Hola a todos! Sé que quizás algunos no esperaban otro capítulo por esta historia, pero recordé al terminar el primer capítulo… espera, los akumatizados no recuerdan nada. Iba a cambiar el final pero decidí dejarlo. Como sea, agradezco mucho a la gente que leyó la historia y no leyó entre líneas comom varios lo hicieron. Disculpen si se sintieron incómodos o si aún por las advertencias son menores de edad… ¿pero qué haces aquí menor de edad? ¡FUERA! En fin, como sea no me arrepiento de haberlo escrito aún ante las negativas, y quiero agradecer a ElizabethMalfoy por animarme cuando me sentí un poco molesta. No fomento la violación, si no te gusta leer algo no lo leas, y mucho menos dejes un review negativo. Como sea cualquier autor debe tener su ovejita negra por ahí. En fin, para no hacer largo esto, ya están advertidos, he dejado mucha sangre en esto y sin más qué decir… COMENZAMOS!
….
Ronroneo de un gato blanco.
Capítulo especial.
Su corazón estaba herido y cada pedazo roto parecía ser destrozado aún más dentro de su ser.
Marinette quería llorar. Vio a Adrien en el campus acompañado de Lila que se había colgado a él y este no había hecho nada para alejarla, al contrario, cuando sus ojos verdes chocaron los azules, este se fue como alma que lleva el diablo casi arrastrando a Lila con él. Marinette bajó la mirada sintiéndose tonta y herida una vez más.
Desde que había purificado el akuma hace un mes, Chat Noir, o mejor dicho, Adrien había olvidado lo ocurrido. Pero ocurrió algo que no esperaba, y es que cada vez que intentaba acercarse a Adrien este huía de ella.
Te amo...
Tonta, tonta, tonta.
Era el akuma hablando. Debió haberlo detenido porque sabía que había sido un error haber hecho el amor con él akumatizado. Había cedido porque era él, aunque intentó detenerlo para que no lo hiciera en ese estado terminó cediendo.
Idiota.
De haberlo detenido y dejado inconsciente seguro que no estaría sufriendo su estúpido corazón. Ni tampoco su cuerpo...
-¡Marinette!- Alya llegó corriendo con una gran sonrisa. Marinette se limpió los ojos un poco enrojecidos para que ninguna lágrima traicionera pudiese escapar.
-Hola Alya.- la sonrisa de Alya menguó al ver los ojos enrojecidos de su amiga.
-¿Estas bien? ¿Has llorado?
-No, no. Es solo... que me quiere dar un resfriado. Y estornudé mucho hace rato. ¿Qué pasa?
-Quería recordarte que la fiesta de disfraces será esta noche.
-Oh, lo habia olvidado.
-Eso no me extraña.- rió Alya.- Al menos terminaste los disfraces, ¿no?
-Por supuesto…
-Y sabes, ¡Adrien estará allí!
-Oh...- Marinette borró su sonrisa.- Ya veo...
-Oye, ¿qué te pasa? Pensé que de nuevo Adrien te tenía embobada.
-Solo son cosas mías, Alya. No es nada.
-Ah, no. Marinette, te ve visto muy rara. ¿Acaso paso algo entre ustedes?
Nada del otro mundo quizás, Chat Noir akumatizado como Chat Blanc entró una noche y se llevó mi virginidad en una de las mejores noches de mi vida donde experimenté el dolor y el placer de la primera vez con el chico que amo y que resultó ser mi primer amor. Y ahora me evita como si fuese la peste.
Pensó con sarcasmo, pero ni de broma podría decirle eso.
-No es nada con Adrien y apenas y le he visto.
-Mmmm...- el sentido periodístico de Alya estaba encendido, por lo que debía cambiar de tema.
-Sabes, Alya, antes de ir a la fiesta necesito que te pruebes tu disfraz, solo para verificar que todo esté bien.
-¡Oh, amiga! Mi disfraz es genial ya quiero usarlo sin demora...- se alejaron caminando hacia la cafetería del campus, y Marinette escuchaba atenta a Alya, con una sonrisa falsa y su corazón hecho añicos…
Adrien se quitó a Lila en medio del camino pidiéndole que le dejase en paz. La italiana se marchó molesta pero a Adrien no le importó. Lo que quería era tranquilizarse y solo podía hacerlo en el interior del auto de lujo que su padre le había permitido tener apenas entró a la universidad. Su cuerpo entero temblaba, un frio sudor cruzaba su frente, y el maldito traidor se alzaba entre sus pantalones de forma dolorosa.
Marinette.
Marinette, Marinette, Marinette.
Se estaba volviendo loco. La culpa lo carcomía como una bestia pero su cuerpo ardía de excitación con solo verla.
Golpeó el volante con fuerza.
No tenía derecho alguno sobre ella, ni siquiera para tocarla. Porque él, o mejor ficho, Chat Blanc había abusado de ella.
Después de ser purificado vio a Ladybug expectante, como si esperase algo. Pero la verdad era que no podía recordar nada y ella le aseguró que no había pasado nada grave... aunque su expresión no le convenció.
Pero se había ido tranquilamente, se sentía exhausto y Plagg no dejaba de regañarlo. Pero entonces las pesadillas vinieron... Podía verla en tercera persona, clavado en un sitio donde podía verlo todo. El cuarto de Marinette, y sobre la cama una figura se erguía sobre ella mientras escuchaba a Marinette rogar porque se detuviera...
