One piece pertenece a oda sensei y Diary of a potato bag a "Nothing new in this world"


Querido diario (si no me equivoco esta es la fórmula habitual, ¿no?)

Sorprendentemente, estoy viva.

Ahora solo espero volver a mi bote. No me importa si es pequeño. No me importa si ya no tengo comida. Ni siquiera me importan las quemaduras de sol. Simplemente fui transportada de una situación desesperada a una más problemática.

Bueno, es cierto que no tengo que preocuparme más sobre la navegación, pero ¡de verdad! ¡Este lugar es peligroso para mí! Gracias a Dios que no vieron mis libros y notas porque las escondí muy en el fondo de mi bolso, pero si llegaran a encontrarlas… Todo está codificado, así que espero que no lo noten… o tal vez encontraron esto sospechoso y trataron de decodificar y cuando lo hagan… No, no debería pensar eso.

¡Y ni siquiera debería estar escribiendo acerca de estas cosas en un maldito diario que cualquiera puede leer por el amor de Roger!

(Furiosamente garabatea sobre todo lo que había escrito hasta el punto que ya no es legible)

Querido diario (correcto, ya que ésta es la fórmula habitual lo usaré en esta segunda entrada)

Sorprendentemente, todavía estoy viva.

Ahora solo quiero volver a mi bote. No importa si es pequeño. No importa si ya no tengo comida. Ni siquiera importan las malditas quemaduras de sol. La situación en que estoy ahora es incluso más problemática de la que estaba anteriormente.

Bueno, es verdad que no tengo que preocuparme más por navegar, PERO tengo otras cosas más preocupantes ahora. ¡Y no, no voy a escribir sobre ellas en un diario que cualquiera pueda leer! Aunque supongo que puedo escribir sobre mi principal problema…

Muy bien, aquí viene: mi principal problema ahora es deberle mi vida al vice-almirante Monkey D. Garp… ¡Esto es simplemente genial! ¡Una deuda de vida a un viejo completamente loco! Porque una deuda de vida es un asunto muy serio en la isla Flowa: no importa cuánto te tome, no importa cuánto cueste, debes encontrar una manera de pagarla. Pero lo peor es que ni siquiera es solo una deuda de vida-porque el viejo me salvo dos veces (primero del rey de mar y segundo de hambre)-. Así que más o menos descarta dejar esta nave abandonada por Roger cuando lleguemos a la siguiente isla.

Así que tengo que quedarme aquí con los marines, a quienes odio con pasión. La única cosa que odio tanto como el cuerpo de marines son los piratas.

Hablando sobre piratas, no podía quedar atascada en una nave marina promedio, ¡noooooo! ¡Estoy atascada en la más peligrosa! ¿Por qué? Es muy simple en realidad.

Primero, porque Garp simplemente está loco. Su fuerza esta fuera de este mundo y ni siquiera se da cuenta de esto – ¡lo he visto arrojar a uno de sus hombre contra la pared con un simple golpe en el hombro! ¡Y eso se supone que es un gesto amistoso! Por no mencionar que nunca usa las puertas- no creo que me gustaría saber la razón para esto…

Segundo. Porque esta nave está especializada en la caza de los piratas más buscados del Grand Line (o quizás, más que una cuestión de especialización, solo esté relacionado con el hecho de que el viejo simplemente está loco, de hecho creo que no fui lo suficientemente clara en esa parte). Primero, Garp y su tripulación persiguieron a Roger por años, acorralándolo un par de veces: así fue como el viejo adquirió la reputación de un despiadado oficial de marina, y de manera accesoria la razón de porque fue promovido al alto grado de Vicealmirante – He oído que se le ofreció el título de almirante muchas veces pero sistemáticamente las rechazó- Se podría pensar que a causa del arresto y ejecución de Roger se habrían detenido y comenzado a actuar como marines normales, pero en su lugar encontraron otro objetivo tan peligroso como el anterior.

Edward Newgate, también conocido como Barbablanca. Y compañía.

No estoy bromeando querido diario. Realmente van detrás de Barbablanca ahora. El pirata más poderoso del mundo, el único hombre vivo que logro terminar una pelea con Roger en un empate. Por no hablar de todos sus locos comandantes con habilidades ridículamente poderosas que obtienen de sus frutas del diablo.

