Querido diario,
Lo siento si mis entradas se están volviendo un poco repetitivas pero tengo que decir esto: No puedo creer que este viva.
Y no, esta vez no tiene nada que ver con el pirata- que-no debe-ser nombrado (En realidad no quiero pensar en él ahora mismo), esto es gracias a… Urgh, ¡no puedo creer que me traumatizara en apenas cinco días!
En este momento estoy escondiéndome en uno de los armarios de escobas en algún lugar en las profundidades de la nave, tratando de hacer que todos los seres vivos en este maldito barco se olviden de mi existencia. Una tarea muy difícil considerando en como Garp ha amenazado a cualquiera que me escondiera de que le haría pasar por el mismo régimen de entrenamiento que a mí- esa es una amenaza que haría acobardarse hasta el hombre más valiente, no lo dudo.
De todas formas, he pasado los últimos tres días jugando al escondite con un loco vicealmirante. El viejo esta tan entusiasmado con mi entrenamiento que insiste en que peleemos durante todo el día.
De alguna manera, piensa que golpeándome constantemente le permitirá convertirme en un serio rival para M- (garabatos en lo último escrito y solo queda una mancha de tinta negra en su lugar), el pirata que no debe ser nombrado en algún momento antes de que arribemos a la próxima isla.
Traté de hacerle entender que era una idea completamente irrazonable pero no lo entiende.
Para su crédito, Doc Wilde trató de ayudarme a salir de este predicamento, pero parece imposible hacer cambiar de opinión al viejo cuando esta tan determinado por algo.
Ahora Wilde me remienda cuando vuelvo a la enfermería en las tardes- sí, porque ahora, en cierto modo, vivo ahí en forma permanente.
En cuanto a mis dos amigos -Hina y Smoker- parecen encontrar esta situación muy divertida, no hasta el punto de delatarme con el chiflado cuando me encuentran escondida en algún lugar de la nave, pero juraría que los veía riéndose cada vez que estaba peleando con Garp…
Aunque "pelear" podría no ser la palabra más apropiada. Yo más que nada trato de evitar los golpes del anciano y permanecer lo más lejos posible de él. Suponiendo que su entrenamiento diera frutos, ahora estoy segura de que Marco no podrá darme un golpe: él no es mucho más rápido… ¡Maldita sea! ¡Escribí su nombre! Ahora no tengo ganas de rallarlo todo.
De todos modos, ¿Dónde estaba?
Cierto, la evasión. Eso al menos es algo bueno de este "entrenamiento" supongo. En apenas tres días soy mucho mejor evitando golpes, patadas, etc. Incluso estoy empezando a encontrar una manera de desviar golpes y ese tipo de cosas.
¿Quién sabe?, Quizás en dos días cuando lleguemos a la siguiente isla seré capaz de evitar por completo a Marco el maldito fénix- pues estoy mejorando en salir corriendo.
Oh, y también tengo que encontrar una manera de conseguir vengarme de toda la tripulación de esta nave: ¡las amenazas de Garp son tan efectivas que durante los últimos cinco días me han delatado una docena de veces! Ni si quiera puedes empezar a imaginar el número de contusiones que podría haber evitado si solo me dejaran en paz… tengo un plan, querido diario: encontraré la manera de domesticar al maldito Marco el fénix, ¡y entonces lo desataré en estos traidores! ¡Los chamuscara a todos hasta convertirlos en cenizas y eso les enseñará!
…Bien, está bien, lo sé. Es cruel y completamente irreal—no planeo aproximarme pronto a Marco, gracias- Pero uno todavía puede soñar, ¿verdad?
Y por cierto, no, ya no siento que pertenezca más a este barco. Ni siquiera me siento como un marine real. En mi última anotación claramente no estaba considerándolo detenidamente, por no hablar que estaba bajo la influencia de los analgésicos que Doc Wilde había forzado por mi garganta.
Y en realidad, es por eso que no me gustan tampoco los analgésicos, son inútiles, porque en lugar de retorcerte de dolor, andas todo feliz y burbujeante y tal, hacen que te sientas mareado y no puedas pensar con claridad, así que termino escribiendo (y diciendo) estupideces, justo como mi última anotación.
