One piece es de oda sensei y Diary of a potato bag de NNITW.
Querido diario,
He sido un marine por tres meses ahora. Como pasa el tiempo…
Aunque, si lo piensas bien, en definitiva tres meses no es tanto tiempo. Aun así, tantas cosas han sucedido que tengo la impresión de haber dejado Flowan hace siglos. Todos mis encuentros con los piratas de Barbablanca parecen ser nada más que un mal sueño, aunque sé mejor que nadie cuan reales fueron- desearía que no lo fueran.
Afortunadamente, ha pasado bastante tiempo desde que lo he visto a él.
Y espero que continúe así.
¡Pero no pensemos en asuntos deprimentes! Hoy llegaremos a la isla Iruda y atacaremos directamente a la tripulación de piratas que han estado aterrorizando a la población allí. Oí toda la historia de Bogart ayer en la cena (de forma excepcional estaba comiendo en la galera con los hombres, en lugar de comer en la zona de oficiales) y no era para nada agradable: los piratas, llamados piratas de la selva, tienen la reputación de ser particularmente crueles y no dudar en matar a inocentes si se les da la gana. Llegaron a la isla hace apenas un mes y sin problemas aniquilaron la guarnición marine allí, tomaron la fortaleza y establecieron sus sedes mientras, no solo saquearon todos los pueblos y ciudades, sino que también islas vecinas y archipiélagos.
El equipo de cuatro vicealmirantes sigue siendo estando presente (y parece que va a durar por un tiempo), las élites de los cuatro equipos atacaran a los piratas de la selva juntos. Tan famosos como esos piratas puedan ser, con el efecto sorpresa y las fuerzas combinadas de los cuatro equipos especializados en cazar piratas, no tendrán muchas posibilidades.
En cuanto a mí, en realidad no necesito preocuparme por que hoy estaré en el equipo de ¨limpieza¨, gracias a las ¨recomendaciones¨ de Wilde. Eso significa que vamos a realizar tareas serviles que los equipos de ataque no tienen tiempo de hacer: recopilar información (he dicho antes y lo diré otra vez: los MCIS son un montón de imbéciles incompetentes), ponerle las esposas a delincuentes inconscientes, tranquilizar a los civiles, responder a todas las preguntas, bla, bla, bla...
En cualquier otras circunstancias, habría estado muy feliz de estar en este equipo: no seré el oficial de más alto rango así que no estaré a cargo de nada, sin tener que dar ni una simple orden, además estaré tan lejos de las peleas como pudiera estar (Y tan lejos de los piratas como pudiera estar- ¡Roger, odio a los piratas!), pero permíteme subrayar ¨en otras circunstancias¨.
Dos detalles particulares estropean todo.
En primer lugar, estoy en el equipo de Sakazuki, una maravilla. No, eso salió mal. No es una maravilla que me pidiera en su equipo, porque después de todo, él esta decido a atraparme. Solo estoy increíblemente sorprendida de que se ofreciera de voluntario para hacerse cargo de la ¨ limpieza¨, que usualmente era dejado a los alféreces y marines menores (y como tal, algo totalmente indigno de sus oh- tan-superiores-habilidades)… pero bueno, dijo que estaría vigilándome y desde que Wilde se aseguró de que no ayudara, si realmente quiere mantenerme vigilada no tenía otra opción. Así que supongo que desde ese punto de vista no es tan sorprendente.
¿O estoy siendo demasiado paranoica? Aun es una posibilidad…
Cualquier opción que sea, no quiero pensar en eso ahora mismo.
Segundo *redoble de tambores por favor, porque estoy segura que no esperabas esto* los piratas de Barbablanca están ahí también. Aunque no debería preocuparme, es una de las ventajas de estar en el equipo de limpieza: pensándolo seriamente podría pedir estar en ahi más a menudo. Pero el hecho de saber que se encuentran en algún lado en la misma isla deprime mi estado de ánimo. Imagínate. ¿Por qué están aquí? Ni siquiera los vicealmirantes tienen alguna idea (¿ves? MCIS: idiotas incompetentes), pero la isla es lo bastante grande para que las posibilidades de encontrarlos sean insignificantes. Esperemos que los equipos de combate no deban tratar con ambas tripulaciones piratas al mismo tiempo, porque tendríamos serios problemas…
Sin embargo, realmente no puedo imaginar a los piratas de Barbablanca aliándose con un equipo como el de la selva. Incluso Wilde está de acuerdo conmigo… pero, todos son piratas y los piratas son capaces de casi cualquier cosa. ¿Y porque vinieron aquí de todas formas si no eran amigos de los piratas de la selva?
¡Argh! ¡Me está doliendo la cabeza de nuevo! ¡Estúpidos piratas! ¿Y por qué si quiera estoy molestándome con esto cuando no voy a tratar con ellos de todos modos? ¡Que estúpida soy! Lo importante es tener que lidiar con Sakazuki toda la tarde.
Puedo tener el apoyo de Garp y Wilde, pero el gobierno es lo suficientemente tiránico para encarcelarme y ejecutarme ante cualquier amenaza, tan pronto tengan la más mínima evidencia.
