gracias por tu comentario taisho130
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Secuestrada
Capítulo 12
Se metió debajo de la cama. Las camas Zorn no eran tan diferentes a las de la Tierra sólo eran más altas y con marcos más gruesos. Avanzó hacia el centro de la gran cama y se quedó jadeando. Se acercó y agarró las barras de la estructura. Sus dedos apenas tuvieron tiempo de apretar las barras antes de que una gran mano se cerrara sobre su tobillo.
Ella gritó de dolor cuando uno de los hombres trató de arrastrarla fuera. Casi arranca una de las barras de la cama. El hombre tiró de ella lo suficiente duro como para que sus pies ya no estuvieran bajo la cama y sus brazos dolieran por el esfuerzo de mantenerlos estirados. Pero ella se negaba a soltarse
—Sácala de ahí—, espetó uno de los hombres.
El conis continuaba encendido. Traducía todo lo que se hablará en el cuarto. Ella los podía entender por lo que ellos podrían entenderla. Sabía que probablemente no ayudaría, pero tenía que intentarlo. La mano alrededor de su tobillo aumento la presión hasta que gritó de dolor. Sentía como si estuviera aplastándole el tobillo. El muy cabrón lo hacía a propósito para hacerle daño y que no pudiera escapar. El dolor era suficiente para hacerla gritar.
—Sesshomaru te va a matar. No hagas esto —.
—Sesshomaru está ocupado— espetó otro hombre. — Vamos a prender fuego a la casa cuando hayamos terminado contigo y no habrá olor de nosotros que rastrear—.
—Sacarla ahora. No tenemos mucho tiempo—.
El hombre le dio un fuerte tirón al tobillo. Kagome gritó de nuevo. Sus dedos estaban rotos dolorosamente por sujetarse de la barra. El hombre la sacó brutalmente de debajo de la cama. Ella miró a los tres hombres Zorn medios desnudos. El que la tenía agarrada del tobillo no la soltó. Con la mano que tenía libre le agarró el pantalón y dio un fuerte tirón.
Kagome le dio una patada a él con su pie libre. El hombre Zorn era monstruosamente alto, por lo que no pudo alcanzar sus bolas. Sus piernas eran demasiado cortas. Ella se las arregló para patearlo en el muslo. Ella gritó cuando le bajó los pantalones. Ella trató de rodar y agarrarse la cama. Si sólo pudiera salir y arrastrarse de nuevo debajo de la cama podría retrasar sólo un poco más el ser violada.
Dos de los hombres se agacharon, agarrándola de los brazos. La levantaron y la lanzaron sobre la cama. El hombre que agarraba su tobillo puso una rodilla en el extremo de la cama entre sus muslos. Ella tiró de su pierna libre hasta el pecho y de puro terror encontró la fuerza para patearlo de nuevo. Esta vez lo pateo más duro y en un mejor lugar. Echó la cabeza para atrás cuando su pie lo golpeo en la mandíbula. Su agresor soltó el agarre sobre su tobillo al recibir el impacto. Por desgracia, no le había roto el cuello, porque rugió de dolor.
Oyó otro estruendo, que sonó cerca. Vio a los hombres que todavía tenían sus brazos dirigir sus cabezas en dirección a la puerta del dormitorio. Kagome no perdió el tiempo mirando que les llamaba la atención. Movió de nuevo su pie libre hacia el pecho. Se estaba haciendo daño. Debía de tener el tobillo roto, o por lo menos un esguince, pero hizo caso omiso del dolor. Ella miró hacia abajo. El hombre que había pateado en la mandíbula se la sostenía con una mano mientras que con la otra le aferraba el tobillo. Tomando aire, lo pateo lo más fuete que pudo. Lo clavo directamente en su entrepierna.
Había dado en el blanco. Vio como abría la boca. El agarre en su tobillo se había ido de repente, mientras se tomaba la delantera de sus pantalones. Cayó lentamente hacia atrás hasta chocar contra el suelo. Soltó un chillido agudo. La alegría la golpeó en un segundo. Esa vulnerabilidad de los hombres era universal sin importar su planeta de origen.