En serio, ¿quién, con su estado de ánimo correcto diría que es feliz viviendo en un barco bajo el mando de semejante chiflado? ¡Creo que esta por completo fuera de sus cabales y debería internarse! Y realmente espero que no tenga hijos porque el pobre...espera, escuche algo… alguien viene, ¡me tengo que ir!
Kim se deslizó silenciosamente por un pasillo desierto con la espalda pegada a la pared, concentrando todos sus esfuerzos en hacer el menor ruido posible. Chequeando sobre su hombro que nadie la siguiera mientras caminaba de puntillas hasta el otro extremo del pasillo. Se congeló cuando la pared llego a su fin y se agachó con precaución, teniendo mucho cuidado de echar un vistazo alrededor de la esquina para ver si había alguien ahí.
Estaba desierta…
La joven dejó escarpar el aliento que no se había que estaba reteniendo y continuó su camino para encontrar su próximo escondite, cuando de repente sintió algo posándose sobre su hombro. Jadeo en voz alta y se dio vuelta con los puños levantados y lista para defender su preciada vida.
Suspiro de alivio cuando se dio cuenta que solo era Hina que la miraba con curiosidad.
"Hina, no me asustes así" susurró con furia.
"Oh, lo siento" la adolescente de cabello rosa sonrió con diversión. Kim se encogió ante su fuerte voz. "pero Kim, que-"
La nativa Flowan puso una mano sobre la boca de la adolescente y la miró.
"¡Shhh! ¿Quieres que toda la nave te oiga? ¡No hables tan alto!" cuando por fin se escuchó un sordo ´gosiento´ procedente de detrás de su mano, dejo a su joven amiga ir y miró a su alrededor para asegurarse de que nadie los había escuchado.
"¿Por qué tan paranoica?" Hina preguntó al final, su voz apenas más fuerte que un murmullo.
"¿En serio?" Kim replicó secamente "¿Dónde has estado durante los últimos cinco días? Estoy tratando de permanecer con vida, ¿Qué más?"
"Pero el vicealmirante no está aquí. Y si viene, definitivamente podrías oírlo, ¿no? Así que no tienes porque tener tanto miedo"
"Oh, sí, lo tengo" Kim asintió vigorosamente "El viejo tiene convencida a toda la tripulación para que me entreguen a él si me encuentran. Y lo peor de todo… " Trago saliva con fuerza y todo su cuerpo se estremeció "Él puede ser increíblemente escurridizo cuando quiere—lo aprendí de la forma difícil, créeme"
Hina le miro con los ojos muy abiertos, obviamente aturdida con esta revelación. Kim en realidad no podía culparla por estar tan sorprendida, después de todo, ¿Quién iba a pensar que Monkey D. Garp, el epítome de la odiosidad y el estrépito podía ser discreto cuando era necesario?
La joven mujer comprobó una vez más los pasillos con ansiedad antes de mirar de vuelta a Hina con sospecha.
"No lo llamaras, ¿verdad?" Entrecerró los ojos a la joven adolescente "Se lo mucho que lo admiras Hina, pero ha estado detrás de mí por cinco días ya y en realidad no quiero pelear con él en este momento…"
"No te preocupes, no lo haré" Hina sonrió tranquilizadoramente "eres mi amiga después de todo. No le diré"
"Gracias" Kim suspiro, se veía muy aliviada "Todos los otros marines de la nave encuentran mi situación muy divertida, incluso están haciendo apuestas sobre cuánto tiempo tardará Garp en encontrarme. Algunos apuestan tanto dinero que se han unido a la persecución y siempre tratan de sacarme de mis escondites… ¡Roger! Desearía poder meterme en un hoyo ahora mismo, pero estamos en un barco y no puedo…"
Hina sonrió con simpatía y le palmeo el hombro "¿Has tratado de esconderte en los cuartos de almacenamiento?"
"Si, hace dos días" Kim murmuró con los ojos perdidos a la distancia y tornándose más oscuros al instante.
"No termino bien…"
"¿La enfermería?"
"Wilde no me lo permite, no quiere que el viejo vuele la pared de nuevo esta semana"
"¿Los armarios donde se guardan los suministros de limpieza?"
"Ya he intentado en cada uno de ellos"
"Err… ¿nuestra habitación?"