-¡Chat! ¡Detente!
-Chat, por favor. No debes...
-¡Chat! ¡Por favor!
Adrien rugía, furioso quería que ese desgraciado la dejase, pero cuando el extraño al fin se alzaba veía que era él, Chat Blanc sonriendo burlón.
-¿Quieres salvarla? Ella es mía...- y entonces lo veía guiarla hasta sus caderas y penetrarla lentamente.
El grito de Marinette resonaba de forma dolorosa y Adrien rogaba porque se detuviera. Chat Blanc lo miró con una sonrisa perversa y la tomaba de sus caderas clavando sus garras en su tersa piel.
-No es nada que ya no le hubieses hecho, y ella ya está marcada por mí...- dijo alzando a Marinette y mostrando una mordida en su cuello.- Ella es mía.- dijo el gato blanco pasado su lengua por el cuello de su amada…
Adrien había despertado lívido. Aterrado ante aquel sueño. Con la bilis en la garganta corrió al baño para vomitar.
Se había transformado para ir a verla, rogando que aquello no fuera verdad, que solo fuese un delirio de su mente. Y al llegar y encontrarla allí, dormida apaciblemente sobre su cama sintió un gran alivio, todo había sido una pesadilla, pero antes de irse sus ojos que veían en la oscuridad le dieron una visión amplia de Marinette. Pudo notar restos de lágrimas en sus largas pestañas y en su cuello marcas de moretones y de una clara mordida que estaba sanando. Chat Noir huyó de allí pálido ante lo que acababa de ver…
Es mentira.
¡Tiene que ser una mentira!
Pero las marcas estaban allí, prueba irrefutable de lo que le hizo a ella.
Y desde entonces no había puesto un pie sobre esa casa.
Y cada vez que veía a Marinette huía, arrepentido por haber roto al amor de su vida y avergonzado por los sueños que había tenido con ella.
No importaba como, el escenario siempre cambiaba, él y Marinette estaban juntos, pero siempre pasaba algo. Siempre...
Adrien gimió al recordar su última pesadilla, estaban en su cuarto y estaba penetrando el dulce cuerpo de Marinette. Ella tenía sus brazos sobre su cabeza y uno de ellos cubría sus ojos. El sonido que hacía era asombroso y se irguió más para penetrarla lo más profundo posible, con todas sus fuerzas adentrándose en aquel cálido lugar de terciopelo que lo succionaba hacia adentro. Ella gimió y él terminó en su interior completamente satisfecho. Abrazándola, deseando decirle cuánto la amaba.
Y ella sollozó... Adrien confundido se apartó de ella y retiró con delicadeza su brazo de su rostro, y vio lágrimas en sus hermosos ojos azules.
-Por favor... Chat.- Adrien vio su mano y pudo ver el cuero blanco en este, sintió deseos de gritar pero fue que despertó y sintió asco de sí mismo al ver la dureza en su pantalón.
Adrien gruñó y pasó sus manos por su cabello, desesperado por aquella horrible situación.
Merecía que lo castraran, que Ladybug lo golpease hasta matarlo, lo que fuera para pagar su culpa... solo le quedaba apartarse de Marinette. Porque ella merecía a alguien que no fuese un monstruo...
Toc, toc.
Los toques a su ventana le asustaron y vio a Nino verlo preocupado.
-Viejo, ¿estás bien?- Adrien bajó el vidrio y sonrió apenas.
-Sí, lo siento.
-¿Seguro? Puedes hablar conmigo de lo que sea.
¿Puedes ayudarme a expiar mi culpa de haber violado a la chica que amo? Oh, Nino, me odiarías a morir o quizás seas tú quien decida arrancarme el miembro y mi corazón para entregarlos en bandeja de plata a Marinette, te daría permiso.
Pensó el rubio y solo sonrió apenado.
-Estoy demasiado presionado con los exámenes y siento que voy a explotar...- se excusó pobremente pero era la típica excusa creíble.
-Te entiendo. Hey, ¡pero esta noche es la fiesta de Chloe! Podremos relajarnos y olvidarnos de las clases por este fin de semana.
-No lo sé, Nino...- temía que Marinette fuera.
-Vamos, Adrien. No me dejes solo. Alya me dijo que no iba a poder ir y no quiero quedarme toda la noche en la mesa de los bocadillos.
-¿Alya no ira?
-No. Me dijo que no podría ir.- Adrien de inmediato supo que si Alya no iba, Marinette tampoco iría, ya que esta no era de ir demasiado a fiestas y mucho menos sola.
-Está bien. Iré contigo.
-Gracias, viejo. Eres el mejor.
Adrien asintió. Necesitaba despejarse un poco y estaba seguro que aquella fiesta seria lo que necesitaba para no pensar en la culpa que sentía sobre Marinette por esa noche...
Marinette cortó el hilo con sus dientes.
-Terminé.- Alya se fue a ver al espejo fascinada ante el disfraz que Marinette había hecho para ella.
-¡Marinette, eres un genio!- dijo ante el disfraz de una de sus heroínas favoritas de comic. El pronunciado escote marcaba sus voluptuosos pechos, el corte mostraba a la perfección sus bien torneadas piernas y la capa ondeaba cada vez que se giraba.
-Me alegro que te gustara. Es uno de mis mejores trabajos hechos en tiempo record.
-Es genial. ¿Y tú disfraz?
-En el armario. Usare un vestido que usé en una de las fiestas de mi abuela Gina cuando me llevó al Carnaval de Venecia, en realidad es algo simple pero es ideal.
