One piece es de oda sensei y Diary of a potato bag de Nothing new in this world


Querido diario,

Pienso que soy extraña, sí, definitivamente debo serlo.

En verdad no entiendo que está mal conmigo. He sido educada por mi padre y mis abuelos para llegar a convertirme en una persona fuerte, capaz de tener un pensamiento independiente, que no se trague todas las mentiras con que las autoridades alimentan con regularidad a la población. Y a pesar de todos sus esfuerzos…

Roger, ¡En verdad comienzo a sentir que pertenezco a este barco marine! Pero esta vez, estoy segura que no son los analgésicos confundiendo mi mente otra vez.

El hecho es que cuando Monsieur, Wilde, Hina y Smoker vinieron a rescatarme de Marco, psicópata de primera (Thatch vendría siendo psicópata de segunda y Garp psicópata extraordinario) tuve este extraño, confuso e inquietante sentimiento… muy parecido al que tenía cuando estaba con mi familia en Flowan, antes de que mi padre y abuelos murieran.

Sentí que no estaba sola.

En realidad es un poco frustrante: necesite dos meses después de la muerte de mis abuelos para acostumbrarme a la idea de que era huérfana y que ya no me quedaba nadie. Sentirme así ahora significa que quizás estoy demasiado apegada a ellos, después de todo, una vez que pague mi deuda tengo que dejar la marina, ¿recuerdas?

Incluso si no tuviera que dejar la marina, el punto más importante es que no puedo confiar en los marines. A pesar de todos mis esfuerzos, los marines -y estos cuatro en particular porque son una especie de buenos amigos- han comenzado a gustarme cuando llego a conocerlos. No me entiendas mal; son buenas personas (*tos* incluso Garp *¡tos, tos!*), aunque un poco locos, pero aun así buenas personas. Confió en ellos como personas, pero no como marines porque tan pronto como se enteren de la verdad sobre mí, no dudaran un segundo en entregarme al gobierno.

Y seré ejecutada, y nunca seré capaz de cumplir mi promesa y mis abuelos volverán mi vida en el más allá un infierno (err.. un infierno viviente… lo sé ¡maldición! ¡ja, ja! Ehh , mmm, lo siento) y el mundo permanecerá de la forma que siempre ha sido y mi padre estaría tan decepcionado y triste…

.

¿Estoy siendo una reina del drama? Permíteme leer lo que acabo de escribir para estar segura… Oh, sí, supongo que lo soy. ¡Bien, entonces! Solo olvida lo que escribí y err…culparé de esto a los analgésicos, incluso los estúpidos juegos de palabras. Sí, solo estoy delirando por las drogas. Incluso pienso que aquello que dije hace cinco minutos era porque los analgésicos estaban torciendo mi mente otra vez. Después de todo me siento perfectamente normal- quizás un poco desanimada, pero nada demasiado dramático…

Pero ese no es punto, ¡basta de autocompasión!

Hemos vuelto a perseguir al Moby Dick, cuando digo "hemos", me refiero a la tripulación de Garp, no yo realmente. Después de que Wilde y los otros me llevaran de vuelta a la nave, justo después de rescatarme del psicópata de primera, los oficiales llamaron a los marines patrullando de vuelta a la nave. En media hora - ¿Quién hubiera pensado que los marines podían ser tan eficientes?- todos los hombres estaban a bordo (y yo en la enfermería por supuesto) y navegamos fuera del pequeño puerto para encontrar al Moby Dick.

Al parecer, los piratas tuvieron tiempo suficiente para huir porque no hubo manera de atraparlos antes de la puesta de sol. Ahora es de noche y los piratas harán buen uso de la oscuridad para poner la mayor distancia entre ambos como sea posible, estoy segura.

Wilde me dijo que no me preocupara, que nuestro barco era más rápido que el de ellos y que lo más probable era que los alcanzaríamos durante el siguiente día. Eso significa una verdadera batalla- en –el- océano… una batalla naval… creo que hay un nombre militar especial para ese tipo de batalla, pero bueno, en realidad no importa y creo que entiendes mi punto.

De todo modos, una batalla con los piratas de Barbablanca significa que veré a Marco de nuevo… ¡Oh, vamos! ¡No! ¡No quiero verlo de nuevo! ¡Con seguridad va a matarme esta vez! ¿Qué hice para merecer esto?

¿Acaso fui una especie de asesino en serie en mi vida pasada y tengo que pagar el precio? En serio, ¿el karma estará tratando de decirme algo?


