One piece es de Oda Sensei y DOPB de NNITW.

Este es un capitulo Bono, no relacionado con la linea temporal o argumental de la historia.


Kaori, la recepcionista de los baños públicos más famosos de Kurama se encontraba recostada y relajada en silencio detrás de su escritorio, sólo con los sonidos de la naturaleza fluyendo a través de las puertas correderas abiertas. Los baños públicos de Kurama se encontraban localizados en la isla Niji, una isla otoñal lo bastante grande para tener un impresionante conjunto de montañas altas, bosques profundos de árboles centenarios y las famosas aguas termales naturales -de las cuales se rumoreaba que era tan beneficiosas para el cuerpo- que clientes de todo el Grand Line venían para su curación.

Y al menos dichos clientes siempre eran muy educados, y a Kaori le gustaba pensar que se debía a la atmosfera natural de Niji: paisajes hermosos alrededor, sonidos de la naturaleza omnipresente sin importar el lugar o el momento del día, habitantes tan pacíficos y cálidos como su misma isla…

Con todo, se sentía muy satisfecha con su trabajo como recepcionista- no, mejor, amaba su trabajo como recepcionista. Es cierto que no trabajaba en el baño más famoso de la isla, también era cierto que Kurama se ubicaba en lo profundo de un bosque y cerca de las montañas, pero los paisajes alrededor eran impresionantes (particularmente el paisaje de los manantiales al aire libre) y los clientes - aunque bastante numerosos- no se agolpaban desde el amanecer hasta el anochecer como en Arashiyama. Y la recepcionista de Arashiyama podía decir lo que quisiera sobre sus salarios mucho más altos, pero Kaori aquí tenía la oportunidad de hacer lo que nadie más podía hacer: podía meditar. Y esa no era una oportunidad que obtuvieras muy a menudo durante tus horas de trabajo, aun menos de contar con un jefe que abiertamente la animaba. Siendo un ferviente budista, el hombre estaba convencido de los efectos beneficiosos de la meditación sobre el estado de ánimo de sus empleados, y como consecuencia, sobre sus clientes (y de manera accesoria en su negocio). Después de trabajar en Kurama por nueve años, desde que cumplió los quince, Kaori podría decir con orgullo que espiritualmente estaba más avanzada que un mortal promedio.

Aun así, tenía que preguntarse si debido al encuentro con sus últimos clientes había perdido valiosos años de paz mental…

Kaori hizo una mueca al pensar en sus carcajadas, sonrisas burlonas, chistes obscenos y comentarios desagradables, y el monstruoso hombre que destacaba entre ellos… se estremeció y sacudió la cabeza para olvidarlo. Seguiría meditando e ignorando el conocimiento de que estaban aquí, en los baños- ya lidiaría con ellos cuando se fueran y no tendría que verlos otra vez (aunque seguramente la molestarían de nuevo).

Así que se sentó en el tatami, enderezando su espalda para asegurarse que todas sus energías fluían correctamente y cuidadosamente dobló sus piernas debajo de su cuerpo, terminó el proceso posando las manos en sus rodillas.

Con aquella sensación de finalidad y determinación bastante familiar en los últimos años, cerró sus ojos y se lanzó decididamente al interior de su mente.

Ah… meditar aquí era un placer… todo era perfecto: el susurro de la brisa que agitaba las ramas de los arboles cercanos, el canto de los pájaros, el susurro de las hojas en los jardines, el murmullo del rio, la risa bulliciosa lejana…

¿Risas bulliciosas lejanas...?

Kaori abrió los ojos y se quedó mirando la puerta con ansiedad: risas, gritos, conversaciones, gemidos… ¡Y todas las voces eran de hombres! Se encogió y toda la paz se desvaneció de su mente al instante siendo reemplazada por temor e inquietud. En lugar de estar meditando calmadamente como debería, la joven recepcionista se encontró rezando para que este grupo de clientes no fueran amigos de las anteriores y por favor, ¡por favor! no fueran parte de la misma tripulación.

No tuvo que esperar por mucho tiempo: un grupo de quince personas entró en la sala de recepción y ni siquiera pudo sentirse aliviada al notar que había dos jóvenes mujeres con ellos. No, la verdad es que no se sentía para nada aliviada: esos hombres e incluso las dos mujeres, eran todos marines.

"¡Nous voici!" un hombre muy gordo con un bigote artísticamente rizado exclamó con una sonrisa de placer "¡Hice las reservaciones, así que dejen que me encargue de todo!"

"¡BWAHAHAHHAHA!" un hombre alto, de pelo gris y un largo abrigo de oficial rió tan fuerte que Kaori se puso de pie detrás de su pequeño escritorio "¡Interesante lugar tenemos aquí! ¿Y porque vinimos de todos modos?"

El hombre que le respondió no eran tan alto o musculoso, pero era igual de impresionante: su cabello negro bien peinado y gafas negras le daban una eficiente y mortal aura que espantaría a cualquiera "¿Cuántas veces debo decírtelo? Es un complejo de aguas termales"

El hombre alto lo miró fijamente durante unos segundos de suspenso antes de que sus ojos se iluminaran de repente con reconocimiento y con la misma rapidez pasó a la confusión "Pero, ¿no vinimos ya aquí hace un año?"

El hombre de pelo oscuro rodó los ojos y se pellizcó el puente de la nariz con exasperación.

"Sí, idiota, venimos aquí cada año: nuestra semana oficial de vacaciones pagada por el almirante de flota, por nuestros buenos servicios, ¿te suena?"

"Ah, ahora recuerdo, solo no reconozco el lugar. Un año es mucho tiempo"

"No reconoces el lugar por una razón muy simple, una muy brillante: ¡Es la primera vez que venimos aquí! ¡Es el único lugar que no has destruido aun y del que no hemos sido desterrados de por vida!"

Los ojos de Kaori se abrieron alarmados y miró con recelo al oficial barbudo. ¿Habían destruido los baños de aquí antes? ¿Y habían sido desterrados de por vida?

Dicho hombre barbudo se echó a reír, y sonrió con orgullo. "¡BWAHAHAHAHHA! ¡Ahora lo recuerdo!"- gritó con una gran sonrisa, las más feliz que Kaori había visto nunca. "¡ESO FUE DIVERTIDO!"

El hombre de cabello negro gimió y la joven de cabello rosa (¡cabello rosa!) errr—adolescente, en realidad, le palmeó el brazo con simpatía. Perfectamente indiferente al hombre de pelo oscuro obviamente desesperado, el oficial barbudo se volvió hacia un hombre silencioso de sombrero y abrigo y empezó a hablar con él animadamente -y con un poco de horror en su rostro- sobre cómo había oído que los habitantes de la isla Niji solo comían vegetales y tofu. ¡No carne!

Kaori los miraba con grandes ojos aterrorizados, sus manos se estrecharon ante la urgencia de tomar el Den Den Mushi para llamar a su jefe y pedirle que viniera a salvarla, a salvarlos a todos. Aunque una gran cantidad de marines llegaban a la isla en sus vacaciones anuales (era el premio para aquellos que habían hecho un trabajo particularmente bueno) había oído de ese preciso grupo antes: Vicealmirante Garp y su tripulación- eran legendarios, y no en el buen sentido de la palabra. Desde hace unos diez años, venían por unos días cada año, cada vez a diferentes centros turísticos. Y eso no era porque les gustaba experimentar en las diferentes tipos de aguas termales que se encontraban en la isla Niji, no; era porque cada año, por una razón u otra, los baños donde estaban terminaban medio o completamente destruidos.