Así que supongo que puedes imaginar la clase de lunáticos que viven en este barco solo por el perfil de los piratas que están cazando. Garp, ya te hable sobre él. El médico, Ernest Wilde, es un sádico que golpea a cualquier hombre herido que termina en su enfermería (Lo sé, ¿verdad?). Incluso los dos niños que conocí ayer, Smoker y Hina, son demasiado sedientos de sangre para marinos de catorce años.

Supongo que debería sentirme agradecida de estar todavía postrada en esta cama y no conocer al resto de la tripulación aun…

Pienso (o escribo) sobre esto ahora, que si quiero salir viva de esto, la mejor solución es tragarme mi orgullo como nativa Flowan, olvidarme sobre la deuda de vida y largarme de aquí tan pronto como amarremos en el próximo puerto. Pero entonces ¿qué?, aún tengo una promesa que cumplir y para hacerlo tengo que viajar. Lo que significa que tendría que comprar un barco nuevo, pero con mis inexistentes habilidades de navegación inevitablemente me perdería en un par de días y puede que no sea tan afortunada como en esta ocasión (aunque todo es cosa de relatividad y no creo que "suerte" sea realmente la palabra apropiada)

Entonces, sí. Quizás debería quedarme por un tiempo. Después de todo, supongo que hay una razón por la que han sobrevivido cazando piratas peligrosos durante tanto tiempo ¿no?, talvez no será tan peligroso si me quedo con ellos, ¿no?

Urgh. Sí, claro…


Kim se despertó en un lugar que nunca había visto en su vida. Es cierto, su mente estaba confusa después de dormir pero aun podía decir que esa cama y en general esa habitación, eran completamente ajenos a ella. En realidad, estaba tan confundida que necesito un tiempo para recordar por qué ya no estaba en su propio bote…

Y luego todo volvió: varada en medio del Grand Line, el hambre, la insolación y finalmente haber sido salvada justo antes de ser comida por un delfín gigante rey de mar.

Bueno… ¡Que semana!, ¿eh? ¡Decir que las cosas no salieron exactamente según lo planeado sería un eufemismo!

¿Y dónde estaba ahora? Paredes de madera desnudas, pequeñas ventanas redondas aquí y allá, sábanas blancas cubriendo las camas … y la gran insignia de la marina pintada en azul en la pared frente a ella. Correcto. Nave marina - lo más probable la nave de Garp entonces.

Con este punto muy importante aclarado, Kim se sentó lentamente y dio otra mirada a su alrededor para ver si alguien más estaba ahí. Pero no, era la única persona presente en la enfermería. Ni siquiera un médico a la vista. Suspiró y se apoyó pesadamente contra el cabecero de la cama, preguntándose qué debería hacer. No era del tipo de persona que soportara permanecer en un solo lugar sin hacer nada. ¡Siempre odio holgazanear! Y cuando los minutos pasaban, las ganas de encontrar algo para distraerse crecieron volviéndose muy difíciles de ignorar…

Pero no había nada con lo que pudiera distraerse, solo sus pensamiento – que fueron tomando un camino que no le gustaba tampoco- había sobrevivido milagrosamente a un encuentro con un rey de mar y por suerte ya no estaba en ningún peligro… Bueno, no estaba en peligro inmediato, pues había una buena razón por la que odiaba a los marines

Sintió que se helaba la sangre cuando una idea muy preocupante de repente apareció en su mente. ¿Qué pasa si revisaron sus cosas? ¿Si habían visto sus libros y sus notas? Estaban codificados, por lo que no podían entender de qué se trataban, a menos que le diera curiosidad y decidieran tratar de descifrarlos… pero entonces, de nuevo, no se suponía que los libros de cocina se vieran sospechosos… pero otra vez, que tal si…

Kim palideció considerablemente ante la idea. "Oh, Roger…" murmuró.

¡Hora de irse y tratar de salvar su vida antes de que descubrieran quien era en realidad!

La joven se apresuró tirando las cubiertas lejos y de inmediato hizo una mueca: llevaba una bata blanca de hospital que apenas cubría hasta la mitad de sus muslos. Esto en si mismo era bastante malo, considerando cuanto le aterrorizaba siempre la ropa corta, pero aun peor era su bronceado. Al vivir en una isla pequeña, había crecido cerca del mar y había ido casi todos los días de buceo con sus abuelos, por lo que siempre había sido bastante bronceada… pero esto… apenas contuvo el estremecimiento.

