Este capitulo viene a continuación de "Primera vez conociendo a los abuelos | Parte 1 |"


Primera vez conociendo a los abuelos | Parte 2 |

Masaru estaba junto a Bakugou viendo como éste intentaba convencer a su hija de terminarse toda la comida, o mejor dicho, todas las verduras que había en esta. Aunque no soltara los insultos ni amenazas que hubiera esperado, era notable que el cenizo se estaba cansando; ya que el resto había terminado de comer hace ya una hora.

—Natsuki, come —dijo por octava vez Katsuki.

—Me duele la panza —respondió la pequeña.

—Estoy seguro que si después te ofrecemos una golosina se te va a ir el dolor de panza —la pequeña infló los cachetes y no respondió.

Mientras tanto Kirishima se encontraba junto a Mitsuki hablando en la cocina, ella había servido té para ambos y pensaba como comenzar una charla.

—Entonces querido, ¿Como les cayo la noticia a tus padres?

—Directo al punto —dijo atando su cabello en una coleta— no muy bien. Ojala fueran mas como ustedes.

—Ojala Katsuki fuera mas como tú, así cualquier madre estaría feliz de unirlo a su familia —Kirishima dio una apagada sonrisa y ella continuó— dales su tiempo.

—Es que, estoy un poco cansado de darles su tiempo. Son mis padres y los amo —dijo sosteniendo con más fuerza la taza en sus manos— pero cada vez que los visitamos siguen mirando con aquella terrible expresión a Katsuki. Cuando les dije que nos habíamos casado y que estábamos por completar los trámites para la adopción comenzaron a llorar —dejo la taza en la mesa y se llevo la mano a los ojos— dijeron que tenían la ilusión de que fuera una faceta. Que no pudieron creer que YO les hubiera hecho esto —Mitsuki dejo su taza vacía en la mesa y se arrodillo frente a Eijirou, este se apresuró en rodearla con los brazos y llorar en su hombro.

Masaru notó el silencio en la cocina y le hizo una señal a Katsuki, que se acercó a mirar mientras su padre terminaba de convencer a Natsuki.

—¿Qué pasa? —dijo acercándose a la silla de Kirishima.

—Nada, yo... le conté sobre mis padres —dijo separándose del abrazo y dejando que Mitsuki le limpiara las lagrimas.

—Deja de pensar en ellos —dijo el cenizo para luego besar su frente.

—Eso es algo difícil Katsuki —comento su madre— mira Eijirou, no todo el mundo va a estar de acuerdo con su relación. Pero tienes que concentrarte en quienes lo están.

—¿No puedes decirle algo más obvio?

—Cállate, mira —dijo haciéndolo girar hasta el comedor— tu padre ya hizo que se interesara en comer. Ve a pedirle consejos —le dio una mirada para que los dejara solos.

—Bien, no lo deprimas —habiendo dicho esto volvió con su padre y le pidió explicaciones sobre como logro que su hija comiera.

—Sabes que tanto Masaru como yo te queremos como a un hijo, así que cualquier cosa que suceda no dudes en buscarnos. Estoy segura que tus padres notaran su error al hacer sentir mal al niño más agradable del mundo y cuando finalmente conozcan a la preciosura que tienen por hija se van a derretir de amor y seguramente van a suplicar tu perdón —la mujer se sentó en su silla y apoyo la espalda contra el respaldo— no se lo vayas a dar tan rápido, que sufran.

Kirishima sonrió, despejando hasta la última lagrima de su rostro. Mitsuki sintió como su cuerpo se relajaba.

—Katsuki me dijo lo mismo

—Por eso es mi hijo —sonrió— ahora, ¿Por qué el cambio de look? —dijo cambiando súbitamente de tema —tu nombre de héroe es "Red Riot" ¿verdad? Pensé que estaba relacionado a tu cabello rojo.

—Lo está —se apresuro a responder— me tome un par de meses de licencia para que Natsuki se vaya acostumbrando a vivir con nosotros y al jardín. Ella —dijo señalando a la pequeña que le mostraba el plato vació a Bakugou, mientras Masaru aplaudía— tiene la costumbre de fijarse el parecido de los niños y sus padres —Mitsuki levantó las cejas sorprendida— tal vez porque vivió siempre con gente con ningún parentesco y eso le llamo la atención, no sé. Y ya que eso le causaba tanto interés y que yo no iba a estar trabajando, decidí dejar mi cabello en su color natural. Para que por lo menos sienta que nos parecemos aunque sea un poco, como las familias de todos los demás niños.

—Eres tan adorable Kirishima —este sonrió— es muy lindo que notaras y actuaras en esos pequeños detalles.

—Gracias, quería hacer algo para que se sintiera a gusto.

Escucharon unos pequeños pasos, junto al ruido de sillas. Sin que dieran cuenta ya estaba Natsuki frente a ambos, agarrando de la mano a Kirishima. Bastante emocionada.

—Papi, papi —dijo la pequeña— el abuelo Masaru dijo que me va a comprar una muñeca de Creati —dijo con sus ojos azules brillando de emoción.

—Así hizo que se interesara en comer —dijo Katsuki llegando a la habitación, mirando a su madre mientras se situaba detrás de la silla de su pareja y ponía sus manos en sus hombros.

