Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. Este fic tampoco es de mi autoría, es una traducción autorizada del fic escrito por Colubrina.


LA VARIANTE EQUIVOCADA

(The Wrong Strain)

por Colubrina

Capítulo veintidos: El Beso


Draco la dejó en su sofá con absoluta falta de ceremonia. —Ya —dijo—.Estamos en casa. ¿Feliz, Veela loca?

Hermione le sonrió. Cuando estaba enojado, sus ojos grises brillaban, y lo hacían aún más guapo de lo habitual. Él la había sacado de la fiesta de Greg Goyle mientras ella inclinaba la cabeza hacia atrás y reía con alegría por lo impactado que estaba Draco de que lo engañaran y diera vueltas alrededor de su dedo de la forma en que había envuelto sus bonitos, muy bonitos diamantes alrededor de su muñeca. Ella levantó su muñeca y los miró. Eran brillantes, como sus ojos.

Blaise había elevado un vaso hacia ella mientras Draco pasaba junto a él y le había visto pronunciar las palabras "Bien hecho",a ella. Draco no se dio cuenta. Había estado demasiado ocupado enviando una mirada de muerte a Pansy y al pobre y desgraciado Jean.

Esperaba que Jean hubiera tomado sus pociones. Ella nunca le había hecho seguimiento. Había estado un poco ocupada con un dolor agonizante y el temor de morir.

Realmente fue dulce la forma en que Draco se irritó en su nombre. Un poco más, tal vez. Un poco extremo. Ella todavía necesitaba resolver eso. Pero, cualquiera sea la causa, en realidad era solo una forma más de ser maravilloso. Él era tan maravilloso. Ella le sonrió desde donde estaba tendida en el sofá.

—Oh, no me mires con esa mirada de adoración —dijo bruscamente. Cruzó los brazos sobre el pecho y eso hizo que los músculos se presionaran contra la delgada tela de su camisa nuevamente y ella se quedó embobada, principalmente porque sabía que eso lo molestaba y que él merecía estar molesto. ¿Cómo se atrevía a ser tan obstinado? Él entrecerró los ojos ante ese gesto. —Sé que todavía estás ahí, a pesar de esa tonta e impulsiva idea de la Veela que alguien como tú podría querer a alguien como yo.

La neblina se filtró fuera de ella mientras yacía allí y, mientras su sensación de que él era maravilloso desaparecía, la molestia vino a llenar el vacío dejado atrás. Se quitó los zapatos, estiró y flexionó los pies. Los tacones siempre duelen. Se veía genial esta noche, pero ahora tenía que pagar el precio por eso. —Frota mis pies —ordenó ella.

Draco dudó, pero su mirada finalmente hizo su trabajo y se sentó y tomó un pie en sus manos, con los guantes puestos. Mientras él presionaba sus pulgares en su carne y amasaba los resultados de sus zapatos, ella consideró qué decir.

—Me gustas —dijo al fin.

—Estoy satisfecho —dijo rígidamente—.He tratado de ser...

—Vete a la mierda, Draco Malfoy —dijo con cansancio. Él hizo una breve pausa en su masaje, pero luego continuó como si ella no hubiera dicho nada. —Me gustas. Eres un buen hombre. Tal vez no lo fuiste siempre, pero lo eres ahora. Y, como Zabini se complace en señalar, no soy tan dulce e inocente. Eres agradable de ver. Me gustas, y no como amigos, ¿podemos dejar de fingir que eso es lo que somos? Quiero pasar la noche besándote hasta que no pueda respirar.

—Hermione —comenzó—.Somos amigos, pero yo...

—He sido amiga de Harry desde que teníamos once —dijo ella antes de que él se rehusara tanto que solo quisiera golpearlo—.A veces, durante ese año de la huida, dormíamos en la misma cama para mantenernos calientes.