Sus muslos y la parte superior de sus pantorrillas estaban, como era usual, bronceadas (nada fuera de lo común para una mujer Flowan, en realidad) pero la mitad inferior de sus pantorrillas... ¡estaban casi negras! Y lo más humillante de todo: incluso había una marca muy definida del borde de sus capris y del tejido de sus sandalias….

¡Podría haber llorado de pura vergüenza!

No es que fuera vanidosa. Pero como nativa Flowan pasaba la mayor parte del tiempo cerca del mar, por lo tanto ese estúpido bronceado era realmente humillante. Oh, y también tenía la marca de su camiseta sin mangas en los brazos.

Kim negó con la cabeza y se tragó las lágrimas con valentía: ¡ahora no era el momento para estar preocupándose por su bronceado! ¡Tenía que salvar sus cosas primero! Así que equilibro sus piernas sobre el borde de la cama, reprimiendo una mueca por el dolor que se disparó en sus músculos ya adoloridos. ¿Por qué estaba adolorida en todas partes? No es que hubiera tensado mucho su cuerpo en los últimos diez días en su sórdido barco.

"¿Ya despertamos?" una baja y aburrida voz murmuró.

La cabeza de Kim se disparó y se encontró frente a un hombre alto con una bata blanca – el médico, sin duda. Tenía el pelo largo y negro atado en una cola de caballo baja y su rostro estaba congelado en una expresión muy severa, con el ceño y la boca fruncida.

La joven Flowan solo se quedó mirándolo, preguntándose cómo se las había arreglado para no oírlo entrar en la habitación.

"Debes ser más dura de lo que pensaba, incluso para una chica tan escuálida" el doctor dijo finalmente, al ver que ella no parecía querer abrir la boca pronto. "Descansa, girlie. Has estado inconsciente por cinco días y no debes levantarte tan pronto"

"¿Cinco días?" Kim repitió pálida, si los marines querían revisar sus cosas, habían tenido tiempo suficiente.

"Sí, cinco días" espetó el hombre. Se acercó a su cama en un par de zancadas y puso una de sus grandes manos en su hombro, obligándola a descansar no muy amablemente. "Tuviste un caso muy malo de insolación y deshidratación. Con toda honestidad, es un milagro que incluso sobrevivieras. ¿Qué estás pensando de todos modos? ¿Un bote? ¿En mitad del verano?"

Kim sintió que su rostro se calienta. Dicho de esa forma, sonaba bastante estúpido. "Soy nueva en todo esto de viajar…" se defendió a medias.

El hombre resoplo pero no comento nada más. En su lugar rápidamente comenzó a examinarla, controlando su ritmo cardiaco, temperatura y todo tipo de cosas de las que ella no tenía idea, tomando notas y completando archivos… todo a la vez que le enviaba miradas asesinas.

Kim hizo lo mejor para no estremecerse bajo sus helados ojos azules. Tenía un montón de preguntas que le gustaría hacer pero en realidad no parecía estar de humor para eso. Aunque no creía que podría confrontarlo de todas maneras, nunca había sido muy valiente para comenzar y tenía un poco de miedo de lo que podría hacerle si siquiera abría la boca. Así que se conformó con darle cortas miradas de aspecto inocente- esperando que no se diera cuenta.

"¿Qué?" dijo al final el doctor, frunciendo mas oscuramente el ceño.

Eso resuelve toda la cuestión de mi sigilo…. Kim pensó con ironía. Tragó y convocó el coraje para mirarlo a los ojos "Umm.. me preguntaba… sobre mis cosas…" susurró.

"Están todas aquí" el médico de pelo negro asintió bruscamente hacia una de las esquinas de la habitación. Kim no podía dejar de suspirar cuando vio las dos maletas que contenían todas sus mundanas posesiones. "¡El imbécil quería dejarlas en tu bote, pero mande a que las pusieran en la enfermería… ese idiota ni siquiera pensó que sucedería si llovía!"

Los ojos de Kim se abrieron un poco. El doctor (¿malhumorado y hostil doctor?) ¿Hizo que trajeran sus cosas aquí con ella? Eso era muy considerado de su parte. Tal vez no era tan malo después de todo...

Envalentonada por ese pensamiento, no dudo en preguntar: "¿El… imbécil?"

"Si" asintió con amargura. "El imbécil de quien debo tomar mis órdenes. Vice-almirante Garp, el idiota más grande de la historia"

"Oh…" Kim dijo en voz baja. Estaba atrapada en el barco de un tonto vice-almirante… genial… "Y… perdone pero, ¿quién es usted?"

