One piece es de Oda sensei, Diary of a potato bag de Nothing new in this world y la canción es Hymme á l´amour de Edith Piaf
Querido diario,
Ha pasado un mes desde que deje isla Flowa
Es lo primero que viene a mi mente al despertar esta mañana en la enfermería- ¿Qué triste es esto, verdad? Vendí todo en Flowa porque necesitaba dinero para viajar: la casa de mis abuelos donde pasé toda mi vida, las canoas de mi abuelo, la colección de armas de mi abuela y toda la biblioteca de mi padre…
Bueno, para comprar un buen bote necesitaba todo el dinero que pudiera conseguir, ¿verdad? Así que hasta nunca recuerdos de infancia, ¡Y adiós a las reliquias familiares también! Las únicas cosas que mantuve y traje conmigo fueron el libro de cocina de mi padre, mis notas de estudios, algo de ropa y mi ukelele. Y por mucho que me gustaría decir que valió la pena, no puedo. Porque me arrepiento de todo: cuando pienso sobre esto ahora, no solo me doy cuenta de que no tengo familia, sino que tampoco tengo más un hogar.
Jejejjeje, bueno, supongo que la enfermería es lo más cercano que tengo a un hogar ahora, considerando que paso mucho tiempo aquí. Sip, eso es triste.
…
¡Uf! ¿Por qué me siento tan deprimida? ¡Esta no soy yo! ¡Odio la auto compasión!
No, espera, se porque: ¡todo es culpa del maldito Marco el fénix! ¡Y de Garp también! ¡Y de todos los otros marines con los que vivo!
Quiero decir, un mes atrás todo estaba muy claro en mi cabeza: era huérfana, estaba sola pero tenía un objetivo y sabia con exactitud qué hacer, me sentía muy mal pero al menos las cosas tenían sentido.
Ahora ya nada tiene sentido. En un mes, mi visión del mundo ha sido volteada por completo- Tanto como me gustaría, ya no puedo odiar a la marina- la entidad sin nombre que rondaba mis sueños de niñez ha sido reemplazada por las sonrisas de todos los amigos que he hecho (o miradas, en el caso de Smoker o Wilde…) a pesar de que no puedo perdonarlos por lo que le hicieron a mi familia... no espera, esta no es la forma que debería expresarlo. Quiero decir, que aunque me gustaría atrapar a los marines responsables de lo que pasó con mi familia, ya no es tan simple.
En pocas palabras, no sé a quién debería culpar.
Trataba de no pensar demasiado sobre esto y efectivamente lograba ignorar el problema por completo. Pero eso fue hasta que cierto comandante de Barbablanca decidió divertirse haciéndome perder la cabeza ¡Ahora todo es mucho más complicado!
Me dijo textualmente que los piratas no eran asesinos descerebrados
¿Pero entonces qué? ¿Eso significa que tampoco puedo odiar a los piratas? Porque si es así, quizás tendría que reconsiderar mi promesa a mi padre. ¿Y después que me queda? ¿Qué debería hacer?
Por supuesto salir de la marina porque con certeza no espero permanecer aquí mucho más tiempo de lo necesario. Quizás volver a Flowa… ¿pero para qué? No tengo nada ahí, ni familia, ni hogar, sin amigos reales.
¿Y realmente estoy pensando en reconsiderar mi promesa? ¿Cuánto más arruinada puede volverse esta situación? He visto a mi padre dedicar toda su vida a su investigación, era lo más importante en el mundo para él y como tal, también era lo más importante en el mundo para mí…
Aún más después de que murió- después de ser asesinado, como quieras decirlo. Pero reconsiderar mi promesa también podría significar reconsiderar la forma en que veía a mi padre… porque quizás después de todo no estaba del todo en lo correcto…
¡No, no es posible! ¡Mi padre era un científico brillante y creo en él! ¡Creo en su trabajo y me aseguraré de ponerlo en las manos correctas! En cuanto a los piratas…
Aaaaaaaarggggghh! ¡Maldito seas, Marco el fénix! ¡Te odio, te odio, te odio, TE ODIO!
