Primer beso | Parte 1 |
La botella giraba sobre la mesa y Kirishima observaba como su amiga rosada levantaba la vista por centésima vez hacia la puerta. Cuando la botella indicó que por tercera vez Mineta debía besar a la señora cactus, las risas y burlas volvieron a resonar.
—Creo que esto es el destino —dijo la chica destinando ahora la mirada hacia su compañero.
—A si... YO CREO QUE ES TRAMPA —habló con dificultad con sus labios lastimados— curiosamente todas las veces que se dirige al cactus es cuando yo tiro, y curiosamente —dijo remarcando— todas esas veces Hagakure se levantó de su asiento.
—Casualidades, casualidades —dijo la chica invisible restándole importancia.
—Ya oíste, ve a dejarle unos lindos besos a tu chica —comentó una divertida Ashido, mientras Sero y Kaminari chiflaban y lo alentaban para que lo hiciera.
—Es ridículo... Y TRAMPA —siguió el aludido.
—No lo hagas —comentó Ojiro.
—Si no lo hago ya no podré jugar y perderé la oportunidad de tener acción —le respondió.
—Ni aunque la fueras a tener —dijo Jirou mientras afinaba su bajo.
Mineta hizo oídos sordos y se levantó del sillón, dirigiéndose hacia la pequeña planta. Ante las divertidas expectativas de sus compañeros, nuevamente beso al cactus. Siendo recibido por una ola de aplausos de los participantes del juego.
Al sentarse le dio la botella a quien estaba a su lado, deseándole mas suerte que la suya. Que la tuvo ya que cuando Kaminari hizo girar la botella, esta había dado hacia una linda chica. Mineta insulto su suerte mientras acariciaba sus lastimados labios y el rubio chispeante chocaba los cinco con Sero.
Mientras todos miraban a la chica señalada que entre tocar acordes no se enteró de su suerte, Kaminari se estaba parando de su lugar mientras Kirishima oyó el ruido de la puerta y vio como entraban Bakugou junto a Todoroki, Yaoyorozu también noto que habían llegado y se acercó para poner llave en la cerradura.
Mientras tanto Kaminari se terminó de acercar a Jirou, cuando ella a través de susurros y miradas furtivas de quienes se encontraban cerca reaccionaba a lo sucedido.
—NO —dijo mientras lo señalaba.
—SI —respondió haciendo el mismo gesto con una ligera y coqueta sonrisa.
—¿Cuantas veces tengo que decir que no estoy jugando? —se quejó dirigiéndose a Ashido, quien había sugerido el juego.
La rosada, emocionada, comenzó a reírse mientras observaba como lentamente Kaminari se apoyaba en el apoya brazos del sillón donde estaba Kyoka y lentamente iba bajando la cabeza en dirección a la chica.
—Son las reglas, tienen que besar a todo lo que apunte. Este participando o no —dijo Ashido mientras se ponía de pie y miraba hacia la cocina— ¡Hey Bakugou! —dijo olvidándose de las protestas de su amiga, mientras esta insultaba a Kaminari diciéndole que se aleje— ¿Todoroki?
—Yo que mierda voy a saber —dijo sacando ingredientes para una tardía cena.
—Creo haberlo visto subiendo a su habitación —comentó Ojiro.
Mina se quedo pensativa en su lugar, mientras el resto observaba divertido como un sonriente Kaminari se acercaba para besar a una sonrojadisima Jirou que lentamente alejaba el rostro a la par que el otro lo acercaba.
—No te atreverías —susurró.
—Mírame —fue lo último que dijo antes de besarla y que en respuesta la chica le clavara sus extensiones en los ojos. Haciéndolo chillar en el suelo.
—Sigamos —dijo sonriendo por su venganza, pero aún sonrojada. Mientras ponía sus pies sobre el cuerpo sollozante de Kaminari.
—Chicos —interrumpió Momo mientras Mina tomaba la botella— ya es tarde. La idea era quedarnos hasta la llegada de nuestros compañeros e irnos a dormir.
La mayoría puso cara de decepción menos unos pocos, entre ellos Kirishima, por terminar el juego. Más que nada porque él estaba después de Mina.
—Espera... —dijo Pinky— uno... no... dos juegos más y listo.
Yaoyorozu observó que Bakugou se estaba sirviendo la comida y aceptó con un movimiento de cabeza, les daría tiempo hasta que su compañero terminará de comer.
Kirishima miró a su amiga y esta le devolvió la mirada levantando ambos pulgares con una sonrisa a juego, luego giró la botella que terminó apuntando a Sero quien salto celebrando en su asiento.
Ashido se acercó al sillón del contrario y tras sostener el rostro del chico, beso su frente. Recibiendo un quejido de decepción del público, entre ellos Sero.
—Eso es cruel —dijo Hanta mientras se relajaba de lo expectativo que se había puesto
—La mayoría de ustedes lo hicieron —respondió señalándolos
—Es contra natura —dijo Kaminari mientras se sentaba junto a su amigo— mira lo emocionado que lo pones para solo darle un beso en la frente.
—Es cruel y deberías responsabilizarte por tu actos —sumó Kirishima, a quien la conversación no interesaba pero quería alargar el tiempo y un poco también ayudar a Sero.
—¿Que actos? —dijo riendo mientras se sonrojaba al ver la cara roja de Sero, quién intentaba taparla con sus manos—. No alargues y gira la botella —dirigiéndose a Kirishima mientras se la pasaba. Este observó que Bakugou estaba lavando los platos y miro a sus amigos en señal de suplica, para que hagan mas tiempo. Tal vez si Bakugou ya se hubiera ido cuando tocara su turno podría zafar.