-Uuuuuh, ya quiero verlo.
-Alya, ¿por qué le mentiste a Nino de que no irías a la fiesta?- preguntó un tanto confundida ya que sabía que Alya había mentido a Nino. La vio suspirar y bajar la mirada.
-Pues... sonará tonto pero creo que Nino está con otra chica.
-¡¿Qué?!- exclamó incrédula.- Eso es imposible. Nino está loco por ti.
-Yo también lo creía pero... las clases a veces nos tienen muy ocupados y una chica de su clase se acercó a él y le vi demasiado empalagosa. Además de que contesta llamadas y mensajes que bien he visto es de esa chica de nombre Noelle.
-Tal vez solo sea una compañera.
-No lo sé. Pero quiero descubrirle esta noche, si se ponen ambos en plan serio, quiero que vea lo fuerte que soy cuando lo deje si es el caso.
-Pues con ese escote lo harás pedazos.- las dos chicas rieron y Alya se limpió una lágrima.
-Ya basta de mí. ¿Qué paso con ese chico que te traía de cabeza?- esta vez fue Marinette quien cabizbaja respondió.
-Oh... A-Al final, no funcionó.
-¿Te rechazó?
-Digamos que... me evita como si fuese radioactiva.
-¿Te le confesaste?
-M-Más o menos...
-Marinette, dime qué pasó. ¿Te hizo algo?
-Oh, Alya...- le abrazó con fuerza aguantando las ganas de llorar.- No sabes lo doloroso que es. Aun cuando yo... yo... le di todo de mí.
-Marinette, no me digas que... ¡Ah! ¡Voy a matarlo!- gritó sintiendo una ira asesina contra ese sujeto.
-No vale la pena... después de todo, él no me ama.
-Oh, Marinette. Lo siento, chica. Te juro que apenas sepa quienes le arrancaré las pelotas con mis manos.- Marinette rió y suspiró sintiéndose mejor.
-Gracias, Alya. Eres la mejor. Y lo mismo va para Nino.
-Gracias chica.- Marinette sabía que Adrien iría a la fiesta. E iba a dejar todo en claro esa noche a Adrien para cerrar ese capítulo de su vida para siempre...
Esa noche había toda clase de disfraces variados, y esta vez no estaban los típicos fans de los héroes de Paris porque Chloe prohibió terminante que nadie debía ir como alguno de ellos porque sería poco original.
Chloe era la viva imagen de Marilyn Monroe y Sabrina a su lado de la Dalia Negra. Muchos pensaron en sus disfraces, incluso Nino que iba vestido de caballero.
-Viejo, ¿qué hay con tu disfraz?- Adrien suspiró ante el smoking que traía puesto.
-Mi padre no sabe lo que es una fiesta de disfraces.
-Mmmm, espera un poco.- Nino tomó de la mesa de bocadillos una larga servilleta y de la puso a Adrien en el antebrazo.- Listo. Si alguien pregunta diles que vas disfrazado de mesero.- Adrien rió pero aceptó de buena gana la broma.
-Gracias, Nino.- dijo chocando puños con su amigo.
-¡Nino~!- el moreno y Adrien se giraron y vieron a una chica de cabello castaño exageradamente rizado vestida como una genio de la botella.
-Ay no...
-¿Quién es esa?
-Noelle. Es una chica de mi clase pero es una lata.
-¿Quieres que demos la retirada?
-Demasiado tarde. Vete tú o sufrirás conmigo.
-Tras esa advertencia me retiro.
Adrien sonrió con pena a su amigo y se perdió por entre los invitados.
Viendo con gusto los disfraces de cada uno de sus compañeros y gente que no conocía. De repente se topó con alguien y casi sintió que se ahogaba.
-¿A-Alya?
-Adrien, menuda sorpresa.- la mente del rubio trabajaba a velocidad alarmante ante una horrible conjetura al ver a la morena allí.
-V-Vaya que sí. Pensé que no vendrías.
-Pues ya me ves. ¿Dónde está Nino?
-En la mesa de bocadillos. Lo siento, yo... debo irme.- poco le importó quizás haber condenado a su amigo ante la posible ira de su novia. Solo quería salir de allí ya que si Alya estaba en la fiesta, existía la alta probabilidad que Marinette también y no podría encararla.
Dio de tumbos hasta estar cerca de las habitaciones del hotel, cuando sintió una mano cerrarse en su brazo.
-Adrien, te estaba buscando.
-¿Lila?- la chica iba como Cleopatra. Lila sonrió un momento pero luego su sonrisa desapareció al ver el "disfraz" de Adrien.
-¿De qué vas disfrazado?
-Yo...- se acomodó la servilleta que Nino le dio.- De mesero.- Lila hizo una mueca que después desapareció.
-Bueno, no importa. Justo te buscaba...- dijo en un tono arrastrado y sensual que le hizo sentirse incómodo.
-¿Y para qué?
-Bueno... quiero que tengas esto.- le dio una tarjeta que Adrien reconoció como llave electrónica para alguna habitación del hotel.- Hay que aprovechar que estamos en el hotel de la mimada de Chloe. Si quieres pasar un buen rato mi cuarto es el 315.- se alejó unos pasos dándose la vuelta y Adrien sintió como ese pedazo de plástico le quemara la mano.
Y se sintió furioso. No solo por la clara insinuación sino porque su cuerpo se revelaba en actuar en cualquier otra chica que no fuese Marinette... aun cuando la hirió de la peor manera.