Todos los propietarios y personal de los centros turísticos temían el encuentro con Garp y sus hombres, sin embargo no había nada que pudieran hacer al respecto. Eran marines demasiado famosos para ser expulsado de la isla por completo sin que interviniera el propio gobierno. Y por supuesto, nadie quería esa clase de atención del gobierno…

Kaori estaba considerando seriamente llamar a su jefe para rescatarla (o por lo menos para hacerle saber que a partir de esa noche estarían cerca de cerrar los baños por los próximos dos meses por reparaciones) pero fue interrumpido por el hombre de bigote rizado quien se acercó a su escritorio y le sonrió amablemente.

"Bonjour, mademoiselle," dijo en una lengua extraña que nunca había oído antes "Llamé por Den Den Mushi hace tres días para que supieran que veníamos. Soy Monsieur Legros"

Kaori se quedó mirando con asombro durante unos segundos antes de finalmente tomar el control de sí misma y precipitadamente verificó los registros "Oh, s-sí" tartamudeó "Bienvenido señor Legros y…" miró a la variedad de hombres y mujeres frunciendo el ceño ligeramente en confusión "… señoritas y señores" concluyó de la manera más evasiva.

La chica que parecía ser la mayor de las dos, una marimacho de corto cabello castaño oscuro y rizado, vistiendo una chaqueta de oficial blanca, miró a su alrededor con abierto interés y rió divertidamente cuando vio al adolescente de cabello plateado junto a ella con un ceño malhumorado. Kaori hizo una mueca antes el cigarro que estaba en su boca.

"Discúlpeme, señor" le dijo al chico "Está prohibido fumar aquí"

El adolescente la miró como si acabara de insultarlo "¿Qué?" chasqueó.

"Ya has oído a la dama" la chica de pelo castaño sonrió "¡Tira esa cosa apestosa!"

"¡No es apestosa!"

"¡Lo es!" otro muchacho adolecente con un uniforme diferente intervino y lanzó una sonrisa burlona al adolescente de pelo gris.

"¡No!"

"¡Lo es!"

"Smoker, tíralo o yo lo haré" el hombre de pelo negro y gafas intervino antes de que los dos pudieran seguir peleando.

El adolescente les lanzo una mirada asesina pero hizo lo que se le dijo y salió brevemente para deshacerse del cigarro, quejándose todo el tiempo sobre las estúpidas aguas termales a las que no quería venir en primer lugar… incluso hubo algunos insultos lanzados en el medio de las quejas también, pero eran tan crudos que Kaori palideció y dejó de escuchar por completo.

Tratando de lucir tranquila y acogedora como cualquiera buena recepcionista debería ser, se volvió hacia el hombre de bigote rizado. A pesar de su extraño acento, parecía lo suficiente razonable… o por lo menos lo era en comparación con los demás.

"Los baños de los hombres están a la izquierda y los de la derecha son para las mujeres" comenzó sus explicaciones.

"¿Qué?" un marine uniformado exclamó desde atrás del grupo "¿No son mixtos? ¡Tienes que estar bromeando!" Kaori se ruborizó de color rojo brillante, pero no pudo decir nada: un hombre bastante alto, con el pelo largo y castaño rizado con una nariz que parecía el pico de un halcón, le dio un manotazo en la cabeza al marine.

"¡Oy! ¡Yukimura! ¿Porque lo hiciste?"

"Jansen" el hombre respondió con el ceño fruncido "Si no te gusta, entonces puedes volver a la nave"

"¡No les des una alternativa al pervertido!" la chica de cabello castaño exclamó indignada mientras la de pelo rosa asintió fervientemente "¡Hazlo regresar ahora! ¡No quiero que este espiando cuando se supone que esta bañándose!"

"¿Quién te espiaría a ti Grey?" el marine nombrado Jansen respondió acaloradamente "Tu cuerpo parece el de una adolescente: ¡No hay nada que ver!"

La chica de cabello castaño, Grey (lo más probable su apellido), se volvió tan roja como un tomate y lo miró con ira a pesar de que su vergüenza era bastante obvia. Kaori solo se confundió más- ¿Entonces no era una adolecente? Pero se veía tan joven…

"Mi querido Jansen" un hombre grande (pero de nuevo, que hombre en este grupo no era grande, ¿verdad?) vestía una amplia armadura que brillaba cada vez que captaba un pequeño rayo de luz. "¡Ninguna palabra mas o me veré forzado a intervenir en nombre de mi amada Miss Grey, puede lucir joven, ¡Pero eso no obstaculiza para nada su belleza divina!" su voz era apasionado e hizo grandes gesto para acompañar su teatral declaración "Su coraje, su devoción por la marina y sus muchos talentos están por encima de cualquier mujer en este mundo, además su cuerpo es hermoso y deseable más allá de cualquier-"

"¡Por el amor de Roger, es suficiente!" Miss Grey gritó, su cara bordeaba el carmesí ahora. Su expresión era un tanto más divertida al contrastar con la sonrisa soñadora de la niña de pelo rosa con sus ojos llenos de estrellas.

El hombre con la armadura efectivamente se calló y miró con timidez a la pequeña mujer de cabello castaño, mientras la mayoría de los marines en el grupo soltaban una carcajada ante la escena "Mis disculpas, Miss Grey" dijo "Pero solo estaba diciendo la pura verdad—"

"Por favor no, por favor" rogó y deslizó una mano por su rostro cansado "No más" miró a los hombres que reían en la parte trasera del grupo "¡Jansen, Yukimura, Sato y los demás! ¡Dejen de reírse o pasaran el siguiente mes barriendo la cubierta las veinticuatro horas al día, los siete días de la semana!"

En ese momento el chico llamado Smoker eligió volver. Confundido observó a sus compañeros quienes estaban literalmente ahogándose de risa y se quedó inmóvil "¿Que está pasando?"- preguntó con el ceño fruncido con sospecha.

Ningún hombre le prestó atención y el hombre de pelo rizado -Yukimura si no recordaba mal- solo sonrió con descaro a Miss Grey. "Eso sería difícil considerando que tenemos el mismo rango y estamos de permiso de todos modos, así que no hay órdenes".

"Es día de permiso, en effet" el hombre gordo con bigote rizado intervino cuando llego a estar al lado de las dos niñas "Pero si ustedes, imbéciles, no dejan de burlarse y avergonzar a ma petite Kim ahora mismo, me aseguraré de que no tengan acceso a las cocinas por las próximas dos semanas"

Al instante el silencio volvió cuando los hombres se pusieron serios y Kaori vía a Miss Grey enviarle una sonrisa de agradecimiento al gran hombre que la había defendido.

"Mi querido Monseieur Legro" el hombre armando enderezo su espalda y golpeo un puño en su pecho con una reverencia, justo sobre su corazón manteniéndolo allí.

"Estoy en deuda con usted y-"

"¡Non! ¡Ninguna palabra de ti! ¡Pas un mot de plus!" el hombre de cabello oscuro sonrió sobriamente y enderezo sus gafas con el dedo índice, mientras el vicealmirante Garp no muy lejos de ahí todavía intentaba hacerle ver al hombre silenciado la ridiculez y horror de un régimen de alimentos sin carne.

