Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. Este fic tampoco es de mi autoría, es una traducción autorizada del fic escrito por Colubrina.
LA VARIANTE EQUIVOCADA
(The Wrong Strain)
por Colubrina
Capítulo dieciocho: La Conversación
—Está bien encariñarse —dijo Lucius.
Draco no dijo nada a cambio. A decir verdad, no sabía qué decir. Había ido a la Mansión para buscar disfraces, devolver algunos de los libros que Hermione había cogido sobre las Veelas y recoger textos sobre el apareamiento de hombres lobo. Hermione lo había sugerido, y aunque dudaba que fuera el mismo principio, era una pista a seguir. Sospechaba que no llegaría a nada. Hasta ahora, todo había sido así. Sin embargo, los hombres lobo eran criaturas que podían infectar a los humanos y convertirlos en hombres lobos, y tenían parejas de una manera más bien lobuna que humana. Tal vez el asunto de la Veela sería algo similar. Había una pila de libros sobre la mesa y estaba a punto de revisar cuando su padre llegó a la biblioteca, su llegada anunciada por el griterío del pavo real.
Draco deseó que su madre considerara redecorar. ¿A quién le importa si esa pintura representaba a alguna importante esposa Malfoy del pasado? Era desagradable.
—Tuve un kneazle cuando era un niño —continuó Lucius y Draco hizo un vago ruido que podría haber sido interpretado como un ánimo—.Amaba a esa pequeña criatura más de lo que hubiera creído posible. Ella dormía en mi cama, y me seguía a todas partes. La llevaba en brazos, le cepillaba el pelo y no dejaba que nadie la tocara más que a mí. Hubiera matado a cualquiera que lastimara un solo pelo de su cabeza dorada.
—¿Qué le pasó? —Draco casi tenía miedo de preguntar, pero su padre solo parecía triste.
—Murió de vejez con el tiempo —dijo—.Lloré durante días e insistí en que tenía que ser enterrada en la parcela de la familia.
—Lo lamento —comentó Draco. Supuso que debería haber notado la lápida de la mascota en el pequeño cementerio escondido en un bosquecillo en los terrenos, pero él no había sido el tipo de niño morboso que dañaba lápidas. Todo lo que siempre había querido hacer era volar y tener amigos. El romance de la muerte nunca le había atraído.
Ese pensamiento hizo que la marca le picara en el brazo y tuvo que luchar para evitar restregárselo. Su padre notaría esa falta de autocontrol, preguntaría si estaba bien, y él no tenía ganas de explicar cuánto odiaba el cráneo descolorido y la serpiente que usaría para siempre. Nunca dejaría que Hermione la viera. Él no dejaba que nadie la viera. Había aprendido el truco de nunca mirar hacia abajo cuando no tenía puesta una camiseta así que incluso él no la había visto desde la guerra. No importaba. Podría trazar cada línea. Podría dibujarla en su sueño. Nunca podría olvidarla. Nunca podría borrarla, deshacerla o expiarse. Los pecados del padre habían sido quemados, literalmente, en él. Peor aún, la había acogido con satisfacción.
¿Había algo tan estúpido como un chico de dieciséis años que pensara que tenía razón?
—Mi punto es —empezó Lucius—,incluso si aún no lo has hecho, estoy seguro de que llegarás a encariñarte con esta chica. Está perfectamente bien. Está unida a ti por la magia, vives con ella. Serías un monstruo si no desarrollases sentimientos por ella dado todo eso, y, hijo, sé que no lo eres.
—Gracias —dijo Draco. Él quería escapar de esta conversación. Quería ir a acostarse. Quería tomar una bebida tan fuerte que ni siquiera un vaso sería suficiente.
—Solo recuerda que ella es una criatura —acotó Lucius—.No es una persona, no como tú.
—Ella es una sangre sucia enferma —dijo Draco. Las palabras parecían cenizas en su boca y quería escupirlas. Su estómago se apretó, y tomó un vaso de agua que ni siquiera estaba allí. —Lo entiendo.
Lucius se alejó. —Lo siento —dijo—.Esto no es lo que hubiera deseado para ti. Quería que tengas lo mismo que yo. Que tuvieras una esposa a la que puedas respetar y amar, un hijo digno que te herede.
—Lo aprecio —dijo Draco. Iba a ahogarse. Iba a estrangularse con las palabras que estaba tragando. —No elegí... estoy tratando de sacar lo mejor de la situación. Y ella no... no es del todo desagradable.
—Has hecho tantos sacrificios por nuestra familia —comentó Lucius—.Ahora esto. Me alegro de que al menos sea agradable. —Tomó un respiro profundo. —Que te agrade ella, hijo. Está bien. Todos amamos a nuestras mascotas. Probablemente haya incluso algunos beneficios. Cosas que ella hará que nunca podrías preguntarle a una dama decente... pero mientras menos se diga al respecto, mejor.
—Claro —dijo Draco. Era todo lo que podía decir, la única palabra que su boca formaría. No estaba seguro de qué había poseído a su padre para sugerir algo como eso, así que decidió que no malinterpretaría la implicación. Se había dicho a sí mismo durante años que su padre no había sido como los Mortífagos más ordinarios. Había visto a algunos hacer cosas durante el último año que quería olvidar, por mucho que estuvieran fundidas en su memoria, pero nunca había visto a su padre involucrarse en lo peor. Había sido un hombre en una trampa, no un hombre que se deleitaba con sus instintos más bajos.
