Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. Este fic tampoco es de mi autoría, es una traducción autorizada del fic escrito por Colubrina.
LA VARIANTE EQUIVOCADA
(The Wrong Strain)
por Colubrina
Capítulo trece: El Almuerzo
Hermione se miró en el espejo y suspiró. Había hecho lo que podía, pero ninguna cantidad de arreglos podría hacerla parecer el tipo apropiado de Veela. Aun así, tenía el pelo recogido, había encontrado un bello traje negro en una tienda de segunda mano e incluso había encontrado un broche femenino en otra aventura. El hecho de que fuera diamantes de imitación y cristal con forma de pluma de pavo real era una pequeña broma para ella misma. Maquillaje encanto aplicado, una última mirada a sí misma, y empujó la puerta y salió a la sala donde Malfoy esperaba. Se las había arreglado para no gritarle que se estaba tomando demasiado tiempo, y que llegarían tarde, y ella sintió el usual y molesto aumento de emoción de que simplemente Malfoy era maravilloso.
—Te ves bien —dijo mientras se ponía de pie—. La salud te sienta bien.
—Gracias —respondió ella. Trató de no lamerse los labios ante la vista que él ofrecía. Negro, por supuesto. Pantalones negros, camisa negra, chaqueta negra. —Tú también.
Sostuvo la puerta y dijo con ironía divertida en su voz—: Sí, Granger, pero, como has sido muy cuidadosa de señalar, tu juicio con respecto a mi apariencia es sesgado. Podría ser un troll y pensarías que soy...
—Horrible —dijo ella—.Me gusta pensar que hay límites a lo delirante que soy. —Él comenzó a bajar los escalones y ella frunció el ceño a su espalda. —¿No se supone que la mujer debe ir primero?
—Inculta —dijo sin darse la vuelta—.Un caballero baja primero las escaleras por si la dama se cae para poder atraparla.
—Y subir las escaleras en segundo lugar, supongo, por la misma razón?
—Es bueno ver que puedes aprender la etiqueta básica —dijo.
—Chúpamela*, Malfoy —dijo.
Él la esperó en el piso inferior, luego le tendió el brazo para que lo tomara. Aparentemente, la etiqueta también exigía que el caballero apareciera junto a la dama, y Hermione tuvo que controlar una oleada de desdén. Estas reglas anticuadas siempre parecían suponer que la mujer necesitaba ayuda para hacer incluso las cosas más básicas. Aún así, ella lo tomó del brazo y le sonrió al lento avance de la felicidad que penetraba en ella. Antes de que los apareciera, él se inclinó y le susurró al oído—: No puedo chupártela, Granger. Te gustaría demasiado. —Demasiado rápido para que ella lo soltara, o lo golpeara, o incluso soltara una respuesta furiosa, los absorbió a ambos en el vacío.
Aparecieron de nuevo afuera de un restaurante que gritaba "no me puedes pagar" con cada detalle discreto. Un hombre se paró afuera y sostuvo la puerta para Malfoy sin esperar a que le preguntaran si tenían una reserva y Hermione sintió la incómoda sensación de que el dinero con énfasis se arrastraba a lo largo de su espina dorsal. El portero deslizó sus ojos sobre ella, la famosa nacida de muggles, y, mientras su labio no se curvaba del todo en una mueca burlona, jugaba con la idea. Malfoy se puso rígido a su lado y ella lo miró con curiosidad, pero luego los condujeron a una mesa cubierta de lino donde Narcissa Malfoy estaba sentada.
Draco se inclinó para pasar sus labios por la mejilla de su madre antes de sostener una silla para Hermione. —Madre —dijo—. Te ves cansada.
Ella frunció el ceño antes de volverse hacia Hermione y decir—: Señorita Granger. Estoy segura de que ha descubierto la espantosa costumbre de Draco de decirles a las mujeres que respeta lo que realmente piensa de ellas.
Hermione trató de forzar una sonrisa. —Ha hecho eso por años. Me alegra saber que no soy especial.
Narcissa dejó escapar una risa tintineante. —Oh, obvio que lo eres, querido. —Levantó una mano y chasqueó los dedos. Un camarero apareció al momento. —Champagne —dijo Narcissa.
