Carol llegó a casa tras ocho horas trabajando en el bar-restaurante Long Night, no muy lejos de donde ahora residía. Seguía viviendo en casa de Andrea, aunque ésta a menudo no estaba debido a su trabajo fuera del estado de Georgia. Sin embargo, la abogada le estaba llevando todos los temas legales de su divorcio con Ed y la custodia de Sophia.
Había vuelto a trabajar de nuevo, lo que le había permitido un poco de estabilidad económica, lo suficiente para pagar los gastos de Sophia, y los de la casa. Y había abierto una nueva cuenta bancaria. De todas formas, Carol estaba buscando posibles casas o apartamentos para vivir con Sophia. Pero por el momento, aun sin suficientes recursos, seguiría viviendo en casa de su amiga, a quien agradecía enormemente que les dejará vivir en su casa.
Dejó la fina chaqueta a un lado mientras se adentró en la cocina para servirse una buena copa de vino. Últimamente la necesitaba. Su móvil, que estaba resguardado en el bolsillo trasero de su pantalón vaquero, vibró. Era Daryl anunciándole que llegaría en breve con la pequeña.
Había pasado casi un mes y medio desde que se habían ido de casa de Sheila, y la situación no había mejorado demasiado. Las pruebas de ADN ya se habían realizado, pero estaban a expensas de saber el resultado. Carol sabía que él era el padre. Así que ella estaba tranquila, sin embargo, su relación con él iba de mal en peor.
A pesar de todo, habían llegado a un acuerdo inicial: Daryl trabajaba por las mañanas en un nuevo taller, mientras que Carol lo hacía por las tardes; de esa forma, Carol pasaba las mañanas con Sophia mientras que Daryl la cuidaba por las tardes. Sin embargo, Sophia dormía cada día en casa de Carol, a pesar de las quejas de Daryl.
Carol aún se estaba acostumbrando a esta 'nueva' vida. Había sufrido muchos cambios en poco tiempo, y aún se estaba adaptando a éstos lo más rápido que podía. Para empezar, la vuelta al trabajo tras años sin hacerlo, le estaba resultando complicado.
La presencia de Daryl de nuevo en su vida resultaba un hecho difícil de asumir. En especial, compartir el cuidado de Sophia. Se había acostumbrado a que Ed no formara parte de la vida de Sophia, asumiendo toda la responsabilidad de la menor, pero ahora con Daryl como padre, debía cambiar de mentalidad, lo que le estaba resultando más complicado de lo que pensaba. No sabía si se debía a la actitud de Daryl o el hecho de sentirse amenazada de que le alejaran de Sophia.
Y a su vez, todo su entorno se había venido abajo, a excepción de Andrea. Además, al no tener un hogar propio le hacía sentirse como una extraña, muy a pesar de estar junto a una de sus mejores amigas.
Odiaba los cambios, sobre todo los que se producían con tanta rapidez. A todo ello, debía sumar los litigios que tenía contra Daryl y el divorcio con Ed, el cual era un quebradero de cabeza.
Pero lo que realmente le estaba costando más, era no pasar tanto tiempo junto a su hija. Nunca, exceptuando cuando Tara la cuidaba, había pasado tiempo separada de Sophia, y el ir a trabajar pasando ocho horas alejada de su pequeña, le estaba siendo muy difícil. Sin embargo, Sheila le enviaba fotos de Sophia cuando éstos hacían algo especial.
Por ejemplo, aquella tarde habían ido a la feria y la novia de Daryl le había enviado una foto de Daryl y Sophia comiendo algodón de azúcar. Realmente agradecía los esfuerzos de Sheila por estos pequeños detalles, pues parecía que ella llegaba a comprender la situación en la que estaban.
Con dolor de cabeza debido a todos estos pensamientos, se llevó la copa a los labios mientras esperaba a que llegaran. Dejó el teléfono encima de la encimera de la lujosa casa de Andrea. De nuevo, la pantalla del teléfono se iluminó, pero no se trataba de Daryl.
Su madre.