Sakazuki no necesitaría mucho para enviarme a Impel Down y famoso vicealmirante o no, medico genio o no, no sería libre por mucho tiempo…
¿Entonces qué hago? La respuesta parecía bastante simple: relucir mi mejor comportamiento y rezar para que no suceda nada que pueda darle a Sakazuki la oportunidad de arrestarme
…
Sip, necesito un milagro
Kim seguía obedientemente a Sakazuki cuando guiaba a su grupo a través de la muralla medio destruida que rodeaba la fortaleza. El grupo de marines, compuesto de 20 hombres (bueno 18 hombres, un adolescente y una mujer si quieres ser más específico), miraron a su alrededor con los ojos abiertos como platos al ver el lamentable estado de los edificios y también de los campos de entrenamiento, después del pueblo casi abandonado que habían atravesado hace solo unos dos minutos.
La joven alférez no había dicho una sola palabra desde que dejó la nave de Garp. Al principio, había decidido permanecer en silencio para no llamar innecesariamente la atención de Sakazuki, ahora estaba demasiado aturdida por lo que veía y no hubiera sido capaz de hablar. No es que los otros marines de su grupo estuvieran mejor… incluso Smoker a su lado quedó atónito en silencio.
Cuando el grupo avanzó a través de los campos de entrenamiento deslizándose entre los cráteres de varios tamaños, llegaron a ver mejor los daños hechos a la fortaleza marine. Por un segundo, Kim recordó a Gurashia, preguntándose su así era como la fortaleza se veía después de las explosiones y el fuego… la mitad del edificio en frente de ellos estaba reducido a una montaña de rocas dentadas y ennegrecidas, con una pieza media quemada de muebles tirados aquí y allá, mientras que la otra mitad, aun de pie (aunque un poco miserable viendo los impactos de balas, los rastros de fuego y la pintura blanca astillada que permanecía en ciertos lugares) era bastante visible que estaba a punto de colapsar en cualquier minuto.
Era probablemente la razón de porque los 4 equipos de ataque estaban de pie a una distancia segura del lugar, Kim razonó. Tan pronto como los vio, Pennington al instante marchó hacia ellos, con su gran capa ondeando detrás de él (como lo hacía, la joven no tenía idea teniendo en cuenta que no había una pizca de viento) y su aura exudaba la habitual sensación sobre teatral que hacía a Kim querer darse la vuelta y salir corriendo. Saludó a Sakazuki respetuosamente y los marines detrás del contralmirante al instante saludaron al comodoro de vuelta- Sakazuki permaneció inmóvil.
"Contraalmirante Sakazuki, señor" Pennington declaró excesivamente alto "No hay rastros de los piratas en la base, pero encontramos evidencias que parecen indicar que habían establecido sus cuarteles aquí por un tiempo antes de irse, al parecer uno o dos días atrás. Se ha rastreado su olor y las pistas de la izquierda llevan directo a las montañas. ¿Solicito permiso para seguir a los piratas?"
Sakazuki asintió con rapidez "Contacta a los vicealmirantes de inmediato para reportar la situación. Las naves del Vicealmirante Comil y John Giant están en el otro lado de la isla: solicita equipos adicionales para rodear a los piratas y atacarlos desde el frente opuesto"
"¡Sí, señor!" Pennington finalmente bajo su saludo.
Justo antes de que se diera vuelta, Kim claramente vio que le envió una amplia sonrisa orgullosa en su dirección y al instante se agachó detrás de Smoker, por una vez agradecida de su pequeño tamaño- Sakazuki la despreciaba lo suficiente, no quería que la acusara de seducir a los oficiales al mando además de todo lo demás. Cuando se asomó por encima del hombro de su amigo de pelo gris, se sintió aliviada de ver al comodoro ir de regreso a su propio equipo y llamando al marine responsable de las comunicaciones.
Cuando los cuatro equipos de ataque esperaban nuevas órdenes de sus respectivos vicealmirantes, el contraalmirante se volvió a su propio equipo. Kim no podía ver su rostro, pero podría haber jurado que vio una sonrisa un tanto preocupante estirando sus labios ligeramente- a pesar de que las sombras de su gorra y capucha combinada con su propia paranoia podría haberla engañado.
"Entramos" Sakazuki anunció. Las mandíbulas de varios marines golpearon el piso y Kim, quien realmente no esperaba algo como eso, miraba con una expresión impasible. "Buscaremos en lo que queda del edificio rastros de los piratas, o indicios de sus asuntos allí, cualquier cosa que pueda ayudar a los equipos que lucharan contra ellos"
Por un segundo, los marines enfrente de él se quedaron mirando, algunos con terror el edificio medio demolido donde se suponía que debían entrar y ninguno movió un musculo "¡AHORA!" Sakazuki de repente ladró, haciéndole saltar del susto.
El pequeño grupo de marines al instante corrió hacia el edificio con Sakazuki síguenoslos de cerca.
"¿De verdad quiere que vayamos allá?" Smoker murmuró, sus cejas surcando ominosamente mientras sus manos se apretaron a su rifle (no era muy bueno que se confiara solamente en sus nuevos poderes, a pesar de que ciertamente aprendía rápido).
Kim lanzó una rápida mirada para ver que el contralmirante estaba siguiéndolos "Al parecer tiene la intención de asegurarse de que lo hagamos" susurró sombríamente hacia atrás "Haz todo lo que puedas para evitar tocar las cosas: el menor movimiento podría causar que todo se derrumbe…"
"Bueno, ¿no es eso bueno?" Smoker resopló con sarcasmo
"Smoker mi amigo fue un placer conocerte" Kim dijo secamente mientras los hombres delante ellos entraban lentamente al edificio por un puerta volada.