—¿Qué estamos celebrando? —Draco preguntó.
—El futuro —dijo Narcissa. Estudió a Hermione con los ojos tan estrechos que ella tuvo que luchar para no retorcer su servilleta en sus manos. La inspección pareció evaluar cada parte de ella, desde el cabello hasta las túnicas y estatus de sangre. Malfoy, maldito sea, se negó a intervenir o incluso decir algo para llenar el largo silencio. —Sí —habló por fin Narcissa—. El futuro está aquí, y si no es lo que hubiera querido, no soy tan tonta como para ignorar lo obvio.
—¿Disculpe? —Hermione preguntó, pero el camarero había reaparecido con la botella y les había servido champán a los tres.
—Me tomé la libertad de ordenar antes de que llegaras —expuso Narcissa—. El menú está en francés y no estaba segura de que pudieras leerlo.
—Gracias —dijo Hermione. No podía decidir si este almuerzo ya la había puesto furiosa, o si quería memorizar todo para reírse con Harry y Ron más tarde. Comparado con su madre, Malfoy era prácticamente igualitario. ¿Cómo se atrevía Narcissa a suponer que no podía leer francés incluso lo suficientemente bien como para manejar un menú? —Estoy segura de que sus elecciones serán encantadoras.
—Por ti —indicó Narcissa. Levantó su copa. —A pesar de que el camino que te trajo aquí no fue uno que hubieras elegido, eres bienvenida en mi familia.
—Yo... gracias —dijo Hermione. Miró a Malfoy, pero estaba encorvado en su silla mirando a su madre con el ceño casi fruncido.
—Sí —dijo él—.Por supuesto que sí. —Inclinó la copa en la boca, vació la mitad de una vez y volvió a llenarla mientras hablaba. —Granger es de la familia ahora.
—Con todo lo que eso implica —dijo Narcissa. Hermione tuvo la incómoda sensación de que los dos estaban hablando en código sobre cosas que no podía seguir. Las corrientes subterráneas amenazaban con tirar de ella hacia abajo, así que tomó otro sorbo de su propia copa. La mirada de Malfoy nunca se apartó de su madre, pero él presionó su pie contra el de ella debajo de la mesa y ese toque deliberado la tranquilizó incluso antes de que la magia la impulsara. —Ni tu padre ni yo hemos sugerido que no trates a la señorita Granger sino con el más absoluto respeto y amabilidad desde que esta... situación... comenzó.
Hermione estaba segura de que tenía que estar imaginándose, pero parecía haber un ligero énfasis en su nombre. Malfoy se inclinó más en su asiento y continuó bebiendo.
—Debe haber sido un shock para usted —comentó Hermione—. Yo, quiero decir, y que Mal... Draco planeara mudarse conmigo para ayudarme.
—Sí —dijo Narcissa con la cruel franqueza de una mujer que jamás había estado en lo más bajo de una jerarquía—.Pero la magia siempre ha sido uno de los principales intereses de los Black y los Malfoy, y tú, querida, eres mágica.
—Era mágica antes de ser una Veela —señaló Hermione.
Narcissa se encogió de hombros y tomó un delicado sorbo. —Eras una bruja —dijo cuando dejó su copa de nuevo—.Apenas.
—Madre —pronunció Malfoy con una advertencia en su voz.
—Y ahora ella es mágica —dijo Narcissa—. Y ella ha dejado de vestirse como una de las Weasley. Chanel, 1970, si no me equivoco, y ese hermoso broche es art deco, probablemente a comienzos de los años treinta. Muy bonito. Lo apruebo. ¿Acaso Draco te dio eso?
Hermione tocó con un dedo la llamativa pluma de diamantes de imitación que había encontrado en una vieja tienda de segunda mano. —No —dijo ella—. Lo conseguí en una tienda muggle que tenía bandejas de basura barata como esta.
Narcissa se rio con lo que Hermione se dio cuenta con una creciente sensación de inquietud que era genuina diversión. Cuando ella miró a Malfoy, parecía estar luchando con una de sus sonrisas. Ella lo miró y él dijo, como si ella fuera una idiota—: Son diamantes, Granger. ¿No lo reconoces cuando lo ves?