"Hemos perdido suficiente tiempo" dijo el hombre de pelo oscuro "Vamos ya y terminemos con esto, las chicas de su lado, los hombres por el otro" lanzó una mirada mordaz al marine llamado Jansen quien cruzó los brazos infantilmente y gruño un suave "aguafiestas" antes de apartar la mirada "Nos reuniremos aquí en dos horas"

La respuesta fue una amplia gama de expresiones y exclamaciones: las dos chicas parecían bastante felices de tener todo el tiempo del mundo para remojarse y Kaori no pudo culparlas (viviendo en una nave, tomar un baño real debía ser bastante raro) pero aparte de unos pocos (el hombre excesivamente teatral de la armadura y el hombre de bigote rizado) todos los marines recibieron la noticia con diversos grados de horror e indignación. Incluso el vicealmirante había detenido su apasionado discurso.

"¿Dos horas?"

"¡No puedes estar hablando en serio! ¿Qué diablos haremos por dos horas?"

"¡Estoy de acuerdo! ¡En su lugar deberíamos estar persiguiendo a los piratas!"

"¡Estoy hambriento!"

"¡Volveré a la nave! No podemos hacer nada aquí-" el hombre de cabello oscuro tomó al adolescente de cabello plateado por el cuello y lo arrastró de vuelta.

"Vamos a ir y eso es final" gruño tan amenazadoramente que todos los hombres se quedaron al instante en silencio y Kaori se estremeció con incomodidad "En cuanto al tiempo, como dije dos horas y dos horas serán: el agua termal no tiene efectos beneficios a menos que se remojen durante una hora por lo menos"

"¿Una hora? ¡Mátame ya! ¡Esto es peor que una batalla naval contra Barbablanca!"

Los ojos de Kaori se abrieron con miedo ante la simple evocación de ese terrible nombre pero parecía como si fuera a la única que le producía tal efecto. Incluso las dos niñas no parecían inmutarse y comenzó a sospechar que no eran ni la mitad de inofensivas como lucían.

"No puedo esperar para alejarme de estos idiotas por dos horas enteras" Miss Grey gruñó (aparentemente aún estaba molesta por los comentarios y burlas anteriores) en una voz tan baja que Kaori apenas la oyó sobre las furiosas voces de sus compañeros de tripulación "Vamos, Hina, vámonos ahora y dejémoslos discutir todo lo que quieran"

Hina asintió con una brillante sonrisa y las dos chicas ingresaron al pasillo que conducía a los baños de mujeres, pero Kaori saltó llamándolas de regreso.

"¡Esperen, por favor!" llamó, deliberadamente para ser oída por sobre los gritos de los hombres, pero no sólo las dos chicas la oyeron con claridad, sino también los hombres terminaron su discusión. Kaori que ya estaba algo roja desde el vergonzoso incidente, se sonrojo aún más mientras esperaban que hablará "Antes de ir más lejos, deben dejar todas sus armas aquí- están prohibidas en los vestuarios y baños".

Miss Grey y la chica de pelo rosa intercambiaron una corta mirada y se encogieron de hombros indiferentemente antes de regresar para detenerse frente al escritorio.

"Está bien" la chica de cabellos castaño asintió "¿Dónde las ponemos?"

Kaori asintió precipitadamente y tomó una larga caja de cartón desde el closet detrás de ella "Esta será solo para su grupo" explicó con voz suave "Estará bajo mi cuidado durante todo el tiempo que permanezcan y solo pueden recuperarla cuando se vayan"

Las chicas asintieron y dejaron caer las armas que llevaban en la caja: una barra corta de metal y pistolas gemelas de Miss Grey, una pistola con un set de pequeñas dagas de la chica de pelo rosa. Kaori tragó saliva cuando miró dentro de la caja- no sabía para que era la barra de metal y no quería averiguarlo. Esas dos no debían ser tomadas a la ligera, sabia eso… de hecho, los marines eran aterradores en su propio derecho.

"Está bien, entonces, nuestro turno" el hombre de gafas dijo con voz tan baja, que nadie se atrevió a discutir con él.

A partir de ese punto, la recepcionista ya aturdida solo podía mirar con asombro como la pila de armas crecía más y más, lentamente amenazando con desbordarse… ¿Dónde escondían todas esas armas? Espadas de todos los tamaños, sables, pistolas y rifles, mazos…

¿Bisturís, jeringas, cucharas y sartenes?

Buda, ten piedad…

"¡Muy bien, nos vemos en dos horas!" Miss Grey saludo a los hombres descuidadamente antes de tomar del brazo a su compañera de tripulación y arrastrarla con entusiasmo hacia el vestuario de mujeres.

Kaori miró con consternación como los únicos miembros femeninos en este loco grupo de personas la dejaron sola para que tratará con sus compañeros de tripulación (la mayoría obviamente molestos por dejar sus armas en la recepción) hablando de eso, uno de ellos aún no había dejado las suyas…

Respirando hondo para darse coraje, Kaori se volvió hacia el vicealmirante y he hizo su mejor esfuerzo para tratar de sonreír de manera convincente.

"Señor, sus armas por favor"

El hombre solo sonrió con orgullo hacia ella, "No las necesito" replicó, parecía bastante petulante de hecho.

Kaori miró durante unos pocos segundos antes de asentir con vacilación. Si estos marines lucharon contra piratas como ellos al parecer con regularidad, y sí en realidad no necesitaba armas… entonces ese hombre debe haber sido increíblemente fuerte, incluso más de lo que podía haberse imaginado por los rumores sobre él.

"Muy bien" dijo con una profunda reverencia "Gracias por su colaboración. Me llevaré las armas"

La pequeña recepcionista miró con aprensión la caja de cartón llena hasta el borde con armas de todo tipo y se preguntó si tendría fuerza para levantarla y ponerla en la caja fuerte…

"Por favor señorita, unas manos tan delicadas no deberían llevar esa carga" el hombre de la armadura interrumpió antes de que tuviera tiempo para decir nada. Avanzó hacia el escritorio y cogió la caja, levantándola con evidente facilidad.

"¿Dónde debo llevarla?"

Su comportamiento caballeroso hizo que la pequeña mujer se ruborizaba con delicadeza. El vicealmirante se echó a reír como si encontrara la escena muy entretenida mientras que el resto de los marines o se rieron o rodaron los ojos con exasperación.

"Lo siento por la molestia, señor" Kaori se inclinó "Voy a abrir la caja fuerte"

Deslizando las puertas del armario más grande, dio a conocer la caja de seguridad tan grande que incluso era más alta que ella misma y la mayoría de los hombres. Uno de los marines silbó ante la vista.

"Esa es una increíble caja de seguridad la que tienes ahí" comentó un marine.

"Tenemos una política muy estricta en relación a las armas en esta isla" Kaori replicó antes de desbloquear rápidamente la puerta.

Se apartó para dejar que el hombre de armadura pusiera la caja, lo que debería ser algo bastante rápido de hacer, pero cuando deslizó con cuidado la caja en uno de los compartimientos interiores se quedó paralizado mientras miraba las otra caja… también llena de armas.

"Mis buenos amigos" por fin exclamó ruidosamente mientras se alejaba de la caja fuerte para que la recepcionista la cerrara "¡Parece que no somos los únicos guerreros que vienen a los baños hoy!"

"¿No lo somos?" el hombre de pelo oscuro y gafas frunció el ceño con suspicacia.

