Hola!

perdonen por no actualizar gomene... Unas amigas em dijieron que soy una perra traidora por dejarlas/os desamparados por tanto tiempo sin mis historias xd.

La verdad que hay una buena razon. Desde hace unos meses estuve muy enferma y pedir los turnos y todos es todo un rollo, y un dolor de cabeza.

fui al medico y tuve que hacerme distintos estudios.. y me dijieron que puede ser cancer , problema en la tiroides o diabetes.

Es muy feo todo ya que solo tengo (... años) y no es muy bueno eso.

el 8 y 15 tengo turno y entre esos dias no voy a estar asi que voy a actualizar ya que falta poco para q termine esta historia.

ASI QUE perdonenme!

MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y QUE SE SUSCRIBAN Y 3 MI HSITORIA

ME DAN GANAS DE SEGUIR A PESAR DE LAS ENFERMEDADES Y ATAQUES DE PANICO .

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Capitulo 7

Kagome odiaba no poder hablar con Sesshomaru. Después de que retiraran sus implantes, la habían llevado al exterior, donde los esperaba un conductor. Habían dejado la ciudad por una zona boscosa. La casa de Sesshomaru estaba a la orilla de un pueblo. Otras grandes casas estaban a la vista, pero estaban lo suficientemente distantes como para tener privacidad.

Sesshomaru tenía una hermosa casa, aunque las casas Zorn no eran como las casas de la Tierra. Las casas Zorn estaban hechas de una piedra muy roja. Las paredes eran lisas al tacto, como si hubieran sido pulidas. Tenían muebles de madera, pero los colores no venían de ningún tipo de árboles que Kagome hubiera visto jamás tonos de rojo y púrpura profundo, algunos incluso negros. El material de tela en los sillones y en la ropa Zorn era grueso y suave como de mezclas de algodón.

Sesshomaru le dio un recorrido a Kagome por cada habitación de la casa. Él le sonrió cuando la llevó a una última habitación de gran tamaño. Ella gruño en voz baja cuando él la llevó en sus brazos, hasta la cama. Él le devolvió el gruñido. Ella sabía que él estaba hablándole, no era sólo un gruñido, pero no lo podía entender.

Sus ojos se encontraron con los de Sesshomaru. Le tocó la garganta con el dedo y lo pasó por su boca. Él le gruñó.

—¿Quieres oír cómo suena mi voz cuando hablo sin el traductor?—

Asintiendo con la cabeza, Sesshomaru sonrió. Había entendido lo que estaba pidiéndole o tal vez sólo quería animarla a seguir hablando.

—Me encanta tu casa. Es más grande de lo que pensé que iba a ser y me encantan los tonos más oscuros. Nunca me gustó mucho el color rojo, ni conocía tantos matices de rojo, pero están ahí. Me encantan. Nunca pensé que el morado estaría en la casa de un hombre heterosexual, pero no estamos en la Tierra. El morado es definitivamente sexy en torno a un trozo caliente como tú—.Sesshomaru se rió entre dientes.

No era necesaria ninguna traducción para ese sonido. Sus ojos brillaban con increíble atracción, bajó la cabeza. Rozó sus labios contra los de ella. Kagome le echó los brazos alrededor de su cuello para tirar de él más cerca. Ella era adicta al sexo con ese hombre desde que lo conoció. Ellos no tenían problemas de comunicación cuando se tocaban.

Ambos sabían exactamente lo que estaban diciendo con la profundidad del beso. Ellos se deseaban. Un fuerte zumbido sonó. El cuerpo de Sesshomaru se tensó. Rompió el beso, de mala gana tirando de la boca de ella. Gruñó algo mientras salía de encima de ella.

