One piece es de Oda sensei y Diary of a potato bag de NNITW.

Titulo completo del capitulo: Congelada, ahumada, quemada, aplastada...errr pobre patata.


Querido diario,

Parece que no solo alguna deidad allá arriba, sino también la suerte disfruta divertirse conmigo, sé que suena como si estuviera quejándome todo el tiempo y aunque veces dé esa impresión, aun no estoy tan paranoica.

Pero es difícil permanecer optimista cuando incluso tus amigos y personas en quienes confías disfrutan viéndote sufrir.

Y eso puede o no estar relacionado con el hecho de que Bogart—severo y confiable Bogart- me traicionó. Milagrosamente conseguí llegar a él antes que ¨no sé qué¨, y apenas tuve tiempo para decirle que sin importar lo que le dijeran, no quería permiso para la isla Gurashia.

Eso fue hasta que el comodoro irrumpió e hizo una romántica declaración sobre sus planes de citas. Bogart, quien nunca pierde una oportunidad de poner a trabajar a sus hombres, rechazó darme el día libre y en su lugar me asignó a patrullar las calles. Hasta entonces, todo genial, ¿verdad? Pero no.

Tengo dos razones para ello: Uno, ¨no sé qué¨ estará patrullando conmigo y dos, la base marina de Gurashia ha enviado una alerta, pidiendo refuerzos porque una nave pirata había anclado allí. ¿Y supongo que sabes que piratas son?


Su pie herido, era en lo único que podía concentrarse.

Habían recorrido por horas los alrededores de la isla para tratar de capturar a los piratas de Barbablanca, pero tan estúpidos como le gustaría pensar que eran, Kim tenía que admitir que parecían lo suficientemente inteligentes para evitarlos con bastante eficacia… o tal vez los marines eran simplemente más tontos de lo que había notado… lo cual sería bastante problemático considerando que también era un marine ahora. Pero la primera posibilidad parecía más probable: después de todo había cuatro tripulaciones de vicealmirantes, como la última vez, y aun los piratas seguían sin ser visto por ninguna parte.

A medida que el pequeño grupo se detuvo después de otra información equivocada, Kim dejó escapar un largo suspiro de sufrimiento y se sentó brusca y pesadamente en un banco cercano cubierto de nieve.

"¡Una vez más los criminales se nos han escapado!" una voz excesivamente alta y teatral declaró dramáticamente.

Así es, comodoro obvio.

Deliberadamente ignorando el dramatismo de Pennington, Kim sólo rodó los ojos y ociosamente trazo una carita feliz en la nieve junto a su muslo.

Nieve- era la primera vez en su vida que veía nieve. Al haber nacido y crecido en una isla veraniega, solo había leído sobre ella o visto imágenes. Eso sumado a los pocos cuentos de viajeros ocasionales que se detenían en Flowa, le daban una idea bastante buena de lo que parecía la nieve y había sido siempre uno de sus sueños, pequeños copos blancos flotando grácilmente en el aire…

Ese sueño se había cumplido ahora, sabía que debía haber estado en éxtasis, pero no en estas circunstancias: de hecho la nieve era tan hermosa y mágica como había oído antes, pero la presencia de cierto oficial marine y sus exageraciones parecía echar todo a perder… por no mencionar el dolor de su pie- o la falta de dolor en realidad. Porque debido al frío ya no podía sentir sus dedos y no estaba segura si debía sentirse aliviada o preocupada por ese hecho.

Por no hablar de que necesitó llegar a una isla invernal para darse cuenta que era extremadamente sensible al frío. Desde que la nave había entrado en el perímetro meteorológico, tenía la terrible impresión de haberse convertido en un témpano y lo más terrible es que seguía permaneciendo igual de congelada sin importar cuantas capas de ropa se pusiera….

"¿Kim?" Hina llamó preocupada. Miraba a su amiga cada vez más azul debido al clima glacial a pesar de su color natural de piel bronceada y ahora estaba visiblemente preocupada "¿Estas bien?"

"Qu- quiero- re-re-re-re –gre-sar a Flo-wa" Kim tartamudeó, con sus dientes castañeando "D-ddemasiadooo ffrio…"

" ¿Aun sientes frio?" Hina parecía sorprendida, era difícil de creer que la joven alférez tuviera frio cuando ya vestía tantas capas que se veía como el hombre malvavisco "Quizás deberías volver a la nave…"

Pero Kim negó con la cabeza (aunque con un movimiento algo errático) "N-no- puedo- m-moverme"

Hina frunció sus delgadas cejas pensativas, obviamente considerando si debía ir a buscar una palanca o algo así. Afortunadamente para Kim, fue interrumpida de sus meditaciones antes de que tuviera tiempo de decidirlo.

"¡Comodoro Pennington! ¡Los piratas han sido avistados en la base!" una voz de pánico exclamó de repente.

Un marine -no de su tripulación a juzgar por su uniforme- venia corriendo hacia ellos a toda velocidad. En unos segundos, había recorrido el largo de la calle y se detuvo chirriando frente al grupo de cazadores especializados de piratas, su mano derecha levantándose en un saludo.

"¡Comodoro, señor!"

"Descansa, mi buen hombre "el comodoro dio la orden y el marine bajo su saludo.

"Informe"

"Sí señor" el marine asintió con severidad. Kim notó con envidia que estaba vestido de pies a cabeza de ropa forrada y se preguntó ociosamente si podría convencerlo de hacer un trato e intercambiar su uniforme… "¡Cuatros grupos diferentes de piratas han sido vistos por nuestras tropas dirigiéndose directo hacia la base, señor!"

"¿Directo hacia la base dices?" Pennington frunció el ceño en confusión "Esos sinvergüenzas suelen evitar los conflictos frontales… ¿Qué podría tenerlos tan interesados para ir directo a la boca del león?"

"¡Tenemos frutas del diablo bajo nuestra custodia, comodoro, señor!"

Kim gimió y no fue la única: todos los marines e historiadores nombrados por el gobierno, desde hace tiempo habían renunciado al tratar de documentar cada batalla entre piratas y marines debido a frutas del diablo. Eran innumerables e incesantes- y por lo general terminaban con las frutas en disputas siendo comidas por las personas equivocadas.

"¿Frutas del diablo dices?" por supuesto, Pennington parecía encantado ante la perspectiva de una buena batalla…

"¡Debemos ir ahora mismo, de prisa, mi buen hombre! ¡Esas preciosas frutas no deben caer en las manos de esos delincuentes! ¡Rápido!"

Y se fue.