—Si, hacía lo mismo contigo, —dijo riendo Mitsuki—. La mitad de tu colección de All Might lo conseguiste por comer tus verduras.

—Sigue funcionando —dijo Masaru al entrar a la habitación con el plato donde estaba comiendo la pequeña— ¿Nos acompañas? —hablo dirigiéndose a su esposa.

—No tienes que preguntar —respondió poniéndose de pie, desordeno el cabello de Kirishima dedicándole una mirada llena de cariño y se dirigió a la sala.

Kirishima estaba por decirles a sus suegros para acompañarlos, pero Bakugou llevó su mano hacia su boca para detenerlo.

—Hazle caso a los abuelos, pero si la bruja te ataca se lo devuelves —dijo Bakugou dirigiéndose a la niña, ella levanto el pulgar y fue junto a los mayores, luego de que Masaru terminara de lavar los platos.

Momentos después los vieron salir, no sin antes Bakugou ponerle a la pequeña protector solar en el rostro por el fuerte sol y Kirishima pedirles que siempre le tengan puesto un ojo encima.

Ni bien se fueron Bakugou se dirigió a la cocina donde seguía Kirishima sentado, corrió su silla para alejarla la parte delantera de la mesa y apoyando su mano derecha en el hombro izquierdo de Kirishima, levantó su pierna para rodear las piernas de éste y sentarse sobre él; con su mirada frente a la de su pareja.

—Finalmente solos —comenzó Katsuki, llevando su mano otrora apoyada en el hombro hacia la mejilla ajena. Acariciando suavemente hasta llegar hasta su suave cabello negro. Cuando la mano alcanzó la nuca, atrajo el rostro hacia si para unirse en un beso.

Kirishima aunque sorprendido con el repentino cariño, no iba a dejar pasar un beso. Así que llevando su manos para rodear la espalda de Bakugou, mientras éste unía mas sus rostros atrayendo con ambas manos su cabeza; el actual pelinegro se dedico a corresponder el beso e intensificarlo.

Después de unos largos minutos, Kirishima se separo del beso para dejar una mordida en el suave cuello de su esposo.

—¿Subimos? —cuanto Katsuki dijo esto, Kirishima separo sus dientes de su piel y se lo quedó observando.

—No

Bakugou se levantó, camino donde hasta hace unos veinte minutos le estaba dando de comer a su hija y golpeó la mesa.

—HACE DOS MESES QUE NO LO HACEMOS KIRISHIMA —el aludido se levantó de donde se encontraba sentado y se dirigió hacia donde estaba su pareja.

—¿Qué pasa si vuelven y nos encuentran en pleno acto? —dijo Eijirou intentando calmarlo.

—Les mandare un mensaje para que se tomen su tiempo.

—¿Dónde lo haríamos? ¿En tu cama? Mira si quiere conocer tu habitación y entra minutos después de que lo hayamos hecho.

—Esa es la misma estúpida excusa que usas en casa, —dijo Bakugou con una imponente vena en su frente— cuando eras pequeño tus padres tenían sexo y a los pocos minutos estaban jugando a los soldaditos, en la misma cama, contigo.

Kirishima se lo quedo observando sorprendido, con su pureza inmaculada pisoteada.

—Los padres tienen sexo —siguió Katsuki, para después dar una sonrisa burlona— de pequeño mis padres me daban dinero para que me desaparezca durante un par de horas y así poder hacerlo. De ahí habré conseguido la otra mitad de muñecos de All Might.

Kirishima hizo una mueca, aun no convencido.

—¿Seguro que no interrumpirán?

—Si, cualquier cosa puedes mandarles un mensaje pidiéndoles que se tomen más tiempo para que charlemos o algo así. Harán cualquier cosa que les digas —Kirishima sonrió y se apresuró en tomar su teléfono.

Mientras escribía, Bakugou comenzó a sacarse la camisa. Kirishima lo observó y sonrió de forma embelesada como si fuera la primera vez que lo viera. Volvió la vista hacia su celular donde ya había obtenido una respuesta, soltó una pequeña risa mientras lo leía y Bakugou se acercó a ver.

—¿Qué mierda dijo ahora? —dijo Katsuki, junto a su pareja.

—"Se delicado con mi hijo" —leyó Kirishima para luego estallar de la risa.

Bakugou le quitó el teléfono y tras un breve insulto a su madre, tomó el rostro de Kirishima que aun estaba riendo. Amaba cada reacción en su rostro, pero verlo reír sabiendo que hace no tanto estaba llorando hacía que quisiera perpetuar esa risa hasta la eternidad.

Kirishima paro de reír mientras disfrutaba los pequeños besos que le eran depositados en cada resquicio de su rostro, acarició el brazo de Bakugou y este se separo.

—Desde que te teñiste el cabello me nacieron unas fuertes ganas de estamparte contra la pared, románticamente —aclaró.

—¿En serio? Por mi lado, el verte sin camisa me dan ganas de comportarme un poco rudo —dijo llevando su mano hasta la nuca de su pareja para atraerlo— espero que no te moleste —finalizó poniendo un delicado beso junto a la comisura de su boca.

—Entonces avísales a mis padres que se recorran la ciudad entera, tenemos que recuperar dos malditos meses —terminó para unir nuevamente sus labios.