Holaaaa! Disculpen por no actualizar por tantos meses. Hoy me pongo en campaña para actualizar Secuestrada y Esclava de Amor

Sin mas tardanza les pido reviews para que em digan que sintieron o piensan o me cuenten como han estado en tanto tiempo!

Besossss!

Secuestrada

Capítulo 11

La nueva mujer era mucho mejor que la anterior. Kagome sonrió a la anciana Zorn. Ella estaba en excelente forma para su avanzada edad, tenía el pelo largo y blanco, las arrugas cubrían su rostro y llevaba ropa.

Kaede era dulce. La primera reacción al ver a un ser humano había sido una gran sonrisa. Le había dicho algunas palabras, pero Kagome no las pudo entender por qué el conis estaba instalado en el dormitorio y ellos estaban en la sala. La mujer mayor se acercó a ella lentamente. Sesshomaru le había asentido desde la puerta con una sonrisa para decirle que estaba bien.

Kagome se sintió pequeña. Todos los adultos Zorn era unas buenas ocho pulgadas más altos que ella. Incluso Kaede era mucho más alta. La mujer había caminado hasta Kagome, dándole el equivalente a un abrazo de oso, sin apretarla demasiado fuerte. La sorprendió pero se recupero lo suficientemente rápido para devolverle el abrazo.

Kaede había retrocedido y comenzado a tocar Kagome. Kagome no se movió mientras la mujer le rozaba la mejilla y luego el cabello. Miró a los ojos color marrón de Kaede . Había visto la curiosidad en sus profundidades. Ella era una extranjera y a Sesshomaru le gustaba decirle que era tan linda como una horma.

Una horma era una criatura pequeña que para Kagome era algo así como la versión Zorn de un mono. No estaba segura si le gustaba la comparación, pero cuando Sesshomaru había puesto la foto de uno de ellos en el conis había entendido. Tenían grandes ojos chocolates, eran unas hermosas criaturas blancas. Había peores cosas con las que ser comparada.

A Kaede le encantaba mimarla. A veces, Kagome se sentía como una muñeca. Kaede la seguía a la habitación para que pudieran hablar con el conis. Mientras estaban en el dormitorio Kaede agarraba un cepillo y le cepillaba su largo pelo a Kagome. También le gustaba ponerle loción en la piel. Le dijo que tenía la piel tan suave que temía que se le lastimara si no se ponía loción constantemente. Kagome también la sintió como una madre. Le gustaba.

—Debes quitarte la ropa.— Kaede hizo un gesto hacia el cuerpo de Kagome. —Te escondes de Argis Sesshomaru.— —¿Eres tan diferente a nuestras mujeres?—

—Me gusta la ropa. No la utilizo cuando duermo con Sesshomaru —.

—Nuestras mujeres están desnudas en casa. Sesshomaru agradecería que anduvieras desnuda. Tú eres su vínculo. No conoces nuestra cultura. —Kaede le sonrió.

—Estaría muy complacido al final del día al verte desnuda esperando en la puerta. Es nuestra costumbre. Cubrirse de los otros hombres, pero nunca en tu propia casa. —

—Yo no soy Zorn. No soy tan diferente físicamente. Simplemente no me siento cómoda caminando desnuda. Mi cultura siempre lleva ropa a menos que estemos solas, vayamos a tener sexo, a dormir o a ducharnos. — Kaede suspiró. —Estás vinculada a Sesshomaru. Él es Zorn. Ahora tú también eres Zorn. —

Kagome pensó en eso y se dirigió al armario. Sesshomaru le había traído ropa por lo que el armario estaba lleno. Había dejado pasar el hecho de que la ropa era del tamaño de una Zorn adolescente. A Kaede le parecía divertido burlarse de que Kagome fuera mucho más pequeña que las mujeres Zorn. Kagome le pidió algo para cortar la mayoría de atuendos en su armario. Ella era decente, pero mostró un poco más de piel. Se miró en el espejo cuando terminó.

