CAPÍTULO EXTRA NO.

"El sufrimiento de una Reina"

REINO CREPUSCULAR (AÑOS ATRÁS)

Hace un largo tiempo en el reino crepuscular, la paz reinaba en este lugar sin mucha luz solar, pero salían adelante, en este reino habitaba un buen rey, el rey Daymus Shine, padre de Royal y Radiant Shine, pero a pesar de ser un buen gobernante para sus súbditos, no era el mejor padre que pudiese haber, todo empezó con el nacimiento de su primera hija.

En un pasillo se escuchaban los gritos incesantes de una yegua en trabajo de parto, sin embargo todo no estaba saliendo como se esperaba, el parto estaba teniendo complicaciones, las contracciones no eran normales y la yegua e parto sentía más dolor del que era común.

-Puje majestad, puje, debe hacerlo- Decía una partera a la reina del crepúsculo, una unicornio de pelaje dorado con crin morada que seguía retorciéndose mientras pujaba con gran esfuerzo.

-¿Cómo va todo?- Preguntó el rey preocupado por el estado de su esposa ya que los gritos lo inquietaban al grana pony blanco de crin gris e igual que todos sus habitantes, de ojos color dorado.

-Majestad, el parto se complica, tememos que su esposa…- Respondió una pony que salía de la habitación para dar las noticas al rey.

-¿Dice que su cría la está matando?- Preguntó el Rey impactado.

-Ah, mi señor no sé cómo decirle esto pero creemos que su esposa podría no sobrevivir al parto…- Comentó la pony con pesar y miedo por la reacción del rey quien ante la noticia solo enmudeció.

-Quiero ver a mi esposa ahora- Dijo Daymus Shine en tono seco.

-Claro mi señor- Respondió la pony y abrió paso para que el monarca del crepúsculo entra en la habitación dónde su esposa estaba aún en trabajo de parto y cada vez las cosas parecían irse complicando más –Clesia… mi amor- Dijo el rey muy angustiado de ver a su esposa en un estado de dolor tan intenso.

-Dyamus… ¡ugh! Mi amor…- Respondió ella al verlo pero su expresión de volvió a mostrar gran dolor.

-No, mi reina, puedo ayudarte amor mío, puedo salvarte de este dolor que tienes, solo tienes que pedírmelo- Comentó el rey tomando con fuerza el casco de su amada a pesar de que ambos sabían que significaba sacrificar a la pequeña criatura.

-¿Qué?, ¿Cómo puedes decir eso Daymus?...- Mencionó ella aun retorciédose de dolor.

-Pero mi vida, si no hago algo tu morirás…- Dijo con pesar el rey no queriendo perder a su amada, incluso pensando en sacrificar a la bebé con tal de salvar a la reina.

-No… esto es lo que quiero… Daymus… quiero que mi bebé nazca… aunque eso me cueste a mí la vida… ¡ah!- Contestó ella ella para luego dar un gran grito que espantó a todos los presentes.

-Está de nuevo en labor ¡rápido!- Dijo una de las parteras y entre varias ponys empezaron a atender con más rapidez y preocupación a la reina quien daba más gritos y respiraba de manera agitada.

-Mi señor por favor, debe Salir ya- Le mencionó una pony al rey quien un poco a la fuerza fue sacado de la habitación dejándolo muy preocupado.

La angustia y desesperación crecía a cada momento que pasaba, Daymus Shine, estaba caminado de un lado para otro del pasillo sin estar ni un momento tranquilo, seguía escuchando los gritos desde dentro de la habitación y eso no le agradaba en lo absoluto al rey quien dudaba de si salvar a su esposa o dejarla tener al bebé aunque eso significaría que la reina moriría, fue en ese momento que escuchó el grito más desgarrados proveniente del cuarto y ya no pudo esperar más.

-¡Olvídenlo, Yo soy el rey, y yo decido lo que debe ocurrir en mi reino!, si digo que mi reina vivirá ella vivirá, no en vano soy el…- Daymus no terminó su frase pues, apenas iba a abrir la puerta de la habitación escuchó un llanto provenir desde el interior del lugar, un fuerte llanto proveniente de un bebé recién nacido.

-Su majestad- Dijo una pony enfermera abriendo la puerta y dejando pasar al rey Daymus.

Dyamus Shine entró entonces a la habitación, los gritos habían cesado y el llanto del recién nacido ahora llenaba el lugar, Daymus observó hacia su esposa como sostenía a una criatura envuelta en una sábana.

-Daymus… es… es preciosa, mírala…- Dijo la reina estando muy débil y mostrando a la bebé recién nacida, una Alicornio de pelaje blanco con la crin morada con ojos cerrados pero igual dorados como todo el mundo en el reino crepuscular.

-Una hembra… Alicornio- Mencionó el rey al ver a su hija, su semblante no parecía el mejor, tenía más preocupación por su esposa que se veía demasiado agotada.

-Sostenla… mira a nuestra hija…- Volvió a decir la reina respirando de manera agitada, su estado de salud, Daymus miró hacia su hija sin darle tanta importancia y solo la cargó un momento para luego concentrarse de nuevo en su esposa.

-Es preciosa mi vida pero ¿Cómo estás tú?- Le preguntó el rey a su esposa que seguía agitada por la labor de parto.

-No te… preocupes por mi… yo… estaré… bien… Daymus… cuídala por mí… cuida a Royal… Royal Shine…- Dijo la Alicornio para luego exhalar y cerrar sus ojos frente a su esposo que veía impactado como ella moría después de haber dado a luz.

-No…Clesia… despierta por favor… no puedes dejarme así… Clesia… ¡Clesia!- Gritó él con mucho dolor y lanzó un llanto que incluso asustó a la pequeña recién nacida quien también lloró con mucha intensidad –Sacadla de aquí, ahora, llevadla a que sea amantada por alguna nodriza, páguenle por ello, pero por favor, saquen a la princesa de aquí- Mencionó Daymus Shine con un tono seco y algo rencoroso mientras escuchaba todavía el llanto a lo lejos, hasta que por la distancia ya no se oía.