Draco se sintió enfermo ante la idea. El tonto imbécil estaba celoso, y de Harry. Hermione se divertiría si él no estuviera sentado allí sintiendo celos, mientras que también se negara a considerar la idea de que no eran solo compañeros de piso. No eran solo amigos. —Estoy seguro...

—Y a pesar de dormir juntos, Harry nunca se aferró a mí como si fuera su salvación, así que me siento muy cómoda diciendo que sea lo que sea, Draco, no es amistad. Eso no.

—Me niego a aprovecharme de ti.

Ella apretó los dientes. ¿Podría un hombre ser más agravante? Nunca habría pensado en la Casa Slytherin como el hogar de los decididamente nobles, pero aquí estaban. —Soy adulta —dijo ella—.Soy capaz de saber lo que quiero.

—Ese no puedo ser yo.

—¿Por qué no?

Sus manos finalmente se detuvieron. —¿Porque soy un monstruo que tiene un historial de quitarle el libre albedrío a las personas? —sugirió él. Su rostro se veía sombrío cuando dejó de lado su máscara de superioridad y dejó que su auto-odio apareciera en sus ojos y en su boca. —¿Porque en el momento en que me tocas pierdes la capacidad de pensar? ¿De decir no?

—Draco...

—Si no puedes decir que no, no puedes decir que sí.

—Excepto que puedo decir que no.

Él se congeló.

—Es difícil —admitió ella. Él sabía esto. Habían estado trabajando en esto desde esa primera horrible fiesta. Apenas podía aguantar, pero podía hacerlo cuando quisiera, y si ese era el punto clave en el que se aferraba su obstinado y serpenteante honor, podía aplacar esa preocupación. —Puedo. Puedo ser coherente, aunque incluso si no lo estuviera, confío en ti...

—No deberías.

—... y puedes confiar en que puedo estar lo suficientemente enfocada como para decir que no. —Se movió, así que se arrodilló frente a él y se quitó el guante de una mano. Apoyó la palma de la mano sobre su mejilla y respiró hondo. Era difícil evitar caer en el pozo de la hipnotización, pero ella podía. —Puedo decir que no —dijo en voz baja—.Estoy eligiendo decir que sí.

Ella dejó caer su mano sobre su regazo y miró a Draco. Se veía como un hombre atrapado y él se estremeció y ella se preguntó qué pensaba que lo tenía tan aterrorizado. Todos tenían cicatrices de la guerra que cruzaban sus almas. ¿Qué lo había impactado tan profundamente? —Solo besos —dijo al fin—.No quiero... si no puedes mantener tu mente a raya, al menos todo lo que haré será besarte.

Ella asintió y se inclinó hacia adelante hasta que sus labios rozaron los suyos, como el ligero roce de una pluma, y la sorpresa corrió como fuego a través de ella. Ella se alejó, se lamió el labio y estudió a Draco. Su expresión permaneció atenta y preocupada. —¿Cómo está tu mente? —preguntó él.

—Tranquila —dijo ella. Cuando pareció dudar, ella admitió—: Tal vez un poco agitada, como una copa de vino, pero estoy coherente.

Draco respiró hondo, un hombre preparándose, y luego envolvió sus manos enguantadas detrás de su cabeza y la atrajo hacia él. Hermione se aferró a un hilo de la racionalidad mientras el fuego de su boca sobre la de ella ardía a través de ella, una conflagración que quemó todo a su paso. Ella había sido ahogada en hierba y maleza. Capa tras capa de los muertos se habían acumulado sobre ella y él lo despejó todo y dejó espacio para algo nuevo. Su sabor era el de la misma cerveza que ella había tomado, y salado, y cualquier gentileza que hubiera existido en la forma vacilante en que la había atraído, desapareció cuando comenzó a besarla con un fervor desesperado.

De repente, Draco se echó hacia atrás con un movimiento tan violento que ella se sentó, sorprendida, hasta que él le preguntó—: ¿Aún estás bien?

