Querido diario,

¡Estoy VIVA!

¡Apenas podía creerlo cuando desperté! Es un verdadero milagro, va más allá que cualquier cosa que jamás pueda imaginar.

En primer lugar, he sobrevivido a un enfrentamiento -no sólo con uno- sino con dos comandantes de la tripulación pirata de Barbablanca. Y tampoco eran comandantes cualesquiera, sino que Marco el Fénix y Thatch el psicópata (su apodo extraoficial que encaja a la perfección con la gran impresión que tuve de él después de verlo dos minutos… aunque el nombre encaja con el tipo anterior también…)

Si te digo la verdad, no soy la única sorprendida de que sobreviví a tal lucha. Prácticamente todos los hombres de la nave tienen sus dudas al respecto y aquellos que no estuvieron ahí, para ayudar en la lucha en sí, simplemente no creen que enfrenté a Marco. Bueno, supongo que si yo misma no hubiera estado ahí, peleando por mi supervivencia, ¡no lo creería tampoco! Ja ja.

¡De todos modos! Lo segundo es: casi fui asesinada por Doc Wilde cuando desperté. Estaba furioso conmigo—no, furioso ni siquiera comienza a describirlo, estaba… err… ni siquiera puedo pensar en una palabra para eso. De todas formas, me disculpe por mi comportamiento; le dije que a pesar de todo había salvado a decenas de hombres de morir quemados hasta convertirse en cenizas por cierto pirata comandante, pero solo me golpeó diciendo que era una idiota de todos modos. Finalmente renunció a matarme y se conformó con gritarme durante cerca de dos horas (el mismo tiempo que cambiaba mis vendas y eso tomaba bastante tiempo). Tres semanas atrás quizás hubiera estado dolida por ese regaño cuando realmente no había hecho nada malo, pero durante las últimas dos semanas, he pasado tiempo suficiente con Doc Wilde para entender que la razón por la que siempre es tan cascarrabias es porque odia ver que la gente que le importa resulta herida o peor.

Llámame loca si quieres, pero me sentía un poco conmovida de que me gritara. Así que tomé todo al estilo de Hina: sonriendo todo el tiempo.

Por extraño que parezca (o se lea….) estoy empezando a sentir – no puedo creer que vaya a escribir esto- como si perteneciera a esta nave. Doc Wilde gritándome tan fuerte y durante tanto tiempo es uno de los signos: me considera como parte de la tripulación y así va siendo también para un número cada vez mayor de marines. Desde ayer he recibido la visita de Hina y Smoker por supuesto, pero también del círculo de póker y algunos marines que están directamente bajo mis órdenes.

Sí, siento que de alguna manera pertenezco a la infantería de marina y la sensación es extraña… reconfortante de manera extraña . Desde que había perdido a los dos últimos miembros de mi familia me había sentido sola, siempre presionada al saber que la única persona en la que podía confiar era en mí misma. Pero ahora me doy cuenta de que puedo confiar en mis compañeros de tripulación, que ya no estoy sola. Por supuesto, no son para nada como mi familia pero es mejor que nada.

¿Cuáles son las probabilidades, eh? Pensar que hace tres semanas consideraba a los marines como mis peores enemigos y ahora estoy lista para quedarme con ellos por un rato, e incluso estoy algo feliz por esto.

Pero pensándolo bien, quizás no tan estoy segura. Después de todo -como he dicho- solo he estado en este barco apenas dos semanas…¡Es verdad, estoy pensando demasiado en esto! Hice algunos amigos en esta nave y me siento muy feliz por eso, pero eso no cambia mi gran plan: pagar mi deuda, largarme de aquí, cumplir mi promesa y luego… Erm… ¿Y luego qué?

No estoy segura de sí debería seguir adelante sola. Con toda honestidad, debido a la promesa que Marco hizo de encontrarnos de nuevo para "terminar nuestra lucha" -pero honestamente, ¿qué pelea? ¿Podría incluso llamarse una pelea?-, no sé cuánto tiempo más me queda de vida. Desde que he despertado, he pensando que tal vez podría, no sé, ¿quedarme en la enfermería por siempre? Después de todo, Wilde en realidad puede dar miedo y estoy segura de que ningún pirata de Barbablanca, ni siquiera Marco el maldito Fénix, se atrevería a poner un pie aquí.