"Ernest Wilde, médico jefe. Pero todo el mundo me llama Doc."

"Oh, está bien" Kim asintió. A juzgar por su tono de voz, ya se estaba enojando con sus preguntas. No estaba acostumbrada a una actitud tan fría: viviendo de una isla pequeña donde todos se conocían, pensaba que era normal para la gente ser amables (o sino agradables) uno con el otro. La única cosa que mantendría era la cortesía básica "Bueno, soy Kim Grey. Es agradable conocerte. Y gracias por salvarme la vida"

Sus ojos azules claros por un instante detuvieron el barrido sobre sus notas y se fijó en su cara. Asintió brevemente y volvió a su trabajo, silencioso como siempre, pero a pesar de su brusco comportamiento Kim no pudo dejar de notar el ligero ablandamiento de su rostro—tan pequeño que fácilmente podría haber pasado desapercibido.

"¿Cómo te sientes?" Ernest Wilde pregunto de repente, abandonando sus notas y mirándola fijamente a los ojos.

"Err…" Kim vaciló, tomándose unos segundos para poner real atención a su propio cuerpo y menos al extraño doctor. "Bueno, mis músculos están adoloridos en todas partes y me duele un poco la cabeza… y tengo sed y hambre… pero nada demasiado malo"

"¿No te sientes enferma? ¿Cómo si tuvieras fiebre? ¿Vértigo?"

"No, para nada"

El doctor marine frunció los labios, la expresión de su cara decía que a su pesar estaba impresionado.

"Soy rápida para sanar" Kim se encogió de hombros y esperaba que dejara las cosas así.

"Muy bien" se despidió con un gesto brusco "Voy a pedirle al cocinero traer algo de comida aquí mientras le informo al idiota. Quédate aquí y no te muevas de esa cama"

Le dio a la joven una última mirada larga y significativa que prometía el infierno si ella no obedecía. Kim tragó con inquietud y asintió con la cabeza tan rápido como pudo. El doctor gruño y segundos más tardes había dejado la enfermería.


Después de despertar la primera vez, Kim de manera efectiva fue secuestrada en la enfermería por Doc Wilde (como había llegado a llamarlo). No es que lo estuviera haciendo por maldad, imagínate. Él simplemente había entendido rápido que ella no era la clase de persona a quien le gustaba quedarse en un solo lugar por mucho tiempo – el que la encontrará fuera de su cama después de haber hablado con Garp no tenía nada que ver con eso, por supuesto.

Así que Kim ocupaba sus días con su ukelele de vez en cuando, tratando de no poner demasiado nervioso a Doc Wilde la mayor parte del tiempo, y por lo demás durmiendo más de lo que consideraba estrictamente necesario. Había intentado decirle que no necesitaba mucho sueño pero Wilde era inflexible al respecto y la había forzado tomar una o dos pastillas para dormir cuando encontraba que estaba demasiado "rebelde" o "hiperactiva" para su gusto.

Sin embargo, después de tres días de descanso intensivo, finalmente cedió a las drogas y ahora incluso le dejaba caminar alrededor de la enfermería. Así es como había conocido oficialmente a Smoker y Hina. Los dos aprendices (¿niños?) de la nave. Habían irrumpido en la enfermería en la mañana de su tercer día consiente en la nave de Garp, un malhumorado Ernest Wilde – de tan mal humor que ni siquiera hecho un vistazo a su paciente Flowa – llegó primero, casi rompiendo la puerta mientras la estrellaba para abrirla, seguido no muy lejos por un adolescente ensangrentado que estaba apoyado en mayor parte en una niña de pelo rosa de la misma edad, tambaleándose detrás del doctor.

Sentada en la cama con su ukelele olvidado en su regazo, Kim miraba con curiosidad a los dos adolescentes que discutían.

"Te dije que Garp haría eso si continuabas presumiendo" la adolescente de pelo rosa suspiró profundamente mientras dejaba a su amigo en la cama.

"Sí, sí, me lo dijiste" su amigo se quejó a sus espaldas cuando lanzaba una mirada asesina a la almohada antes de dejarse caer en ella.

"¡Y deberías haberla escuchado, idiota!" Doc Wilde se rompió y alejó a la chica "¡Tú fuera! ¡Gracias a tu estúpido amigo tengo mucho trabajo por delante!"

"¡No hay problema, Doc!" la chica le lanzó una brillante mirada, no disuadida en absoluto por su mal humor y en consecuencia, impresionando a Kim considerablemente. "Cuide de él, ¿de acuerdo?"