Los marines lo siguieron con gritos de batalla, armas listas en sus manos y listos para pelear. Los únicos que se quedaron atrás fueron Kim, Hina y sorprendentemente Smoker. El adolescente parecía igual de entusiasta que el comodoro y miró ansiosamente al grupo de marines, casi eufórico ante la idea de una pelea.

"¡Apúrense!" dijo "¡Los perderemos!"

"S-Sí, y q-q-que-perdí-da-s-erí-a" Kim respondió secamente, tratando (y fallando) calmar su temblor.

"Aquí, déjame ayudarte" Hina sonrió compasivamente.

Después de mucho tirar, y con la ayuda de un Smoker cada vez más molesto, al final pudieron sacar a Kim de su banca y comenzar a seguir al grupo, a pesar de que ya era bastante tarde.

"Si corres te calentarás más rápido" Dijo Hina.

"¿D-de-ver-dad?" Kim cuestionó, sin molestarse en ocultar la expresión dudosa en su cara.

"¡Si, en verdad!" Smoker interrumpió y la agarró del brazo "Ahora, ¡vamos!"

El impaciente aprendiz tomo a las dos amigas y las arrastró lejos- bueno, Hina corrió a su lado mientras que Kim tropezó con sus dientes castañeando ruidosamente en el ambiente silencioso. Sin embargo, muy pronto el alboroto -de disparos, gritos (de dolor y enojo), metal chocando contra metal- cubrió cualquier otro sonido, dando a entender de forma evidente a los tres jóvenes marines que la lucha ya había comenzado.

Smoker maldijo con rabia y Kim vio a Hina palidecer considerablemente. Su rostro ansioso se enfrentó singularmente con la expresión ansiosa de Smoker y Kim se olvidó momentáneamente del frío, su mente siendo ocupada por la preocupación hacia su amiga de pelo rosa.

Siguieron corriendo sin decir una sola palabra, hasta que llegaron a la base y el caos total adornó sus ojos.

La fortaleza se encontraba en medio de una plaza grande, aparentemente intacta (por ahora), aunque a juzgar por los marines y piratas peleando por todas partes, no permanecería tan impecable por mucho más tiempo.

"¡Señorita Grey!" Kim saltó cuando Pennington se materializó de repente a su lado.

Sus miembros aún estaban dormidos por el frío e hizo una mueva cuando levanto la mano para saludarle: tan desagradable como podía ser, no hacía falta ser un genio para ver que en ese momento el romance no estaba en su mente en absoluto. Sus ojos decían que era todo negocios.

"S-sí, señor" tartamudeo, internamente muy orgullosa de que se las arreglará para disminuir su temblor lo suficiente para hablar con algo de normalidad.

"Los piratas están tratando de infiltrarse en la base para robar las frutas del diablo" el comodoro explico rápidamente. "El mensaje pidiendo refuerzos ha sido enviado y están en camino. Debemos defender el fuerte hasta que lleguen" el sólo escatimo una rápida mirada para observar la evolución de las luchas alrededor, antes de mirar de vuelta a Kim "Señorita Grey, tengo una misión para usted. Sé que es tan dedicada como puede ser a nuestra causa y es la única a quien puedo confiar esto"

Y de alguna manera, los últimos días de correr evitándolo, todas las vergonzosas declaraciones públicas…

Todo desapareció y Kim se encontró admirando al comodoro por un pequeño segundo.

Debido a toda su odiosidad, olvidó que había una razón para que fuera un comodoro, tanto más si estaba en la nave de Garp. En ese momento no se parecía en nada al idiota sobre dramático que la molestaba hasta enloquecer, sino sólo un marine muy competente, listo para luchar por sus hombres en primera línea.

"Señorita Grey" dijo con los ojos muy serios "Tome unos hombres para infiltrarse en la base y recuperar las frutas para que podamos protegerlas"

Y así la pequeña admiración que había ganado en los últimos segundos desapareció de nuevo. Kim lo miró con incredulidad, con el frío, la nieve y los piratas siendo empujados de nuevo a la parte trasera de su mente.

¿Era una broma verdad? No era posible que estuviese hablando en serio…

"Es la única que puede hacer esto, señorita Grey "el comodoro dijo de nuevo "Nos has demostrado a todos ser una peleadora muy competente y eres la única a quien puedo confiar esto mientras contengo a los piratas"

"¡COMODORO! ¡MAS PIRATAS VIENEN DESDE EL NORTE!" un marine al azar de repente gritó.

Pennington se dio vuelta de manera espectacular con su largo abrigo zumbando en el viento, para ver que efectivamente, otro grupo de piratas estaba llegando a la gran plaza de la ciudad, desde una calle en el extremo izquierdo. Rápidamente se volvió hacia Kim y agarró su mano, besándola rápidamente se inclinó delante de ella.

"Deséeme buena suerte, mi querida señorita Grey" dijo con los ojos brillantes con lágrimas contenidas.

Antes de que la joven Flowan tuviera tiempo de decir nada, listo para luchar corrió hacia los piratas, seguido de una pequeña tropa de hombres.

Kim lo miró desconcertada.

"Eso es tan romántico…" Hina suspiró con los ojos brillantes como estrellas, provocando un resoplido de Smoker.

"¿Romántico?" Kim exclamó indignada "¿Cómo pudo tener eso algo romántico? ¡Solo me dio una misión suicida y además pidió que le deseara suerte! ¡Eso no es romántico!, ¡Es simplemente estúpido!"

La joven alférez estaba echando humo, así que impulsada por su reciente ira ahora ni siquiera sentía el frío a su alrededor "¡No quiero ir a buscar las frutas del diablo! ¡Los piratas van a matarme!"

"Ya sobreviviste varias batallas contra su comandante más fuerte" Hina señaló inteligentemente…

"Eso fue solo pura casualidad" Kim se lamentó, la ira siendo reemplazada por la desesperación- que rápidamente se convirtió en pánico al pensar con más atención sobre su predicamento "¡Y no puedo darme el lujo de fallar porque lo estropee todo en Raamu! ¿Qué voy a hacer? Si fallo de nuevo, Sakazuki me matara, y si no me mata, entonces lo hará Garp porque intensificaría el entrenamiento de nuevo-"

"¿Quieres dejar de compadecerte?" Smoker rodó sus ojos con exasperación y agarró sus hombros, sacudiéndola energéticamente tratando de hacerla recuperar el control "Tenemos una misión y la cumpliremos, ¿me oyes?"

"¿Tenemos?" Kim sonrió con amargura "¿De que estas hablando? Tu no vas"

"¡No hay forma de que me quede aquí!" el adolescente la fulminó con una mirada asesina "¡Donde estén las frutas, también estarán los piratas más poderosos! ¡Y voy a luchar con todos ellos!"