Ugh. Es obvio, ¿no? No hay manera que Doc Wilde me dejaría quedarme aquí… sobreviví a esa pelea gracias a una especie de milagro, pero no soy tan afortunada: la próxima vez definitivamente me va a matar.

Oh. Mi. Dios.

Le di una patada directo en las joyas de la familia

Le di una patada a Marco el Fénix donde más les duele a los hombres

Lo hice… ¿lo hice? ¡Santa mierda! ¿En que estaba pensando? Se estaba riendo de mí, es cierto, pero no es el primero en hacerlo (debido a mi… mi desafortunada apariencia, mucha gente en mi vida nunca me toma en serio) Debería simplemente haber ignorado mi orgullo y dejarlo ser- y salir corriendo.

Pero en su lugar le di una patada. En sus joyas de la familia.

Estoy muerta…


Kim miró con aire taciturno el periódico en sus manos, mirando los artículos sin realmente registrar los títulos. Doc Wilde le había traído el periódico de la mañana después de haberlo leído, diciéndole que estar media muerta no era una disculpa para no mantenerse al día con lo que estaba sucediendo en el Grand Line. Junto al periódico había una pila de nuevas recompensas emitidas (o aumentadas) que había dejado en su mesita de noche y que, como todo buen marine tenía que saber de memoria.

La enfermería estaba desierta: Doc Wilde estaba en la cocina después de ir a buscar su almuerzo y los otros marines que habían salido heridos durante los combates en la isla Kyuka se había ido (ninguno de ellos había sido golpeado tanto como Kim). Por supuesto, el silencio en el ambiente no hacía nada para ayudar con el estado de ánimo de la joven Flowan y aunque había intentado animarse con su amado ukelele, se había aburrido después de una hora. Ahora el instrumento de madera descansaba sobre su regazo, recibiendo su merecido descanso. Tocar el ukelele no era muy divertido si no había nadie alrededor para cantar contigo de todos modos…

Kim suspiró ruidosamente y dirigió sus ojos hacia la puerta de la enfermería deseando que alguien viniera, cualquiera en realidad – estaba tan aburrida que incluso la visita de Garp sería bienvenida.

Siempre odiaba cuando se aburría, pero desde su pelea con Marco el Psicópata (después de largas reflexiones decidió que este apodo era tan bueno para Thatch como para Marco), despreciaba esto. Porque sin nada que mantuviera su mente ocupada, la pequeña obstinada le hacía volver constantemente a su lucha con el comandante de Barbablanca: analizar todos y cada uno de los segundos de ella, cada golpe, buscando los errores, molesta por sus debilidades… era bastante molesto, tanto más, cuando lo único que debería hacer era olvidarse de ese maldito pirata. Y ahora él la mataría la próxima vez que se encontraran.

"¡Argh!" Kim gimió mientras su mente trajo al frente el recuerdo de su… patada… a Marco el fénix… "No puedo creer que haya hecho eso"

Se estremeció violentamente y trató de reprimir los escenarios de todas las cosas que él podría hacerle como represalia por humillarlo así… aunque gracias a su padre, al menos no tenía que preocuparse de sus llamas, pero su fuerza bruta era más que suficiente para aterrorizarla.

Reprimiendo otro estremecimiento, Kim tomó el periódico con más determinación esta vez. ¡Cualquier cosa que pudiera hacer para no pensar nada relacionada con los piratas! Rápidamente saltó sobre los artículos hasta que encontró uno que se veía bastante prometedor.

"Una joven ballena espera pacientemente por sus maestros en la entrada del Grand Line" Kim leyó en voz alta con tono aburrido.

El articulo apestaba a sensibilidad y patetismo, no obstante decidió leerlo, incluso su mente retorcida no podía hacer el vínculo entre una ballena y M- espera... ¿No era el nombre del barco de Barbablanca el Moby Dick?

"¡Nooooo!" Kim se lamentó profundamente deprimida.

Todo el mundo había decidido unirse en su contra para que no pudiera olvidar por un solo segundo su muerte inminente. Kim envió el periódico volando por la enfermería y tomó el montón de carteles de recompensas con resignación. En ese punto decidió tratar de mantenerse en un humor menos depresivo burlándose de algunos forajidos- algunos piratas realmente tenían trajes ridículos después de todo.

