Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. Este fic tampoco es de mi autoría, es una traducción autorizada del fic escrito por Colubrina. Este capítulo no ha sido beteado.
LA VARIANTE EQUIVOCADA
(The Wrong Strain)
por Colubrina
Capítulo nueve: La Segunda Idea
Su mano tembló contra la de él y Draco tuvo que obligarse a mirarla. Donde momentos antes había habido una cautelosa y brillante heroína de guerra, ahora se sentaba una ingenua de ojos muy abiertos que lo miraba con una extasiada adoración. Ella se acercó más a él, y dejó que todo su ser se acurruque en él. Draco trató de controlar su mueca. Esto le recordaba demasiado a la Maldición Imperius. Se dijo a sí mismo que era completamente diferente. Sus víctimas no se habían sentido fascinadas por él, y todo lo que tenía que hacer ella era retirar su mano y esperar unos minutos para que su cabeza se despejara, pero de todos modos se sentía siniestramente similar y no le gustaba.
Granger, sin embargo, había desaparecido en un estado de absoluta felicidad. Él casi la envidiaba por eso. Sus ojos marrones lo miraban como si fuera la cosa más maravillosa del mundo y la carga que le fue otorgada se sentía más pesada de lo que podía soportar.
Entrelazó sus dedos con los de ella y pasó su mano libre por su cabello. —Lo resolveremos, Granger —dijo.
Su sonrisa de confianza llenó el alma de Draco. Quería regresar a su habitación vacía y acostarse en la estrecha cama y escuchar su propia respiración y no pensar en nada. En su lugar, su expiación era peor, y miró a través de la habitación a Harry Potter, el héroe y figura amada por todos. Tenía su varita en la mano, apuntando directamente a Draco, y por la desagradable mueca de su boca asumió lo peor. —Solo estoy sentado aquí—explicó Draco—. ¿Podrías dejar de apuntarme con eso?
El agarre de Potter sobre la varita no se aflojó. —No lo creo —sentenció—. Solo para ser completamente claro, ella no te necesita feliz para sobrevivir, ¿verdad? ¿Solo te necesita a su alrededor?
—Aparentemente —respondió Draco. No había sido feliz, y ella había estado mejorando, por lo que parecía una suposición razonable.
—Entonces ten en cuenta que Ron y yo no dudaremos en mantenerte encerrado en el sótano como si fueras su farmacia personal si pones un pie fuera de la línea.
—Ten cuidado en luchar contra los monstruos para que no te conviertas en uno* —dijo Draco. Pudo decir que por la expresión en blanco en la cara de Potter que no reconocía la referencia, ni entendía la implicación. Salvador del mundo mágico y era menos leído que Zabini. Era triste, en realidad. Potter tampoco parecía darse cuenta de que no podía hacer que el heredero Malfoy desapareciera sin una investigación, y a menos que él quisiera mantener a Granger bajo llave, su familia sabría que donde ella estaba, él tenía que estarlo. Potter, un brillante estratega, no lo era.
—No sabía que leías a Nietzsche —dijo Granger. Su voz sonaba soñadora, y sus ojos estaban desenfocados, pero cuando él le devolvió la atención, ella inclinó la cabeza hacia atrás y sonrió. —Eres tan bello.
—La mayoría de los hombres prefieren ser llamados guapos —indicó Draco. Trató de encontrar alguna evidencia de que aún ella estuviera allí, pero su expresión vidriosa no ofrecía mucha esperanza.
—No —dijo ella. Bello. Y el abismo mira dentro.*
Él aspiró su aliento. —¿Granger? —preguntó. Bajo esa bruma de confusión, ¿realmente lo estaba siguiendo?
—Todo está borroso —habló. Y eres muy bello.
—Ya mencionaste eso —dijo Potter con disgusto, pero Draco pudo oírlo bajar la varita. Parecería que había superado cualquier prueba que Potter el Noble tenía en su diminuto cerebro, al menos por el momento. Cómo ella soportaba a los idiotas de sus amigos, no tenía idea, aunque supuso que probablemente ella diría lo mismo de Goyle. La misma historia forma a las parejas extrañas.
—¿Miró dentro de ti? —preguntó ella.
Los dedos que había entrelazado con los de ella se estremecieron. Ella lo estaba siguiendo. Lo seguía tan de cerca que dolía. —Sí lo hizo —confesó en voz baja. Deseó con todo su corazón que Potter no estuviera aquí para esa declaración. Que no tuviera idea de lo que significaba ofrecía escasa comodidad en el mejor de los casos. A nadie le gustaba desnudarse frente a un enemigo de mucho tiempo, incluso uno insignificante. Sabía que Potter no dudaría en usar eso en su contra si lo descubría. El hombre ya había amenazado con encerrarlo como el cuidador cautivo de Granger.
—Lo siento —dijo ella.
—No fue tu culpa —señaló. Por alguna razón parecía encontrar eso gracioso, y ella empezó a reír. La risa se incrementó hasta que estuvo jadeando y si él no hubiera pasado demasiado tiempo en torno a Zabini y Goyle y su intento post-guerra de categorizar los efectos de tantas drogas como sea posible para investigar, él hubiera asumido que ella había perdido la cabeza. Tal como estaba, solo suspiró y esperó a que el momento pasara.