Hina vaciló ligeramente y su ya pálida piel se volvió una sombra inquietante de blanco "¿Van a dejarme sola? ¿Aquí?"

Sus dos amigos se volvieron hacia ella y frunció el ceño, sus expresiones tan similares que obviamente no ayudó a tranquilizarla. Cuando le respondieron, sus tonos tenían el mismo borde definitivo que no aceptaba reclamos, pero sus palabras eran sensiblemente diferentes.

"No, porque Smoker no va" "Entonces ven y deja de lloriquear"

"¿Qué?" Kim exclamó, girando de nuevo a Smoker "¡Ella no va! ¡Y tú tampoco!"

"¡No puedes hacer que me quede aquí!" Smoker replicó

Dada la ocasión, la nativa Flowan discutiría la cuestión con mayor detalle, solo que dicha ocasión nunca se dio: hubo una fuerte explosión que los silenció a todos y cuando se dieron vuelta quedaron sin aliento en estado de shock.

Los piratas habían volado las puertas principales de la parte delantera de la fortaleza marine y un pequeño grupo se encontraba peleando para ingresar al patio.

"¡No tenemos tiempo para discutir!" Smoker exclamó "¡Llegaran a las frutas antes que nosotros!"

Y se fue.

"¡No!, ¡Smoker espera!" Kim lo llamó, con un ligero pánico.

Por supuesto, el aprendiz no la escucho y Kim se permitió una mueca antes de retirarla rápidamente. Genial- ahora podía estar segura, sí dejaba que algo le pasara, Garp le haría pagar caro por ese error.

"¡Hina quédate aquí y encuentra un lugar seguro!" dijo a su amiga, que parecía muy asustada.

Kim echó a correr e hizo todo lo posible para ponerse al día con Smoker.

Tenía que admitir que había un lado positivo en todo esto de correr: con sus músculos calentándose, sumado a la adrenalina, los efectos del frío por fin retrocedían. Estaba muy sorprendida por el fenómeno, nunca se había imaginado que simplemente correr podía hacer desaparecer el frío de la isla y sus efectos desagradables en el cuerpo humano.

Espera, ahora esos pensamientos estaban por completo fuera de lugar: tenía que llegar a Smoker antes que se le sucediera algo y sellara su perdición.

"¡Smoker espera!"

Pero el pequeño desgraciado era más rápido y se las ingenió para correr a través de la puerta destruida de la muralla antes de que la alférez tuviera tiempo de llegar allí- el desastre en el patio de la fortaleza era inmenso. Aunque no había más de diez hombres, los piratas causaban estragos y destruían todo lo que se interponía en su camino, ya sea aterrorizando a los marines o simplemente destruyendo los equipos de entrenamiento. Las paredes blancas estaban salpicada de hollín por las explosiones e impactos de balas (así como de otras cosas, que a juzgar por su color, Kim en realidad no quería saber lo que eran).

Smoker no perdió un segundo y refugiándose detrás de unas cajas, sacó sus pistolas y comenzó a disparar a los piratas. Después de conseguir esquivar una bala perdida, Kim se reunió con él precipitadamente y sacó sus pistolas gemelas.

"¿Sabes cómo usarlas?" Smoker preguntó con una gran sonrisa mientras disparaba felizmente.

"¡Técnicamente sí!" Kim contesto sin mirarlo "Siempre y cuando no compruebes si en realidad le doy a las cosas, ¡Parece que soy buena en eso!"

Smoker resopló y su sonrisa se amplía ante la broma seca, pero no tuvo tiempo para responder: Hina apareció de repente a su lado con un rifle que era probablemente más de la mitad de su tamaño. Sus dos amigos la miraron con desconcierto, pero ella no se dio cuenta (o decidió no prestar atención), puso el rifle duramente contra su hombro y apuntó…

¡BANG!

Un arrugado pirata cayó al suelo, con las manos sujetando su muslo izquierdo y la cara desencajada de dolor.

"¡Así se hace, Hina-chan!" Smoker exclamó en voz alta y le dio una palmada en el hombro.

"¿Hina?" Kim se atragantó visiblemente horrorizada "¿Por qué estás aquí? ¡Es peligroso!"

La adolescente de pelo rosa miraba con grandes ojos llenos de lágrimas, sin molestarse en ocultar su miedo "¡Me dejaste sola! ¡No sabía que más hacer!"

Kim sintió su corazón saltar en su pecho por su joven amiga, junto a un impulso de abrazarla y tratar de consolarla. ¿Cómo pudo olvidarlo? A pesar de la madurez que podía demostrar cuando estaban juntas y hablando, Hina todavía era muy joven y una simple aprendiz, pero sobre todo, no tenía casi ninguna experiencia en lucha.

"¡Hey! ¡Dejen de ponerse todas emocionales, las dos!" Smoker espetó, mostrando un lado mucho menos compasivo que Kim "¡Solo dispara!"

Su precisión (y menos precisión en el caso de Kim) de tiro parecía lo suficientemente eficaz para obligar a los piratas a detener su avance hacia el fuerte y ponerse a cubierto detrás de los muñecos de entrenamiento.

Dejando que sus amigos disparan, la Flowan alférez miró a su alrededor buscando al oficial a cargo, pero no pudo encontrar ningún hombre cuyo cargo estuviera por encima de Suboficial Mayor. Suspiró con una sensación conocida muy presente, pero rechazó la sensación- debía asumir y tratar de limpiar el desorden.

"¡ARTILLERIA!" gritó en su mejor imitación de voz de orden de Garp.

La orden fue increíblemente simple, pero pareció ser suficiente: notando que un oficial estaba ahí, los marines de la base se organizaron en segundos y rodearon a los piratas, poniéndoles en una situación aún más difícil.

No pasó mucho tiempo antes de que el Maestro suboficial que había visto, viniera agachándose junto a ella, saludándola.

"Maestro Suboficial McDermott, madame" dijo, gritando para hacerse oír a pesar de todos los disparos de los marines y piratas por igual.

"Alférez Grey" Kim respondió, dejando los disparos a los demás, mientras conseguía la información que necesitaba. "Fui enviada aquí por el comodoro Pennington para recuperar las frutas del diablo y llevarlas a un lugar seguro. Los refuerzos vienen de nuestra nave y deberían estar aquí rápidamente" Bueno, a juzgar por sus experiencias, la posibilidad de que dichos refuerzos tardaran eran bastantes altas, pero no quería desanimar al hombre.

"¡Es bueno oír eso, alférez Grey, madame!" el marine parecía visiblemente aliviado "La llevaré personalmente a la caja fuerte y a los frutos. ¡Mis hombres se asegurarán de que los piratas no puedan acercarse más!"