Wilde la fulminó con la mirada y señalo con el dedo índice autoritario hacia la puerta "¡Fuera, niña tonta!"

Dicha niña sólo se rió y saltó a la distancia mientras el doctor cerró todas las cortinas alrededor de la cama del niño. Se congeló cuando notó a Kim mirándola desde donde estaba sentada en su cama y después de un par de segundos dedicados a mirarla confundida, su rostro se ilumino.

"¡Oh! ¡Eres la chica que iba a ser comida por el rey de mar!" exclamó y rebotó alegremente hacia la cama de Kim. Le tendió una pequeña mano con una sonrisa brillante. "¡Hola! ¡Soy Hina!"

"Kim, ¿Cómo estás?" la nativa Flowan dijo formalmente, demasiado aturdida por el soleado carácter de la adolescente para conseguir algo más apropiado. Se dieron la mano.

"¡Es bueno verte mucho mejor!" Hina continuó con la misma sonrisa "cuando te encontramos una semana atrás realmente te veías al borde de la muerte… ¡por no mencionar esas horribles quemaduras! Debes tener marcas en la ropa, ¿no? Si quieres puedo traerte una crema que utilizo para las quemaduras de sol, ¡en una semana todas esas marcas desagradables no serán más que un mal recuerdo!"

"Oh, gracias" Kim dijo en voz baja. Generalmente se hubiera reprendido a si misma por tal flagrante muestra de falta de elocuencia, pero en ese momento todavía estaba tratando de acostumbrarse al flujo ininterrumpido y rápido de palabras de Hina.

"¡Genial! ¡Estoy tan contenta de que haya otra chica en esta nave! No hay muchas mujeres en el cuerpo de marines, ¿sabes? Y en la nave de Vicealmirante son la única, ¿raro, verdad? O quizás no es tan raro. EL vicealmirante es realmente raro después de todo y las pocas mujeres de la infantería de marina por lo general no quieren trabajar con él. ¡Pero yo realmente lo admiró, es mi héroe! ¡Estoy tan contenta de haber conseguido estar en esta nave! Aceptó a Smoker-kun y a mí en esta nave hace dos meses, ¿sabes? ¡Trabajaremos aquí por dos años y entonces podremos entrar en la academia de marines y convertirnos en oficiales! ¡No puedo esperar a tener mi propia tripulación también! ¡O por lo menos mi propia nave como tú! Realmente te admiro, viajando sola… ¿Por qué estabas en mitad del Grand Line por tu cuenta de todos modos?"

Kim apenas resistió el impulso de decirle a la adolescente burbujeante que su sórdido bote difícilmente podría ser llamado un barco, pero afortunadamente decidió jugar a ser agradable. "Gracias" sonrió suavemente y casi cegada por la radiante sonrisa que Hina le envió de vuelta. "Pero no es nada admirable, en realidad. Solo quería ver el mundo y metí la pata bastante mal" como no quería hablar más sobre esa reciente (y que todavía picaba bastante) humillación de sus habilidades de navegación, Kim decidió cambiar de tema "¿Y qué le paso a tu amigo?"

"Oh, es solo lo de costumbre" Hina desestimó con un encogimiento de hombros. "Smoker –kun presumía durante la sesión de entrenamiento y el vicealmirante decidió ponerlo en su lugar"

"¡HINA!" el adolescente rugió desde detrás de las cortinas. "Todavía puedo escucharte y -"

"¡Cállate y quédate quieto estúpido chico!" Wilde lo interrumpió y resonó un rotundo "CLANK" seguido de un gemido fuerte de dolor.

"¡HEY! ¿Estás loco? ¡Todavía estoy herido!"

Hubo otro "CLANK" seguido solamente por quejas de Wilde sobre gilipollas que piensan saber más que otros. Los ojos de Kim se mantuvieron pegados a la cortina blanca, preguntándose con ansiedad si el joven Smoker todavía estaba vivo y lo que el doctor en jefe había hecho con él. Hina solo reía.

"No te preocupes" dijo "Doc es el mejor doctor en la infantería de marina – pienso que es un genio ampliamente incomprendido"

Kim asintió aturdida, decidiendo que no quería saber lo que había sucedido con este Smoker-kun después de todo y que era mejor quedarse fuera de esto. Iba a volverse hasta Hina y hacerle algunas preguntas acerca de esta nave y su tripulación cuando una fuerte explosión de repente voló sobre su cama. Se dejó caer en el suelo, junto a Hina y se acurrucó contra ella, tratando de protegerse de las astillas de maderas que volaban levantando los brazos.

