Querido diario,

Mañana será un gran día. No he tenido que lidiar con el entrenamiento del lunático Garp desde que Monsieur aceptó que me refugiara en sus cocinas, así que me siento particularmente optimista, y lo mejor de todo: no ha habido ningún avistamiento del Moby Dick en ningún lugar cercano a la isla Kiyuu, donde llegaremos esta noche.

He sido asignada a patrullar en la ciudad mañana con otros marines, pero sólo es por precaución. Los oficiales no esperan ningún problema.

En cuanto a mí, estoy más animada que nunca: no ser golpeada por un día entero puede hacer maravillas por tu espíritu (estoy feliz ahora que mis lesiones en realidad pueden curarse y no reabrirse cada día); Monsieur en verdad es una persona muy divertida con quien compartir, a pesar de que no siempre entiendo lo que está diciendo, cuando utiliza esa extraña lengua extranjera que nunca había oído en mi vida. Y mañana, al estar de guardia significa que no voy a ver al viejo- por no hablar de Marco- ¡que ni siquiera estará cerca de la isla!

¡Haaaaa! ¡Se siente muy bien! No preocuparse por nada, sin estrés, sin magulladuras… ¡Sí, mañana sin duda será un gran día!


"Hey, Hina" Kim llamó a la adolescente junto a ella "¿Sabes qué hora es?"

"Ya son las once" su amiga respondió "Solo dos horas más para para terminar de patrullar"

"¡Genial! En realidad comienzo a sentir hambre, no puedo esperar a volver a la nave. Monsieur me dijo que tenía algo especial para mi almuerzo—un plato tradicional de su isla natal en el South Blue- según él, es bastante parecido a la cocina tradicional Flowan, ¡así que estoy muy emocionada!"

"Conociendo a Monsieur seguro será delicioso" Hina suspiró soñadora

"Estoy segura que si lo pides, también te dará algo" Kim se echó a reír. "De todos modos siempre cocina demasiado para mí"

"Él realmente está determinado a poner algo de peso en ti, ¿no?"

"Supongo que si…" Kim hizo una mueca pero no realizó ningún comentario. El hecho era que -al tener un cocinero profesional vigilando su dieta- se sentía mucho más energética durante el día. Y también tenía que admitir que siempre se había encontrado a si misma demasiado escuálida, por lo que agradecía la atención…

Las dos amigas cayeron en un silencio confortable y continuaron con su patrulla, caminando con tranquilidad por las calles.

A pesar de haber llegado la noche anterior a esta isla, a Kim ya le gustaba mucho pues le recordaba su hogar. El tiempo era muy soleado con temperaturas altas, pero siempre con una briza fresca que soplaba haciendo que las temperaturas fueran más aceptables. Al igual que Flowan, no había una base de la marina en la isla -como un punto estratégico del Grand Line- y el cuerpo de Marines no parecía tener interés en poner hombres de manera permanente ahí. La ciudad en si misma era bastante grande (bueno, más grande que Flowan de todas maneras) pero había algo en el ambiente que le daba un aire particular de pueblo pequeño, gente llamándose los unos a los otros, hablando y riendo en voz alta, como si todos se conocieran entre sí a pesar de vivir en diferentes calles. Sin mencionar que era una ciudad muy hermosa: las casas a su alrededor estaban pintadas de un blanco inmaculado, todas las ventanas, balcones y jardines rebosaban de coloridas flores que creaban un fuerte contraste con las fachadas pintadas, con ramos de flores rojas o de color naranja brillante y además, el azul profundo del océano a la distancia.

Realmente era una ciudad hermosa y Kim se encontró pensando que no le importaría quedarse aquí, muy lejos de los marines, muy lejos de pesadas promesas, lejos de piratas psicópatas … la joven Flowan sacudió la cabeza para deshacerse de estos pensamientos tontos -tenía responsabilidades y no iba a huir de ellas.

La habían enseñado a ser mejor que eso

Mientras las dos amigas entraron en una nueva y más pequeña calle residencial, la gente del pueblo las miraba con curiosidad, pero aun con amabilidad. Algunos de los niños incluso sonrieron y saludaron.

"Es bueno ver por fin un lugar donde no recibimos miradas asesinas de los lugareños" Kim escuchó a Hina suspirar con suavidad

"¿Qué quieres decir?" la joven preguntó con curiosidad

"La marina no es precisamente muy popular, ya sabes" Hina explicó, sus ojos con un borde oscuro y triste "no es extraño llegar a ciudades donde la gente nos odia. No nos insultan ni nada de eso, pero aún puede sentirse lo hostiles que son…"

Kim no respondió, en realidad estaba sorprendida por la noticia. En su isla, en particular, a la gente no le gustaban los marines pero siempre había asumido que era porque no había una base, respecto a ella, odiaba a los marines a causa de lo que habían hecho con su única familia. Pero ya que nunca había dejado Flowan antes de su gran aventura, había pensado que las personas que odiaban a la marina -al igual que ella- eran escasas. ¿Esto significada que había más personas de las que pensaba que desaprobaban sus métodos?