Por varios minutos más el rey lloró la muerte de su esposa y fue él mismo quien le cubrió el rostro con una sábana.

-Ahora tu espíritu ha sido llevado por Cederanis- Dijo el rey con mucho pesar y lágrimas amargas en su rostro –Gran diosa de la destrucción, la muerte y el caos, gran Cederanis, conduce el espíritu de mi amada a las moradas de descanso del gran dios Gadnios, que la luz del mundo de la otra vida la guíe en su andar hacia hasta su aposento en las alturas- Agregó Daymus Shine en forma de oración y pasó un par de horas rezando en el lugar, tenía la esperanza de que si elevaba suficiente sus súplicas, estas serían oídas y la vida regresaría al cuerpo de su amada, sin embargo conforme pasaban las horas se hacía más evidente que eso no ocurriría.

La noche llegó al reino crepuscular y su frío arrastraba un ambiente de muerte y tristeza en todo el castillo, después de unos momentos más elevando sus plegarias, Daymus Shine se levantó, limpió sus lágrimas y dio un gran suspira, besó por última vez la frente de su esposa sobre la sábana y salió de la habitación, fuera de la cual ya había varios guardias y ponys sirvientas con artículos de aseo personal.

-Sus órdenes, mi señor- Comentó uno de los guardias en tono militar se veía por la armadura que portaba que era uno de los capitanes del reino.

-La notica ya es oficial capitán Scott, la anunciaré personalmente a toda la ciudadela, usted tome un escuadrón y proclame en el resto de las ciudades del reino crepuscular, se hará un duelo por una semana, la reina ha fallecido, den la noticia ahora- Les contestó el rey y dando un saludo militar, el capitán Scott, que después sería conocido como el viejo maestro Scott, salió con un escuadrón de pegasos a quienes envió a las ciudades del norte y el sur, terrestres al este y unicornios directo al oeste, la noticia se extendió y el duelo que mandó el rey fue proclamado, en esos 7 días de luto el rey nunca visitó a su pequeña recién nacida, cada vez que escuchaba su llanto le recordaba el sufrimiento de su esposa y optaba por no verla, tanto así que no estuvo cerca de ella en su primer año de vida, fue hasta después de ese tiempo que se atrevió a observar a la pequeña Royal Shine.

-Majestad su hija crece sin usted, no planeo decirle cómo ser un padre pero, necesita tener un guía- Comentó uno de los consejeros preocupado por la actitud distante del rey hacia la princesa Royal Shine.

-Por causa de su nacimiento mi esposa murió, le he de dar todo lo que merece pues es hija de reyes, pero el dolor que me causa no pasará así de simple, he puesto sirvientas a su disposición y una institutriz que la educará en su vida, tiene todo lo que necesita- Respondió el rey en tono seco y serio, causando que su consejero se sintiera preocupado por el desarrollo de Royal Shine.

La noche llegó y el rey se paseaba sin sueño por los pasillos, la guardia estaba apenas cambiando por lo que no habría nadie en unos cuantos minutos, las sirvientas también habían terminado su turno por lo que ese lugar estaba por el momento vacío, Daymus Shine caminaba perdido en sus pensamientos cuando escuchó a alguien quejarse de pronto, reconoció el sonido de la infante, llamó por asistencia pero nadie le respondió, fue entonces que dando un suspiro caminó hacia la habitación de la pequeña princesa.

Daymus entró y vio a su hija por primera vez en mucho tiempo, de vez en cuando la veía pero solo un reojo cuando la llevaban a dar un baño o a comer y se topaban en los corredores del castillo pero esta era la primera vez que la veía en un largo tiempo.

-Ya, ya, tranquila Royal, no llores, vaya, me recuerdas un poco a tu madre, tu madre…- Dijo el rey y se atrevió a hacer algo que no había hecho desde el día que la pequeña nació, la tomó con su magia y la puso en sus cascos para cargarla –De verdad… me recuerdas a tu madre… ella te puso tu nombre con su último aliento, Royal Shine, tu madre dio su vida para que tu pudieses vivir… como una flor que se marchito al dar su fruto, así fue como has llegado al mundo- Comentó el rey mientras su hija dormía en sus cascos, acarició su crin y por un momento dio una sonrisa aunque la quitó de inmediato al recordar la muerte de su esposa, se preguntaba como una criatura le provocaba dolor y alegría al mismo tiempo, fue en ese momento que las sirvientas del turno nocturno entraron a la habitación y vieron al rey sostener a su hija.

-¿Majestad?- Se sorprendieron las sirvientas de ver a su rey en la habitación de la princesa pues él nunca pasaba por ahí.

-Al fin ha llegado, acabo de entrar, cuídenla por favor- Dijo el rey dejando a la bebé en su cuna para luego retirarse.

VARIOS AÑOS DESPUÉS

-Y de esa manera princesa Royal fue como la gran guerra de la tierra de Ankalia, antes conocida como Amalia, terminó, mucha de la población original disminuyó- Mencionó la institutriz de la princesa Royal Shine mientras ella tomaba apuntes, para este tiempo Royal Shine tenía alrededor de 13 años y en estos momento estudiaba la historia de la tierra de Ankalia –¿Ahora puedes decirme las 3 regiones principales en las que se dividió la tierra después de la guerra?- preguntó la institutriz mostrando un mapa en blanco de la región, la instructora era una pony terrestre con pelaje de color café pálido y una crin naranja, sus ojos dorados y su CM representaba un mapa cartográfico.

-Claro, fue en tres regiones principales, el continente se dividió en la nación del frío, nuestro reino crepuscular y el territorio de los llamados monstruos, además existen las tierras prohibidas del este a las cuales no debemos cruzar- Respondió una adolescente Royal Shine, sus conocimientos aumentaban cada día que pasaba pues el rey mandaba que la instruyeran en todo asunto, pues ella era quien heredaría el trono un día.

