Querido diario
….
¡SABIA QUE DEBERÍA HABERME QUEDADO EN LA CAMA ESTA MAÑANA! ¡LO SABIA!
Kim se fijó un bar que parecía bastante tranquilo y con un ligero movimiento de cabeza les indico a los dos adolescentes seguirla. Hina asintió entusiasmada mientras que Smoker solo gimió y metió sus manos en los bolsillos de mal humor.
La joven Flowan en realidad sentía un poco de pena por el aprendiz pues compartían el mismo odio intenso por los piratas. Podía imaginar cuanto quería enfrentarse a ellos en una batalla real y probarse a sí mismo, pero aun así sabía perfectamente que era demasiado joven y los piratas de Barbablanca muy peligrosos.
Así que mantendría a Hina y a él (y a ella misma también) lejos de las peleas y dejaría que los otros marines manejaran esto
…..
Pero aun así, a pesar de que su instinto de supervivencia más básico la instaba a enterrarse en un agujero en alguna parte, había una parte de ella -creciendo cada vez más- que se sentía mal con la idea de abandonar a los marines y dejarlos enfrentar a los piratas de Barbablanca solos (sospechaba que era la misma parte de sí misma que de manera sistemática la mantenía inquieta y sin poder quedarse inactiva por mucho tiempo)
En realidad, era muy preocupante la forma en que consideraba a los marines del barco de Garp algo así como buenos camaradas…
"¡Vamos, Smoker!" Hina instó al aprendiz a su lado. Lo agarró del brazo y trató de hacerlo caminar más rápido, pero a pesar de su insistencia el adolescente malhumorado se tomó su tiempo, arrastrando sus pesadas botas de combate ruidosamente por la acera "¡Este bar luce genial! ¡Vamos a pasarla bien!"
"¿Pasarla bien?" el chico bufó. Su tono más oscuro todavía. "¿Cuando todos los demás están luchando?"
"¡Hemos sido apartados por el viejo porque no confía en que seamos capaces de defendernos! ¡Esto es humillante!"
"Bueno, los piratas de Barbablanca son muy peligrosos después de todo…" Hina trató de calmar su temperamento, pero fue en vano.
"¿Y que hay con eso? Me ofrecí como voluntario para unirme a la tripulación del vicealmirante porque esperaba encarar a los peores piratas en estos mares: ¡No quiero ser mimado! ¡He entrenado varias horas cada día y el viejo todavía no me permite luchar! "
"Con el tiempo, Smoker, serás capaz de aplastarle los sesos a los piratas" Hina asintió con severidad. Kim no podía dejar de mirar ni oír a la brillante muchacha utilizando una imagen tan descriptiva. "¡Pero por ahora, sólo vamos a disfrutar de nuestro permiso! ¡Tengo un poco de dinero que he ahorrado en los últimos meses, así que puedo invitarte una bebida!" Kim sonrió y decidió ayudar a Hina a animar a su amigo.
"Ustedes dos no se preocupen por el dinero" dijo con una sonrisa cálida "Por hoy, todo corre por mi cuenta"
Hina se animó al instante, con los ojos brillantes. "¿En serio?" exclamó "¿Podemos ir de compras después?"
"Claro" Kim no podía evitar reírse cuando Hina chilló con deleite.
"¿Cómo puedes pagar por todo eso?" Smoker frunció el ceño "Has sido un alférez apenas una semana, no hay forma de que tengas esa cantidad de dinero"
"No, no es dinero de mi sueldo, aun no me han pagado" explico Kim y sonrió maliciosamente "Pero, ya que Bogart me permite quedarme con lo que gano en mi misión de póker, he vaciado los bolsillos de los muchachos ayer de nuevo… ¿Quién hubiera pensado que un capitán tenía un sueldo tan bueno?"
"¿Qué?" Smoker y Hina le dirigieron una mirada en blanco, sin entender su significado.
"Sí" la joven Flowan se encogió de hombros. "Yamakaji oficialmente se rindió ayer después del juego"
Hina se echó a reír mientras Smoker sonrió "¿Tomaste su dinero de nuevo?"
"Sí, es la cuarta vez esta semana. Dijo que no podía sopórtalo más"
Kim sonrió al recordar la noche anterior, dedicada a trabajar en su "misión" por conseguir deshacerse del club de póker de la nave. Les había ganado a todos para desesperación de los marines y su propia sorpresa también. Con toda honestidad, nunca pensó que una día estaría tan agradecida por las humillaciones diarias que sus abuelos le habían infligido durante años de juegos… y tampoco podría haber imaginado nunca que el póker podría servirle en realidad.
"¡Entonces supongo que debo agradecer al viejo Yamakaji por todas la ropa nueva que voy a comprarme hoy!" Hina juntó las manos y sonrió a la aturdida gente a su alrededor (Sus dos amigos y la gente curiosa de la ciudad)
"Pero primero, consigamos algo de beber" dijo Kim
Finalmente estaban en el bar que habían notado un rato atrás y la joven no podía esperar para tener una buena taza de café, pues en realidad sospechaba que el cocinero del barco de Garp preparaba el suyo con agua de mar….
Cuando Hina y Smoker comenzaron a discutir detrás de ella (algo acerca de la cantidad de tiempo que pasarían de compras, Smoker a favor de que fuera lo más corto posible, por supuesto), Kim cogió la manija grande de la puerta de entrada y lentamente la abrió. La pesada pieza de madera tallada crujió audiblemente mientras la empujaba y ella gimió por el esfuerzo.
¿Qué tipo de bar tiene esas puertas tan pesadas? ¿Quieren desalentar a los clientes?