Las mujeres Zorn llevaban sus vestidos a la altura de la rodilla. Si llevaban sujetador o ropa interior ella no los había visto nunca. Algunas mujeres que trabajan con Ahhu en el centro médico llevaban pantalones anchos y camisas. Kagome tenía poca experiencia con las mujeres Zorn. Sesshomaru la mantenía en casa, no le permitía salir sin él.

Como ella había cortado el vestido este le quedó como un mini vestido. Le había arrancado las mangas y lo había cortado para que le quedara más escotado. Incluso había cortado unos centímetros en sus caderas para que sus muslos se vieran. Tendría que tener cuidado al sentarse. Ella estaba totalmente desnuda bajo el vestido. Se veía bien. Nunca lo usaría fuera de casa, pero esperaba que a Sesshomaru le gustara. Por el momento no estaba dispuesta a andar desnuda.

Kaede vio a Kagome cuando salió de la habitación. Kagome le sonrió a la mujer y dio un giro para que la contemplara. Kaede la miró con las cejas arqueadas. Miró la altura del vestido y sonrió. Miró a los ojos de Kagome y levantó la mano poniendo en alto el dedo pulgar. Kagome se echó a reír. Ella le había enseñado ese gesto.

Sesshomaru trabajado seis horas al día, cuatro días seguidos. Tenía tres días de descanso. Él era una especie de juez. Sesshomaru le explicó que escuchaba a su gente y se ocupaba de sus asuntos. Juró que amaba hacerlo. Kagome lo extrañaba cuando estaba en el trabajo. Kaede apenas le permiten hacer algo en la casa. Normalmente Kagome dormía la siesta o seguía a Kaede alrededor de la casa para observar y aprender lo que la mujer hacía.

Desde que Sesshomaru no le permitió salir de la casa a Kagome, salir al jardín era la única manera que tenía de tomar aire fresco. Cuando ella le preguntaba a Sesshomaru que por que no podía ir de compras con Kaede o por qué no se le permitía salir de la casa, él evadía las preguntas.

Siempre le distraía. Sesshomaru era muy bueno cuando pasaban tiempo en el jardín. Tenía un bonito arrollo de color rojo, árboles negros y púrpura. Un alto muro alrededor. Siempre terminaba llevándola a la cama. Después de unas horas con Sesshomaru terminaba tan agotada que se olvidaba de cuestionarlo.

Miró el reloj. Ella había aprendido a leer la hora Zorn con la ayuda de Sesshomaru. Sabía que él estaría en casa pronto. Cuando la pequeña flecha golpeó el símbolo de aspecto de ave el ya debería de estar en casa. Se mordió el labio. ¿Qué le estaba escondiendo? Tenía que estarle escondiendo algo. ¿Estaba ella en peligro de su pueblo? ¿Por eso no le permitía salir de casa? Tal vez era un simple caso de preocupación por ella. Ya que ella no podía comunicarse con nadie.

Sólo había pasado un poco más de una semana desde la visita al centro médico. Los Zorn aún no habían puesto a trabajar el programa de traducción de los Anzons dentro de los traductores Zorn. Ella suspiró. Tal vez había computadoras inalámbricas, uh, conis, con los que podría caminar, para entenderle a todo el mundo. El conis era del tamaño de un televisor de trece pulgadas. Se preguntó si los Zorn tenían carretillas. Se rió de la idea de cargar con una.

A Sesshomaru se le hacía tarde. La flecha estaba moviéndose del símbolo del ave al de la serpiente. Ella frunció el ceño. Siempre estaba en casa cuando la flecha estaba en el símbolo ave. Fue en busca de Kaede . Ella encontró a la mujer lavando la ropa. Kagome la saludó y le hizo el signo de —tenemos que hablar—. Kaede la siguió a través de la casa.

