Disclaimer: MARVEL & Disney no me pertenecen.

Notas de la Autora: Cursiva en comillas son diálogos telefónicos.


.

.

.

"¿¡Que estás QUÉ?!" —Se escuchó desde un auricular la voz de Clint Barton. Natasha tuvo que alejar el teléfono de su oreja un momento. — "¡¿Estás segura de eso Nat?!" —Volvió a preguntar.

— Clint, si, es verdad, tengo pruebas y exámenes… estoy embarazada —Afirmó Natasha a su amigo. Éste, simplemente, no podía creerlo.

Después de la visita de Shuri, Natasha sintió la necesidad de hablar con su mejor amigo. Ya no podía con tantos sentimientos en su pecho. Se sentía ahogada. Y el mejor para dar consejos, era él. Con una familia bien formada, debía sentir más o menos la presión de ser padre. Pero además de eso, conoce su historia.

"Es un milagro Nat, de verdad, estoy muy feliz por ti y por…" —Hizo una pausa y pensó, que aún no sabía quién era el padre, pero no había que ser demasiado deductivo. Hawkeye sabía mucho más sobre la relación de ellos dos— "Es de Rogers ¿verdad?"

— Sabes que sí… —Suspiró—, ¿de quién más podría ser?

"¿De Barnes?"—Bromeó Barton, esperando el contra ataque de su amiga, pero no fue así. Natasha se había quedado en silencio— "¿Nat, estás bien?"

— No, no lo estoy Clint… —Su voz era temblorosa—, me he sentido pésimo estas últimas semanas. No sé cómo afrontar esto…nunca he sido madre, no sé qué hacer…

"Tranquila, no te angusties, te hará pésimo a ti y al bebé… primero que todo, ¿hablaste con él?" —Y el silencio era evidente—, "Natasha… ¿en serio?, tienes tres meses de embarazo y Rogers aún no sabe que será padre? Cuando quieres ser cruel, lo eres de verdad."

— Se lo voy a decir. Ya no tengo opción, además, con el paso del tiempo se notará, lo sé —Respondió en su defensa—, es sólo que… no sé como él lo vaya a tomar. Nosotros no decidimos tener un bebé Clint. Entiéndeme…

"¿Nat, tú crees que Rogers te va a dejar y además con un bebé en camino?" —Intentaba calmarla de alguna manera—, "Steve tiene buenos valores, no te va a abandonar".

— No me refiero a eso… no tengo idea si él quiere ser padre. Nunca lo conversamos, jamás se nos pasó por la mente… —Aún su voz era entrecortada por los nervios.

"Tasha debes decirle. Entre más tiempo pasa, es peor" —Barton tenía razón. El tiempo le estaba jugando en contra. — "En el peor de los casos, si tu relación con Rogers empieza a decaer, ven acá. Con Laura cuidaremos de ti y tu bebé. Pero no lo creo, porque Steve te ama de verdad" —Una pequeña lágrima estaba asomándose por los ojos de ella. Sus palabras eran tranquilizadoras— "Sea la decisión que sea que tomes… él te apoyará".

— Gracias Clint… de verdad… lamento…todo esto. Generalmente no suelo ser así.

"Estás embarazada y es normal. Tu cuerpo está más sensible, lo pasé con Laura. Créeme que te entiendo". —Barton. Siempre estaba para ella, en los peores y mejores momentos. Y además él cuidaría siempre de ella indirectamente. —, "¿Qué harás con Barnes?" —Preguntó después—, "Sabe tu secreto…"

— Él no dirá nada. Sé que no lo hará —Le aseguró Natasha. Clint se quedó en silencio unos segundos, él no confiaba en el ex soldado del invierno, pero si ella le decía claramente que confiaba en que no lo haría, tendría que creerle—, sé que suena extraño, pero Barnes no es de esos tipos Clint…

"Tú lo conoces más que yo. Y si dices que él no hará nada, también te creeré" —Dijo resignado—, "prométeme que lo harás Tasha, no le hagas esto a Rogers…él te ama de verdad".

— Lo sé Clint, se lo diré. Quiero encontrar el momento y la tranquilidad de poder contarle.

La voz de la rubia se sentía más calmada. Eso dejó en paz a Barton y confiaba en ella; Natasha cortó el teléfono dejándolo encima de la cama, suspirando y cerrando los ojos. Tenía que afrontarlo.