La respuesta en cuanto al tipo de bar que era fue respondida rápidamente y Kim quedo inmóvil en la puerta, sus ojos fijos en los hombres que repletaban la habitación frente a ella. Era obvio que ese tipo de bar daba la bienvenida a tipos fuertes, no a escuálidas oficiales de marina ni aprendices…. Sentados, dispersos en varias mesas en toda la habitación había una docena de piratas, fácilmente reconocibles gracias a sus trajes -¡sin olvidar las armas por supuesto!- y la mayoría de los tatuajes: Piratas de Barbablanca.
Kim permaneció en la entrada, como un ciervo encandilado por faros cuando todos los piratas la miraron con diversos grados de hostilidad escrito en sus rostros. Por el rabillo del ojo, vagamente vio al barman tragando y poco a poco hundirse detrás del mostrador, hasta que solo la mitad superior de su cabeza era visible, su mirada cambiando ansiosamente entre los piratas y la única oficial de marina.
¡Maldito karma! Sabía que quería esconderse de las peleas, ¿pero era una razón para tirarla directo en la boca del lobo?
Kim trato de mantener una apariencia serena cuando evaluó rápidamente la situación: trece piratas muy hostiles, un barman muy asustado que probablemente no intervendría, y Hina junto a Smoker aun discutiendo detrás de ella, completamente ajenos a la situación.
Trece piratas… tal vez podrían luchar contra ellos - después de todo ella y Smoker habían entrenado lo suficiente para eso- y entonces podrían ir a buscar a los oficiales y arrestar a todo el lote.
No parecían miembros muy famosos de la tripulación de Barbablanca de todos modos…. Oh, espera.
Dos piratas se levantaron de sus sillas y voltearon hacia ella plenamente, su postura gritaba que la atacarían si movía un dedo.
Kim los miró con los ojos muy abiertos y sintió su corazón caer al fondo de su estómago. No, ella podía renunciar a la idea de pelear ahora mismo porque frente a esos dos, no había manera de que durará más de dos segundos.
"Mira lo que tenemos aquí" uno de los dos sonrió burlonamente.
"¡EEEEEEEPPPPPPP!"
Kim cerró la pesada puerta y corrió tan rápido como pudo, agarrando los brazos de Hina y Smoker en el camino y arrastrándolos con ella, lejos del bar.
"¡Espera!" Smoker tropezó mientras trataba de igual la velocidad del Alférez (Kim huyendo era algo para contemplar…) "¿A dónde vamos?"
"¡Tenemos que ver al viejo ahora mismo!" Kim respondió.
"¿Qué?" Hina exclamó consternada. "Pero, ¿Qué pasa con las bebidas? ¿Y las compras?"
"¡Las compras después!" ¡Vamos con Garp ahora!
Pudo haberse sentido un poco culpable por dejar la lucha a los otros marines, pero no había absolutamente ninguna manera en que ella luchara con dos comandantes de Barbablanca. Aún más cuando dichos comandantes eran nada más y nada menos que Marco y Thatch.
Smoker pateó una pequeña piedra en su camino, con las manos metidas profundamente en los bolsillos de su chaqueta. Kim se había dado cuenta de que era un indicativo muy bueno de su estado de ánimo: engreído cuando solo enganchaba los pulgares en los bolsillos, enojado cuando sus puños están escondidos en los bolsillos, francamente cabreado cuando dichos puños estaban enterrados hasta el final de las muñecas.
Ahora mismo estaba más allá de ese nivel.
"¡No puedo creer que no nos dijiste que había piratas de Barbablanca en ese bar!" repitió por enésima vez en las últimas cuatro horas.
Kim suspiró y no contestó. Estaba cansada de dar siempre la misma respuesta de todos modos.
Después de escapar de milagro con vida del bar, se había dirigido directamente a la nave de Garp -remolcando a sus dos amigos adolescentes- y habían advertido a todos de la ubicación de los comandantes y los otros piratas. Como buena mano derecha que era el hombre, Bogart había enviado inmediatamente a un equipo, pero como era de esperarse volvieron con las manos vacías. Los piratas se habían ido hace rato.
Al enterarse de que podría haber luchado contra piratas de Barbablanca de no haber estado discutiendo con Hina en lugar de prestar atención, Smoker se había puesto furioso. Pero en lugar de estar enojado consigo mismo, había decidido que sería más constructivo redirigir toda dicha ira hacia cierta nativa Flowan: le había gritado a Kim por un cuarto de hora antes de decidirse por un silencio resentido y acusatorio. Hina, sin embargo, había comprendido de inmediato porque Kim había actuado como lo hizo y estuvo de acuerdo de todo corazón con su amiga. En un tácito acuerdo mutuo, ambas hacían lo posible para evitar todos los lugares donde los piratas eran más propensos a ser vistos….
Por supuesto que no ayudaba al mal humor de Smoker.
"Deja de estar malhumorado ya, ¡Smoker!" Hina suspiró. "Kim nos salvó la vida por lo que solo deberías agradecerle"
"¡Ella no salvo nuestras vidas! ¡Me privó de mi única oportunidad de luchar contra los piratas de Barbablanca!"
"Eran comandantes: no teníamos oportunidad y lo sabes"
"¡Eso no es lo importante! ¡Un verdadero marine lucha por la justicia sin importar cuales sean las probabilidades! ¡No importa quienes sean los piratas que estas enfrentando, ni siquiera importa si son malditos usuario de fruta del diablo! ¡Como marines juramos proteger a la gente, no correr como cobardes!"