Carol se paralizó, sin saber qué hacer. Era la tercera vez que le llamaba durante aquel día, pero ella se había negado a responder a su llamada. Se mordió el labio decidiendo que hacer, mientras el aparato seguía vibrando. Llevó sus dedos hasta la pantalla del teléfono con indecisión. Y entonces en un alarde de valentía, apretó el botón verde.
-¿Carol? –Su voz incrédula sonó al otro lado del aparato.
-¿Qué quieres, mamá? –su tono fue duro y desagradable.
-Carol, ¿Cómo estás?
-Bien, estoy bien. –Mintió pues no le apetecía contarle todo lo que verdaderamente estaba pasando.
-He estado hablando con Ed y Lona, ellos están dispuestos a perdonarte si vuelves a casa y olvidas todo el asunto de Daryl.
-¿De qué estás hablando, mamá?
-De la paternidad de Sophia, sé que seguramente no es la hija de Ed, pero él no tiene que enterarse. Pídele perdón y podrás volver a casa. Así tu padre, te perdonara y pod… -Cansada de las palabras de su madre, Carol apretó el botón de finalizar la llamada.
Por mucho que echara de menos la comodidad de tener una casa, no estaba dispuesta a volver junto a Ed y Lona por tener relación con sus padres. Si algún día volvía a hablar con ellos, sería porque ellos querían realmente, y sobre todo, sin tener condiciones a las que estar atada. Estaba segura que esto se debía a los negocios que había entre su padre y Lona. Ya que suponía que la separación entre Ed y Carol habría trastocado dichos negocios y pactos empresariales que tenían entre ellos.
De hecho era consciente que por esa razón sus padres habían aguantado todas las humillaciones que Ed había vertido sobre Carol.
Pero ahora que había conseguido salir de la casa de Ed, no estaba dispuesta a volver. Aunque eso suponga perder a sus padres o perderlo todo. Carol era consciente de lo que se le venía encima. Una demanda millonaria por haber engañado y humillado a Ed, además de haber roto el acuerdo prematrimonial. Ella lo sabía. Y cada vez que pensaba en eso, Carol sentía su estómago encogerse profundamente.
No tenía dinero para pagar todos los millones que ellos iban a reclamar, pero confiaba en que Andrea le ayudara a ganar ese juicio.
Su madre volvió a llamar de nuevo, pero Carol ignoró conscientemente la llamada. No sabía si era por la valentía del alcohol, pero ya le daba igual todo. En ese preciso instante, el timbre retumbó en la casa. Carol fue directa a la puerta, abriéndola para encontrarse a Daryl con su chaqueta de cuero, unos vaqueros negros sujetando una mochila de Frozen de la pequeña. A su lado, Sophia con un carrito de juguete y un muñeco sentado en él, esperaba su vera.
Carol viró los ojos al cielo al ver dicho juguete. Últimamente, Daryl le regalaba un juguete nuevo casi cada día. No le molestaba que Daryl le regalara cualquier cosa, pero ella consideraba que no era bueno colmarle de tantos juguetes. Carol sabía que por el bien de Sophia no era bueno que se acostumbrara a esta dinámica. Si fuera otro día, Carol regañaría a Daryl por este hecho, pero hoy estaba cansada y le dolía la cabeza debido a tanto estrés. Ya habría reproche otro día.
Así que dirigió su mirada a su pequeña, se agachó y se puso a su altura.
-¡Hola amor mío! –La pequeña sonrió y se adentró en los brazos abiertos de su madre, quien le dio un beso. - ¿Cómo te lo has pasado? –preguntó la mujer mirando al muñeco.
-¡Bien! Comido algodón de azúcar rosa.
-¿A sí? Has comido algodón de azúcar. ¡Qué bien! –Respondió Carol-. ¿Estaba rico? –La pequeña asintió. –Pero sabes que te tienes que lavar muy bien los dientes, si no quieres que se te caían…
-¡Claro! –dijo la niña mientras pasó por el lado de su madre para dejar la nueva adquisición junto a sus otros juguetes.
-Hemos ido a la feria… -Contestó Daryl, explicándole lo que habían hecho durante aquella tarde.
-Lo he visto, Sheila me ha enviado un par de fotos. –Le respondió sin mirarle, agarrando la mochila de la pequeña. -¿Ha cenado?