"¿Así que Barbablanca no solo tiene una nave, sino toda una flota?" Kim dijo, se veía deprimida por completo

"Sí" Wilde asintió mientras hojeaba las páginas de una enorme carpeta constituida por Barbablanca y su tripulación. "Por ahora tiene siete naves, las más pequeña es más o menos del tamaño de la nave de Garp"

"Oh, Roger…" Kim ni siquiera necesitaba mirarse en el espejo para saber que había palidecido.

Había pasado la noche en la enfermería y gracias a la competencia de Wilde, sus heridas ahora sanaban bien (a menos que se reabrieran de alguna manera antes de que tuvieran tiempo de cerrarse por completo) Estar en la enfermería esta mañana en realidad no era necesario, pero Wilde había decidido mantenerla hasta el almuerzo para que pudiera descansar antes de ser enviada de vuelta a sus funciones.

Agradeció el descanso, considerando que ahora Garp estaba demasiado absorto en la persecución del Moby Dick para preocuparse de su entrenamiento… Bueno, no era exactamente un descanso ya que Wilde nunca desperdiciaba el tiempo, así que había decidido enseñarle todo lo que sabía de sus enemigos.

"Pero no nos preocupamos por las otras naves y dejamos a los otros marines manejarlas" Wilde continuó "Nuestro principal objetivo es el Moby Dick porque Barbablanca siempre está en él. Usualmente hay dos comandantes con él, algunas veces tres, con sus divisiones – el Moby Dick puede recibir hasta cinco divisiones, pero Barbablanca en general prefiere mantener dos con él. Las divisiones estacionadas en el Moby Dick con Barbablanca cambian regularmente, por ejemplo, hace cuatro meses la primera, sexta y octava división estaban en la nave nodriza. Ahora están la primera y cuarta"

Marco y Thatch. Kim asintió y sus ojos se iluminaron con esperanza. "Ya veo ¿eso significa que solo tengo que evitar a Marco unos pocos meses y entonces se cambiará de nave?" preguntó con impaciencia.

Wilde le sonrió y sus ojos brillaron detrás de sus gafas de metal enmarcado. "Eso no es probable. Marco es el primer comandante y lo que se podría llamar el primer oficial de Barbablanca, así que es bastante raro que deje el Moby Dick—a menos que Barbablanca lo envié a una misión específica"

Kim al instante se desinfló y miró al médico con aire taciturno "Siempre se puede tener esperanza" murmuro abatida.

"No te preocupes" Wilde se rió entre dientes. "La próxima vez que nos encontremos con los piratas de Barbablanca, estarán en nuestros términos. Estaremos listos y los oficiales a cargo se encargaran de los comandantes para que tu solo te preocupes de los humildes marineros"

"Está bien" por alguna razón, parecía que las palabras de Wilde no la habían tranquilizado.

"Lo digo en serio" Wilde dijo, hojeando las páginas de su carpeta "Puede que no lo parezcamos, pero si nuestra tripulación es tan famosa en el cuerpo de marina es por una buena razón. Nuestros oficiales son más que capaces de manejar a la tripulación de Barbablanca. Cuando Marco se encuentre cara a cara con un Vicealmirante, dos contraalmirantes y cuatro comodoros, lo último en su mente será llegar a ti—él puede estar obsesionado con su "honor" pero no es tan estúpido. De otro modo no sería un comandante"

"Supongo" Kim asintió tímidamente, sus pensamientos remontando a sus encuentros con el pirata fénix. "Pero este tipo es tan extraño…"

"¿Extraño?" Wilde levantó una ceja inquisitiva antes de pasar por muchos archivos pequeños de su carpeta rápidamente. Se detuvo cuando encontró un archivo grande y rojo que al parecer estaba dedicado íntegramente al primer comandante en sí mismo. "Ha sido llamado muchas cosas, pero extraño no es una de ellas… pero otra vez, nunca había desarrollado tal obsesión por un solo enemigo –probablemente eres el único adversario de Marco que puede decir que ha sobrevivido a dos peleas con él"

Kim lo miró "Ni siquiera estás tratando de consolarme, ¿verdad, doctor?"

"Considerando las habilidades de Marco y su carácter, no me gustaría que te engañaras a ti misma"

La joven alférez resopló y fijó su mirada en el archivo en las manos de Wilde. Al ver un cartel de recompensa, lo agarró para mirar con el ceño fruncido al Marco sonriente de la foto. Su rostro estaba rodeado de llamas azules que le daban el aspecto más espeluznante que fuera posible imaginar.