Kagome se volvió tratando de patear a otro de los hombres que la sujetaban, pero ambos la soltaron. Se alejaron de la cama antes de que ella tuviera la oportunidad. El terror estaba grabado en sus rostros mientras miraban hacia la puerta rota del dormitorio. Sus ojos siguieron los suyos. Sesshomaru irrumpió en el dormitorio.
Una rabia como nunca antes le desfiguró las facciones. Rugió. Le dolieron los oídos. El conis no tradujo. No necesitaba que le dijeran el significaba de ese sonido. Los ojos de Sesshomaru buscaron a Kagome. Vio como sus ojos le recorrían el cuerpo. Él se movió rápido para atacar al hombre más cercano a él. Atacó al hombre a la derecha de ella.
Algo caliente la roció. Miró su brazo y vio puntos rojos brillantes por su cuerpo. Su cerebro registró que era sangre. Sus ojos miraron en estado de shock a Sesshomaru y al hombre. Vio el destello de una hoja de metal en la mano de Sesshomaru. El intruso grande cayó de rodillas. Vio que tenía la garganta cortada. Se inclinó hacia delante. Sesshomaru volvió a rugir mientras se dirigía hacia el otro hombre, incluso antes de que el primero tocara el piso. El segundo hombre ni siquiera tuvo tiempo de hacer algún sonido antes de que Sesshomaru estuviera sobre él. Sesshomaru levantó su brazo lleno de sangre y lanzó un gruñido. Se hizo el silencio un segundo antes de que escuchara un gemido suave al final de la cama.
Sesshomaru se levantó del suelo solo. Caminó lentamente hacia el final de la cama. Miró hacia el hombre que Kagome había pateado en la entrepierna. Vio a Sesshomaru agacharse. Su expresión estaba transformada en pura rabia. Escucho un gemido, más fuerte esta vez, proveniente del hombre. Sesshomaru lo levanto por el pelo y Kagome vio como le cortaba la garganta, arrojando su cuerpo a un lado. Sesshomaru respiraba con dificultad. Estaba manchado de sangre en las manos, la hoja que sostenía y en su ropa. Se volvió a mirar a Kagome.
—Estoy bien—se le quebró la voz. —Llegaste justo a tiempo—
Sesshomaru dejó caer la cuchilla sobre la cama al llegar a ella. Kagome no se inmutó, cuando Sesshomaru fue por ella con las manos ensangrentadas. Con suavidad, la levantó en sus brazos y la abrazó fuertemente contra su pecho ensangrentado. Hundió la cara en su garganta. Todavía estaba respirando con dificultad y temblaba de furia.
Kagome no dudó. Le echó los brazos al cuello para aferrarse a él por salvar su vida. Sesshomaru la había salvado una vez más. Había matado por ella. Sobrevivieron y estaban los dos juntos.
Sesshomaru se negó a dejarla en el suelo, se negó a apartarse de su lado. A Kagome no le importaba en absoluto. Se sentó en el sofá con Kagome firmemente en su regazo. Los brazos de Sesshomaru estaban alrededor de ella, sosteniéndola con fuerza.
Después de una ducha, estaban limpios con el pelo mojado y la ropa fresca. Los muertos habían sido retirados de su casa. Había tenido suerte. Además de algunos moretones, sólo se había torcido el tobillo. No tenía nada roto.
La fuerza policial Zorn había ido y venido. Ahhu había llegado para el tratamiento de las lesiones. Kaede estaba herida, pero estaba bien. Había ido en busca de ayuda, pero Sesshomaru había llegado a casa antes de que los vecinos pudieran correr al rescate de Kagome. El conis había sido trasladado a la sala. El dormitorio estaba manchado de sangre y fuera de servicio hasta que lo limpiaran.