"La mayoría de las veces es porque tienen una mala experiencia con algún marine corrupto o algo así" Hina continuó sus explicaciones en voz baja, lo que era poco habitual. "Otros sólo nos consideran mascotas del gobierno. Pero en realidad creo que el cuerpo de marines pelea por justicia, como está escrito en las chaquetas y abrigos de los oficiales. Después de todo, estamos luchando contra los piratas y los piratas son criminales. Y también peleamos contra los revolucionarios quienes quieren dominar el mundo... Kim, una vez dijiste que no te gustaban muchos los marines antes de unirte a nosotros, pero desde entonces tu opinión ha cambiado ¿verdad?, ahora piensas que los marines somos los buenos, ¿cierto?"

La joven Flowan suspiró, sin saber muy bien cómo responder a una pregunta tan grave. Era el tipo de conversación que podría llevarla directamente a una corte marcial si alguien las oía.

"Creo que muchos marines son buenas personas" Kim rectificó "En cuanto a la propia marina… bueno, digamos que no tengo mucho respeto por los altos oficiales"

"¿Que? ¿Por qué?" Hina preguntó con incredulidad "El vicealmirante es uno de los marines más increíbles que existen… y la vicealmirante Tsuru también y-"

"No estaba hablando del viejo" Kim interrumpió a su joven amiga antes de fuera demasiado lejos "puede que sea un poco lunático, pero al menos es un hombre honorable: trata a sus enemigos con respeto independientemente de lo que hayan hecho, y nunca asesinaría de manera innecesaria. La verdad es la única razón del porque me molesto en pagarle esta deuda de vida. Si hubiera sido alguno de los almirantes o alguien así, me hubiera ido hace mucho tiempo- olvidando las tradiciones Flowan."

Hina parecía algo apaciguada por sus palabras, pero aun un poco perturbada. "Sin embargo no puedo ver porque no te gustan los almirantes. Son verdaderos héroes e increíblemente poderosos"

Kim resopló y le dio a su amiga una sonrisa seca "Y además son increíblemente arrogantes". Sin mencionar ridículamente corrompidos por el gobierno mundial y los nobles. Y también estaba la Buster Call e Impel Down. No, es por eso que nunca sería un buen marine: no confiaba en la infantería de marina y en los hombres que daban las órdenes.

"Sí, supongo que eso es verdad" Hina asintió, por completo ajena a la forma en que la joven Flowan estaba llamando mentalmente a sus héroes, junto con sus métodos inhumanos y su estúpida justicia absoluta "¿Crees que por eso la gente no nos quiere? ¿Porque los almirantes son muy arrogantes?"

"Creo que es más complicado que eso" Kim respondió en voz baja. Sin embargo, no trató de explicarle en más detalle. Hina era demasiado joven para notar en plenitud que el gobierno mundial no era más que una dictadura, no había visto de primera mano los horrores que los nobles mandaban a realizar a la marina—pero Kim sí. El ideal de justicia absoluta era bueno y muchos marines que conocía aspiraban a ella, pero la mayoría no veía la imagen más grande; que el gobierno -bajo el pretexto de justicia- solo hacia lo necesario para permanecer en el poder, aniquilando toda oposición sin pensar ni un segundo en todos los inocentes atrapados en el fuego cruzado. En cuanto a quienes entendían lo que estaba pasando, simplemente no podían decir nada a menos que quisieran ser arrestados al instante por traición.

Pero como era de esperar, Hina no lo dejó pasar fácilmente "¿Cómo es eso?"

Kim sonrió con inquietud, tratando de encontrar una manera de endulzar las cosas. No temía a que Hina fuera a acusarla de ser una traidora con los marines, no, tenía miedo de que su joven e inocente amiga no fuera capaz de soportar la verdad. Kim había aprendido sobre esto hace algunos años, cuando era aún más joven que la chica de pelo rosa. Sus abuelos le habían contado todo: desde la descripción detallada de Impel Down, la forma en que los nobles gobernaban, sin olvidar las islas que habían sido destruidas por la Buster Call—la mayoría de las veces con sus habitantes en ellas.

Había tenido pesadillas durante años después de eso.