"Sin embargo, hice las reservaciones" el hombre gordo con bigote insistió. Kaori se estremeció bajo las miradas de desaprobación combinadas de los marines "Somos un establecimiento de renombre y como tal siempre tenemos varios grupos de clientes al mismo tiempo" dijo en voz baja "Pero no se preocupen, los baños son lo suficientemente grandes para recibir a muchas personas y no serán molestados, se los aseguro"

Eso era una mentira, no podía asegurarles nada- aún más cuando consideraba exactamente quienes eran los otros clientes… pero, ¿Qué se suponía que debía hacer? ¡No era más que una recepcionista!

No es que como si pudiera enfrentarse a un grupo de semejantes famosos soldados marines o peor… contra ellos.

Kaori se estremeció y apretó sus manos firmemente, a punto de estallar en gritos histéricos.

"¿Todos listos?" el hombre de pelo negro preguntó al final malhumorado. Era obvio que estaba perdiendo la paciencia y le envió una mirada severa a sus compañeros de tripulación que inmediatamente lo siguieron en silencio.

"Ahora pónganse en marcha, Smoker, tu primero y abre todas las puertas tanto como puedas mientras vas. Garp, quédate en el centro del grupo y si destruyes una sola puerta o alguna pared entonces Roger me ayude porque yo-"

"¿Qué pasa con mi entrada?" el vicealmirante frunció el ceño con disgusto y sus anchos hombros cayeron visiblemente.

"No. Me. Importa. ¡Kurama es el último lugar de donde no hemos sido desterrados de toda esta estúpida isla y tengo la intención de que se mantenga de esa forma! ¡Es tiempo de que aprendan buenos modales!"

Y todos se fueron, todavía discutiendo y sin prestar atención a la recepcionista temblorosa.

No fue hasta que se fueron por completo y sus voces dejaron de oírse que la joven se dejó caer pesadamente en el tatami, girando su cabeza completamente abrumada por todo lo que había sucedido en los últimos minutos.

Necesitaba de otros cinco minutos antes de controlarse y agarró un pequeño Den Den Mushi, iba a llamar a su jefe, decirle lo que estaba pasando, él sabría que hacer- era el jefe después de todo y había tratado con clientes inusuales durante décadas. Sí, él sabría qué hacer.

Escuchó con avidez el tono de marcación mientras golpeó con impaciencia con sus dedos nerviosamente sobre el escritorio.

….

Su jefe no respondía.

Oh no.

Llamó de nuevo, y otra vez y otra vez, pero el anciano no respondió, después de varios intentos infructuosos finalmente se dio por vencido y se quedó sentada detrás de su escritorio, apenas podía soportar estar en el mismo lugar.

¿Qué hacer? ¿Qué hacer?...

La respuesta era bastante simple: no haría nada

Así que Kaori volvió a su pose favorita de meditación, cerró los ojos y trató de olvidar los clientes en los baños y el caos inevitable que podía suceder en cualquier momento.


Smoker no estaba feliz- y se aseguró de dejarlo saber.

Nadie le preguntó su opinión antes de llegar a esa estúpida isla, les habría dicho alto y claro que remojarse en agua caliente -no importa cuán beneficiosa fuera para la salud- era completamente estúpido. En lugar de actuar como medusas (o peor, como chicas consentidas por horas) deberían estar en el mar persiguiendo a la estúpida tripulación pirata que los había ridiculizado al menos diez veces en los últimos dos meses.

Pero nadie le pidió su opinión, por supuesto, después de todo solo era un aprendiz y cuando el almirante de flota mismo daba una semana de vacaciones como recompensa por sus "gloriosos logros", el aprendiz solo debía cerrar su boca y seguir la corriente.

Smoker resopló y puso su uniforme en el armario que le habían dado, manteniendo sólo una toalla que cuelga alrededor de su cintura.

"¡Logros gloriosos! Que montón de-"

"¡Smoker!" Ah, ese era Gen "¿Qué esas haciendo de pie allí? ¡Deja de estar malhumorado y trae tu trasero aquí!"

"¡No estoy de mal humor!" Smoker replicó bruscamente y miró al chico un poco mayor. Gen estaba parado tan alto como era, con los puños en su cadera y una toalla arrojada descuidadamente por encima de su hombro, completamente importunado por su desnudez (Si Smoker lo conociera, lo cual hacía, el idiota debe haber estado mostrando deliberadamente sus músculos en formación) "Sí, lo estas" Gen replicó con una gran sonrisa sin darse cuenta de un silencioso Jansen arrastrándose cerca de su espalda y Smoker no se molestó en advertirle "Estas de mal humor como un pequeño be-"

*¡WHIP!*

Gen dejo escapar un grito satisfactoriamente chillón y frenéticamente sujeto con sus manos su parte trasera, saltando con rapidez ante el dolor. Todos los marines alrededor rompieron en carcajadas (incluso Bogart sonrió, Smoker lo vio claramente) y Jansen sólo azotó la toalla una vez más en el aire, sonriendo hacia Gen con satisfacción.

"Deja de presumir, muchacho" dijo mientras envolvía con la toalla sus caderas. "No olvides que son hombres verdaderos los que están aquí"

"¡Hombres verdaderos mi culo!" Gen replicó. Smoker se preguntó ociosamente si su voz temblaba por demasiada ira o dolor…

"¡EL ÚLTIMO EN LA PISCINA ESTARÁ TRABAJANDO EN LAS LETRINAS POR EL RESTO DEL MES!"

Al oír el grito ensordecedor, ni siquiera lo pensaron dos veces antes de apresurarse a través de las puertas hacia las duchas. Permanecían en el vestuario solo cinco hombres: Bogart, Wilde, Legros, Sato y Smoker.

"Voy a encontrar esa piscina más rápido que esos idiotas" Wilde gimió con cansancio antes de salir de la habitación sin prisa.

"Voy contigo, mon ami" Legros asintió con severidad

"¿En realidad es aconsejable dejarlos sin supervisión?" Sato preguntó en voz baja

"Ellos saben lo que les espera si se repite el desastre del año pasado" Wilde sonrió ominosamente al alférez que asintió en respuesta.

Bogart los siguió sin hacer ruido, solo manteniendo su característico sombrero en su cabeza y ocultando sus ojos.

Al quedarse solo, Smoker consideró sus opciones brevemente: ¿Ir con el primer grupo y soportar sus bromas estúpidas, peleas en el agua durante dos horas? ¿O ir con el segundo grupo donde seria, sin duda dejado solo, a pesar de odiar dos de los cuatro hombres?

Smoker gimió: eso ni siquiera podía llamarse una elección.


Kim había seguido las instrucciones de Hina lealmente y se había limpiado exhaustivamente, tanto cuerpo como cabello. Era la primera que iba a una fuente termal, baños públicos, un onsen, como fueran llamados, y como no estaban en absoluto en la cultura Flowan entonces su amiga peli rosa le explicó todo antes de salir de los vestuarios.

Tenía que admitir que se sentía un poco incómoda sobre el asunto de andar-desnuda-en-publico-, pero como Hina había señalado inteligentemente: las mujeres tenían básicamente el mismo modelo en general, Así que ¿porque preocuparse? Y todos estaban desnudos de todas formas así que en realidad no era tan vergonzoso como pudiera pensarse.

Sin embargo, Kim se aseguró de permanecer cerca de la adolescente y mantener la toalla alrededor de su cuerpo en todo momento.

"Vamos a ir a la piscina principal" Hina la animó cuando ambas terminaron de limpiarse.

"¿La piscina principal?" Kim repitió con un gesto de leve preocupación "Pero, ¿no habrá un montón de mujeres ahí?"