-Perfecto, ahora ¿Cuáles son las ciudades principales de nuestro reino?- Preguntó ahora la institutriz era alguien un poco estricta pero le tenía un gran cariño a Royal Shine y está a su maestra también.

-Por supuesto, las ciudades principales de nuestro reino son, nuestra ciudadela, la ciudad de Amalia, Ankalia Menor, Costa de la Luna, Pueblo Granito, Pueblo Verde y Dunahoof, las demás son regiones donde solo hay pueblos chicos en lugar de una población grande para considerarse una ciudad principal por lo cual les damos el término de ciudades secundarias, algunas de las principales también sirven de refugio- Respondió ella haciendo uso de su conocimiento, la mejor estudiante del reino.

-Eso es correcto princesa Royal, estoy impresionada majestad, será una excelente reina un día- Le comentó la institutriz a Royal Shine que daba una sonrisa orgullosa por sus logros obtenidos –Será una buena reina algún día, bien, por el día de hoy eso es todo- Agregó la institutriz guardando sus cosas.

-Muchas gracias, con su permiso- Respondió la princesa Royal Shine haciendo una reverencia con respeto y saliendo de su clase, tenía unos momentos de descanso antes de que su siguiente lección iniciara, una lección de magia, por lo cual decidió mirar por una de las ventanas del castillo.

Observó como el crepúsculo cubría todo el lugar, un ambiente común para ella pero que siempre le había sido de intriga, había escuchado rumores y leyendas sobre un tiempo olvidado en el que el sol brillaba en toda la tierra, por otro lado existía el rumor de otras tierras lejos del reino en las cuales el sol seguía brillando con intensidad.

-Me gustaría investigar más sobre el crepúsculo, si hay otra tierras en las que el sol brille entonces yo quiero conocerlas, un día traeré la luz a la tierra del crepúsculo, lo haré por el bien de esta tierra- Pensaba la adolescente princesa con mucha determinación y antes de su siguiente clase decidió hacerle una visita a su padre en el salón del trono.

-Su majestad, su hija la princesa Royal, solicita audiencia con usted- Dijo uno de los guardias crepusculares entrando al salón del trono mientras Royal espera a fuera, incluso para ella se necesitaba permiso para entrar al salón del trono.

-Estoy ocupado de momento, la atenderé más tarde, después de sus clases- Comentó el rey y esto lo escuchó la princesa desde fuera, dio un semblante triste por momentos y decidió retirarse, para cuando el guardia salió a dale la noticia, la princesa ya no se encontraba ahí.

-Una vez más no tiene tiempo para mí… padre… ¿Qué te he hecho yo?- Se preguntaba la princesa Royal Shine sintiéndose triste pero sin más que pudiese hacer se dirigió a su siguiente clase algo de magia avanzada.

-Lo siguiente es levitar varios objetos al mismo tiempo, esto requiere de cierto grado de concentración para enfocar a más de diez objetos al mismo tiempo, adelante princesa- Comentó el maestro de magia de Royal Shine que era un unicornio algo de edad avanzada pero reconocido por sus conocimientos de magia en el reino –Cuando quiera princesa- Mencionó el maestro de magia pero Royal Shine estaba distraída, perdida en sus pensamientos sobre su padre.

-¿Por qué mi padre es tan distante conmigo?- Pensaba la princesa hasta que una llamada de atención por parte de su instructor la hizo reaccionar.

-Princesa por favor le pido que ponga atención a la clase- Mencionó el pony algo molesto por sentirse ignorado.

-Oh, discúlpeme no era mi intención- Se disculpó la princesa del crepúsculo al reaccionar después de unos momentos y realizó con facilidad lo que se le pedía.

-Excelente trabajo princesa, su domino de la magia mejora con cada ocasión, pronto dominará por completo el curso avanzado y podrá pasar a un grado más alto- Mencionó con una sonrisa el instructor de magia al ver el trabajo de Royal Shine.

-Muchas gracias, ansío cumplir el programa de magia pronto- Respondió ella concentrándose más y haciendo movimientos que cruzaban los objetos sin chocar entre ellos demostrando el control que poseía sobre su magia.

-Su padre debe estar muy orgulloso de usted- Comentó el instructor; al decir eso Royal Shine perdió la concentración y los objetos que manipulaba chocaron entre ellos para luego caer al suelo dejándola muy apenada por lo ocurrido.

-Lo lamento… yo solo estaba… yo no quería… perdone- Se disculpó Royal Shine al ver como fallaba en su lección.

-Hoy se ve un poco desconcentrada princesa, tal vez deberíamos terminar temprano por hoy, creo que un descanso le serviría majestad- Mencionó el pony al verla un poco nerviosa y alterada.

-Sí, creo que tiene razón, muchas gracias y disculpe lo ocurrido- Contestó Royal Shine retirándose del lugar y se dirigió a leer un poco a la biblioteca del castillo.

Pasó horas ahí estudiando y leyendo cualquier cosa para distraer su mente, adquiría más conocimientos y aprendía algunas cosas que no le mencionaban dentro de sus lecciones, fue entonces que encontró un libro de herbolaria y leyendo adquirió los conocimientos de una de las plantas más mortales que existían, La Imera Blackus.

-Planta de pétalos negros y espinas agudas, venenosa en extremo, aunque se ha tratado de eliminarla, esta planta se da de manera prolífera en el reino crepuscular, sobre todo en las regiones del bosque verde, esta planta es conocida por ser en extremo mortal para los habitantes y se considera una plata con propiedades muy peligrosas para el clan de los Shine- Leía la princesa en voz moderada y le parecía interesante que una planta así existiera en el reino –Este libro es de verdad interesante, solicitaré que me consigan una copia para mi colección personal- Pensó ella y después de regresar el libro a su lugar salió de la biblioteca.