Kim estaba a punto de responder pero fue interrumpida por otra explosión, lo suficientemente violenta esta vez para enviarlos a volar lejos y caer directo sobre sus espaldas. Un silencio ensordecedor cayó en el fuerte y todos los hombres- marines y piratas por igual- necesitaron unos segundos para ponerse de pie de nuevo.

"Oh ho…"

Esa voz—Kim podría reconocerla por esa simple y breve carcajada. Se puso de pie con una urgencia renovada mientras los marines alrededor se levantaron. Jadearon asustados ante la vista de Marco el Fénix, primer comandante de la tripulación de Barbablanca, de pie junto a sus compañeros piratas arriba de una pila (ahora media fundida y destruida) de maniquíes, con los brazos cubiertos por completo por su fuego azul característico.

Parecía que había caído desde el cielo justo en medio del amplio círculo, burlándose de ellos con su chaqueta abierta y postura descuidada: su postura permitía que cualquier marine pudiera dispararle, pero ninguno se atrevió a apuntar en su dirección.

"Roger nos ayude" McDermott murmuro junto a ella, con voz temblorosa "Es un comandante"

Kim no compartía ese sentimiento en absoluto, todo lo contrario. Cuan estúpido e ilógico sonara, con su llegada se sentía- ¿Se atrevía a decirlo?... Aliviada- increíblemente aliviada. Había demostrado una y otra vez que no la dañaría (no mucho al menos) y tenía la loca sensación de que no dejaría que nada le pasara tampoco…

¿En qué diablos estoy pensando?

La joven se estremeció y sacudió la cabeza para ahuyentar esos pensamientos perturbadores, pero a pesar de su mejor razonamiento, no podía deshacerse de esa falsa impresión de seguridad. Que aterrador era darse cuenta de lo mucho que había cambiado en cuestión de semanas…

Marco miró a los marines acobardados que lo rodeaban con su característica sonrisita de suficiencia antes de disparar una mirada burlona a sus compañeros de tripulación.

"¿Y necesitaban que viniera a salvarlos?" se rió divertidamente "Su misión era bastante simple de todas maneras"

"¡Cállate!" un pirata que Kim reconoció como Schmurf (¿Cómo es que en una tripulación tan grande solo hubiera conocido a los mismos?) gritó con enojo. "¡No necesitábamos ser salvados!"

Marco sólo resopló y se encogió de hombros "Esta bien, está bien…" sus ojos entonces cayeron sobre Kim y se agrandaron ligeramente por la sorpresa "Bueno, bueno, mira eso" reflexionó "Hey girlie, ¿ya terminaste con el travestismo? ¿Qué estilo llevas esta vez? ¿El hombre Michelín?"

Kim se sonrojo furiosamente pero trató de esconderlo detrás de un gesto severo "¿Por qué? Hola a ti también, ¿Cómo estás?" le dijo secamente y le devolvió la mirada lo mejor que pudo.

"Ooh… que miedo…" unos de los piratas (uno de los que no conocía) rió tontamente pero fue ignorado.

"Como puedes ver estoy de maravillosa" la sonrisa de Marco se amplió, sus ojos brillaron con diversión.

"¿Qué estás haciendo aquí, Marco?" preguntó Kim. Se dio cuenta con un sobresalto que era la primera vez de decía su nombre y no era tan desagradable como había pensado… rápidamente desestimó la estúpida idea

¡Por supuesto que no es desagradable! ¡Es un nombre por el amor de dios! ¡Enfócate Kim, enfócate!

"Oh, ya sabes" Marco solo se encogió de hombros con desdén. "En una misión para Pops, nada muy interesante pero bueno…"

Una sensación ominosa se apoderó de ella al instante y la nativa Flowan arrastró sus pies con inquietud: la entidad superior se burlaba de ella nuevamente.

"¿Qué tipo de misión?" preguntó con cautela, tendiendo ya una idea de qué clase de respuesta recibiría.

"Bueno, tus amiguitos marines tienen aquí un par de cosas que nos interesan mucho. Solo queremos conseguirlas y llevarlas de vuelta a nuestra nave"

"No me digas" Kim suspiró pesadamente. "Esas cosas resultan ser las frutas, ¿No?"

A pesar de la distancia, vio claramente que sus ojos brillaban ante la mención de los frutas del diablo. Con movimientos lentos que le hacían parecer un depredador, Marco cambio su postura hasta que se encontró por completo frente a ella, dándole una visión clara de sus anchos hombros y brazos cubiertos de llamas. Saltó desde su improvisado pedestal al suelo cubierto de nieve, el fuego azul iluminaba su rostro, dándole a su piel un efecto azulado espeluznante que hacía más efectivo el asustar a los marines.

Completamente aterrorizados los hombres alrededor de Kim retrocedieron varios pasos. Kim aferrándose al conocimiento de que no la dañaría innecesariamente, pareció indiferente…al menos aparentemente no afectada: pero la mirada en sus ojos podría en cuestionamiento lo anterior.

"Ho… Girlie, ¿Cómo lo sabes?" Marco preguntó al final.

"Porque mi misión es asegurarme que no las obtengas"

Una vez más Marco pareció sorprendido y sus ojos se abrieron por cortos segundos. No duro mucho y su rostro volvió pronto a su usual expresión ilegible cuando rió suavemente entre dientes, una gran sonrisa estirando sus delgados labios.

"Perfecto" dijo "Me preguntaba esta mañana cuando íbamos a pelear de nuevo"

Kim no respondió y lanzó una mirada rápida a McDermott quien estaba parado unos pasos detrás de ella. Un plan, necesitaba un plan- y rápidamente. Así que uso la primera idea que pasó por su cabeza… o al menos la primera que parecía remotamente inteligente y más efectiva para lidiar con todos sus problemas a la vez.

"Lleva a mis compañeros de tripulación contigo" dijo al Maestro en jefe suboficial con una breve inclinación de cabeza en dirección a Hina y Smoker. "Ellos saben que hacer y llévalos de vuelta con el comodoro cuando tengan los frutos"

McDermott tragó saliva visiblemente y lanzó una mirada rápida a Marco al saludar. Cuando sus pequeños ojos negros regresaron a ella, Kim vio algo que claramente lucia como admiración aunque no tenía tiempo para asegurarse: el marine se dio vuelta y le indicó a los dos adolescentes seguirlo.

Sin seguirlo de inmediato, Smoker y Hina solo la miraron con expresiones diametralmente opuestas en sus rostros: Smoker visiblemente furioso, Hina muy preocupada.