"¡Sip!" Hina sonrió felizmente "¡Ese es el mejor lugar! ¡Si todo el mundo se siente lo suficiente hablador puedes tener mucha diversión chismeando!"

Chismear

Eso sería una primicia en la vida de Kim, su abuela nunca había sido del tipo chismosa (o al menos cuando estaba con ella en casa, con sus otras amigas arrugadas debe haber sido una historia completamente diferente), aunque Kim, en realidad nunca tuvo amigos en primer lugar, sólo conocidos- no es que fuera una antisocial, sino que se encontraba demasiado absorta en sus estudios para en realidad tomarse el tiempo de tratar de construir una amistad con alguien fuera de su cerrado circulo familiar.

Sin embargo, a juzgar por el entusiasmo de Hina, la joven obviamente estaba lidiando con uno de sus deportes favoritos.

No paso mucho antes que encontraran la piscina principal de humeante agua: era la más grande y cercana a las duchas. Para mayor alivio de Kim, solo había tres mujeres mayores allí, dos quienes parecían en sus treinta, todas relajadas en silencio en los bancos bajo el agua, ojos cerrados disfrutando mejor los sonidos del bosque a su alrededor.

Con una gran sonrisa y manteniendo la mano de Kim detrás de ella para arrastrarla, Hina se metió en el agua sentándose en un largo banco con un suspiro satisfecho. Un poco más vacilante, Kim la siguió y se sentó junto a su amiga de pelo rosa.

En un primer momento necesito algo de tiempo para acostumbrarse al agua caliente, sentándose rígidamente en el borde del banco, incapaz de relajarse, solo frunciendo el ceño en gran medida cuando se dio cuenta de que estaba sudando a pesar del hecho de estar sumergida hasta el cuello en el agua. La sensación era… extraña, por decir lo menos y definitivamente no era estaba preparada para eso, pero trato de hacerlo y se sentó un poco más cómodamente en el banco.

Fue entonces cuando se dio cuenta, que la mujer mayor sentada en el banco al lado de ella la miraba sonriendo divertidamente ante su inquietud.

"¿Primera vez en aguas termales?" preguntó la mujer, sonando igual de divertida como se veía- aunque su voz tenía cierta bondad.

Kim sonrió y se sonrojo avergonzada "¿Es realmente tan obvio?" preguntó.

"Bastante" asintió con la cabeza la mujer y otra de edad avanzada con el largo pelo gris apilado en un moño en la parte superior de su cabeza, se rió en voz baja también "Pero como dice el refrán: siempre hay una primera vez para todo"

"Pareces venir desde muy lejos" la mujer con el bollo comentó con una sonrisa suave. "¿No hay aguas termales en tu ciudad natal?"

Kim negó con la cabeza, agradecida por la compresión que estaban mostrando.

"No, es una isla veraniega así que simplemente vamos a la playa cuando queremos refrescarnos"

"¿Una isla veraniega?" una de las mujeres más jóvenes exclamó con entusiasmo "Oh, ¡eso es maravilloso! ¡Siempre he soñado con ir a una de esas!"

"Yo también" su amiga asintió con la cabeza "¿Cuál es el nombre de tu isla? ¿Es famosa?"

"Eh, no famosa realmente, en verdad es muy pequeña" Kim respondió, un poco sorprendida de encontrarse como el centro de atención de todas las mujeres descansando ahora "Se llama Flowa, y es tan pequeña que ni siquiera hay una base marine ahí"

"¡Oh Flowa!" la tercera anciana jadeó y sus ojos se iluminaron "¡He odio de ella! Tiene los mejores músicos de ukuleles en todo el Grand Line!" Una gota de sudor imaginaria bajó por la frente de Kim, e hizo todo lo posible por sonreír- músicos de ukelele, en verdad que logro tan increíble "Entonces, ¿tocas ukelele?"

"Lo hago" Kim asintió

"¡Oh, que maravilloso!" la primera mujer que había hablado con ella suspiro con nostalgia "Una isla veraniega… somos nativas de Niji y el otoño suele cansarte bastante a veces…"

"Muy cierto" la mujer más joven asintió con severidad "Vemos a los viajeros todo el tiempo y oímos tanto sobre las otras islas del Grand Line, pero siempre trabajamos y no tenemos tiempo suficiente para ir y visitarlas"

"¿Y cómo es que ustedes llegaron aquí?" La mujer con el bollo preguntó, parecía una poco preocupada "Ambas parecen demasiado jóvenes, ¿están solas?"

Un poco incomoda (todavía era nueva en esto de la socialización) Kim dejó a Hina hacerse cargo. "No, ¡Estamos aquí con nuestros compañeros de tripulación y nuestros oficiales!" la chica de pelo rosa con su soleada sonrisa característica, hizo a todas las mujeres destellar ante lo adorable que era "¡Somos marines!"

Hubo varias reacciones ante la declaración y la joven alférez las observó con interés: incredulidad, sorpresa, preocupación o plena admiración… fue la tercera señora, la que sabía de Flowa, quien las miró con abierto reconocimiento y les sonrió con orgullo.

"¡Finalmente conozco algunas jóvenes valientes!" ella dijo con los ojos brillantes "¡Ese montón de cerdos machistas en realidad necesita muchas más mujeres en sus filas! ¡Espero que enorgullezcan a todas las mujeres!"

"¡Oh lo haremos!" Hina aseguro con tanta confianza que incluso Kim no pudo evitar sonreír.

"En realidad ya lo hacemos... Bueno, en realidad yo no, pero Kim es una oficial y una muy buena: ¡Peleo con el comandante Marco de la tripulación de Barbablanca varias veces ya!"

Aturdidos jadeos y exclamaciones escaparon de las mujeres alrededor de las amigas y toda su atención en un instante se centró de nuevo en una Kim muy avergonzada.

Hina, eso estaba por completo fuera de lugar

"¿Lo hiciste?" las dos mujeres más jóvenes preguntaron a la vez, con las manos juntas.

"¿Pero no es uno de las piratas más poderosos en el mundo?" la mujer con el bollo dijo, con temor claro en sus grandes ojos negros.

"No es tan increíble como suena, en realidad" Kim aseguró e inconscientemente apretó la toalla alrededor de ella "Fue más una cuestión de suerte en lugar de talento, por así decirlo"

"Sin embargo, es de Marco el fénix de quien estamos hablando…"

"Debo decirlo, chica, estoy muy impresionada" la tercera mujer sonrió abiertamente y se levantó para llegar a sentarse junto a Kim "Cuéntanos, querida, ¿Cómo lo hiciste?"

Tan pronto como la pregunta fue hecha, las otras cuatro mujeres de Niji al instante llegaron a sentarse cerca y escuchar con entusiasmo cuando Kim comenzó a contar su cuento vacilante.

Hina estaba sentada junto a Kim, con las mujeres de Niji sentadas alrededor en los bancos más cercanos posibles, y escuchando con una gran sonrisa cuando su amiga terminó de relatar su último encuentro con Marco el fénix. La adolescente sabía que debería sentir un poquito de culpabilidad por poner a su amiga en la mira de esa manera, y captó la mirada resentida que su amiga le envió… pero no lo hacía.

Sabía que Kim, aunque muy valiente cuando era necesario serlo y fuerte por derecho propio, aún era muy tímida y torpe a la hora de conocer nuevas personas, como la gente normal. Era extraño y en realidad nunca logró obtener una explicación clara de porque la mujer Flowan era así (cuando trató de preguntar, Kim sólo se había reído, diciendo que siempre había sido demasiado un ratón de biblioteca para ser socialmente hábil) pero no le impedía intentar lo mejor posible en ayudarla a superarlo en cada ocasión posible… incluso si eso significaba darle a Kim la atención que consideraba por completo innecesaria.

