Disclaimer: MARVEL & Disney no me pertenecen. Sino, en TWS hubiera pasado más que un beso entre Steve y Natasha.
Notas de la autora: Ya saben. Serán capítulos algo extensos (más de 1000 caracteres). Quédense tranquilos, porque sigo escribiendo el capítulo final y tengo choque de ideas. No los molesto más. Lean.
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En alguna parte de los campos de Wakanda...
A pesar que James iba periódicamente a realizarse sus exámenes rutinarios, él vivía en uno de los enormes y hermosos campos que tenía Wakanda. No es que no le gustase quedarse en el palacio real, de hecho, estaba acostumbrado a estar en tranquilidad con la naturaleza. Era algo que, quería disfrutar después de su congelamiento. Además, aquella cabaña tipo choza, era bastante acogedora.
— Se lo dijiste al final —Rompió el hielo James, quien estaba acarreando algunos palos de leña. Steve estaba un poco más allá, ayudando a cortarla.
— No tuve opción, aunque en realidad, me hizo confesar, porque… ya lo sabía —Dijo ella—, me escuchó hablar con Shuri ese día.
— Ya veo… digamos que te 'encerró', eso fue bueno —Intentó alivianar el ambiente con ese comentario y le resultó; Bucky estaba algo nervioso, pero quería salir de la duda, así que preguntó sin más—, Y entonces ¿creías que le iba a contar yo? —Dijo él. Natasha negó con la cabeza.
— No harías eso, te conozco bien, Barnes —Lo miró a los ojos—, no eres de esas personas.
— Al menos aún me recuerdas como soy —Le dedico una leve sonrisa, algo melancólica tal vez.
— Nunca te he olvidado. También sé lo importante que eres para Steve —Dijo esto mirando sus zapatos—, pero ya sabes, el tiempo pasa…
— Lo sé, y no te he reprochado nada —Lo mencionó casi en un susurro—, se me es raro verte con Steve, pero también me alegra que él haya encontrado a su pareja perfecta. Uno de sus grandes sueños era formar una familia después de que la guerra terminase, pero bueno, ya sabes lo que pasó al final.
— No soy perfecta y lo sabes, James —Se cruzó de brazos—, sabes bien que tengo un pasado no muy heroico. Y sobre la familia, pues, creo que ninguno de los dos buscó esto…
— Nadie lo es… pero él te eligió a ti, siéntete bien. Súmale a eso, de que tendrán un hijo… —Mencionó. Y tenía razón, serían padres. Lo más importante ahora, era aquel bebé que venía en camino.
— Todo esto es tan extraño. Después de la ceremonia, tenía claro que esto nunca iba a pasarme. Pero bueno… haré de suponer que es una señal —Posicionó ambas manos en su vientre, mirándolo con dulzura—, aún no puedo creer que una criatura se esté formando dentro de mí…
— Si, es increíble. Pero yo sé que lo harán bien… tanto tú como Steve, serán buenos padres —La miró y no pudo evitar sentir que su corazón palpitaba a mil por hora. No estaba seguro si seguía atado a ella sentimentalmente. Pero su corazón dolía.
— Veo que han conversado harto sin mí —La voz de Rogers se asomó. Ambos miraron al ex capitán américa—, corté toda la leña que necesitas Buck, además de ordenartela un poco.
— Gracias, no te hubieras molestado —Agradeció—, vengo recién despertando, pero mi fuerza no ha desaparecido del todo.
— Steve sólo quería ayudar, ya sabes cómo es —Ella dirigió su mirada hacia él.
— Supongo que ya sabes… —Dijo esto Rogers, sacudiéndose los vaqueros, ya que tenía unas astillas de leña—, sobre el por qué estamos acá…
Ambos, Natasha y James intercambiaron miradas de complicidad que sólo ellos podían entenderse ¿Qué sería lo más apropiado? ¿Hablar con la verdad o seguir mintiendo un poco? De pronto, James escuchó la voz de ella primero, esperando que…
— Bueno —Hizo una pausa para continuar y pensar bien que decir—, Barnes ya sabe la situación. Le acabo de comentar ahora… —Dijo ella firme, a lo que James tendría que seguir con el diálogo—, no creo que te moleste que le haya contado…
— Para nada, creí que era mejor que lo mencionaras tú…—Natasha suspiró internamente. Claramente ninguno de los dos iba a decir que James supo primero sobre el embarazo. El de barba e cruzó de brazos.