Agarró el primer cartel y miró la foto: Alvida, joven capitana de una tripulación pirata formada recientemente en el East Blue, miraba a la cámara con ojos negros saltones, sus largos y delgados labios distorsionados en una mueca de disgusto mientras blandía lo que parecía ser un bate de béisbol metálico de gran tamaño. "Meh" Kim se encogió de hombros sin entusiasmo. La señora era tan fea que burlarse de ella no habría sido divertido. Dobló la recompensa en un avión de papel y lo puso a un lado (haría un pila decente y esperaría por Wilde para echárselos—era un pasatiempo arriesgado, pero como se había dado cuenta, estaba muy aburrida, rayando en la desesperación)

Los minutos pasaron y la pila de aviones de papel a su lado iba creciendo mucho más, cuando finalmente encontró un cartel muy interesante, con un nombre que conocía muy bien…

"Revolucionaria Harriett Bloom" susurró y miró la imagen levantando una ceja con incredulidad. "Bueno, hola…" ¿Cuáles eran las probabilidades de encontrar precisamente su cartel cuando había estado buscándola durante años?

Había oído mucho sobre ella y sin embargo, era la primera vez que veía su imagen. La miró con avidez comprometiendo cada función en memorizarla.

La mujer lucía joven- de unos treinta años- pero Kim sabía a ciencia cierta que era mayor que eso, actualmente alrededor de unos cuarenta años. Tenía hermosas facciones, suaves y armoniosas, piel impecable como porcelana con nariz pequeña y labios rosados fruncidos graciosamente como pucheros de manera natural. Sus grandes ojos eran azules como los mares cercanos de las islas paradisíacas del Grand Line, donde la nobleza pasaba sus vacaciones, éstos le daban un aire inocente e infantil que no tenía absolutamente nada que ver con el carácter de la mujer en sí. Exuberante cabello color chocolate enmarcando su delicado rostro pequeño, y -a pesar de que se trataba de una imagen- Kim no tenía duda de lo suave y brillante de debía ser (se preguntó por un momento si era razonable para una activista revolucionaria pasar tanto tiempo en su cuarto de baño) en pocas palabras, Harriett Bloom era una mujer ridículamente hermosa.

Los minutos pasaron y Kim detalló la imagen, entonces el sentimiento de curiosidad y fascinación se convirtió en uno de desprecio e ira. Frunció el ceño ante la despampanante mujer, la revolucionaria que debería encontrar para hacer valer su promesa: en cierto modo, era gracias a ella que estaba metida en este lío… Está bien, nunca había conocido a la mujer en persona por lo que no podía ser su culpa en realidad. Y no sabía mucho sobre ella tampoco, solo había oído anécdotas intrascendentes de vez en cuando durante su infancia. Si quería encontrarla, debería encontrar alguna información mucho más reciente.

La forma más rápida era preguntarle al Doc Wilde sobre ello, el médico era un marine devoto que había guardado en su memoria cada detalle de la vida de los bandidos más peligrosos buscados por el Gobierno. Estando Harriett Bloom más allá de unos buenos quinientos millones, seguramente conocía cada información disponible sobre ella. Pero podría ser peligroso si Wilde comenzaba a sospechar y preguntar porque estaba tan interesante en esa mujer en particular…

Tenía que encontrar una manera más sutil, pero ¿cómo?

Sus ojos se posaron en los aviones de papel a su lado y supo con exactitud lo que tenía que hacer. Las posibilidades de que funcionara no eran tan altas, pero si fracasaba o tenía éxito no levantaría sospechas, así que era perfecto: si no funcionaba todavía podía encontrar otro camino más adelante – no es como si estuviera apurada de todos modos. Sintiéndose muy parecido a un genio diabólico, Kim dobló rápidamente el cartel en un avión riendo maliciosamente todo el tiempo. Era hora de poner en marcha el plan de obtener una charla del Doc Wilde: sonriendo, cogió un avión de papel a su lado y lo lanzó, haciendo ruidos de soplidos mientras lo deslizada de derecha a izquierda en la enfermería.