"¡Quiero pelear!" Smoker espetó "¡Cada vez es la misma cosa y me empujan a un lado! ¡Maldita sea!"

Y quejándose todo el tiempo, pisoteó lejos detrás de McDermott. Kim no pudo evitarlo pero sonrió ligeramente- Smoker era mucho más inteligente de lo que la gente pensaba y había captado en un instante que trataba de enviar a Hina y a él a un lugar seguro. Aunque no había protestado ni se había revelado por completo. Le alegraba que no hubiera discutido abiertamente sus órdenes a pesar desear tanto el probarse a sí mismo- hizo una nota mental de hacer las paces con él más tarde.

Después de una última mirada de preocupación, Hina lo siguió y Kim se volvió hacia los piratas y marines.

"No te dejaremos pasar" le dijo a Marco y compañeros de tripulación, con la esperanza de que su acento en el "dejaremos" fuera suficiente para que los marines entendieran que debían mantenerse firmes sin dudar.

Envió una determinada mirada al pirata. No, realmente no podía fallar en su misión esta vez.

Marco le sonrió "Eso suena como un desafío" dijo pareciendo curiosamente feliz.

Una vez más cambio su postura y a pesar de su aparente comportamiento perezoso Kim claramente reconoció que se preparaba para luchar. Rápidamente puso de vuelta sus pistolas gemelas en las correas de sus muslos, doblando las piernas para aumentar su equilibrio, con los pies bien separados y levantando los brazos… solo para darse cuenta que incapacitada como estaba por sus dedos rotos, nunca podría pelear apropiadamente si mantenía todas esas capas de ropa en ella.

"Oh, genial" murmuro, dejando caer sus brazos. Marco frunció el ceño ligeramente, visiblemente perplejo "¡Espera un segundo!"

Cogió su primera chaqueta y bajó con torpeza la cremallera, antes de depositarla en una caja al lado de ella. La segunda chaqueta, el jersey y un gran suéter de lana rápidamente siguieron después, para finalizar sus preparaciones quitándose la bufanda y los guantes. Movió sus brazos experimentalmente, satisfecha con la libertad de movimiento que tenía ahora que solo llevaba una segunda chaqueta, una sudadera con capucha y dos camisas, hasta que una ráfaga de viento congelado se apoderó de los campos de entrenamiento de la fortaleza, haciéndole temblar de pies a cabeza: eso fue todo lo que necesito para tomar de vuelta su bufanda descartada, guantes y su primera chaqueta y ponérselas rápidamente, temblando incontroladamente.

No estaba segura de sí sería capaz de pelear correctamente con sus extremidades temblorosas, pero era el precio a pagar a cambio de no sentir más el dolor en su pie…

"Oy, Marco…" oyó a un pirata con voz ronca preguntar cuando ella se frotó los brazos para tratar de reducir su temblor "¿En serio vas a luchar con ella?"

"¡Sin comentarios!" Kim se rompió cuando vio la sonrisa divertida de Marco "Nací y crecí en una isla de verano, ¡No soporto muy bien el frio!"

Marco solo levanto sus manos en inocencia fingida "Cuando sea que estés lista, girlie" dijo simplemente.

Kim puso su pie en el suelo y tentativamente experimentó la cantidad de peso que podía mantener en sus dedos. Al parecer el frío los había desensibilizado lo suficiente para que pudiera moverse casi con normalidad- el dolor seguía ahí, pero lo suficientemente apagado para ignorarlo.

La determinación en sus ojos cuando tomó su postura de nuevo fue toda la respuesta que el pirata necesitaba y sonrió predatoriamente cuando las llamas cubriendo sus brazos parecían arder más intensamente. Los segundos pasaron tan lentamente que cada uno pareció durar siglos, y la atención de cada hombre en los campos de entrenamiento era dirigida a los dos adversarios enfrentándose. El pirata comandante y la joven alférez corrieron rápidamente al uno al otro y pareció actuar como una señal: los piratas atacaron a los marines y en un parpadeo, el área estaba sumida en un caos una vez más.

Kim se dio cuenta incluso antes de que tuviera tiempo de atacar o defenderse -que era lo usual cuando peleaba con Marco en espacios abiertos- los piratas de Barbablanca consiguieron rápidamente superar a los marines. Peor: incluso cuando los marines eran superiores en número, parecían ser simplemente dominados y el pequeño grupo de piratas tomó la ventaja en cuestión de segundos. Cuando la joven alférez llegó a Marco, los piratas habían espantando efectivamente a la mayoría de los marines y herido al resto. No tuvo tiempo para figurar otro plan o incluso dar una simple orden –Marco estaba justo delante de ella y sería mejor que se concentrara en su propia lucha. ¡Que se preocuparan por si mismos por un segundo!

Su puño en llamas se dirigió directo a su cara, tan rápido que cuando lo evitó pudo sentir el fuego azul hacerle cosquillas en la nariz. Giró su cuerpo, utilizando el impulso de su carrera y Marco pasó más allá de ella, pero logró golpearla con su pie en el estómago. Con el aire siendo expulsado de sus pulmones, Kim tropezó un par de pasos hacia atrás, sacudió la cabeza tratando de aclarar sus pensamientos, nublados por el dolor y el shock, preparándose para encarar la próxima embestida.

Hasta que un objeto metálico capturo la luz llamando su atención y sus ojos se desviaron por una fracción de segundo a un lado. Ojos templados se abrieron de miedo cuando registro la naturaleza exacta del objeto metálico y solo tuvo tiempo suficiente para dejarse caer en la fría nieve del suelo, antes de que la ensordecedora detonación de un disparo resonara en todo el campo de entrenamiento.

Oh. Mi. Dios. Casi me muero.

La joven Flowan quedó tendida en el suelo mirando el cielo gris, parpadeando aturdida mientras trataba de calmar los latidos frenéticos de su corazón. La imagen del pirata sonriendo perversamente mientas le apuntaba con su pistola dorada estaba grabada detrás de sus parpados y simplemente no se iría.

¡El astuto, engañoso, disimulado, artero y vulpino criminal de mar había tomado ventaja del hecho de que estaba concentrada en Marco para tratar de matarla!

"¡Oy, Berkeley!" la voz de Marco espetó.

Todavía aturdida, Kim rodó por el suelo y temblando se puso de pie para mirar con recelo como el comandante Fénix reprendía a su compañero de tripulación como una maestra de guardería hubiera hecho con un niño. Debía estar soñando, pero el cabeza de piña sonaba enojado- ¡Absurdo! ¡Marco nunca se enojaba, mucho menos por su causa! Y luego otra vez…

"Es mi pelea- no interfieras" Marco continuó. "¡Si terminaste aquí toma a los otros y vayan a conseguir los frutos antes que los dos niños! ¡Yo me encargo de la niña!"