"Igualmente"
"Dispérsense" Sakazuki ordenó en voz alta cuando cada uno de ellos estuvo dentro del edificio. Los marines saludaron a su oficial con rigidez antes de separarse en grupo pequeños e irse en su propia dirección. Kim y Smoker empezaron a dirigirse hacia un pequeño pasillo hacia la izquierda cuando Sakazuki se volvió hacia ellos- hacia Kim "Te estaré vigilando, Grey"
Kim se estremeció ante la amenaza apenas oculta y frunció el ceño en gran media para oculta su miedo.
Se estaba poniendo un poco repetitivo ¿no es así?, comentó un hilo de voz sarcástica arrestando las palabras en la parte posterior de su cabeza.
Tal vez era el conocimiento de que tenía a Garp y Wilde respaldándola, pero no se sentía tan asustada (ni siquiera cerca de tan asustada) como se había sentido cuando lo había visto con Hina y Smoker… Aún tenía miedo- su vida estaba en línea después de todo, su vida y mucho más- pero su orgullo no dejaba que sus constantes miradas sospechosas pudieran disuadirla. Así que se volteó para encararlo plenamente, con la espalda recta y la barbilla alzada con orgullo y lo saludó.
"Sé que lo hará, señor" respondió, teniendo cuidado en mantener su expresión en blanco. Era pura bravuconería, lo sabía, porque no se sentía ni la mitad de segura de lo que pretendía estar.
La sonrisa de Sakazuki era claramente visible ahora y abiertamente burlona, como si supiera lo que realmente había detrás de su rostro imperturbable. Después de dejar una breve pero bastante siniestra sonrisa, se dio vuelta y desapareció en un pasillo medio colapsado cercano. Atraída como un imán, Kim no pudo apartar sus ojos mientras se alejaba, su capa blanca claramente visible a pesar de la oscuridad, la palabra ¨justicia¨ en su espalda mirándola amenazadoramente.
Justicia…
La joven Flowan se estremeció y su propia chaqueta de oficial pareció de repente curiosamente pesada en sus hombros. Hubo un breve silencio mientras jugaba con el dobladillo de las mangas inconscientemente, hasta que Smoker interrumpió su trance preocupado.
"¿Cuál es su problema?" el adolecente finalmente gimió, mascado su cigarro con renovado ardor cuando el sonido de los paso de Sakazuki finalmente se desvaneció.
Solo lo usual…. Kim se encogió de hombros en su lugar "¿Quién sabe?"
Smoker le lanzo una mirada de no creerle, pero no presionó en el asunto y siguieron caminando sin prisa por el pasillo, inspeccionado una habitación tras otra sin encontrar nada.
El proceso era largo y tedioso, prolongado por el pie lesionado de Kim, gracias al yeso de Wilde no necesitaba una muleta, pero todavía debía tener cuidado y los pasillos sembrados de trozos de metal y hormigón desaceleraron su avance considerablemente. No tardaron mucho en encontrar un patrón para inspección las habitaciones: Smoker iba primero y le decía a Kim lo que había encontrado y ella seguía caminando a su propio ritmo.
"Esto es ridículo" finamente Smoker murmuro exasperado, después de inspeccionar rápidamente otra habitación perfecta sin interés.
Cerró la puerta y una ominosa grieta sonó haciéndoles apartarse hacia el lado. Dieron un paso atrás justo a tiempo para evitar la puerta con las bisagras rotas que debido a la fuera del impacto se vino abajo.
Kim levantó una ceja sin sorprenderse en realidad por el temperamento de su amigo, pero aun desaprobándolo. Si continuaba así, tendrían suerte si la mitad de la fortaleza que aún permanecia de sus pie, no se derrumbaba en sus cabezas en los próximos cinco minutos. Sin embargo el adolescente ignoró su mirada.
"No hay absolutamente nada aquí" gruño cuando pisoteó hacia la siguiente puerta que resulto ser una habitaron tan vacía como las otras al abrirla; dejó la puerta abierta en esa ocasión "Como si los piratas fueran tan estúpidos para dejar cualquier tipo de documentos importantes aquí"
Miró a su alrededor mientras buscaba la siguiente puerta, antes de volverse a su amiga con una mirada de asombro en su rostro "¿Incluso tienen documentos los piratas?"
Las cejas de Kim se elevaron ligeramente en confusión "¿Documentos?" repitió "Documentos… ¿Cómo qué?"
"Ya sabes cómo Wilde tiene todas esas carpetas llenas de información sobre nuestros objetivos" Smoker se encogió de hombros, levantando su rifle para dejarlo descansar casualmente en su hombro "Escuche de Bogart que los vicealmirantes esperaban encontrar algo como eso aquí"
"Quieres decir cuáles serían sus objetivos, islas que planean atacar, ¿cosas como esas?" Kim frunció el ceño ligeramente y cuando Smoker asintió, ella resopló y sacudió la cabeza "Por lo que he oído de esa tripulación de la selva, realmente no parecen del tipo que se molestaría con papeles" miró sospechosamente una gran lámpara de neón colgando del techo, amenazando con caer sobre sus cabezas "Unos pocos mapas en su nave a lo sumo, ¿pero montones de documentos?"
"¿Montones de documentos como estos?"