"Dos marines se ofrecieron como voluntarios para hacer guardia"
Hina reflexiono sobre lo último "Wow, ni siquiera los había notado"
"Si, se esconden. Smoker amenazó con echarlos por la borda si te asustaban por una estúpida apuesta"
"Ya veo… bueno, entonces… debo admitir que me estoy quedando sin ideas, es solo que hay pocos lugares en esta nave donde te puedes esconder, ¿sabes?"
Kim sintió una gran gota de sudor formándose en la parte posterior de su cabeza.
"Sí, lo sé" Hina sonrió avergonzada "Muy bien, ¿has tratado en la galera?"
"¿La galera?" Kim repitió con cautela "¿No sería una mala idea—con eso de que Garp siempre anda tan hambriento?"
"¡Esa es la cosa!" Hina exclamó con entusiasmo, olvidando mantener su voz baja. Kim la hizo callar al instante y la adolescente de inmediato se disculpó antes de reanudar su idea.
"Debido a que el vicealmirante esta siempre tan hambriento, todos en esta nave piensan que él se la pasa en las cocinas, pero no es verdad ¡porque no puede! Monsieur Legros, el cocinero de la nave, no deja que nadie ingrese a sus amadas cocinas y eso incluye también al vicealmirante Garp!"
Kim frunció el ceño en confusión, comprobando de manera rápida una vez más que no viniera nadie. "Pero si no deja que nadie entre en las cocinas, ¿eso significa que no sería capaz de esconderme ahí?"
"Bueno, solo permite a la gente que le agrada en las cocinas. Hasta el día de hoy, somos el Doc Wilde, Bogart y yo. ¿Pero quién sabe? ¡Quizás le gustes!" con estas últimas palabras, la adolescente de cabello rosa disparo a su amiga una gran sonrisa, deslumbrante y muy optimista.
El ceño de Kim se profundizo más. "Está bien, nunca lo he conocido, así que las opciones son que me odie - lo más probable- y me entregue al instante a Garp" replicó oscuramente "o que me acepte y me deje esconderme en sus cocinas, ¡pero aun así todavía tendría que conseguir pasar a través de los marines que están comiendo! ¡Incluso cuando no es hora de almuerzo siempre hay alguna persona ahí, si me ven, estoy condenada!"
Hina se desanimó un poco cuando la realidad se estrelló sobre ellas, pero no parecía querer renunciar todavía. Frunció las cejas con concentración y se quedó quieta en su lugar sobre las tablas del piso
"Debemos encontrar un plan" dijo al final con decisión.
Kim esperaba ansiosa en un armario de escobas cerca de la galera a que Hina volviera. Por supuesto que confiaba en su amiga, pero al estar tan cerca de la galera significaba que habían muchos marines merodeando por allí y un aumento considerable de las posibilidades de que fuera encontrada.
Llegar a este preciso armario ya había sido bastante duro, no quería imaginar el desafío que sería llegar a las cocinas.
Y luego venia la cuestión del cocinero, Monsieur Legros.
¡Pero no debería pensar en eso ahora mismo! Primero debía enfrentar un problema y entonces se haría cargo del siguiente.
"Muy bien, Hina ¿dónde estás?" murmuro en voz baja y se asomó por el ojo de la cerradura
Cuando oyó los pasos provenientes de la galera, trato de ver quien venía pero no pudo ver con claridad. Entro en pánico cuando se dio cuenta que la persona venia hacia el armario y cogió lo primero que pudo, una fregona.
Eso pareció sacudir a Hina solo un poquito cuando abrió la puerta y vio con que la amenazaba. Hubo un breve silencio mientras las dos jóvenes marines se miraban entre sí.
Finalmente, Kim cogió la fregona y la puso en su espalda con una sonrisa avergonzada
"Lo siento" la mujer asustadiza se disculpó
"Está bien" Hina negó con la cabeza y sonrió para tranquilizarla "Sólo hay tres marines en la galera por lo que nuestro plan debería funcionar a la perfección, prepárate, regreso en un minuto"
Kim asintió y Hina desapareció en la galera, cerrando con cuidado la puerta detrás de ella. Kim ajusto el agarre en su fregona y se quedó cerca de la puerta, lista. No paso mucho tiempo antes de que se escucharan pasos, así como voces profundas de hombres… y la de Hina también.
