One piece es de ODA SENSEI y Diary of a potato Bag de NNITW
Querido diario,
Ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que escribí una entrada con esa particular frase, entonces no voy a hacerte esperar mucho para escribirlo: ¡Aún estoy viva!
¡No! ¡No sonrías! ¡No rías! ¡No hagas nada! ¡Esto está lejos de ser tan bueno como parece! De hecho, ¡es una verdadera catástrofe! Si Wilde no estuviera vigilándome como un halcón (ha estado así desde que desperté en la enfermería), pienso que podría desmoróname y llorar con todo mi corazón sin ningún problema.
Oh, es cierto, ¿Por qué la catástrofe? Bueno, esto puede ser resumido en una simple palabra o más bien nombre: Marco.
¡EL MALDITO PIRATA ME SALVÓ LA VIDA!
No, ¡no estoy agradecida! Bueno, algo así… ¡pero ese no es el punto! El nunca debería haber pateado lejos el edificio que se derrumbaba sobre Hina, Smoker y yo. Hubiera preferido que Pennington nos hubiera rescatado y tener que soportar sus declaraciones interminables, que tener que lidiar con esto- es repugnante, tengo…. con ÉL, de todas las personas- ¡ni siquiera me atrevo a decirlo! ¡UGH!
…
¡Lo siento, soy consciente de estar usando letras mayúsculas, pero estoy tan molesta ahora mismo!
Bien, digamos esto y acabemos de una vez.
Querido diario, le debo una deuda de vida a Marco el fénix, primer comandante de los piratas de Barbablanca.
Ya lo dije. Pero como era de esperarse no me siento mejor.
¡Estoy tan enojada! Deber semejante tipo de deuda capital a alguien como él. Quiero decir, ES un pirata, ¿verdad? No es como si salvara mi vida… err- la de Hina y Smoker también, si entiende lo que quiero decir- sólo gracias a la bondad de su corazón. ¡Estoy segura que lo hizo para sacarme de quicio!
Esto es absolutamente deprimente… y una poco raro también, si piensan sobre ello: le debo mi vida a un psicópata *inserta la risa aquí*
¡Oh! ¡Es cierto! Y eso no es lo más divertido sobre nuestra desastrosa estancia en la isla Gurashia.
¡Nooooo! ¿Adivinas que pasó con las frutas del diablo? Bueno, Hina y Smoker efectivamente las recuperaron e iban de regreso para entregárselas a Pennington cuando fueron atacados por los piratas. Y en ese momento aparentemente entraron en tal pánico que la única solución que se les ocurrió para mantener los frutos seguros, era comérselos.
Todo el mundo admitió que era una medida dramática pero bastante eficaz: así los piratas nunca podrían recuperarlas. Sin embargo Wilde estaba muy enojado con ellos- aún no se han recuperado, pero cuando lo hagan probablemente tendrá unas palabras con ellos.
En cuanto a mi… oí de Wesley que Sakazuki se comporta de forma más imbécil que lo usual…
Considerando que pronto dejaré la enfermería y volveré a mis deberes mañana, estoy un poco preocupada…
Kim estaba sentada en el suelo, con las piernas cruzadas al estilo indio mientras observaba a su alrededor con curiosidad. Tal vez debería haber tenido miedo, al menos estar sorprendida, pero estaba feliz: pensó que nunca volvería a ver ese lugar de nuevo.
Nada había cambiado: las persianas entreabiertas y dos ventanas grandes cerradas para evitar que la briza de afuera entrara, las estanterías a su derecha- cinco de ellas- todas rebosante de libros, pergaminos y papeles. Frente a ella, justo en medio de las dos ventanas, el enorme escritorio donde su padre trabajaba en sus teorías, y a su izquierda, las simples mesas de trabajo dedicadas a los experimentos, con vasos de vidrio, alambiques y tubos de ensayos. Kim comprobó rápidamente por encima de su hombro y vio que detrás, como era usual, la chimenea iluminaba y el fuego rugía mientras devoraba con avidez grandes troncos.
Kim sonrió con satisfacción y agarró uno de los almohadones almacenados junto a la chimenea, tumbándose en la alfombra de espaldas y mirando al techo. Resopló con diversión ante la vista: el techo no había cambiado nada- aún estaba manchado de hollín y otras manchas más coloridas…
Err, en realidad no quería saber que había causado eso.