—Es tarde. Estoy preocupada. —

Kaede miró al reloj. —Tal vez se fue con los hombres. A ellos les gusta beber Amond mientras hablan de cosas como la vinculación masculina. —

Amond era probablemente como la cerveza. Kagome no se molestó en preguntarle a Kaede . Los hombres eran hombres en cualquier planeta. —¿No se le ocurrió utilizar el dispositivo y hacerme una llamada para decirme que no iba a venir a casa?—

Kaede sonrió. —Los hombres en tu mundo hacen eso?—, Se rió. —Las mujeres mandan allá, ¿no? La idea de que uno de nuestros hombres llame para pedir permiso para salir con otros hombres es divertida. —

Kagome suspiró. —Genial. ¿Entonces los hombres de este mundo no llaman para decir que van a llegar tarde? —

—No. Echaras a perder a Sesshomaru. Si otros hombres vieran la forma en que lo hechas a perder se burlarían sin piedad. Hiciste que echara a las dos ayudantes que tenía en casa y se negó a vincularse con la mujer que su padre envió. Ella era deseada por muchos hombres. Por eso se le ofreció. —

Kagome le frunció el ceño a Kaede .

—Es cierto. Él rechaza a todas las mujeres. Ellas son atraídas por él y lo buscan cuando está fuera. Es el heredero, Kagome. Eso significa que va a liderar este mundo cuando su padre se retire o muera. Es muy poderoso y querido. La mayoría de hombres en su posición tienen por lo menos tres mujeres en su cama, si no más. Él está vinculado contigo, pero los hombres siempre comparten el sexo con otras mujeres además de su vinculada. Una vinculada es la favorita del hombre a la cual le regala su semilla. Es un gran honor estar vinculada. Nuestros hombres tienen fuertes necesidades sexuales que una sola mujer no puede satisfacer. Sesshomaru se niega a todo eso por ti. —

—Yo satisfago todas sus necesidades—. Kaede sonrió. —Lo sé. Los he escuchado—.

Un rubor cubrió las mejillas Kagome. —Lo siento.—

—No deberías. Haces a Argis Sesshomaru muy feliz. La mayoría de nuestras mujeres trabajan. Él no quiere que salgas de casa. Es muy posesivo y protector contigo. Lo he visto contigo y te presta toda su atención. Nuestros hombres sólo nos prestan toda su atención durante el sexo. Pero él siempre te la da. —

—Tal vez él cree que no hay un trabajo que yo podría hacer.—

—Tu eres muy inteligente. Hay trabajos que podrías hacer sin necesidad de hablar ni que te hablen. El quiere cuidarte y conservarte sólo para sí mismo. Todos los hombres vinculados son posesivos y protectores, pero Sesshomaru lo lleva a otro nivel. Todo el mundo lo sabe. —

Kagome suspiró.

—Has estado con Argis Sesshomaru el tiempo suficiente para concebir. ¿Sabías que los hombres vinculados se libran del vínculo si sus mujeres no pueden concebir? Es una de las pocas formas de romper el vínculo. Pero Argis Sesshomaru no tiene ninguna intención de dejarte en libertad. Lo que quiere decir que te quiere con él hasta la muerte. —

La ira de Kagome se fue. Que importaba si había salido con los demás chicos. Él había renunciado a mucho por ella. No era humano después de todo. Se dio cuenta que habrían diferencias culturales. Había renunciado a mucho de su cultura para hacerla feliz. Ella asintió con la cabeza.

—Creo que voy a jugar con el conis y tratar de aprender más.—

Kaede asintió. Sonó el timbre. Kagome suspiró. Sesshomaru no lo usaba, él solo entraba. Kaede se dirigió a toda prisa para ver quién estaba en la puerta. Kagome vaciló y luego siguió a la mujer. ¿Y si algo le había sucedido a Sesshomaru? El miedo la atenazó. Tal vez por eso no había vuelto a casa.

Cuatro hombres grandes estaban en la puerta. Kaede les gruñó algo. Kagome se abrazó el cuerpo. Rezaba para que los hombres no le hubieran dado malas noticias a Kaede sobre Sesshomaru. ¿Estaba herido? ¿Muerto?