Draco había respetado eso, especialmente porque no tenía restricción en tales asuntos probablemente lo habría elevado a los ojos de Voldemort. Lucius Malfoy había elegido mantenerse fiel. Había elegido mantenerse puro.
La pureza siempre conquista. Eso es lo que le habían dicho. Tonto como lo había sido, lo había creído.
—Podemos encontrar una chica con buen linaje, probablemente del continente, que actúe como... para garantizar que tengas un hijo de sangre pura cuando llegue el momento —dijo Lucius—.Con este asunto de la Veela, puedes adoptar al niño y dejar a la madre por allí. Será bien compensada, y nunca tendrás que volver a verla, pero sería una solución a tu insostenible problema.
Draco cerró los ojos y pensó en aparecerse en casa. —Creo que preocuparse por mi propio heredero es un poco prematuro —habló en la oscuridad que le proporcionaban sus párpados—.Todavía estás vivo y bien de salud. En tu mejor momento. Puedo preocuparme por un hijo una vez que esta situación esté más estable.
—Sabio —Lucius lo felicitó. Se sintió como una condena—.Solo quería tranquilizarte en caso de que te sintieras atrapado.
—Gracias por tu preocupación —dijo Draco. Esperaba que las palabras no sonaran tan herméticas mientras salían de su boca. Esperaba que su padre no viera qué tan bajo había caído. Él nunca lo entendería.
La pureza siempre conquista. Se sentía como una mala broma. La pureza no había conquistado nada. El amor sí, y el valor, y la amistad. Toda la pureza que había resultado en una matanza sin sentido.
—Eres mi hijo —dijo Lucius—.Te amo.
Draco abrió los ojos y sonrió débilmente a su padre. —Lo sé —respondió.
—Solo... sé amable con ella, por supuesto —dijo Lucius—,y no te preocupes si le llegas a tener cariño. Tu madre dijo que se portó muy bien en el restaurante y que se viste bien. Al menos, no necesitarás sentirte avergonzado de ser visto con ella.
—No —dijo Draco. Se sentía como si fuera una marioneta y alguien más tiró de sus hilos y él solo decía las cosas que se esperaban de él. —Al principio ella estaba un poco pálida, porque había estado muy enferma, pero se ve mucho mejor ahora.
—Bien —dijo Lucius. Se movió incómodo sobre sus pies y luego dijo, brillante y obviamente feliz de haber terminado con lo que había venido a decir. —Tu madre mencionó que irás a una fiesta de disfraces.
Draco asintió. Había subido a los áticos y hurgó en generaciones de Malfoy para encontrar cosas para que se pusieran. Pansy seguramente usaría lo menos posible y diría estar vestida como un ratón o algo así. En su mente, las fiestas de disfraces eran una oportunidad para ser tan sexualmente provocativas como fuera posible sin consecuencias y, por mucho que le encantaría ver a Hermione en uno de los anteriores "disfraces" de Pansy, terminaría siendo miserable cada vez que alguien rozara contra su piel expuesta así que pensó que un enfoque más conservador la haría más feliz.
—¿Encontraste algo? —preguntó Lucius.
—Solo usaré unas plumas en la cara —dijo Draco—. Disfrazarme de pies a cabeza no es tan interesante para mí.
Había encontrado una máscara de plumas negras y, dado que Hermione le había dicho que parecía un cuervo, había decidido explicar que estaba vestido así. Camisa negra, máscara negra y listo. Había juntado algunas cosas que había enviado para que ella las mirara. Los Malfoy guardaban todo y los restos de vidas estaban en baúles y cajas y estaría condenado si la dejara lucir algo menos que excelente, especialmente si Pansy estaría esperando atacar cualquier debilidad.
—Nunca lo disfruté tampoco —dijo Lucius—.Sin embargo, las mujeres sí. —Draco miró el chaleco de brocado negro de su padre, pensó en la máscara de plata que había usado durante años, y decidió tampoco no decir nada.
—Debería irme —fue lo que dijo en su lugar—.Fue bueno verte. Cuídate.
Lucius le dio una palmadita en el hombro. —Cuida a tu pequeña Veela, Draco. Descubre cómo se aferró a ti, y luego veremos cómo se puede controlar todo ese proceso. Ya tengo a un hombre aislando lo que causa la enfermedad, y deberíamos ser capaces de crear una forma de infectar a alguien sin tener que tener una Veela dispuesta a dormir con nuestras víctimas. —Se permitió sonreír un poco. —Aunque dudo que a nadie le importe.
—Conseguir una Veela sería complicado —dijo Draco con rigidez—. Necesitas una del tipo original, y tendría que estar infectada, no una como ella... como Granger. Ella no es contagiosa.
Draco estudió sus zapatos para evitar encontrarse con la mirada de su padre. Ya podía sentir la ira agitarse en sus entrañas, y con ella el impulso de aporrear a su padre. El único problema era que también tendría que golpearse a sí mismo.
—Simplemente averiguas cómo se aferró a ti, y podremos ofrecer pequeñas Veelas como ella al tipo correcto de personas —dijo Lucius.
—El tipo que quieres en nuestra deuda —señaló Draco.
—O del tipo con suficiente dinero —añadió Lucius. Palmeó a Draco de nuevo. —Trátala bien, Draco, y aprende sus secretos.
N/T: ¡que hayan tenido una feliz lectura!