Kim suspiró profundamente y dejo de escuchar a Hina y Smoker cuando el argumento adquirió intensidad. Él tenía algo de razón, ¿verdad? En realidad era una cobarde… pero no es como si tuviera elección, todavía tenía una promesa muy importante que cumplir y para eso tenía que mantenerse con vida. Si trataba de luchar contra los piratas de Barbablanca no había manera de que fuera a sobrevivir: después de todo, eran comandantes, combatientes extremadamente poderosos que podían enfrentar un centenar de marines al mismo tiempo y todavía escapar sin un solo rasguño. En cuanto a ella, no era más que Kim, una nerd Flowan.
Es cierto que había cambiado mucho en las últimas dos semanas y realmente no odiaba más a los marines (a excepción de los extremistas y su estúpida "justicia absoluta") La infantería de marina había dejado de ser una entidad sin rostro en su mente y ahora, cada vez que pensaba en ellos, imaginaba a sus nuevos amigos, los hombres que había llegado a conocer en la nave de Garp, todos ellos muy buenas personas con ideales honorables. Y para ser honesta consigo misma, se sentía un poco mal por dejarlos enfrentarse al peligro solos, pero ella tenía sus prioridades y su gusto por algunos marines no cambiaba en nada el hecho de que tenía que mantenerse con vida, sin importar como … o por lo menos hasta que cumpliera su promesa.
Pero aún…
¡Ugh! Esto se suponía que era simple: ¡pagar su deuda y seguir feliz con su camino! ¿Cómo consiguió ser tan complicado en tan poco tiempo?
Sus reflexiones fueron interrumpidas de forma bastante grosera cuando una gran explosión sacudió el suelo y la lanzó fuera de balance. Cayó sobre su trasero y dejo escapar un gemido adolorido antes de que Smoker la arrastraba de nuevo a sus pies.
"¿Qué fue eso?" Hina jadeó mirando a todas partes ampliamente.
"Yo no— ¡WOAH!"
Los tres se tambalearon cuando otra explosión sacudió toda la calle y una suave luz azul dio un misterioso color a los edificios alrededor. Levantaron la cabeza para ver las llamas azules creciendo hasta tocar el cielo y desaparecer un segundo después.
"¿Llamas azules?" Smoker frunció el ceño confundido. Kim sintió su corazón vacilar. Sabia por las explicaciones de Wilde de ayer, que solo había un hombre en este mundo que podría producir llamas azules.
"Es Marco el Fénix" gimió cuando otra explosión envió a los civiles a su alrededor a un frenético desorden.
"¿Marco el Fénix?" Smoker gritó para que sus amigas pudieran oírlo sobre el ambiente alborotado de civiles aterrorizados, sumado a las repetidas explosiones.
"¡Sí!" Hina exclamó, sus ojos tomando un filo que Kim nunca había visto antes. "¡Lo recuerdo! ¡Él es un usuario de fruta del diablo!"
Cuando otra explosión hizo que los edificios temblaran violentamente, Smoker saltó hacia adelante. "¡Si se trata de un comandante, tenemos que ir! ¡Necesitaran toda la ayuda que puedan conseguir y no está muy lejos de aquí!"
"¡Espera!"
"¡Smoker –kun, no!"
Kim y Hina trataron de llamarlo cuando desapareció entre la multitud pero el adolescente las ignoró. En cuestión de segundos estaba completamente fuera de vista, desapareciendo en la multitud.
La joven Flowan dejo escapar un gruñido enojado al darse cuenta que solo tenía una cosa por hacer: ir tras él. No solo porque era su amigo -y no quería preocuparse de que pudiera resultar herido- más que nada porque sospechaba que la única razón por la que Garp le había dado el día libre era para que pudiera vigilar a los dos adolescentes. No hace falta decir que Garp le daría una paliza si dejaba que algo les sucediera.
"¡Hina! ¡Advierte a los oficiales superiores!" Le gritó a la chica de pelo rosa. "Vamos a necesitar refuerzos muy pronto"
"¿Qué hay de ti?" Hina gritó de vuelta.
"¡Sólo ve!"
Sin espera una respuesta, Kim empezó a correr en dirección a las peleas. Las calles de la Isla Kyuka se encontraban sumidas en un caos total y los civiles corrían alrededor gritando como aterradoras banshees. Al ser una pequeña chica escuálida, la mayoría ni siquiera la notaba y casi fue pisoteada una docena de veces, frenando su avance a través de las calles a la pelea.
Cuando Kim finalmente llegó al campo de batalla, le dolía todo el cuerpo y le faltaba el aliento por completo- lo que no era tan malo en realidad- porque ni siquiera tuvo energía para sorprenderse por la escena que adornaba sus ojos. Los marines estaban corriendo hacia todos lados, completamente en pánico y gritando aún más fuerte que los civiles, mientras que en el otro lado de la calle había una alta figura solitaria, cubierta casi en su totalidad con fuego azul y riendo a carcajadas mientras quemaba el trasero de unos marines. En semejante lío Kim ni siquiera podía ver a Smoker… La nativa Flowan rodó los ojos con exasperación. No sería capaz de encontrar a su joven amigo sino había ni siquiera una apariencia de orden aquí. ¡Tenía que encontrar a un oficial y hablar con él! Ahora, ¿dónde había un oficial cuando se necesitaba?
"¡Alférez Grey!" un marine ensangrentado exclamó a su lado, al parecer increíblemente aliviado.
Ah, claro, soy un oficial de marina ahora, ¿no?