Kim jugaba con un pequeño trozo de patata y masticaba distraídamente, mirando con melancolía la pared del frente. Podía oír a Monsieur tarareando mientras trabajaba en la cena de la tripulación (a pesar de que apenas había terminado el almuerzo) pero no le puso mucho atención. Su mezcla constante de distintos idiomas era divertido de oír, pero era agotador tratar de entender…
Y no tenía fuerza en ese momento.
Tampoco tenía hambre. Pero dado que Monsieur estaba ahí, no tenía más opción que comerse todo lo que había en el plato delante de ella. Una mano grande de repente se posó sobre el hombro de Kim sobresaltándola, chilló audiblemente antes de girarse para encontrar al cocinero mirándola con preocupación.
"Eh, bien, petite Kim" el hombre alto giraba su bigote entres sus dedos pensativo "Estas muy silenciosa hoy, ¿ça ne va pas? ¿Hay algún problema, ma mignonne?
La nativa Flowan suspiró y sacudió su cabeza. "Solo tengo demasiado en mente" dijo, mirando de nuevo su plato y picando unas piezas de pollo picante a la parrilla.
El cocinero no respondió y Kim pensó que la dejaría en paz, hasta que una silla fue puesta al frente en el otro lado de la mesa y el hombre se sentó. Se quitó el sombrero blanco y lo puso sobre la mesa antes de volver a posar su mirada en la pequeña mujer que aún no le devolvía la mirada.
"Sabes, ma belle, a veces hablar sobre lo que nos molesta puede ayudar "dijo con severidad, con los ojos llenos de compasión "Mantener todo embotellado en tu interior no es bueno en lo más mínimo"
Kim lo miró con ansiedad, obviamente dudando. Quería hablar sobre ello con alguien, pero sus instintos le decían que no debía confiar a nadie sus secretos- una vida entera odiando a los marines debía dejar algún efecto duradero en su persona.
Al ver que necesitaba un poco más de estímulo, el gran cocinero le sonrió cálidamente. "Lo que digas, petite Kim, permanecerá entre nosotros, je te le promets."
Kim mordisqueo con preocupación su labio inferior un par de segundos antes de desmoronarse. "No sé qué debería hacer…" al final admitió en voz baja
"¿Hacer sobre qué?" Monsieur frunció el ceño ligeramente confundido
"Muchas cosas en realidad" Kim se rió sin humor "algunas cosas han sucedido y me han hecho cuestionar todos mis motivos y las razones de mi viaje. Y no solo eso, sino también los motivos de mi padre y la promesa que le hice, ademas de la forma en que veo el mundo…" suspiró y soltó el tenedor, ahora segura de que no quería comer nada más, no importa cuán delicioso fuera el plato "Estaba tan segura de mi misma cuando salí de Flowa. Pensé que sabía todo lo que necesitaba, veía cada cosa como blanca o negra. Solo ahora me doy cuenta de cuán estúpida e ingenua he sido"
"Ah, la jeunesse," Monsieur suspiró un poco soñador y sonrió con cariño "todos hemos sido ingenios y estúpidos, ma belle, provengo de una isla pequeña también y sé con exactitud como te sientes"
Kim parecía genuinamente sorprendida "¿Lo sabes?"
Monsieur se echó a reír. "¡Bien sûr! Los isleños no sabemos mucho sobre el mundo, a pesar de que nos guste pretender lo contrario. La mayoría vive tranquilo estando toda su vida en el mismo lugar, pero hay algunos pocos, quienes no pueden conformarse con eso y en verdad tienen el coraje para dejar el nido y ver el mundo. No es fácil, oui, très difficile sans aucun doute, sobre todo cuando te das cuenta de lo poco que sabias del mundo real"
La joven Flowan miró al cocinero con asombro. Nunca se había imaginada que de todas las personas, Monsieur Legros sería quien supiera con exactitud – bueno, no tenía todos los detalles, pero casi exactamente - que le estaba sucediendo.
"Es un golpe duro a tu ego cuando te das cuenta de que no sabes nada sobre la forma en que funciona el mundo: en tu isla eres un rey, y por aquí en los océanos no eres nadie. ¡ rien de rien!"
