Holaaa!
Nuevo cap
Ya estoy mejor asi que muchas gracias por sus mensajes !
hoy quizas suba 3 capitulos mas de esta y mis otras historias!
Desde ya muchas gracias por leer y dejen comentarios ! saludos !
.
.
.
.
Secuestrada
Capitulo 9
—Yo no salí de ti.—
—No entiendo—.
—Te doy mi semilla. La pongo dentro de ti. —
—Oh.— Frunció el ceño. —No hacías eso con las otras mujeres?—
—No. Nos salimos antes de derramar nuestra semilla. Contigo vacío mi semilla en lo profundo de tu cuerpo. Eso nos hace estar vinculados. —Su mano le frotó el vientre. —También bebiste mi semilla. Nuestras mujeres no hacen eso. Se alejan antes de que la derramemos. Te dije que no la tomaras, pero de todas formas lo hiciste. —
Sonrió ampliamente. —Es increíble—.
—Así que eso nos hace estar vinculados.—
Él asintió. —Estás ligada a mí. Te estoy ofreciendo a mis hijos con mi semilla. —
—Si soy capaz de tener hijos contigo.—
Él asintió con la cabeza. —Si puedes. Sólo el tiempo nos dirá si es posible. — La idea de quedar embarazada de Sesshomaru no la asustaba. Aunque debería.
Kagome le sonrió. —Me alegra que podamos hablar.—
—Cuando nos vayamos vamos a tomar el programa y una conis para que podamos comunicarnos en nuestro dormitorio.—
—Ese es el único lugar en el que no necesitamos hablar.— Ella se rió.
—Vamos a tomar las muestras e irnos.— Él retrocedió por lo que Kagome lo dejó en libertad.
— Desnúdate y recuéstate—.
Kagome miró con inquietud la sala.
—No seremos interrumpidos.—
Kagome se quitó la ropa. Sesshomaru hizo lo mismo. Miró a la camilla con una sonrisa. —Es un poco pequeña para los dos.—
—Sólo uno de nosotros la necesita. Ellos quieren nuestros fluidos.—Dejó caer su mirada. —Te pondré muy húmeda y tomaré una muestra para ellos. Tú puedes ponerme en tu boca para recolectar mi semilla. Yo te avisará antes de encontrar correrme. —
—¿Quién va primero?— Los ojos de Kagome, vagaron por su cuerpo musculoso. Le encantaba ver cada pulgada de él duro. Con los ojos bajos a su gran erección y sonrió.
—Te ves muy ansioso. Serás el primero? —
—Si. Me pondré duro de nuevo por tu sabor, y te voy a querer después. —
Kagome sonrió ampliamente. —Bien—.
Tomo una almohada de la camilla. La dejó caer al piso y se puso de rodillas sobre ella. Movió los dedos hacia él.
—Ven aquí—.
Él se movió hacia adelante. Kagome se apoderó de su verga la quería más cerca. La envolvió con una mano y con la otra le masajeo los testículos, se puso más dura. Sesshomaru gruñó.
—Tu primero—. Ella sacudió la cabeza.
—Tu primero. Luego será mi turno—.
—Te deseo—.
—Primero recolectemos las muestras. Luego me tendrás. — Vio el fuerte deseo en su mirada. Su polla saltó en la mano.
—Buen plan.—
—Tengo mis momentos. Entonces, ¿dónde está la copa de recolección? —
Se dio la vuelta para llegar a ella. La levantó.
Abrió el recipiente y se coloco en la camilla de pie ante Kagome. Ella bajó la cabeza abriendo la boca.
—Así es como lo hacen las mujeres Zorn?— Ella lamió la piel dura en la parte superior de su cabeza.
—Sí—, se quejó. —Se siente tan bien.—
—Dime como te gusta más.— Ella abrió la boca para introducirlo dentro. Relajó la mandíbula y lo llevó más profundo. Dejó que su lengua se burlara de él. Rápidamente se dio cuenta de su lengua sólo podía lamer la parte inferior de él. La parte superior de la boca frotaba su punto más sensible. Sesshomaru gruñó mientras frotaba los lados de su cara suavemente.
—Esto es delicioso. Me encanta. —
Kagome lo miró cuando lo sacó de su boca. —Tengo una mejor idea. Quiero probar algo—.
Él arqueó una ceja. —¿Qué quieres probar?—
Usando sus brazos ella se tiró a sus pies. Ella se rió de su mirada confusa.
—Acuéstate sobre la espalda para mí.—
Él subió a la camilla. Parecía nervioso, pero lo intentaba. Kagome guardó el vaso de muestras, cuando su pierna desnuda lo golpeó y lo tiró encima. Volvió la cabeza para mirarla.
—Quiere arquearte sobre mí?— Ella sacudió la cabeza y se subió a la mesa con él.
—Quiero probar una nuevo posición, así que colabora.—
Ella lo montó para que su culo estuviera frente a él y avanzó de nuevo hasta que se encontraron haciendo el sesenta y nueve. Sus rodillas terminaron cerca de las axilas de él. Sesshomaru gruñó. Sus manos temblaron ligeramente cuando se apoderó de los muslos de Kagome.
—Señor de las Lunas, Kagome. Me encanta esta vista de ti. —
Deslizó sus manos por sus muslos hasta obtener una buena visión de su coño. Uno de sus pulgares rozó su clítoris. Kagome se quejó.
—¿Has eso. Atorméntame. Pero recuerda no me hagas llegar. Dime lo que sientes. —
.
.
.
.