"¡BWAHAHAHAHAHHAHAHAAH!"

¿Qué demonios fue eso? Kim estaba temblando y mirando salvajemente a su alrededor, tratando de entender que estaba pasando.

¿Estaban bajo ataque? ¿Fueron los piratas? Eran-

"No te preocupes" Hina dijo desde donde estaba acurrucada en el suelo junto a ella, completamente imperturbable. "Es solo es vicealmirante Garp"

Para confirmar lo que acababa de decir, el vozarrón de Garp retumbo en toda la enfermería. "¡BIEN, WILDE! ¿COMO LO ESTAN HACIENDO NUESTROS DOS CHIQULLOS LESIONADOS?"

"¡GARP! ¿CUANTAS VECES TENGO QUE DECIRTERLO? ¡TIENES PROHIBIDO VENIR A MI ENFERMERIA A MENOS QUE USES LA MALDITA PUERTA!"

"¡BWAHAHAHHAHAHHAHAH!"

Muy lentamente, Hina y Kim se asomaron desde detrás de la cama y miraron a su alrededor para evaluar el desastre. Hina casi parecía sorprendida por lo que estaba viendo, pero Kim estaba asombrada – no muy alejada de horrorizada en realidad. Una vez más fue testigo de la ridícula cantidad de fuerza física que poseía Garp: había derribado la pared (aunque era de madera, todavía era una pared) y estaba orgullosamente de pie delante del agujero, con los puños en las caderas y una gran sonrisa tonta iluminando su rostro. Frente a él estaba de pie Ernest Wilde con la cara muy roja, agitando furiosamente un puño delante de la cara del oficial de marina y llamándolo con todo tipo de nombres no muy halagadores.

Ignorando al doctor furioso, Garp tomó una pequeña caja de uno de sus bolsillos y la puso debajo de la nariz de Wilde, quien se congeló en el acto con estupefacción.

"¿Té?" preguntó Garp, su sonrisa aún más grande.

Wilde se desinfló de forma visible, mirando a su comandante en jefe, incrédulo, antes de darse la vuelta y volver a la cama donde aún estaba Smoker.

"Y repara la maldita pared" gimió, la frustración se muestra claramente en su tono.

"Correcto" Garp asintió y se volvió hacia el gran agujero. "¡QUIERO TRES HOMBRE REPARANDO LA PARED DE LA ENFERMERIA, MUCHACHOS!" gritó a través del agujero. Kim escucho los gritos lejanos de hombres seguidos pronto de pasos apresurados.

"¡REPARALA TU MISMO IMBECIL!" Wilde gritó al instante, poniéndose en marcha de nuevo y tirando un instrumento medico metálico de aspecto muy pesado y puntiagudo al ajeno vicealmirante.

Cuando los dos hombres comenzaron a discutir (bueno, riendo en el caso de Garp, mientras que el doctor soltaba una sarta de maldiciones que Kim nunca había oído antes), la joven nativa Flowan los miró desconcertadas. Después de un momento, se las arregló para contenerse y se volvió a Hina que estaba de pie junto a ella y que casualmente sacaba el polvo de su uniforme de marine.

"¿Qué demonios ha pasado?" Kim tartamudeo.

"Vicealmirante Garp nunca usa las puertas" Hina explicó con una gran sonrisa mientras sacudía su pelo para que las astillas cayeran. "Realmente no sé porque lo hace sin embargo. Cuando le pregunté solo me dijo que usar puertas era aburrido por lo que atravesaba las paredes en su lugar— todo es acerca de la entrada, supongo"

"¡Ah! ¡Girlie! ¡Estas despierta!" Garp de repente exclamó, dirigiéndose a ella con su gran sonrisa característica.

Ernest Wilde se golpeó la cara con la palma de la mano, un aspecto muy tensó sustituyó a la ira en su cara. "Por supuesto que esta despierta después del escándalo que hiciste, imbécil" murmuro en baja y agotada voz. Obviamente estaba cerca de su límite…

Kim apenas contuvo una mueca cuando el loco vicealmirante caminó hacia ella. "Quería hablar contigo, girlie" Garp continuó, ignorando al doctor quejándose

"Uh-huh…" Kim asintió aturdida y solo pudo mirarlo fijamente, estupefacta.

¿En qué me he metido?...