"¡Jajajjaja! Pensé que me convertiría en el mejor cuisinier de todo el mundo, pero cuando vi toda esa gente allá afuera me di cuenta de que no sería tan sencillo como había pensado, casi me di por vencido en mi sueño…"
"¿Qué hizo?" Kim pregunto con curiosidad
"Me di cuenta que no necesitaba ser el mejor, todo lo que necesitaba para ser feliz era encontrar el camino para hacer lo que amaba, ¡et c'est aussi simple que ça! " Monsieur asintió con una sonrisa de satisfacción ante sus propias palabras y miró a la joven oficial frente a él. "Kim, ma chérie, todos somos iguales: fuimos traídos a vagar por los mares porque teníamos un sueño, una ambición que necesitaba ser cumplida. Por lo que oí, Garp te encontró sola en un pequeño bote, il me semble- no tengo duda que para ti viajar era tu sueño o lo que sea que te tajo aquí debe haber sido muy importante, ¿n'est-ce pas? "
La joven asintió vacilante, mirando con tristeza su plato apenas tocado. Ese era precisamente el problema- ni siquiera estaba segura si aun valía la pena.
"Ah, petite Kim, veo que tenía razón…" Monsieur suspiró y sonrió con compasión "C'est bien ce que je pensáis, algo sucedió y te diste cuenta de que cumplir tu sueño no sería fácil"
Kim negó con la cabeza ligeramente. "No, siempre supe que cumplir mi sueño sería muy difícil. Pero yo…. " Tartamudeó, tratando de encontrar las palabras para hablar sin decirle demasiado. "Siempre estuve segura de las razones que tenía y nunca las cuestione… hasta que me di cuenta de que no eran razones suficientes…"
"Mais alors, ¿qué te hizo cambiar de opinión de esa forma? " El cocinero parecía un poco confundido.
"Algo sucedió y…" Kim se sonrojo. No quería decir que era por causa de Marco. No quería admitir en voz alta que el pirata había confundido con éxito su mente cuando se suponía que era un marine fuerte e inquebrantable "Me di cuenta de que no sabía lo suficiente… No, peor que eso. Me di cuenta de que aquello que sabía estaba mal"
El cocinero frunció el ceño en confusión al tratar de dar sentido a sus murmullos sibilinos. "Creo que entiendo lo que quieres decir, ma belle, pero ¿Cómo se relaciona eso con tu sueño?"
Kim finamente lo miró a los ojos, sus ojos tan serios como nadie los había visto antes "Me refiero a que quizás no tengo ningún derecho de hacer lo que quiero hacer. Tal vez mis razones para tratar de cumplir mis sueños estaban mal y equivocadas todo el tiempo…" tragó saliva y frunció el ceño, sus ojos brillaron de repente como si estuviera a punto de llorar. "Pero si estuviera equivocada, significa que mi padre, mis abuelos—toda mi familia, las personas que eran lo más importante para mí- quizás no eran quienes creía…"
Su voz se estaba poniendo ronca y tuvo que detenerse antes de perder el control.
Afortunadamente, Monsieur parecía entender y no insistió con más preguntas, simplemente esperando a que se calmara y se compusiera.
La joven Flowan, a pesar de que estaba cada vez más deprimida cuanto más pensaba en el asunto, podía sentirse un tanto orgullosa del hecho de no dejó escapar ninguna lagrima. Parpadeó un par de veces para asegurase de que las lágrimas habían desaparecido de sus ojos y miró de nuevo al cocinero con más confianza. Sin embargo el hombre no la miraba, parecía pensar profundamente sobre el asunto.
"En effet, entiendo mucho mejor ahora porque te molesta tanto" asintió con la cabeza lentamente, sus cejas fruncidas con concentración mientras sus dedos pasaban distraídamente por su bigote. Por último, suspiró profundamente "Kim, ma belle, me temo que no hay mucho que pueda decirte… eres quien conoció mejor a tu familia, por lo tanto la única que puede juzgar su verdadero carácter. Sin embargo tienes que recordar una cosa, solo una cosa: te amaron mucho- por lo poco que me has dicho de tu familia- no tengo duda de eso. Mantente firme en este pensamiento, comme le plus précieux des trésors. En cuanto a tu sueño y tus razones para cumplirlo, las respuestas llegaran a su tiempo. Eso sí, no lo apresures"
Kim solo pudo asentir, mirando al gran cocinero con temor.