"Realmente no sé cómo describirlo" dijo finalmente, mirando fijamente la imagen como si pudiera responder todas las preguntas metafísicas en el universo (y las suyas, accesoriamente) "Simplemente no puedo leer a este tipo en absoluto. Sé que no soy muy buena interactuando con la gente—que es lo usual cuando pasas la mayor parte de tu vida con libros- pero con regularidad al menos puedo decir que están pensando en general"

"Por supuesto que puedes" Wilde dijo burlonamente "Eres lo suficiente inteligente para hacerlo—a pesar de que a veces puedes ser un poco ingenua"

Pasó por alto la obvia provocación "Pero él, ¡Simplemente no puedo decir que está pasando en esa maldita cabeza de piña!"

"¿Cabeza de piña?" Wilde repitió, una ceja elevándose con interés y diversión

"Bueno, si" Kim se encogió de hombros. "Basta con mirar su pelo"

"Touché" El medico se rió entre dientes. Sus ojos tras las gafas brillaron mientras también miraba la recompensa. "¿Y por qué no puedes leerlo? ¿Qué te tiene tan confundida? Todo lo que se ha dicho sobre Marco el Fénix hasta ahora es que es muy astuto -y no en el buen sentido de la palabra en realidad-, despiadado cuando pelea y que se burla constantemente de sus enemigos y juega con ellos como un gato con su presa"

La imagen de un gato con un mechón de pelo rubio arriba de su cabeza, jugando con una versión de sí misma del tamaño de un ratón, apareció en la mente de Kim. Hizo una mueca cuando el gato dio a la mini Kim un golpe violento con la pata y la envió a volar en el aire.

"Bueno, sí, obviamente" Kim se estremeció y sacudió la cabeza para tratar de hacer desparecer las imágenes.

"Pero… en verdad no puedo dejar de pensar que hay algo más…" La forma en que su aura agresiva se había desvanecido cuando le dijo -¿porque había hecho eso?- que odiaba a los marines, la mirada ofendida al decir que no dañaba niños, su mirada intrigada cuando la llamó "niñita arruinada"-en ambas ocasiones… "Pero podría estar equivocada" Kim se encogió de hombros, desechando la idea.

Estaba leyendo demasiado en sus acciones: odiaba a los marines, ella se hacía pasar por uno y era la única que sabía eso, entonces la odiaba porque pensaba que era un marine real, así que iba a matarla en la próxima oportunidad que tuviera. Sencillo.

"No deberías preocupar a tu cabecita demasiado con él" Wilde se encogió de hombros y cogió el cartel de recompensa para ponerlo de nuevo en el archivo. "Solo eres un alférez apenas hace tres semanas. Deja que los altos oficiales traten con Marco y sus gustos"

Kim asintió en silencio. Marco era un pirata extraño (bueno, todos los piratas eran extraños, tal vez debería decir más raro si eso era posible) y con certeza le hubiese gustado entender porque estaba tan decidido a matarla, pero también podía seguir viviendo muy bien, tanto como fuera posible, sin tener que tratar con él de nuevo. No le impediría dormir bien por la noche el no entender las profundidades tortuosas de su mente…

Pensándolo bien, quizás podría dormir mucho mejor sin conocer nunca las profundidades tortuosas de su mente…

"CADA MARINE A LA CUBIERTA PRINCIPAL INMEDIATAMENTE" el vozarrón de Garp era tan fuerte que hacía temblar las paredes de la enfermería.

Kim tembló con violencia mientras doc Wilde suspiró con exasperación

"Aquí vamos" el hombre de pelo negro se quejó

"¿Qué está pasando?" Kim miraba la puerta con ansiedad, esperando que el loco vicealmirante la hiciera estallar en cualquier segundo.

"Hemos alcanzado al Moby Dick" Wilde respondió con simpleza.

Con un fuerte aplauso, cerró la carpeta y se levantó para ir a ponerla de nuevo en un armario donde guardaba sus documentos. Había un montón de carpetas, cada una dedicada a una tripulación diferente—pero la de Barbablanca y su tripulación era sin duda la más grande por el momento.

"Eso significa que tengo que irme" Kim se puso las botas rápidamente y cogió su chaqueta de oficial. En realidad no tenía ganas de hacer esto, pero confiaba en el juicio de Wilde: las posibilidades de tener que enfrentarse a Marco de nuevo eran inexistentes.