-Lila, no voy a...- pero no pudo seguir hablando, sintió a alguien fuerte jalarlo desde atrás y adentrarlo a una de las habitaciones del pasillo. Lila se giró pero Adrien ya no estaba a la vista.
-¿Adrien? ¿Dónde estás? ¡Adrien!
Adrien abrió sus ojos en aquella habitación iluminada gracias a la luz de la luna que iluminaba todo con su resplandor puro. Y fue que con aquella luz pudo ver con claridad a su captor perdiendo todo el coraje. Marinette lo veía con grande ojos y una solemnidad digna del disfraz de princesa que portaba.
-Ma-Marinette...- Adrien sintió un nudo en la garganta. Marinette tenía un hermoso vestido de color rosa pastel de maga larga con un escote de barco blanco y que dejaba al descubierto sus hombros llenos de sutiles pecas.
Tenía en la cabeza una tiara de fantasía y se mordió la lengua para no llamarla princesa.
-Tenemos que hablar, Adrien.
-N-No sé de qué tenemos que hablar.- dijo sin poder verla a la cara.- Rayos, hace calor aquí. Lo siento, Marinette, ¿podríamos salir? No me siento bien...- decía para poder pasarla de largo e irse pero Marinette se lo vio venir y lo tomó del brazo.
-No te atrevas a irte de aquí.- Adrien sintió aun por sobre la ropa como una corriente eléctrica le atravesaba donde había tocado y apartó su brazo con más brusquedad de la necesaria. Al ver la expresión de Marinette supo que la había lastimado, pero en su corazón.
Ella bajó la mirada y apretó los puños conteniendo las ganas de llorar.
-Marinette, lo siento yo...- estiró su mano en un vano intento por tocarla pero ella retrocedió.
-Déjalo. Ya veo lo que de verdad sientes por mí. De seguro... seguro que debo verme patética al intentar remediar algo imposible cuando tú solamente sientes asco por mí. ¿No, Chat Noir?- Adrien sintió como si lo hubiesen apuñalado en el pecho. No solo por su identidad descubierta sino por la idea que creía tener de ella.
-Eso no es verdad...
-¿Ah, no?- su voz se rompió y ella tragó duro para recomponer su voz.- Dime algo Adrien... ¿Tanto me odias como para hacerme sentir como si sintieses asco de mí? Me evitas de todas las formas posibles, ni siquiera soportas mi sola presencia y he tenido que secuestrarte para poder hablar conmigo y lo único que haces es querer huir. Dime...- las lágrimas caían como cascadas de sus ojos.- ¿Eso no es signo de que me odias?
Algo se rompió dentro de Adrien. Si antes se sentía como el ser más despreciable ahora quería morirse por ser tan estúpido con aquella dulce criatura.
Sin importarle nada más la tomó entre sus brazos y la estrechó con fuerza no deseando dejarla ir nunca, aun sabiendo que después de eso no volvería a tocarla de la misma manera.
-Por Dios, no Marinette. No te odio a ti. Nunca podría odiarte. Eres lo más hermoso que tengo en esta vida. Te amo tanto que moriría sin ti.
-Adrien...- murmuró su nombre, feliz de escuchar esas palabras que fueron como un bálsamo para su corazón roto.
-Pero... me odio a mí mismo con toda el alma.- ella quiso verle para poder verle pero los fuertes brazos de Adrien no le dejaron.- Si sabes quién soy sabes lo que te hice esa noche... esa maldita noche en que te robé lo más sagrado de una mujer. Te lo arrebate como un animal y te hice cosas que nunca me perdonaré mientras viva.
-Adrien...
-No soy digno de ti. Soy sucio, indigno para una princesa como tú.- se separó un poco para poder tomar su rostro entre sus manos y Marinette vio sus hermosos ojos verdes atormentados y llenos de lágrimas.- No te merezco. En serio no te merezco...
Marinette puso sus manos en su rostro, tal como el hacía, sintiendo sus lágrimas correr entre sus dedos.
-Oh, mi Adrien. Mon chaton... no, por favor. No todo fue como crees. Ya que yo fui quien te dejó hacerlo.- Adrien retiró y tomó las manos de Marinette.
-No digas tonterías. No pudiste consentir una violación.
-Lo es si yo hubiese podido detenerte, chaton. Después de todo te he pateado el trasero varias veces en el pasado.
Adrien la observó extrañado y confundido por su confesión y luego sintió el aire atorarse en sus pulmones ante la verdad revelada ante sus ojos.
-No puede ser... tú...- Tikki apareció volando detrás de Marinette y Adrien ahogó un sollozo.
-¿Ya lo ves? Bien pude haberte detenido sin problemas.- en esos momento Plagg salió y tras dedicarle una mirada a los dos portadores suspiró.
-Háganos un favor ustedes dos y no se compliquen tanto. Ven azuquita. Hay una mesa de aperitivos que asaltar.- Plagg se llevó a Tikki dejando a sus portadores solos. Adrien sintió el mundo moverse bajo sus pies y tomó de los hombros a Marinette como si ella fuese evitar que cayera al suelo.
-Marinette, ¿por qué no me detuviste? ¿Por qué me dejaste seguir?
-Una parte de mi quería hacerlo. Te amo, me enamoré de Chat Noir después de entender que solo sería una amiga para Adrien, y no quería que así fuese nuestra primera vez. Pero otra parte lo ansiaba. No quería lastimarte y quería aceptarte aunque tenía miedo de todas esas extrañas sensaciones.