Echó un vistazo a su cuerpo con una mirada hambrienta. Levantó la palma de la mano hacia ella, y se dio la vuelta saliendo de la habitación. Ella se quedó en la cama como su mano le indicó. Pasaron unos minutos hasta que Kagome escuchó un fuerte sonido. Sonaba como vidrio rompiéndose. Los gruñidos fueron lo siguiente. Saltó de la cama para salir corriendo de la habitación. El pánico se apoderó de ella algo andaba mal. Ella se detuvo al ver la sala de estar.

Sesshomaru se enfrentaba a una mujer Zorn con gruñidos. La mujer era alta y musculosa. Era una mujer atractiva. Cabello castaño oscuro corría por la espalda hasta las rodillas. Gran parte de su cuerpo atlético se mostraba por el vestido que llevaba, de corte bajo en sus pechos y alto en sus piernas bien torneadas. La mujer agarró el brazo de Sesshomaru con un gruñido.

Dio una palmada en su mano, gruñendo algo nuevo hacia ella que no sonaba bien. La mujer dejó caer la mano. Se miraron el uno al otro. Las ventanas de la nariz de la mujer se abrieron. Volteo la cabeza en su dirección. Kagome no necesitó un traductor para entender que la mujer la odiaba. La rabia era evidente. La mujer gruñó y dio un paso en la dirección de Kagome.

Sesshomaru se interpuso en el camino de la mujer. Siguió gruñéndole a la mujer por un tiempo. Kagome sabía que estaba enojado por su tono. Era evidente que estaban discutiendo. Sesshomaru señaló la puerta principal y gruñó.

Nope, pensó Kagome. No necesitaba traducción. La mujer estaba furiosa con Sesshomaru porque estaba con ella y porque quería que se fuera. La mujer no se iba.

En lugar de eso se abalanzó sobre Sesshomaru. Él dio un paso atrás cuando la mujer lo atacó y la tomó por los puños y la lanzó lejos de él, aterrizando de culo cerca de la puerta. Sesshomaru gruñó una vez más, apuntando a la puerta principal.

Kagome podía verla ahora. La mujer le lanzó una mirada y gruñó en voz baja. Se puso de rodillas y se cogió el dobladillo del vestido. En estado de shock, Kagome vio como la mujer se sacaba el vestido de un tirón por la cabeza. Parecía que las mujeres Zorn no llevaban ropa interior porque la mujer estaba completamente desnuda.

Las mujeres Zorn no eran tan diferentes. Sus pechos eran iguales, pero entre sus piernas eran ligeramente diferentes. La mujer, obviamente, carecía de la máquina de afeitar que tanto necesitaba. Le daba un nuevo significado a la palabra peludo.

Los ojos de la mujer estaban centrados en Sesshomaru cuando extendió las manos. Gruño suavemente, bajando la cabeza. Se inclino hasta que sus pechos tocaron el suelo y puso su culo en alto entendiendo sus piernas.

—Oh, mierda no—, exclamó Kagome.

Se sorprendió, pero de nuevo no necesitaba de traductor para entender que la mujer se estaba ofreciendo sexualmente. Sesshomaru le frunció el ceño a Kagome. Ella lo miró a los ojos. Él le señaló la habitación. El dolor la atravesó.

¿Iba a aceptar la oferta de esa perra? Quería que Kagome regresara a la habitación. Eso estaba claro. Ella negó.

Sintió una ráfaga de emociones, pero los celos y el dolor fueron los más fuertes. La ira y la sorpresa estaban en segundo lugar. Sesshomaru respiró hondo y continuó frunciéndole el ceño. Le señaló de nuevo la habitación.

—Vete a la mierda—, Negó con la cabeza, cruzando los brazos. —Si tocas a esa perra me voy de aquí—.

Kagome vaciló y luego señaló a la mujer. Señaló a la puerta. Señaló a Sesshomaru y le mostró la mano. Luego lo señaló a él y después a la mujer. Se señaló a sí misma y a la puerta. Ella esperaba que él entendiera lo que estaba diciendo. Dejó salir su ira y le gruñó.