De todos modos la joven alférez necesitaba esa atención, sin importar lo que dijiera. Después de todo, el vicealmirante Garp le había dado un rango de alférez y había luchado contra Marco varias veces ya. Sin mencionar que la mayoría de sus compañeros de tripulación, a pesar de sus burlas constantes, empezaban a respetarla e incluso a gustarles… por supuesto, todavía había hombres reacios y groseros como Sakazuki (pero a Sakazuki no le agradaba nadie de todas formas).

Al fin de cuentas, quizá el misterio más grande sobre Kim era simplemente como no parecía darse cuenta que la gente a su alrededor en realidad pensaba bien de ella- incluso ese comandante pirata en su propia distorsionada y retorcida manera, Hina estaba segura de eso.

Kim estaba llegando al final de su relato y Hina puedo notar que a pesar de su vergüenza, en realidad lo estaba disfrutando. Satisfecho con su intervención, la adolescente miró alrededor de las piscinas humeantes con curiosidad. El complejo era increíble y ademas era una maravillosa que no hubiera más clientes aquí, considerando la calidad y belleza del entorno… aunque parece ser sólo en el lado de las mujeres del complejo- el lado de los hombres eras bastante ruidoso.

Podía oír risas bulliciosas y hombres gritándose, y aunque la pared que separaba las dos mitades del complejo era alta y grueso amortiguando las voces, lo suficiente para no entender lo que se decía, aun así sabía con certeza que ninguno de ellos eran su compañeros de tripulación. ¿Podría haber otro grupo de marines de vacaciones aquí? ¿Por qué no les dijeron?

A su lado, Kim terminó su relato y las cinco mujeres que las rodeaban aplaudiera o le sonrieron.

"¡Es increíble!"

"¡Que afortunada eres!"

"¡Eso debe haber sido aterrador!"

"¿Y qué tan apuesto es ese pirata exactamente?"

Incluso Hina dejo caer su expresión alegre ante la pregunta y miró a la anciana increíblemente- que era la misma anciana que sabía de Flowan y los músicos de ukelele, así como las habia felicitado por ser marines. Hina se había dado cuenta de inmediato de la inteligencia en los ojos penetrantes de la mujer, y el conocimiento e independencia que había mostrado brevemente había confirmado lo suficiente, aunque no esperan que estuviera mal de la cabeza…

¿Un pirata? ¿Apuesto? ¿Quién siquiera se fijaba en eso de todos modos?

Kim parecía compartir sus sentimientos sobre el tema.

"Err… con exactitud nunca he puesto atención" finalmente dijo sin expresar después de unos largos segundos de suspenso.

"Que lastima" una mujer (una de las dos amigas en sus treinta y tantos) suspiró con pesar escrito en su rostro "Esos encuentros tienen el potencial de convertirse en una historia tan romántica…"

Hina sintió que sus cejas se levantaban en desconcierto.

¿Romántica? ¡Roger no! Los encuentros con piratas no tenían absolutamente nada de potencial romántico.

Pennington, ¡Él era una hombre romántico! No era precisamente muy bien parecido, pero tenía presencia, por no hablar que era un comodoro, y con capacidad de una fruta del diablo y también sabia como hablarle a una mujer: sus declaraciones a Kim eran una prueba evidente de su talento poético.

Aunque Kim no parecía apreciar dichas declaraciones- y Hina en realidad no podía entender porque, pero oh, bueno.

Otra carcajada varonil al otro lado de la pared desvió la atención de la adolescente cuando Kim trató de explicar a las mujeres Niji porque los encuentros con un pirata no eran románticos, y miró con curiosidad a la gran pared, preguntándose quien era ese misterioso grupo de hombres que se encontraban tan divertidos…


"¡Oh, Fillie lo encontré!, ¡Lo encontré!" Berkeley exclamó con alegría y miró de reojo al hombre más joven.

Todo el grupo de piratas se calló y miró con curiosidad al hombre triunfante, solo unos pocos pudieron contener su risa al ver el pirata empapado en toda su gloria desnuda, pelo chorreando por delante de su cara y privándolo por completo de cualquier posibilidad de amenaza real: Berkeley parecía un perro mojado.

Filllie, que estaba sentado al lado de su comandante, Marco el Fénix, se enderezo en su asiento y miró a su compañero con cautela.

"¿Encontraste, qué?" Preguntó con el ceño fruncido desconfiado.

"El reto, Fillie, el reto" Marco arrastró las palabras y se hundió un poco más en el agua con una sonrisa de satisfacción "Necesito un tiempo, pero al fin lo encontró"

Berkeley lo fulminó con la mirada a regañadientes al comandante de apariencia casi dormido, pero ignoró al perezoso pelmazo para concentrarse en su víctima.

"Es brillante y simple" declaró, cruzando los brazos con aire de suficiencia sobre el pecho bien definido. "Vas a mirar sobre la pared a las mujeres en el otro lado y les dirás un cumplido para asegurarte de que te vean"

Hubo un silencio embarazoso antes de que todo el grupo, los veinte hombres, se echaran a reír y silbar cuando Fillie, joven e inocente como era, se puso rojo de vergüenza. Con los ojos apenas abiertos, Marco sonrió burlonamente al pirata rubio (quien definitivamente parecía un perro mojado).

"¿Realmente, Berkeley, eso es todo lo que pudiste conseguir?" preguntó, una ceja levantada con incredulidad.

Pero Berkeley solo se encogió de hombros "Bueno, estamos en una casa de baños públicos, ¿no?"

Fillie parecía completamente abatido (y también ligeramente perturbado), se dejó caer en el banco bajo el agua junto a Marco "No puedo hacer eso" dijo finalmente.

"¿Que? ¿Por qué? ¡Es solo un reto! ¡Hazlo y acaba de una vez!"

"Pero eso no es correcto" Fillie negó con la cabeza, ahora realmente perturbado "No soy un pervertido"

Berkeley resopló y todos los demás piratas rieron fuerte antes su vergüenza flagrante "Oh, ¡por favor! Eso no tiene nada que ver con la perversidad: ¡Es perfectamente normal en un hombre adulto! ¡Y cada hombre debe hacerlo al menos una vez en su vida!"

Marco sonrió y revolvió la fregona de pelo negro del joven a su lado "Fillie es nacido y criado en una isla de caballeros" dijo con una sonrisa

"¿A quién le importa? ¡El chico ahora es un pirata, por lo que debería al menos actuar como uno!"

Tratando de encontrar alguien que pudiera salvarlo (aunque con algo de apoyo, Marco tampoco parecía exactamente querer ayudarlo mucho), Fillie se dirigió a la única persona posible que los piratas escucharían- la máxima autoridad…

"¡Pops!" Llamó suplicante a su gigantesco capitán.

Edward Newgate, más comúnmente conoció como Barbablanca, no pareció conmovido por el llamado de ayuda y sólo sonrió a su joven hijo predatoriamente. "Nunca retrocedas a un desafío, mi hijo, sabes eso" recordó sabiamente; su voz era tranquila y perfectamente preparada, pero su sonrisa nunca había sido más grande.

Comprendiendo que en realidad no tenía elección, Fillie suspiro pesadamente y su cabeza cayó cuando una gran nube negra de depresión llego a flotar sobre él. Junto a él, Marco se rió y le dio una palmada audible en la espalda.

