Primer reunión de padres
Ese ambiente realmente se alejaba a los que él podía sentirse cómodo. Múltiples mujeres hablando y tomando importancia a temas que realmente no lo tenían, niños gritando y pataleando; hasta... ¿Ese era Monoma? Tenía que ser una maldita broma. Busca con la mirada un lugar, encontrándose con una embarazada Yaoyorozu que lo saludaba e invitaba a acercarse.
—Bakugou-san, que sorpresa encontrarlo —sonríe la mujer desde la pequeña silla donde se encontraba sentada- en las otras reuniones de padres no recuerdo haberme encontrado contigo como tampoco con Kirishima-san.
—Eso es obvio, ambos trabajamos —responde sentándose en el suelo, al igual que hacía el resto de los padres— seguramente si no tuvieras al mini mitad y mitad en camino, tu caso seria el mismo —Momo sonríe y afirma con la cabeza, llevando ambas manos hasta su amplio vientre y la vista hacia una niña de cabello negro con las puntas blancas, que sin duda era el centro de atención entre los infantes.
Bakugou revisa con la mirada la habitación, buscando entre tantos chiquillos a su hija. Cuando la encuentra está realmente tentado a ponerse de pie y acercarse. Natsuki estaba junto a otra niña hablando con el maldito de Monoma. Pero por suerte rápidamente la conversación se termina para que las niñas se vayan a seguir jugando a las muñecas; yendo ambas a una punta del salón, separadas del resto de los infantes.
Ni bien las pequeñas se alejan, Monoma gira rápidamente la cabeza hacia su dirección. Teniendo en su rostro una sonrisa de burla preparada para lo que pudiera pasar.
Bakugou insultó mentalmente cuando nota que comienza a levantarse —con ayuda de alguna madre, porque parecía tener un yeso en la pierna izquierda— cuando comienza a verlo acercarse, el insulto sale de sus labios junto a un leve gruñido.
—Monoma-san —se adelanta a saludar Momo, antes de que el contrario saque su afilada lengua—. No lo había visto.
—Fue mi intención, claro está —luego voltea a ver hacia Bakugou, mientras apoya la muleta con la que se ayudaba a un costado y se sentaba en una pequeña silla puesta de forma horizontal a Yaoyorozu—. Los héroes no debemos llamar la atención en público cuando estamos en civiles, y menos... —toma nuevamente su muleta para señalar el cuerpo de Bakugou—... Venir a una reunión de padres con nuestro traje de héroe —deja nuevamente la muleta a su lado y apoya el codo izquierdo en una pequeña mesita, apoyando su mejilla en su mano. Aprovechando que estaba a más altura para observar a Bakugou desde arriba—. Debes estar muy necesitado de atención.
Antes de que Bakugou pudiera levantarse, Yaoyorozu apoya su mano en su hombro. Dándole una sonrisa tranquilizadora.
—Seguramente debe tener sus razones —suelta la mujer con la misma voz tranquila. En respuesta, Monoma resopla y mira hacia un costado, el frente del salón. Donde las maestras jardineras comenzaban a contar lo nuevo aprendido por los niños.
Tras largos y pesados minutos de explicación aburrida, Bakugou observa a Monoma; que no se estaba divirtiendo más que él.
—Hey —lo llama en voz baja— Hey imbécil —repite viendo como fruncía las cejas pero no le dirigía la mirada.
—No creo que eso sea correcto Bakugou-san —responde en cambio Momo, aún atenta y sonriente por las palabras de la maestra. Igualmente Monoma se voltea hacia Bakugou, la maestra había dado pie para que los niños hicieran una demostración de sus ya descubiertos quirks y eso no era algo que le interesara ver.
—¿Que quieres? —responde, con una leve mueca de desagrado.
—¿Por qué hablabas con mi hija? —Monoma levanta una ceja y observa a la susodicha, que se encontraba sentada en el suelo; tomada de la mano y cuchicheando con una pequeña de pelo lacio y color lavanda.