Kim miro a su alrededor y suspiró al darse cuenta que, efectivamente, era el único oficial presente. Le dejaba solo una cosa por hacer: organizar a los idiotas, encontrar a Smoker y largarse de ese desastre.
"¡RETROCEDAN!"-gritó en su mejor imitación del tono de orden de Garp. "¡Los que puedan caminar evacuen a los heridos de inmediato, mientras que los que no están malheridos planten barricadas en ambos lados de la calle! ¡Quiero un mensajero enviado al Vicealmirante ahora! ¡Muevan sus traseros rápido!"
El poder de las órdenes era un misterio. Tan pronto como la oyeron, los marines se organizaron como si fuera gracias a algún tipo de magia y en un par de minutos la calle estaba limpia de todos los heridos. Kim no pudo evitar sonreír con orgullo- esto no era tan malo. Ahora, a buscar a Smoker….
"Ajá…"
La sonrisa desapareció de su rostro tan pronto como escuchó la suave y petulante risa, pues se dio cuenta exactamente en qué tipo de situación se había metido.
En algún lugar allá arriba la ironía estaba desternillándose de risa…
Los marines habían ejecutado sus órdenes tan bien, que antes de que pudiera notarlo, la habían dejado sola en medio de la calle, frente a nada más que Marco el Fénix, primer comandante de la infame tripulación.
Un extraño silencio cayó sobre la calle cuando Marco se acercó a ella, paso a paso, en un tortuoso ritmo pausado. Se detuvo a unos veinte pasos de Kim para poder tomar un buen vistazo de su nuevo oponente (aunque a partir de la expresión de sus ojos Kim no podía dejar de pensar en un niño mirando su juguete nuevo).
Ella hizo todo lo posible para no estremecerse bajo su mirada, y miro alrededor rápidamente, buscando una forma de huir- pero, por supuesto, no había ninguna. ¿De verdad no tenía más opción que luchar con este pirata? ¡Pero ella ni siquiera era un marine real por el amor de Dios!, solo se hizo pasar por uno para pagar una deuda y…. Oh, bueno, suponía que no hacía mucha diferencia para el hombre de pie delante de ella de todos modos.
Los labios de Marco se estiraron en una sonrisa espeluznante. Sumado a sus ojos entrecerrados, el efecto era bastante…
¡Por Roger! ¡Es tan escalofriante!
Kim se estremeció y tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no dar un paso atrás. Se recordó a si misma que había enviado a Hina -por no hablar de otros marines al llegar a la escena- a alertar a los altos oficiales de la situación, por lo que era solo cuestión de tiempo antes de que llegaran. Ahora la pregunta era si podría mantener al pirata ocupado hasta que llegaran los refuerzos. No, creo que, la verdadera pregunta era: ¿podría mantenerse viva por tanto tiempo?
"Bueno, bueno, bueno… ¿Qué tenemos aquí? Marco dijo en voz baja y burlona, haciendo malabarismos distraídamente con una bola de fuego azul, "¿No es la pequeña Alférez que vi esta mañana?"
"Kim Grey," La nativa Flowan respondió con una sonrisa forzada. "Encantada de conocerte y por favor no me mates"
Él se echó a reír, su risa resonó en toda la calle e hizo a un buen número de marines temblar de terror. "¿Matarte?" ¡No! Eso sería un desperdicio con una cosa linda como tú: ¡Esperaba jugar un poco primero!" Kim frunció el ceño para ocultar su creciente temor y Marco solo sonrió como si pudiese leer sus expresiones y saber lo que estaba pensando. Él definitivamente era un niño pequeño mirando su brillante y nuevo juguete – un malvado niño pequeño. "¿Qué? ¿No es por eso que estas aquí?"
"No en realidad" Kim respondió vacilante y lanzó una mirada resentida a los acobardados marines tras las barricadas. "En realidad no estoy segura que hago aquí…"
"Oh ho ¿Así que no quieres pelear?"
Kim soltó una risa seca (siempre fue así cuando estaba nerviosa o asustada: tendía a reír demasiado). "¡No! No estoy loca ni delirante: todos sabemos que no es como si tuviese una oportunidad en tu contra" vaciló, tratando de encontrar una manera de salir de esta situación. "Si te digo la verdad, esperaba que pudiéramos hablar de esto, tu sabes, como adultos maduros y responsables que somos" Esto último obviamente le causo mucha gracia.
"Por lo general no soy de los que hablan", sonrío y se puso en cuclillas en el suelo, apoyando los codos en las rodillas de manera relajada, obviamente sin sentirse muy amenazado por los marines alrededor de él. "Pero supongo que podría hacer una excepción por hoy. Después de todo tengo una pregunta para ti"
"¿La tienes?" Kim exclamó, increíblemente aliviada. No podía creer que funciono. ¡Así que tenía una oportunidad de seguir con vida después de todo! "Err… Claro, pregunta"
"¿Porque no trataste de arrestarnos esta mañana en el bar? Nos vistes y ni siquiera trataste de luchar contra nosotros"
"Oh, eso…" Kim tartamudeo. No estaba esperando esa pregunta exacta – la respuesta parecía bastante obvia. "Bueno, en primer lugar, solo soy un Alférez y si no tengo una opción contra ti solo, puedes imaginar que sería contra varios comandantes" Él le dio un sencillo y corto guiño, todavía sonriendo. "En segundo lugar, había niños conmigo y no quería que salieran lesionados, es todo" Kim suspiro; una respuesta larga para una pregunta tan sencilla…
Su sonrisa se suavizo ligeramente y asintió con la cabeza. "Eso tiene sentido" admitió.