¨Niña¨, me llamo ¨niña¨, ¿Qué? ¿Realmente parezco tan joven?

Pero había muchas cosas que se sentían mal con esa última sentencia y el nombre con el cual la llamaba sólo era uno de ellos (y en general, no muy importante). Kim sintió el frío apoderándose de ella, no era el tipo de frío típico que la había asolado desde su llegada a la isla, sino algo más… ¿algo parecido a una pesada decepción? Lo joven resopló por dentro y empujó todo atrás. Sentía como si acabara de despertar bruscamente de un sueño con un balde de agua fría, empujándola de vuelta a la realidad desde su cama.

Un pánico la llenó al ver al grupo de piratas corriendo hacia el fuerte. ¡Hina y Smoker estaban allí!

Olvidando todo sobre Marco, se giró hacia los marines para pedirles que hicieran algo, sólo para encontrar que la mitad yacían inconscientes en la nieve, mientras que el resto estaba -o acobardados escondidos detrás de las cajas o huyendo para salvar su propio pellejo-. Kim maldijo al darse cuenta de su error de no llevar más hombres de su propia tripulación con ella- estos marines en su calmada isla de invierno no solían enfrentarse a piratas una reputación como los de Barbablanca.

"No te distraigas, girlie" Marco se burló en su espalda. Kim saltó justo a tiempo para evitar un golpe que se veía muy doloroso. "Tu lucha es conmigo"

Kim lo miró y dejó que una determinación pura tomará el control: lo enfrentó plenamente y ante la primera apertura que vio envió una serie de golpes con sus manos tan rápido como pudo. No pudo evitar sentirse un poco orgullosa de sí misma -a pesar de su preocupación por sus dos amigos adolescentes- cuando los ojos de Marco se ensancharon ligeramente ante su rapidez y se encontró sin otra opción de dar un paso atrás. Presionando su ventaja, lanzó su pie en un arco con la intención de golpear su última costilla (y esperando romperla: ya que era la costilla "flotante", que crearía una cantidad considerable de dolor y se sentía inexplicablemente sádica en ese momento).

El pirata solo cogió su pie antes de que incluso pudiera tocarlo y le sonrió.

"Vas mejorando, girlie" dijo, con una ceja elevada en fingida admiración "Es tiempo de aprovechar este nivel superior".

Kim tiró su pie para liberarlo y él la soltó bruscamente haciendo que casi perdiera el equilibrio y cayera estúpidamente de espaldas. Tan pronto como estaba una vez más firme en sus pies y con suficiente dignidad (o aparentemente) para hacerlo, le lanzó una mirada asesina, deseando que los rayos figurativos que lanzaba con sus ojos no fueran solo una forma de hablar.

Una rápida mirada hacia los marines le aseguró que eran una causa perdida y con la amarga realización su pánico dejo lugar para la ira. Tenía que hacer todo ella misma: pelear contra Marco, proteger a sus amigos, recuperar las frutas… ¿Cómo podía ser justo? ¿Cómo podía esperarse que hiciera todo esto y además cumplir con su misión? La joven e ingenua niña Flowan estaba erizada con justa indignación… y también rápidamente desapareció en favor de una versión mucho más madura y desilusionada.

El pirata parecía haber captado lo que estaba pensando porque le sonrió con suficiencia

"Lo siento, girlie" dijo, a pesar de que no parecía sentirlo en absoluto. "Tus amiguitos tendrán que arreglárselas sin ti"

"Están bajo mi responsabilidad" Kim respondió acaloradamente "¡Nunca han enfrentado a piratas antes! ¡Solo déjame ir y pelearemos en otra ocasión!" Marco rodó sus ojos, haciendo enojar más a la joven oficial "¿Cuántas veces tengo que decírtelo, girlie?" suspiró discretamente "Somos piratas, sí, pero no asesinos descerebrados. Los niños estarán bien"

Y así es como Kim finalmente entendió la naturaleza de esa sensación fría que había sentido antes. Miró al pirata con los ojos muy abiertos y apretando las manos en puños "No confió en ti" dijo en voz tan baja que Marco probablemente apenas la escuchó. "No puedo confiar en ti"

Marco pareció sinceramente disgustado, aunque en realidad apenas era perceptible en su rostro generalmente inexpresivo. Por un segundo, Kim se sintió mal por haber dicho eso en voz alta, pero la expresión se había ido tan rápido como la había notado y el pirata regreso a su perezosa autosuficiencia. Solo sonrió y soltó una breve carcajada.

"Heh, ¿Y eso porque es?" la falta del estúpido apodo no pasó desapercibida, ni tampoco el brillo frío en sus ojos entrecerrados.

"Porque eres un pirata" Kim respondió sin vacilar. Y sabía muy bien, incluso mucho antes (a regañadientes) de unirse a la marina, de que eran capaces de hacer los piratas.

Los ojos de Marco se endurecieron aún más si eso era posible y Kim se preguntó cómo pudo haberse sentido tan segura antes con su llegada cuando ahora irradiaba intenciones asesinas. Ésto solo fortaleció la sensación incomoda- ¿Cómo pudo ser tan estúpida todo este tiempo? ¡Dudar que todos los piratas fueran fundamentalmente malos era una cosa: pero confiar en ellos era algo totalmente diferente! ¿No tenía experiencia de primera mano de que eran capaces los piratas? No eran "asesinos descerebrados" seguro, pero todavía eran asesinos y en general delincuentes.

No podía confiar en ninguno de ellos- no podía confiar en él.

Por suerte Marco no tuvo tiempo de responder: hubo otra fuerte explosión, mucho más poderosa que todas las anteriores: todo el cuarto piso de la fortaleza se vio envuelto de pronto en fuego. El suelo tembló y la fortaleza se sacudió sobre sus cimientos, mientras que los restos de vidrios y trozos de cemento caían sobre ellos en lugar de copos de nieve.

Kim sintió un inmenso pánico apoderarse de su corazón y se apretó dolorosamente mientras las llamas lamían las paredes exteriores del edifico desde las ventanas reventadas. Eso era una confirmación suficiente de lo que había temido todo ese tiempo: definitivamente no podía confiar en piratas y Smoker y Hina estaban en grave peligro. No tenía más tiempo para jugar.

Ignorando las llamadas de Marco, corrió hacia el fuerte e ingreso al interior del edificio- necesitaba encontrar a sus dos amigos y llevarlos a un lugar seguro, al demonio las frutas del diablo, al demonio la misión, marines y piratas al demonio: ¡sus amigos eran primeros!