Para la hora que ella había terminado ya era la hora de la cena, vio por una ventana y notó la luna en el cielo, se sorprendía de haber pasado tantas horas en la biblioteca sin siquiera pensar en el paso de tiempo; despejó su mente y se dirigió al comedor dónde su padre ya se encontraba ahí, Royal hizo una reverencia ante él, Daymus regresó el gesto y continuó comiendo mientras su hija se sentaba cerca de él y esperaba la cena.

-Buenas noches padre- Saludó Royal a su padre esperando una respuesta, Daymus terminó de masticar la comida que aún tenían en su boca y le regresó el saludo pero sin dirigirle la mirada a su hija –Padre ¿puedo hacerte una pregunta?- Dijo la princesa Royal a lo cual su padre dio un suspiro y volteó a verla.

-¿Qué es lo que requieres hija? ¿Necesitas nuevas sabanas en tu habitación?, ¿Requieres de nuevos libros?- Preguntó el rey tratando de desviar la atención de Royal.

-Nada de eso padre, tengo lo que necesito- Respondió ella sin muchos ánimos.

-¿Entonces qué es lo que quieres preguntar? Si no te falta nada no entiendo por qué la cuestión hija- Contestó Daymus Shine para luego volver a comer un poco, Royal dio un suspiro y miró con seriedad a su padre para luego hablar.

-Padre debo saber algo- Dijo ella en un tono algo fuerte lo cual llamó la atención del rey, no había visto antes a su hija con esa mirada en el rostro.

-Te escucho Royal- Contestó Daymus Shine dispuesto a escuchar a la princesa.

-Padre, debo saber, tú… ¿Tú me amas padre?- Preguntó la princesa del crepúsculo algo nerviosa y temerosa, en lo que llevaba de vida su padre jamás le había dicho "te amo" o si quiera un "te quiero", nunca había pronunciado esas palabras para ella.

-Eres mi hija, mi sangre, descendiente y heredera de mi trono, hija, tu eres alguien muy importante para todo el reino, ahora si me disculpas quiero descansar, ten una buena noche hija- Se despidió Daymus Shine levantándose de la mesa y retirándose del comedor real dejando ahí a su hija.

-No respondiste a mi pregunta…- Dijo ella en voz baja y derramando un par de lágrimas, ahora estaba más insegura que nunca.

Salió del comedor sin terminar su cena y se dirigió muy triste a su habitación sin aguantar las lágrimas para luego echarse a llorar en su cama por un largo tiempo, cuando por fin logró calmarse vio hacia su ventana y observó la luna en lo alto e hizo una plegaria esperando respuesta.

-Gran Zarat-Za, diosa de la noche, la luna y los mares, por favor oye mi súplica, Narceris, diosa de la paz, la bondad y el amor, escucha el rezo de tu sierva, quiero recibir aquello que no tengo quiero aquel amor de padre, por favor escucha mi ruego, que el amor llegué al castillo del crepúsculo por favor- Rogó ella a dos de las diosas del reino crepuscular, dio un suspiro, limpió sus lágrimas y se recostó en su cama para dormir.

AÑOS DESPUÉS

Era un nuevo día en el reino crepuscular, todo el pueblo estaba reunido en la iglesia de la ciudadela, lugar en que rendían culto a los 12 dioses pero que estaba dedicado casi en su totalidad a Gadnios, el dios principal del reino, las campanas sonaron anunciando una gran celebración, una boda, una boda real, el rey Daymus Shine contraía matrimonio nuevamente después de ahora 16 años el rey se casaba con otra pony.

-¡Que vivan el rey y la reina!- Gritaban a coro los habitantes del reino crepuscular ante la ceremonia que recién terminaba celebrando a ambos ponys por su boda, todo el mundo estaba alegre por ellos, todos menos alguien, alguien que había rogado por amor pero no lo había recibido.

-Esto no es lo que yo pedí…- Pensaba la princesa Royal Shine al ver a ambos ponys recién casados, además de eso la nueva reina ya se encontraba esperando un bebé del rey Daymus Shine, Royal en ese momento empezó a sentir un rencor hacia su padre y ver con algo de desprecio a aquellos que coreaban la celebración, además de que desde que su padre empezó su nueva relación le prestó menos atención a ella dejándola de lado por estar con esta nueva pony de pelaje rosa con crin blanca y ojos dorados.

-¡Saludar ya!- Gritó uno de los guardias saludando a la nueva familia real, quien en el castillo posó para un retrato pintado.

-Te amo- Dijo el rey a su esposa y ambos se besaron, al escuchar como su padre le dijo esas palabras a aquella pony, Royal Shine salió a toda prisa del lugar directo a su habitación encendida en furia al sentirse del todo despreciada por su propio padre, el gran sentimiento de ira en su ser mató sus viejos sentimientos.

-¿Cómo te atreves?... ¡¿Cómo te atreves a hacerme a un lado?!, yo me he esforzado por obtener tu amor, quería que me vieras como la hija que soy para ti, pero no fui más que un estorbo, una intrusa en tu vida, la asesina de mi madre, eres el ser más despreciable que existe, quiero… ¡quiero que te mueras quiero que dejes de existir!- Gritó ella con mucha frustración y empezó a disparar varios rayos mágicos con mucha fuerza hacia todos lados de su habitación –Yo… yo… ¡TE ODIO!, ¡te quiero muerto! ¡te quiero muerto!- Dijo ella con mucho rencor y enojo dentro de su corazón, fue que desde ese momento en que empezó a buscar una oportunidad para acabar con aquellos que habían estado en su camino.

-Royal, hija necesito hablar contigo- Se escuchó la voz del rey fuera de su puerta.

-¿Qué quieres padre?- Preguntó Royal Shine sin abrirle la puerta al rey, quien notó su tono agresivo.

-Hija es, acerca de tu próximo hermano o hermana- Habló el rey lo cual preocupó un poco a Royal Shine, quien pidió que esperara un momento, se arregló la crin y salió de su habitación.

-¿Qué hay con eso padre?- Preguntó la princesa sin dirigirle la mirada al rey.