"¡Genial! ¡Estoy muy feliz de que acordamos en eso!" La joven Flowan exclamó, con ganas de agradar (¿quizás si la encontraba amigable la dejaría ir y no la mataría?)
"Igual que yo" respondió, y su sonrisa volvió con toda su fuerza, solo que esta vez, ya no era tan despreocupada… En realidad Kim pensó que era muy extraño. A su pesar, dio un paso atrás. "¿Y ahora? ¿Qué hacemos? "
"Erm… bueno… ¿alguna otra pregunta? Kim tartamudeo, rezando con todas sus fuerzas a que tuviera una.
"¡Nop!" Dijo sin la menor vacilación. "Entonces supongo que el tiempo de conversación término".
"¡Espera!" Pensé que estabas bien con la conversación de adult – EEEEEPPPPP!"
Sin siquiera escucharla, Marco saltó en su dirección, con sus puños listos encendidos en fuego azul. Kim chilló como un ratón asustado y tropezó saliendo fuera del camino. Una explosión trono detrás de ella -en el mismo lugar donde había estado un segundo antes- y trozos de pavimentos y hormigón volaron a su alrededor.
¿Él puede destruir pavimento con sus puños desnudos? Kim pensó frenéticamente mientras era propulsada por la onda de choque anterior -pavimento- ¿qué clase de monstruo era?
Kim se estrelló en la tierra en lo que parecían millas de distancias de su posición anterior. Cuando rodó sobre su espalda para ver lo que había sucedido, apenas tuvo tiempo para registrar que Marco ya estaba sobre ella. Una vez más luchando para salir de su camino, agarró su Bo retráctil unido a su cinturón (¡un regalo de Bogart hace unos días, Roger bendiga a ese hombre!) y lo desplegó con un golpe rápido de su mano.
¡Justo a tiempo!
Bloqueo el ataque de Marco y lo obligó a retroceder. Sin perder un segundo, lo atacó, empujando su Bo hacia adelante en un movimiento punzante que el pirata evadió sin mucha dificultad. Negándose a que su fácil evasión la disuadiera, Kim obstinadamente seguía atacándolo – no paso mucho tiempo, sin embargo, antes de que él rompiera su guardia y conectara un potente gancho de izquierda en su mandíbula.
Kim se tambaleo hacia atrás y apretó los dientes obstinadamente, ignorando el dolor. Marco solo la miro con su sonrisa de marca registrada - engreída y burlona al mismo tiempo- mientras trataba de encontrar su aliento. No sabía porque no aprovechaba su ventaja y la atacaba de nuevo, pero agradecía el descanso de todos modos.
Y fue entonces cuando ambos notaron que los marines alrededor estaban animándola.
Marco sonrió "Parece que eres una chica bastante popular, ¿no es así?
"No lo soy" Kim respondió, su voz tensa por el esfuerzo que estaba haciendo para ignorar el latido doloroso en la mandíbula. Ahora su cara estaba muy roja, tanto de vergüenza e ira. "Solo esperan que dure el tiempo suficiente para que no puedas atacarlos"
Justo cuando había terminado la frase, oyó claramente varios marines gritándole.
"¡Vamos, Alférez Grey!, ¡Tú puedes, reina del póker!"
Furiosa, Kim olvido su pelea por un segundo y se volvió hacia las barricadas, agitando un puño amenazante en esa dirección. "¿QUIEREN CALLARSE COBARDES? ¡NO AYUDAN EN NADA!" De todos los momentos, ¿Por qué tenían que usar ahora su recientemente adquirido y estúpido apodo?
Marco se echó a reír. "Viniendo de marines, debería haberlo sabido" se burló.
Kim apenas tuvo tiempo de sentirse ofendida por esa declaración, porque lo siguiente que sabía, es que estaba siendo atacada de nuevo.
¿Qué quería decir con eso? ¿Quién demonios se cree que es criticando a los marines cuando es solo un apestoso pirata?
De repente completamente entusiasmada, Kim desvió su puño en llamas justo a tiempo con su Bo y con la otra punta rápidamente le hizo perder el equilibrio. Marco tropezó y aprovecho su ventaja para lanzar un golpe dirigido a sus pulmones, pero el pirata saltó fuera del camino y con una vuelta hizo un perfecto aterrizaje a unos pies de distancia. Planeando atacarlo mientras estaba de espaldas a ella, Kim corrió hacia él y lanzo una patada circular, girando su cuerpo en el aire para ganar velocidad y poder, pero el pirata se dio vuelta con una velocidad inhumana y bloqueó su pie. Agarró su tobillo y lo siguiente que sabía es que estaba volando en el aire.
Gracias a una especie de milagro (o pura suerte), la alférez Flowan logró aterrizar sobre sus pies y evitar un choque doloroso en el concreto destrozado. Solo tuvo un segundo para sonreír y maravillarse con este pequeño logro antes de que su oponente atacara de nuevo y tener que evadir otro golpe en llamas.
Confundiendo la expresión de su cara, Marco le lanzó una sonrisa mortal. "No te dejes llevar", dijo en voz baja "estoy yendo con calma"
"Yo" Kim interrumpió y apenas evito el puño. "¡Si, lo sé!"
Una gran pieza de concreto ya medio destrozado se derrumbó bajo sus pies, haciéndola tropezar hacia atrás y evitando-aunque de manera bastante estúpida- otro puño llameante.
Marco reprimió una risa, pero no tan rápido para que la nativa Flowan no la captará. Frunció el ceño, consciente de que se estaba burlando de ella y su torpe lucha "Bueno, no eres tan despistada como pensé, entonces ¿no te importaría si nos ponemos un poco más serios?"