Kim se volvió y vio que Smoker había abierto otra puerta a su izquierda y estaba mirando dentro de una habitación iluminada por el sol de media tarde. Se apresuró a cojear hasta él y se asomó para ver una habitación grande con varios escritorios, estantes y papeles que cubrían el suelo.
"Los archivos de la fortaleza" dijo la joven.
"Tal vez los piratas dejaron algo aquí" Smoker comentó con un encogimiento de hombros.
"Deberíamos revisar los documentos. Los piratas tuvieron acceso a todo eso y obviamente revisaron los archivos almacenados aquí. Podrían usar esa información en nuestra contra en las próximas batallas"
Smoker resopló y apretó los dientes alrrededor de su cigarro "No voy a leer nada" dijo con indignación "Odio leer"
Kim rodó los ojos "Esta bien, está bien, deja al ratón de biblioteca ocuparse de todo '¿Por qué no?" resopló " Los revisaré con rapidez, entonces"
"Si, haz eso y continuaré revisando el resto" Smoker ya se estaba alejando "Si encuentro algo interesante volveré"
Cuando su amigo adolescente se alejó, Kim entró en los archivos y rápidamente evaluó el estado de la habitación. Estaba visiblemente saqueada, pero sí buscaban algo específico o simplemente destruyeron el lugar, era difícil saberlo: los escritorios estaban dados vuelta, unos estantes habían sido arrojados al suelo y su contenido se pudría en los charcos creados por las cañerías destruidas.
Kim recogió un libro y lo inspeccionó, solo para suspirar cuando se dio cuenta de que estaba arruinado-al igual que probablemente casi la totalidad de los materiales en la habitación.
"¡Oy, girlie!"
La joven se dio vuelta y miro frenéticamente a través de la habitación, con el corazón latiendo rápido y los ojos muy abiertos en asombro. Esa voz, conocía esa voz – la conocía demasiado bien. Pero él no podía estar aquí, no podía estar aquí. Con todos los marines alrededor de la fortaleza debería haber escuchado algún tipo de alarma…
Lentamente se calmó y se dio cuenta que aún estaba sola en la habitación, y que Marco el Fénix no estaba al acecho.
Estoy teniendo alucinaciones ahora…
Puso el libro empapado sobre el escritorio y se masajeo las sienes con la punta de los dedos. Sintió que venía un dolor de cabeza. Sus ojos se cerraron lentamente y se concentró en inhalar y exhalar profundamente.
Quizás el estrés la estaba superando. O su paranoia finalmente estaba volviéndola loca y ahora imaginaba cosas…
"¡Girlie, por aquí!"
Los ojos de Kim se abrieron de golpe y miró a su alrededor de nuevo, con más calma esta vez. Pero la habitación todavía estaba vacía.
"Roger me ayude" murmuró "Por fin me he vuelto loca…"
La voz de Marco rió y miró duramente la pared del frente (era mejor que mirar a la nada, ¿verdad?) "¡Cállate, voz de Marco!" espetó ella. "No te estoy escuchando" No solo Marco esta vez, sino que también podría haber jurado que escuchó otros hombres riendo.
"La voz de Marco" repitió un hombre "¡Eso es gracioso!"
"No estas escuchando voces, girlie" Marco insistió, su voz sosteniendo un tinte de exasperación esta vez "Mira hacia abajo sobre la mesa"
Kim frunció el ceño y aunque no quería hacer nada más que exactamente lo contrario de lo que él le decía, sus ojos instintivamente bajaron hacia donde le dijo. Inmediatamente… lo vio.
"¡GWAH!" Saltó hacia atrás, tropezando en con una estantería y cayo de plano sobre su espalda en medio de los libros. Su cabeza chocó contra algo duro y casi pierde la conciencia.
"Girlie, ¿estás bien?"
Kim lentamente levanto la cabeza y gimió de dolor, disparando una mano para aplastar la parte de atrás de su cráneo. El mundo parecía estar girando locamente a su alrededor como un trompo y la hizo sentir horriblemente mareada.
"Marco, ¿estás seguro que es una buena idea?" una voz, aun masculina, pero más joven esta vez, preguntó ansiosamente. "Es un marine y en el estado en que estamos ahora..."
"No te preocupes Fillie" Marco replicó, "Oy, Girlie, no te desmayes ahora"
"No me voy a desmayar, idiota" Kim disparó de vuelta – aunque sus palabras salieron mucho más lentas de lo que le hubiera gustado.
Después de unos segundos cuando el dolor remitió un poco, se incorporó lentamente, apoyando los codos para empujar la parte superior de su cuerpo hacia arriba. Aunque la visión que la saludo casi la hace desmayarse…
Estaba viendo un pequeño Marco, apenas del tamaño de su mano, de pie sobre su rodilla derecha y mirándola con atención – y aunque era demasiado pequeño para ver claramente la expresión de su cara, parecía un poco preocupado.
"Realmente me estoy volviendo loca" murmuró mientras miraba con horror al comandante fénix de cuatro pulgadas de alto. "Esto es incluso peor que escuchar voces…"
Marco dejo escapar un baja risita "Estas mejor, bien" dijo "Tuvimos suerte que fueras tu quien nos encontrará, girlie"
"¿Nos?" Kim repitió.
Creyó ver a Marco enviarle una rápida sonrisa antes de que sus brazos se iluminaran con fuego azul y saltará de su rodilla, aterrizando en el escritorio detrás. Notó entonces a los cuatro hombres pequeños de pie junto a él mirándola… todos eran una mini-versión de los piratas que ya había visto antes: mini-Schmurf, mini-Smile, mini-Thatch… Err, no, no conocía al último pero si lo había visto.