-Me decías que parara, lo recuerdo bien.
-Tampoco quería que hicieras algo que iba contra tu voluntad. Pero no te rechacé. Aunque si tuve miedo cuando ibas a entrar en mi...- Adrien gruñó y la volvió a abrazar ante su confesión.
-Siento no haberte dado la noche que te merecías.
-Oh, Adrien... si es contigo. Solo contigo está bien.- Adrien negó con la cabeza y Marinette le dejó ser.
-Te amo. Te amo con toda mi alma Marinette.- ella sonrió ante esas palabras y sin pensarlo se lanzó a sus brazos besándolo con todo el amor que sentía por él.
Y Adrien la recibió gustoso, primero lento, saboreando sus labios y pronto, ese beso se volvió profundo, apasionado y tan deseado por ambos que sentía que morirían si se separaban. Sus cuerpos no dieron cabida a algún hueco entre ellos, maravillados por como sus cuerpos estaban hechos para encajar perfectamente.
Se separaron apenas y unos milímetros por la falta de oxígeno y Marinette sintió las manos de Adrien apresar su cintura.
-Marinette yo... quiero hacer el amor contigo.- Marinette casi gimió ante esa declaración y asintio lentamente dejando que con un gruñido Adrien atrapara y mordisqueara un poco sus labios.- Voy a amarte toda la noche Marinette. Hasta el último respiro.
-Hazlo... por favor. Solo hazlo...- gimió ansiosa por sentirle de nuevo y perderse en el amor y placer…
Las manos de Adrien se movieron disfrutando la curva de su pequeña cintura, mientras devoraba la boca de su amada, hasta subir hacia sus perfectos senos.
-A-Adrien...
-Marinette, eres perfecta, princess.- ella jadeó al sentir sus dedos acariciar y frotar sus pezones. Sus piernas se apretaron y Adrien cerró los ojos escuchando la respiración de su princesa y sus pequeños gemidos.
-Adrien... e-el cierre del vestido.
-Lo sé. Pero todavía no, te voy a amar como te mereces.- ella quería que tocara sus pezones directamente pero Adrien no estaba dispuesto a desviarse de su plan.
Adrien la dejó cuando sintió esos dos botones tan duros como guijarros sobre la tela.
-A-Adrien, por favor…- Adrien suspiró y la miró con profundos y oscurecidos ojos verdes.
-Marinette, inclínate y apóyate en la cama por favor.
Lo observó confundida un momento pero le hizo caso inclinándose y usando como punto de apoyo la gran cama de la habitación. Adrien se hincó y Marinette sintió la suave brisa de la habitación cuando Adrien levantó la falda.
Sus manos la tomaron de los muslos, acariciando la suave y tersa piel, y tocó también tocando ese trasero de corazón que siempre lo había traído loco y esa fina ropa interior blanca era su perdición. ¿Cómo una prenda de un color tan inocente podía convertirlo en un manojo de hormonas? Pues así era, porque sintió maravillado como sus piernas estaban envueltas en unas finas medias blancas.
Con cuidado tomó de cada lado la prenda y la bajó para ver maravillado la humedad en el centro de Marinette.
Devórala...
Sí. Iba a devorarla. Sus pulgares abrieron sus labios y observando con atención la flor húmeda por sus mieles.
Marinette gimió al sentir su lengua pasar por su centro. Adrien en verdad era un gato lamiendo su intimidad y moviendo su lengua en su interior al momento en que la penetraba con esta.
-Dios, Adrien... ¡Adrien~!- gimió fuerte al sentir su pulgar jugar con su hinchado clítoris que sobresalía de sus oscuros rizos. La otra mano de Adrien apretó su glúteo, clavando un poco sus uñas ante esta nueva sensación, no solo su olor, sino su sabor era adictivo para él.
La luz de la luna iluminaba a los dos amantes que seguían en la misma posición. Marinette sentía algo húmedo deslizarse entre su pierna. Estaba a punto de correrse y Adrien no dejaba de lamer y chupar su centro como si lo besara. Un beso obsceno.
-Adrien por favor... No puedo más...- Adrien se sintió dichoso al escucharla y sentir su cuerpo temblar entre sus manos. Por lo que besó sus labios mayores y succionó con ahínco su clítoris de forma dolorosa. Marinette no pudo más y un grito salió de su garganta al derramarse sobre la boca de Adrien que siguió bebiendo como loco sus jugos.
Sus piernas no pudieron sostenerla más y antes de caer arrodillada Adrien la tomó de la cintura y la atrajo hacia él abrazándola.
Marinette intentaba en vano recuperarse pero el calor del cuerpo de Adrien, aun con las prendas puestas era demasiado para ella. Suspiró al sentir una serie de besos en su cuello y hombro.
-Toda tu es tan deliciosa Marinette. Y deseo devorarte entera...- el sonido del cierre bajando hizo que Marinette se girara hacia él buscando sus labios. Adrien le recibió sin dejar de lado su labor hasta bajar el cierre por completo. Pero gruñó al sentir la mano de Marinette en su entrepierna.
-Marinette...
-Déjame hacerlo por favor.- Adrien la dejó. Ahora era él quien estaba en la cama sin pantalones y con la camisa abierta, mostrando aquel miembro erguido frente a su amada.