Sesshomaru seguía con el ceño fruncido. Parecía confundido. Kagome levantó la vista para mirarlo a los ojos. Se señalo a sí misma y luego a él. Ella señaló a la mujer y luego él. Ella negó con la cabeza l. Él sabía lo que quería decir, el movimiento de cabeza era universal. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Si tocaba a esa mujer lo dejaría. No le importaba lo que podría ocurrirle en su planeta. No iba a quedarse con un hombre que se acostaba con otra mujer.

El ceño de Sesshomaru se suavizó. Señalo a la mujer, negando con la cabeza. Se tocó el corazón y luego el de ella. Suspiró cuando sus ojos dejaron los de ella para mirar hacia la mujer desnuda inclinada en el suelo. –Le gruñó algo.

Kagome vio la respuesta de la mujer. La mujer gruñó mientras se levantaba del piso. Parecía enojadísima cuando recogió su vestido. Se lo puso por encima de la cabeza mientras se ponía de pie. Gruñó antes de abalanzarse sobre Kagome.

Sesshomaru se movió rápidamente y envolvió su brazo alrededor de Kagome sacándola del alcance de la mujer furiosa. Colocó a Kagome detrás de él todavía rodeándola con el brazo y empujó a la mujer hacia la puerta con el otro brazo. Gruñó cuando liberó a Kagome.

La mujer se abalanzó de nuevo sobre Kagome, pero Sesshomaru la agarró por la garganta. La levantó del suelo, abrió la puerta principal y la lanzó fuera. En cuestión de segundos la mujer se levantó lesionada intentando entrar, pero Sesshomaru le cerró la puerta en la cara. Sus ojos dorados se reunieron con los de Kagome.

Kagome quedó sin aliento cuando Sesshomaru la agarró. Gruño suavemente mientras la levantaba y la llevaba al dormitorio. Detrás de ellos, la mujer golpeaba fuertemente la puerta. Tocaba el timbre molesta. Sesshomaru la ignoró mientras se dirigían al dormitorio. Se volvió cerrando la puerta de una patada. Casi silenciando el sonido de la mujer golpeando la puerta principal. Se acercó depositando a Kagome suavemente en la cama.

Se desvistió mientras Sesshomaru hacia lo mismo. El alivio inundó a Kagome. Él la quería. Había echado a patadas a la otra mujer de su casa. Él subió a la cama y se puso de espaldas. Sonrió gruñéndole suavemente. Le acarició los muslos, dándole esa mirada que tanto conocía. Su posición favorita era con ella arriba montándolo. Ella se colocó encima manteniendo su erección detrás de ella. Sonrió mientras le acariciaba el pecho. El hombre tenía un cuerpo para lamer por lo que no dudó en hacerlo.

Bajó la cabeza y comenzó con su pezón derecho. Los gemidos también eran universales. Sesshomaru tenía la respiración pesada después de unos minutos de usar la lengua y los dientes en él. Sesshomaru se apoderó de sus caderas, levantándola. Se quedó sin aliento. Su fuerza siempre la sorprendía, él la bajo lentamente sobre su polla. Extendiéndole las piernas un poco más. Estaba mojada y lista para él cuando la penetró. Ella echó la cabeza hacia atrás gimiendo mientras el establecía el ritmo en su interior.

La sensación era increíble.

Kagome montó a Sesshomaru lentamente. Giraba sus caderas mientras se movía arriba y abajo sobre Sesshomaru por lo que cada pulgada de su grosor le acariciaba los nervios internos llevándola cada vez más cerca. Cerró los ojos. Sesshomaru le pasó las manos sobre el cuerpo hasta la V entre sus muslos para acariciar su clítoris. Él gruño cuando le acaricio el nudo sensible. La mirada en sus ojos le dijo que lo que fuera que intentaba decirle era algo bueno. Se podía imaginar lo que estaba pensando.

Seguramente pensaba que estaba muy mojada y apretada. Sabía que le encantaba la forma en que su cuerpo lo rodeaba mientras su verga entraba y salía.