—¿Es tuya? —responde viendo hacia el mismo lugar, luego voltea cuando la hija de Yaoyorozu crea una muñeca rusa de hielo; recibiendo un gran aplauso de todos los presentes— mi hija se acercó para presentarla.
—¿Hija? ¿Una mujer cayó tan bajo para estar contigo? —Monoma se ríe sin gracia, continuando viéndolo hacia abajo.
—Podría decir lo mismo de ti, es triste pensar la poca dignidad que debe tener ese Kirishima para aceptar formar una familia contigo —Yaoyorozu vuelve a interponerse, evitando que Bakugou se ponga de pie.
—Hablando de familias —intentando arreglar el ambiente Momo— Kendo-san me conto que estas casado con Shinsou-san, me sorprende ver que la pequeña tiene parecido a ambos.
—Bromeas, —continua Bakugou, mirando a Monoma de arriba a abajo— ¿Todo este tiempo fuiste mujer?
El labio inferior de Monoma se elevó, junto al agrandamiento de sus ojos en una obvia mueca de enojo. Esta vez Momo tuvo que poner una mano en su hombro y otra en su brazo para detenerlo. Después de un par de minutos, cuando ella vio que se estaba tranquilizando, lo soltó y Monoma aprovechó el toque de la chica para crear un peine y pasarlo por su fino cabello que también se había salido de control.
—No —finalmente añadió, dejando el peine sobre la pequeña mesa donde también apoyó su brazo—, fue creada genéticamente. Un procedimiento que un mono como tu no podría entender.
—¡Oh! —acompaña Momo antes de que Bakugou tuviera oportunidad de responder— he leído sobre ese procedimiento. Me encantaría hablar de todo lo que conlleva —Monoma le sonríe de forma indiferente, y gira rápidamente la mirada hacia el frente.
—No te gastes, ese mono tampoco lo entiende —sigue Bakugou, con Monoma aun huyendo la mirada.
También mira hacia el frente, donde justo era el turno de Natsuki de demostrar su quirk. La pequeña observaba sus dos manos y negaba con la cabeza.
—Yo no tengo quirk, señorita —soltó la pequeña en voz muy baja y con un leve temblor en sus brazos.
Hubo un completo silencio, que fue interrumpido por las risas de sus compañeros. Siendo imitada por muchos de sus padres.
Bakugou comenzó a sacar chispas de sus manos, poniéndose de pie para sacar a la niña de la situación. La pequeña que estaba detrás de ella —y que sería la última en mostrar su habilidad— se le adelantó. La niña entrecerró los ojos y dio un largo vistazo en la habitación.
—Yo no sé porque ríes —comenzó observando a un compañero— ¿No eres tu quien se hizo pis encima? —la pequeña inclinó la cabeza, mientras el niño tapaba la mancha de su pantalón con ambas manos—. Me parece mas divertido reirnos de ti —concluyó, cubriendo su rostro con una sonrisa similar a la que tantas veces le habían visto hacer a su padre. El parecido era increíble.
Bakugou finalmente se acercó hasta el frente del salon, cruzándose con el niño que corría llorando hasta su madre y empujando a Natsuki para que se acercara junto a su amiga hasta el padre de la última.
—¿Ya puedo hablar? —le pregunta a la maestra del salón que se disculpa por lo sucedido, pero que bien pudo verla reírse con el resto— Hola, soy el héroe Ground Zero —los niños levantan las manos para saludarlo, algunos sacan una figura de acción o peluche que llevaban escondido. Bakugou ve en donde antes estaba sentado, que Natsuki abrazaba el vientre de Momo; mientras hablaban de algo, con la niña completamente emocionada por estar junto a su heroína. Sonríe—. Cuando era de su edad —señala a los infantes— o también unos cuantos años más grande, hacia lo mismo —mira nuevamente, hacia su hija y luego hacia la puerta; donde acababa de llegar Red Riot con la respiración agitada. Saludándolo desde el lugar, haciéndolo sentir más incómodo de lo que ya estaba—. Yo era como ustedes —continuo— y sin pensar en lo que decía o, —rasca su nuca mirando hacia el suelo— por envidia que yo mismo no podía aceptar; trataba mal y me burlaba de gente que no merecía ese trato.