Después de eso, el cerebro de Kim apenas tuvo tiempo para registrar un destello azul, un gran "¡BOOM! Y lo siguiente que supo, es que perdió el conocimiento. Cuando volvió en sí, estaba tumbada entre los restos destrozados de un edificio, gravemente desorientada. Le dolía todo el cuerpo (aunque nada parecía estar roto), sus oídos zumbaban y el mundo a su alrededor parecía haberse vuelto loco…. ¿Y era sangre lo que podía sentir, absorbida por su chaqueta de oficial?
Bueno, al menos aún estaba viva, pero su ego había recibido un serio golpe. ¿Cuán débil era para que él se las arreglará para dejarla inconsciente en el segundo en que decidió tomarlo en serio? ¿Y cuánto tiempo había estado desmayada de todas maneras? Había perdido la conciencia por un momento, pero no podía decir con certeza si fueron solo unos segundos o unas horas… por lo que sabía, la pelea había terminado y Marco se había ido hace rato.
Oh, espera, podía oír unos pasos. Se acercaban.
"Bueno, eso fue rápido" Kim escuchó una perezosa voz murmurando – Marco-. "A los otros ahora" Por sus pasos, podía decir que había dado la vuelta y se iba.
Su ceño se profundizo - ¿Cómo se atreve a darle la espalda cuando ni siquiera estaba seguro de que estaba realmente acabada? Ella no había terminado todavía, ¡maldita sea! ¡Su abuela la había golpeado peor que esto muchas más veces de las que podía recordar! ¡Los peleadores Flowan- no importa si no eran famosos- no renunciaban a una lucha hasta que estaban muertos!
… ¿pero todavía podía moverse?
Mientras trataba de mover sus extremidades, descubrió que, efectivamente, podía levantarse si quería. ¡Perfecto! Había al menos una cosa que su abuela había marcado con eficacia en su cerebro: ¡nunca renuncies a una lucha siempre y cuando puedas dar un buen golpe!
Kim estaba a punto de levantarse pero se congeló cuando se dio cuenta de algo muy importante: una vez más, se dejaba llevar por su orgullo. Había luchado con un comandante (por breve que la lucha había sido) y estaba viva para contarlo. ¿No debería parar aquí y considerarse a sí misma afortunada? ¿Dejar que los otros lo manejaran? ¿No debería quedarse donde estaba y esperar a los refuerzos? No podían estar muy lejos después de todo.
Y aun así, la pequeña voz en la parte de atrás de su cabeza (ya sabes, la misma de siempre) estaba gritando que acababa de ser completamente derrotada por un estúpido pirata y que tenía que levantarse y probar al mundo que era mejor que esto, ¡demonios!
Correcto, volver a luchar, probar al mundo que los Flowan son orgullosos, obstinados imbéciles y morir a manos de un pirata. Y ¿qué pasaría entonces con su promesa?
Kim dejo escapar un gemido mientras se debatía entre ambas opciones. Lentamente levanto la cabeza y abrió un poco un ojo para ver a Marco alejándose de ella, su puño iluminado y brillando con fuerza. Mirándolo así, con su pelo rubio de esa manera, lucia como…. bueno… una piña… resopló ruidosamente y se puso de pie, su determinación fue fortalecida por los gritos de los marines no muy lejos: después de todo, ¿una piña no podía ser tan peligrosa? ¿Verdad?
Salió tropezando de las destrozadas piedras del edificio destruido -en las que había estado tirada- justo a tiempo: Marco ya estaba a mitad de camino entre ella y una de las barricadas.
¡Vamos! ¡No podía rendirse! Era una cuestión de orgullo ahora, los Flowan eran orgullosos de nacimiento y ella era más orgullosa que el Flowan promedio. ¡Iba a demostrarle a ese maldito pirata de lo que estaba hecha!
"¡Espera, no hemos terminado todavía!" llamó al comandante.
Hubo un pesado silencio de suspenso cuando el pirata se volvió lentamente hacia ella, con un pequeño atisbo de sorpresa en su rostro contrariamente inexpresivo.
"¡Alférez Grey!" Los marines irrumpieron en gritos de alegría alrededor. "¡ESTAS VIVA!"
Por un segundo, Kim vio rojo. "SÍ Y NO ES GRACIAS A TI"" gritó furiosa.
Marco sonrió, disfrutando visiblemente el show. "Así que aun estas viva" el solo dijo, contento por una razón mucho más allá de la comprensión de su oponente.
"Si" Kim espetó. No le importada si era un pirata estúpidamente poderoso. Todo lo que podía pensar era en que su orgullo como nativo de Flowan estaba en línea y esto le daba el fuego para levantarse. "Gracias por decir lo obvio"
"El placer es mío", replicó el pirata, ampliando su sonrisa "¿Estas lisa para terminar este show?" y tomo una perezosa posición de combate.
Kim no respondió y se preparó también…. Solo para darse cuenta que había perdido su Bo en algún punto de la pelea. Se miró las manos, miro a su alrededor rápidamente, pero no pudo verlo por ningún sitio. Dejo escapar un largo y doloroso suspiro y dejo sus manos caer a su lado, ahora totalmente irritada.
"Oh genial…" murmuro.
Solo oyó a Marco soltar una breve carcajada y al momento siguiente estaban luchando de nuevo.