Doc Wilde no tardó mucho en volver de la cocina con su muy esperado almuerzo. Tan pronto como la puerta se abrió, fue agraciado con la visión del piso de la enfermería lleno de pequeños aviones y una oficial Flowan riendo ruidosamente.

"¡Hey, doc!" la joven exclamó con una sonrisa brillante.

Demasiado aturdido para replicar, el marine se quedó inmóvil en la puerta y Kim lanzó otro avión de papel: la pequeña cosa voló rápidamente a través de la enfermería y chocó en la frente del médico, cayendo en la bandeja que llevaba y directo en el plato de sopa.

Hubo unos pocos segundos de suspenso cuando Ernest Wilde se quedó mirando el avión de papel empapado. Cuando se giró hacia su paciente, sus ojos disparaban rayos, haciéndola retroceder en su cama con una sonrisa incómoda y forzada.

"Woops…"

Con movimientos deliberados y lentos, el médico puso la bandeja en una mesa cercana y pellizcó el avión de papel entre el pulgar y el índice, lentamente sacándolo del líquido humeante. Con el ceño fruncido, desenrolló lentamente el papel y lo examino cuidadosamente antes de levantar una ceja incrédulo cuando finalmente se dio cuenta de lo que estaba sosteniendo con cautela. Volvió la cabeza hacia la nativa Flowan que de repente se preguntó si su plan había sido una idea brillante después de todo…

"¿Esta la forma de usar los carteles de recompensa?" dijo arrastrando las palabras con una falsa calma en su voz

Kim tragó con fuerza. Cuando Wilde utilizaba ese tono por lo general significaba que la persona a la que estaba hablando debía elegir sus palabras con mucho cuidado. "Bueno, hice lo que me dijo" dijo rápidamente. "Memorice los nombres, caras y recompensas… pero bueno, algunos de ellos—ella por ejemplo-… no sé exactamente quienes son"

Doc Wilde volvió a mirar la recompensa "Harriett Bloom" se quejó antes de finalmente antes de tirar la recompensa empapada en la papelera con un gruñido "¿No sabes quién es?"

"Bueno, por su título y todo, puedo adivinar que es un revolucionario pero aparte de eso…" Kim dejo la frase sin terminar cuando se encogió de hombros. "Vengo de una isla pequeña, ¿recuerda? Tan pequeña que ni siquiera había una base marina. Nada sucede ahí y no es como si los habitantes estén interesados en particular por quienes son buscados por el Gobierno mundial"

El médico le envió una mirada penetrante, como si evaluara su honestidad antes de relajarse visiblemente: la hostilidad en su aura desapareció y regreso a su habitual humor cascarrabias. Kim retuvo un suspiro de alivio y se relajó en su cama – la primera parte de su plan había funcionado, ahora tenía que poner lo segundo en acción.

"Entonces, ¿Quién es ella de todos modos?" preguntó. Para hacerse ver más indiferente, tomó el ukelele y tocó algunos acordes distraídamente.

Doc Wilde la miró y suspiró profundamente "No puedo creer que tenga que ser yo, quien deba educarte sobre estas cosas tan básicas" gruño y agarró la bandeja de comida, entregándosela.

"Bueno, no me gustaría gastar su precioso tiempo, doc" Kim replicó con una sonrisa descarada. "Si es una problema, voy a preguntarle al vicealmirante y-"

"No seas estúpida" Wilde se rompió y tiró la bandeja en su regazo "Ahora cállate y come tu almuerzo. Voy a explicártelo"

Kim no pudo evitar sonreír y después de acomodar cuidadosamente su ukelele en la mesita de noche empezó a comer con entusiasmo.