—Nadie merece ese trato —lo acompaña Red Riot, riendo mientras se acercaba. Pasando en medio de los niños como los padres, atónitos por tener a dos héroes de tanto renombre en la reunión.
Al llegar a su lado pasa su brazo alrededor de su hombro y le hace una señal para que siguiera hablando.
—Nadie merece ese trato —continua Ground Zero—, no somos nadie para sentir inferior a otra persona. Para hacerlo sentir mal por ser diferente.
—Después de todo nadie es igual al otro —sonríe Red Riot— cada cosa que tenemos diferente nos hace únicos, ¿No creen? —los niños afirmaron con la cabeza, y comenzaron escuchar conversaciones con sus compañeros sobre cosas "raras" que solo ellos podían hacer. Los padres en cambio, se sintieron avergonzados.
—Me arruinaste el discurso —le susurró Katsuki a Eijiro, viendo como ya habían perdido la atención; pero que ya habían algunos niños que se acercaban a Natsuki para disculparse.
—Solo lo hice mas entretenido —sonríe, mientras se acercaban a donde estaba su hija entre el caminar de varios padres saliendo. Katsuki, mientras observa la espalda de su esposo, tiene ganas de empujarlo hacia atrás y besarlo; pero la habitación llena y que llevan ambos sus trajes de héroes se lo impedía. Se complace por pasar un dedo por su palma abierta, acariciando. Con Eijiro sonriendo, aunque con su posición no llegaba a comprobarlo.
—¡Yaomomo! —dice Eijiro al llegar a su lado, la mujer le sonríe y luego él observa a la pequeña que está junto a su hija, a quien le acaricia la cabeza— ¿Tu eres Neitoshi?
—¿La conoces? —pregunta Monoma, poniendo mala cara por haber sido ignorado.
—Natsuki muchas veces me habla de ella, aunque también lo hace Tetsutetsu —sonríe— sospechaba que era hija de algunos de sus anteriores compañeros, ¿Esta aquí tu esposa?
—Él es la esposa —responde Bakugou, viendo como el rubio se enerva y Eijiro lo observa sorprendido. Luego se toma de la pequeña mesa para ponerse de pie y pasar la muleta bajo su brazo.
—Es una pérdida de tiempo hablar con ustedes —mira hacia su hija— vamos.
—Padre, ¿Por que dices tantas malas palabras hacia los padres de Natsuki? —es lo último que llegan a escuchar de la niña junto a una reprimenda por escuchar sus pensamientos de parte de Monoma.
—Eso estuvo muy bien —los distrae Momo, con Eijiro ayudándole a ponerse de pie— es un gesto muy noble el explicarle a los niños el porqué el maltrato hacia sus compañeros es incorrecto.
—Si quienes hablan son héroes es más fácil que lo escuchen —sonríe Eijiro, saludando con la mano a muchos de los compañeros de su hija que estaban saliendo.
—Bueno, mucha charla —corta Katsuki— si nos quedamos más tiempo va a resultar sospechoso si no lo es ya ¿La podrás cuidar? Este —señala con la cabeza a Eijiro— tendría que haber venido ya vestido.
—Me encantaría —afirma con la cabeza Momo, mientras su hija se acerca a hablar con Natsuki— dejenla en mis manos, vayan a buscarla cuando gusten.
Caminan por el jardín siendo el centro de las miradas. Con Red Riot dejando muchos saludos y coscorrones de cabeza, junto a Ground Zero más concentrado a salir de allí.—Fue increíble lo que hiciste —dice Eijiro mientras lo rodea con el brazo— me siento muy orgulloso de ti.—Ya.—Realmente tengo ganas de besarte.—No te atrevas, no con mi traje de héroe —pasan la puerta, con Red Riot riendo—. Entonces me sacare las ganas a la noche —su esposo le devuelve la sonrisa y se aleja hacia la ciudad.
