Este capítulo viene a continuación del capitulo "Primer baile"
Este capitulo contiene escenas de sexo, están advertidos ;)
Primer pelea
La fiesta continuaba con normalidad, más que bailar se estaban separando en grupos para hablar más cómodamente.
Kirishima estaba felizmente hablando con Testutestu, contándole de su ahora descubierta por todos, relación con Bakugou y el otro escuchaba emocionado todos los detalles; aunque un poco fastidiado por Monoma que se encontraba detrás suyo lanzando burlas hacia Kirishima mientras se mantenía cerca suyo por si este respondía, así podía defenderse copiando su quirk. Pero el pelirrojo solo se reía de sus palabras, estaba tan feliz que nada de lo que le dijeran podría afectarle.
Lo único que podía mejorar su humor aún más es que volviera Bakugou, que desde que se fue persiguiendo a Mineta no había vuelto. Estaba algo preocupado, más que nada por el segundo. Así que se decidió a buscarlo.
Justo cuando salía de la habitación se los encontró, caminando y hablando tranquilamente. Cuando sus vistas se encontraron Bakugou se apresuró en su encuentro y después de tomarlo de la mano se lo llevó hacia donde se encontraban las escaleras, no sin antes amenazar a Mineta por si llegaba a hablar. Éste no le prestó mayor atención y siguió caminando mientras Kirishima se preguntaba que había pasado.
Su pareja lo arrastró para que subiera las escaleras, luego, en el segundo piso, lo hizo acompañarlo hasta la habitación más alejada que encontraron. Entraron y observaron que al igual que el resto de la casa todo era enorme, más que nada considerando que solamente era otra de las tantas habitaciones de huéspedes.
Kirishima le dedicó una mirada general a la habitación y medio aburrido en comparación a su emocionado novio le preguntó para qué lo llevó.
—No va a ser para jugar a las cartas idiota —lo tomó nuevamente de la mano y lo empujó hasta la cama— vamos a hacerlo.
—¿A hacerlo? ¿Te refieres a sexo?
—¿Acaso te golpeaste la cabeza? —respondió cansino, aunque sin perder la emoción— Si, sexo, sexo.
Bakugou se empezó a quitar la parte de arriba de la ropa mientras se acercaba al otro lado de la cama a buscar un par de cosas, que según ahora descubría Kirishima era la razón por la que se arregló con Mineta.
Kirishima se recostó en la cama con una mirada de cansancio en su rostro, mientras observaba como Bakugou dejaba de lado el lubricante y agarraba unos cuantos preservativos.
—Ese enano tiene razón —comenzó Bakugou— este lugar es mejor que muchos hoteles a los que fuimos. —Observó a su pareja y el que todavía no mostraba señales de interés— ¿Qué pasa? Quítate la ropa.
—No Katsuki, no lo vamos a hacer.
—¿Qué? —respondió enojado— ¿Por qué no?
—¿Por qué no? —siguió indignado, sorprendido de que le haga esa pregunta— Porque están todos nuestros amigos abajo, en una fiesta donde también deberíamos estar —detuvo a su pareja que estaba ansioso por responder— y donde seguramente nos están esperando —terminó, notablemente enfurecido.
Bakugou no se iba a quedar atrás.
—¿DESDE CUANDO ESO TE IMPORTA? —respondió ya gritando, parece que Kirishima estaba dispuesto a arruinarle la noche. Intentó calmarse y seguir hablando— siempre lo hacemos en alguna de nuestras habitaciones siendo que ese tipo de muchos brazos esta a no tantos pasos. Además —concluyó— no es la primera vez que nos esperan mientras lo estamos haciendo.
Después de lo dicho Kirishima se sonrojó y no supo cómo responder, lo había atrapado. Bakugou tomó eso como señal de victoria y se acercó al cuello de Kirishima para empezar a besarlo mientras le iba desabrochando la camisa. Con los botones desabrochados y notando que su novio había dejado de quejarse, se dispuso a quitarle la camisa, acercó su rostro al otro para unir sus labios y Kirishima le susurro al oído.