-Sabes bien la ley de sucesión del reino ¿no es así?- Preguntó el rey a lo cual ella dio un sonido de disgusto, había estudiado la historia de la familia real y se dio cuenta de que la existencia de las reinas que tuvieron poder absoluto del trono en la historia era casi nula, antes de ella la historia solo relataba la existencia de una reina en el trono, reina que fue destituida cuando un macho del clan Shine cumplió la mayoría de edad (20 años).

-Esa ley es injusta, debería ser removida de inmediato- Respondió ella sintiéndose insultada por dicha ley.

-Sabes que eso no es posible, nuestros antepasados la instauraron y no podemos cambiarlo- Comentó Daymus con un tono altivo dándole mucha importancia a esa ley.

-¿Entonces de qué te sirve la corona si no puedes cambiar una estúpida ley?- Preguntó ella muy molesta y con un tono enojado.

-Royal, como el clan líder debemos seguir el ejemplo y hacer caso a las tradiciones de nuestro pueblo, así como han sido instauradas así han de ser cumplidas y eso es finito- Le respondió el rey con una mirada que pesaba por la autoridad.

-Cuando yo sea reina, las cosas cambiaran aquí- Le mencionó ella con un tono desafiante y una mirada que expresaba el odio que sentía hacia él.

-No estés tan segura de tu futuro, si el bebé de Dylira es macho, sabes que él heredará el trono y aunque sea hembra puedo decidir quién me sucederá, si tú o ella, ten eso en mente- Dijo el rey antes de retirarse y dejar a la princesa Royal regresar a su habitación.

-Me hace a un lado… me culpas por la muerte de mi madre… y ahora… después de instruirme toda mi vida para ser la reina… ¿Me dices que puedes elegir entre el o la futura cría y yo?, jaja… jaja… jajajajaja… padre… no me hagas reír, ya verás… dentro de poco yo seré la nueva reina de este lugar, y juro por mi vida que ningún macho de nuestro clan volverá a tomar el trono del crepúsculo, trono que me pertenece a mí, yo soy linaje real, hija de los Shine, no como esa pe**a que tomaste por esposa, Yo, soy la verdadera heredera del trono, mis descendientes serán quienes ocupen el trono y haré lo que sea necesario para lograrlo- Dijo ella para sí misma dentro de su habitación mientras leía uno de sus libros y encontraba lo que buscaba –Imera Blakus, perfecta, ahora solo necesito ponys que hagan el trabajo sucio por mí, mmm, ¿Qué mejor lugar que ese?- Pensó la princesa del crepúsculo y cuando llegó la noche y todos dormían, ella se escabulló hasta los pasillos inferiores llegando a los calabozos dónde estaban encerrados aquellos criminales del rey.

-Princesa Royal, no puede entrar aquí- Mencionó uno de los guardias al reconocerla pero ella había venido preparada y lo sobornó con tres bolsas repletas de monedas de oro –Quiero decir, es un poco peligroso, ¿quiere que la acompañe?- preguntó el guardia después de morder una de las monedas y ver que era autentica.

-Sí, necesito de esas llaves que tiene- Respondió Royal Shine y el guardia la escoltó personalmente a través de la prisión donde algunos ponys le decían cosas obscenas que ella simplemente ignoraba.

-Princesa… ¿Qué es lo que busca aquí?- Preguntó el guardia mientras echaba para atrás a algunos prisioneros que acercaban sus cascos a la princesa del crepúsculo.

-Lealtad y servicios- Respondió ella y luego se dirigió hacia los criminales –Necesito de alguno de ustedes ¿Quién de los presentes se atreve a traerme un objeto que necesito? Juro recompensarle bien, además de una buena paga, yo le otorgaré su libertad cuando sea la regente del reino- Mencionó ella lo cual impactó al guardia que retrocedió un poco.

-Yo lo haré…- Se escuchó la voz ronca de un pony pues nadie más se atrevía ya que al oír las palabras de Royal se cuestionaban sobre la veracidad de su oferta.

-¿Y quién podrías ser tú?- Preguntó ella al pony acercándose a su celda, era un terrestre de color rojo con crin negra.

-Hard Shield, para servirle majestad- Respondió el pony, el mismo que después sería conocido como el capitán más atroz del reino crepuscular.

-Necesito que consiga esto para mí, hágalo bien y será suya la libertad y varias recompensas más- Le dijo ella mostrando una imagen de la Imera Blakus.

-¿Esta florecita? Sí la he visto antes, será pan comido encontrarla ja- Respondió Hard Shield tomando a la ligera la misión.

-Entonces no tarde- Contestó Royal Shine y miró hacia el guardia –Tú, abre la puerta de la celda ahora, es una orden directa- Mencionó ella con un tono de mando y amenaza, dudó por instantes de hacerlo pero presionado por la orden de Royal Shine el guardia no tuvo más opción que abrir la celda y dejar salir al prisionero –Espero que no me falle, porque si lo hace o me traiciona, juro por los dioses que pondré un precio sobre tu cabeza tan alto que los mismo cuervoros (ave del reino crepuscular con 6 alas negras, tamaño mediano y un apetito por la carne viva) irán tras de ti- Mencionó ella en forma de amenaza lo cual espantó a Hard Shield quien asintió y con la ayuda de la princesa y el guardia salió del castillo y la ciudadela en busca de la Imera Blakus.

-Princesa, ¿está segura de lo que hace?- Preguntó el guardia real preocupado por las intenciones de Royal Shine.

-Muy segura, ahora, una palabra de esto a quien sea y cortaré personalmente tu lengua y las daré a los Wolf-woods en el bosque verde- Comentó ella ahora amenazando al guardia real y retirándose de los calabozos de vuelta a su habitación, todo lo que tenía que hacer ahora era esperar el regreso de un joven Hard Shield –Veremos quién hereda entonces el trono padre, ahora tengo que hacer algo con esa pony y su bebé que aún no nace- Se puso a pensar Royal Shine antes de recostarse en su cama y dormir un poco.