—No entiendo cómo se atreven—dijo en voz baja Kaede —Eres el Argis Sesshomaru.— Kaede tenía una bolsa de hielo en la protuberancia a un lado de su frente. —Era una sentencia de muerte tanto si violaban a Kagome como si no.—
Sesshomaru aflojo su agarre sobre Kagome y le tomó suavemente la mandíbula. Volviéndole la cara para que lo mirará. —Sé por qué sucedió esto. Sé que te enfadarás. Yo estoy enfurecido. Cuando tomamos las pruebas en el centro médico nos grabaron sin nuestro consentimiento. Alguien con acceso a la grabación la puso a disposición de cualquiera con acceso a un conis. Muchos nos vieron. —
Kagome parpadeó. Estaba horrorizada. La sangre huyó de su rostro, se sentía un poco mareada. Su corazón casi se detuvo. Lo miró a los ojos y vio la ira reflejada en ella. Él asintió.
—Probablemente muchos hombres vieron nuestra grabación. Creo que por eso se atrevieron a venir. Vieron cómo es entre nosotros. —
—Oh Dios— suspiró. —Estoy en un video porno en Internet contigo.—
Él frunció el ceño. —Yo...—
—Lo sé. No entiendes, pero yo sí. Todo el que tenga un conis puede ver lo que hicimos, ¿verdad? ¿Nosotros desnudos haciendo lo que hicimos en el centro médico? —
—Yo lo había eliminado del archivo.—
—Pero una vez que está en el conis está fuera de tu control. No puedes hacer que la gente deje de verlo.—
Él frunció el ceño. —Eso no es cierto. Una vez que se retira el archivo nadie puede verlo, se va del conis —.
—No es posible que alguien lo descargue para verlo más tarde o ponerlo de vuelta en el conis?—
—Nuestro conis no funciona así. Tiene que estar en el archivo para poder verlo en el conis —.
Se sintió aliviada. —¿Estás seguro?—
—Positivo. Es por eso que se me hizo tarde. Me dijeron del problema y fui a resolverlo. Toda la grabación de nosotros fue destruida. Me hace rabiar el sólo pensar que esos hombres te vieron desnuda. Ellos vieron lo que yo veo cuando te toco. Lo que es sólo mío. Quiero matar a todos los que miren tu hermoso cuerpo. —
Ella cerró los ojos. Los abrió después de tomar una respiración profunda. —Entonces, ¿por qué atacaron? No entiendo. —
—Eres muy receptiva a mi tacto, eres diferente a nuestras mujeres. Haces que los hombres se pongan duros, Kagome. Duros y muy estúpidos, si pensaron que podían tocarte después de mi. Mataré a cualquiera que lo intente de nuevo. Te dejaba en casa por miedo a que atrajeras con tu mirada a otros machos. Tenía miedo de que alguno de ellos pudiera asustarte al acercarse a hablarte, pero nunca pensé que alguno se atrevería a venir tras de ti de esta manera. Eres mía. —
La puerta se abrió de repente. Kagome quedó sin aliento cuando fue trasladada detrás de Sesshomaru tan rápido que el mundo giró a sus pies. Sesshomaru le gruño a los recién llegados. Se colocó entre Kagome y la puerta para protegerla. Podía ver como Sesshomaru tensaba el cuerpo.
Se relajó lentamente y luego se sentó. Volvió a colocar a Kagome sobre su regazo. Su comportamiento la dejó sorprendida. Inmediatamente sintió ansiedad. Seis hombres entraron en la habitación. Kagome reconoció a los hermanos de Sesshomaru y a Berrr Hyvin (n/a: Gente si no se acuerdan se que paso mucho tiempo… Él es Inu no Taisho)
Los otros hombres eran extraños, pero estaban vestidos como guardias con armas en sus caderas. Cerraron la puerta cuando todos estuvieron dentro.
—¿Qué quieres?— Sesshomaru miró a su padre. —Estoy furioso contigo. Ordenaste realizar esas pruebas. Ordenaste que nos monitorearan sin nuestro consentimiento. Esto es culpa tuya. —
Hyvin Berrr bajó un poco la cabeza. Sus ojos, tan parecidos a los Sesshomaru, miraban la furia de su hijo —No pensé que alguien pudiera robarse la grabación y ponerla en el conis a la vista de todos. No era mi intención. Eres el que tomará mi lugar algún día para liderar Zorn. Tenía que asegurarse de que no te estuvieran controlando. Quería hacerle pruebas a ella. Para descubrir cómo te estaba controlando—.