-Parece doloroso...- con cuidado Marinette lo tomó con su mano. Sus largos dedos lo envolvieron de forma perfecta y Adrien ahogó un suspiro ante su suave agarre.
Marinette estaba asombrada, no solo por su tamaño sino también por el calor y porque podía sentir la sangre correr por este. Un calor la atravesó al recordar ese enorme miembro empalarla por completo sin consideración una y otra vez, y como ella no deseaba que saliera de ella. Se sintió de nuevo húmeda y con una necesidad alarmante en su interior.
Sus labios se acercaron a la cabeza y su lengua limpió el líquido pre-seminal que salía de este.
-Marinette...- su voz era grave y gutural, la observaba con la mirada oscurecida por el deseo. Marinette le sonrió y después sus labios envolvieron esa turgente carne intentando abarcarla en su boca. Adrien gimió poniendo una mano sobre la cabeza de su amada, quitándola la tiara e instándole a seguir. Con cuidado de no rozarlo con los dientes, Marinette en cada avance y retroceso intentaba abarcar un poco más y su lengua envolvía y succionaba lo más posible.
Adrien estaba delirando de placer.
Se siente bien, ¿no?
Adrien al voltear le pareció ver al causante de sus pesadillas sonreírle de forma burlona. Su culpa transformada en el gato blanco, Chat Blanc.
-Ella es tan buena, estamos a punto de explotar en esa dulce boquita que tiene.
Adrien apretó los dientes, aguantando lo más posible y deseando desaparecer la visión del gato blanco de un golpe.
-Tranquilo tigre. No saques las garras.
Vio la visión pasar su garra por la mejilla de Marinette.
-No tenemos que apurarnos, porque ella es totalmente nuestra.
-Mía...- gruñó Adrien, estaba a punto y Chat Blanc emitió una risa gutural.
-Tú eres yo y yo soy tú.
Era verdad, pensó Adrien mientras gemía sintiendo como Marinette lo estaba volviendo loco. Pero esa culpa no iba a echar a perder esa noche. Porque Marinette lo aceptaba, aceptaba todas sus facetas ye él solo quería hacerla feliz.
-Los dos lo deseamos.- esta vez la expresión de Chat Blanc no tenía nada de burla, sino que miraba a Marinette como si fuese lo más preciosa en la Tierra.- Yo moriría por ella… cada parte de nosotros. Así que… hagamos a nuestra princesa feliz.
Cerró los ojos un momento y la visión desapareció. Y fue que no pudo más y apartó a Marinette al momento de correrse. Una parte quedó en su boca pero otra en su pecho hasta sus senos ahora descubiertos por la caída del vestido y parte de este se había ensuciado.
-Adrien...- la necesidad en la voz de Marinette le pareció tan dolorosa como la suya.
-Sí, entiendo...
El vestido cayó fuera de la cama junto con la camisa. Pero Marinette logró rescatar la corbata con una sonrisa traviesa.
-Quizás te ate a ella después.- Adrien sonrió burlón.
-O quizás sea yo quien lo haga princess.
Le dejó solo las medias de encaje. Le iban perfectas y una parte de él quería destrozarlas después mientras la embestía. Abrió un poco más sus piernas y guió su miembro endurecido hacia su intimidad. Apenas y colocó la punta en la entrada y podía sentir la cantidad de líquido caliente manar de Marinette. Entró lento y ambos gimieron a la vez al sentir que estaban a punto de correrse si no se controlaban. La sensación de perfecta unión llenaba ese hueco que estaba vacío en los dos.
Entró al fin por completo y Adrien vio a Marinette que tenía pequeñas lágrimas atrapadas entre sus pestañas. Sus miedos regresaron a él.
-¿Marinette? ¿Te estoy lastimando?- ella negó con la cabeza.
-No. Es... todo esto, esta sensación me abruma. Me siento feliz de estar contigo porque te amo tanto...- Adrien acarició su mejilla con ternura.
-Quiero compensarte esta y todas las noches de mi vida por no darte la primera vez que te merecías.
-Adrien...
-Marinette, aún me siento culpable, aunque digas que no fue una violación para mí lo fue...- los dedos de Marinette tocaron sus labios para que se callara.
-Adrien, ya te lo dije, quería detenerte porque estabas akumatizado, una parte de mi temía que estuvieses haciendo todo por ello, pero aun ante esa agresividad, y cuando entraste en mí, no querías hacerme daño. Y cuando me dijiste que me amabas desee con todas mis fuerzas que fuese verdad porque si solo lo decías por el calor del momento me hubieses roto el corazón.- sus dedos se alejaron de sus labios y acariciaron su mejilla.- Si hubieses llegado como Chat Noir, te hubiese recibido igualmente con los brazos abiertos. Pero fue Chat Blanc y solo me arrepiento que al purificarte te quedaras con tan malos recuerdos.- Adrien derramó una lagrima que Marinette limpió y le sonrió extendiendo sus brazos para que la abrazara.- Solo te aceptaría a ti. Mi Adrien, mon chaton, negro o blanco no importa porque tú me amas y yo te amo también con todo mi corazón y mi alma.
-Marinette... te amo, te amo tanto.- se inclinó para abrazarse mutuamente.- Mi Marinette.
-Mi Adrien... Ah.
Adrien comenzó a moverse. En un delicioso y lento vaivén que los hacia suspirar y gemir. El roce de sus pieles cubiertas de una fina capa de sudor era exquisito y Marinette se sentía a delirar ante el roce de sus pezones con el fuerte pecho de Adrien y lo profundo que la embestía, cada vez más y más profundo.