"Gracias por ayudar a Hina" ella decía con una voz muy dulce "Hina en realidad no sabía que hacer al respecto"
¿Está jugando a la vocecita cursi? Kim pensó un poco incrédula
"No te preocupes, Hina-chan" uno de los hombres respondió. Por su tono era fácil darse cuenta que estaba completamente bajo su encanto juvenil "¡Sabes que nos puedes pedir cualquier cosa en cualquier momento!"
"Sí, solo vamos a manejar eso, ¿verdad?"
"Hina esta tan feliz! ¡Gracias!"
Los tres hombres se reían tontamente y Kim hizo una mueca de disgusto por su idiotez. Maldita sea, ella era buena…
Hina pasó por delante de la puerta del armario, a continuación uno de los hombres, después los dos últimos, y fue entonces cuando Kim salió del armario, blandiendo su fregona en el aire. Los dos marines más cercanos a ella ni siquiera tuvieron tiempo para darse vuelta antes de que los hubiera golpeado limpiamente, mientras Hina se hizo cargo del tercero. Apenas unos segundos después, los tres hombres estaban en el suelo y las dos chicas los miraban con aire de satisfacción.
"Fue más fácil de lo que pensaba" Hina sonrió visiblemente, muy satisfecha.
"De hecho "Kim asintió "pero no uses esa voz de nuevo, en un poco perturbador"
"¿Qué voz?" la adolescente parpadeó con inocencia
"¡Hina es tan feliz!" Kim imitó, yendo tan lejos como imitar su brillante y soleada sonrisa con ese tono azucarado.
"¡Oh, eso!" Hina se rió lindamente y comenzó a jugar con un mechón de su cabello. "En realidad no sé porque lo hice. Solo recordé a mi hermanita, fue antes de salir de casa para convertirme en un marine. Aún era muy joven y siempre hablaba de sí misma en tercera persona… pero todo el mundo pensaba que era tan lindo que harían cualquier cosa por ella…"
"Bueno, al parecer no es necesario ser tan pequeño para que funcione"
"Estoy feliz de haberlo intentado. Lo recordaré, podría ser de utilidad alguna vez"
Hina sonrió con un brillo un tanto tortuoso en sus ojos cuando pensaba en todas las posibilidades que ese lindo acto abría para ella y Kim se estremeció un poco. ¿Quién hubiera pensado que una niña tan linda tuviera una faceta tan manipuladora? ¡Gracias a Roger que eran buenas amigas!
"¡Démonos prisa y pongámoslo en el armario!" la joven Flowan al final dijo mientras agarraba de los brazos a los hombres para arrastrarlos hacia el cuarto de las escobas cercano. Hina siguió su ejemplo y después de mucha lucha, de alguna manera consiguieron que cupieran en el armario que era un poco pequeño para tres hombres adultos, pero no importaba, estaban inconscientes así que no se sentirían incómodos en esas posiciones… sin embargo parecía que estaban lejos de despertarse.
"Muy bien, a la cocina" Kim asintió, para acrecentar su determinación y terminar con esto.
"Déjame revisar la cocina primero"
Hina rápidamente la siguió a la puerta, comprobando izquierda y derecha y le indicó al alférez seguirla con una gran sonrisa. Kim se puso de puntillas con mucho cuidado hacia la cocina y mirando con sospecha a todos lados, preguntándose si había marines esperando para emboscarlas en alguna parte…
No es que pensara que Hina la pusiera en una trampa o algo así, sino más bien era por si la adolescente no había notado a otros marines.
"Despejado" Hina sonrió mientras utiliza la jerga marina, sintiendo como su estuviera en una misión real. Las dos chicas corrieron a través de la sala, saltando por encima de las mesas y sillas, velozmente directo a la parte de atrás de la habitación y a la puerta que conducía hacia el lugar más seguro en el barco- junto con la enfermería.
Hina se detuvo en seco y abrió la puerta, indicando a su amiga apresurase y entrar, lo cual hizo. Solo cuando Hina cerró la puerta ambas dejaron escapar un gran sonrisa de alivio.
"No puedo creer que lo hicimos…" susurro Kim
"¿Quién está ahí?" una voz profunda y amenazante retumbó
Las reacciones a esta exclamación bastante hostil fueron radicalmente opuestas: Kim se quedó inmóvil y abrió mucho los ojos mirando a todas partes, esperando ser asesinada en cualquier momento, mientras que Hina sonrió
"¡Monsieur!" exclamó con deleite.