Se estremeció de pies a cabeza con pavor. Se veían preocupantemente como los pequeños demonios que sugerían a las personas hacer cosas malas en los libros de historietas, que solía leer cuando era más joven.
"Como si uno de ellos no fuera suficiente" se quejó en voz baja, pasando una mano cansamente por su cara.
"Oy, girlie, quédate con nosotros" la voz de Marco resucitó.
Kim los miró con cautela, sin molestarse en levantarse de su precaria silla en la estantería cuando observó a los cinco piratas en miniatura, con una expresión agotada y resignada. La vista obviamente era bastante lamentable para hacer reír a los piratas divertidamente.
"Hey, girlie" Thatch llegó a estar al lado de Marco agitando la mano en un saludo "Cuanto tiempo sin verte"
"Hey" Kim respondió. Se sentía… bastante insensible. "Así que, erm… ¿Qué están haciendo aquí?"
Mini-Marco, mini-Thatch, mini-Schmurf y mini-Smiley instantáneamente voltearon hacia el último mini-pirata quien se encogió avergonzado.
"Indiana, el capitán de los piratas de la selva, nos atrapó gracias a Fillie" explicó Marco, sonando inusualmente malhumorado.
Mini-Schmurf resopló ruidosamente mientras mini-Smile cruzó los brazos sobre su pecho "¡Hemos sido jodidos como novatos!" éste último gruño.
Kim hizo una mueca ante el lenguaje pero no se atrevió a comentar sobre el mismo – si iban a ser los demonios que la seguirían por el resto de su vida, no quería empezar mal.
La amargura en la voz del mini-Smiley sin embargo la había reanimado y frunció el ceño ligeramente.
"Espera… ¿Los piratas de la selva?" ella dijo, sentándose por completo, mientras el pirata llamado Fillie se disculpaba sin cesar. Kim se puso de pie, pero no permaneció en esa posición y se agachó frente al escritorio para estar al mismo nivel con los mini-piratas.
"Sip" Thatch asintió y se metió las manos en los bolsillos del traje blanco. "Se suponía que nosotros los cuidaríamos, pero no sabíamos que su capitán tenía un poder de fruta del diablo"
"Él nos encogió" Marco concluyó mientras se sentaba en el borde del escritorio frente a Kim, sus largas piernas colgando.
"Él los encogió" repitió Kim
"Y hemos estado atrapados aquí durante dos días"
Y de repente sentía como si hubiera sido liberada después de semanas y semanas de pesadas cargas, día y noche. Toda la tensiónfue drenada de sus hombros y suspiró de alivio.
No estoy loca…
Fue entonces cuando se dio cuenta, de que estaba mirando a Marco -y otros cuatro piratas también, pero como no los conocía exactamente, no importaban- y que el todo poderoso, mundano e infame comandante fénix, había sido encogido a un tamaño menor que el de un enano.
Y se echó a reír.
Hubo un largo silencio, o más bien un silencio por parte de los piratas quienes miraron a la nativa Flowan mientras se partía de la risa. Marco obviamente no apreció mucho su risa porque saltó a sus pies y cruzó los brazos sobre su pecho. La joven alférez no necesitaba verlo para saber que había fruncido el ceño—podía sentirlo.
"¿Se está riendo de nosotros?" el joven pirata llamado Fillie preguntó con incredulidad.
"Oy, girlie" Marco llamó.
"¡Deja de reír, yo!" mini-Schmurf blandió un puño en el aire. Kim no tenía ninguna duda de que si hubiera estado en su tamaño normal, al ponerlo frente a su cara el efecto hubiera sido mucho más intimidante, pero en su estado actual sólo le hizo reír más (hasta el punto de que lagrimas corrían ahora por sus mejillas).
"Son los terribles piratas de Barbablanca para ti" Thatch resopló y se frotó la parte posterior de la cabeza con un suspiro.
"Malditos piratas ridículos de Barbablanca querrás decir" Smiley gruño.
"Bien, bien" Kim se levantó y trató de calmar su risa, usando las mangas de su chaqueta para limpiar sus mejillas. Cuando estaba respirando normalmente volvió a mirar a los piratas. "Lo siento, eso no fue muy agradable"
No le molestó en absoluto disculparse sinceramente con piratas: era la primera vez que reía tanto desde lo que parecía una eternidad y sintió que les debía mucho… Y tal vez después de todo, no debería haberlos molestado – su buen ánimo sofocaba todos los sentimientos negativos en este momento.
"Buena chica" Thatch asintió con la cabeza.
Y adiós a su buen humor…
"Tengo un nombre" frunció el ceño ante los cinco piratas en miniatura que estaban riéndose de ella. "Y no es girlie, no es chica y sin duda no es preciosa. ¿Por qué a los hombres les cuesta tanto entenderlo?"
"No te preocupes, girlie" Marco sonrió posando las manos en sus caderas con sus pies separados y sacando orgullosamente su pecho tatuado – la viva imagen de confianza a pesar de su reducido tamaño. "Siempre serás nuestra girlie"
Dicha girlie rodó los ojos. Sip, su buen humor definitivamente se había ido.
"Entonces, ¿Cómo estas girlie?" Marco preguntó de repente "La última vez que te vi, no estabas en una situación muy brillante"
La última vez que me vio… Oh, cierto, Isla Gurashia… Oh. Correcto.