Apretó los músculos internos mientras se movía más rápido. Kagome se corrió con un grito. El clímax la golpeó cuando Sesshomaru le froto el clítoris más rápidamente, ejerciendo más presión. Sesshomaru palpitó dentro de ella mientras explotaba. Se dejó caer sobre su pecho.

Sesshomaru le acarició la espalda. Kagome amaba la textura rugosa de su mano sobre la piel, se estremeció. Él comenzó a endurecerse de nuevo dentro de ella, era impresionante su tiempo de recuperación. Los hombres Zorn se parecían mucho a los hombres humanos en muchos aspectos, pero al mismo tiempo eran muy diferentes en otros. Sesshomaru tenía la resistencia de al menos cinco hombres humanos. Le dio la vuelta suavemente hasta colocarla debajo de él.

Kagome le sonrió. —Te quiero—.

Sesshomaru la miró y ladeó la cabeza. Kagome tocó su corazón y luego el suyo. Una sonrisa se dibujo en su rostro. Movió las caderas penetrándola. Se movió rápido y duro. Kagome envolvió las piernas alrededor de su cintura, para que sus talones pudieran seguir el movimiento de su culo. Se aferró a él respondiendo al movimiento de sus caderas. El éxtasis fluía a través de su cuerpo, sus músculos internos temblando alrededor de su polla, gritó minutos después corriéndose duro. Sesshomaru la siguió y se desplomó sobre ella. Tuvo cuidado de no aplastarla. La besó en el cuello con un gruñido suave.

Ella tuvo que admitir que el suave gruñido tuvo el mismo efecto en ella que si le hubiera dicho palabras de amor. Le acarició el pelo mientras sus dedos se deslizaron en su espesa cabellera. Le encantaba su pelo largo. Nunca creyó que encontraría sexy el pelo largo en un hombre, pero todo lo relacionado con Sesshomaru la excitaba.

Él salió de Kagome. Sonrió y le tendió la mano para ayudarla a levantarse de la cama. La llevó en silencio al baño donde se bañaron juntos. Ella amaba bañar a Sesshomaru. Le encantaba pasar sus manos jabonosas por sus músculos.

Se tocaban con algo más que el deseo de limpiar. Su cuerpo se calentó y sonrió cuando la polla de Sesshomaru creció excitada. Ella dejó que sus manos jabonosas vagaran por los músculos de su estomago trazando un camino hasta que su mano asió su carne dura. Cuando sus manos se cerraron en torno a él, sus dedos lo exploraron.

Sesshomaru se apoyó contra la pared con los ojos entrecerrados por la lujuria. Kagome vio su expresión cuando ella lo frotó y le recorrió las bolas con las uñas. Sesshomaru cerró los ojos y dejó escapar un gemido. Echó la cabeza hacia atrás. Sus labios se abrieron para que pudiera ver sus dientes afilados. Sus dientes una vez la había asustado. Ahora sabía la maravillosa sensación que producían cuando los tenía sobre la piel.

Sesshomaru se corrió con un rugido. Se sacudió por la violencia de su liberación. Kagome le sonrió cuando por fin abrió los ojos. Su sonrisa era amplia y feliz, ya que se quedó mirándola. Él se acercó y le tomó la cara con ambas manos. Bajó la cabeza para frotar sus labios contra los de ella. Se vistieron en el dormitorio.

Mientras se vestía la irritación se apoderó de ella la mujer de fuera no se había rendido. El timbre de la puerta aún sonaba acompañado por los golpes ocasionales de la mujer dando patadas o puñetazos a la puerta.

Sesshomaru observó a Kagome. Él se tocó el corazón y luego el de ella. Salió de la habitación. Kagome le siguió.

Ella se sorprendió cuando lo vio abrir la puerta y hacerse a un lado. La mujer irrumpió en la casa gruñéndole a Sesshomaru. Sus ojos entrecerrados. El odio brotaba de sus entrañas cuando le lanzó una mirada a Kagome. La mujer volvió la cabeza en dirección a Sesshomaru, cuando ella le habló en voz baja.