A partir de ese momento, la lucha fue más unilateral que nunca. Tan decidida como estaba a defender su honor Flowan, privada de su Bo y fuertemente lesionada, todo lo que Kim podía hacer era evadir los golpes llameantes que Marco le enviaba. Ocasionalmente, de vez en cuando, intentaba dar un puñetazo o una patada aquí y allá, pero sin mucho éxito. No hace falta decir que estaba completamente desalentada, lo único que la mantenía en curso era lo que quedaba de su orgullo herido.
"¿Divirtiéndote?" Kim se quejó amargamente mientras él reía -de nuevo- de otro de sus patéticos intentos de darle un puñetazo.
"¿Es tan obvio?" replicó cuando la envió rodando unos pies de distancia con una patada en el estómago.
Kim gimió de dolor mientras la suela de su sandalia toco duramente un profundo corte que tenía y trató de patearlo con una amplia patada circular. Pero Marco salto fuera del camino y utilizo sus llamas azules para impulsarse aún más alto. Kim resopló cuando los marines a su alrededor dejaron escapar jadeos y exclamaciones de asombro.
Él hizo un aterrizaje impecable en un tejado cercano y miró a la Flowan alférez con aire de suficiencia.
"Presumido" murmuro y sacudió un mechón de su corto pelo castaño de sus ojos, limpiando la sangre de su frente al mismo tiempo.
Si el comandante pirata escuchó su comentario, no dio muestras de reconocerlo.
"Así que eres un alférez, ¿verdad?" Preguntó desde su improvisado pedestal. Sin embargo no espero una respuesta, Kim tenía la impresión de que esta conversación -al igual que la pelea- crecía más unilateral que nunca. "Normalmente toma algo de tiempo llegar a esa posición – un par de años a lo menos—y Garp ha estado persiguiéndonos por algún tiempo hasta ahora"
Saltó de nuevo y Kim corrió hacia delante -aunque "tambalearse "podría ser más apropiado- para encontrarse de frente con él, con los puños listos. Aterrizó con gracia en el suelo y ninguno de sus golpes parecía hacer nada. A pesar de su relajada y descuidada actitud, cada uno de sus puntos vitales se encontraban perfectamente protegidos.
"Entonces, ¿Cómo es que nunca te había visto antes?" pregunto mientras atrapó uno de los puños de Kim y lo sostuvo firmemente en una de sus manos mucho más grandes.
"¿Por qué te importa?" la joven Flowan replicó, lanzando otro golpe (que fue atrapado también).
Kim trato de liberarse de su agarre, pero todos sus esfuerzos solo sirvieron para divertirlo más. Él bajo su mirada hacia ella y ella trato de erguirse a toda su altura, pero esto era completamente inútil: todavía era más alto que ella por una cabeza.
"Yo no diría ´que me importé´, le disparó de vuelta. "Solo digamos que tengo curiosidad por saber cómo una niñita como tú, se convirtió en alférez tan rápido"
"¿Niñita?" Kim repitió indignada, alzando la voz un par de octavas.
No había querido demostrarle cuan ofendida estaba por sus palabras, pero la exclamación estaba fuera de su boca antes de darse cuenta de ello. Marco instantáneamente se echó a reír con tanta fuerza que cerró sus ojos completamente—Kim no lo dudo un segundo—esta podría ser probablemente la primera y última oportunidad para infligir daños consecuentes, así que la tomó. Lanzo su pie derecho a toda velocidad y lo golpeó justo en la entrepierna.
Dejo escapar un gemido maravillosamente agudo que sonaba como música para sus oídos y mientras se doblaba dejo ir sus manos para apretarlas en su sección media. Kim lo empujo suavemente con su dedo índice en la frente y cayó hacia atrás, en cuclillas en el suelo, todavía gimiendo de dolor. Ignorando las exclamaciones de compasión procedentes de los marines -había, después de todo, hombres en más del 99% de la audiencia- agarró la pistola atada a su muslo derecho y apunto directo a la cabeza de Marco, esperando a que reuniera su ingenio.
Cuando su dolor disminuyo, se las arregló para sentarse en el suelo y hacer una mueca cómicamente. "Muy bien, me tienes gir- "Se congeló cuando finalmente vio la pistola apuntando directo a él.
… No es que ella fuera una gran tiradora, pero él no necesitaba saber eso.
"Creo que hay una lección que podemos aprender de todo esto" Kim dijo con una voz demasiado dulce, con una falsa sonrisa. Apretó el gatillo para demostrarle que esta lista para disparar si era necesario. "Nunca subestimar a un oponente, no importa lo débil que pueda ser".
"¡Ella ganó!" Un marine grito a la distancia.
"¡Alférez Grey venció a un comandante!" añadió otro.
Pero Kim no les hizo caso, sus ojos nunca se apartaron del pirata de Barbablanca. Algo estaba muy mal. Estaba demasiado relajado, como si estuviera planeando algo. De alguna manera tenía la sensación de que no lo tendría a su merced durante mucho tiempo.
"Así que no vas a dispararme, Girlie? Preguntó Marco, levantando una ceja burlona cuando una peligrosa sonrisa estiro sus labios. "Me tienes a tu merced, entonces ¿porque no me matas?"
Kim rodó sus ojos con exasperación. "¿Qué pasa con los hombre adultos y el llamarme Girlie?" resopló indignada antes de responder su pregunta. "¿Por qué iba a matarte? No soy un enloquecido almirante predicando sobre justicia absoluta. Voy a arrestarte y serás encarcelado."