Desde que lo conoció, siempre había sabido que Monsieur era un buen hombre con un gran corazón, mucho mas que otras personas en este mundo (pero ya que a él solo le gustaban pocas personas, la mayoría no sabía esto) y ahora también sabía que era bueno escuchando… ¡Pero nunca se hubiera imaginado que podía dar tan buenos consejos!
Todavía estaba deprimida, pero… bueno, se sentía un poco mejor.
"Gracias, Monsieur" dijo al final con una pequeña sonrisa "supongo que estas en lo correcto…"
"Bien ¡sûr que j'ai raison!" y el cocinero se echó a reír, casi ensordeciendo a Kim con su fuerte voz.
La sonrisa de la joven se amplió un poco más: no podía entender que acababa de decir en absoluto- pero podía adivinarlo. Monsieur, sin dejar de reír, se puso de pie y tomó un largo cuchillo para volver a cortar verduras y carne para la cena de la noche.
Kim miró su plato haciendo un puchero, se sentía culpable de desperdiciar esa deliciosa comida, pero incluso después de una buena conversación, aun no tenía hambre. Se puso de pie y tiró el contenido del plato y volvió al lavaplatos para lavarlo rápidamente. Era un habito que había adquirido desde que comenzó a comer en las cocinas de Monsieur, ya que no quería darle al cocinero demasiado trabajo- mas si pensaba que ya pasaba por alto todos los problemas que conllevaba prepararle comidas especiales cada día.
"Voy a la enfermería ahora" dijo "He estado evitando a Garp y Pennington toda la mañana, así que creo que vendrán a buscarme pronto, por lo que debería cambiarme de ubicación mientras tenga tiempo"
Monsieur gruño ante la idea. Le gustaba Garp (pero lo conocía lo suficiente para alejarlo todo lo que fuera posible de la comida, de ahí su destierro de las cocinas) pero odiaba a Pennington tanto como el resto de la tripulación.
"¡Dile al imbécile del comodoro, que estará en serios problemas si sigue con eso!"
Kim no podía dejar de sonreír- cuando estaba enojado, su acento se pronunciaba y nunca se acostumbraría a eso, no importaba cuantas veces lo oyera.
"Si lo veo le daré el mensaje" la joven alférez sonrió descaradamente "aunque espero no tener que hacerlo" se volvió para irse antes de detenerse en la puerta y mirar al cocinero.
"¿Monsieur?" llamo suavemente "gracias"
El cocinero sonrió brillantemente. "¡De nada, ma belle!, ¡ahora date prisa y vete!" cuando Kim abrió la puerta y se fue, oyó que el cocinero del South Blue comenzaba a cantar una de esas extrañas canciones en ese idioma suyo.
""Le ciel bleu sur nous peut s'effondrer,
Et la terre peut bien s'écrouler,
Peu m'importe si tu m'aimes
Je me fous du monde entier!
Tant que l'amour innondera mes matins,
Tant que mon corps frémira sous tes mains,
Peu m'importe les problèmes,
Mon amour, puisque tu m'aimes..."
"¿Doctor Wilde ha visto a Kim?"
"No comodoro, no la he visto. Ahora por favor salga de mi enfermería- tengo trabajo que hacer"
"Pero no estaba en las cocinas, así que pensé que ella-"
"Bueno, es obvio que se equivocó"
"¿Está seguro que no está escondiéndose? Quizás no la vio y –"
"Comodoro, ¿esta insultando mi capacidad de velar por mi enfermería?"
"Qu- ¡No, doctor Wilde! ¡Por supuesto que no! Solo me estaba preguntando y -"
"¡No pregunte y váyase ya! ¡Ya dije que tengo trabajo que hacer!"
"Pero-"
"¡FUERA!"
"Pero-"
¡GLANG!