Había una voz molesta en el fondo de su mente, diciéndole que no era normal, que no había estado en esa habitación en años y que lógicamente no debería haber estado allí en el presente, pero Kim lo desestimó y solo disfruto el momento. Los sentimientos que este lugar le traían no habían cambiado tampoco: paz, seguridad, calidez y un poco de nostalgia también… había olvidado aquel estado de calma y apaciguo durante bastante tiempo, por lo que decidió disfrutar de ello mientras durara. No se había sentido tan feliz en años- desde que su padre había…
La puerta se abrió de repente, interrumpiendo sus cavilaciones y levantó la vista con temor. Un hombre alto entró a toda prisa con la nariz enterrada en un libro grande y bastante antiguo que sostenía en una mano, un montón de papeles garabateados en su otra mano mientras trataba de equilibrar al mismo tiempo un frasco lleno de algún tipo de líquido azul neón.
Kim sintió que su corazón saltaba en su pecho ante la vista y dio un salto, corriendo hacia él con su mayor sonrisa, aquella que no había mostrado a nadie en años.
"¡Papá!"
Tomado por sorpresa, el hombre solo tuvo tiempo para mirar antes de ser abordado por la pequeña niña pegándose con brazos y piernas alrededor de sus caderas y muslos, con la cara enterrada en su estómago. Perdió el equilibrio con un grito asustado, cayendo hacia atrás directo en su parte trasera. El libro navego sin gracia por el aire hasta aterrizar unos tres pies de distancia de ellos, los papeles volaron por todas partes y el vial de alguna manera milagrosa sobrevivió a todo ese indemne calvario.
El hombre suspiró ante la catástrofe apenas evitado, mientras hacia una mueca al mismo tiempo por el dolor de su coxis.
"¡Sorpresa!" la niña exclamó
Dos idénticos pares de ojos se encontraron. Kim y su padre, Claid Grey, científico genio y nativo Flowan, se parecían bastante: misma tez bronceada naturalmente, mismos grandes y profundos ojos marrones con reflejos verdes, misma nariz pequeña y el mismo físico delgado (aunque Kim obviamente era más pequeña, habiendo heredado los genes de tamaño de su abuela)… la único cosa que Kim no había tomando de su padre era su cabello- deliciosos rizos color chocolate que la habrían hecho lucir fabulosa y la convertirían en la más bonita de las niñas, solo si su abuela no hubiera insistido en que el pelo largo era una plaga en el entrenamiento de artes marciales, cortandoselo con regularidad como el de un niño.
La voz que regañaba se hizo más insistente, pero aun la ignoró. ¡Su padre estaba ahí! Y le sonreía- esa cálida sonrisa, suave con un dejo leve de tristeza que había extrañado tanto.
"¡Papá, te extrañe!" exclamó, todavía abrazándolo con entusiasmo.
Se rió con cariño y le revolvió el pelo "Te vi esta mañana, pequeña" dijo y gentilmente removió los brazos y las piernas a su alrededor.
Claid Grey se puso de pie y recogió sus libros, papeles y vial para ponerlos en la mesa de trabajo más cercano. Cuando él rápidamente reviso un montón de papeles sobre su escritorio, Kim se paró a su lado y miró con curiosidad las notas. Podía ver borradores, ecuaciones químicas, estructuras moleculares y un montos de notas en el familiar y minúsculo estilo de escritura de su padre, pero ni siquiera trato de leerlos- después de todo, ya sabía todo sobre la investigación de su padre.
En cambio, se concentró en su padre y se deleitó con su presencia. Todos esos años habían pasado y en realidad nunca se dio cuenta de lo mucho que lo extrañaba…
"¿Entonces porque estás aquí, cariño?" preguntó de repente mientras continuaba revisando sus notas. "Pensé que irías a entrenar con la abuela esta mañana"
Su tono era claramente distraído, aquel que a menudo usaba cuando hablaba con ella (cuando hablaba con cualquiera en realidad). Kim sintió un incómodo pellizco en su corazón, pero lo ignoró- había aceptado hace mucho, mucho tiempo, incluso antes de que entendiera el porqué, que entre ella y la investigación, la investigación venia primero. Era el camino que las cosas tomaban al ser familiar de un notorio genio y no quería decir que él la amaba menos.