3 MES DESPUÉS

-Ese estúpido se ha tardado más de la cuenta, enviaré por él en un par de días, ahora tengo que pensar cómo deshacerme es esos tres- Pensaba Royal Shine mientras caminaba en su habitación de un lado a otro, parecía muy preocupada por algo.

Por momentos esperó más pensando rápido en un plan pero sus pensamientos de muerte se vieron interrumpidos al escuchar un llanto proveniente de una de las habitaciones cercanas a la suya.

-Ya nació… debo saber qué es- Se dijo a sí misma y Salió de su cuarto observando a las enfermeras pasar apuradamente, llevando agua caliente y varios trapos limpios además de sábanas manchadas en sangre y sudor; su media hermana había nacido.

-Es preciosa querida, es, es radiante como tú- Dijo el rey Daymus a su esposa mientras cargaba la bebé que tenía en cascos.

-Lo sé, es perfecta…- Comentó una agotada Dylira por el parto –Radiante, sí, eso me gusta, ¿Te parece? Radiant, Radiant Shine- Mencionó tocando la nariz de la bebé que ahora estaba durmiendo.

-Radiant Shine, es un nombre perfecto para ella- Dijo El rey sonriendo y dándole un beso a la pequeña.

-¿perfecta eh?- Se escuchó una voz enfrente de ellos y al voltear observaron en la puerta Royal Shine con una mirada seria y apagada hacia ellos.

-Royal… Hija yo…- Decía el rey al ver a Royal Shine acercarse a ellos, sentía una especie de amenaza con la presencia de ella ahí, Royal deambuló un poco por la habitación, tomó un trago de agua de un vaso y se digirió hacia ellos.

-Así que mi hermana ¿Radiant Shine dijeron?- Preguntó ella con un aire amenazante rodeándola –Es lindo debo admitirlo, el nombre me gusta y ella parece, adorable- Mencionó Royal Shine sin apartar la mirada de ellos, se sentía tanta presión que la bebé empezó a llorar de nuevo.

-Sí, Radiant Shine, tu hermana, tú sangre, al igual que nosotros- Respondió Daymus Shine tratando de en cierto modo convencer a su hija de no hacerles daño.

-Mi sangre eh, ya veo, bueno, los dejo para que disfruten de su tiempo con, mi hermana, usen cada segundo- Contestó Royal Shine saliendo de esa habitación dejando un aire de incertidumbre en el cuarto.

-Querido… ¿ella quiere…?- Preguntaba algo asustada la reina.

-No, claro que no, Royal puede ser alguien con su temperamento pero, nunca haría algo tan terrible, el menos eso creo…- Respondió Daymus algo nervioso y abrazando a su esposa y su hija a la vez.

-Su majestad, alguien quiere verla- Mencionó un guardia real a la princesa Royal cuando la vio caminar por el pasillo.

-No tengo tiempo para plebeyos, dile que se pierda- Respondió ella molesta y empujando al guardia.

-Majestad, dice que, tiene la flor que usted le encargó- Comentó el guardia con respeto hacia la monarca quien al escuchar sobre esto vio al guardia y supo que había llegado lo que pidió hace meses.

-Tome- Dijo Royal Shine y le entregó al guardia una de las joyas valiosas que portaba en su ser –Que nadie sepa de la llegada de mi invitado, no quiero que me molesten- Comentó ella con gran seriedad pero al guardia no le importó eso, aceptó al recibir esa joya que guardó en su armadura y se arrodilló ante ella para luego hacer pasar al pony a la habitación de la princesa según las mismas instrucciones de la monarca.

-Princesa- Dijo el pony arrodillándose ante la princesa del crepúsculo.

-Tomaste tu tiempo al parecer, necesitaba esa planta antes de que mi media hermana naciera, dime ¿Qué fue lo que te demoró tanto? Y dame una razón por la cual no eliminarte ahora mismo- Mencionó ella activando su magia.

-Majestad, espere, le juro que no era mi intención pero la flor fue un poco más difícil de encontrar de lo que pensé, pero aquí la traigo, en este frasco 3 especímenes mire- Respondió Hard Shield temeroso por su vida y entregó el frasco a la monarca quien después de ver las flores dio una sonrisa.

-Bueno, debo decir que no eres tan estúpido como pensé, en efecto es la Imera Blackus, bien, te otorgo tu libertad por cumplir mi orden, ahora en el futuro podré requerir de tus servicios, no te alejes demasiado o enviaré a cazar por ti- Dijo ella en tono amenazante y disparó un rayo de magia a las patas del pony.

-Ah, sí majestad lo que usted ordene- Respondió con miedo Hard Shield y salió del lugar con mucha rapidez sin importar que algunas monedas de oro cayeran al suelo, estaba más preocupado por escapar antes de que Royal Shine cambiara de opinión.

-Guardia- Llamó la princesa Royal Shine.

-A sus órdenes majestad- Dijo el guardia al entrar a la habitación de la princesa.

-El pony que acaba de salir de mi habitación ¿Cuál es su nombre? No lo recuerdo y dígame ¿Qué hizo para estar en prisión tan joven?- Preguntó ella mientras veía por su ventana al pony huir despavorido.

-El joven es Hard Shield, estaba en prisión por violación, la denuncia la presentó la madre de la víctima, Celia Rise, él abusó de ella hace como 4 meses- Respondió el guardia y Royal solo levantó la ceja un poco, no parecía interesarle en lo más mínimo lo que le pasara a los demás, muy diferente a cómo era la principio.

-Bien, eso sería todo, puede retirarse y que nadie me moleste- Dijo ella mientras tomaba con su magia un libro y varios instrumentos como de experimento científico.

-Como ordene princesa- Respondió el guardia y salió de la habitación de Royal Shine.