Ese fue el momento en que la salvó -y a Smoker y Hina- de quedar aplastados bajo el edificio colapsando de la fortaleza marina. Y ahora le debía su vida a un pirata. Era innecesario decir que el recuerdo no ayudaba en nada a su estado de ánimo.
"Oí que es gracias a ti, que mis amigos y yo salimos con vida"
"Oh-ho, ¿has oído eso?"
Ni siquiera tenía que mirarlo para saber que su rostro lucia ya aquella sonrisa de suficiencia que había visto tantas veces. Solo oír su voz la irritaba lo suficiente para decidir no contestarle y darse la vuelta, dirigiéndose a la salida. No había nada en la habitación de todos modos y no tenía paciencia para tratar con los piratas en este momento.
"Oh, ya se va" Thatch dijo, su propia sonrisa tan evidente como la de su compañero comandante. "Creo que la ofendimos en algún momento…"
"¡Sí, y hasta nunca demonios!"
"¡Nos vemos en la siguiente isla, yo!"
Kim se quedó inmóvil en la puerta, pero no fue a causa de los insultos que los piratas lanzaban en su contra. Su naturaleza Flowan estaba sosteniéndose en su espalda: podía huir, pero no resolvería el problema de su deuda de vida. ¿Qué haría al respecto? Estaba furiosa simplemente al pensar que le debía algo a un pirata y estaba muy tentada a ignóralo, pero al mismo tiempo no se atrevía a pasar por alto una tradición tan importante de su isla natal.
"Oy, girlie" Marco llamó a sus espaldas. "No envíes a tus oficiales por el momento. Aun debemos conseguir revertir el truco que Indiana nos jugó"
"¡Si, queremos nuestro tamaño normal de vuelta, yo!"
"¡No voy a quedarme como un maldito enano toda mi vida!"
"Smiley, por el amor de Roger, ¿puedes decir una sentencia normal de vez en cuando?"
La alférez marine solo volvió la cabeza lo suficiente para ver a los cinco piratas en miniatura de pie de un lado al otro en el escritorio mirándola (o suponía que la miraban, no podía verlo realmente…) Tenia que admitirlo: con su tamaño actual, a pesar de tener habilidades sobrehumanas no tenían ninguna oportunidad.
Sin embargo, esto podía ser la única oportunidad de deshacerse definitivamente de Sakazuki y su constante vigilancia. Después de todo, si le entregaba dos comandantes de la tripulación de Barbablanca en bandeja de plata, no podría acusarla de fomentar una revolución contra el gobierno mundial… de hecho, nadie podría acusarla. Podría convertirse en un héroe de la marina – Kim Grey, alférez, apenas veinte años de edad y reclutada tres meses atrás, arrestó por su cuenta a dos comandantes de Barbablanca de clasificación más alta. Ningún marine u oficial del gobierno se le ocurriría sospechar de ella otra vez si era reconocida como una buena marina dedicada a la causa.
Detuvo en seco sus reflexiones cuando se dio cuenta exactamente en lo que consistían. Estaba pensando en enviar a cinco hombres a Impel Down… dos de los cuales no habría duda que serían ejecutados en una semana… después de todo lo sucedido a su propio padre ¿Cómo podía considerar tales cosas horribles? Podían ser piratas pero ella sabía mejor que nadie, que ningún ser humano en este planeta (criminal o no) merecía ese tipo de trato.
"Regresarán a su tamaño normal muy pronto" dijo, con voz inexpresiva.
Estaba tan disgustada consigo misma que se sentía enferma. Sí, necesitaba sacarse a Sakazuki de encima, pero nunca lo haría a costa de otras personas. ¿Su padre y sus abuelos no le habían enseñado nada?
"¿Qué quieres decir?" Marco preguntó y Kim se dio cuenta de que había silenciado a sus compañeros de tripulación.
"La fruta del diablo que los afecto obviamente sigue el mismo principio general de la de Shiki" Kim explicó. "Si el capitán de la tripulación de la selva quiere que los efectos duren, debe concentrarse en sus víctimas constantemente"
"¿Constantemente?" Fillie repitió "Pero… ¿no es imposible? Tiene que dormir alguna vez-"
"Eso es lo que diferencia a usuarios de fruta del diablo comunes de los genios" Kim siguió explicando, recordando brevemente el mismo discurso exacto que su padre le había dado hace muchos años. "Literalmente pueden grabar el pensamiento en su inconsciente, de modo que continua incluso si duermen. Sin embargo, si son noqueados o en el peor de los casos asesinados, el inconsciente no puede hacerse cargo y los efectos de su poder se cancelan"
"Bien, es bueno saber eso" Thatch dijo, un poco sarcástico. "¿Pero, estas planeando derrotar a Indiana pronto, girlie?"
"Yo no" respondió Kim fácilmente "Pero esta isla es literalmente, un hervidero de marines y hay cuatro vicealmirantes, cuya misión es asegurarse de que la tripulación de la selva no moleste jamás a ningún civil de nuevo. Creo que podemos estar seguros que esta noche tendrán de vuelta su tamaño normal"
"Bueno, ¡no es muy optimista, yo!"