Pero también eran inexistentes las últimas dos veces… Errr, si, no debería pensar en eso.

"¿Sabes lo que debes hacer en este tipo de situación?" Wilde preguntó mientras la miraba luchando por atar los cordones de sus botas.

"Sí: es una de las primeras cosas que Bogart me enseñó" Kim respondió mientras saltaba en un pie y trató de mantener el otro lo suficientemente alto para atarse los cordones correctamente. Cuando terminó, rápidamente se hizo cargo del otro. "Está bien, creo en usted. Pero si soy asesinada por Marco, lo haré personalmente responsable"

Wilde resopló y la fulminó con la mirada "Si dejas que te dañe de nuevo, incluso el más mínimo rasguño, ¡me ocupare de ti yo mismo! No quiero verte en mi enfermería durante las próximas semanas ¿entendido? "

Kim se echó a reír y le saludo burlonamente "Claro, seguro doc "dijo con una sonrisa burlona" Me aseguraré de decirle esto a Marco: no hay dudas de que él prescindirá de mi si oye que mi médico me prohibió perder la vida"

Wilde blandió un gran bisturí con amenaza. "¡Fuera!" ladró

Kim salió corriendo de la enfermería y subió por las escaleras hasta la cubierta principal. El barco estaba rebosante en todas partes de marines preparándose para luchar, tomando pistolas y espadas de las armerías y luego corriendo a sus posiciones asignadas.

La joven alférez también sabía con exactitud donde tenía que ir. Pasó entre los grupos de marines, corrió hasta la cubierta superior donde los oficiales estaban reuniéndose y discutían la estrategia para el ataque. Ya los otros dos alféreces de la nave estaban ahí esperando las instrucciones: Yukimura, un joven de unos veintitantos años, con cabello corto, castaño y rizado; y Sato, un severo hombre silencioso del North Blue quien en realidad no hablaba mucho (Kim sospechaba que podría ser un digno rival en el póquer…)

"Grey" Sato asintió mientras ella se detuvo junto a ellos.

"Kim" Yukimura sonrió con bastante amabilidad, aunque había un nerviosismo evidente en él.

"Hola, Sato, Yukimura" Kim los saludó de vuelta. Lanzó una rápida mirada a Garp quien estaba rodeado por los más altos oficiales a bordo y discutía con ellos. "¿Han decidido ya lo que van a hacer?"

Sabía que solo eran simples alféreces, ninguno tenía nada que decir en la forma en que el ataque seria llevado. El grado de alférez rara vez era entregado y servían más que nada como un enlace entre los oficiales y los marineros promedio, en realidad no tenían más responsabilidades que los suboficiales, ejecutando las órdenes que recibían de los oficiales de mayor rango sin tener mucho que decir en el asunto.

Así que los tres alféreces permanecieron entre el pequeño grupo de oficiales y la caótica masa de marines, esperando más instrucciones—Kim estaba bien con esa forma de llevar las cosas de todos modos.

"Por lo general, el vicealmirante y los contraalmirantes atacan primero" Yukimura le explicó a los tres mientras observaban al Moby Dick aproximarse. "Seguidos del resto de los oficiales que tienen una habilidad de fruta del diablo, ellos abren el camino para el resto de los oficiales y la infantería, entonces comienza la pelea" Kim asintió y cruzó los brazos sobre su pecho. A juzgar por la velocidad a la que iban, no necesitarían mucho tiempo para ponerse al día con el Moby Dick- diez, quince minutos a lo sumo.

"Bueno, es teóricamente como un embarque debería ir" Yukimura suspiró después de una breve pausa y Sato frunció el ceño ominosamente

"¿Teóricamente?" Kim repitió confundida con sus palabras "¿Qué quieres decir?"

"Hemos abordado algunos barcos piratas aquí y allá" Yukimura se encogió de hombros "¿Pero el de Barbablanca? Nunca. Siempre encuentran una forma de escapar o frenarnos lo suficiente para evitar la lucha. Los únicos enfrentamiento se producen cuando arribamos en la misma isla"

Kim no pudo evitar sentirse aliviada por las palabras de Yukimura- ¡las cosas estaban mejorando!

