Disclaimer: Marvel & Disney no me pertenecen. La historia si.
.
.
.
Sam quedó perplejo con el comentario que Steve dijo hacia Natasha. Pensaba que había sido su imaginación o parte de su evidente estado de ebriedad. Natasha se dio cuenta de que el moreno estaba más feliz que de costumbre y solo pudo reír al verle su cara. Se giró hacia Steve para dedicarle una hermosa sonrisa. El rubio se percató nuevamente del rubor en sus mejillas. Le encantaba causar aquella emoción en la muchacha. Su corazón latía a mil por hora, como si aún fuese un chiquillo adolescente. Y es que, a pesar de los años, se seguía sintiendo así.
— Me alagas Rogers, tú también luces muy bien —Se sentó en medio de los dos y Sam se quejó.
— ¿Y yo estoy pintado?
— Te ves guapísimo también Sam.—Le dijo Natasha a su compañero y él soltó una carcajada.
— Sé que estás mintiendo, pero gracias por el comentario —Los tres tomaron de sus copas de champagne y las juntaron, pero antes, Sam continuó hablando—, sé que no es apropiado tal vez estar en esta fiesta, pero chicos, quiero agradecerles el hecho de habernos rescatado de aquella prisión y poder vivir una vida mejor que ahí encerrados. Estoy seguro que los demás piensan lo mismo que yo.
— Es lo que teníamos que hacer Sam —Respondió la rusa, casi en un suspiro melancólico, mirando a Steve y éste le respondió asintiendo—, hay que hacer lo correcto.
— Sé que no es lo mismo la situación antes de que todo se saliera de control —Ahora Steve estaba hablando—, pero era eso o…esperar algo peor. Y nosotros no íbamos a esperar ni un minuto más.
— Lo sé. Ustedes siempre piensan como equipo… lástima que Stark no haya pensado como nosotros en aquel momento —La voz de Sam sonaba triste ahora—, quizás, hasta cuando dure todo este conflicto…
— Ya está todo hecho Sam —Continuó Steve, negando con su cabeza—, no hay vuelta atrás. Los acuerdos fueron firmados y los que no lo hicieron…bueno, aquí estamos.
— Prófugos de la justicia, pero juntos —Natasha quiso alivianar el ambiente y ambos muchachos sonrieron.
— Sí, es verdad, es lo que realmente importa —El moreno choca su copa con la de ellos—, Salud por eso muchachos.
Los tres hicieron sonar sus copas y bebieron el contenido completo de este. A Steve se le hacía como si de agua se tratara, porque no sentía tantos efectos. Al contrario de Sam, que se le veía ya demasiado feliz.
.
.
Empezó a sonar la música un poco más fuerte, algo de salsa para ser más exactos. Casi toda la gente se dirigió al centro para empezar a bailar y a mover el esqueleto. Sam se sorprendió de como los Wakandianos eran tan enérgicos y alegres para disfrutar la fiesta, que se le contagió y tomó la mano de Natasha para ir también. La rubia se sorprendió con este acto, pero tampoco le desagradó, así que se levantó con él, dirigiéndose donde estaban los demás. Hasta pudo divisar un poco más allá a T'Challa también, disfrutando con una linda mujer que no había visto.
Steve miró divertido aquella escena. Amaba ver a sus compañeros distraerse, aunque sea un pequeño momento en sus vidas como prófugos.
Aunque le hubiese gustado ser él quien sacase primero a Natasha para bailar. Pero ahí estaban nuevamente los nervios. Y no se explicaba el nerviosismo, es decir, ya habían pasado de todo, y con todo nos referimos a… lo que ya sabemos. Era ridículo. Pero era que Steve no había tenido la oportunidad de tener un baile…
De pronto recordó a Peggy.
En su mente pasó aquel recuerdo del avión desviándolo hacia el hielo, la conversación que tuvo con Margaret al momento de estrellarse en el hielo: Todo.
Cuando se enteró de su fallecimiento se sentía fatal. Era la última persona de su época que estaba aún con vida, y ese día, había dejado de existir. Sentía que lo había perdido todo. Y aquel baile nunca fue.
Melancólico momento para una ocasión de celebración.
Un mozo iba pasando con una bandeja de tragos, cuando Steve lo detuvo y le robó una copa y se la tomó completa de una sola vez. No quería olvidar aquel recuerdo, pero se empezó a sentir algo triste y no era la idea después de todo.
De pronto, sintió una suave mano en su hombro y escuchó.
— ¿Bailamos Rogers? —Se estremeció con su tacto y volteó para verla— ¿celoso de Sam? —Ella sonrió y Steve se levantó de su puesto, tomándola de la mano —Aunque no te culpo, tiene excelentes movimientos.
— Sabes que no —Respondió con una sonrisa tímida—, y tendré que superar a Sam por eso.
— Entonces, vamos… —Natasha tomó su otra mano, guiándolo hacia la pista de baile.
Aún sonaba algo de salsa y Steve estaba empezando a entrar poco a poco en pánico. Natasha acercó su cuerpo al de él, colocando sus brazos alrededor del cuello del rubio y automáticamente, el ex capitán coloco sus manos en la cintura de su compañera de baile, empezando a moverse al ritmo de la música.
Al principio, Steve se sentía el más idiota del planeta por no saber bailar, pero Natasha le hacía la tarea más fácil, ya que sólo seguía sus movimientos y ya no le parecía tan complicado.
La rubia estaba sorprendida porque jamás había bailado con Steve. No habían tenido la oportunidad, el estar escapando y vivir ocultos era lo que conocían hace meses.
De pronto, Rogers la soltó un poco, aun sin soltar su agarre en su mano, atrayéndola y pegándola más hacia él. Puso su mano izquierda en la espalda de la espía y con la mano derecha tomó su mano subiéndola, empezando a mover sus caderas al ritmo de la canción. La muchacha soltó una pequeña risa, encantada de lo que Steve estaba logrando y acercándose a su oído, le susurró.
— Aprendes rápido, Soldado —Dijo Natasha sonriendo y mirándolo fijamente a los ojos. Si ella quisiera, podía dedicarse a observarlos toda la noche y no se aburriría.
— Digamos que sólo me tomó observar unos cinco minutos los pasos de Sam para aprender —También se acercó susurrándole, ya que la música estaba bien fuerte. Natasha sintió un escalofrío que le recorrió desde el cabello hasta la punta de sus pies.
La rubia no pudo resistir aquel cosquilleo en su estómago que él le había provocado, que de la nada, le tomó del cuello y atrapó sus labios desesperadamente, como si no se hubiesen visto en días. Steve por su parte, acercó el pequeño cuerpo de la espía hacia él apretándolo, como si quisiera fundirse en ella en ese instante, sintiendo su piel y su respiración cada vez más. Ambos sentían aquel beso como el más delicioso de todos los que ya se habían dado, era extraño.
Tal vez sí, Steve estaba algo ebrio esa noche, porque su sangre hervía como nunca.
.
.
[Continuará...]
Saludos a:
GissQueMeAma: xd no tengo idea como le hago para actualizar ahre. Creo que ya adapté algo de mi tiempo para escribir. Ahora, se me hará un poco más difícil actualizar porque entraré a estudiar unos dos meses so... si no me ves por acá ya sabes por qué es xD.
Mi AmericanWidow: Yo también te amo y lo sabes! jijijij *Risa malvada*
Espero el regreso de ambas en serio, me lo DEBEN. Iré en la noche a tirarles los pies (?).
PD: Fue una horrible escena de baile. Espero sus críticas constructivas o destructivas.