-Sí, verdura con pollo. –Contestó el hombre.
-Bien. Sophia, ¿vienes a desearle buenas noches a papá?
Ambos vieron como la pequeña se acercó a él alegremente, Daryl se agachó y le esperó para darle un beso en la mejilla. Carol los observaba en una escena que se había convertido en habitual, aunque aún resultaba extraña para ambos.
-Buenas noches, pequeña. Nos vemos mañana. Duerme bien.
-Buenas noches, papi Daryl – Y tras esto, la niña se fue otra vez con sus juguetes.
- Nos vemos mañana. Te la llevaré a las 14 como siempre. –Le dijo Carol a modo de despedida y sin darle más opción le cerró la puerta en las narices.
Sorprendido y también dolido por la frialdad de Carol, Daryl se sobresaltó al ver la puerta cerrada delante de él. Normalmente, recibía una reprimenda por algo que no consideraba oportuno, como los juguetes que le regalaba a Sophia, hecho que él no comprendía. Daryl se giró sobre sí mismo y se fue a hacia el coche.
El lunes de la semana siguiente, supieron el resultado de las pruebas del ADN. Daryl recibió la noticia a través de su abogado, mientras que Carol lo hizo a través de Andrea.
Oficialmente Daryl era el padre de Sophia, aunque quedaba el papeleo para que fuera oficial. Daryl no sabía cómo definir lo que había sentido al conocer que oficialmente era el padre de Sophia. Era indescriptible, sobre todo el saber que sin él esa pequeña persona no estaría en este mundo.
Pero ahora entraban en otra batalla legal: la custodia de Sophia.
A pesar de las sugerencias de Sheila, Daryl seguía obcecado en pedir la custodia completa de Sophia, pues creía que era lo mejor para la pequeña. Y así se lo hizo saber a su abogado, quien se puso manos a la obra. Sheila no estaba nada contenta con las decisiones de su novio, y había intentado mediar haciéndole cambiar de opinión, pero éste no parecía estar demasiado a favor.
La mujer había pensado en la posibilidad de avisar a Carol sobre esta cuestión, pero sabía que Daryl no lo vería bien. Por esa razón intentó –sin éxito-, que éste cambiara de opinión.
Por su parte, Carol nada más saber la resolución de la sentencia, presentó un horario para estar con Sophia. Intentando que fuera lo más equitativo y justo para ambos. Debido a la situación de sus respectivos trabajos, de lunes a viernes; Carol se quedaría al cuidado de la pequeña por las mañanas y Daryl por las tardes. A sí mismo, la pequeña dormiría de lunes a jueves en casa de Carol; mientras que de viernes a domingo se turnarían cada fin de semana entre los dos.
Carol creía que era lo más justo y coherente, pues estaba dispuesta a compartir y respetar dicho horario para que Daryl pudiera tener las mismas posibilidades que ella. Aún así, Carol sabía que iba a ser muy difícil pasar los fines de semana sin Sophia. Pero, no podía ser egoísta, y debía darle el derecho que tanto su hija como Daryl merecían.
Sin embargo, este horario fue rechazado por el abogado de Daryl.
-Creo que es lo más coherente, ¿no? Es un horario justo; ambos tenemos las mismas posibilidades de estar con ella, ¿no crees? –Preguntó la mujer entre el enfado y la incredulidad, mientras miraba a Andrea.
Ésta estaba sentada en la silla de su casa, mientras Sophia estaba sentada en sus piernas pintando una mariposa.
-Lo sé, Carol… - Andrea suspiró antes de contarle lo que verdaderamente estaba pasando. Y sabía que no iba a ser una noticia agradable para la mujer. –En realidad, ellos quieren ir a juicio.
-¿Por qué? –preguntó sin comprender.
-Quieren la custodia completa, creen que debido a tu situación no estás en condiciones de cuidar a Sophia.
-¿Qué? ¿Me lo estás diciendo en serio? –Andrea asintió sabiendo cuan de doloroso podría ser para ella.
La abogada se había enfrentado a Luque Evans, el abogado de Daryl cuando él le había insinuado que no estaba capacitada para el cuidado de un bebé. Carol negó con la cabeza mientras sentía la ira inundar su cuerpo. Y sin pensar demasiado, se fue hacia la puerta.