Kim se encogió detrás de la puerta del armario donde estaba escondida. Wilde había recurrido al uso de su arma definitiva: lanzar pesados objetos metálicos (y posiblemente puntiagudos) al objeto de su ira. No pudo evitar sentir un poco de pena por el comodoro…
Hubo un grito dolorido y apenas un segundo después, la puerta se cerró de golpe y el silencio volvió
Kim finalmente se relajó- pasarían al menos un par de horas antes de que "no sé qué" se diera cuenta de que- en efecto, se estaba escondiendo en la enfermería. Justo cuando se apoyó contra la pared y suspiró profundamente, Wilde golpeó con fuerza la puerta, sorprendiéndola.
"Fuera de mi armario, girlie" el gimió "¡Ya se fue!"
Kim rápidamente hizo lo que le dijo y le dirigió una tímida sonrisa al médico gruñón "Gracias por su ayuda"
"No esperes que lo haga todo el tiempo" Wilde replicó, caminando de regreso a su escritorio para trabajar en algunos archivos "la única razón de porque tolero esto, es porque Pennington no pulveriza las paredes cada vez que viene aquí"
Kim asintió con una sonrisa y fue a sentarse en una cama cerca del escritorio donde había estado leyendo todos los documentos que Wilde tenía sobre Barbablanca y su tripulación, antes de que Pennington la interrumpiera. Se sentó cómodamente y fulminó con la mirada las sonrisas divertidas que le enviaron algunos marines que aún estaban en la enfermería.
Todos sus equipos de exploración habían sido atacados por piratas de Barbablanca en la selva, pero afortunadamente las peleas habían sido muy breves y no tenían ninguna baja. Dos días después de ese pequeño incidente, aún estaban atrapados en la isla (los piratas habían volado su mástil principal, gracias a Roger que la isla estaba cubierta de árboles gigantes), las reparaciones estaban en proceso y solo cinco hombres permanecían en la enfermería, ninguno de su propio equipo.
Considerando la cantidad de tiempo que pasaba en la enfermería cada día (si no era para ocultarse, era por causa de las heridas sufridas durante los entrenamiento), se había hecho amiga bastante rápido de los cinco hombres marines. En cuanto a éstos - a pesar del hecho de ser una oficial- nunca había tenido la oportunidad de conocerlos antes, pero aun así habían dejado de lado las formalidades con bastante rapidez después de conocerla oficialmente.
"¡Oh, nena!" Foy Vance, un hombre de buen corazón de unos cuarenta años, susurró "¡Que cruel eres con nuestro pobre comodoro…!"
"No tengo elección" Kim replicó con irritación. Agarró un archivo que había estado leyendo antes (sobre el comandante Jozu) y comenzó a pasar las páginas con rapidez hasta encontrar la página en que había quedado. "Él no sabe los que un NO significa"
Cuando había encontrado la página, levanto el archivo y lo puso justo en frente de su cara para ocultarse de los otros marines alrededor en una evidente gesto que decía ´¡déjenme en paz!´. Los cinco hombres rieron pero no molestaron más con el tema.
En cambio Gómez, un joven tres o cuatro años mayor que ella y al parecer un excelente tirador, le hablo a su lado.
"¿Por qué lees eso de todas maneras?" peguntó con curiosidad "han pasado dos días y cada vez que vienes aquí lees esos archivos una y otra vez…"
"Conoce a tu enemigo" Kim replicó sin levantar la cabeza "Si encuentro algún punto débil podría ser útil en un próximo encuentro" aunque su explicación no pareció satisfacerlos "Pero Garp te está entrenando" dijo Joe Medeski, un hombre alto y desgarbado con el pelo rubio, su rostro mostrando confusión "Con ese tipo de entrenamiento seguro podrás ser capaz de derrotar algunos piratas sin ningún problema en unas pocas semanas"
Kim sacudió la cabeza y suspiró "No podré volverme más fuerte" dijo y finamente bajo los archivos para mirar a los hombres curiosos "Por mucho que me gustaría ser fuerte, también debo ser realista. Gracias a Garp estoy consiguiendo defenderme mejor, pero cuando se trata de atacar, soy una causa perdida- es solo que no tengo fuerza física suficiente. Es por eso que debo encontrar algún punto débil que pueda explotar durante un combate: poder compensar de alguna manera mi falta de fuerza"
Los marines asintieron, esta vez comprendiendo por completo sus razones y Kim volvió a su lectura.
…..