"¿Ho?" la sonrisa del pirata desapareció y se quedó mirando al Alférez frente a él un poco incrédulo. Encarcelado por cierto. Como comandante, sería enviado directamente a Impel Down y ejecutado como ejemplo, al igual que… Kim suspiro mientras malos recuerdos la asaltaron por un segundo y los metió en el fondo de su mente
"No le deseo Impel Down a nadie" dijo seriamente "Ni siquiera a ti"
La incredulidad se transformó en aturdimiento y el pirata la miro con sus perezosos ojos ensanchados.
"Eres una niñita arruinada" finalmente dijo, todavía mirándola.
Tratando de ocultar la creciente sensación de incomodidad bajo su intensa mirada, Kim espetó.
"Tengo un nombre, ¿sabes?" dijo con aspereza, antes de girar la cabeza a las barricadas para ver que estaban haciendo los marines. Suspiró con gravedad al ver que ni siquiera se movían, solo celebraban la "derrota" de Marco el Fénix. "¡PUEDEN TRAER YA LAS ESPOSAS!" les gritó a los hombres más cercanos que pudo detectar.
Los marines se sobresaltaron y dejaron escapar chillidos de niñitas asustadas. Le saludaron antes de limpiar la zona, en busca de lo que había pedido.
"Honestamente…" Kim suspiro profundamente y se volvió a Marco.
El pirata ya no la miraba más, había girado su cabeza para mirar algo a su izquierda. Parecía detectar algo placentero para el porqué de repente sonrió y al mismo tiempo los marines estallaron en gritos de alarma.
"¡Es otro comandante!"
"¡Es Thatch!"
"¡Alférez Grey cuidado!"
Gracias a esta última advertencia, Kim saltó hacia atrás justo a tiempo para evadir un golpe ridículamente poderoso de dicho Thatch, otro comandante de la tripulación de Barbablanca. El golpe del pirata recién llegado pulverizó la acera donde había estado parada segundos antes y envió a todos los marines de vuelta a las barricadas.
Una vez más, Kim se encontró completamente sola frente al enemigo – excepto que esta vez, eran dos contra uno.
"¡Marco, mírate!" Thatch metió las manos en los bolsillos. "¡Tengo la esperanza de que Pops no oiga que fuiste golpeado por una chica tan pequeña!, podrías perder algunos rangos…"
"Cállate, Thatch," replicó el primer comandante, saltando sobre sus pies y quitando el polvo de su ropa.
"Ella gano esta ronda, pero la pelea aun no termina. No interfieras, ella es mía"
"¡Vaya, vaya! El gran fénix encontró un nuevo juguete, ¿no?"
"¡Por supuesto que no, idiota!" ¡Es porque debido a ella mi honor como pirata de Barbablanca está en línea aquí!
Eran dos comandantes y estaban ignorándola por completo. No estaba segura si su magullado y maltratado ego podía aguantar mucho más…
"¿Dejarían de hablar de mi como si yo no estuviese aquí? ¿Qué demonios está MAL con ustedes? ¿Están completamente rodeados de marines y lo único que pueden hacer es pensar en su estúpido orgullo? ¿Son tan engreídos que todos están tan por debajo de ustedes?" Ella no era nadie para hablar de orgullo pero no tenían que saberlo.
Toda la calle se quedó en completo silencio cuando Kim jadeaba para encontrar su aliento. Los dos piratas efectivamente dejaron de hablar y ahora estaban mirándola – al igual que casi todos los seres vivos a un perímetro de dos millas.
Quizá he estado en el barco de Garp demasiado tiempo ya…
"Tienes razón, Girlie" Marco finalmente dijo. "¡Volvamos a nuestra lucha!" Se volvió hacia ella y dio un paso más cerca.
"Lo siento, pero eso no será posible" Thatch intervino y tomo el brazo de su compañero pirata. "Pops quiere salir de la isla tan pronto como sea posible y todos estamos esperándote para marcharnos a la siguiente isla"
"¡Vamos! ¡Solo un par de minutos más!" Marco gimió. Y una vez más Kim recordó la imagen inquietante de un niño pequeño con su brillante juguete nuevo que ansiaba por hacer pedazos.
"Lo siento, pero no podemos hacerlo" Thatch les dio la espalda y comenzó a alejarse.
Todo lo que Kim podía hacer era tratar de no tirar la pistola a la distancia en pura frustración.
¿Cómo podrían estar subestimándola hasta el punto de darle la espalda sin vacilar ni un segundo? Marco suspiró y saludo burlón a la marina Flowan.
"¡Hasta la próxima, girlie! ¡Esto no ha terminado!" dijo en lo que sonaba alarmantemente como una promesa. Y entonces se dio vuelta para seguir a Thatch. Kim permaneció congelada en el acto, completamente estupefacta. Eso fue todo, su querido orgullo Flowan estaba muerto.
Pero muy pronto, el asombro fue reemplazado por la ira.
"¡Hey, espera!" Llamó furiosa y levantando su pistola de nuevo. "¡No vas a ninguna parte!"
Y sucedió en un instante. En un momento Thatch estaba parado frente a ella, alejándose casualmente como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo, entonces Kim parpadeo y él estaba de repente de pie junto a ella, demasiado cerca para su comodidad.
Sus ojos brillaron cuando adquirió una postura amenazante sobre ella y chasqueo la lengua con disgusto.
"Las armas son peligrosas, girlie" murmuro y su respiración le hizo cosquillas en la oreja "No deberías jugar con ellas alrededor"
Kim no tuvo tiempo de decir nada: le dio un puñetazo o una patada -realmente no pudo verlo, pero de todas maneras no importaba- y la frágil Alférez voló en el aire para estrellarse contra un edificio al otro lado de la calle. Ahí fue cuando perdió el conocimiento.