Kim se encogió de hombros. "En el peor de los casos será enviado a Impel Down y teniendo en cuenta sus crímenes, será ejecutado poco después" solo el pensamiento la hizo temblar de pavor y apretó sus manos en puños para evitar que temblaran de manera obvia. "Entonces deberían volver a la normalidad en menos de un mes"
"¿Un maldito mes? ¡Tienes que estar bromeando!"
Considerando que había terminado con todo lo que tenía que hacer ahí, se volvió para irse por fin sin prestar atención innecesaria a los piratas pendencieros detrás de ella. Pero apenas puso un pie en la puerta, alcanzó a ver una sombra en el extremo del pasillo—una sombra que conocía y temía con razón. Se lanzó al interior de la sala de archivos tan rápido como pudo con su pie lesionado y se dirigió directamente a los piratas. Smiley, Schmurf y Fillie ahora estaban gritándose los unos a los otros, mientras Marco y Thatch conversaban en voz baja no muy lejos.
"¡Silencio!" Kim trató de callarlos cuando llegó a estar frente al escritorio. Los piratas afortunadamente se volvieron en silencio y la miraron, algunos con sorpresa, otros con completa indiferencia.
"¡Tienen que ocultarse ahora!"
"¿Por qué?" Marco se volvió a ella plenamente, sus manos aun en sus bolsillos y obviamente sin preocuparse en lo más mínimo, a pesar de la clara ansiedad de ella.
"¡GREY!" una voz profunda resonó por el pasillo. Kim entró en pánico: Si Sakazuki la veía con piratas, estaba muerta, pero los cinco idiotas obviamente no se moverían y ya era demasiado tarde. Así que hizo lo único que pudo pensar para salvarse de una situación así.
Abrió su fiel bolso (¡gracias a Roger que tenía la costumbre de llevarlo siempre con ella!) y con un golpe de su antebrazo los empujó a todos en su bolso, en medio del libro de cocina de su padre, su diario y su personal Bo retráctil. Apenas tuvo tiempo de cerrar la tapa de forma segura y tomar un libro para hacer como si estuviera ocupada antes de que el contraalmirante irrumpiera dentro de la habitación.
"¡Grey! ¿Qué crees que estás haciendo?" El marine miró alrededor salvajemente, su voz temblando de rabia "¿Dónde están?"
La joven sintió que se moría un poco por dentro. Había escuchado su conversación con los piratas. Ahora podía disimular todo lo que quisiera, pero después él nunca la dejaría en paz.
"¿Quiénes, señor?"—preguntó inocentemente, cerrando el libro lentamente entre sus manos y poniéndolo sobre el escritorio.
"¡Los piratas, Grey, los piratas!" Sakazuki espetó. "No actúes como si no supieras de que estoy hablando, los escuché!"
Kim marcó una pausa y por si acaso miró alrededor de la habitación con una falsa vacilación y mirada cautelosa.
Fue un poco irónico. Nunca había sido una buena actriz y había tenido muchos problemas en el pasado, por lo que siempre había creído que no podría mentir para salvar su vida. Pero ahora que su vida estaba en realidad en línea, se dio cuenta de que de hecho podía fingir – no es que esperaba que el fanático vicealmirante podría créele nunca.
Pero su recién talento descubierto no valdría mucho si los piratas no guardaban silencio al interior de su bolso para comenzar. Esperaba que se dieran cuenta que tenían su futuro en sus minúsculas manos…
Tragó con nerviosismo y rezó para que alguna entidad superior -que por lo general se reía de ella constantemente- le diera un descanso por el día.
"Lo siento, señor" dijo formalmente cuando discretamente movió su bolso para que descansara contra su espalda en lugar de su costado. Para hacer el movimiento más creíble, puso sus manos sobre él, en un gesto de un marine respetuoso frente a un oficial (y trató de ignorar el movimiento que podía sentir en el bolso) "He estado sola en esta habitación desde que el aprendiz Smoker se fue para continuar con la inspección del edificio"
"Sola, ¿realmente?" Sakazuki se burló "¿Y que estabas haciendo, Grey?"
"Los piratas de la selva visiblemente saquearon esta habitación, señor" respondió Kim, haciendo todo lo posible para mantener la calma. Realmente él no iba a creerse esto. "Estaba inspeccionando para ver si había alguna información que podría haber sido importante y que pudieron haber visto. U alguna posibilidad de saber para que estaban usando esta habitación en sí, señor"
Observó en silencio cuando Sakazuki se dirigió hacia los ventanales rotos y se asomó hacia afuera, viendo de izquierda a derecha con atención antes de concentrarse exclusivamente en ella de nuevo. Eso era todo, Kim esperaba no dar la vuelta y salir corriendo cuando comenzó a marchar hacia ella lentamente, paso a paso misteriosamente rotundo en la habitación perfectamente silenciosa. Cuando se detuvo, estaba justo frente a ella, no lo suficientemente cerca para tocarla pero aun así más que suficiente para hacer que la pequeña mujer se sintiera casi abrumada.
Él frunció el ceño en silencio durante mucho tiempo, como si quisiera hacerle un agujero en el cráneo con una simple mirada, para así poder ver por sí mismo los secretos y siniestros planes que ocultaba ahí. Cada segundo pareció durar un siglo para Kim y estuvo a punto de perder su semblante- casi.