-¿Puedes cuidar a Sophia un momento? Ahora vengo.
-¡No, Carol! –Intentó disuadirle para que no fuera a su encuentro, pero antes de que pudiera decir nada, la mujer ya había salido de casa.
Sentada en los asientos que había enfrente del nuevo taller de Daryl, Carol esperaba pacientemente a que saliera. A pesar de lo enfadada que estaba había podido controlar su ira mientras iba de camino.
Antes de subirse al coche había llamado a Sheila para preguntarle donde se encontraba el trabajo de Daryl. La mujer sorprendida, le indicó cual era la dirección, no sin antes asegurarse de que todo estaba bien. Carol no quiso darle muchos detalles, dejando a la mujer intranquila.
Tras esperar diez minutos, Daryl salió a fumar en uno de sus descansos. Y entonces la vio, sentada a unos metros de allí. Sorprendido y con el ceño fruncido, se acercó a ella. La mujer se levantó para enfrentarle.
-¿Qué haces aquí? –Preguntó Daryl, justo cuando estaba a su altura.
Carol le dirige una mirada dura, mientras intenta serenarse. Tiene ganas de gritarle, pero ella nunca ha sido así.
-Andrea me ha dicho que estás pensando en pedir la custodia completa. –Soltó con vehemencia. Daryl se rascó la cabeza, incómoda, y asintió.
-Creo que es lo mejor para Sophia.
-¿De verdad? –Preguntó llena de rabia. -¿Crees que separándole de su madre es lo mejor para ella? ¡Y una mierda! –Masculló con furia. Sorprendido, por el tono y el lenguaje empleado por ella, Daryl hecho un paso hacia atrás. –Nope, lo estás haciendo por vengarte de mí, por todo lo que te hice pasar. Está bien. Si quieres eso, adelante. Ya te lo dije no pienso rendirme. Pero, ¿sabes qué? Con todo esto a quien estás lastimando, no es a mí, es a tu hija; a quien dices querer tanto.
-No tiene nada que ver contigo… –Empezó a decir, Daryl, pero ella respondió.
-Por supuesto que sí, Daryl. Los dos lo sabemos, te quieres vengar, haciéndome daño con lo que más quiero en este mundo. Pero vuelvo a decir, que a mí no me estás lastimando. Es a Sophia. Allá tú con tu conciencia. –Y entonces intentó girarse para irse.
-Hago lo que considero mejor para ella, igual que tu decidiste hacer lo mejor para ella, cuando decidiste no decirme nada sobre su existencia y seguir con Ed, a pesar de todo.
-Es totalmente diferente. –Contestó con furia ante su acusación.
-No le veo la diferencia.
Ambos se miraron estaban llenos de furia. Carol suspiró cansada y bufó mientras Daryl seguía mirándole, ella se sentó en el banco y entonces, él la imitó. Cada día que pasaba era más difícil enfrentar la situación. Giró el rostro para verle, y cuando coincidió sus ojos con los suyos negó con la cabeza.
-No puedo entender como hemos podido llegar hasta aquí… -Dijo con la voz entrecortada, al mismo tiempo que pudo atisbar un ligero toque de tristeza en sus ojos. Suspiró y siguió hablando ante la mirada perdida y confusa de Daryl.
Te he amado tanto, Daryl. Quería pasar el resto de mi vida contigo. Soñaba con casarme contigo, tener una vida junto a ti. ¡Dios que inocente que era! -Bufó cansada, mientras Daryl la observaba callado y sintiendo un nudo en el estómago-. Soñaba con ser profesora… Pero de un día para otro, todos esos sueños se derrumbaron sin poder hacer nada...
Te fuiste, me dejaste. Y tuve que seguir mi vida. Me dejé llevar por mis padres y estudié algo que no me gustaba, me casé con Ed al que creo que no he querido en toda mi vida y trabajé en sitios donde no me sentía motivada. Nada de lo que yo quería se ha cumplido. Nada. –Volvió a centrar la mirada en el hombre que seguía callado escuchando, atentamente. –Hasta el día que llegó Sophia. Ella es lo único que me ha hecho sentir que mi vida tiene algún sentido.
