Las horas transcurrían. Ninguno de los dos se había dirigido la palabra. Codie miraba curiosamente por la ventana y Ratchet conducía seriamente.

-Dijiste que naciste ¿Verdad?- el niño rompió el silencio.

-Sí.- respondió Ratchet fríamente.

-Entonces, ¿Tienes familia?-

Ratchet se quedó en silencio. Esa pregunta le acababa de abrumar el pensamiento. Tuvo familia alguna vez pero a penas y la recordaba. Él era el segundo hijo de una familia de clase media. Su vida fue corriente, como la de cualquier bot cybertroniano. Logró preparase para médico, con honores. Se decía que era el mejor de su clase. Pero las cosas se tornaron hostiles en su planeta. Y un día, se enteró que su familia, su hermano mayor y sus padres, habían fallecido producto de la guerra. Después de eso, lo único más parecido a familia que había tenido, era el equipo al que pertenecía.

-¿Ratchet?- interrumpió el pensamiento profundo del mech.

-No…- respondió con algo de aflicción. –Estoy solo.-

-Puedo hacerte compañía.- se ofreció Codie.

-Pronto te irás con tu familia, niño. Ellos te están esperando.-

Codie apartó la mirada de la ventana. No supo que responder. Se frotó el brazo y decidió desviar el tema.

-Juguemos un juego de palabras.- sugirió.

Al cual Ratchet se negó rotundamente a pesar de la insistencia del niño.

….

Ya estaba atardeciendo. La gran parte del viaje, se mantuvieron callados. Hasta que esta vez, Ratchet fue quien comenzó:

-¿Dónde te está esperando tu padre?-

-No lo sé.- respondió con tranquilidad.

-¿Cómo que no lo sabes? ¿Entonces cómo te piensas reunir con él?-

-Yo no lo sé.- respondió con inseguridad.

-Eso no es una respuesta. Entonces ¿Cómo es que sabes que te está esperando?- comenzó a decir un poco enojado.

-Yo…- comenzó a titubear. –Yo…-

-Tú ¿Qué?- Ratchet estaba perdiendo la paciencia. Este chico le había engañado para irse con él.

-¡No tengo un papá!- casi gritó para frenar los cuestionamientos del mech.

Funcionó; Ratchet se quedó completamente callado.

-No tengo papá ni mamá; ni si quiera tengo familia.- resopló con tristeza. –Soy huérfano. Estaba viviendo en un orfanato pero ahí me trataban muy mal. Así que decidí escapar.- comenzó a sollozar. –Pedí venir con tigo porque me salvaste de aquellos perros.- sus lágrimas corrían silenciosamente por sus mejillas. –Tenía frio y quise entrar a un lugar para refugiarme; pero los perros me sacaron y me iban a atacar pero tú me salvaste.-

Ratchet se quedó mudo ante la confesión. Le recordó su estado de soledad antes de ir con Optimus hacia la tierra. Sabía cómo se sentía el niño exactamente. También estuvo solo sin nadie a quien buscar para hacerse una mísera compañía.

-Lo siento…- susurró Codie.

-Solo quieres compañía.- respondió el mech con suavidad. ¿Estaba conmovido? –Puedes acompañarme, si quieres.-

Nunca pensó que fuera a decirle eso a quien consideró un parásito al principio. Y aún más habiendo rechazado la oportunidad que Bumblebee y Raphael le habían dado.

…..

La noche calló. Ratchet estaba agotado del viaje. Habían recorrido cientos de millas sin descanso. Se detuvo en medio de la nada. Donde los grandes árboles le cubrieran un poco de la vista de los cons y de los humanos.

Ahí bajó a su acompañante y luego se transformó en modo robot.

La luna estaba en menguante. Su luz a penas, dejaba verse el uno al otro.

Ratchet se sentó sobre el suelo. Necesitaba relajarse un momento. Codie le siguió y se sentó a su lado.

-¿Cuál es la razón de tu viaje?- preguntó el niño.

-Solo viajo. Sin un verdadero rumbo.- respondió fríamente.

-¿Tu especie necesita comer?- preguntó curiosamente.

-¿Qué?- sorprendido por la pregunta tan simple pero repentina.

-Sí, ¿Ustedes necesitan alimentarse o simplemente no comen?-

Ratchet sonrió al percatarse de la pregunta. Era lógico que se lo preguntara, los humanos pasan creyendo que ellos son iguales a sus creaciones primitivas. Aún no diferenciaban la biología y la simple robótica.

-También nos alimentamos, pero no tan seguido como ustedes.-

-¿Qué comen?-

-Diferentes derivados de nuestro combustible, énergon.-

-Ya veo.- pensó un momento y dijo, por fin, lo que tenía en mente desde que inició ese tema. –Lástima que yo no pueda comer tan distanciado como tú.-

Entonces Ratchet entendió. ¿Cómo no se había recordado antes? Los niños siempre se pasaban una parte del día alimentándose; sobre todo Miko, parecía que nunca antes hubiese tomado un solo bocado de alimento. Entonces recordó que por esa misma razón, la chica introvertida había dejado más de un paquete con comida dentro sobre sus cosas. Este las recogía y guardaba para usarlos en caso de emergencia. Eso hiso después del accidente ocurrido con Raph y de haberse sumado la pequeña Tessa al equipo.

Codie miraba al suelo distraídamente. Entonces le sorprendió, ver de repente como algunos dulces y snacks cayeron frente a él. Levantó la mirada para ver que Ratchet era quien se los estaba poniendo delante. El niño sonrió y comenzó a comer casi de inmediato. Lucía como Miko, comía con tal desesperación; parecía que se iba a atragantar.

-Gracias.- dijo Codie, con la boca atascada de comida.

Ratchet sonrió con sarcasmo y dijo:

-No es nada.-

-No. En serio; gracias.- dijo esta vez con su garganta clara.

Su mirad reflejaba el verdadero y profundo agradecimiento. Luego continuó comiendo.

Ratchet, al ver la mirada pura en Codie, se vio reflejado a sí mismo en su infancia; tan alegre, tan sincero y verdadero. ¿En qué momento perdió esa chispa tan pura? Recordó la honestidad y arrepentimiento del niño hacía unos minutos atrás. Él tampoco estaba siendo honesto ni con Codie, ni con él mismo.

-Voy a buscar a mi familia…- dijo Ratchet con sinceridad.

Codie se le quedó mirando con duda. No le había entendido lo que quería decir.

-Me dirijo al este para buscar a mi familia; a mis hermanos…- miró al suelo tristemente. –Aunque no sé si al menos estarán vivos. Por eso los estoy buscando.-

Codie se acercó un poco más. Y se recostó a su brazo, en modo de consuelo.

-Los encontraremos. Y si no; ya seremos dos tipos sin familia juntos, al menos.-

Continuará…