Hermione pensó que nunca pelaría todas las capas que conformaban la maravilla que era Draco Malfoy. Purista de sangre. Prejuicioso. Debajo de eso, un niño que quería atención. Debajo de eso, un hombre aterrorizado por lo que le pidieron que hiciera, y aún más asustado de las consecuencias si fallaba. Luego, el hombre que no la dejaría morir, a pesar de años de odio mutuo. Ahora este hombre, que se preocupaba por su capacidad de mantenerla en sí, de consentirla, hasta el punto de detenerse.

No era de extrañar que Pansy Parkinson estuviera tan amargada por la pérdida de incluso la esperanza de él. Hermione también lo estaría. Ella lucharía por esto, pateando y gritando y arrastrando a los ignorantes muchachos franceses a la refriega con la esperanza de que pudiera ganar.

Ella asintió. —Todavía estoy sobria —dijo—.Tal vez dos copas de vino. No incoherente.

Él tenía sus labios sobre los suyos antes de que ella siquiera terminara la palabra, y ella se rio contra su boca cuando él los giró para que estuvieran recostados uno contra el otro, mitad de su cuerpo debajo de él, en el sofá. —El vestido —jadeó ella cuando él comenzó a presionar su boca en una línea hasta su cuello—.Se arrugará.

—Estará bien —dijo él con tanto rechazo que ella volvió a reírse, luego entrelazó sus dedos en su cabello para arrastrar su boca hacia la de ella—.No me importa el maldito vestido.

Draco la besó y la besó hasta que estuvo, como ella dijo que quería estar, sin aliento, y luego él se echó hacia atrás, se apoyó en un codo y la miró. Ella sabía que su boca tenía que estar hinchada como la de él, y levantó un dedo para trazar la forma de sus labios. Los diamantes en su muñeca brillaron y ella inclinó la cabeza para admirar el brillo. Podía sentir la sangre palpitando en sus venas. Sabía que su corazón había cambiado para latir al mismo tiempo que él, la magia los jalaba en una alineación cada vez más estrecha.

—¿Cuántos vasos ahora? —preguntó.

—¿Tal vez tres? —admitió ella.

Los ojos de Draco se cerraron brevemente, y luego forzó una sonrisa en su rostro. —¿Te vas a ofender y empezar a enojarte si te digo que paremos ahora?

—¿Enojarme? —fingió estar sorprendida, aunque la combinación de la Veela y el placer de finalmente besarlo se combinaron para hacer de su rostro un estudio de travesura en lugar de ofensa. —Eso no fue enojo en la fiesta, Malfoy querido. Fui yo quien te manipuló para obtener lo que quería.

—Bruja —dijo.

—Eso me dijo Minerva McGonagall cuando llegó a mi puerta esa vez —dijo Hermione.

Draco apartó uno de sus rizos rebeldes, metiéndolo detrás de una oreja. Intentó liberarse y él frunció el ceño mientras lo ponía en su lugar con una determinación que la hizo reírse de nuevo. Él había tenido éxito en tareas oscuras que lo habían puesto cerca de un monstruo, pero incluso Draco Malfoy no podía hacer que su cabello se comportara. —Esa tuvo que ser una conversación extraña —dijo.

—Lo fue —admitió ella—.Un alivio, de veras. ¿Escuchar que no era un fenómeno? ¿Que no estaba sola? ¿Que había otros como yo?

La intoxicación se desvaneció cuando ella lo miró. —Aunque supongo que eso no es cierto, ¿verdad? Soy realmente única en mi clase ahora. Un fenómeno.

—No eres un fenómeno —dijo Draco. Parecía enojado porque ella usara el término y luego las líneas alrededor de sus ojos se suavizaron cuando él le sonrió. —Aunque siempre has sido única.


N/T: Felices fiestas a todas! :D Perdón la demora, de veras jejeje. He visto todos los comentarios que han dejado en el último capítulo y me alegra ver el entusiamo que aún mantienen por esta traducción, se agradece en demasía (inserten corazones)