—Kacchan
Bakugou se sobresaltó y reaccionó de la única forma posible, con dos grandes explosiones en el rostro de su pareja que había atinado a endurecerse. Después enfurecido porque le había arruinado el ambiente y por las carcajadas de Kirishima por su reacción empezó a pegarle tan fuerte como pudo con la almohada, que para el perfecto escudo era nada.
—¡¿QUE MIERDA TE PASA?! —le gritó entre golpes
—Te dije que no quería —respondió entre risas, mientras se defendía— y sé que con las palabras prohibidas se te baja enseguida.
—Vete a la mierda —terminó. Parece que esa noche no habría acción.
—Con gusto —se bajo de la cama, y cuando se disponía a ponerse la camisa vio algo— Hey —dejó la camisa en la cama y se acercó a Bakugou— ¿Me parece a mí o hay un celular flotante? —le preguntó en el oído.
—¿De qué mierdas hablas? —todavía enojado vio hacia donde le señalaba. Si, sin dudas había un puto celular flotando.
Sin pensarlo se paró y se acercó adonde sabia con quien se encontraría, la aludida se dio cuenta que había sido descubierta y por el susto tiró el celular en cualquier lado y fue en busca de refugio mientras Kirishima también se acercaba más bien para tranquilizarlo.
—MIERDA —la forma en que se le notaban las venas en el cuello empezaban a dar impresión— MALDITA FENÓMENO, TE VOY A MATAR —gritaba buscándola sin resultados.
—Katsu... —cuando intentaba tranquilizarlo algo lo detuvo.
Bakugou lo miraba confundido para saber que había pasado, ya que también había empezado a sonrojarse. Kirishima no pudo sostenerle la mirada y la apartó avergonzado, tenía dos cosas muy suaves apretujándose en su espalda; todavía más incómodo por la situación empezó a sangrar por la nariz.
—Hagakure, te lo ruego, ponte algo encima —suplicó mientras tapaba su rostro intentando detener el sangrado.
—Lo siento, lo siento, lo siento —Kirishima sintió una mano encima intentando ayudarlo y este la apartó avergonzado— es que perdí una apuesta con las chicas. —Se detuvo un momento sin saber qué hacer en esa situación—, espera voy a buscar algo para... —Bakugou la detuvo.
—Sal ahora mismo antes de que arranque su maldita cabeza invisible de tu estúpido cuello —decía mientras pequeñas explosiones salían de sus manos— no te atrevas a acercar tu puto cuerpo al de Kirishima de nuevo y VETE DE UNA PUTA VEZ —sin poder controlarse intento lanzar un ataque dándole a la nada, Kirishima se apresuró a intentar detenerlo.
—Lo siento Hagakure-chan, no lo dice en serio. Vete, rápido —dijo en un intento calmarla, mientras escuchaba los pasos de la chica alejándose. Agarró a Bakugou por los codos mientras intentaba bajar sus brazos.
Cuando se escuchó el ruido de la puerta al cerrarse, Bakugou lo alejó de un manotazo.
—¿Qué mierda te pasa? —pregunto limpiándose la sangre
— ¿Qué MIERDA TE PASA A TI? —respondió furioso
—¿A mí? Atacaste a nuestra amiga, fue un accidente Bakugou. Aprende a controlarte.
—¿Yo me tengo que aprender a controlar? —dio una pequeña risa burlona—. No soy yo el que empezó a sangrar cuando otra persona que no es mi pareja se le refregó sus tetas en la espalda.
Kirishima nuevamente alejó la mirada avergonzado.
—No es que fuera mi decisión la forma en que reacciono —dijo en un susurro
—Puta mierda la forma en que reaccionas —continuó—. Conmigo te espantas y buscas formas de escaparte, pero mira como te enciendes por alguien a quien ni siquiera puedes verle el estúpido rostro.
—No me encendí, solamente reaccione. Además —algo cansado de cómo termino una noche memorable— esto no tiene que ver con lo anterior.
—¿Cómo no tiene que ver? ¿Acaso te estás burlando? —se había acercado nuevamente a la cama y golpeó la pared a la que se encontraba apoyada—. Conmigo te escapas cuando intento hacerlo, pero mira como te pones con esa chica.