— Para no recibir una patada por parte de ella ¿no? —Bromeó Bucky Barnes, haciendo que el ambiente fuese más relajado.
— Ni te imaginas que podría hacerle —Una pequeña sonrisa maliciosa se había formado en sus labios, mirando a Rogers.
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Después de algunos análisis, el bebé de Natasha y Steve estaba formándose de manera saludable. Ambos estaban viendo una ecografía en directo y Steve sentía que el corazón se le saldría por la garganta de la emoción. Estaba a su lado acompañándola.
Natasha por su parte, también estaba feliz por esto. Nunca se imaginó un momento así. Con un embarazo y que, además, el padre fuese Steve Rogers. A veces creía, que vivía en algún tipo de sueño. Eran demasiadas cosas buenas para ella, quien siempre creyó, que merecía lo peor. Con Steve se dio cuenta, que podía tomar una segunda oportunidad, y así fue. Dio ese paso, y no se arrepentía para nada.
Se podían escuchar los latidos cardíacos de la criatura. Natasha abrió los ojos sorprendida y volvió su mirada a Steve, quien estaba igual de emocionado.
— El bebé está saludable —Habló Shuri—, se está formando y creciendo de manera normal. Y claramente sus latidos son la prueba de ello —Los miró a ambos—, lo que si Natasha, tienes que comer bien, eso implica vitaminas y minerales.
— Los antojos son terribles Shuri —Respondió la rubia—, intento no tomarlos en cuenta, pero me matan esas malditas ganas.
— Espero que se pasen pronto, o vas a devorar la nevera —Steve comentó, haciendo que la morena soltara una pequeña risa. Ella observó a Natasha, que tenía el ceño fruncido—, sabes que son bromas… pero si, Shuri tiene razón. Debes comer bien, para que no tengas problemas y nuestro hijo tampoco.
— «Hijo» —Pensó—, «nuestro hijo…»
— Por cierto ¿ya saben cómo le pondrán? —Preguntó la Wakandiana. Ambos se miraron y claramente, habían olvidado ese detalle.
— Ni siquiera lo hemos pensado —Dijo Natasha—, han sido tantas emociones en estos últimos días…
— Tenemos seis meses para pensar en un nombre —Steve tomó su mano delicadamente.
— Pueden esperar a que sea una sorpresa —Mencionó la morena—, me refiero al sexo del bebé, es más emocionante.
— Shuri ¿podemos saber si será niño o niña ahora? —Pregunta Steve expectante
— Yo esperaría un par de semanas más —Menciona ella—¸para asegurarnos bien y ustedes estén más tranquilos. Así que, por ahora, Natasha —Ella asiente—, ya sabes lo que tienes que hacer, cuidarte, comer bien y-
— Sobre las misiones…—Interrumpe ella y la morena vuelve a tomar palabra para continuar.
— Eso mismo, sobre las misiones —Ella se gira sobre su silla hacia el ordenador e ingresa algunos datos y continúa con la plática—, sé que el capitán Rogers quiere lo mejor para ti así que…
— ¿Le darás reposo? —Pregunta el súper soldado expectante a la respuesta de Shuri.
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— No fue tan malo después de todo —Steve escuchó la voz de Natasha, mientras iban caminando por un corredor hacia sus habitaciones—, sabes que Shuri es muy buena con la tecnología, no pasará nada. Sino, mira el traje que tiene el rey T'Challa.
— Lo sé Nat, es sólo que no me parece correcto que puedas ir igual a las misiones en tu estado y no, no estoy desconfiando de Shuri.
La científica de Wakanda le dijo que haría unos arreglos a su traje de espía. Más protector contra golpes, utilizando la misma tecnología que el traje de Black Panther. Eso puso feliz a Natasha, ya que, a pesar de los malestares, ella quería seguir participando en las misiones con Sam y Steve. Era su razón de ser y su esencia de espía. Lo que tenía claro, era que más adelante, a medida que su vientre creciera, no podría ir. Pero por mientras, quería aprovechar que aún poseía movilidad.
— Sólo estoy embarazada Steve, no estoy enferma —Su voz cambió a uno más serio. Luego se dio cuenta que había sido un poco dura con él y cambió a un tono más suave—, no te preocupes, estaremos bien —Dijo eso recalcando la palabra. Steve se detuvo un momento, pensando un poco las cosas.