"¡Alférez Yukimura, Sato y Grey!" un contraalmirante se dirigía hacia ellos- si Kim recordaba con precisión su nombre era Sakazuki

Era un hombre alto, relativamente guapo- o por lo menos apuesto- por lo que ella podría decir al solo ver su mandíbula y nariz, ya que por alguna razón, siempre llevaba una capucha en la parte superior de su gorra para ocultar su rostro. Era un tipo autoritario, con un futuro prometedor a pesar de su corta edad (cerca de treinta años como mucho) y en la opinión de Kim, increíblemente arrogante y estúpido. Sí, a la joven Flowan no le gustaba ese hombre. Pero tenía una buena razón: Sakazuki era uno de esos locos marines quienes parecían incapaz de hablar de otra cosa más que de justicia absoluta, y no veía ningún problema en matar inocentes si estuvieran en el camino de su "misión sagrada". En otras palabras, él era el tipo de hombre que había roto su familia hace tantos años. No sólo eso, sino que de manera constante irradiaba ese aire de –soy mejor que tu- que le daban ganas de darle una patada justo en el-

"Cada uno de ustedes reúnan un equipo de rescate de cinco hombres, marineros sin rango y permanezcan a bordo del barco" Sakazuki ordenó. Kim no podía ver sus ojos por la sombra que producía su gorra combinada con la capucha, pero su tono contenía suficiente desprecio para sentirse molesta con solo oírle decir unas pocas palabras.

"Serán responsables de ayudar a los marines que caigan por la borda, y lo más importante, a quienes tienen habilidades de fruta del diablo"

"¡Sí, señor!" Los tres alféreces lo saludaron y sin molestarse en devolverles el gesto, el contraalmirante giró sobre sus talones y pisoteó lejos.

Tan pronto como estaba fuera del alcance del oído, Kim cerró sus pequeñas manos en puños y le sacó la lengua al hombre que se alejaba. "¿Cuál es su maldito problema?" gruñó

"Es siempre así" Yukimura le palmeó el hombro en un gesto apaciguador mientras Sato permaneció en silencio (aunque la mirada directa que dirigía al contraalmirante le dijo a Kim que él no pensaba muy diferente a ella) "Él ni siquiera trata de ocultar su desprecio por los alféreces, piensa que es un grado inútil. Sin embargo no dejes que te afecte, no es nada personal"

"Reunamos nuestros equipos" Sato simplemente dijo mientras comenzaba a caminar.

"Tienes razón" Yukimura asintió. Los tres alféreces abandonaron la cubierta superior donde los oficiales estaban planificando y fueron a reunirse con la infantería en la cubierta principal

"Muy bien, déjame llamarlos" Yukimura sonrió a Kim y Sato antes de poner sus manos sobre su cadera en un gesto orgulloso. "¡QUINCE HOMBRES VOLUNTARIOS PARA EL EQUIPO DE RESCATE!" – gritó al estilo Garp.

Kim que estaba junto a él, se estremeció y dio un paso atrás. Todos los marines alrededor habían saltado tres pies en el aire por el repentino grito de Yukimura y por un segundo, los hombres se quedaron mirándolos con amplios ojos sorprendidos.

"¿NECESITO REPETIRLO?"Yukimura gritó, frunciendo el ceño con molestia (aunque el brillo en sus ojos claramente mostraba que estaba disfrutando de esto). Despertando por fin de su estupor, los marines saltaron de vuelta a la acción y apenas dos minutos más tardes, quince hombres estaban de pie frente a los tres alféreces, Smoker y Hina entre ellos. A partir de entonces Yukimura se encargó de especificar las órdenes que habían recibido y Kim felizmente le permitió ocuparse de los detalles.

Cinco minutos después, los quince hombres fueron divididos en tres equipos, cada uno de ellos distribuidos en una cubierta diferente: frontal, principal y superior trasera. Kim estaba en la parte superior trasera con Hina, Smoker y otros tres marines que conocía del círculo de póquer, Jansen, Ericsson y Gen. Mientras que cuatro de ellos se encontraban perfectamente felices con su misión, el quinto (¿adivinen quién?) Expresaba en voz alta su indignación sobre las "estúpidas" órdenes.

"¡Deberían haberme dicho que los equipos de rescate fueron asignados a este barco!" Smoker gimió, con las manos metidas profundamente en los bolsillos en un signo evidente de descontento. "¿Por qué cada vez que estoy con ustedes termino lejos de las peleas?"

"Smoker" Kim suspiró con exasperación. Por lo general era capaz de escuchar con paciencia sus quejas, pero esta vez no, no cuando se acercaban rápidamente al Moby Dick y podía ver a los piratas mirándolos de reojo mientras blandían sus espadas y otras armas. "Lo juro por Dios, si sigues lloriqueando-"

"¡No estoy lloriqueando!" Smoker al instante exclamó con indignación.