Sus alientos se mezclaban entre sí. Adrien la besaba de momentos, mordiendo sus labios con un poco de fuerza, sus mejillas, deslizándose a su cuello donde mordió y la marcó. Marinette gimió feliz y le abrazó de las caderas con sus piernas impulsándolo a ir hasta el límite con ella.
La mordida dejaría un enorme moretón, Adrien besó donde la huella de sus dientes quedó y poco a poco las embestidas aumentaron de ritmo. Sus manos se deslizaron hacia su cadera y se aferraron a ella para embestirla con más ahínco, más, más adentro de aquel apretado interior que lo estaba matando en vida con su suavidad y calor. Marinette arqueó su espalda aferrándose a Adrien y arañándole sin piedad alguna para placer de este.
Adrien estaba a punto de acabar pero no quería acabar primero que ella. Por lo que su mano fue entre su unión y tocó ese botón para volverla loca. Ella gimió entre un lloriqueo al sentir sus dedos jugar con el hinchado botón. Adrien gimió antes los espasmos que su miembro recibía al ser aprisionado en aquel ardiente interior. Los dos a punto de explotar y Marinette llegó estrangulándolo y sacando todo de él. Adrien abrió la boca en un grito mudo ante tal deliciosa liberación y Marinette vocalizó su placer sin pena alguna.
Intentaron llenar sus pulmones de aire y en una rápida recuperación Adrien besó a Marinette arrebatando ese poco aire que ella había obtenido. Marinette gimió al sentir otro chorro derramarse en su interior y el movimiento de cadera que significaba que aún no terminaban...
Alya miraba por todas partes pero no había rastro de Marinette. Llamó por quinta vez a su celular pero tras unos timbrazos la mandaba de vuelta a buzón.
-Espero que esté bien...
-Tranquila, Alya. Marinette seguro regresó a su casa y ya está durmiendo. Adrien tampoco está capaz y se fueron juntos.- dijo Nino dándole a Alya un plato con pastel que la morena aceptó con una sonrisa.
-Al menos debería contestar el teléfono.- salieron al balcón y se quedaron viendo el cielo estrellado de Paris.- Oh, Nino, siento haber sospechado de ti.
-No te disculpes, esa chica sabía que estaba loco por ti. ¿Y sabes algo? Amé como le hiciste esa llave cuando te llamó zorra.
-Oh, soy una zorra, pero no en ese sentido de la palabra.- Nino besó a su novia, los dos más tranquilos tras haber superado un pequeño malentendido. Sin sospechar que encima de ellos, sus amigos estaban en una situación demasiado comprometedora.
Marinette gimió, sus manos estaban apoyadas en la puerta de cristal de la habitación, sintiendo como Adrien la penetraba en un ritmo constante desde atrás. Sus ojos miraron hacia el escenario nocturno de Paris y pudo ver la Luna en su máximo esplendo. De repente sus senos fueron aplastados por el cristal, provocando una fricción fría pero no desagradable en ahora cada dura embestida que la tenia de puntas. El sonido de sus fluidos mezclarse combinaba con sus jadeos y gemidos en una perfecta melodía de sus cuerpos. Adrien parecía hipnotizado en ese movimiento de entrada y salida en donde los fluidos del interior de Marinette caían al suelo como prueba de la excitación anterior.
-Me aprietas tanto Marinette...- hablaba entre jadeos y Marinette apenas y podía articular palabra.
-A-Adrien… más, por favor.- Adrien rió gutural y una sonrisa perversa apareció en su rostro.
-Dime ¿crees que alguien pueda vernos? Sería un espectáculo digno.- Marinette lloriqueó ante una profunda embestida y Adrien gimió al sentirla apretarlo con fuerza.- Oh~ ¿te excita la idea de ser vista, purrincess?
-N-No...
-Tu interior me dice otra cosa. Quizás después de esto Chat Noir pueda complacerte en alguna azotea mi lady...- Marinette cerró los ojos. La sola idea de estar los dos en una azotea con cientos de ciudadanos bajo de ellos... apretó los dientes y explotó en un orgasmo que empapó la cadera de Adrien y el suelo, cayendo como cascada por sus piernas.
Marinette jadeó en busca de oxígeno y al ver por el tenue reflejo del cristal, vio a Adrien que sonreía de forma felina. Al verlo bien pudo ver lo que pareció un brillo ambarino en sus brillantes ojos verdes. Sonrió cuando la estrechó contra él. Acarició su vientre con delicadeza y ella se estremeció ante su toque. Un deseo egoísta de estar impregnada de él la llenó de dicha y buscó desesperada sus labios que fueron recibidos con gusto. Adrien gimió entre ese beso. No... estaba ronroneando y Marinette se derritió ante ese dulce sonido.
-Marinette, quiero… quiero destrozar tu interior...- Marinette gimió, esas fueron las mismas palabras de Chat Blanc esa noche y Adrien aún no se corría, estando aun rígido y ardiente dentro de ella.
-Hazlo... No me importa nada, solo te quiero a ti. Te quiero siempre dentro. Sentirte siempre...- Adrien la volvió a besar con una sonrisa entre ese beso, su mano derecha acarició el seno de su dulce princesa mientras la otra alzaba su pierna y se sentaba en la cama con la vista hacia la puerta de cristal y el paisaje de Paris.