-Princesa… Pronto todos me conocerán como Reina- Se dijo a sí misma empezando a cortar algunos de los pétalos de las Imeras para preparar la fórmula mortal –Descuida padre, te daré una muerte silenciosa y rápida, aunque es más de lo que mereces- Dijo ella después de terminar la formula y sumergir un cuchillo en esta, se dirigía a la habitación de su padre y una vez ahí, ocultó una de las Imeras en el cajón de ropa de su madrastra, tenía las cosas ya planeadas, asesinaría a su padre y culparía a su madrastra, después de eso se encargaría de ella y de su media hermana.

-Odio esas juntas con la nación del frío, después de ese ataque hace unos años la relación se ha vuelto complicada y…- Decía a sí mismo Daymus que entraba a su habitación y se sorprendió de encontrar a su hija llorando –Royal ¿Qué te sucede hija?- Preguntó el rey al verla así de triste.

-Padre, padre, por favor perdóname por todo lo que he hecho, te he tratado de manera injusta, a ti y a tu esposa, lo siento padre discúlpame por favor- Dijo ella llorando amargamente, toda una actuación perfecta de su parte.

-Oh mi hija, claro que acepto tus disculpas, eres mi primogénita, la hija de mi primer amor, y eso es algo que nunca voy a olvi… ¡agh!- Daymus Shine cortó sus palabras al sentir algo agudo entrar en su costado.

-La verdad, no pensé que fueras tan estúpido para caer así de fácil- Dijo ella encajando más el cuchillo cubierto en veneno de la Imera Blackus; Daymus Shine intentó gritar, pero Royal había enterrado el cuchillo en uno de los pulmones del rey, dejándolo sin la capacidad de gritar, lo enterró una vez más y luego lo sacó con su magia dejando al rey desangrarse.

-Royal… ¿Por qué? ¿Por qué haces esto?- Preguntó Daymus Shine sintiendo los efectos del veneno en su cuerpo y como estos interferían con sus funciones vitales.

-¿Por qué? Más bien ¿por qué no lo hice antes?, desde el momento en que nací me has despreciado, me culpas de la muerte de mi madre, me abandonas toda mi vida, esto es lo que mereces y el trono, será mío, mío y no de esa media hermana mía, recuerdas las leyes ¿no? Si el rey muere sin dejar heredero varón, entonces el derecho del trono pasa a la primogénita del rey, yo, Royal Shine, reina del crepúsculo- Dijo ella dando una sonrisa llena de maldad pura, la vieja Royal que alguna vez miraba por un futuro brillante para el crepúsculo ya no existía.

-No… Royal… lo siento…- Se disculpó el rey ya moribundo esperando que su hija reaccionará en alguna manera.

-Muy tarde para disculparte padre, dieciséis años tarde- Respondió ella dejando que su padre se ahogara en sangre y veneno que salían de la boca del rey mientras ella solo veía indiferente la muerte de su padre hasta que la vida se extinguió de él –Adiós, padre- Dijo ella para luego escuchar un sonido proveniente desde afuera de la habitación a lo cual ella salió de ahí con tele-transportación esperando el momento perfecto.

-Daymus querido quisiera decirte que…- Quién entraba a la habitación era la reina que al ver a su esposo muerto en el suelo se quedó muda de la impresión –Da… Daymus…- Dijo ella avanzando hacia el cuerpo del rey y observó la escena, fue entonces que cometió el peor error que en ese momento pudo cometer, tomó el cuchillo que estaba en el suelo y lo olfateó, dándole un mareo muy fuerte y casi haciéndola caer al suelo -¿Qué es esto?- Se preguntó ella sobándose la cabeza.

-Imera Blackus, muy nociva para todos los del reino crepuscular- Se escuchó decir a una voz detrás de ella, voz que la llenó de miedo y al voltear pudo ver a Royal Shine con una mirada fría.

-Royal… ¿Tú hiciste eso?- Preguntó ella temerosa y alejándose con miedo de la princesa.

-Él se lo hizo a sí mismo, lo hiso al preferir a ustedes sobre mí, quería darle el trono a tu hija, pero ese lugar me corresponde a mí, a mí y a nadie más- Dijo ella y antes de que la reina reaccionará del veneno anterior le arrojó el resto de la sustancia producto de la Imera Blackus creando una toxicidad mayor que se absorbía por el pelaje y la piel de la reina dejándola confundida y mareada incapaz de utilizar magia.

-Yo… no me aaahhh… Decía ella mareada sin poder estructurar de manera correcta las palabras que quería articular, sus pasos fueron erráticos hasta que estuvo junto a la ventana de la habitación, logró recuperar sus sentidos unos momentos al ver el borde por el que casi, cae, intentó alejarse pero solo sintió como su cuerpo se balanceaba hacia adelante hasta perder el equilibrio y caer al vacío, la toxina en su ser le impidió reaccionar y salvarse con su magia por lo que lo único que se escuchó de ella fue un grito y luego como su cuerpo impactaba contra el suelo haciéndola perder la vida al instante.

-Es lo que te mereces por hurtar el amor de mi padre…- Dijo Royal Shine desde la ventana con su casco aun extendido, ella había sido quien empujó a la reina sin mostrar ninguna señal de arrepentimiento; al escuchar algunos pasos acercándose hacia la habitación y voces de los guardias reales ella se tele-transportó fuera pues ahora iba por su siguiente víctima, su media hermana.

El castillo del crepúsculo se sumía en un caos completo, la noticia de la muerte de los reyes llenaba de incertidumbre y miedo todo el lugar, al alboroto no se dejó esperar aún más y antes de que las tropas pudiesen hacer algo la noticia se esparció por la ciudadela generando aún más descontrol y miedo, los saqueos comenzaron provocando el desorden y revueltas que empezaban a cobrar la vida de varios ponys; las tropas que mantuvieron el orden buscaron de inmediato a las princesas, pues pensaba que si los dos reyes estaban muertos esto se podría tratar de un ataque o una rebelión del pueblo, con miedo y desesperación las buscaron a ambas princesas solo para encontrar a Royal Shine en el salón del trono sosteniendo en sus cascos a su media hermana.

-Princesa Royal, es un alivio encontrarla a usted y a su hermana, debemos refugiarnos puede que haya un asesino en el castillo- Comentó el guardia apurado pero Royal solo veía a su media hermana.