"Sí, lo estas" Gen replicó. El joven era un marinero aprendiz apenas un año mayor que Smoker. Aunque no era fácil notarlo en ese momento de tensión general, los dos eran muy buenos amigos. "Te ofreciste como voluntario para esta misión, así que déjalo ya"

Cuando los dos adolescentes comenzaron a discutir entre ellos, Kim decidió ignorarlos y concentrarse, en cambio, en la distancia que disminuía rápidamente entre los buques marinos y piratas.

"No veo de que te quejas" sargento mayor Jansen se encogió de hombros mientras se paró junto al alférez Flowan.

"Smoker-kun es así" Hina sonrió. Kim pudo ver que su amiga estaba haciendo todo lo posible para mantener la calma, pero la chica no podía evitar que el nerviosismo tensara sus suaves características. "Él siempre está buscando una oportunidad para luchar contra los piratas"

"Le dejaré todos los piratas" el marinero de primera clase Ericsson gruño "No voy a ninguna parte cerca de los piratas si puedo evitarlo- tengo una esposa, un hijo y una recién nacida esperándome en casa"

"¡Oh! ¿Ya nació tu hija?" Hina lo miró con los ojos muy abiertos y brillantes, olvidando por un momento la lucha que estaba a punto de comenzar.

"¡Sí!" Ericsson sonrió a la chica de cabello rosa y una fotografía se materializó en la mano que empujo hacia Hina "¡Mira! ¿No es adorable?"

"Ya casi estamos llegando" Kim los interrumpió "Tengan cuidado, no dejen que nadie se ahogue ¿de acuerdo? usuario de fruta del diablo o no, no es una buena combinación un hombre herido mas aguas tan profundas"

Mientras Smoker y Gen continuaban peleando en el fondo, Jansen, Hina y Ericsson la saludaron respetuosamente "¡Sí, alférez Grey!"

El Moby Dick ahora estaba lo bastante cerca para escuchar las burlas e insultos de los piratas, incluso cuando estaban en la parte trasera de la cubierta de la nave. Olvidando su pequeña pelea, Smoker y Gen se voltearon hacia los piratas y comenzaron a gritar insultos de vuelta hacia ellos.

Kim sintió que su corazón se congelaba en su pecho cuando vio a Marco, primer comandante, encaramado sobre la barandilla, y a Thatch inclinado sobre ella a su lado, ambos miraban hacia abajo a la nave marina. De pronto sintió la necesidad de dar la vuelta y esconderse en la enfermería, de ser posible bajo una pila protectora de mantas y alfombras… ¿Wilde incluso le permitiría hacer eso?

"¡ATAQUEN!" con un rugido, Garp y los otros dos contraalmirantes saltaron hacia la nave, seguidos de los cuatro comodoros.

La tripulación marina sólo podían mirar como los siete hombres parecían volar en el aire directo al barco pirata, como si la distancia no fuera nada. Incluso Smoker y Gen se quedaron en silencio.

"¿Cómo pueden saltar tan lejos?" Gen dijo boquiabierto cuando los siete hombres navegaron por el aire sin esfuerzo.

"Haki" Hina y Kim respondieron al mismo tiempo.

Intercambiaron una sonrisa corta antes de volver sus miradas a sus oficiales al mando. Ahora estaban cerca, y por un segundo parecía que el abordaje estaba resultando, como si fuera posible que siete marines pudieran aterrizar en el Moby Dick y abrir el camino para el resto de la tripulación… hasta que cuatro piratas saltaron – solo cuatro piratas- pero no desconocidos, no : Marco el Fénix, Thatch, Diamante Jozu y el mismo Edward Newgate.

"Roger todopoderoso…" susurro Ericsson.

Él no era el único atemorizado por la escena: las dos tripulaciones, infantes de marina y piratas por igual, miraban embobados como sus respectivos mejores combatientes se acercaban. Kim solo podía observar mientras sentía como si todo fuera en cámara lenta. Sus ojos estaban pegados en Marco, quien tenía los brazos ardiendo en fuego azul y con su característica sonrisa espeluznante estirando sus labios, los puños levantados y listos para atacar. En algún lugar en la parte posterior de su cabeza, una voz pequeña le decía que en verdad era increíble que hubiera sobrevivido a dos encuentros con semejante pirata tan poderoso.