La giró con cuidado de no separarse de ella y su boca fue contra sus senos que habían sufrido la fricción del cristal. Marinette se abandonó por completo a él. Su fuerte mano estrujaba su trasero y la otra arqueaba más su espalda. Los movimientos se reanudaron, poco a poco aumentando el ritmo, poco a poco sintiendo la fuerza impresa en cada embestida y poco a poco volviéndolo un salvaje. Sus dientes mordieron su pezón y ella chilló tanto por el dolor y placer.
Chat Blanc…
Sus dedos comenzaron a aferrarse con la promesa de dejar claras marcas sobre ella y la miraba de una forma posesiva y salvaje que la hizo no apartar sus ojos de él.
Chat Noir…
No lo apartó, sus piernas apenas y lo sujetaron y su interior lleno de él se aferraba no dejándolo irse por completo de ella.
-Te amo, te amo Marinette…
Adrien…
Se encontraron en un beso y se separaron para mirarse fijamente a los ojos. Las embestidas se volvieron crudas y brutales, impregnando fuerza y deseo y Marinette gritó y gimió en cada una de sus embestidas.
Ellos son uno, ellos son míos.
-Mi Marinette...- gruñó Adrien a punto de terminar y Marinette en un esfuerzo casi inhumano lo tomó del rostro y lo acercó a sus labios.
-Mi Adrien...
Su beso marcó el ascenso hacia el momento de estallar en a la vez en un atronador orgasmo que sacudió sus mundos por completo marcando el fin de todos sus miedos y dudas y dando inicio de algo maravilloso en sus vidas...
Después de todo, ambos cubiertos por las sabanas de la cama, con sus ropas desperdigadas y los fluidos como evidencia, la luna, único testigo de esa unión iluminó sus cuerpos que se abrazaban en un profundo sueño...
-¿Dónde estabas? ¡Me tenías preocupada!- le riñó Alya en el café exterior del campus ese lunes.
-Ocupada. Y te envié un mensaje de que estaba perfectamente.
-A la mañana siguiente, casi a medio día. ¡Estuve a punto de llamar a tus padres!
Marinette sonrió.
-Vaya golpe de suerte entonces.
-¿Que me escondes, Marinette?- Marinette sonrió con su taza de chocolate cerca de sus labios.
-Digamos que fue una noche inolvidable.
-Hola chicas.- Lila estaba a menos de dos metros de ellas, Alya evitó hacer una mueca de disgusto al verla acercarse.
-Hola Lila. No te veía desde la fiesta.
-Eso es porque he estado ocupada desde entonces, y nada más que con Adrien.- Alya escupió el té que se estaba bebiendo, Marinette agradeció haberse movido un poco a la derecha.
-¡¿Cómo?! No te creo.- exclamó Alya y Lila se rió entre dientes.
-Ya ves. Adrien al final no pudo resistirse a mí y gracias a sus influencias pudimos quedarnos en una habitación privada. Adrien es taaaan romántico.- se expresó acercándose a la mesa y luego se apoyó en esta y vio a Marinette con falsa pena.- Una lástima Marinette, Adrien al final hizo su elección.
-Ah, ya veo.- contestó con completa indiferencia.- Alya, ¿quieres parte de mi tarta? Estoy llena y creo que le escupiste encima.- Alya estaba con la boca abierta en cambio Lila afiló su mirada hacia Marinette y le dedicó una sonrisa cruel.
-¿Qué? ¿Ahora me dirás que pasas de Adrien? Eso nadie te lo cree.
-Claro que nunca pasaría de Adrien.- dijo con completa calma.- Pero no tengo el mal gusto de divulgar como la pasé esa noche. Y creo que te equivocas en algo.
-¿En qué?- Marinette sonrió ampliamente.
-¿Por qué no se lo dices Adrien?- Lila se puso pálida y al voltear Adrien estaba detrás de ella con los brazos cruzados.
-Bueno, temo decirte Lila que quizás estuviste con algún clon o imitador porque definitivamente pasé la mejor noche y fin de semana de mi vida con mi futura prometida.- dijo sentándose a lado de Marinette tomando su mano. Lila parecía ahogarse en su propio veneno.
-T-Tú...
-Y no deberías andar contando cosas que no son verdad Lila.- dijo Adrien con una sonrisa felina.- Porque alguien podría decir ciertas cosas sobre ti que SI son verdad.- Lila miro a la pareja temblando de rabia y se fue de allí a grandes zancadas.
Alya rió y luego miró a la pareja.
-Muy bien. Deseo saber tooodos los detalles de cómo pasó.- Marinette sonrió y cambió su postre con el de Alya para que Adrien lo comiera sin riesgo a que tuviese sabor a té.
-Lo siento Alya, pero no poder darte tooodos los detalles. Solo lo esencial.
-Bueno, me alegro al menos no tener que arrancarle las bolas a alguien.
-Lo mismo digo, veo que Nino y tú ya se reconciliaron.- señaló un claro chupetón en el cuello de su amiga y Alya bufó escondiendo con el cuello de su clusa la marca, pero igual sonrió al ver a esos dos juntos y Adrien se acercó para besar a Marinette en la mejilla, ronroneando a lo bajo mientras su mano por debajo de la mesa acariciaba su pierna. Marinette le sonrió, porque deseaba escuchar más de ese gato su suave y excitante ronroneo.
…..
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Dejen reviews, nada de tomatazos, y sin más qué decir que estuve a punto de morir desangrada con este trabajo… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