La pequeña niña se encogió de hombros, ¿Por qué estaba ahí? "Quería verte, papá" dijo, eso era cierto.
El hombre tarareaba en voz baja y Kim lo miró fijamente, preguntándose si en realidad la había oído. "¿Entonces quieres ayudarme hoy?" preguntó, lanzándole una rápida sonrisa antes de volver su atención a sus papeles "Creo que he encontrado el camino, cariño, por fin"
Kim sonrió sinceramente esta vez "¡Eso es genial, papá!" dijo con entusiasmo "¡Cuéntame, cuéntame!"
Claid rió y le devolvió la sonrisa antes de tomar su mano y llevarla hacia la mesa de trabajo. "Mira esto, Kim" dijo agarrando el vial. Se agacho al nivel de ella hasta quedar en un nivel ojo a ojo, pero sus ojos no estaban en los suyos, se encontraban fijos en el líquido azul de neón en el recipiente de vidrio "Lo terminé hace una semana y lo estoy probando en ratas de laboratorio, parecen estar reaccionando perfectamente y si todo va según lo planeado, en tres semanas comenzaré con las pruebas en humanos"
Kim sonrió a su padre pero él no lo vio "Éste es el correcto, papá" dijo en voz baja "Finalmente lo lograste" Sí, era el correcto, lo recordaba claramente ahora, su sonrisa se ensancho y asintió con la cabeza "Sí, es el correcto puedo sentirlo" el susurró, su tono casi febril "Solo necesito un poco más de tiempo para asegurarme de que no tenga ningún efecto nefasto sobre el cuerpo humano y entonces le enviaré un mensaje a Dragon!" Él se rió y miró brevemente a su hija, erizando su cabello corto con bastante entusiasmado antes de levantarse.
La sonrisa de la niña al instante desapareció, reemplazada por una expresión triste "Pero, papá" dijo mientras el hombre inspeccionaba sus tubos de ensayo sobre la mesa "Nunca lograras decírselo, ¿recuerdas?"
El hombre no la miró y su sonrisa no vaciló "Pero tú lo harás por mí, verdad, ¿Kim? Mis investigaciones están a salvo contigo"
La niña pequeña asintió con la cabeza y su mano inconscientemente fue al tatuaje cubriendo su espalda "Sí, papá, están a salvo conmigo"
"Entonces puedes hacer lo correcto. Encontrarás la manera"
Kim se congelo y abrió mucho los ojos: ¿No era precisamente el asunto que le había preocupado durante las últimas semanas? ¿La fuente de todas sus dudas? La pregunta inquietante que la mantenía despierta por la noche con regularidad…
"Pero, ¿Qué es lo correcto, papá? Ya no lo sé... " Dijo en un hilo de voz.
"No te preocupes, cariño" su padre se apartó de ella para inspeccionar un vaso de precipitado al azar en otra mesa de trabajo "Encontrarás una manera, lo sé"
"Por favor papá, dime, necesito -"
"Encontrarás una forma, Kim" dijo antes de que tuviera tiempo de terminar "Sé que lo harás: me lo prometiste"
Eso parecía ser el fin de esa conversación, el fin de todo en realidad. Kim abrió los ojos con un suspiro y se encontró en un lugar por completo diferente. Miró alrededor salvajemente, examinando su entorno y tratando de ver a través de la oscuridad: camas, figuras durmientes, pequeñas ventanas redondas a través de las cuales entraba la luz de la luna…
Suspiró cuando finalmente se dio cuenta de que estaba en la enfermería, de vuelta en la nave de Garp, ni siquiera cerca de Flowa y el laboratorio de su padre.
Era solo un sueño…
Respiró lentamente para tratar de calmar sus latidos irregulares. Solo había sido un sueño, nada más, entonces ¿Por qué se sentía tan decepcionada? Descartando la sensación se giró a su otro lado y cerró los ojos de nuevo. Tenía que dormir, al día siguiente salía de la enfermería y tenía la sensación de que Sakazuki se empeñaría en hablar con ella, necesitaría todo el descanso que pudiera conseguir.
La mañana había sido tan tranquila que debería haber sabido al instante que algo iba a suceder. La joven mujer Flowan, sin embargo, estaba demasiado distraída para poner verdadera atención a lo que le rodeaba.
