Primer compromiso

Hoy era el día por el que esperaron todo el mes. Bakugou y Kirishima tomaron su tiempo para elegir que ropa ponerse, casual pero cuidadoso. Prepararon la cesta para picnic, los múltiples regalos y salieron a la marcha.

Más nerviosos que lo esperado apuraron el paso y llegaron antes que el horario previsto. Mientras su pareja caminaba en círculos a la par que se arreglaba y volvía a arreglar la ropa como si se tratara de una cita, Kirishima se sentó a esperar ilusionado el rostro que pondría Natsuki cuando viera sus regalos.

Ni bien se hizo la hora, Bakugou se apresuró a golpear la puerta mientras Kirishima se situaba detrás suyo, también en espera.

No tardó mucho para que una mujer con quien la pareja ya había tenido unas cuantas charlas le abriera la puerta con un rostro amable y les comunicara que la pequeña estaba terminando de ser vestida; pero por lo inquieta e ilusionada que estaba por el día de picnic les hacía la tarea mas difícil a sus mayores.

No pasaron ni quince minutos que empezaron a escuchar las tan conocidas pisaditas que venían de un largo pasillo que tenían a su izquierda. Se asomaron y vieron su corto y negro cabello atado en dos coletas, ambas azules como su bonito vestido y sus hermosos ojos que no hacían mas que resaltar ante su oscura piel.

La pequeña en cuanto los vio fue corriendo a su encuentro, mientras les mostraba la nueva muñeca que tenía. Aunque Kirishima no terminaba de entender lo que le decía, le continuaba la charla mientras se agachaba y la esperaba con los brazos abiertos; para cuando finalmente llegara a su lado poder levantarla y darle un esperado abrazo, siendo respondido por un dulce beso en la mejilla que después también le dedicó a Bakugou.

Ya con la pequeña se despidieron de la institutriz mientras les recordaba, al igual que los anteriores meses, el horario en que debían traerla. Kirishima puso a Natsuki en sus hombros y empezó a correr entre festejos de la pequeña al lugar donde no muy lejos almorzarían.

Recién al llegar al lugar notaron que Bakugou se había retrasado, para distraer a la pequeña Kirishima primero la lanzó unas cuantas veces al aire y luego la vio abrir muy ilusionada uno de los regalos que le habían comprado, el resto lo abrirían cuando llegara el rubio. Después de hacer pedazos el envoltorio que con tanto cuidado había puesto, sus ojos brillaron al encontrar un libro de cuentos, que no lo protagonizaba nadie más que la heroína favorita de la pequeña, Creati.

La pequeña empezó a dar saltos en su lugar al tiempo que aplaudía ilusionada, luego le empezó a pedir a "papi Eiji" que se lo leyera. Cosa que el héroe no dudo en complacer.

La lectura estaba llena de imitaciones de la voz de la heroína, que Kirishima conocía de memoria por los años de amistad y por las prácticas que había hecho frente a la misma para poder dar la mayor credibilidad a sus historias. La chica no podía mas que reírse ante la situación y aprovechaban los días en que Shouto no trabajaba para que ayude a marcar los errores que cometía Kirishima en la imitación de su esposa, o cuando Jirou estaba de visita, que al final más que ayudar se terminaba pasando el rato riéndose de la actuación de su amigo.

Esas preparaciones no eran conocidas por Bakugou, ya que éste todavía no quería que nadie fuera del entorno familiar conociera el tema de la adopción hasta que ella no se mudara finalmente con ellos. Pero Kirishima no podía mantener su boca cerrada tanto tiempo, así que además de practicar las imitaciones y ver la deslumbrante cara de asombro de la pequeña cada vez que le contaba un cuento nuevo de su heroína favorita, como también las experiencias compartidas en la UA, Eijirou aprovechaba la oportunidad para contarles de las nuevas buenas de la pequeña. Aquellas por las que un padre orgulloso se pasaría horas hablando.

Después de que Kirishima terminará de contar por segunda vez el cuento y se estaba por dirigir a la tercera ronda, vieron que finalmente se acercaba Bakugou. La pequeña tomó el cuento y fue corriendo hacia el cenizo para contarle en sus palabras la historia, mientras simulaba que sacaba objetos de su cuerpo.