"Bueno… la gente no siempre está de acuerdo con los métodos de los marines. Pero es de esperarse, sabes: mucha gente significa muchas opiniones diferentes"

Para su alivio, Hina parecía satisfecha con su respuesta vaga. "Ya veo" murmuro pensativa, ponderando duramente sobre el asunto. Pero mientras abría su boca para hacer otra pregunta, fue interrumpida con brusquedad.

"¡Eh, tú!" una voz llamó en un tono irritado "¡Ustedes niñas!"

Kim y Hina se volvieron hacia la derecha para ver a una viejecita de pie delante de lo que probablemente era su casa, con una escoba en sus nudosas manos. Kim miró detrás de ellas para asegurase que de hecho, estaba hablándole a ellas, mientras Hina se señaló a ella misma y a su amiga sucesivamente, cuando la anciana les dio un rápido asentimiento para confirmar, las jóvenes marines intercambiaron una mirada.

"¿Crees que deberíamos…?" comenzó Hina y dejo su frase inconclusa.

"Veamos que quiere de nosotras" Kim dijo en un susurro. Mientras caminaba hacia la anciana la joven trató de sonreír cortésmente "Buen día señora, ¿qué podemos hacer por usted?

Sin devolver el saludo (después de todo, ¿Por qué molestarse con un poco de cortesía básica, verdad?), la viejecita las miró a ambas con una inquietante mirada dura en su bronceada cara arrugada. " ¿Son carteras?" preguntó "¡He estado esperando por el paquete que envió mi hermana por días!"

Kim vio a Hina mirando hacia abajo su uniforme con el ceño fruncido, obviamente preguntándose como demonios la anciana pudo haberlas confundido con empleadas del correo. Kim suspiró y mantuvo una sonrisa plasmada en su rostro, estaba acostumbrada a tratar con personas mayores.

"No señora, no lo somos" dijo cortésmente

La anciana gruñó y se volvió hacia su casa, sin molestarse en darles otra mirada. Hina la siguió con la mirada mientras Kim se encogió de hombros y retomó su camino.

"Bueno, eso fue grosero" dijo la chica adolescente con un ceño estropeando sus suaves rasgos infantiles

"No te preocupes por eso" Kim la animó "Las personas mayores suelen ser raras- solo basta con pensar en los que tenemos a bordo"

Hina sonrió y el borde molesto en sus ojos desapareció "Me parece justo"

Las dos amigas continuaron con su patrulla, Kim tremendamente aliviada de que Hina se hubiera olvidado de su conversación anterior gracias a la intervención aleatoria –pero providencial- de una anciana

No tendría que traumatizar a su joven e inocente amiga hoy…


Kim salió de la galera sin siquiera pensar en comprobar sus alrededores. Desde que se había hecho oficial el hecho de que ahora era una de las pequeñas protégées de Monsieur, los marines a bordo la dejaron en paz al instante: entre sesiones de entrenamientos con su vicealmirante y la posibilidad de ser desterrados de la cocina, sus estómagos habían decidido bastante rápido. Temiendo la ira inminente del cocinero si la molestaban en lo más mínimo, la dejaron sola por completo, lo cual era un buen cambio después de ser perseguida durante cinco días consecutivos.

Así que, segura que al ser protegida de Monsieur la alejaría de toda atención no deseada, Kim olvidó por completo su verdadero enemigo: el mismo vicealmirante Garp. Estaba convencida que él estaría en su oficina, planificando todas las patrullas que se desplazarían por la ciudad durante los próximos tres días mientras se quedaban en la isla Kiyuu (debían reabastecerse de muchas cosas mientras estuvieran aquí, los tablones de madera para reparar las paredes venían siendo los más urgentes). No es que las patrullas fueran en verdad necesarias, teniendo en cuenta que no habían captado ni un solo vistazo de los piratas de Barbablanca, pero era normal que ayudaran a proteger la ciudad mientras aun estuvieran aquí.

De todos modos, no fue una sorpresa para nadie - excepto para ella- cuando fue emboscada justo al pasar por la puerta, después de todo ¿Quién hubiera creído que Garp se quedaría en su oficina organizando patrullas cuando tenía un alférez que intimidar?

Pensando en eso más tarde, Kim se dio cuenta que todas las garantías que había creído tener, solo habían sido una ilusión y que debería haberse quedado en la cocina con Monsieur.

"GIRLIE! BWAHAHAHA!"

El efecto fue instantáneo sobre la joven: Kim volteó para ver al sonriente Garp corriendo hacia ella, con los puños levantados y listo para atacar. Ni siquiera lo pensó. Sus instintos de supervivencias se hicieron presentes y saltó lejos, rodando por el suelo varias veces mientras una repentina explosión voló la pared detrás de ella.