Sus rodillas casi se doblan ante el pensamiento. Amaba a Sesshomaru. Era su mundo. No lo podía perder. Se moriría si no pudiera estar con él otra vez. Lo amaba mucho. Se sorprendió por la profundidad de su amor hacia Sesshomaru.

Uno de los hombres en la puerta le gruñó de nuevo a Kaede . Cambió su cuerpo y sus ojos se encontraron con los de Kagome. De repente empujó a Kaede . Ella gruñó, tratando de empujar al hombre de vuelta. Pero era demasiado fuerte. Empujó a Kaede con tanta fuerza que la golpeó contra el suelo. Kagome abrió la boca y al instante salió en dirección a Kaede para ayudarla a levantarse. Los otros tres hombres entraron en la casa. El último de ellos cerró la puerta detrás de él.

Kaede siseó y sacudió la cabeza en dirección a Kagome. Kagome vio el terror en los ojos de la mujer cuando sus miradas se encontraron. Kagome se detuvo en seco. Kaede le gruñó algo y señaló hacia la habitación. Kaede se puso en pie antes de lanzarse a sí misma contra el hombre que la había derribado. Él había comenzado a caminar hacia Kagome. La mujer mayor se abalanzó sobre el hombre de atrás gritando.

El hombre se dio la vuelta rápidamente. El poderoso movimiento envió a Kaede volando de espaldas con un golpe duro contra la pared. Su cuerpo cayó al suelo. Kaede no se movió, pero Kagome vio que aún respiraba. Un suave gemido vino de Kaede un segundo después. Sus brazos se movían.

El terror había congelado a Kagome. Los cuatro hombres volvieron su atención hacia ella. Vio al que se hallaba cerca de la puerta agarrarse la camisa. Él la abrió. Sus ojos volaron hacia otro. Este alargó la mano hacia la parte delantera de sus pantalones. Los abrió para revelar que estaba excitado. Estaba malditamente claro lo que harían con ella si la alcanzaban. Miraron su cuerpo de arriba abajo. Le gruñeron, mientras se separaban para rodearla.

Kagome gritó mientras corría por su vida. Llegó a la habitación y cerró la puerta detrás de ella y la cerró con llave. No tenía ningún lugar adonde ir. Llegó a la puerta del baño y se volvió. Algo golpeó la puerta del dormitorio. La puerta era gruesa y el seguro estaba puesto, pero dudaba que alguna de esas cosas mantuviera a esos hombres fuera por mucho tiempo.

No sabía qué hacer. Estaba aterrorizada. La iban a violar. Lo sabía. Habían lastimado a Kaede , que la había intentado defender. Se preguntó si Kaede estaba realmente herida o si sería capaz de conseguir ayuda. Algo golpeó la puerta y esta crujió en voz alta. La gruesa madera se estaba rompiendo. Sus ojos recorrieron frenéticamente la sala. Si Sesshomaru mantenía armas en la habitación nunca las había visto. En lugar de eso tomó más ropa y la abrazó a su cuerpo.

Oyó un gruñido más fuerte cuando algo golpeó de nuevo la puerta. Vio como esta se astillaba. Ella sollozaba, se refugió en el cuarto de baño. Cerró la puerta con seguro. Temblaba mientras se ponía los pantalones y se colocaba una de las grandes camisas de Sesshomaru. Si tenía que luchar contra ellos no quería hacerlo casi desnuda.

Evaluó frenéticamente el baño en busca de una vía de escape no había ventanas. Tal vez debería haber intentado escapar por la ventana del dormitorio, pero sólo hubiera llegado hasta el patio trasero. El muro que rodeaba la casa era demasiado alto para subirlo y no había ninguna puerta. La habrían atrapado. Por lo menos en el baño tenía otra puerta entre ella y los hombres.

