Disclaimer: MARVEL & Disney no me pertenecen.
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Se había dado una ducha caliente. Últimamente su cuerpo no estaba reaccionando bien al embarazo. Estaba mareada casi todo el tiempo. Hambre ni tenía, porque sabía que más tarde, vomitaría todo. Sentía su vientre más hinchado de lo normal. Realmente esto era una bomba de tiempo. Y era que el miedo era el mayor freno de Natasha. Aún no comprendía aquel temor de decirle a Steve que será padre. Él no sería capaz de abandonarla, ni a ella ni al bebé que está por llegar. Pero había algo, en su interior, que le indicaba que todo esto, no pintaba nada de bien.
Se vistió con unos shorts y una camiseta, ambos de color gris, y decidió acostarse nuevamente. Se llevó ambas manos a sus sienes. Si no era el mareo, eran las jaquecas.
Ya no podía seguir con todo esto. Se lo diría, estaba decidida…
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Su estómago rugía por algo de comer. Así que, sin más, se dirigió a la nevera para prepararse algo de comer. Ella comprendía que debía comer un poco más. Aquella criatura absorbía todos los nutrientes de su cuerpo.
— «Como un alienígena.» —Pensó entre risas.
Sacó un vaso de leche, cortó algunas frutas y sacó cereal para acompañar; se dirigió a las mesas para comer, mientras veía su Smartphone, donde Clint le enviaba videos de sus hijos haciendo travesuras. Siempre la hacían reír. Los amaba demasiado. Ahora que lo pensaba, ni siquiera Barton sabía acerca de su pequeño bebé creciendo dentro de ella ¿Cómo sería la reacción de él cuando lo sepa? Esbozó una tímida sonrisa al pensar en eso. Pero había una pregunta que ella no se había hecho ¿de verdad quería tener a este bebé? Era una pregunta tal vez fría… pero si colocaba paños fríos a todo esto ¿cómo sería criar a un bebé teniendo una vida de ocultarse todo el tiempo de las autoridades? Ahora, sentía culpa de traer a una criatura que no tiene la culpa de lo que sucede en el mundo real. Y quizás se debía a los cambios hormonales, después de todo, el hecho de tener un bebé te cambio tanto por dentro como por fuera.
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James aún estaba aturdido con la noticia. Como sus recuerdos ya habían regresado poco a poco a su cabeza, él ya podía recordar casi todo. Y a Natasha por supuesto.
El tema, es que él sabía que la graduación consistía en la esterilización. Así que, era poco o casi nada, la probabilidad de un embarazo. Pero ahora ¿cómo era posible eso? No quería indagar tanto. Después de todo, han pasado varios años y Natasha probablemente no recuerde nada sobre su relación con el ex soldado.
Entró en la cocina y la vio sentada en una de las mesas. No se veía muy bien. Al parecer, no había dormido bien en semanas. Y quizás hace cuánto tiempo estaba así.
De pronto pensó en Steve ¿sabría sobre esta situación? ¿sería bueno preguntarle? No estaba seguro del todo, no quería meterse en problemas. Pero de que era delicado, lo era.
Decidió entrar e ir a la máquina de café que había ahí. Ella aún no había percibido su presencia. Presionó uno de los botones. Ni siquiera tomó atención qué sabor había escogido. Estaba pensando en las palabras que le diría a ella. Se sentía nervioso. Demasiado al parecer; la máquina dejó sonar un pitido, indicando que el café estaba listo para ser retirado, y segundos después, James se percató, sacando el vaso con un café preparado.
Lentamente, caminó en dirección hacia la mesa de la ahora rubia Romanoff. Y ella, no levantaba la cabeza para observar. Estaba muy metida en sus pensamientos al parecer.
— ¿Puedo acompañarte? —Preguntó suavemente James Barnes. Natasha subió su mirada, encontrándose con los ojos de él. Ella no dijo nada y asintió afirmativamente con la cabeza, dejando que el muchacho se sentase frente a ella—, no luces muy bien…
— Si… el viaje hasta acá es muy cansador —Respondió ella. Hasta su voz parecía agotada. Esto preocupó al ex soldado soviético, tomando un sorbo de su bebida caliente.
— Es verdad… pero es eso o los años están pasándote la cuenta —Dijo en un tono burlesco, esperando que Natasha sonriera un poco. Y lo consiguió, porque amaba verla sonreír.
— Despertaste de buen humor Barnes… —La rubia dijo, mientras se llevaba unos bocados de fruta a su boca—, eso es bueno ¿Cómo salieron los exámenes?
— Hasta el momento, Shuri dice que estoy bien. Nada malo hasta el momento… —Suspira de forma melancólica—, los encefalogramas salieron normales, pero si, debo chequearme todos los días sólo por rutina.
— Me alegro mucho. Steve debe estar muy contento con los resultados —Mencionó ella.
— Si, me encontré a Steve y Sam acá, conversamos un poco, pero volví porque no había comido nada desde la mañana —Le dio otro sorbo a su café, que, al parecer, había escogido uno con vainilla. No sabía tan mal después de todo. —La miró a los ojos y disparó, como también suele hacerlo—, vi tus exámenes…
— De qué estás hablando… —Sonó lo más coherente posible. Pero James era bueno detectando mentirosos, al igual que ella.
— Natalia —La llamó por su nombre y ella reaccionó al estímulo. Una corriente eléctrica le recorrió de la cabeza a los pies—, tus exámenes estaban en el computador de Shuri. No los eliminaste…
Ella calló unos segundos, que, para ella, parecían siglos. No podía creerlo. Estaba segura que había hecho todo el trabajo. O sencillamente se olvidó de hacerlo al ver el resultado. Y ahora no podía hacer nada. Lo que sí sabía, era que quería salir corriendo de ahí y hundirse en sus propios problemas; y el hecho de llamarla por su verdadero nombre, indicaba que sus recuerdos estaban ahí…; se levantó de la silla, dándose media vuelta, pero antes, Bucky la había tomado del brazo delicadamente, haciendo que volteara a verla.
— Nat… de verdad, no quise sonar indiscreto…
— No quiero…hablar de esto contigo…
Ella se retiró sin decir palabra alguna. Porque sabía el error que había cometido.
Porque ahora James Barnes sabía su secreto.
[Continuará...]
¿Mucho drama? Yo encuentro que no. Pero no desesperen, tengo escrito varios capítulos, quien sabe que pueda pasar. Lo que sí, la historia está por terminar. Gracias a toda la gente que me deja review, en serio se los agradezco.