"¡Smoker, Hina!" Llamó tan fuerte como pudo.

"¡Girlie, vuelve aquí! ¡Eso es peligroso!"

¡Como si fuera a escuchar a aun pirata!

Hubo otra explosión por encima de sus cabezas en los pisos superiores y el edificio se sacudió cuando las luces parpadearon y se apagaron. Esta vez, Kim oyó con claridad hombres gritando y maldiciendo furiosamente – y una niña gritando aterrorizada.

Kim sintió que su corazón vacilar. Hina, ¡esa era Hina!

"¡HINA!" llamó y corrió más rápido.

Finalmente vio las escaleras que conducían a los pisos superiores y las subió corriendo de cuatro en cuatro.

No tuvo que ir muy lejos: el segundo piso era un desastre lleno de humo y obviamente todos estaban allí. Marco -quien aún la seguía- saltó directamente sobre las escaleras y casi la atrapa.

"¡Oy, girlie, espera!"

Kim solo lo ignoró y se olvidó por completo de él, tirando de su cuello alto hasta su nariz caminó directo hacia el pesado humo negro. Al instante Marco la perdió vista y desde ese momento se encontraba sola.

Sus comienzos en el suelo devastado no eran tan gloriosos para un salvador: el denso humo la asfixiaba y picaba tanto que las lágrimas corrían por sus mejillas; podían oír los crujidos del fuego mientras devoraba el edifico con ansiedad, a través del humo negro podía ver las llamas lamiendo con avidez las paredes e incluso el techo en algunos lugares. Por unos segundos, el terrible espectáculo sumado al insoportable calor- la asustó hasta el punto de querer dar vuelta atrás y largarse de ahí, pero el sonido de disparos y gritos aún más fuertes por el pasillo le recordaron su razón para estar ahí y siguió adelante.

Mientras corría por los pasillos, poco a poco comenzó a distinguir formas vagas. Con cada paso llevándola más cerca de ellos, podía distinguir las formas de grandes sables y pistolas en sus manos. Combinado con las voces roncas y las maldiciones, no hacía falta ser un genio para darse cuenta de quienes eran.

"¡Maldita sea!" un pirata gritó a su izquierda, aparentemente en otro pasillo.

"¡Encuentren a esos malditos niños y salgamos de aquí!"

"¡No pueden estar muy lejos!"

Hina y Smoker, si los piratas querían encontrarlos con tanta urgencia, entonces significaba que sus dos amigos adolescentes habían encontrado las frutas como esperaba. Ahora todo lo que tenía que hacer era encontrarlos antes que los piratas- facilísimo.

Kim se agachó hasta el suelo y se acercó más a la conmoción, con su cuerpo cerca de la pared- los piratas eran suficientemente altos (y bastante cegados por el humo también) para no poder verla hasta que se acercaran demasiado. Entonces, podría utilizar el efecto sorpresa para golpearlos si la veían pasar o se atravesaban en su camino de manera opción más sabia podría ser la de limpiarse un poco el camino…

"¡Hey, muchachos!" la voz de Marco de repente se alzó detrás de ella sobresaltándola ligeramente. ¿Ese hombre aún estaba ahí? ¡Vaya! ¡Sí que era un tipo obstinado! ¡Y todo por querer luchar! "¡La alférez está en algún lugar por aquí! ¡Tengan cuidado, es escurridiza!

Esta demás decir que ´escurridiza ´la erizó de indignación y apenas evitó gritar en voz alta. A pesar de tener una cantidad discutibles de defectos, escurridiza definitivamente no era un a de ellos. Así que en su lugar, murmuro unos insultos cuidosamente elegidos en voz baja y siguió avanzando a través del humo.

Había un considerable número de pasillos en esa planta y cada uno parecía estar en proceso de ser inspeccionada por un pirata, puerta tras puertas, oficinas, habitaciones privadas, armarios. Obviamente trataban de acorralar a sus amigos buscando en cada simple rincón de cada habitación que no estuviera ardiendo, un método simple que sin duda mostraría algunos resultados muy pronto.

Kim permaneció agachada, preguntándose cómo actuar a partir de entonces para encontrar a los dos adolescentes, mientras los piratas alrededor continuaban intercambiando comentarios sobre su progreso.

"¡No están aquí!" Gritó uno desde lejos, delante de ella.

"¡Aquí tampoco!" Otro respondió desde la izquierda.

Varios otros piratas confirmaron, dejando la mitad del piso despejado y Kim se retiró hacia la derecha de inmediato, pero apenas había avanzado antes de detenerse sin aliento. Sus pulmones parecían arder y no era una buena señal; interiormente la joven estaba furiosa de no poder ser más resistente al humo, sabía que solo tenía unos pocos minutos para encontrar a sus amigos antes de terminar intoxicada para siempre.

Pero eso no era lo peor: con el calor alrededor - como si estuvieran dentro de un horno- la vida lentamente regresaba a ciertas partes de su cuerpo que habían sido previamente insensibles gracias al frío . Y le dolían. Quizás el hecho de estar sudando como un cerdo no solo era culpa del calor, sino que también podía ser debido al esfuerzo que hacia en pasar por alto cierta parte punzante de su pie derecho.

Sus reflexiones pronto fueron interrumpidas cuando todo el edificio se sacudió violentamente a su alrededor durante varios segundos, antes de que la aparente calma regresara. Algunos piratas parecían ansiosos por salir y en voz alta expresaron su opinión a sus compañeros de tripulación.

"¡La estructura del edificio debe haberse debilitado por las explosiones" Ese era Marco y gracias a Roger, parecía estar lejos "Apresúrense y encuentran a los niños! ¡Encuentren a girlie también!"

Girlie

Kim estaba más que cansada de ser llamada con un apodo tan debilitante. Cada vez que él lo decía no sólo sentía como si no la tomara en serio, sino que además –lo que era aún peor- se aseguraba de hacérselo saber (así como a todos quienes estaban alrededor escuchando).

Un leve crujido no muy lejos momentáneamente desvió su atención- de la pateadura mental en el trasero que le daba al pirata fénix- y vio la puerta de un armario lentamente abrirse apenas una pulgada. Kim entrecerró los ojos lo mejor que pudo a través del humo, percibiendo un destello de pelo rosa. La visión la llenó con una mezcla abrumadora de alivio y asombro. Los había encontrado- o al menos había encontrado a Hina, y la adolescente estaba escondida en un armario no más allá de unas puertas. ¡Hablando de suerte!

"¡Hina!" susurró frenéticamente "¡Hina!"

La puerta crujió un poco más y anchos ojos temerosos la saludaron. De hecho era Hina, oh, y Smoker (su cabeza había aparecido justo por encima de la chica de pelo rosa).