»— ¿Steve? —Continuó ella, ya que Rogers no respondía—, lamento si te incomodé con esto…
— No, está bien —Volvió a oír su voz—, quizás me estoy preocupando demasiado —Dijo esto suspirando—, sé que te cuidas y sé que también cuidarás bien a nuestro hijo…
— Problemas de un padre primerizo —Natasha se acerca a él, quedando frente a frente. Luego de eso, la muchacha toma ambas manos de Steve, entrelazándolas con las de ella—, supongo que es normal que seas más protector de lo que ya eres…
La rubia esbozó esa sonrisa que tanto ama ver Steve. Y él no pudo evitar besarla. Sentir sus labios siempre era nuevo para él, aunque lo hubiera hecho cientos de veces.
— Intentaré relajarme un poco más —Dijo él—, sé que tampoco te hace bien que esté siempre pendiente de ti —Tomó el rostro de Natasha con su mano derecha, acariciando su mejilla con el pulgar—, si ves que actúo mal…
— Steve, te preocupas demasiado… —Respondió dulcemente—, no tienes que hacer nada diferente ahora… lo único que debes hacer es amarme… —El hombre no pudo evitar sentir una corriente eléctrica desde su cabeza hasta los pies con ese comentario. Cuando Natasha coqueteaba con él lo hacía en serio, sin titubear. Y era una de las mil cosas que amaba de ella.
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2 Semanas después, Wakanda, 00:45am
Steve y Natasha decidieron conocer el sexo de su futuro bebé. Al principio debatieron sobre eso, ya que la rubia igual quería esperar hasta el parto. Pero Steve como siempre, la convenció de saber antes, ya que, además de las molestias que ella tenía, la ansiedad le haría mucho peor. Eso hizo recapacitar a la rubia.
El resultado: El bebé sería niño.
Ambos se alegraron bastante con la noticia. Aunque Steve creía que sería una bebita. Pero, de todas formas, estaba feliz. Era el mejor día de su vida.
Natasha no paraba de tocar su pequeño vientre, mientras pensaba en algún nombre apropiado para el nuevo integrante de la familia. Sólo se le ocurrían nombres en ruso.
— «Dmtri, Aloysha, Grigorii, Alexei…» —La rubia se daba vuelta en la cama, pensando cual sería el nombre apropiado ¿Steve habrá pensado en alguno? —, ¿Steve?
— ¿Si? —Dirigió su atención a ella. Estaba leyendo un libro que le prestó Sam, "Orgullo y Prejuicio". —, ¿te sientes bien? —Cerró el libro, dejándolo en la mesita de noche.
— ¿Has pensado…cómo se llamará nuestro bebé? —Preguntó—, tengo algunas ideas, pero quiero que lo conversemos…si no te importa claro está.
— Si, había pensado en un nombre, pero no sé si te agrade la idea —Esto lo dijo algo preocupado. Natasha arqueó una ceja ¿qué tan terrible puede ser un nombre para un bebé? —Steve acercó a su amada en su regazo, y ella rodeaba su cintura con su brazo derecho.
— ¿Hitler? —Bromeó ella. Steve soltó una risotada—, entonces no sé qué tan terrible puede ser aquel nombre. Sólo dilo.
— Quiero que se llame… James Rogers.
Bueno, claramente no esperaba escuchar el nombre de James. Procesó aquella información nuevamente. Steve veía que su enamorada no articulaba palabra, así que decidió contarle el motivo.
»— Sam será el padrino… y pensé que llamar a nuestro bebé con el nombre de Bucky sería lo justo. Entiendo que pueda desagradarte la idea, pero podemos pensar en otro nombre si así lo deseas Nat…
— Sé que… Barnes es una persona importante en tu vida y la única persona que te conecta con tu vida en los años cuarenta …y sé el término cuando dices familia, no te alarmes —Dijo ella. A Steve le daba gusto que ella lo comprendiera a la perfección—, pero está bien… James Rogers, me gusta.
— ¿Estás segura? Podemos seguir meditándolo y quizás encontremos otro nombre que te guste —Dijo él. Natasha le dio a entender que estaba de acuerdo con la decisión de él.
— Si Steve, estoy segura —Menciona ella. El rubio no creía aún la respuesta, de hecho, no se lo esperaba—, pero, deberás decirle a Barnes sobre el nombre del bebé y es porque a ti se te ocurrió y yo estuve de acuerdo.
