LOS PERSONAJES NO ME PERTENECES, SON DE DREAMWORKS Y DE Cressida Cowell, SOLO ESCRIBO POR PURA DIVERCION Y ENTRETENIMIENTO. GRACIAS.

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Esto pasa después de que Hipo, Chimuelo y Brutacio se fueron en busca de la Furia Luminosa.

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-Genial… Y mientras ellos tienen su plática de chicos… Nosotras tendremos "nuestra platica de chicas", mi querida amiga Astrid.- Dijo Brutilda en un tono muy divertido, mientras pasaba su brazo por los hombros de la rubia.

-¿Qué?.-Pregunto Astrid sorprendida y extraña.- Brutilda, ¿de que estas hablando?.-Pregunto nuevamente e intentando alejarse de ella, aun cuando llevaba una pesada caja en los brazos.

-Tú ya sabes… Hablo de tu boda.-Comento Brutilda como si fuese lo más normal del mundo.

Sin embargo la bella y guerrera rubia no compartió su misma expresión. Todo lo contrario, con un gran sonrojo en sus mejillas y una cara de vergüenza. Logra liberarse del agarre de su compañera y se marcha lo más rápido posible.

-¡No digas tonterías Brutilda!.-Expreso con una voz fuerte, típica de ella, para intimidarla.

Cosa que no lo logro.

-Vamos Astrid.- Le dijo su compañera caminando rápido para alcanzarla.- Es normal estar nerviosa. Es decir, ayer le dejaste bien claro que no querías casarte.- Comento refiriendo a la cena en el gran salón.

-¿Qué, acaso ahora eres consejera matrimonial?.-Pregunto la bella rubia con un tono claro de ironía.

-Bueno, no es para presumir… Pero recuerdas la Boda de Mala y Dagur. Mala antes de entrar al altar se puso tan nerviosa que por un momento considero abandonar a Dagur. Pero gracias a mis grandes y sabias palabras he logrado evitar un desastre en el día más especial de jefe Berserker.-Dijo Brutilda como si fuese una heroína no reconocida.

-¡Por favor Brutilda!, Lo único que le dijiste a Mala es que si lo abandonaba, Dagur volvería a ser un Desquiciado que no dudaría en hacerle la guerra a cualquiera que le irrite. Fue Heather quien logró calmarla e hizo cambiarla de opinión… Y lo sé porque fue ella quien me lo conto.-Le reclamo Astrid mientras detenía sus pasos para mirarla frente a frente.

-Okey, okey… Tienes razón. Tal vez no soy la mejor consejera matrimonial que se puede existir. Pero créeme cuando te digo que entiendo tu situación como mujer sexy.-Dijo Brutilda con las manos alzadas indicando su redición para que su amiga no se moleste. Conociendo muy bien su temperamento.

-¿Enserio?.- Pregunto esta vez la rubia con un tono burlón.

-Por supuesto Astrid… Como mujer sexy que también soy.E s genial sentir como todos los chicos me deseasen y sueñen conmigo. Imaginándome en sus más grandes fantasías.-Comento su compañera mientras recorría sus manos por su cuerpo, dejando en claro sus indirectas en sus palabras.

-Habla por ti, porque en lo que a mí me concierna. Eso me daría asco.-Comento Astrid con una clara expresión de disgusto.

-El punto es mi querida amiga. Es que no importa en cuantas fantasías estemos. Lo que a nosotras nos importa es que estemos en la fantasía de nuestro hombre elegido… Toma un ejemplo de mí y Eret.-Dijo Brutilda con tranquilidad.

-No te entiendo.-Expreso Astrid confundida.

-A pesar de ser tan sexy y dejar a los hombres anhelando por mí… Eret no me hace caso y eso que le di muchas oportunidades para que me cortejara. Pero nada de nada.-Comento Brutilda un poco disgustada por ese resultado.-Al menos que tú te le estés insinuando, cosa haría que tuviese sentido su desprecio por mí.-termino hablar ella con un tono serio y algo amenazador mientras le apuntaba con su dedo.

Sin embargo, solo a una tonta se le ocurre intimidar a la gran Astrid. Ya que ella no le tiene miedo a nada.

-Te recuerdo que tanto a él, como a Patan, Patapez, Brutacio o cualquier otra chico en la isla. No lo vería más que como un amigo o compañero… Mi corazón solo le pertenece a Hipo y punto.-Comento Astrid seria y segura en sus palabras.

-Pero el corazón de Hipo no le pertenece solo a ti, ¿verdad?.-Comento Brutilda dejando perpleja a la rubia, ¿Qué le quiso decir con eso?.- También esta Chimuelo.-Dijo lo final con un tono intrigante y con los brazos cruzados.

-Eso es obvio, son amigos.- Respondió Astrid dejando de llevarse por los comentarios de su compañera.

-Y esa es la razón por la cual no te quieres casar aun con Hipo.-Comento Brutilda en un tono acusador.

-Ahora si no te entiendo nada de lo que dices.- Comento la bella rubia desconcertada por la "supuesta" razón por la cual aún no quiere casarse. Ella no quiere casarse, aún es muy joven y punto. ¿Es tan difícil entenderlo?, pues parece que sí.