Mientras algunos contenían la respiración, otros gritaban más fuerte como si sus estímulos pudieran ayudar a sus compañeros de tripulación a ganar. Y tan pronto como Kim había notado la cámara lenta, el tiempo reanudo su ritmo normal, y de repente piratas y marines lanzaron sus ataques.

Hubo una explosión ensordecedora seguida de una onda de choque que los mandó a todos al suelo. La nave tembló violentamente y Kim tuvo que agacharse y agarrar la barandilla para mantener el equilibrio antes de ponerse de pie tan pronto como fue seguro. Lo hizo justo a tiempo para ver a los piratas aterrizando sanos y salvos en su barco mientras sus compañeros de tripulación aplaudían y se reían de los infantes de marina delante de ellos. Garp y el contraalmirante Sakazuki, así como los comodoros, se habían estrellado directamente en la cubierta principal, pulverizando el suelo de madera y desapareciendo en las profundidades de la nave (pero si los gritos enojados de Garp que se escuchaban cerca indicaban algo, estaban perfectamente bien).

Yukimura y Kim reaccionaron al mismo tiempo: había un contraalmirante y tres comodoros desaparecidos, y tres de los cuatro eran usuarios de fruta del diablo… aunque a juzgar por el sonido creado por los golpes de los piratas, había buenas opciones de que todos estuvieran inconscientes, usuarios de fruta del diablo o no.

"¡Smoker! ¡Gen! ¡Conmigo!"

Kim pateó sus botas y agarró una cuerda- los dos adolescentes la imitaron- antes de que saltar por la borda

Al entrar en el agua, se olvidó por un segundo de lo que estaba haciendo, de la pelea que se llevaba a cabo encima de ella y se deleitó con la sensación del agua rodeándola por completo. Como nativa Flowan, le habían enseñado a nadar antes de aprender a caminar y siempre lo había amado. Por un segundo, sintió la nostalgia crecer en ella cuando recordó los arrecifes de coral de su isla natal y las especies de peces de colores.

Muy pronto, sin embargo, vio a los oficiales que se estaban ahogando hundirse rápidamente en el agua y nadó tan rápido como pudo hacia ellos. Era entonces cuando el ser nativa de una isla pequeña resultaba muy útil. Nadar era como su segunda naturaleza y fue la primera en llegar a los marines que se ahogaban. Decidió hacerse cargo de uno de los que se hundía más rápidamente- un gran comodoro cuyo nombre no recordaba y cuya gran (y completamente inútil) armadura le hacían hundirse como el plomo—para darle más tiempo a los otros marines de los equipos de rescate para llegar y hacerse cargo de los otros tres oficiales.

Agarró el cuello de la chaqueta del comodoro y pateó con sus pies tan fuerte como pudo para llevarlos a la superficie. Por el rabillo del ojo vio a Gen y Smoker, cada uno agarrando un brazo de un inconsciente contraalmirante, mientras que los hombres de Yukimura se hacían cargo de los últimos dos. El mismo Yukimura estaba pronto a su lado y ayudándola a volver a la superficie.

Gracias a sus esfuerzos combinados, los dos alféreces consiguieron sacar la cabeza del comodoro del agua muy pronto: el hombre jadeo ruidosamente mientras inhalaba, y de pronto dejo escapar una cadena de enojadas maldiciones. Sin embargo Kim y Yukimura no le prestaron atención: la pesada armadura los tiraba hacia abajo y estaban perdiendo toda su energía tratando de mantener la cabeza fuera del agua, no pasaría mucho tiempo antes de que terminaran necesitando un equipo de rescate para ellos también.

"Yo lo sostendré" Yukimura logró decir entre tragos de agua de mar. "Quítale su armadura"

Kim al instante soltó la capa del comodoro y después de una inhalación, metió la cabeza bajo el agua y trabajó para deshacerse de la armadura. Trabajó en los broches que sostenían las placas del pecho y tan pronto como la última estaba desecha, las planchas metálicas se hundieron y rápidamente desaparecieron de su vista.

Cuando salió una vez más, Yukimura estaba mirando detrás de ella.

"Nuestro barco va a volver por nosotros" dijo

"¿Qué pasa con los piratas?" el comodoro gimió, su voz sonaba cansada y tensa por el contacto prolongado con el agua.

"Están huyendo"

Kim lanzó una rápida mirada atrás para ver que, efectivamente, el Moby Dick navegaba rápidamente lejos.