Kirishima se mantenía un tanto alejado y le preocupaba que llegara esa conversación porque eso es algo que lo estaba molestando, aunque intentara negarlo.
—No, Katsuki, no. Yo no quiero hacerlo porque tu razón es una mierda, es... tan poco masculina.
El otro lo miró sin saber cómo responder.
—¿Quieres que crea que justo te dieron ganas de hacerlo por la bonita decoración? ¿Para aprovechar la oportunidad de las grandes camas? ¿Que tan ridícula es esa excusa?
—Quiero hacerlo porque quiero hacerlo y ya.
—No, quieres hacerlo porque abajo sugirieron que eres el que recibe y quieres hacérmelo para demostrarte lo "macho" que eres.
—Eijiro —sintiéndose culpable por su reacción— ¿Enserio estas enojado por eso?
—Siendo sincero, si. —Hace bastante que lo tenía guardado—. Desde el anterior año estamos saliendo y siempre que lo hicimos fue porque tú querías, para celebrar, para sacarte la bronca para yo que sé qué razones más. Son contadas las veces en que lo hicimos de verdad y realmente ambos disfrutamos y nos conectamos, porque sé que a ti tampoco te gusta mucho de esa forma.
—¿Me vas a decir que a ti no te gusta hacerlo salvaje cada tanto? —solo quería que esa conversación termine.
—Me gusta, cada tanto. Pero cuando lo hacemos es más bien un deber. Ya, no sé... —se acerca a la cama y se sienta, después de pensarlo un momento Bakugou se sienta a su lado.
—Te amo y lo sabes —se ríe, alejando un poco el mal ambiente— todo el mundo lo sabe. Pero cuando lo hacemos es solo sexo y ya, no significa nada.
—Para mí significa algo —refutó
—Déjame hablar —le toma de la mano— esto es muy incómodo para que todavía me interrumpas. —Bakugou le hizo una señal para que prosiguiera—, quiero que, ya sabes, hagamos el amor.
Su novio le respondió con una pequeña risa
—Hablo en serio, quiero que signifique algo y quiero cambiar esta excusa de hacerlo solo porque es entretenido. Lo quiero hacer porque nos amamos y de esta forma nos podemos conectar.
—Sí, claro —resopló— lo que quieres es conectar tu palo en mi culo. —Le dedica una mirada cómplice—, no inventes un discurso solo para que te deje hacerlo.
—No es solo por eso —respondió— pero si —remarcó—, también quiero tener esa posición alguna vez. Y besarnos más, y que haya más caricias y todo eso...
—Hacemos todo eso, no metas excusas Eijiro. Di de una vez que quieres que sea yo el que muerda la almohada.
—¿Lo tienes que decir de esa forma?
—¿Cómo quieres que lo diga?
Kirishima suspiró cansado mientras Bakugou se acomodaba mejor en medio de la cama.
—Quiero todo, que lo hagamos de verdad. Como una pareja, ya sabes, seria y no solo un ligue de una noche.
El otro mientras revisaba en las mesas de luz para saber si había dejado algo, Kirishima le hizo señas para llamar su atención. Este encontró lo que buscaba, se sacó el pantalón, el calzoncillo y tomó el objeto que acababa de encontrar para dárselo a Kirishima.
El pelirrojo vio su mano, era un preservativo.
—Tanto problema solamente porque quieres ser el que lo pone, ¿quien es el machito ahora? —dijo con una media sonrisa.
—Ya te dije que no es eso.
—Cállate, ya, mételo de una vez así terminamos. —Lo tomó de la mano y lo empezó a empujar hasta arriba suyo—, vamos, rápido. Después me toca a mí. —Sonrió al decir lo último.
—¿En serio? —preguntó sorprendido. Bakugou en respuesta lo acercó con sus piernas hacia si.
Kirishima sentía que estaba en un sueño, nunca pensó que Bakugou aceptara a primeras. Aunque no era tanto a primeras ya que se lo había mencionado unas cuantas veces, pero aunque se encontraba tentado y la visión de Bakugou desnudo debajo suyo comenzó a despertar a la bestia, faltaba algo.