"Hina, ma petite chérie" la voz profunda contestó, su tono cambio radicalmente
Y detrás de las ollas humeantes apareció un enorme hombre, tan grande como alto, con un anticuado sombrero de chef precariamente puesto sobre su cabeza calva, con un delgado bigote rizado y un delantal grasiento manchado con comida (que debió haber sido blanco en algún momento en el pasado). Abrió los brazos y abrazó a la pequeña y delicada Hina con una amplia sonrisa.
"¡Bueno, mira quien ha venido a visitarme!" dijo cálidamente "No te había visto en mucho tiempo, n'est-ce pas?"
"Lo siento, Monsieur, las cosas han estado un poco locas por aquí durante los últimos días…"
"Oui, supe algo sobre eso, algo sobre el idiota decidido a entrenar a este nuevo alférez, ¿verdad? Le pauvre Ernest! ¡Está enloqueciendo con las paredes de su enfermería siendo volada tantas veces en una sola semana! ¡BOUM! ¡Wahahaha!"
Hina se unió a la risa mientras Kim se quedó mirando con cautela, esperando que el gran e imponente cocinero se fijara en ella. No tuvo que esperar demasiado tiempo.
"Et toi, ¿quién eres? El cocinero preguntó con curiosidad, frunciendo el ceño ligeramente "¿a quién trajiste hasta mis dominios, Hina? ¿Podría ser el nuevo alférez que Wilde ha tomado bajo su protección?" Kim se encogió bajo su mirada intimidante mientras Hina simplemente sonrió.
"¡Exactamente!" exclamó "ella es mi amiga Kim Grey!"
"Kim, ¿eh?" el cocinero repitió
La joven se inclinó cortésmente "Encantado de conocerlo, señor" cuando enderezo su espalda, vio al cocinero mirándola críticamente
"Cabello castaño oscuro, ojos verdes, piel bronceada…" dijo el cocinero, analizando cada uno de sus rasgos "Hm… considerando tus facciones provienes de una especie de isla exótica. ¿De dónde con exactitud?"
"Isla Flowan" Kim respondió vacilante "está en el Grand Line"
"He oído de ella: los que tocan ukelele, ¿verdad?" la joven nativa asintió con incertidumbre, preguntándose si la expresión de su rostro significaba que le gustaba los ukeleles… o no. Su rostro aún era ilegible, el cocinero la miro críticamente y pronto puso muy incomoda a Kim "Eres escuálida, chica, très escuálida" Se detuvo y Kim tragó ruidosamente, no le gustaba hacia donde se dirigía eso… hasta que la cara de Legros fue cubierta por una amplia sonrisa "¡Vamos a cambiar eso!"
Kim suspiró profundamente mientras Hina chilló con deleite "¡Sabia que le gustarías!"
"¡Eh, bien! Ella es la pequeña protegida de Ernest después de todo, y Bogart me dijo que es una pequeña mademoiselle prometedora. Eres bienvenida a mi amada cocina cuando quieras, Kim"
"Gracias, Monsieur Legros" La Flowan respondió cortésmente muy aliviada. Esto no significaba que la dejaría esconderse en sus cocinas, pero aun así era mucho mejor que nada.
"¡Wahahahhah! S'il vous plaît, mademoiselle, no hay necesidad de ser tan formal" el cocinero rió con jovialidad "Mis amigos me llaman Monsieur, tout simplement." Sonriendo todo el tiempo el cocinero volvió a sus ollas para revolver el contenido un par de veces. "Muy bien, entonces, ¿Qué puedo hacer por ti? No es que no esté feliz por ver y conocer a una nueva lindura- ¡Roger sabe cuánto necesitamos muchas más en esta nave!- pero creo debes tener una razón para haber venido hasta aquí, ¿no?"
"Bueno, sí en realidad" Hina admitió "Como todos saben, el vicealmirante ha decidido entrenar a Kim el mismo"
"Por supuesto que lo oí: todos los hombres han estado hablando sobre eso los últimos cinco días" Monsieur Legros asintió con firmeza mirando a la joven Flowan con cuidado. "conociendo a ese imbécile, todo ese entrenamiento debe estar siendo duro para ti, ¿estas resistiendo?"