Sin embargo su cara en blanco solo parecía enfurecer al contraalmirante y cuando su paciencia llegó a su fin, su mano salió disparada. Rápido como un rayo, violentamente agarró la parte delantera de su chaqueta y la levanto frente a él con facilidad, como si no pesara más que una pluma. Kim se encogió y trató de recuperar el equilibrio, sólo para darse cuenta de que sus pies ya ni siquiera tocaban el suelo… no paso mucho tiempo antes de que su respiración se tonara difícil, debido a la repentina tensión de su cuello, hasta el punto que obstruyó su tráquea. Agarró su muñeca temblorosamente y trató de aliviar la presión en su garganta- sin resultados.
Realmente comenzó a temer por su vida…
"Estas jugando con fuego, Grey" gruño Sakazuki despacio y la levanto lo suficiente para poder mirarla a los ojos. Por primera vez desde que lo había conocido, Kim vio sus ojos- pequeños, negros, brillantes y llenos de desprecio, con un odio que nunca había presenciado hasta ahora en su vida.
"Pero ten cuidado, porque a la menor quemadura te entregaré. Vas a ser juzgada por traición y me aseguraré personalmente de que no veas la luz del día hasta el momento de sacarte de Impel Down para tu ejecución. ¿Está claro? "
Ese tipo está completamente loco… no, está más allá de esta etapa.
Insatisfecho por su falta de respuesta, Sakazuki la sacudió brevemente "¿Está claro, Grey?" repitió en un gruñido.
Kim ni siquiera podía mirarlo a los ojos "Claro como el cristal, señor" respondió ahogadamente.
El marine soltó su chaqueta y se derrumbó en el suelo – sus piernas temblaron hasta el punto de no poder soportar su peso. A medida que se alzaba sobre su figura postrada, ni siquiera trataba de mirarlo y sostenerle la mirada. No lo necesitaba para sentir el desprecio que sentía hacia ella.
"Ustedes los criminales son todos iguales" murmuró: por su tono, parecía estar hablando consigo mismo "Supongo que corre por la sangre. Pero juré que protegería la paz de este mundo, y si eso significa exterminar cada línea de sangre contaminada. Entonces así será"
¿Línea de sangre contaminada?
Solo el concepto le daba ganas de vomitar. Había tantos argumentos científicos que podían probar que no había tal cosa como ADN que te hace un criminal: así como muchos conceptos filosóficos que podrían haber hecho oposición a una masacre cruel y absurda. Pero estaba aterrorizada, aterrorizada hasta el punto de no poder hablar. Todos sus ideales (que eran en mayor parte por su padre) no podía defenderlos en frente de tal convicción ciega.
Y se odiaba por ser tan cobarde.
"! Kim! los otros nos están llamando-"
Smoker irrumpió en la devastada sala de archivos y se congeló ante la escena que lo recibió. Sus ojos pasaron silenciosos de Kim al ahora silencioso contraalmirante, luego de vuelta a su amiga Flowan. Sin embargo él sabía que era mejor no comentar.
"¡Contraalmirante Sakazuki, señor!" saludó el oficial "Tenemos nuevas órdenes de los vicealmirantes. El equipo se ha reunido en el patio y están esperando por usted para una comunicación, señor"
El hombre ni siquiera miró al alférez a sus pies y sin una sola palabra salió de la habitación.
Cuando el silencio regresó y Kim progresivamente logró calmar sus nervios crispados, lentamente se puso de pie. Incapaz de enfrentarse a su amigo adolescente, tomó su tiempo para quitar el polvo de su uniforme y asegurarse de que su cartera todavía estaba cerrada, antes de volverse hacia el aprendiz de pelo gris.
Sin decir una palabra, los dos amigos salieron de la habitación y se dirigieron hacia el patio para obtener las nuevas órdenes. Smoker no hizo ninguna pregunta sobre la escena que había presenciado entre Kim y su oficial superior. Kim no tenía ninguna duda de que quería y aunque fue solo para darle un tiempo para obtener su compostura— hasta ahora nunca había estado más agradecida de que Smoker fuera ese tipo de persona considerada.
Sintiendo como si estuviera en un sueño, escuchaba distraídamente mientras Bogart dio a Sakazuki nuevas órdenes por Den Den Mushi, haciendo su mejor esfuerzo para no mirar al contraalmirante todo el tiempo. De todo lo que Sakazuki y Bogart discutían, solo entendía lo básico: los piratas de la selva estaban escondidos en las montañas, por lo que, no solo los equipos de ataques, sino todos los marines disponibles en los cuatro equipos estarían involucrados en la caza. Iban a pasar la noche acampando afuera.
Diez minutos más tarde su grupo estaba marchando a un buen ritmo en el bosque, Sakazuki guiándolos mientras Kim iba en la parte trasera.
"¿Qué paso?" Smoker finalmente pregunto, su voz lo suficientemente alto para que solo Kim lo oyera.
Kim suspiró ¿Qué podía decirle?
"Sakazuki y yo, solo tuvimos una ligera diferencia en nuestros puntos de vista sobre algunas cosas" respondió igual en voz baja.
Smoker le envió una mirada. "No lo endulces. ¿Qué fue realmente?"
En efecto, ¿Qué fue? Kim reflexionó sobre esto brevemente y le lanzó una mirada pensativa. Recordaba claramente que hace mucho tiempo, apenas había arañado el tema con Hina y lo había evitado porque sabía que su amiga peli-rosa todavía no podía manejar la verdad. Pero Smoker….
Lo miró con severidad "¿Ya has oído el concepto de justicia absoluta?"
Sí, Smoker podía manejar este tipo de verdad.
Continuara?