Así que con mucho dolor alejó las piernas de Bakugou y bajó de la cama para buscar algo, por suerte no tuvo que perder mucho tiempo en hacerlo ya que había visto donde los había puesto su pareja. Así que volvió a su anterior posición, pero ahora llevaba otro preservativo más y un lubricante.
—¿Qué? —miro extrañado el rubio— Eijirou, métela de una vez.
—No —negó— si lo voy a hacer, lo voy a hacer bien.
—¿Estás diciendo que cuando lo hago yo está mal?
—Cuando lo haces tú es a tu modo, ahora cállate y confía en mí. Tal vez se sienta un poco incómodo al principio.
—Mierda —solo supo responder
Primero abrió el preservativo y lo puso en dos de sus dedos, luego lo cubrió con lubricante. Entonces pasó un poco mas de lubricante por el ano de Bakugou y de a poco empezó a entrar con cuidado los dos dedos. Mientras observaba el rostro de incomodidad de Bakugou.
—¿Te duele?
—Cállate —respondió sonrojado y ahora el desviando la mirada
—Responde
—Se siente raro, pero no.
Tomo eso como aprobación para continuar, así que siguió metiendo los dedos hasta lo que pudo ante el nerviosismo de su novio. Los empezó a sacar y cuando estaban a punto de salir por completo, los empezó a meter de nuevo; tan lento como le fuera posible.
Después de hacer el mismo procedimiento unas cuantas veces y al notar los bonitos suspiros junto a algunos, pequeños, gemidos de su pareja; sumó otro dedo mas a la entrada. Esta vez escuchó un gemido mas ronco de parte de Bakugou.
— Deja de manosear mi culo y... —Kirishima observó que se detuvo de hablar por morderse el labio y agarrarse fuerte de la almohada— mételo de una... puta vez. —Concluyó.
Kirishima solo pudo responder con una risa, estaba bastante ansioso por realmente empezar pero primero quería encontrar algo. Y después de unos cuantos minutos, lo hizo. Tocó el punto y las reacciones de su pareja se lo hicieron obvio.
El rubio dio un gemido mas largo que los demás, mientras intentaba tapar su cara de la mirada atenta de su pareja. Luego, al notar que Kirishima había detenido sus movimientos se decidió a hablar no sin antes agarrarse con fuerza del cabezal de la cama con una de sus manos y con la otra empezar a masturbarse.
—¿Te olvidaste que tienes que hacer deberes acaso? ¿Por qué mierda te de-detienes? —aunque intento decirlo decidido, las sensaciones lo obligaron a titubear.
Kirishima le sonrió en respuesta, y le hizo una señal de disculpa. Se cambió de su anterior posición para buscar el preservativo que antes le había dado Bakugou y sacarse los pantalones junto a la ropa interior. La ansiedad se apodero de él y no podía quitar esa sonrisa tonta de su rostro.
Abrió el preservativo y se lo puso, agarro una de las piernas de Bakugou mientras se ponía en posición y lo miró en busca de autorización.
—EMPIEZA DE UNA PUTA VEZ —le respondió agarrándose con fuerza de la cama y con pequeños temblores que lo acompañaban desde el anterior largo toqueteo de su novio.
El pelirrojo, muy obediente, empezó lentamente la penetración. Aunque intentara ocultarlo se notaba por sus reacciones que Bakugou estaba sintiendo dolor, así que Kirishima ya cuando hubo entrado por completo se acercó para besar su frente; luego la nariz y más tarde un casto beso en la boca. Que tomó profundidad cuando Bakugou desocupó la mano que tenía en las partes bajas para llevarla a la cabeza de su pareja empujándolo hacia sí y hacer el beso más profundo.
En este terreno Bakugou dirigía, mientras la lengua de Kirishima perseguía la suya desesperada por comenzar el tan esperado baile; el dueño de esta salía y volvía a penetrar a un Bakugou que cada vez se encontraba más acostumbrado.