"BWAHAHAHAHAHA!" Garp se rió de nuevo, mientras que los marines en la cocina miraron con los ojos muy abiertos a través del nuevo agujero en la pared. "¡ES HORA DE VOLVER A ENTRENAR!"

Kim sintió ganas de llorar. Había esperado tener un buen día. Realmente lo esperaba. Y un buen día no incluía un entrenamiento y/o destartalada sesión con un chiflado vicealmirante…

Las ruedas en su cabeza comenzaron a dar vuelta a toda velocidad mientras trataba de encontrar una manera de salir de esto.

"Señor, lo siento pero estoy de guardia esta tarde" dijo ella, ocultando el temblor en su voz bastante bien.

"¡Ya no es así, girlie, hice que Bogart encontrara un reemplazo!" Garp le envió una gran sonrisa y la joven se estremeció de miedo. Para muchos, esta sonrisa habría sido torpe como siempre, pero después de todo el tiempo que había pasado tratando de defenderse de sus ataques y soportando su entusiasmo sin vacilación, podía identificar con claridad el brillo retorcido en sus ojos detrás de toda la idiotez aparente.

Fue convenciéndose cada vez más, que el viejo marine no era tan estúpido como a la gente le gustaba creer…

"Espero que estés preparada, girlie: ¡voy a hacer un marine de ti!"

Kim se encogió visiblemente al darse cuenta que no iba a encontrar una manera de salir de esta. Una vez más iba a pasar la noche en la enfermería… ¡Oh, no! Eso significada que tendría que tomar analgésicos… a menos que encontrara algún espacio abierto, al mismo tiempo que trataba de evitar sus golpes y no preocuparse de las ondas de choque- porque sí, sus golpes creaban ondas de choque.

Eso quería decir que antes que nada debía llegar a la cubierta principal… ¿pero cómo? Garp estaba parado entre ella y la salida…

Como si pudiera leer sus pensamientos, la sonrisa de Garp se volvió más maliciosa y sus ojos tomaron un filo más agudo. Sabía que tenía todas las de ganar y todo el tiempo para estar aquí, en este pasillo. Su cuerpo alto y grande llenaba la mayor parte del espacio bloqueando cualquier forma de escape que la joven Flowan pudiera haber utilizado. En cuanto a él, en realidad no necesitaba mucha amplitud en sus movimientos para darles poder a sus golpes, por lo que lugares muy estrechos no serían un inconveniente para darle una paliza a su joven oficial.

¡Necesito algo para distraerlo y que me dé tiempo para escapar! Kim pensó frenéticamente cuando Garp comenzó a marchar hacia ella.

Y entonces, como si alguna entidad misericordiosa en alguna parte la hubiera oído, la puerta entre ellos - apenas un par de pies de distancia de Kim- se abrió, la puerta que conducía a las habitaciones de los hombres. Un Smoker que parecía muy somnoliento salió de allí y miró de manera sucesiva entre la joven Flowan y un contrariado vicealmirante (obstáculos que se mantenían en el camino de su programa de entrenamiento...). Quizás podría deberse al hecho que formará parte del equipo nocturno y estaba demasiado cansado para pensar, pero el aprendiz no parecía registrar con exactitud la situación en la que se había metido.

Y se perdió por completo el rostro de Kim

"¿Qué está pasando aquí?" el adolescente gruño malhumorado "honestamente, han despertado a todo el equipo nocturno"

Kim se mordió con fuerza el labio inferior para evitar reírse. El pobre muchacho debía estar muy cansado para pasar por alto los saludos apropiados al Vicealmirante. Casi se sentía mal por lo que estaba a punto de hacer- casi es la palabra clave.

"Lo siento, Smoker" se disculpó mientras agarraba su brazo "¡te lo debo!"

El adolescente solo tuvo tiempo para parpadear con confusión antes de que ella lo echara sobre Garp.

Usando la conmoción resultante (una mezcla de algunos insultos, la mayoría de los cuales básicamente eran dirigidos a ella) tramó su camino sobre Garp e hizo una carrera a la cubierta principal. Cuando abrió la puerta, oyó una serie de maldiciones de Smoker que habrían hecho ruborizar a un pirata, un sonoro "¡BOOM!" seguido de inmediato por un ensordecedor:

"¡GIRLIE!" "¡KIM!"

¡Oh, demonios!...


Adelanto próximo capitulo ;)

"Y aquí esta Girlie" una voz profunda arrastró las palabras detrás de ella. "Finalmente te encontré"

Kim se quedó inmóvil cuando las señales de alarma sonaron en su cabeza (luces rojas intermitentes, bocinas ensordecedoras, gritos de su voz interior… cada señal de alarma posible). Conocía esa voz… Oh, ella la conocía demasiado bien…