-Niégalo cuanto quieras mi querida amiga rubia… Pero en el fondo tu y yo sabes que deseas que Hipo sea solamente tuyo y de nadie más.-Dice su compañera aun en su tono acusador.- Es que acaso no crees que me fije en tus acciones.-Hablo en un tono misterioso.

-No sé de qué hablas.-Contesto Astrid pero con un toque de inseguridad.

-tu apoyo en los ataque para liberar a los dragones, la veces que paras con Hipo solo para darle estrategias de batallas, la obsesión por mejorar en los entrenamientos. Y final mente, tu reciente cambio de look… Todo indica mi querida amiga, es que deseas que Hipo vea que tú también piensas igual que él para que así no te haga un lado… Y sobre todo, que vea que eres una mujer hecha y derecha.-Hablo Brutilda en un tono deductivo mientras le señalaba de pie a cabeza.

-¡¿Qué?!, ¿Acaso te has vuelto completamente loca?!.-Dijo Astrid sorprendida por cada una de las palabras de su compañera.

-No mi amiga, la única quien está perdiendo la cabeza eres tú. Por ya no saber que más hacer para llamar la atención de tu guapo y flacuchento novio.-Dijo la vikinga como si hubiese descubierto el oscuro secreto de compañera.

-¡Arrr!... Eso no tiene nada de sentido. Yo no estoy intentando llamar o seducir a Hipo. Simplemente lo apoyo como su mano derecha que soy. Y mi cambio de look no tiene nada que ver con Hipo. Simplemente quise cambiarla y eso es todo.-Aclaro Astrid un tanto irritada por las tonterías de Brutilda.

-Si… Clarooo… Repite eso hasta que te lo creas.-Dijo la vikinga esta vez con un tono de ironía y burla.- ¿Tanto te cuesta decir que tienes miedo?.- pregunto pero esta vez en un tono serio.

-¿Miedo yo?... ¡Ja!... Ya quisieras. Yo no le temo a nada.-Expreso la bella guerrera en un tono presumido.

-Tal vez nada físico. Pero si a lo sentimental se refiere. Yo sé que temes que Hipo haga lo mismo que hizo su madre.-Comento Brutilda dejando más que sorprendida a Astrid.- Temes que si te casas con Hipo y te conviertes en jefa. Él te abandone para irse con los dragones y Chimuelo y te deje a ti toda la responsabilidad de una isla… Después de todo, fue Chimuelo quien le considero como su primer y gran amigo.

La bella guerrera quedo prácticamente muda por cada una de sus palabras. Tanto fue su asombro que casi bota la caja que tenía en las manos.

-¡Eso es mentira!.-Expreso frustrada Astrid.- Hipo nunca me dejaría. Ni a mí, ni a su familia y mucho menos a su pueblo.-Dijo ella en un tono serio pero también con un toque temeroso.-él tiene un deber como jefe.

-Así como Valka tenía un deber como esposa y madre pero eso no lo impidió para que su amor por los dragones la hiciese desaparecer por 20 años.-Comento Brutilda mata casi toda esperanza de Astrid para contradecirla.

Ella quería replicarla. Gritarle que se equivoca. Gritarle que Hipo la amaba y que nunca le haría eso. Sin embargo, esas palabras no salieron en su boca. Porque en el fondo de su corazón, algo le decía que esas palabras eran casi ciertas.

-Sabes lo que tienes que hacer, ¿no?.-Comento Brutilda sacándola de sus pensamientos.

-¿Qué?.-Pregunto Astrid sin saber a qué se refería.

-Tienes que hacer que Chimuelo tenga más contacto con la Furia Luminosa. Solo así él tendrá menos tiempo para Hipo y tú podrás llamar más su atención como mejor te convenga.-Dijo Brutilda su supuesta solución al problemilla de su compañera.

-Eso sí que no. Yo nunca separaría a Hipo y a Chimuelo.-Le contesto Astrid en un tono claramente de enojo.

-Yo no hablo de separarlos. Solo has que se distancien un poco. Tienes que hacer saber que Hipo no solo cuenta con el apoyo de Chimuelo, sino también el tuyo, y en lo personal, tu apoyo como prometida y futura jefa es mucho más importante.-Comento su compañera de batalla con la más seriedad que pueda tener.

Pero Astrid no estaba tan de acuerda con ella que digamos. Ella amaba a Hipo con todo su corazón. Y nada le haría más feliz saber que Hipo supiese que puede contar con ella para cualquier cosa. Pero lamentablemente él piensa que no es nada si no está con Chimuelo o con los dragones. Cosa que la perturba y le hace pensar que la idea de Brutilda no es tan mala que digamos.

-Y si no quieres cambiar de opinión. Y sigues con tus tontos intentos de llamar la atención al jefe. Pues sigue como estas pero recuerda. Igual que mi tía Petuña, que una vez fue todo un bombón para los hombres, pero ante la falta de voluntad. Se quedó sola y amargada.- Y dicho eso Brutilda dio media vuelta para alejarse y dejar a su compañera pensativa.-¡Ten cuidado que no te pase lo mismo por tanto esperar!.-Y dicho eso, la vikinga desaparece tras la puerta principal del establo de Dragones.

Todo mientras deja a una Astrid confundida y desconcertada. En medio de tantos dragones y con una caja que se cayó al suelo.

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Espero que les haya gustado mi idea. Un saludo a todos ustedes mis lectores favoritos. Y cualquier duda o consulta no duden en comentarlo. CHAO

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