Bakugou cambió de mano la canasta de picnic y le tomó la mano a la pequeña para ser guiado hasta donde se encontraba sentado Eijirou, que nuevamente empezaba a leer la historia, mientras Katsuki desplegaba el mantel y servía la comida junto a una niña absorta en la lectura.

—Pensé que habíamos acordado darle los regalos juntos —dijo Katsuki ocultando su enojo.

—Pensé que llegaríamos juntos y que no tendría que distraerla hasta tu regreso —respondió para luego llevarse uno de los deliciosos sándwiches de su novio a la boca, seguido limpiar casi toda la cara de la pequeña. — Solo abrimos uno.

El otro respondió con un resoplo, que lo hizo querer continuar.

—¿Porqué te tardaste? —dijo inclinándose hacía la pequeña para limpiar su, ahora, manchado vestido. Mientras esta se concentraba en dar unos bocados y que el resto de la comida fuera a caer en su ropa.

Mientras Kirishima se esmeraba en limpiar, Bakugou le enseñaba a Natsuki como sujetar la comida para que no se cayera. Con poco éxito.

—De nuevo esa vieja se me puso a hablar sobre el paso que nos falta para concluir la adopción.

—Veja —dijo entre risas la pequeña, recordando la expresión que ponía la mayor cuando la llamaba de esa forma.

Kirishima giró la vista hacía Bakugou.

—Lo primero que hará al regresar es llamarla de esa forma, luego te quejas cuando nos echan la bronca —dijo dando otra mordida a su comida. —Sobre lo otro... —suspiró— ... Como si fuera tan fácil.

No obtuvo respuesta y dieron por terminada la conversación, Natsuki dejó la comida en el pasto junto a un regaño de Bakugou mientras la levantaba y se acercaba corriendo hacia los regalos. Kirishima le dio permiso para abrirlos.

Había un par de vestidos que la pequeña hizo a un lado, otro libro de cuentos pero esta vez de Froppy y dos muñecas, una idéntica a Creati. Que la pequeña abrazo y en agradecimiento lleno de besos el rostro del pelirrojo.

Obligó a Bakugou a terminar de comer para darle la muñeca que había traído, ella se quedo con una de las nuevas y le dio la de la heroína a Kirishima. Empezaron a hacer un acto que la muñeca que tenia Bakugou estaba secuestrada (ante una risa tapada de Kirishima) y Creati junto a la muñeca que tenia Natsuki se encargaban de rescatarla. La niña constantemente regañaba a Katsuki por no soltar palabras, este respondía con un gruñido pero comenzaba a pedir gritos de auxilio agudizando su voz.

Después de un largo rato jugando con las muñecas la niña fue corriendo para treparse a un árbol, siendo ayudada por Bakugou mientras Kirishima guardaba la comida y el mantel dentro de la cesta.

Cuando Kirishima llegó al árbol la pequeña se había cansado de trepar y ahora pedía que jugaran a la mancha. Esté dijo que le tocaba a la niña y emprendió su huida mas lenta posible para que la pequeña no tarde en atraparlo. En su turno Natsuki nerviosa fue corriendo al lado de Bakugou pidiéndole upa para huir, él con una pequeña sonrisa en su rostro la complació y tomó una real velocidad para escapar de su pareja. Kirishima se tomó en serio el juego y empezó a perseguir a Katsuki, cuando estaba a punto de alcanzarlos el rubio uso sus explosiones para elevarse y salir de su alcance.

—Oye, eso es trampa —se quejó Kirishima.

—Esos es lo que dicen los perdedores

— Si, papi Eiji es un pepedor —decía mientras se sujetaba a la cabeza de Bakugou y éste la abrazaba hacia si con una mano mientras con la otra la destinaba a hacer explosiones para seguir en el aire.

—Si, papi Eiji es un perdedor —continúo Bakugou con una sonrisa de burla.