Bueno, hablando de abordajes épicos

Por un segundo, la joven Flowan creyó ver al primer comandante, de pie entre los piratas que se morían de risa. Su mata de pelo rubio en la parte superior de la cabeza y su chaqueta purpura eran bastante inconfundible… Aún más cuando se subió a la barandilla para ver con sus compañeros de tripulación como los marines estaban tratando de salvar a sus oficiales de morir ahogados.

"Vamos a preocuparnos de eso más tarde" Kim murmuró mientras se alejaban, sintiéndose humillada por alguna razón. Aunque pronto se olvidó de los piratas cuando se dio cuenta de que el comodoro la miraba con los ojos exageradamente abiertos, sus mejillas se habían vuelto de un color rojo brillante como si tuviera fiebre- pero ella culpó esa reacción a la falta de oxígeno.

Desestimó la inquietante mirada por el momento y se concentró en su tarea. "Vamos a utilizar la cuerda para que los demás puedan ayudarnos a volver a la nave"

Ató la cuerda alrededor del torso del comodoro con la ayuda de Yukimura y la alférez entonces la lanzó de vuelta a la nave cuando estaba lo suficientemente cerca. Gracias a la cuerda, los marines los lanzaron de vuelta a la cubierta rápidamente y la calma pronto regresó a la nave.

Con la ropa goteando y sintiéndose como una rata ahogada, Kim estrujó la chaqueta y exprimió la tela para intentar drenar algo de agua. El tener años de experiencia nadando en su isla era la razón por la que no estaba acostaba en el piso, completamente agotada como el resto del equipo de rescate designado. Estaba cansada y sus músculos se encontraban adoloridos, sí, pero no era nada que no pudiera manejar- es extraño como el casi morir en manos de un pirata dos veces pone las cosas en perspectiva.

Con rapidez evaluó a su alrededor para ver los daños. La cubierta principal estaba media destruida y los marines ya estaban corriendo alrededor con tablones para comenzar las reparaciones. A juzgar por los gritos ("¡VUELVE AQUÍ Y LUCHA!") provenientes de la parte frontal de la nave, Garp estaba bien- o lo suficientemente bien para aun tratar de comenzar una pelea con los piratas que huían.

Siendo la única que estaba de pie, fue la primera a quien llego Bogart.

"El barco sufrió demasiados daños" el oficial le dijo "No seremos capaces de atrapar a los piratas ahora. Lleva a los comodoros y contraalmirantes a la enfermería para que Wilde pueda comprobar su estado y luego vuelve aquí de inmediato. Necesitamos a todos para las reparaciones"

"Sí, señor" Kim saludo y volteó a los hombres acostados en la cubierta.

Estaban rodeados de un charco de agua que se ampliaba con rapidez y la mayoría de ellos parecían medio muertos (la única señal de que no lo estaban era el rápido movimiento de su pecho mientras trataban de recuperar su aliento). Hina estaba en cuclillas junto a un jadeante Smoker, metiendo cuidadosamente su dedo índice entre sus costillas, pero el aprendiz no respondía.

Kim suspiró mientras observaba a los marines a su alrededor, oficiales o no por igual, y negó con su cabeza, sintiendo más lastima de la que había sentido antes.

Habían sido completamente humillados por los piratas de Barbablanca. ¿Cómo podía esta tripulación ser considerada la élite de cazadores de piratas?, con otro suspiro, se dirigió hacia el lugar donde Yukimura y el comodoro -no sé qué- estaban tirados.

"¿Ves?" Yukimura le dijo en medio de respiraciones agotadas, antes de sentarse con un gemido "Evitan las peleas"

"Bueno, son piratas después de todo" Kim se encogió de hombros y agarró el brazo del comodoro levantándolo para ponerlo alrededor de sus hombros. "¡Vamos a la enfermería!"


¿Qué creen que sucederá a continuación? Aquí va un adelanto del próximo capitulo:

Se quedaron recostados en silencio de nuevo.

Estaban tan lejos de la lucha que ya no podían oír a los piratas y marines, solo los sonidos de la selva a su alrededor. Normalmente esto debería apaciguarle, aunque solo fuera un poco, pero Kim no podía relajarse. La pequeña voz en el fondo de su mente le recordaba de manera incesante que sus compañeros estaban en peligro y que ella más que nada estaba…

A pesar de que Marco estaba tomándose su tiempo para terminar su trabajo.