Las embestidas fueron cobrando intensidad, acompañando los gemidos cada vez más frecuentes de Bakugou y los suspiros ahogados de Kirishima. En cuanto se separaron del beso el pelirrojo recordó el descubrimiento que había hecho antes de empezar y comenzó a apuntar las estocadas al dichoso punto recibiendo un agradecido y necesitado abrazo de su pareja, para así acercarlo más a su cuerpo.
Bakugou rodeó con sus piernas a Kirishima, en cuanto las embestidas se volvían más fuertes. Inconscientemente empezó a rasguñar su espalda y poco a poco iban haciéndolo perder la conciencia en el disfrute. Kirishima levantó a Bakugou quien todavía se encontraba aferrado con sus piernas a su cuerpo y lo apoyó a la pared a donde se apoyaba la cama, y con un par de centímetros sobre esta apoyo sus rodillas sobre la almohada. Agradeció que el peso de Bakugou no sea un problema para él ya que esa posición le lograba que se maximice la cercanía entre ambos y ahora con toda su fuerza podía penetrar a su pareja que ya en ese momento se la estaba exigiendo.
Después de unos cuantos minutos de fuertes estocadas acompañadas de gemidos compartidos por ambos, Bakugou empezó a mirarlo con la intención de hablar aunque era obvio que se le dificultaba.
—Ei... Ei...
—¿Qué pasa amor? —decía mientras le daba un beso en el cuello.
—Ya... —no pudo terminar de hablar ya que después de temblar por un momento y tirar con fuerza del cabello de Kirishima, eyaculó en el estómago de su pareja.
—Así que era eso —rió burlonamente Kirishima.
— Termina de una vez idiota —respondió ya más tranquilo Bakugou— que no soy tu muñeca inflable.
Kirishima rió y apoyó a su pareja nuevamente en la cama, estaba por sacar su pene para terminar afuera; pero Bakugou acercó su cabeza hacia adelante justo para que sus oídos queden enfrente de sus labios.
—Te amo —susurró.
Kirishima se sonrojo, abrazo a Bakugou con fuerza para una última estocada acompañada de un largo e increíblemente agudo gemido con el que se vino.
Antes de llegar a separarse Bakugou ya había empezado a burlarse por su deprimente gemido de macho final, mientras el otro no sabía dónde esconder la cara.
Cuando ya habían terminado las burlas Kirishima se levantó para limpiarse, mientras Bakugou se quedaba recostado boca arriba en la cama.
—¿No te quieres limpiar?
—... —se tapó la cara con la mano, sin responder.
—¿Seguro? Va a ser incomodo dormir así, además, pensé que después de esto querías ir tu arriba —dijo con una sonrisa coqueta mientras se acercaba al baño que había en la habitación.
El rubio antes de que entre al baño le tiró una almohada que había en la cama, Kirishima giró para mirarlo y este le hizo una señal con el dedo índice para que se acercara. El pelirrojo hizo caso al pedido de su pareja, no sin antes apurarse en agarrar un poco de papel higiénico para por lo menos empezar a limpiarse el estómago. Se acercó a la cama.
—¿Qué? —decía mientras se sentaba y al hacerlo, notó como se encontraba su pareja. Estaba en la misma posición en que él lo había dejado desde que terminaron, con pequeños temblores recorriéndole la piel.
Quitó la mano que Bakugou todavía tenía en su cara y vio un fuerte sonrojo, que además de darle ganas de llenar su cara de besos, le hizo darse cuenta de porque no se movía. No podía.
—Parece que realmente te gustó —le susurro al oído, Bakugou en respuesta giro la cara.
—Cállate —dijo, mientras lo atraía hacia sí.
—Amor, aunque me encantaría quedarme aquí, me tengo que limpiar.
No obtuvo respuesta, solamente harían lo que el otro quería. Aunque considerando que esta vez había cumplido su deseo no se podía quejar. Así que Kirishima se acostó junto a Bakugou, tapó a ambos con una sabana y recostó su cabeza en el hombro de su pareja.
El día siguiente tendría que disculparse por el estado de las sabanas con las mucamas de la familia. Con solo pensar eso se comenzó a sonrojar.