Kirishima en respuesta les sacó la lengua y se sentó a esperar a que bajaran, siendo que tardaron ya que la niña lo disfrutaba. Ni bien Bakugou puso los pies en el suelo, Natsuki fue corriendo a los tropezones y un tanto mareada a los brazos de Kirishima que fingía estar enojado.

—Papi —dijo frente suyo sujetando su brazo— papi —repitió.

—Estoy enojado

Natsuki puso cara de puchero y volvió a donde estaba Bakugou, levantando los brazos para que la levantara. Este accedió y la pequeña al instante empezó a llorar en sus brazos, Kirishima preocupado y con ataque de culpa se apresuró en acercarse.

—Papi

— Si — respondió Katsuki

—Papi Eiji no me quiere más —concluyó entre sollozos que luego se volvieron mas fuertes.

El aludido se puso en la espalda de su pareja a explicarle que solamente estaba jugando y que era imposible que no la quiera, ella poco a poco se fue tranquilizando pero igualmente se durmió entre lágrimas.

Kirishima se sentía terrible, además ya era hora de que la llevarán de vuelta y ella se durmió triste. Juntó la cesta mientras Bakugou sostenía a la niña dormida y luego se dirigieron al orfanato. El rubio le entregó la niña dormida a la institutriz y alguien más que trabajaba en el lugar los regalos mientras se despedían, ya empezando a extrañarla.

A los pocos metros de haber empezado su camino regreso a casa, Bakugo entrelazo sus manos y notó que Kirishima seguía deprimido.

—No seas tan idiota para ponerte mal por eso, ella sabe que no la odias. Ni bien se despierte se habrá olvidado —. Intentó tranquilizarlo.

—¿Y si se despierta y no lo olvida?, tengo miedo que siga pensando eso

—Eijirou no arruines el día con tus malditas inseguridades, se puso a llorar porque tenía sueño. Superalo de una vez —. Terminó con Kirishima dirigiéndole una cara de disgusto.

—Eres malo para tranquilizar a la gente, ¿eh?

—Es que me fastidia verte con esa cara triste —dijo sin pensar.

Kirishima se inclinó, beso su cuello y siguió el camino.

— De hecho, eres bastante bueno —dijo con una pequeña sonrisa que volvió a adornar su rostro.

Bakugou observó el rostro complacido de su pareja por un momento y luego se detuvo en su lugar para mandar un mensaje. Kirishima no llego a preguntarle nada que empezó a ser arrastrado a las corridas hasta el departamento que compartían.

Ya en la puerta no llegó a pensar que decir por el extraño comportamiento de su pareja, que notó que esta estaba abierta. Miró a Bakugou mientras soltaba su mano y se acercaba a la puerta endureciendo su cuerpo pensando en la mala suerte de quien hubiera entrado.

Empujó la puerta, prendió la luz y aparecieron ante sí Ashido, Sero y Kaminari con cornetas, papel picado y gritando sorpresa. Si, sin duda estaba sorprendido. Ni siquiera sabía que estaban celebrando; pero igualmente se acercó a sus amigos para agradecerles y decirles que se confundieron de fecha, cuando una mano lo detuvo.

Bakugou se encontraba a su lado y le sostenía la mano.

—Blasty, ¿sabes que están celebrando? —mientras lo decía notó como Sero prendía una cámara y empezaba a filmar.

—Si — dijo mientras empezaba a bajar una rodilla hasta que ésta tocó el suelo—. Tú me diste el primer beso, tú tomaste por primera vez mi mano, tú me pediste salir y tú sugeriste adoptar a Natsuki. Así que esto lo quiero hacer yo.

—Espera... —dijo entendiendo la situación mientras todo su cuerpo temblaba.

—Esta pasando, esta pasando —dijo entre risas nerviosas Ashido, acompañada por unos chiflidos y aplausos de Kaminari.

—Hagan silencio —gritó un nervioso Bakugou, mientras soltaba la mano de Kirishima y iba a buscar algo importante a la habitación que compartían.

—Que le arruinan el ambiente —dijo entre risas Sero, siendo respondido por una caja de anillos vacía que le golpeo la cabeza.