Kaminari miró a Sero que seguía sonrojado en su lugar, un tanto ido. Después golpeó a Mineta con el codo pidiéndole ayuda, este le sonrió y se paró en su asiento señalando con un dedo acusador a Ashido.
—Es completamente bajo como la generadora del juego que no lo cumplas, como mínimo un beso de lengua de 30 segundos —Sero había dejado el bobo embelezamiento para pasar a la risa, ya se les había ido de las manos.
—¿Quieres que nos casemos también?, nadie te dijo que le des un beso profundo a Cactus-chan y que se tuvieron que besar unas cuantas veces —respondió, ahora mirando a Kirishima— te toca.
El aludido tomo la botella con una mano, mientras que con la otra se rascaba la nuca. Tenía un raro presentimiento.
—¿Tienes miedo? —preguntó Ashido
—Podrías cortarlo ahora y nadie se enojaría —susurro Jirou, y Kirishima al pasar de los años lo siguió recordando. Perfectamente pudo dejarlo.
—Lo haré —respondió, dedicándole una sonrisa y haciéndola girar.
La botella dio tres giros en su lugar hasta dar con la codiciada... Cactus-chan. Todos estallaron en risas y Kirishima se relajó. Antes ya le había tocado tanto Ashido como Jirou y al besar la mejilla de una y la coronilla de la otra había sentido una fuerte incomodidad, como también del lado de las chicas. Pero algo le decía que siguiera jugando y no acepto irse.
—La chica de Mineta —festejo Hagakure entre risas.
—La chica de otro hombre, eso es bajo —acotó Kaminari
—Agh, cállense —. Dijo Mineta levantándose y dirigiéndose a su habitación.
—No te pongas celoso, es solo un juego. Ella te ama a tí —le grito Sero mientras el otro esperaba el ascensor.
—Lo siento hombre —participó Kirishima entre las risas mientras activaba su quirk. Pero cuando se estaba acercando notó que las risas callaron de repente.
Observó a su amigos y luego hacia donde miraban, Bakugou se había detenido justo hacia donde apuntaba la botella. Pasando el cactus.
Kirishima miró hacia su compañero con la boca abierta y luego a sus amigos que miraban de la misma forma. Después del shock tuvieron que tapar sus bocas para no reír a rienda suelta, entonces un decidido Kirishima se giró para dirigirse hacia su nuevo objetivo temblando de pies a cabeza, bajo la atenta mirada de sus amigos. Mina se acercó hacia donde estaban Kaminari y Sero para empezar a filmar desde su celular. Por alguna razón sentía que era algo que quería ver con ellos.
Kaminari miró expectante a sus amigos a su lado, ellos le devolvieron la mirada con la misma sonrisa. Sabían que el buen Kirishima probablemente saldría con quemaduras graves, pero eso era algo que estaban ansiosos de ver. Que el chico le de uso a su quirk, que por razones como esa lo tenía.
Kirishima se estaba terminando de acercar y observó como Bakugou sacaba la vista de su celular por el repentino silencio para dirigir su mirada a él y después a los tontos de atrás que ahogaban la risa.
—¿Que carajo pasa? —le preguntó.
Kirishima no pudo responder, estaba tan perdido que no podía entender las palabras del otro. Lo veía pero sentía como si con un control mágico le hubieran sacado el sonido, eso sin duda no le había pasado con las chicas. Por otro lado, no podía considerar el besarlo en la mejilla o en la frente, desde el momento que observó que debía besarlo no pudo apartar sus ojos de sus labios ¿Siempre habían sido tan sugerentes?. Aunque seguramente le estuvieran soltando insultos, se veían totalmente deliciosos.
Se relamió los labios ansioso y Bakugou notó demasiado tarde lo que pasaba para poder evitarlo. Kirishima lo tomó de la nuca y lo atrajo hacía si para finalmente unir sus labios en su primer y delicioso beso.
El pelirrojo lentamente se fue alejando para escuchar las lejanas risas de sus amigos, mientras contemplaba los ojos de Bakugou más cerca de lo que nunca hubiera imaginado.
—Corre Kirishima, corre —gritó Kaminari, que después era acompañado a dueto por el resto. Que hacían una seguramente intencionada imitación de Jenny gritándole a Forrest Gump que se alejara, aunque seguramente en su caso el peligro era mayor. La única que no se había unido era Momo que estaba sacando del armario a unos olvidados como dormidos, Izuku y Ochako.
Después de observar a sus amigos que medio en broma, medio en serio le decían que corriera del lugar, volvió su vista a Bakugou. Este había perdido la mirada sorprendida que tenia hasta hace un momento. La de ahora era mas bien una sedienta de sangre.
Alcanzo justo para tirarse hacia atrás y activar su quirk, mientras Bakugou le lanzaba su primer ataque. Luego se lanzó a correr destruyendo la puerta de salida en el camino, con un furioso rubio detrás.
Mientras escapaba giró la cabeza hacia atrás, para ver como sus amigos le alentaban con su "Corre, Kirishima, corre" (que sin ensayar les salia prolijamente a todos al mismo tiempo), para animarlo a proteger su vida de las explosiones de Bakugou. Mientras este les gritaba que los iría acabando uno por uno a cada uno de ellos, como si un asesino de película de terror se tratase. Pero también observó otra cosa, cada vez que sus miradas se encontraban el rostro del rubio se sonrojaba y corría la mirada, por alguna razón, eso ponía una sonrisa tonta en su cara.