Me he equivocado, Daryl. Lo admito pude haber actuado de otra forma, pero las circunstancias en las que estaba, no me lo permitieron. –Hizo una breve pausa y miró a los ojos a Daryl-. No tengo nada, Daryl. Excepto Sophia… Así que no te atrevas a quitarme lo único bueno que tengo en mi vida. No te atrevas.
-Es mi hija también.
-Me da igual… Ya me da igual… Te perdí hace mucho tiempo, pero no pienso permitir que me alejes de ella también. Y si quieres que nos enfrentemos, lo haremos. Estaremos toda nuestra vida enfrentados por esa pequeña que no tiene la culpa de tener unos padres tan egoístas que no pueden ponerse de acuerdo.
Sin decir nada más Carol se levantó y se alejó de él. Daryl la observó partir, mientras se apoyaba contra el respaldo, pensativo por las duras palabras de Carol.
A pesar de esa conversación, parecía que todo seguía su curso, incluida la demanda por la custodia completa. Carol se había hecho a la idea de que tendría que luchar legalmente por su hija. Pero realmente no estaba preparada.
Ese sábado, Sophia le tocaba quedarse con Carol. Habían pasado un día divertido junto a Andrea; habían ido a comer fuera, al parque y de paseo por las montañas. Pero aun así Sophia parecía bastante animada y no quería irse a la cama. Andrea estaba en la cocina mientras Carol intentaba que Sophia se acostara.
Le había costado más de una hora y media que Sophia terminara de comer del pescado de la cena. Tras ello, había tenido que lidiar con ella para ponerse el pijama y lavarse los dientes.
-Vamos Soph, -dijo cuándo la pequeña, con el pijama puesto y el cepillo de dientes en la mano, fue caminando por las escaleras hacia la parte de abajo. – ¡No! Sophia, sabes que hay que ir a dormir… Nada de jugar.
El timbre sonó en ese instante, y completamente sorprendida, Carol miró hacia la puerta sin saber de quien se trataba, al mismo tiempo que sujetaba a Sophia, para que no se cayese por las escaleras. Andrea apareció por la parte derecha de la casa, y miró a Carol, interrogándola con la mirada por si ella sabía quién les visitaba a esas horas de la noche.
-¿Esperas a alguien? –preguntó su amiga.
-No. –Andrea se encogió de hombros y miró a través de la mirilla.
-Es Daryl. –Dijo Andrea, haciendo que la mujer frunciera más el ceño.
-¡Papi Daryl! –Soltó la niña quien con más velocidad bajó las escaleras para su reencuentro, al mismo tiempo que Andrea abrió la puerta, para encontrarse al hombre parado al otro lado del umbral.
-¿Qué haces aquí, Daryl? Es muy tarde, -le regañó Andrea.
-papi Daryl. –La pequeña se acercó a él, Daryl en un acto reflejó la agarró en brazos dándole un beso en la mejilla.
-No puedes hacer visitas tan tarde. -Le recordó Carol quien ya había bajado las escaleras y estaba en la puerta junto a Andrea.
-Necesito hablar contigo. –Señaló con la mirada a Carol.
-No podemos hablar otro día. Estoy cansada. –Lo cierto es que no quería aguantar sus desplantes o sus malas contestaciones.
Sophia cansada de estar en brazos de Daryl quiso bajar al suelo y éste le dejó. Aprovechando que sus padres estaban enzarzados en una conversación, Sophia se fue hacia la parte derecha del salón donde tenía todos los juguetes y se sentó allí: mientras que sujetaba el cepillo de dientes aun en su mano, y con el otro seguía jugando.
- Es importante.
-Ya lo hablaremos el lunes en la reunión con los abogados. –Dijo Carol, pero él negó con la cabeza.
-No… nada de abogados. Solo tú y yo. –Ante sus palabras la mujer abrió la boca intentando descubrir que estaba pasando. Miró a Andrea que estaba a su lado y esta le indicó con la cabeza que no aceptara.
-Daryl, por favor, tengo que acostar a la niña… -Empezó a decir. –Si quieres hablamos mañana. –Le hizo una seña a Andrea para que cerrara la puerta, pero Daryl la bloqueó impidiendo que ésta se cerrara.