Casi podía sentir el terror que se apoderaba de ella. —Pagué cinco libras —dijo—. Es bisutería.
—¿Cinco qué? —Narcissa negó con la cabeza como si no importara. —No vale la pena —dijo—. Sea lo que sea. La pieza es bastante valiosa, querida, de eso puedes estar segura.
Hermione tenía su copa de champan a medio camino de la boca, confundida y aturdida y necesitada de un trago, cuando un hombre con un traje oscuro llegó y le susurró algo al oído de Narcissa Malfoy. Pareció disculparse, y Narcissa lo miró con el ceño fruncido, y luego dijo, en voz más alta—: Así son las cosas.
—Disculpe —dijo Malfoy. Bebió todo el contenido de su copa y la dejó sobre la mesa con un fuerte ruido—¿Tiene algún problema?
—No queremos ningún problema —respondió el hombre.
—Si no tiene algo de lo que mi madre ordenó —dijo Malfoy—, solo sustituya algo. Estoy seguro de que estará bien. La comida aquí siempre es buena.
—No es eso —indicó el hombre—. Hay restaurantes que estarían encantados de servir a la señorita.
—Disculpe —dijo Narcissa Malfoy, y su voz escurrió con tal fulminante desprecio que los ojos de Hermione se abrieron de par en par. Ella había estado en el extremo receptor de una fracción de esa condescendencia aristocrática, pero ahora que veía toda la fuerza que Narcissa podía expresar, entendió cómo esta mujer le había mentido a Voldemort. De cómo el hombre a su lado no se retrajo, avergonzado de haberlos molestado, ella no lo entendió. Sin embargo, él se mantuvo firme.
—Este es un establecimiento para las personas adecuadas —dijo—. Los Black y los Malfoy son bienvenidos desde hace mucho tiempo, pero...
Narcissa se puso de pie. —Tiene razón —sentenció—. Ahora que entiendo qué clase de cobardes componen la gestión actual, veo que deberíamos otorgar nuestro patrocinio a otro lado.
Malfoy empujó su silla hacia atrás e hizo una demostración de ayudar a Hermione a levantarse. Después de escoltar a las dos mujeres hasta la puerta, se detuvo cuando el gerente cometió el error de dejar escapar un pequeño y presumido resuello. Luego soltó el brazo de Hermione y se lanzó sobre él. Antes de que él pudiera esquivar el golpe, Malfoy tenía sus manos aferradas alrededor de su garganta y había comenzado a apretar. El hombre forcejeó, pero no era rival para la cruel fuerza que se había apoderado de él y, antes de que transcurriera un minuto completo, el hombre se hundió en la inconsciencia. Malfoy dejó caer el cuerpo y lo pateó con una violencia que seguramente rompió varias costillas. Luego se tocó las manos, se examinó las uñas y sostuvo la puerta. —Hay una maravillosa tienda de curry a la vuelta de la esquina —dijo—. Podríamos estar un poco formales, pero el servicio es mucho mejor.
La mano de Hermione, cuando la apoyó en el brazo de Malfoy, temblaba. Él rozó un dedo contra la parte posterior de su cuello por un momento, pero fue suficiente, y ella se relajó contra él, olvidando toda preocupación, mientras Malfoy los conducía a lo que era, de hecho, una excelente tienda de curry.
*La expresión original en esta parte es Bite me, que traducido es chúpame un huevo. Una jerga usada en Argentina, España y otros países, pero en mi país no la usamos (o tal vez sí y estoy desactualizada xD) también se puede traducir como: no jodas, pero dado al contexto y la respuesta de Malfoy, decidí dejarla como "chúpamela" :D
N/T: Muchísimas gracias a todas las chicas que comentaron en el capítulo anterior, es bueno saber que esta traducción aún entusiasma a sus lectoras :) y felicitaciones a loremmac por ser el review #200, estamos a punto de llegar a los 300 favs y ya superamos los 400 follows! mil gracias por seguir allí a pesar de las demoras continuas. (inserten mil corazones)