Había dejado la enfermería temprano esa mañana, ante la llamada de atención de las 7 am y fue directamente hacia Bogart para recibir sus instrucciones de lo que tenía a cargo ese día. La mayor parte era supervisar varias tareas alrededor de la nave - así que por las siguientes tres horas más o menos- había estado cojeando de izquierda a derecha para supervisar a los hombres que barrían, quitaban el polvo, pulían o reparaban, ayudando cuando su pie lesionado no se entrometía. Pero había una cosa que casi todo el mundo pudo notar en ella; se veía extrañamente distraída en todo lo que hacía, sólo parecía estar poniendo la mitad de su mente en ello (y una pequeña mitad de hecho).
A decir verdad, Kim no podía dejar de dar vueltas a ese extraño sueño que había tenido la noche anterior. No podía entender la razón de porque su subconsciente quería mostrarle el laboratorio de su padre, así como a su propio padre… no había soñado con él en años. Pero lo peor era que no podía deshacerse de esa inquietud, ese sentimiento de culpa, lo que era completamente ilógico. Después de todo estaba protegiendo con su mayor esfuerzo el preciado trabajo de su padre... sin embargo, últimamente estaba cuestionando todo….
Kim suspiró discretamente y negó con la cabeza mientras ponía fin a su barrido y examinó el progreso de los demás. Ahora no era el momento de preocuparse de sí misma, después de todo Hina y Smoker aún estaban en la enfermería, y estarían bastante tiempo teniendo en cuenta su lamentable estado. Era irónico- ahora que lo pensaba- que a pesar de haber tratado tan duro de protegerlos hasta el fin, de alguna forma terminaron más heridos: mientras ella había conseguido cortes desagradables, arañazos y moretones (ninguno de los cuales lucia bonitos, pero aún estaban lejos de amenazar su vida). Los dos adolescentes tenían un par de costillas rotas cada uno y sobre todo un desagradable caso de intoxicación, debido a todo el humo que habían inhalado cuando quedaron atrapados con los piratas dentro del edifico en llamas. Con todo lo que habían pasado, Wilde estaba pensando en no dejarlos salir de su enfermería por otros diez días.
La alférez Flowan negó con la cabeza, sus amigos estarían bien- doc Wilde los estaba cuidando después de todo- y deprimirse sobre el asunto no le ayudaría en nada. Tenía que concentrarse en otra cosa por ahora…
Y al igual que una polilla yendo inexorablemente a una llama, la mente de la joven de repente regresó a su último sueño. Rodó sus ojos con exasperación, sin embargo siguió la línea de sus pensamientos: también podía ver a donde la llevarían.
Ahora que pensaba en ello, la verdad era que no recordaba ese pequeño detalle de la conversación imaginaria con su padre (no el verdadero, sino el de su sueño) hablando sobre hacer contacto con Dragon. Siempre había sabido que debía ponerse en contacto con la armada revolucionaria de una manera u otra, pero no era con exactitud la cosa más fácil de hacer en este mundo, tanto más ahora que era un marine… No, definitivamente no podía correr ese riesgo. Tenía que pagar su deuda con Garp primero y entonces podía preocuparse en cómo ponerse en contacto con un revolucionario- Harriett Bloom, el propio Dragon, cualquiera estaría bien de todos modos, siempre y cuando estuviera segura de que podía confiarles la investigación de su padre.
Pero hablando de deudas de vida… ahora tenía otra…
Kim casi gimió en voz alta ante la revelación. Nunca se acostumbraría a esa idea: ¡Le debía su vida a un pirata! Sí aun estuviera viva, su abuela la habría golpeado hasta dejarla sin sentido por cometer un error tan estúpido. Y aun así, sabía que era un hecho que sus abuelos - a pesar de odiar a los piratas con pasión (¿De dónde creen que había obtenido sus prejuicios?) - hubieran querido respetar sus ideales y tradiciones Flowan, pagándole al pirata por salvarla de morir bajo una fortaleza marina colapsando.
Sin embargo, aún no sabía para nada si trataría de pagarle al pirata, o sí simplemente lo ignoraría por completo y atendería asuntos más importantes primero.
Se inclinaba fuertemente hacia la segunda opción, pero la cuestión la dejaba abierta por ahora… lo decidiría cuando terminará de pagar su deuda con Garp y cumpliera con su promesa a su padre.
"Alférez Grey" una voz profundo de repente llamó desde atrás.