Sesshomaru gruñó. —La pusiste en peligro—.
El hombre bajó la vista, mirando al suelo y luego retrocedió. —Lo sé. No tengo excusa. Te pido disculpas. Sé que no te está controlando. Revise la grabación y el resultado de las pruebas, no hay control químico —. (n/a: awww díganme si no es re tierno lo amo /)
—Mierda—suspiró Kagome. —Ay alguien que no nos haya visto teniendo relaciones? —
—Yo— dijo Kaede en un tono muy suave.
Kagome le dirigió una mirada de agradecimiento. — Gracias—.
—Todos lo vimos—dijo Inuyasha con un gruñido. Le lanzó a su padre una mirada fría. —No sabíamos con lo que nos íbamos a encontrar en esa reunión, si lo hubiera sabido no hubiera ido. Él nos llamó a todos para con la excusa de evaluar una amenaza—
Todo el color abandono el rostro Kagome. —Genial—
Miró a Sesshomaru. —Creo que todos en tu familia nos han visto haciendo el amor.—
Sesshomaru gruñó y miró a su hermano y a su padre. — Estoy furioso—.
—No te culpo—, dijo Hyvin Berrr en silencio. — Estoy muy apenado, Sesshomaru. No fue mi intención poner en peligro a ninguno de los dos de ninguna manera. No fue mi intención que esto sucediera. Iba a ser un asunto familiar privado. Hemos visto la grabación y nos dimos cuenta de que lo que había entre ambos no era un asunto de control. —
Uno de los hermanos resopló. —Ella me podía controlar si—(n/a: se que es confuso pero piensen en sessh con muchos hermanitos)
Inuyasha estampó el puño en la boca. —Es la mujer vinculada a nuestro hermano. Respétala—.
El hermano más joven hizo una mueca y se dio una palmada por encima de su labio partido, ahora sangrando. Asintió y bajó los ojos. Inuyasha suspiró. Echó un vistazo a Sesshomaru.
—Lo que Padre está diciendo es que no sabe cómo hacer para arreglar las cosas. No sólo le ha causado problemas a tu vinculada haciendo que otros hombres la desearan-—
—Desesperadamente—, dijo el hermano menor.
Inuyasha gruñó. —Sigue hablando, si quieres perder algún diente.— Sus ojos volvieron a Sesshomaru.
— Padre realmente ha hecho un lío. Por desgracia, la grabación fue vista por muchos hombres. Se han generado muchos problemas. Necesitamos tu ayuda. Necesitamos que dejes a un lado la rabia porque no se está creando un serio problema con nuestra gente. —
Sesshomaru se tensó. Las emociones se filtraban a través de su rostro. Parecía molesto cuando le dirigió una mirada a su padre antes de centrar toda su atención en su hermano.
—¿Cuál es el problema?—
Inuyasha vaciló. Sus ojos parpadearon hacia Kagome y luego de vuelta a Sesshomaru. —Ellos quieren una como ella. Algunos demandan que les permitamos ir al planeta de ella para encontrar mujeres con las que puedan vincularse—
Kagome sabía que no era la única sorprendida por esa declaración. Oyó el silbido de Sesshomaru y sintió como se tensaba su cuerpo. Se relajó un segundo más tarde, sacudiendo la cabeza.
—Diles que no estamos en la esclavitud. Lo que quieren está mal. No iremos a otro planeta a robar mujeres. Tenemos una gran población de mujeres aquí. Nuestros hombres superan en número a nuestras mujeres, pero no es un problema —
—Lo intentamos.— dijo el hermano que no había hablado todavía. —Ellos están dispuestos a la rebelión, Sesshomaru. Tenemos una guerra en nuestras manos. Ellos pueden atacar a nuestra familia en grupo y despojarnos del poder. Muchos desean traer a su especie aquí. Quieren una como ella. —
—No soy un maldito juguete— Kagome estaba furiosa. —Sesshomaru tiene razón. No pueden ir a mi planeta para secuestrar a las mujeres —
—Ellas no son iguales a nuestras mujeres.— Gruñó Sesshomaru.