La mirada de Sesshomaru se volvió hacia Kagome se tocó el pecho y la señaló. Le estaba diciendo que la amaba. Kagome frunció el ceño y sus ojos volvieron a la mujer. Si él la amaba, ¿por qué diablos permitió que la mujer entrara de nuevo en la casa?

La mujer se dejó caer de rodillas y buscó de nuevo su vestido. Ella empezó a tirar de él. La ira atravesó a Kagome. Si Sesshomaru pensaba que podía tener a ambas, estaba a punto de descubrir la realidad. Kagome atravesó la puerta principal. Se iba. No le importaba lo que su pueblo tuviera contra ella. Probablemente terminaría en el centro médico como un conejillo de indias, pero sería mejor que ver a Sesshomaru tocar a otra mujer.

Vio como Sesshomaru frunció el ceño cuando pasó junto a él. Salió furiosa por la puerta y la cerró de golpe. Se quedó mirando, todo era ajeno a ella en Zorn. Casi todo teñido de rojo. Comenzó a caminar por la calle, luchando por contener las lágrimas. Sesshomaru la había llevado a su mundo, negándole regresar a su hogar, y ahora la descartaba. Tal vez descartada no era la palabra correcta, admitió. Él no le había pedido que se fuera.

Sólo trajo a una mujer desnuda a sus vidas. Oyó un rugido segundos antes de que la puerta principal se abriera. Kagome no se volvió. No iba a correr aunque tuviera un poco de miedo. Sonaba que Sesshomaru estaba muy enojado. Bueno, se sentía terriblemente mal, pensó. Estaba herida por sus acciones y furiosa con él. Ella no era de la clase que compartía. Estaría condenada si se quedaba con un hijo de puta que estuviera medio tiempo con ella y el otro medio tiempo con la otra. Llegó a la calle antes que Sesshomaru la agarrará del brazo y la girara para que lo encarara.

Kagome vio la confusión y la rabia en el rostro de Sesshomaru.

Él le habló.

Ella se encogió de hombros. —No entiendo una mierda de lo has dicho y sé que no me entiendes, vete a la mierda. No voy a estar allí, mientras te jodes a otra mujer. Púdrete, amigo. Me voy de aquí. No me mires así yo no soy la que tengo a un hombre desnudo de rodillas en mi casa, idiota. — La miro condenadamente frustrado.

Kagome tiró duro para liberar su brazo se volvió para empezar a caminar de nuevo. Pero Sesshomaru rugió de rabia y la agarró de nuevo. Todo lo que Kagome podía hacer era jadear mientras la giraba y la colocaba sobre su hombro. Dos brazos fuertes se enredaron alrededor de sus muslos mientras caminaba de nuevo hacia la casa.

Había dejado la puerta principal abierta. La coloco suavemente en el piso de la sala de estar. La perra estaba todavía de rodillas en el suelo, aún desnuda, y, obviamente, a la espera de que Sesshomaru la montara. Sesshomaru la fulminó con la mirada cuando se tocó el corazón y le rozó el pecho a Kagome con la punta de los dedos.

—¿Me amas? Quieres que recuerde que estamos ligados? ¿Qué demonios significa eso? Maldito seas, Sesshomaru! —Ella señaló a la mujer desnuda en el suelo y sacudió la cabeza. —De ninguna condenada manera nos tendrás a ambas, imbécil. Si joder con quien sea es la versión de tu mundo de una relación, entonces olvídalo. Deja que tu padre no desligue. No me quedaré—.

Sesshomaru gruñó suavemente. Se dio la vuelta y caminó hacia el dispositivo de comunicación en la pared. Era algo así como un teléfono inalámbrico amplificado. Ella lo escuchaba hablar con alguien ya que el dispositivo estaba en alta voz. Hablaba con una mujer. Minutos más tarde se veía frustrado. Sus ojos fueron a Kagome, hizo otra llamada esta vez a un varón. Cuando colgó miró a la mujer desnuda. – Le gruñó algo.