Oyó cuando la puerta del dormitorio se rompió. Kagome buscó entre los cajones en busca de un arma. Encontró las tijeras de corte que Sesshomaru utiliza para recortarse el pelo. Ella las tomó. Eran como unas tijeras largas un poco curvadas y extremadamente filosas. Retrocedió hasta la ducha y cerró la puerta de vidrio. No tenía forma de cerrarla, pero hacía que sólo hubiera una pequeña abertura por lo que sólo un hombre sería capaz de entrar en la ducha para tratar de agarrarla. Se apoderó de las tijeras en un apretón de muerte.

Atacaron a la puerta del baño. Sabía que no sobreviviría si la alcanzaban. Sería una manera horrible de morir. Sesshomaru siempre había sido amable con ella y ella no se podía imaginar como hubiera sido si él no hubiera tenido cuidado. Los hombres Zorn eran grandes y fuertes por naturaleza. A los cuatro hombres tras ella, obviamente, eso no les importa. Ella sabía que Sesshomaru mataría a cada uno de ellos cuando se enterará de lo que habían hecho.

Sus pensamientos se dirigieron a Sesshomaru. La agonía la atravesó. Él la lloraría. Sabía que él la amaba. Oró para que él no se sintiera culpable. Si hubiera venido directamente a casa habría estado allí para defenderla.

Ella lo había visto pelear contra cuatro hombres antes. Los cuatro hombres que entraron en la casa no se veían diferentes a los que la habían intentado alejar de Sesshomaru en el asteroide. Sesshomaru podría acabar con estos cabrones fácilmente. La puerta del baño se rompió. El tiempo de Kagome se había terminado. Ellos estaban en el cuarto de baño. El hombre que había atacado a Kaede abrió la puerta de cristal. Metió la mano para agarrarla. Kagome gritó y, utilizó las tijeras como un cuchillo, se lanzó hacia adelante y lo apuñaló en el pecho.

El mango de las tijeras se le incrustó en la piel, pero sin cortarla. Sintió la sangre caliente corriendo por sus manos. Volvió a gritar cuando el hombre gruño de dolor. Se tambaleó hacia atrás con las tijeras incrustadas profundamente en el pecho.

Ella se echó hacia atrás y golpeó la pared de la ducha lo suficientemente fuerte como para sacarle el aliento. Se quedó mirando la cara del hombre mientras este se tambaleaba hacia atrás hacia sus compañeros. Miró las tijeras que sobresalían de su pecho. Vio la sorpresa en su rostro. Se quedó en silencio antes de derrumbarse de rodillas. Sus compañeros se congelaron en estado de shock, al mirar cómo salía la sangre del pecho de su compañero.

El herido cayó hacia delante. Y no se movió más. Las tijeras se incrustaron más profundamente por que cuando se cayó pudo ver las puntas que saliendo de su espalda. Estaba sin camisa. La sangre corrió de la herida, por toda su espalda hasta el piso del baño. Uno de los atacantes echó la cabeza hacia atrás, aullando. Kagome gritó. Los tres hombres se quedaron en silencio. Ella vio en sus expresiones que iban a hacerla sufrir antes de matarla. No tenía ninguna duda de eso.

Uno de los hombres pasó por encima de su amigo caído para llegar a la ducha. Agarró a Kagome por la parte delantera de la camisa de Sesshomaru. Oyó como el hombre partía el material de un tirón. Su pie chocó contra la parte inferior de la ducha. El dolor se disparó por el pie mientras la arrastraba hacia adelante. Sus pies golpearon el cuerpo del hombre caído, mientras la arrastrada gritando del cuarto de baño.

Los pies de Kagome abandonaron el suelo y el hombre la tiró en la cama. La lanzó tan duro que reboto cayendo al otro lado. Golpeó fuertemente el suelo. El dolor estalló en su cadera, el muslo y el brazo que fue el que recibió casi todo el impacto. Por debajo de la cama los podía ver moviéndose. Sabía que si permanecía ahí moriría…

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Y? les gusto?

la deje picante ehh xd

Muchos besos y gracias por leer mis historias!