"¡Kim!" Hina respondió y su rostro cambio su expresión de miedo a una increíblemente feliz en un simple abrir y cerrar de ojos.

La joven alférez corrió hacia la puerta y se agachó frente a ella. Smoker no parecía en pánico como su amiga pero sus rasgos aún estaba tensos, lo suficiente para que Kim pudiera decir que no estaba exactamente tan relajado como demostraba.

"Kim" dijo con una voz apenas lo bastante fuerte para oírlos "Sobre las frutas del diablo-"

"Al demonio las frutas" Kim respondió sin darle tiempo para hablar "Tenemos que salir de aquí y rápido o quedaremos atrapados. ¡Cúbranse la nariz y boca y síganme!" Los dos adolescentes asintieron y rápidamente salieron del armario "¿Dónde está McDermott?"

"Lo perdimos después de la primera explosión" Hina negó con la cabeza "No lo hemos vistos desde entonces y no tenemos idea de donde esta"

Kim frunció el ceño pesadamente, el hombre no parecía el tipo que abandonaría a dos adolescentes cuando los piratas estaban acechando, esperaba que hubiera conseguido salir de ahí bien; si es que lo había hecho, de todas formas no sería capaz de ayudarlo ahora…

Se mordió con fuerza el labio inferior y empujó lejos todas sus dudas- era demasiado tarde.

"Vámonos"

Manteniéndose cerca de lugares donde el humo no era tan espeso y donde ojalá pudieran ver a los piratas con tiempo suficiente para evitarlos, regresó por el camino que había seguido antes, sujetando las manos de Hina para asegurarse de que estaban justo detrás. A su alrededor oían a los piratas gritando entre ellos tratando de encontrarlos y todo el asunto parecía haberse convertido en un siniestro juego de escondidas en medio del fuego.

"¡Hey Marco! ¡Has algo con el fuego! ¡No podemos ver nada!" un pirata pidió desde un pasillo detrás de ellos. Su voz era amortiguada y parecía bastante alejada para que no tuvieran que preocuparse por su propietario.

La voz profunda retumbante que respondió parecía estar incluso más lejos y apenas se oyó a través de los ruidos "¡Estoy haciendo todo lo que puedo Fillie! ¡Sólo cállate y encuéntralos!"

Pero no los encontraron, los tres llegaron a las escaleras sin preocuparse en absoluto por los piratas (lo cual era un cambio agradable de lo habitual, para ser honesta). Sin embargo, cuando estaban a punto de correr por las escaleras, se detuvo congelándose en la salida y miró hacia atrás en el laberinto lleno de humo con aire de culpabilidad.

"¡Kim, vamos!" Smoker llamó "¿Qué estas esperando?" la nativa Flowan frunció el ceño aun dudando y su amigo entendió sin problemas que estaba pensando.

"Oh, ¡Vamos Kim! ¡Son piratas! ¡Estarán bien!"

Piratas, sí, pero aún están buscándonos- incluso si no es para salvar nuestras vidas…

Así que Kim puso sus manos alrededor de su boca justo a tiempo: había un pirata no demasiado lejos.

"¡Hey descerebrado!" llamó con una falsa voz burlona "¡Fallaste!"

La provocación fue corta pero tremendamente efectiva. El pirata se dio vuelta y solo le dejó echar un vistazo de ella antes de agarrar a sus amigos del brazo y llevarlos por los pasillos. Su táctica al parecer había funcionado y podía oírlos reagrupándose para perseguirlos.

"¿Eres tu una descerebrada?" Smoker preguntó con incredulidad "¿Por qué has hecho eso? ¡Ahora saben dónde estamos!"

"Si los dejamos morir aquí, entonces no seremos mejores que los criminales" Kim respondió sombríamente.

Eso pareció darle al aprendiz algo en que pensar. No por mucho sin embargo: apenas habían llegado a la parte inferior de las escaleras en el primer piso cuando el edificio empezó a temblar de nuevo.

El horror llenó a Kim cuando oyó estruendos ensordecedores y crujidos sobre sus cabezas, desde los pisos superiores.

"¡Está colapsando!" Hina chilló, expresando la preocupación de todos en voz alta.

"¡Dense prisa, corran más rápido!"

Kim ánimo y tiró de sus brazos con más fuerzas.

Podía ver la salida frente a sus ojos, pero estaba lejos, oh tan lejos… el sonido era todavía más fuerte, las paredes y techos agrietándose alrededor, polvo y fuego lloviendo sobre ellos, todo al mismo tiempo. Parecía una escena de una mala película de aventuras dónde las paredes se acercaban a los protagonistas mientras corrían hacia la puerta para tratar de salvar sus vidas…

Kim sonrió burlonamente a pesar de su pánico, a pesar del dolor, a pesar del hecho de que ni siquiera podía respirar: los protagonistas siempre lo lograban, ¿verdad?

Llegaron a la puerta para ver a los marines de afuera corriendo hacia el edificio en ruinas, Pennington delante de ellos. Kim nunca se había sentido más feliz de ver al hombre, ni había estado más feliz de sentir el aire frío mordiendo su rostro expuesto- ¡Estaban fuera!

Aunque su alivio fue solamente de corta duración, una sombra de repente los cubrió mientras huían y Kim volvió la cabeza para ver al edificio cayendo sobre ellos. Sus ojos de abrieron con horror y apenas pudo evitar romper en llanto. ¡La maldita cosa no podía colapsar recta! ¡Por supuesto que no! ¡Era físicamente imposible!, ¿Cómo pudo olvidarlo?

Sin dudarlo un segundo, Kim cogió a Hina y Smoker, poniendo un brazo alrededor de sus hombros para obligarlos a caer en cuclillas cerca de ella para poder protegerlos. Pedazos de concreto, vigas de madera y muebles humeantes cayeron cerca, arrojando nieve alrededor, fallando en golpearlos por apenas unos centímetros.

Hina gritó y se echó a llorar.

Smoker maldijo en voz baja.

Kim siguió mirando hacia adelante con determinación. Pero sabía que no lo lograrían.

El piso superior (o lo que quedaba de él) se estrelló en el patio de entrenamiento frente a ellos, obstruyendo su camino y al segundo siguiente el resto del edifico cayó directamente sobre sus cabezas.

Kim sintió lo que parecía una gran roca golpearla en la parte posterior de su cabeza y cayó al suelo, llevándose a Hina y Smoker con ella.

Justo antes de tocar el suelo, sólo tuvo tiempo de registrar gritos por docenas, un hermoso destello de luz azul y luego todo se volvió negro.


Continuará...