Aunque tenía que admitir que mientras más leía esos estúpidos archivos más se deprimía: ¡todos parecían invencibles! Marco podía regenerarse indefinidamente mientras Jozu sencillamente era invulnerable. En cuanto a los otros comandantes, eran monstruos, al igual que los otros dos comandantes con poderes de frutas del diablo….
¿Incluso tenían alguna debilidad? Aparentemente no.
Un libro de cuero, grande y pesado fue arrojado de repente en su regazo. Levantó la cabeza precipitadamente, para ver a Wilde cerrar un cajón de su escritorio antes de enviarle una mirada oscura y autoritaria.
Su curiosidad se había despertado. Kim cogió el libro y lo examinó: era muy grueso (unas quinientas páginas sin duda), con una cubierta de cuero que no dejaba dudas sobre cuantas veces el volumen había sido usado… y el título: Tratado de anatomía humana
Las cejas de la joven Flowan se alzaron y miro de nuevo al médico. El hombre de pelo oscuro ya había vuelto a su trabajo y no le prestaba atención.
"¿Doc?" terminó llamando
"Consérvalo" el médico se quejó sin mirarla "podría serte muy útil"
"Pero… ¿Qué se supone que haga con esto?" Kim miro de nuevo el libro y rápidamente ojeo las paginas: estaba lleno de bocetos de partes del cuerpo y órganos humanos, escrito en caracteres muy pequeños. Al final se dio cuanto de que tenía en sus manos, ¡era un libro de universidad!""
Wilde suspiró agravante y se volvió para enviarle una mirada penetrante "Girlie" dijo con severidad "Lanzar un buen golpe no solo es cuestión de fuerza- sino de donde lo lanzas" los ojos de Kim se abrieron hasta el punto de que parecían pequeñas pelotas redondas cuando el significado de las palabras de Wilde le llego.
Después de unos segundos de mirar al médico con incredulidad, bajo la mirada al libro y sus ojos se iluminaron con un entusiasmo que sus compañeros de tripulación nunca había visto antes. Sus labios se estiraron hasta la más amplia de las sonrisas y tomó el gran libro como si fuera el mismísimo One piece.
"Genial"
ça ne va pas? =¿Algo esta mal?
ma mignonne?= literalmente "mi linda"
ma belle= literalmente mi bella
je te le promets = Te lo prometo
jeunesse = Ah, la juventud
¡Bien sûr! = Por supuesto
comme toi et moi = Como tu o yo
oui, très difficile sans aucun doute = Sí, muy dificil sin duda
¡ rien de rien! = Absolutamente nada
cuisinier =cocinero
¡ et c'est aussi simple que ça! = y es tan simple como eso
ma chérie, =Querida
il me semble = (En este contexto) ¿verdad?
C'est bien ce que je pensáis = Es lo que pensaba
Mais alors, = Pero entonces
En effet,= Ciertamente
Alors= Entonces
comme le plus précieux des trésors = Como tu tesoro mas preciado
¡sûr que j'ai raison! =Por supuesto que tengo razón
Adelanto próximo capitulo:
El pie de Bogart de repente golpeó su rodilla y perdió el balance. El mundo se tornó en cámara lenta mientras caía hacia atrás, al mismo tiempo que el puño se dirigía directo a su rostro. Estremeciéndose, la joven Flowan llevó su brazo hacia arriba tratando de proteger su rostro mientras usaba el otro para frenar su caída.
"¡Oficial Bogart!"
El puño se detuvo apenas a un par de pulgadas de su cara y Kim no pudo evitar dejar escapar un profundo suspiro de alivio
Eso estuvo cerca…
Bogart le lanzó una mirada, la esquina de sus labios se levantaron ligeramente antes de agarrarla del brazo y la tirarla de vuelta en posición vertical. El hombre que lo había llamado (un sencillo marino de primera clase a juzgar por su uniforme) patinó hasta detenerse frente a los oficiales y los saludos a toda prisa.
"¡Oficial Bogart, señor!" jadeó, parecía un poco asustado "¡Una reunión urgente, Inteligencia nos ha enviado un informe alarmante! ¡Barbablanca y Shiki se han reunido ayer, señor!"