-Eso no será necesario, el asesino ha muerto también- Respondió Royal Shine lo cual hizo al guardia avanzar con algo de dudas hacia ella.

-¿Qué es lo que quiere decir princesa?- Preguntó el guardia a la monarca del crepúsculo.

-Fue la misma reina quién dio muerte a mi padre, revisad la alcoba de los dos inmediatamente que tengo una sospecha desde hace tiempo, háganlo, es una orden- Dijo la princesa Royal Shine que ahora se quedaba de nuevo con su hermana –Tú eres una amenaza para mí, pero en algo tenía razón mi padre, llevas la sangre de nuestro clan a pesar de ser solo una unicornio, media hermana, mmm bien, por ahora te dejaré vivir, tal vez cuando crezcas te unirás a mí, sí, por tu bien espero que te unas a mí, Radiant, porque el día que te pongas en mi contra, será el último de tu vida, así seas mi hermana, tu destino será la muerte si eliges traicionarme princesa Radiant Shine- Dijo ella mientras dejaba a su hermana en una cuna junto al trono, había decidido perdonarla, por ahora.

Días después de las investigaciones y dado a la manipulación de Royal Shine sobre esta misma, se llegó a la conclusión de que había sido la reina quien dio muerte al rey con el cuchillo envenenado pero que por accidente se había echado a si misma el letal líquido y en su confusión cayó por la ventana de la habitación hacia su muerte.

Después de todo lo ocurrido Royal Shine reestableció el orden en el reino mediante discursos al pueblo y el uso de las tropas que le eran leales, para esto volvió a contratar los servicios del joven Hard Shield a quien puso como parte de las tropas y dirigió un ataque contra las partes baja y media de la ciudadela para "reprimir" el caos, que solo generó muertes y derramamiento de sangre inocente, generando odio hacia ella por parte de la mayoría de los habitantes de la ciudadela, sin embargo el "restablecimiento" del orden le valió al favor de la zona alta y los nobles así como de gran parte del ejército por lo cual a pesar de no tener la mayoría de edad para ascender al trono logró que con su favor ante la alta sociedad y la realeza fuse coronada como nueva reina del crepúsculo.

-¡Salve Royal Shine, reina del crepúsculo!- Dijeron todos los ponys en la corte real y parte del ejército, luego uno de los viejos generales a punto del retiro se puso frente a todos a dirigir palabras a las tropas.

-Hace un par de semanas sufrimos la pérdida de nuestros reyes por una tragedia, pero hoy comienza una nueva era en el crepúsculo la segunda reina absoluta en mucho tiempo de nuestra historia, que la prosperidad llegué al reino con esta nueva era- Mencionó el guardia real dejando la palabra ahora a la nueva reina del crepúsculo.

-A todos ustedes súbditos, una cosa de mi reino les garantizo, que no se cometerá en el trono la injusticia que se ha vivido en la historia del clan de los Shine, todo en el reino cambiará ara un futuro diferente, eso es lo que yo Royal Shine, reina del crepúsculo les digo desde ahora- Mencionó ella recibiendo el aplauso de cascos de los presente y en eso mostró a su media hermana –También la princesa Radiant Shine, será tratada como lo que es, hija de reyes y mi media hermana, que sea su bienestar todos los días a menos que desafíe las leyes y tradiciones de nuestro pueblo, que así sea y que así se haga- Dijo ella a todas los presente que le aplaudieron aún más sin saber lo que su nueva monarca planeaba en realidad con ese futuro que mencionaba.

-¿Cuál es su primer decreto mi reina?- Preguntó uno de los guardias crepusculares a su nueva monarca.

-Id por los pueblos del país y traedme a aquellos que prueben ser descendientes de los clanes perdidos durante la guerra hace tantos milenios, del clan Shield, del clan Knife, del clan Night y del Diamond, todo descendiente de ellos que puedan encontrar, traedlo ante mí, díganles que la corona requerirá de sus servicios como parte de las armadas, y dado a que los actuales capitanes están por retirarse, en esos miembros de los clanes puede que haya, potencial para explotar, hacedlo ya- Ordenó ella y con un saludo militar los guardias se retiraron para cumplir la orden de su nueva reina mientras ella veía a su media hermana con algo de disgusto –Por ahora me conviene mantenerte con vida, por esos leales aun a mi padre pero en el momento en que te pongas en mi contra tu vida terminará hermana…- Pensó Royal Shine al ver a la pequeña dormir.

La búsqueda tardó meses pues era difícil encontrar a un miembro de alguno de los clanes pero al final la monarca encontró lo que necesita, había estado en su misma ciudadela todo el tiempo pues solo mandó a buscar fuera del lugar.

-Hard Shield, quien imaginaría que ese idiota sería en serio un descendiente del clan de los Shield, bueno puede servirme de algo, mmm, Blue Knife, ¿enserio todos ellos tienen el nombre del clan?, bueno este es solo un potro aún pero de igual manera me puede servir, después de todo si lo que me dijeron es verdad el solo acabó con todo un escuadrón de mis guardias, Shadow Night y su hermano Night Strike, vaya dos Night en la misma familia, eso sí que es una gran fortuna serán muy jóvenes pero igual son útiles, y no puedo creer que un Diamond viviera aquí, Colenius, interesante haré que todos sean traídos aquí mismo y los haré mis capitanes, esto es el inicio de una nueva era, la era de Royal Shine- Dijo ella levantándose del trono extendiendo sus alas de forma real y muy segura de sí mismo imaginando un futuro en dónde el trono perteneciese solo a hembras del clan de los Shine.


Esta es la historia detrás de una gobernante cruel en el crepúsculo, una de las más crueles de las que se tiene conocimiento, la una vez propuesta a buscar mejorar las condiciones del reino, transformada ahora por el dolor y el rencor hacia a aquellos cercanos a ella, Larga vida a la reina del crepúsculo Royal Shine.