"En realidad es por eso que estoy aquí" Kim confesó, demasiado consciente de que ahora era el momento de la verdad "Hina me dijo que nadie podía entrar a las cocinas, entonces esperaba que me dejara quedarme, quizás podría esconderme aquí y descansar un poco del viejo"
"Ah, je vois!" el cocinero asintió y sonrió al alférez "como he dicho, petite Kim: eres bienvenida aquí en cualquier momento. ¡Pero tengo una condiciona si quieres quedarte aquí!"
Las dos chicas intercambiaron una corta mirada. Kim comenzó a desconfiar de nuevo, preguntándose qué podría ser la condición y se retorció incómodamente "Por supuesto, trabajaré mi parte" dijo, tratando de parecer tan honesta como fuera posible "no seré un estorbo y -"
"¡Non, non, non!" Monsieur Legros exclamó y se echó a reír "eso no es lo que quise decir, petite, relájate. Si quieres permanecer aquí, tendrás que comer todo lo que te dé: eres demasiado escuálida para una joven de tu edad, eso no puede ser saludable"
Kim frunció el ceño sin saber si sentirse ofendida por el comentario o en realidad estar agradecida de que se preocupara por su bienestar…
"Bueno, no tengo mucho apetito" dijo ella con incertidumbre "pero hare mi mejor esfuerzo…"
"¡Parfait! Eso es todo lo que quería oír, petite!" una vez más el hombre salió de detrás de sus ollas y extendió una mano igualmente grande hacia ella "¡Eres libre de quedarte aquí cuánto tiempo desees, bienvenue!"
Kim tomó lentamente la mano y él se la estrecho con energía, empequeñeciendo sus manos cuando las apretó
"Y tomaré tu oferta de ayuda" concluyó el cocinero "tengo mucho trabajo por aquí así que otro par de manos serian bienvenidos. Dis-moi, ¿sabes cocinar, petite?"
La nativa Flowan se tomó su tiempo para pensar en esto "Bueno, no sé con exactitud como cocinar pero siempre y cuando siga las instrucciones puedo manejarme"
"¡Estarás bien entonces!"
"¡Genial! estoy tan feliz" Hina exclamó y juntó las manos, sus ojos grandes y brillantes parecían arder con cientos de estrellas titilantes "le diré a Smoker-kun que estas a salvo ahora- estaba muy preocupado por ti, ¿sabes?"
"Smoker, ¿ese pequeño crevette?" Monsieur Legros frunció el ceño ominosamente "¿preocupado?"
"¡Claro!" Hina sonrió con dulzura y el rostro del cocinero se suavizó a su pesar.
"¡Él es nuestro amigo!"
"¡Peu importe!" el cocinero se encogió de hombros con obstinación "dile a le gamín que no quiero verlo en mi cocina mientras este fumando esos apestosos cigarrillos, ¿de acuerdo?"
"Lo haré" Hina asintió, como si acabara de acordar en darle simplemente saludos amigables
"Muy bien, entonces, petite Kim" el cocinero palmeo fuerte "Deberíamos comenzar a trabajar ahora mismo. No queda mucho tiempo para preparar la cena de esta noche. Ven a echarme una mano ¿quieres? Necesito todas las verduras en rodajas para el guiso"
"Si, Monsieur"
Hina salió de la habitación y cerró la puerta detrás de ella para seguir con su feliz camino, dejando a Kim pelando y luego cortando patatas, tomates, calabacines y todo tipo de diferentes verduras. No era su pasatiempo favorito ni mucho menos, pero por lo menos el trabajo manual mantendría su mente ocupada.
Por ahora podría olvidarse de su lunático oficial al mando y el pirata psicópata detrás de su vida.
Expresiones en francés
Ma petite chérie = Mi querida pequeña
N'est-ce pas? = (en este contexto)¿verdad?
Oui = Sí
Le pauvre Ernest! = Pobre Ernest!
Et toi = y tu
Très = muy
Mademoiselle = señorita
S'il vous plaît = por favor
Tout simplement = bastante simple
Non = no
Imbécile = imbécil
Je vois = Ya veo
Petite = pequeña
Parfait = Perfecto
Bienvenue = Bienvenida
Dis-moi = Cuéntame
Crevette = camarón
Peu importe = lo que sea
Le gamin = ese niño