"Esto no tomara mucho tiempo de todos modos" el médico gimió cuando agarró la silla y se sentó al lado de su cama. "No se sabe mucho sobre Harriett Bloom. Ha sido una delincuente buscada por el gobierno desde hace casi treinta años y nadie ha sido capaz de arrinconarla o ponerla en peligro. Es un fantasma y muy inteligente en eso, siempre tres pasos por delante de los equipos que la persiguen. Por no hablar de que es una especialista en armas muy peligrosa- extremadamente especializada- en todo lo que pueda explotar" resopló con disgusto y fulminó con la mirada un punto en el espacio, obviamente recordando algo "Nos encontramos con ella hace unos diez años si no me equivoco. Garp por supuesto, como el imbécil impaciente que es trato de arrestarla. Fue una verdadera masacre: la mitad de la tripulación termino en mi enfermería durante una semana"

Kim trago y sus ojos se abrieron. ¡Una mujer sola! ¿había puesto a la tripulación de Garp en tal estado? O los infantes de marina eran aún más patéticos de lo que pensaba o esta Harriett Bloom era al igual que Marco, Garp, Thatch y tales, —un monstruo con un poder completamente fuera de este mundo…

Sin poner atención a su reacción Wilde continúo con sus explicaciones. "Se unió a los revolucionarios cuando era muy joven, cerca de los quince creo. Pero no se quedó en las filas bajas por mucho tiempo, en un par de años se posiciono en el camino de las instancias más altas. Creo que es porque a ellos les encanta la gente que más amenaza a la infantería de marina, y ella redujo a cenizas un buen número de bases y fortalezas. Ahora trabaja de la mano del propio Dragon, se rumorea que es uno de sus asesores de más confianza como el fenómeno travesti, pero yo creo que solo se la coge"

La joven Flowan se atraganto con su cuchara de sopa y empezó a toser. Wilde rodó los ojos y golpeo su espalda un par de veces para ayudarla.

"¿Realmente girlie?" sonrió cuando se calmó "¿Una reacción tan fuerte por un poco de lenguaje?"

Kim se encogió "Esa es una imagen que prefiero no tener cuando estoy comiendo" murmuro temblando visiblemente y frotándose los brazos un par de veces "De todos modos, ¿Qué le hace decir eso?"

"Ella no es como los otros revolucionarios" Wilde explicó, su sonrisa desapareciendo al instante cuando se puso serio. "A lo largo de los años, he examinado todos los actos que hizo, ya sean dirigidos hacia la infantería de marina o no y sus acciones gritan que no es para nada como sus compañeros activistas: no tiene la actitud de alguien empeñado en derrocar al gobierno. Su mentalidad es completamente diferente de Dragon o el travesti, sus objetivos son diferentes. La mayor parte del tiempo parece estar bromeando" Kim asintió lentamente a medida que el medico concluyó sombríamente. "Puede haberse unido a la revolución, pero no hay duda de que sus lealtades van hacia sí misma en primer lugar. Esto solo la hace mucho más volátil y peligrosa"

Bueno, parece una persona maravillosa, Kim pensó sarcásticamente. No puedo esperar a verla por mí misma…

"¿Y que ha estado haciendo recientemente?" preguntó finalmente, tragando lo último de su sopa y secando el recipiente con un poco de pan.

"¿Quién sabe?" Wilde se encogió de hombros sin interés. "Ha estado por lo bajo en los últimos cinco o seis años, sin un rastro real salvo unos pocos avistamientos aquí y allá cada dos años. La última vez que escuchamos acerca de ella fue el año pasado y estaba en el North Blue"

Kim contuvo un suspiró para ocultar su decepción concentrándose en cambio en cortar una manzana y pelarla, sus movimientos deliberadamente lentos y cuidadosos.

De repente se sentía muy desanimada. Cuando había encontrado el cartel de recompensa pensó que finalmente tendría una oportunidad de cumplir su promesa, y que todo lo que había pasado durante las últimas semanas había valido la pena. El hambre, haber negado todo en lo que creía y unirse a la marina voluntariamente, estar entrenando todos los días cuando odiaba pelear y sobre todo casi haber muerto a manos de dos piratas chiflados- uno de los cuales ahora tenía un rencor personal contra ella…

Pero si no había ningún signo de Harriett Bloom ni nadie sabía en donde estaba, entonces ¿cómo se supone que haría realidad el sueño de su padre?

"¡Muy bien!" Wilde exclamó cuando la chica masticaba un trozo de manzana "Eso es todo lo que hay que saber de Harriett Bloom la revolucionaria. Ahora los otros"

Kim levantó la cabeza y lo miró con incredulidad. No iba a revisar todas las recompensas, ¿verdad? No… Oh si lo haría. Kim maldijo cuando el hombre de pelo negro tomo un avión de papel de su cama y lo desdoblaba, frunciendo el ceño ominosamente ante la foto.