De pronto, Steve entra en la habitación y la ve ahí, sentada, mirando hacia el enorme ventanal. Al parecer no se había percatado de la presencia de él; cerró la puerta lentamente y empezó a caminar, quedando frente a la cama. La veía perdida en sus pensamientos, y lo más probable, que estaba pensando en cómo le contaría la noticia.

— Nat —Ella volteó lentamente y ahí estaba él, con esa mirada tan acogedora y paternal, cómo él sólo puede serlo—, ¿has podido descansar?

— Si, me he sentido bien, y ahora mucho mejor que te veo —Ella sonrió tímidamente, a lo que Steve no tardó en acercarse a su lado, tomar su rostro y besarla tiernamente. La rubia se separó de él, abrió sus ojos, notando que sus ojos se mantenían cerrados; Steve pudo sentir la fría mano de Natasha acariciar su mejilla, pasando por su frondosa barba. Los abrió, encontrándose con aquellas esmeraldas, que brillaban cada día que pasaba con ella.

»— Te necesito Steve… —Acercó su rostro hacia el hombro del ex soldado, llenándolo de besos y algunos pequeños mordiscos, a los cuales, el rubio reaccionó, suspirando ante sus encantos. Y es que era imposible arrancar de la telaraña de la viuda.

— También te necesito Nat

.


.

Dos días después.

Sam Wilson no era espía, pero no había que ser demasiado inteligente como para saber, que algo entre Steve y Natasha había pasado.

Después de ir a Wakanda, esos dos estaban demasiado callados, para su costumbre ¿Habrían discutido por algo? No era que le interesase, pero prácticamente los conocía demasiado.

Volvieron a los Alpes suizos, o a la Mother Base, como le decía Falcon. Los tres bajaron y se encaminaron a la cabaña.

Nadie hablaba, y el moreno se sentía demasiado incómodo. No sabía qué hacer. O de verdad había pasado algo o era su imaginación. El ambiente era incómodo. Steve había salido a fumar un cigarrillo afuera, mientras Natasha, sacaba las provisiones para comer algo, ya que habían llegado tarde y tenían ganas de comer, sobretodo ella.

— Nat, iré de vuelta a Wakanda —Soltó de pronto el moreno. La rubia abrió los ojos—, creo que a Redwing le hace falta una mantención si queremos prepararnos para la próxima misión.

— Puedes partir mañana, debes descansar Sam —Respondió dejando de lado un poco lo que estaba haciendo—, mientras Lang no nos avise con más información, podemos estar tranquilos aquí.

— Lo sé —Se rascó su cabeza—, pero los problemas se arreglan de a dos, y creo que estoy sobrando—Intentó sonar gracioso, y resultó. Natasha esbozó una pequeña sonrisa ladina. Claramente, él se había dado cuenta de la distancia de Steve con ella.

— Eres bueno o Steve es demasiado predecible —Ella se cruzó de brazos.

— No sé qué habrá pasado, pero, no me gusta verlos así. Necesitan estar a solas. Además, independientemente de lo que suceda entre ustedes, esto no ayuda a estar concentrado en las misiones —Intentó sonar creíble con la última respuesta, pero Natasha estaba sonriendo, como si se estuviese burlando de él—, estoy hablando en serio.

— No se nota —Seguía en la misma posición de brazos cruzados, intentando no reírse por la seriedad de Sam.

— Está bien, soy pésimo mintiendo. Sólo quiero que sepas, que cuando vuelva, se hayan arreglado ¿está bien? —Dijo esto último, dándole un pequeño abrazo a la ex espía—, volveré en tres días ¿suficiente tiempo verdad?

— Si, no creo que haya problemas —Le dedicó una sonrisa, haciendo que Sam asintiera con su cabeza. —Sam… —Dijo ella. Sam volteó a verla—, gracias.

Falcón se puso el traje y salió de la cabaña, yendo hacia Wakanda o quizás donde. La excusa era dejarlos que resuelvan sus problemas. Al menos eso era lo que el percibía. Era de esperar, que ambos estén dispuestos a hablar y conversar, pero ¿cuál de los dos cedería primero?

Steve había entrado finalmente, cerrando la puerta tras de sí, encontrándose con ella, frente a frente.

No sabían cómo empezar… o cuál de los dos hablaría. El silencio era lo único que reinaba en aquella casa.

[Continuará...]

.


Nos estamos acercando al final de esta historia, es por eso, que estoy escribiendo más páginas (como 6 por capítulo) no es este el caso, pero así serán, para no alargar tanto el chicle. Espero que les haya gustado chimuelas y chimuelos.

Atte

Kuchi-San.