Kim se dio vuelta y apenas reprimió una mueca al ver quien exactamente la llamaba "Contraalmirante Sakazuki" saludó al hombre cuando se paró justo en frente, se armó de valor previniendo la embestida.
Así como siempre lo había sido, su rostro estaba sumido en las sombras gracias al efecto combinado de su gorra y capucha (comenzaba a sospechar que tenía algo que ocultar… o simplemente era astuto). Generalmente no se impresionaba por tipos del estilo "altos y oscuros", pero era parte del genio del hombre, tan deformado como podía ser, de alguna manera se las arreglaba para hacerlo y perfectamente: hacerte sentir su mirada sin mostrar sus ojos o incluso elevar su voz en lo más mínimo… o al menos ella nunca lo había visto levantar su voz antes.
Pero al parecer, eso fue hasta ahora, pues de alguna manera debió lograr molestarlo lo suficiente para que perdiera el control de su voz y no fuese capaz de disimular la ira de sus movimientos. Antes de tener incluso tiempo para prepararse, empujó un periódico debajo de su nariz.
"¿Ehh… sí, señor?" La joven dijo con cautela. No le gustaba el hombre, pero no quería provocarlo tampoco pues estaba en la cuerda floja.
"Los titulares, Grey, lee los titulares" dijo el contraalmirante, apenas reprimiendo la furia filtrándose a través de cada palabra.
Desconcertada, la nativa Flowan hizo lo que le dijo y sus ojos se abrieron sorprendidos cuando se dio cuenta con exactitud, cuál tema el periódico había elegido para su portada.
La mitad de la página estaba ocupada por una gran foto de la fortaleza marina de Gurashia, desmoronándose mientras las llamas se filtraban en su fachada a través de las ventanas rotas. Eso en sí mismo ya habría sido bastante dramático, pero no era todo, no. El camarógrafo -un bastardo suertudo- había conseguido tomar la foto justo en el momento en que se podía ver a Marco, en medio de su forma fénix, volando/saltando hacia el edificio, sus brazos cubiertos con llamas azules tan largas y anchas que parecían enormes alas.
Por doloroso que fuera admitirlo, era una fotografía increíblemente hermosa.
Sin embargo, un análisis rápido del contenido del artículo le confirmó que el objetivo del mismo no estaba dedicado exclusivamente al tremendo poder de los piratas. No, en realidad, la fotografía era solo para remarcar el hecho de que -después de innumerables peleas- los marines habían dejado huir a los piratas… incluso se nombró a los heridos con bastante precisión, y entre la lista aparéntenme interminable de marines heridos, su propio nombre estaba escrito muy claramente- ¨Alférez Kim Grey¨.
Oh, podía ver a donde iba todo esto….
"Eso no es todo, Grey" Sakazuki se burló de ella "Echa un vistazo a la página siguiente"
Intrigada, Kim pasó de página y palideció. Oh… y después del desastre contra los piratas, venia el desastre de las frutas del diablo. El articulo detallaba claramente el fracaso de los equipos marines en su intento de proteger las preciosas frutas y como dejaron que invaluables poderes fueran adquiridos por dos simple aprendices.
La joven frunció el ceño con disgusto, ¿Qué tipo de periódico era ese? ¿Quién demonios creían ser? ¡La próxima vez agarraría al pomposo idiota que había escrito semejante artículo estúpido y se aseguraría de hacerlo luchar con Marco en su lugar! ¿Y meros aprendices? Smoker y Hina podían ser jóvenes, ¡Pero eran brillantes! ¡Irían a la academia y no tenía dudas de que se convertirían en grandes oficiales! ¡Fueron aceptados en la tripulación de Garp, por el amor de Dios!
"Grey, ¿Qué es lo que tienes que decir de esto?" Sakazuki interrumpió abruptamente su creciente enojo interior.
Lo miró con curiosidad "Bueno ese estúpido periodista obviamente no tiene idea de lo que está hablando" se encogió de hombros "Sólo estaba en el lugar correcto en el momento adecuado y decidió aprovechar la oportunidad para llegar a primera plana. En cuando a su relato de como supuestamente sucedieron las luchas, todavía no he tenido tiempo de leerlas, pero estoy segura de que son solo un montón de-"
"No estoy hablando de eso, Grey" Sakazuki espetó, interrumpiéndola rudamente "¡Simplemente uso el periódico como una ilustración para aclarar un punto con la esperanza de que finalmente puedas metértelo en tu cabeza! ¿Entonces lo entiendes?"