-Mi abogado quiere utilizar tus intentos de suicidio para quitarte a Sophia. -Dijo con rapidez.
Andrea compartió una mirada con Daryl sorprendida de que estuviera dando detalles de cómo ellos iban a defender el caso. Por su parte, Carol se giró sobre sí misma y centró la mirada en el hombre que parecía desesperado. Carol tragó saliva mientras sentía rabia y dolor al mismo tiempo. La mujer soltó una risa irónica.
-¿Así qué vais a ser tan rastreros de utilizar esto para quitármela?
-No, no… Yo no quiero.
-¿Entonces a que has venido aquí? ¿Eh? ¿A restregarme por la cara que vas a quitármela? ¿A qué?
-¡No! Necesito saber si intentaste suicidarte mientras nos veíamos en el puto hotel y… ¡mierda! Me estoy volviendo loco de pensar que podrías haber muerto en esa época y no me habría enterado de absolutamente una mierda. ¡JODER…! –Gritó lleno de rabia e ira y sobre todo, culpabilidad.
Carol abrió la boca un par de veces sin saber que responder. Los ojos de Daryl estaban llenos de dolor, además parecía hiperventilar debido a todos los sentimientos que florecían en él.
-Ne… Ne… Necesito saber qué fue lo que pasó… Por favor. –Pidió el hombre, en esta ocasión, su voz era suave en un tono de súplica.
La mujer sintió su labio temblar aguantándose las ganas de llorar que tenía en ese instante. Finalmente, tras algunos segundos llenos de tensión, Carol asintió. Andrea, quien estaba sujetando la puerta mirando la escena totalmente anonadada, decidió que era el momento de dejarlos a solas. Cerró la puerta tras Daryl, y se dirigió a la pequeña quien parecía un poco asustada y sorprendida por ver a su madre y Daryl discutir así. Algo de lo que no estaba acostumbrada.
-Vamos cariño, la tía Andrea va a contarte un cuento. –Ella se aferró a la mujer y se dirigieron a las escaleras. –Di buenas noches a papá y mamá.
La pequeña se despidió de ambos con su mano, mientras los adultos seguían mirándose intensamente.
Viernes 14 de noviembre del 2014
No sabía cómo había conseguido llegar al hotel, pero lo había hecho. Su estado físico aún era muy débil. Había pasado tres días en el hospital, y tras un lavado de estómago, Carol había sido dada de alta puesto que Ed había asegurado que la cuidaría.
Pero él había sido uno de los culpables de que hubiera intentado suicidarse, de nuevo. No lo había planificado, solo ocurrió en un intento desesperado de dejar de existir. El sábado por la noche Ed llegó a casa totalmente borracho y una vez más, le obligó a mantener relaciones sexuales.
Tras horas aguantando sus humillaciones verbales y físicas, y tras haberle obligado a hacer cosas que ni siquiera sabía que se podían hacer, se encerró en el baño, mientras intentaba calmar su sensación de asfixia. Aún recordaba la presión en el pecho y como su cuerpo temblaba por lo que había ocurrido en esa habitación.
Aun puede escuchar sus palabras humillantes mientras él utilizaba su cuerpo para su propio beneficio sexual.
Con esa sensación de querer desaparecer de este mundo, abrió el espejo dónde estaban todas las medicinas y sin mirar cuales son, se las llevó a la boca en un puñado. Repitiendo el proceso dos o tres veces, sin pensar en las consecuencias. Solo quería desaparecer de este mundo.
Una vez más, fue encontrada por su madre quien venía hacerles una visita a primera hora de la mañana del domingo, quien rápidamente la llevó al hospital. Pero tras tres días le habían dado el alta, pues Ed se aseguraba de 'cuidarla'.
Sin embargo, aquella misma noche la dejó sola en casa.
Carol pensó en no acudir a la cita semanal con Daryl, pero era lo único que le causaba cierta emoción. A pesar de su malestar físico y emocional, Carol emprendió camino hacia el hotel.
Parada delante de la puerta 221, Carol suspiró antes de levantar el puño y picar con la poca fuerza que le quedaba. Segundos después, Daryl ataviado con un mono azul abrió la puerta con una sonrisa.