— Es un trato justo —Responde él.
Natasha se había acercado más a él, entrelazando sus piernas con las de él. Además, ella había acomodado su rostro en el cuello de Steve, que más que mal, era su debilidad y ella lo sabía, pero no lo estaba provocando para nada.
Una cosa llevó a la otra. No podían nada más que amarse, entregarse el uno al otro, como si sus vidas dependiesen de aquello.
Era cierto que en el embarazo el sexo se disfrutaba más, Natasha lo podía comprobar cada vez que tenían intimidad. Lo que sí había notado, era que Steve trataba o intentaba no ser tan brusco, su preocupación por el bebé estaba presente y era evidente. Lo encontraba hasta tierno, pero era una de las tantas cualidades de Steve Rogers que encantaban a nuestra ex espía rusa.
Después de terminar aquella sesión íntima, Steve acurrucó a Natasha en sus brazos, tapando su blanca espalda con una de las sábanas de la cama. Sus respiraciones seguían agitadas.
—… Mañana Shuri, me entregará unos resultados —La voz de Natasha aún no estaba recuperada—, ¿quieres acompañarme?
— Sabes que también te seguiría hasta el fin del mundo, si me lo pides…* —Respondió Rogers con los ojos cerrados y también intentando recuperar el aliento— ¿es sobre tu… esterilización no?
— Si… más que el porqué del embarazo, que es obvio como pasó, es saber qué sucedió con mi intervención…para estar segura y no tener problemas en el futuro…
— ¿Así que Romanoff quiere tener más hijos? —Una sonrisa coqueta se asomó en el rostro de Steve—, pues si así lo quieres…yo no tengo problemas en seguir ayudándote…
— Eres un hombre demasiado bondadoso… —Ella también le devolvió la misma sonrisa y un poco más coqueta.
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Al día siguiente, Steve y Natasha se levantaron temprano para ir al laboratorio y ver los exámenes que Shuri había realizado.
Fueron algunos análisis simples, desde ecografías varias hasta toma de muestras sanguíneas. La morena también hizo que Steve se sacara algo de sangre para que el estudio sea lo más completo posible y se aclarecieran la mayoría de las dudas.
Entraron y se veían nerviosos, aunque Steve se notaba más que su prometida. Shuri los hizo pasar y dejó que tomaran asiento, mientras ella buscaba los análisis y verificar que todo estaba en orden.
— Se ven preocupados muchachos —La Wakandiana rompió el hielo— ¿durmieron bien?
— Si… es que, estamos algo nerviosos, es todo —Natasha respondió la pregunta—, algo de inquietud solamente…
— Es normal, pero tienes que estar tranquila. Si pudiste quedar embarazada es porque estás saludable —Dijo ella, haciendo que aquel nudo en el estómago se desarmara de a poco. Tenía razón en aquello—. Bueno…según los análisis que pude recopilar de ustedes dos al realizar el estudio…—Natasha internamente temblaba como una gelatina. No sabía el por qué.
Shuri intentaba plasmar lo más simple posible los resultados y la hipótesis que había sacado al ver los resultados. No quería marearlos con tanta información.
»— Natasha…—Continuó Shuri. Natasha asintió—, en tus análisis sanguíneos aún posees el derivado del suero del súper soldado. Por eso también tu cuerpo resiste mucho, eso es bueno —La elogió—, y Steve…tú tienes el suero original, el cuál con el paso del tiempo, hace tu envejecimiento sea lento y, además, tu suero regenera tejido, tanto externo como interno…
Ambos hasta ese momento comprendían al pie de la letra la explicación de la pequeña científica.
»— La conclusión que puedo sacar con ambos resultados es… —Los miró a ambos—, el suero de Steve, al mezclarse con el tuyo Nat, potenció la regeneración de tejidos internos… es decir, que tus trompas uterinas que estaban cauterizadas, se pudieron regenerar. El ovario empezó a realizar su ciclo y bueno… ya saben el resultado.
Steve Rogers y Natasha Romanoff por fin comprendieron como pudo formarse su pequeño hijo: James Rogers Romanoff.
[Continuará...]
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Se acerca el final... pero duerman en paz, aun no logro terminarlo y no sé si lo tenga antes de año nuevo, pero quien sabe ¡saludos a todos los que me leen por acá! agradecida de sus reviews: Chobits3, Nemo mi patrona xD, Yen, Bellaraven03