"Buena suerte, Fillie" dijo con una gran sonrisa "Puedes hacerlo"

Pareciendo como si todo el mundo pesara sobre sus hombros, el joven se puso de pie y se dirigió hacia la pared, sin siquiera pestañear ante los aplausos alentadores en los hombros y en la parte posterior por parte de sus compañeros de tripulación. Cuando finalmente se detuvo junto a la pared, su piel era de un tono muy interesante de rojo que solo hizo que sus compañeros rieran más alto.

Después de asegurarse de que su toalla estaba atada firmemente alrededor de sus caderas, Fillie flexiono sus piernas y se preparó para saltar. Mientras Marco observaba todo el proceso con una pequeña sonrisa divertida, alguien de pronto se sentó en el banco junto a él con un suspiro de cansancio- Thatch.

"Y ¿Dónde has estado?" Marco le preguntó a su compañero comandante y viejo amigo con una sonrisa burlona "¿Tratando de evitar el juego de verdad o reto?"

Thatch resopló "¿Eso es lo que los tenia riendo tan fuerte todo este tiempo?" pregunto de vuelta, ni siquiera se molestó en ocultar su incredulidad. Sin embargo se puso serio muy pronto, y captando el cambio en su estado de ánimo, Marco al instante comprendió que algo estaba mal y escucho con atención.

"Hablando en serio, estaba chequeando el resto del complejo- fue algo bueno haberlo hecho también: Garp y una docena de hombre están aquí"

Los ojos del pirata Fénix se ampliaron ligeramente (para una persona normal hubiera sido insignificante, pero para Marco era equivalente a una mirada con los ojos y boca totalmente abierta)

"No hay que entrar en pánico" Thatch aseguró inmediatamente "Somos más numerosos que ellos y Garp solo tiene un comodoro, Bogart y sus alféreces con él, el resto solo son marines normales, pero debemos tratar de pasar desapercibidos mientras estamos aquí-no tengo ganas de lidiar con ese chiflado ahora…" Thatch hizo una ligera mueca y miró a su alrededor a su compañeros que estaban animando a Fillie "Por cierto, ¿Qué demonios está tratando de hacer Fillie?"

Marco frunció el ceño y se levantó para interrumpir el estúpido reto (si querían pasar desapercibidos, entonces traumatizar a las mujeres presentes en el otro lado en realidad no era buena idea), pero era demasiado tarde, Fillie ya había saltado lo bastante alto para que su cabeza quedara por encima de la pared. El joven sonrió, incomodo "Hola, señoritas, maravilloso día, ¿no?"

La respuesta fue instantánea – y muy esperada "¡KYYYYAAAHHHHHHH! ¡PERVERTIDO!"

Los piratas al instante se echaron a reír (unos pocos cayeron al suelo y permanecieron tendidos donde habían caído, muertos de la risa) y Marco vio con interés como la expresión avergonzada de Fillie se convirtió en horror.

"No, espera, puedo explicar-"

No tuvo tiempo de terminar, hubo un fuerte crujido y el joven pirata fue impulsado hacia atrás directo a la piscina. Cuando regreso a la superficie, lucía dos grandes moretones en su rostro (uno en la frente y otro en el pómulo izquierdo) con un chichón bastante impresionante en la parte de arriba de su cabeza. Flotaba ahí, noqueado, con un cubo de madera, un pequeño taburete y un pedazo bastante grande de jabón flotando por ahí.

Los piratas estaban impresionados.

Berkeley silbó con admiración "¡Excelente puntería, señoras!" gritó, asegurándose de ser lo suficientemente fuerte para que las mujeres, al otro lado de la pared lo oyeran.

"¿Por qué no vienen aquí y lo dices de nuevo en nuestras caras, eh?" lo que parecía ser una anciana replicó.

El pirata rubio se encogió y no respondió, mientras sus amigos alrededor rieron más fuerte y le dieron una palmada en la espalda.

"¡Sí!" agregó una niña "¡Tenemos a una oficial marine aquí y si no se comportan estarán en grandes problemas!"

Eso los calmó…

Marco frunció el ceño: ¿un oficial marine de la tripulación de Garp? ¿Y mujer? Solo había una que conocía… maldita sea…


Comodoro Pennington había estado observando a sus compañeros cuando escucho los gritos. De por si, oír gritos no era nada especial, no: no solo porque sus compañeros eran ruidosos como gallinas peleadoras, sino que también parecía que había otro grupo de hombres en alguna otra parte del complejo que eran igual de traviesos. Ciertamente, a pesar de estar intrigado, no se había molestado en ir a chequear a esos otros misteriosos hombres- probablemente eran simplemente otros marines de vacaciones también.

Sin embargo, los gritos que captaron su atención eran de un tipo muy diferente: no solo sonidos de felicidad o humorísticos, sino que también eran indudablemente femeninos. Sí en realidad quería ser preciso, fue "el grito".

Pennington debería haber utilizado esa palabra.

Pero no era exactamente inusual para él, tampoco. Al ser un marine, había visto su parte justa de civiles aterrorizados durante los conflictos, y mujeres por supuesto, pero los hombres tendían a llegar a tonalidades increíblemente estridentes cuando se les asustaba. Así que ni los gritos, ni su tono le molestaban.

Lo que sacó al comodoro de su noble mentalidad fueron las palabras que acompañaron a los gritos- palabras que no podía oír y quedarse de brazos cruzados sin hacer nada.

"¡KYYYYAAAHHHHHHH! ¡PERVERTIDO!"

El grito, aunque bastante lejano, era lo suficientemente alto para que cada marine en la vecindad lo oyeran con claridad y el silencio cayó al instante sobre su grupo (incluso Jansen y Gen se congelaron, el primero tenía la cabeza del ultimo en un bloqueo de cabeza).

"¡BWAAHAHHAHAHHAHAH!" Garp fue el primero en romper el silencio por supuesto, y la mayoría de los marines alrededor se unió fácilmente.

Gen se liberó de las garras de Jansen y le sonrió "Parece que hay un tipo allí con el que te llevarías de maravillas" sonrió

Jansen sonrió sombríamente y cruzó los brazos sobre el pecho "Grey debe estar emocionada" se rió alegremente.

El nombre actuó como una descarga eléctrica: Pennington se puso de pie, con los ojos abiertos por el horror.

"Mi querida Miss Grey" Jadeó, de repente frunció el ceño y toda su aura había cambiado, pasando de congelarse por la consternación a quemarse de rabia en un abrir y cerrar de ojos "¡No voy a dejar que una rufián malviviente atente contra la pureza de Miss Grey!" rugió, puños levantados para demostrar su ira.

Y se había ido, dejando un rastro de polvo a su paso y un grupo de marines aturdidos.

"¡BWAHAHAHHA!" Garp se reía tan fuerte que sus ojos brillaban con lágrimas contenidas "¡Siempre dice cosas raras, pero es divertido! ¡Es un buen oficial!"

"¿Qué pasa con todo esos gritos?" una voz oscuro preguntó de repente.

Un escalofrío cayó sobre el grupo y poco a poco se volvieron para ver a Wilde, seguido de Legros, Sato, Bogart y Smoker, obviamente los cinco hombres habían venido a ver a los otros y asegurarse de que no estaban destruyendo nada.

"Hay un pervertido allá" explicó Wesley con una pequeña sonrisa humorística "Así que el comodoro Pennington fue a defender el honor del alférez Grey"

"Jansen, cet idiot " Monsieur frunció el ceño y flexionó los brazos de manera significativa.