"¿Alvida?" murmuro "¿Quién diablos es?" miro la recompensa y resopló "Cuatro millones, patético" Arrugó el papel y lo tiró en la papelera cercana, solo para agarrar otro avión justo después.

Kim miró a su alrededor tratando de encontrar una manera de salir de esto. ¡Su plan había funcionado demasiado bien! No quería saber nada de los piratas y otros matones que aparecían en los carteles- ¡sus nombres, rostros y recompensas eran más que suficiente! La alférez empujo un pedazo grande de manzana en su boca y mastico con ansiedad, mirando a Wilde con sus grandes ojos verdes.

Gracias a una especie de milagro sin embargo, la puerta de la enfermería se abrió un momento y entró una soleada Hina y un melancólico Smoker. La chica de pelo rosa vio que su amiga estaba despierta y corrió hacia ella, echándole los brazos alrededor del cuello de la chica mayor.

"¡Kim!" exclamó haciendo caso omiso de Wilde que estaba gimoteando acerca de ser cuidadoso con su paciente. "¿Cómo has estado desde ayer?"

"Estoy mucho mejor, gracias" Kim le devolvió la sonrisa agradecida. "¿Cómo están chicos?"

"Oh, bueno, el estado de ánimo en la cubierta no es muy bueno" el aprendiz se sentó en su cama, frente a Wilde y agarró el ukelele pellizcando las cuerdas aleatoriamente "Así que Smoker y yo pensamos quedarnos aquí por un tiempo para escapar de la tensión"

"¿No tienen tareas que hacer?" Wilde miró a los dos adolescentes.

"No en realidad" Hina se encogió de hombros, sin inmutarse por su tono o sus ojos en lo más mínimo "Ya hemos hecho nuestra rutina, pero ya que el Vicealmirante está encerrado en su oficina y Bogart está tratando de convencerlo de salir, no tenemos más órdenes… El resto de la tripulación esta melancólica de todos modos… "

"Wow" Kim murmuró "¿En verdad están tan deprimidos porque los piratas de Barbablanca escaparon otra vez?" Podía imaginarse porque los hombres estaban melancólicos pero no esperaba eso de Garp.

"Oh, no, ¡no es eso!" Hina rió mientras Smoker resopló detrás de ella y se dejó caer en la cama junto a Kim. "Vicealmirante Garp está molesto porque no fue capaz de romper el récord. Debido a que con todo el incidente con los piratas de Barbablanca tuvo que parar en seiscientas rosquillas o algo. El resto de la tripulación esta de mal humor porque no les gusta ver al vicealmirante tan molesto. Deberías ver la cubierta: es tan silencioso. Es realmente aterrador"

Doc Wilde suspiró pesadamente "¡Qué idiota…!"

Kim los miró, necesitando unos segundos para encontrar las palabras "Oh, está bien" dijo sin expresión "¿Por qué incluso me sorprendo?" de repente se dio cuenta de algo y sintió la incredulidad llenarla, esperando estar equivocada "Espera" dijo, su voz de repente mucho más nítida "¿Es ese estúpido récord la razón de porque los refuerzos que pedí llegaron tres siglos más tarde, mucho después de que Marco y Thatch me patearan el trasero?" Había sabido por Doc Wilde -después de haber despertado- que había sido encontrada por el grupo de Garp unos veinte minutos después de que los dos comandantes habían dejado la escena. Después de que había sido noqueada por Thatch, los marines detrás de las barricadas por fin reaccionaron y trataron de ayudarla, pero los dos piratas los habían dejado inconscientes en apenas unos minutos- Garp había llegado con sus hombres mucho, mucho mas tarde.

Esta vez, Hina palideció bajo el resplandor combinado de Kim y Wilde. "B-Bueno, verás… " tartamudeó, retorciéndose incómodamente. "Vicealmirante Garp es muy obstinado y- y Bogart estaba peleando con otro comandante en el lado opuesto de la ciudad- casi todos los oficiales estaban con él y -"

"¡No puedo creerlo!" Kim explotó sintiéndose de repente muy furiosa e indignada. "¿Casi me muero porque el viejo estaba comiendo rosquillas?"