El hermano más joven soltó un bufido. —No me digas.— Su labio había dejado de sangrar. —Ella está construida para el disfrute puro. Es mucho mejor que nuestras mujeres. Era excitante sólo el hecho de mirar cuando estaba entre tus brazos. —
Hyvin Berrr volvió esta vez a darle un puñetazo. El padre le golpeó con fuerza suficiente para hacer tambalear. Hyvin Berrr gruñó.
—Basta.— Se volvió para dar a Kagome una mirada de disculpa. —Es joven y su boca está a cargo de su región inferior. Por favor, perdona su juventud. —
Sesshomaru levantó a Kagome de su regazo y suavemente la sentó junto a él. Poco a poco se puso de pie para mirar a su hermano menor.—Una palabra más para avergonzar a Kagome y yo te golpeare.— Miró a su padre.
—Ellos no entienden que es diferente en muchos sentidos además del sexual.—
Hyvin Berrr vaciló. —¿Cómo cuales?—
—Ellas no comparten el sexo con otros—dijo Sesshomaru en un tono tranquilo. Le dirigió una mirada a su hermano menor. —Eso significa que sólo tendrás sexo con una mujer hasta la muerte.— Miró de nuevo a su padre. —Es consciente de su cuerpo desnudo. No va a ir desnudo a menos que estemos solos. Es su manera. Necesitan tener fuertes emociones hacia un hombre para tener relaciones sexuales con él. Ella necesita un fuerte compromiso y mi atención para ser feliz. Estoy feliz de hacerlo, pero ellos lo estarán? —
Sesshomaru dirigió la mirada hacia el hermano que sólo había hablado una vez. —Rever, son muy incontrolables. A mí me parece refrescante, pero la mayoría de los hombres estarían en desacuerdo con una mujer que no se somete, ni cumple sus demandas. Su raza se resiste por lo que he aprendido de ella. Ella no ha concebido por lo que es probable que no seamos compatibles. A mi no me importa. La quiero más que a nada. Sé que muchos hombres demandan para vincularse que las mujeres sean capaces de proporcionarles descendencia. —
Inuyasha sonrió. —Daremos a conocer esta información. Les haremos meditar sobre el deseo de una mujer como ella, sin importar cuán interesados estén sexualmente. Puede que funcione. De lo contrario, tendremos que enfrentar este problema—.
Rever se encontró con los ojos de Kagome. —Es tu mundo muy diferente al nuestro?—
Ella dudó. —El agua es azul y como el cielo. Sólo tenemos una luna. Los árboles son de color marrón en su mayoría. Hombres y mujeres son iguales. Las mujeres lucharon por ese derecho. Amamos una buena pelea. Tenemos un historial de defendernos cuando somos atacadas. Si yo no amara a Sesshomaru tendrían serios problemas conmigo. —
—Ella mató a uno de sus agresores—dijo Sesshomaru en voz baja. —Van a matar por protegerse a sí mismas. Son un pueblo fuerte. Ellas merecen nuestro respeto. Si algunos de nuestros hombres desean encontrar a la mujer con que vincularse, tiene que ser de manera voluntaria por parte de la mujer. —
—De acuerdo—, gruñó Hyvin Berrr. —Les daremos los hechos de tus mujeres, junto con los inconvenientes. Vamos a decirles que si desean intentar vincularse a una mujer de tu raza, primero debe obtener el consentimiento de ella. —El hombre miró a Kagome. —¿Tu gente sabe de nosotros?—
—Creemos que estamos solos en el universo. Tenemos la sospecha y la esperanza de que existan personas en otros planetas, pero no creo que estemos listos para que alguien venga a hablar abiertamente con nosotros. Les daría miedo y mi gente es peligrosa cuando tiene miedo. La mayoría ataca cuando tiene miedo. Mi planeta está dividido por muchos líderes y no todos son de la misma opinión. Todavía tenemos peleas entre nosotros que a veces se convierten en guerras.
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