea el jabón que había usado, el whisky que había estado bebiendo, y algo de modo indefinible, maravillosamente él.
—Vete —amenazó él. Su voz era tan dura y fría que Hermione se estremeció y volvió a levantar la mirada, preocupada porque le hubiera disgustado a él, pero no estaba dirigiendo su veneno contra ella, así que decidió que no le importaba lo que lo había molestado. Acurrucó su mejilla sobre su camisa y suspiró con placer.
—Me estaba divirtiendo un poco. —Escuchó a alguien decir—. No es como si le importara. Mírala.
Draco sacó su varita del bolsillo y ella casi arrulla. Él era tan bueno con la magia. Había ordenado sus libros cuando se mudó y esa no había sido la cosa más considerada de todos los tiempos. Atento y poderoso y olía tan bien. Hermione sabía que no se suponía que debías admitir que algunas personas eran mejores en la magia, pero algunas lo eran. —Creo que te dije que salieras —dijo.
Oyó a alguien resoplar. —¿Cuándo llegaste a ser tan aburrido? —Ese alguien preguntó, luego gritó mientras Draco le lanzaba una maldición no verbal.
—El siguiente dolerá mucho más —dijo—. Blaise, Potter, saquen a todos, yo me ocuparé de esta.
Draco la levantó y ella presionó su rostro contra su cuello, luego lo lamió para ver si sabía tan bien como olía. Y así fue, tal vez mejor. —De acuerdo, Granger —dijo—. Vamos a meterte en la cama antes de que hagas algo de lo cual te arrepientas por la mañana.
Ella hizo un puchero cuando la depositó en la cama. —¿Quiero estar en tu cuarto —dijo.
—Estoy seguro —dijo—. Pero, ése es mi espacio privado, y tendrás que espabilarte en tu propia cama.
Él había dejado de tocar su piel cuando la dejó sobre la cama y un rayo de racionalidad flotó hasta la parte superior del cerebro de Hermione, la euforia se desvaneció y ella tomó aliento. ¿Qué había hecho? ¿Alguien la había visto?
—La fiesta —comenzó ella con horror mientras volvía a la razón—. Parkinson.
—Me ocuparé de ello —dijo. Conocía a Draco Malfoy desde que tenía once años. Lo había visto mezquino, cruel, vengativo y asustado. No creía que lo vería tan furioso.
—Lo siento —dijo ella. Había hecho un espectáculo de sí misma. Había pensado que su reacción a sus masajes había sido humillante. Eso no fue nada. Esta era la humillación.
—No lo sientas —señaló. Extendió una mano como si fuera a ofrecer consuelo y luego lo pensó mejor y la metió en su bolsillo. —No has hecho nada malo.
Hermione respiró profunda y temblorosamente y luego dijo—: Gracias. —Podría haber sido la primera cosa verdaderamente sincera que había dicho desde que se habían mudado juntos. De hecho era la más espontánea.
—No salgas hasta que te sientas más como tú, ¿de acuerdo? —dijo, y luego cerró la puerta y la dejó sola.
*originalmente dice best high ever, traducido se refiere a la sensación que uno tiene cuando fuma o se droga, desde volar, poner bien, etc.
A/N: Hay una foto del outfit que Hermione usa en el tablero de Pinterest para esta historia.
N/T:Como dice Colubrina, en su pinterest Colubrina pueden encontrar el tablero referente al fic y las imágenes referentes :). Este capítulo no ha sido beteado, siento que AliciaBlackM tiene mucha carga ya u.u y agradezco su apoyo hasta ahora con respecto al fic. Si encuentran algún error en el capítulo sería genial si me lo hicieran saber en sus comentarios y también sepan que busco una beta para los futuros capítulos que vendrán lentamente.
09/02/18