Lo que sea que dijo, no hizo feliz a la mujer. Le lanzó una mirada asesina a Kagome, y finalmente se levantó. Se puso el vestido de nuevo. Sesshomaru la iba a echar. Finalmente debió de haber entendido el mensaje de

si-tocas-a-esa-mujer-me-largo-de-aquí.

Sin embargo la mujer no se fue. Sino que se dirigió a la cocina. Kagome apretó los dientes. Sesshomaru se colocó delante de ella, con el ceño fruncido. Sus ojos se suavizaron mientras le frotaba los brazos con sus manos grandes y calientes. Fue un gesto reconfortante. Kagome no sabía qué demonios estaba pasando, pero no estaba feliz. Se sacudió para salir de su abrazo. Él frunció el ceño y alargó la mano hacia ella. Su mano fue suave al tomarla del brazo. La llevó a la puerta principal.

La sorpresa la atravesó. Iba a echarla? Acababa de perseguirla y llevarla de vuelta para echarla ahora. Abrió la puerta, y salió, cerrando detrás de ellos. Se dirigió con ella hacia la calle. Ella vio un vehículo aproximándose. El dolor la atravesó. Sesshomaru pensaba deshacerse de ella inmediatamente. El vehículo se detuvo y Sesshomaru mantuvo su agarre en ella mientras abría la puerta del auto. La empujó suavemente al interior del vehículo.

Kagome luchó contra las lágrimas mientras subía al interior del vehículo. Se sentó rígida y se quedó boquiabierta cuando Sesshomaru la empujó para que le hiciera espacio. Se subió con ella. Cerró la puerta. Kagome le miró sin ninguna idea de lo que estaba pasando. No se estaba deshaciendo de ella.

Él se tocó el corazón y luego el de ella. La atrajo a su regazo para sostenerla mientras hablaba con el conductor. El vehículo se fue. Kagome se acurrucó en sus brazos. No tenía idea de a dónde iban, pero estaban juntos. Se sintió aliviada de que no se deshiciera de ella. Además estaba confundida, enojada y quería respuestas. Sesshomaru la sostuvo mientras hacían el largo viaje de regreso a la ciudad. El conductor se detuvo frente al edificio médico.

Sesshomaru la levantó de su regazo, para salir del auto. Le tendió la mano. Kagome la tomó. Esperaba que tuvieran listo su traductor. Realmente necesitaba hablar con Sesshomaru. Dentro vio a otros Zorn. Sesshomaru mantuvo su brazo en ella y avanzó por el pasillo. Vio a Ahhu caminar a su encuentro. Ahhu le sonrió a Sesshomaru, pero le dirigió una mirada sombría a Kagome. Sesshomaru le gruñó a la mujer. Y ella le devolvió el gruñido. Kagome no entendía ni una maldita palabra, pero deseaba entenderles para enterarse de lo que estaba sucediendo.

Ahhu se dio la vuelta. Sesshomaru aferró a Kagome, cuando ambos siguieron a la mujer Zorn. Ahhu les hizo pasar de nuevo a una sala de examen. Kagome observó a la mujer caminar hasta lo que parecía ser un equipo. Sesshomaru cerró la puerta detrás de ellos. Le habló a la mujer mientras ella trabajaba en el equipo. Finalmente Ahhu se volvió hacia ellos.

—¿Puedes entenderme ahora?— Dirigió la mirada a Kagome.

Se lleno de alegría. —¡Sí!—

Sesshomaru rió entre dientes. —Nosotros también podemos entenderte. He echado de menos tus palabras. —Le sonrió.

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Espero que les alla gustado

muchos besos y feliz año nuevo!

dejen comentarioos pliis me encanta leerlos