"Desde luego no me lo dijo cuándo te trajo aquí" Wilde se burló y sus ojos brillaron detrás de sus gafas "Creo que voy a tener una charla con él muy pronto…" se levantó de su silla y salió de la enfermería, cerrando la puerta detrás de él.

Sin prestar atención al médico asesino, Kim puso su rostro entre sus manos, la ira dejándola tan rápido como había llegado, sustituida una vez más por el desaliento (¿Por qué era una montaña rusa emocional en el último tiempo? En realidad era agotador) "Casi muero porque el viejo estaba comiendo rosquillas" murmuró abatida, con voz ahogada en por sus manos "Ahora Marco el maldito primer comandante va a matarme. ¡Roger! ¿Por qué me convertí en un marine?"

Hina trató de sonreír y le dio unas palmaditas en la espalda torpemente para consolarla "Ya sabes, las posibilidades de que Marco el Fénix pueda matarte no son tan altas" dijo tratando de sonar esperanzada, pero fallando pues sonaba muy poco convincente "Tu eres algo fuerte ya, si entrenas seguro puedes-"

"No, no puede" Smoker interrumpió, su tono era el mismo de quien afirma lo obvio. "Marco es demasiado fuerte para ella- y un usuario de fruta del diablo. Puede entrenar todo lo que quiera pero nunca será capaz de igualarlo. Estaba ahí y vi todo: sinceramente, es un milagro que incluso se las arreglará para enviarlo a tierra con su…" vaciló por un segundo e hizo una ligera mueca "… patada…"

Hina al instante se echó a reír ante sus palabras, mientras que Kim fulminó con la mirada al aprendiz. Por lo general apreciada su honestidad, pero por el momento, hubiera preferido que permaneciera tranquila.

"¡No podía creerle a mis oídos cuando escuche que pateaste a Marco en sus joyas de la familia!" Hina jadeó, riendo tan fuerte que sus hombros temblaron con espasmos "¡Es la primera vez que oigo de un marine golpear a un pirata de esa manera! ¡Sabes que ya eres famosa en la tripulación por eso!"

Mientras se rió un poco más, Kim miro con tristeza lo que quedaba de su manzana en la bandeja y se la metió en la boca, comiendo con poco entusiasmo.

"Eso es algo que no olvidaré" Smoker asintió. También estaba divertido- hasta el punto de que las esquinas de sus labios se habían levantado.

Tragando la última parte de su manzana, Kim agarró la bandeja de almuerzo ahora vacía y poco a poco, teniendo en cuenta sus lesiones aun dolorosas, volvió la parte superior de su cuerpo para poder inclinarse hacia adelante y poner la bandeja en la mesa junto a ella. Cuando se dio vuelta vio a Smoker mirándola peculiarmente.

"¿Qué es?" pregunto con un poco de cautela.

"Tienes un tatuaje que cubre toda tu espalda" dijo "No das la impresión de ser el tipo de chica de tatuajes"

Kim tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no mostrar ninguna emoción en su observación y mantener la calma.

Maldita sea… ¡me había olvidado que estas malditas batas de hospital eran abiertas en la espalda!

"Sí, he tenido la intención de preguntarte por esto desde hace un rato" Hina asintió con un sonrisa "Es muy bonito ¿Qué es?"

"Oh, solo es… una cosa tradicional de mi isla" Kim mintió, encogiéndose de hombros y poniendo lo que esperaba que fuera una cara casual "Muchas personas tienen este tipo de tatuado, pero en realidad no significa nada" Eso era una mentira también. Ahora a encontrar un cambio de tema…

"Me pregunto si podría conseguir uno como el tuyo" Hina dijo pensativa, poniendo un dedo en su barbilla en un lindo gesto pensativo "Tal vez un poco más pequeño"

Y entonces fue cuando se desató el infierno. La pared de la enfermería de repente explotó y el humo llenó la habitación cegando a los tres amigos que tosían y trataban de respirar.

Kim apenas estaba sorprendida por la explosión- que era triste decirlo- pues había tenido bastante de este fenómeno durante las últimas semanas.