Bakugou había vuelto y se arrodillo en la misma posición en la que se encontraba antes, tomó la mano de su pareja para luego besarla. Nervioso ante las palabras que tenía que decir, dejó sus labios en la mano ajena mas de la cuenta. Kirishima sonrió y puso su mano libre sobre el cabello rubio, para tranquilizarlo. Bakugou notó este gesto y lo animo a continuar.

—¿Te quieres casar conmigo?

Kirishima se lo quedó mirando emocionado, luego miró a sus amigos festejando por ellos y esperando ansiosos su respuesta. Bakugou no solo se tomó el tiempo de elegir y comprar los anillos, sino que también en arreglar con sus amigos un festejo y que además graben algo que seguramente era muy incómodo y personal porque sabía que a él le gustaría compartirlo y tener un recuerdo del momento.

No podía creer lo que estaba sucediendo y menos podía creer que lo había hecho esperar tanto tiempo por su respuesta.

—Vamos, ¿en serio lo dudas? Si estoy completamente loco por ti —dijo y al instante Bakugou se paró y le sujeto la cara, apretándole las mejillas. Haciendo que tenga una expresión demasiado graciosa para la ocasión.

—Dilo bien —susurró cerca de su rostro.

—Si quiero —fue respondido con Bakugou terminando de acercar sus labios y vítores de sus amigos.

Ni bien se separaron del beso salto Ashido para abrazarlos y darles grandes besos en las mejillas a ambos, Sero dejaba la cámara y también le dedico un abrazo a ambos y por último fue Kaminari que entre los primeros saludos había aprovechado para buscar una pizza que tenían en la cocina.

Mina se quedó junto a Kirishima y le contó como habían preparado la sorpresa mientras él se terminaba de poner ilusionado el anillo. Luego menciono otra sorpresa, a lo que él la miró sorprendido como también a su pareja que tenia su misma expresión.

—¿Que otra sorpresa? Esto es todo lo que acordamos.

—No, no. Esto es una sorpresa para los dos —continúo Sero.

Luego vieron como Kaminari rebuscaba en una mochila que se encontraba en la esquina de la habitación y sacaba algo. Se puso frente a la pareja y les mostró orgulloso boletos de avión.

—¿Que? — dijo fuera de sí Kirishima.

—Nos vamos a casarlos a las vegas nenes —terminó alegre Ashido— se van casar en esos lugares que aparecen en las películas.

—Que mejor forma de disfrutar el final de su soltería

—Pueden también apostar o —tronó los dedos Sero — ver alguna mujer desnuda antes de su travesía definitiva rodeada de penes.

—Creo que lo de la travesía estuvo de más —arregló pensativo Kaminari.

—¿Que dicen? Ya hablamos con sus superiores y conseguimos unos cuantos días libres. El vuelo sale mañana. —dijo con los ojos brillantes Ashido.

Kirishima y Bakugou se miraron y luego Kirishima afirmó con una sonrisa que mostraba todos sus filosos dientes. Recibiendo un grito de festejo de sus amigos, que fueron a la cocina a buscar algo para brindar dejándolos momentáneamente solos.

—Lo tienen todo preparado —dijo aún ilusionando Kirishima. Bakugou lo atrajo desde la cintura y lo abrazo por la espalda, apoyando su cabeza en su hombro.

—Así que nos casaremos —dijo en su oído

—Si —respondió acariciando el brazo que se encontraba en su cintura—, me lo acabas de proponer.

—Claro, si te amo.

Al decir esas palabras entro Ashido, sonrojada y alegre por lo que acababa de oír.

—Quien diría que serías tal Romeo —dijo dejando su cerveza y tomando la cámara para enfocarlo— dilo de nuevo.

—Aleja esa mierda de mi cara —dijo soltando el abrazo y yendo a buscar su cerveza. Al alejarse Kirishima se quedó observando el suelo intentando asimilar todo lo que había sucedido.

Cuando levantó la mirada observó a Mina enfrente suyo con los brazos abiertos, que él no tardó en abrazar.

—¿Esto es un sueño Mina?

—Nop, es la bonita realidad que te mereces —dijo para luego besar su mejilla.

Se quedaron abrazados hasta el momento de chocar las copas.