Cuando ella se calmó y recuperó el aliento trató de acostarse para que su cabeza estuviera en su regazo, y Draco decidió que era suficiente por una noche. Liberó su mano y se puso de pie, usando como excusa la necesidad de servirse lo que quedaba del whisky. Llenó hasta el tope su vaso y el de Granger en su camino a la cocina. Dejó el de Potter tal como estaba. Tal vez el hombre captaba la indirecta y se iba. Cuando volvió a mirar a la zona de asientos, ella tenía su vaso en la mano y estaba bebiendo de él como si nada hubiera pasado. Se asombró de lo que ese autocontrol le costaba. La admiraba por ello.
—¿Alguna diferencia esta vez? —le preguntó a ella.
—¿Tal vez? —respondió. Draco pensó que sonaba más esperanzada que segura. —Pero, tal vez fue que lo de ahora no fue una sorpresa.
Ella no se dejó decaer y Draco observó el satén de su falda, ahora arrugado. Era la única prueba de que algo había ido mal en la noche. Tendría que enviar una lechuza a Pansy esta noche, antes de que ella escriba lo que seguramente sería una historia lasciva, y dejar en claro que él protegía lo suyo. Tal vez había pensado que él no incluiría a Granger en esa categoría sólo porque no le gustaba especialmente esa mujer. Si era así, Pansy había pensado mal. Una mención del trance de Granger, y Pansy se encontraría sin trabajo y en la lista negra si él tuviera que comprar El Profeta para hacerlo.
El dinero, como le había dicho a Granger, resolvía muchos problemas.
Haría que su padre le entregara a Pansy parte de su material de chantaje sobre algún político u otro. Siempre había alguien que había aceptado un favor que no debía tener, o que había sido capturado con las manos en la masa. Lanzaría uno de ellos a las garras del dragón. Eso haría feliz a Pansy, y mantendría a Granger fuera del centro de atención. Draco necesitaba escribir a su padre de todos modos. El efecto era más fuerte que cualquiera de ellos había asumido. Ella no había dado ninguna indicación sobre esa clase de extasiada adoración cuando él la había sacado de su desvanecimiento en la mansión. ¿Había estado demasiado enferma para responder, o no funcionaba en el inconsciente?
Eso valía la pena investigar.
—¿Todavía estás aquí? —preguntó a Potter.
El hombre bebió lo que quedaba de su whisky, se puso de pie y dijo—: Ya me voy. Usa la red flu si necesitas algo, Hermione. —Luego se fue y quedaron solos.
—Lo siento —dijo él de nuevo—. No tenía idea de que Pansy cruzaría esa línea.
Granger se encogió de hombros e inclinó la cabeza para que descansara en el respaldo del sofá. Dejó la línea de su garganta desnuda y los ojos de Draco la siguieron hasta donde su piel desaparecía en su suéter. —Tenía curiosidad —señaló—. Es una cosa extraña, lo que soy.
—Ella fue cruel —expuso Draco. Tardó un poco en controlar cuán enojado estaba con Pansy por haber hecho eso. Quería ir a su casa y golpearla hasta que luciera tan rota como sabía que su veela se había sentido bajo ese exterior controlado. En lugar de eso, tomó un largo trago de su bebida.
—Gracias por defenderme —dijo Granger—. Eres un sin fin de sorpresas.
—Las personas predecibles son aburridas —sentenció Draco. Eso la hizo reír, y sonaba como una diversión genuina en lugar de las estúpidas risas en las que había caído antes. Quería hacerla reír de nuevo, pero como era el demonio de esta historia, eso parecía injusto. —¿Quieres intentarlo de nuevo?
—Estás decidido —señaló ella—. Pero estoy cansada y quiero una ducha.
—Convenientemente, tengo una idea —dijo Draco.
Ella alzó la cabeza. —La última vez que tuviste una idea, fue la tener esta fiesta, no soy una fan de tus ideas.
—Estadísticamente, esta tendrá que ser mejor.
Ella rio de nuevo. —De acuerdo, Malfoy, dime.
—Creo que deberíamos dormir juntos.
Ella casi atravesó la habitación en su necesidad de alejarse de él. Sacó su varita casi de inmediato, y él no pensó que ella vacilaría en hacer algo mucho más desagradable que los encantamientos aprobados que todos habían aprendido en Hogwarts. Él no pensaba que lo retrasaría mucho si lo que realmente quería era agarrarla. Había soportado bastantes maldiciones cruciatus para poder trabajar con el dolor, pero levantó las manos para mostrar que no tenía planes de atacar y dijo—: No me refiero al sexo.
Las manos de Granger temblaban pero estaba escuchando.
—Si se necesita un contacto prolongado para ayudarte a acostumbrarte al efecto, la manera más fácil de hacerlo sería compartir una cama, de siete a ocho horas por noche de contacto, la mayor parte mientras ambos estemos inconscientes. Sería mejor que sentarse en el sofá, sujetarte la mano y ver cada vez cómo me miras con ojos de cachorrito** durante cinco minutos.
—Con ropa —dijo ella. No era una pregunta.
—No duermo desnudo —aclaró.
Ella bajó la varita y él supo que había aceptado.
—Primero necesito una ducha —comentó ella.
—Y yo tengo que enviar unas cuantas cartas —añadió. Te veré en tu habitación cuando estés lista.
*La frase completa es: "Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti."Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filósofo alemán.
**Originalmente dice: Googly eyes, ojos móviles o de cotillón, esos ojos que les ponen a los peluches o manualidades. Para mí, se leía raro usar esos términos así que lo cambié por el de ojos de cachorrito, no sé si en sus países se llaman igual o no.
N/T: Graciasgraciasgraciasgraciasgracias por seguir apoyando esta traducción a pesar de mi flojera constante xD no me maten ;D