-Hey, ya pensé que no vendrías. –Susurró echándose a un lado para que ella entrara.
-Lo siento. –Se disculpó al entrar en la habitación. Daryl frunció el ceño cuando miró su rostro con detenimiento y rápidamente supo que algo no iba bien.
Una vez que se cerró la puerta, Daryl la giró para enfrentarla. Llevó sus manos a su barbilla levantando su rostro.
-¿Estás bien? –Preguntó con suavidad.
Carol abrió la boca con intención de hablar pero no hubo palabras, sus ojos se empañaron de agua y entonces, rompió a llorar.
-Shhh, amor, –llenó de dolor por ver a Carol así, la abrazó dejando que su rostro quedara escondido contra su cuello.
Daryl nunca la había visto tan mal. No supo por cuanto tiempo estuvieron abrazados en mitad de la habitación, pero Carol se sentía a salvo mientras él le sostenía firmemente entre sus fuertes brazos. Y Daryl no iba a dejarla.
Daryl le apretaba y susurraba palabras de afecto y de amor contra su oreja, al mismo tiempo que le daba suaves besos en la mejilla. Finalmente, cuando tuvo la suficiente fuerza para separarse, ella lo hizo.
Sus ojos llorosos se centraron en los suyos, quienes le miraban con preocupación y afecto.
-Creo que… no debiera haber venido… -Su voz entrecortada resonó en la habitación.
Daryl la observó entendiendo sus palabras; sus encuentros eran mayoritariamente para tener encuentros sexuales, y ambos sabían que ella no estaba emocionalmente bien para tenerlos.
-hey, no tiene que pasar nada si no quieres… -Le dijo Daryl, haciéndole saber que esa noche no iban a tener relaciones si ella no quería-. Pero quédate conmigo. -Daryl le limpió una lágrima, antes de inclinarse y besar suavemente sus labios en un tierno beso. Volvió a separarse y ambos se miraron a los ojos intensamente.
Carol asintió, pues era lo único que necesitaba. Minutos más tarde, ambos estaban en la cama estirados. Daryl boca arriba, mientras la cabeza de Carol estaba apoyado en su pecho. Ella sollozaba al mismo tiempo que él acariciaba sus cabellos intentando calmarla.
-¿Quieres contarme qué ha pasado? -Carol negó con la cabeza, cuánto menos supiera mejor.
-Me odiarías. –Si él supiera que se había intentado suicidar, no sabría cuál sería su reacción.
-¿Por qué? –preguntó el hombre confuso. –Nunca podría odiarte. –Él besó su cabeza, antes de levantar la mirada al techo. Él odiaba no poder saber que estaba ocurriendo en la vida de Carol.
Carol se abrazó más fuerte a él, lo único que quería era quedarse con Daryl para siempre. Él le correspondió y dejó sus labios contra su frente, mientras Carol iba cayendo en un suave sueño.
-Te amo, Daryl, –confesó entre sueños.
Carol siempre había intentado mantener sus sentimientos alejados, pues era consciente que era un amor imposible. Sin embargo, en esos momentos de debilidad no había podido evitar confesar sus verdaderos sentimientos. Sorprendido, Daryl volvió a besar su frente, acariciando suavemente su espalda.
-Yo también te amo, nena.
¡Hola Carylers!
Aquí tenéis un nuevo capítulo, donde se descubren algunos hechos del pasado que trastocan un poco el presente. A pesar de la aparente distancia que Daryl ha intentado poner entre Carol y él, al conocer sus intentos de suicidios, él necesita conocer de primera mano si esto era verdad.
A pesar de todo, entre ellos aún hay muchos sentimientos que están intentando manejar de la mejor manera posible. Rabia, ira, odio, pero en el fondo aún se aman, tanto que al descubrir algo tan impactante como el suicidio, Daryl no ha podido evitar enfrentar a Carol dejando al descubierto la preocupación hacia ella.
En fin, espero que os guste a pesar de lo triste y duro que es. Como siempre agradecer el apoyo, los comentarios y los votos. Son de mucha ayuda.
Nos leemos muy pronto.
San.