Kim se quedó en silencio por un segundo "No, me temo que no lo entiendo, señor" dijo en voz baja. De alguna manera, en realidad no tenía idea de que ¨punto¨ estaba tratando de hacerle entender, pero no podía ser bueno para ella.
"Por supuesto que no" el contraalmirante gimió con fastidio.
Kim frunció el ceño, pero no replicó. No podía decir nada incluso cuando estaba siendo increíblemente grosero y no quería nada más que ponerlo en su lugar- era su superior después de todo.
"Grey" dijo con exagerada paciencia, aunque la cólera aún era fácilmente perceptible es su tono "Esto es la prueba publica de tu incompetencia: tus fracasos en la captura de Marco a pesar de todas las ocasiones que has tenido, el hecho de fallar la misión que se te asignó, de proteger las frutas del diablo a toda costa…"
La joven Flowan se erizó de indignación y enderezó su espalda con orgullo "He sido un marine sólo un par de meses, señor" dijo secamente "Estoy haciendo lo mejor que puedo-"
"Bueno, obviamente lo mejor que puedes hacer esta muy lejos de ser suficiente" su tono se había vuelto asquerosamente dulce. Por un segundo, Kim se sintió aterrorizada y lo demostró claramente en su rostro, antes de reinar en sus emociones y calmar su frenético corazón. No le gustaba el rumbo que estaba tomando esta conversación. Al parecer volviéndose consciente de que todos los marines alrededor habían interrumpido sus tareas para mirarlos, Sakazuki dio unos pasos hasta situarse muy cerca de ella, elevándose sobre la mujer menuda. "O talvez estas haciendo lo mejor precisamente para asegurarte de fallar una y otra vez, en nuestras misiones" dijo bajando la voz para que fuera la única capaz de escucharlo.
Kim se echó hacia atrás, perdiendo el control sobre su instinto primitivo "Señor, yo nunca-" pero una vez más el oficial la interrumpió tomando su brazo y bruscamente la atrajo cerca de él- demasiado cerca.
Kim estaba sintiendo nauseas ahora, más asustaba de lo que nunca había estado antes.
"Yo sé quién eres, Grey" susurró en voz oscura e increíblemente amenazante "Sé quién eres realmente y lo que el traidor de tu padre ha hecho".
Oh, Dios… esto no es bueno, esto es muy, muy malo.
"Alférez Grey" era un marine - a pocos pies de ellos- quien la había llamado, lo reconoció como Ericsson del club de poquér "Necesitamos su supervisión para esta parte de las reparaciones"
Kim asintió con la cabeza, agradeciendo la distracción que le había otorgado y se volvió hacia el contraalmirante que se cernía sobre ella "Creo que hemos terminado aquí, señor" dijo fría y respetuosamente pero con suficiente autoridad en su propia voz; ni siquiera habría esperado sonar tan segura cuando en su interior se encontraba al borde del evidente pánico, pero al parecer era capaz de fanfarronear cuando más lo necesitaba.
Sin esperar su orden de despido, se volvió dirigiéndose a la parte distante del pasillo donde estaban siendo reparadas las paredes (Si, Garp de nuevo).
"Recuerda, alférez Grey" dijo Sakazuki detrás de ella "Sólo estas a un percance de distancia de ser denunciada con los oficiales superiores. Ten mucho cuidado"
Kim se dio la vuelta y asintió, saludándolo como era el protocolo especificado, antes de darse vuelta e irse.
No sabía si estar furiosa, o asustada hasta el punto de correr por su vida. El astuto, asqueroso y repugnante hijo de puta la había amenazado en frente de todos los marines: para cualquier persona que no hubiese oído lo que había susurrado sobre ella y su padre, las últimas palabras podrían haberse oído como una advertencia amistosa, aunque un poco enojada. Nada inusual viniendo de un alto oficial hacia su subordinando que había fallado como lo había hecho. Pero sabía cuál era el verdadero significado de sus palabras y no le gustaban en lo más mínimo.
Traducido, su amenaza era clara: Si le daba la oportunidad, la enviaría directamente a Impel Down.
Saludos! ;)