"Hey, Smoker, Hina" dijo en medio de toses "¿Podrían abrir una ventana?"

"Si, solo un segundo" dijo la voz de su amiga de pelo rosa en algún lugar a su izquierda.

"¡GIRLIE!" una voz demasiado ruidosa retumbo en toda la enfermería. Kim se quedó inmóvil y miró con recelo en la dirección donde la exclamación había salido: él no se había reído primero. Eso no podía ser una buena señal…

"¡POR EL AMOR DE ROGER QUE ESTAS HACIENDO!" Doc Wilde había interrumpido a Garp antes de que tuviera tiempo de decir algo más.

Cuando el humo comenzó a aclararse, los tres jóvenes marines pudieron ver gradualmente las dos altas figuras paradas en frente del agujero de la pared. "¡Tienes razón Wilde!" Garp dijo, su radiante sonrisa todavía discernible a pesar de la falta de visibilidad "¡Girlie tiene que ser entrenada en serio!"

"¿Qué?" Kim dijo. No podía estar hablando de ella… tal vez estaba hablando de Hina. Exacto. No era ella. Él llamaba a Hina girlie también.

"¡Nunca dije eso, imbécil!" Doc Wilde se quebró y agitó un puño amenazante justo en frente de un vicealmirante que no dejaba de sonreír. "De todos modos todavía esta lesionada, ¡no puedes entrenarla!"

Santo cielo. Realmente están hablando de mí.

"Claro que puedo" Garp replicó con entusiasmo "¡Llegaremos a la siguiente isla en cinco días y Barbablanca seguro estará ahí! ¡Si espera derrotar a Marco, esta es su oportunidad! ¡VAMOS GIRLIE!"

Garp se dirigió hacia el oficial Flowan aterrorizada con pasos largos y ruidosos, sus botas golpeando ominosamente en el suelo. Kim sintió pánico y se deslizo de nuevo en la cama, lo más lejos de él como fuera posible. ¡No! ¡No quería entrenar con ese chiflado! ¡No quería morir todavía!

"¡No espera!" exclamó. "¿Quién dijo que quería vencer a Marco? ¡No quiero volver a verlo de nuevo jamás! ¡No tienen que entrenarme! ¡Estoy bien, lo juro!" pero el gran oficial no estaba escuchándola. La agarró por la cintura y la arrojó sobre su hombro… como un saco de patatas. Oh, la ironía. "¡OOOF! ¡NO ESPERA! ¡BÁJAME, NO QUIERO ENTRENAR CONTIGO!"

"¡CONFÍA EN MI, GIRLIE! ¡CUANDO TERMINE CONTIGO, MARCO NO TENDRÁ UNA OPORTUNIDAD! ¡BWAHAHAHAHA!"

"¡NOOOO! ¡DÉJAME VIEJO LOCO! ¡DIJE QUE NO QUERÍA ENTRENAR! ¡DÉJAME IRRRRRRR!"

Sin escuchar lo que estaba diciendo, Garp salió de la enfermería con la pequeña alférez frenética en su hombro, dirigiéndose directo a la cubierta principal para una improvisada y lamentable sesión de entrenamiento.

Obviamente haciendo su mejor esfuerzo para no arrancarse el cabello de frustración, Wilde los siguió en silencio, nubes oscuras tronando sobre su cabeza. Él debería haber sabido- no debía tratar de disuadir a su oficial de hacer algo cuando el estúpido vicealmirante estaba de mal humor - pero iba a mantener un ojo en su paciente para tratar de limitar los daños tanto como fuera humanamente posible.

Hina y Smoker se quedaron en la enfermería en un repentino silencio absoluto, boquiabiertos ante el agujero en la pared a través del cual los dos adultos y su joven amiga Flowan habían desaparecido.

"Pobre Kim…" Hina susurro con simpatía "Por mucho que admiró a nuestro vicealmirante, realmente no me gustaría ser entrenada por él"

Smoker resopló "A este ritmo, ni siquiera necesitara de Marco para morir"

Olvidando rápidamente su preocupación, la aprendiz de pelo rosa sonrió. "¡Vamos a ver! ¡Estoy segura de que será interesante!" Smoker asintió sonriendo y los adolescentes salieron corriendo de la enfermería.