"¡Hey, estoy aquí!"

"¿Pennington fue para allá?" Wilde frunció el ceño "Eso no puede ser bueno. Si ese imbécil se entusiasma…"

"Oh, ya estaba entusiasmado" Gen sonrió.

"Entonces vamos antes de que consiga desterrarnos de otra casa de baño" Sato dijo con calma.

"¡POR FIN ALGO INTERESANTE!" Garp resonó alegremente.

Al ver que todos sus oficiales se dirigían hacia la piscina central cerca de la pared, el resto de los hombres se encogió de hombros antes de seguirlos. En realidad no tenían nada mejor que hacer de todos modos y podría llegar a ser interesante.


"¡MISS GREY!" una voz desagradable, excesivamente teatral resonó claramente en todo el complejo

Las mujeres la oyeron perfectamente en su propio lado, y las cinco mujeres Niji miraron con recelo, pensando que otro pervertido había llegado, Kim se estremeció violentamente con disgusto mientras los ojos de Hina se iluminaron y comenzó a chillar con entusiasmo.

"¡Es el comodoro Pennington!" jadeo con una sonrisa deslumbrarte.

"Oh, ¿es uno de sus amigos?" la anciana con el bollo preguntó.

"¡Roger no!" Kim exclamó al instante, haciendo una mueca ante el terrible pensamiento.

Las cinco mujeres obviamente estaban a punto de preguntas más pero no tuvieron tiempo.

"¿CÓMO SE ATREVEN A AVERGONZAR A MI AMADA MISS GREY?"

Las respuestas de los misteriosos hombres detrás de la pared no eran exactamente lo que Kim había esperado tampoco. A partir de ahí, todo paso muy rápido y las siete mujeres solo podían mirar con estupefacción a la pared mientras escuchaban el creciente caos en el otro lado.

"¡Cuidado es Pennington!"

"¿Qué diablos está haciendo aquí?"

"¡Oy! ¡Garp también viene!"

"¡BWAHAHAHHAHHHA!"

"¡GUARARARARA!"

"¡USTEDES RUFIANES NO SE SALDRAN CON LA SUYA FACILMENTE!"

"¡Marines, ataquen y arresten a los piratas!"

"¡Je vais vous réduire en purée!"

No paso mucho tiempo antes de que se oyeran gritos, así como explosiones y un destello de luces rojas y azules.

Kim y Hina intercambiaron una larga mirada

"Tal vez deberíamos… ¿ir allá y ayudar?" dijo Kim, aunque no estaba muy convencida de sus propias palabras. Hina se volvió de un rojo brillante y sacudió su cabeza con fuerza sin dejar escapar un solo sonido "Perfecto" Kim asintió decididamente "Esperaba que digieras eso"

"Creo que es tiempo de volver a casa" la anciana y las otras dos se excusaron.

"Fue un placer conocerlas"

"Y buena suerte por el resto de su tiempo como marines, estoy segura que lo harán de maravilla"

Kim y Hina sonrieron agradablemente y se despidieron de las mujeres. Cuando estuvieron solas finalmente, se giraron de nuevo a la pared y escucharon los gritos y sonidos de luchas, al tiempo que comentaban las voces que podían reconocer (a juzgar por el alboroto, no pasaría mucho tiempo antes de que fueran expulsados, por lo que sería mejor que disfrutaran del agua caliente durante todo el tiempo que fuera posible…)


Kaori lloraba de todo corazón, con la cara entre las manos, encorvada y con sus hombros temblando en cada sollozo. La chica de pelo rosa y la joven un poco más mayor parada junto a ella trataban de consolarla, pero la joven recepcionista simplemente estaba inconsolable: toda la mitad del complejo Kurama -reservada para los hombres- se encontraba ahora en ruinas.

"No te preocupes, ya pasó" la chica de pelo rosa, palmeó su hombro con torpeza "Nuestros oficiales se encargaran de todo: los piratas están lejos ahora"

"Sabes, puedo entender ahora porque estabas tan nerviosa cuando llegamos" la chica de pelo castaño, Miss Grey agregó con severidad "Tenías miedo de los piratas, ¿era eso?"

Kaori solo sollozo con más fuerza, ¡por supuesto que le asustaban los piratas! Pero habían sido bastante agradables, aunque un poco ruidosos para su gusto… y por lo que había oído, no fueron los piratas los que habían comenzado toda la pelea.

"Sabes, podría haber sido peor" la chica de pelo rosa se encogió de hombros, al parecer sin inmutarse demasiado por todo el calvario.

"Sí, Garp y los otros en realidad fueron muy cuidadosos" Miss Grey asintió fervientemente. "Bueno… más cuidadosos que de costumbre al menos… no destruyeron ninguna pared- solo unos pocos árboles y rocas"

Ese fue el último golpe.

Kaori comenzó a gemir como si su vida dependiera de ello y las dos marines al instante dieron un paso atrás, ambas parecían un poco incómodas, pero ¿Cómo no podían entenderlo? ¡Los arboles tenían tres siglos de antigüedad! ¡Había tomado generación tras generación de cuidosos jardineros apasionados para que lucieran tan sinuosos, delicados y viejos! ¡Todo al mismo tiempo!

¡Y las piedras habían sido puestas ahí, en la misma base de las aguas termales de Kurama, por el mismo monje Onoko!

Todo perdido…

"Erm…" Miss Grey mordió con ansiedad su labio "Tal vez deberíamos dejarla… err… ¿Calmarse?"

"Kim, Hina" el hombre alto de pelo oscuro y gafas de repente pasó junto a ellas.

A pesar de sus gritos y ojos borrosos por las lágrimas, Kaori no podía evitar comenzar a sentir miedo por el aura glacial que despedía- el hombre parecía lívido. Ella no era la única inquieta: las dos marines intercambiaron una mirada un tanto preocupadas.

No paso mucho tiempo antes de que el resto de los hombres siguiera al de pelo oscuro, la mayoría bastantes descontentos, en particular el vicealmirante que parecía estar de mal humor (de lo que Kaori captó de sus quejas parecía quejarse de los piratas por otro cobarde escape).

Las dos chicas le enviaron a la recepcionista una última mirada de preocupación antes de que siguieran el paso de sus compañeros, caminado lado a lado con los otros dos chicos adolescentes

Mientras se alejaban, Kaori oyó a Miss Grey hablando con el alto adolescente, de pelo castaño.

"¿Entonces, que dijo el dueño?"

"Estamos desterrados" el chico se encogió de hombros con indiferencia

"Oooh… Wilde va a estar molesto…"

El adolescente resopló "Los siguiente días serán un sueño hecho realidad…"

Kaori seguía llorando mucho después de que los marines se fueran, se postró en el suelo, mirando lo que quedaba de los baños y preguntándose si Kurama recuperaría algún día su esplendor de antaño…

Realmente, marines y piratas eran igual de malos, destruyendo un lugar sin siquiera parecer sentirse culpables por ello— ¡Un montón de rudos y bárbaros cabezas de chorlito!

Con ese pensamiento, los ojos de la mujer se abrieron con horror y gimió: ¡la ira!

¡Acababa de sentir ira! ¡Pero pensaba que había podido librarse de ese sentimiento nocivo hace años!

Y Kaori comenzó a llorar de nuevo—todos esos años de meditación perdidos en cuestión de una hora…


¡Muchos saludos a todos y Feliz año nuevo!