A través de la puerta, Carol intuyó la figura de Robbie, quien esperaba pacientemente a que Carol apareciera. Ella resopló antes de abrir la puerta, y salir al exterior, sintiendo la incomodidad del momento. El aire fresco chocó contra sus mejillas haciendo que sus cabellos rizados se removieran, despeinándola.
El hombre se giró al escuchar la puerta abrirse. Al verle, Robbie mostró una fría sonrisa que desapareció al ver el rostro serio de ella.
–Me ha extrañado que quisieras verme hoy, ¿Qué pasa? –dijo Robbie.
Él era consciente que cuando era su fin de semana con Sophia, nunca se veían. Carol pudo ver el enojo en su rostro y supo que él intuía lo que estaba a punto de suceder.
–He estado pensando mucho sobre nosotros… Y… creo que lo mejor es que tomemos caminos diferentes. –Dijo rápidamente Carol. Ni siquiera sabía si eran las mejores palabras para anunciar una ruptura.
El rostro de Robbie permaneció serio, hasta que una sonrisa irónica apareció en él.
–¿Y se puede saber porque tanta prisa, eh? ¿Tienes a otro tío? –Preguntó él con desprecio. Carol notó como su rostro se llenaba de rabia y furia. Por instinto, ella dio un paso atrás.
Carol meditó internamente si decirle la verdad o no. Pero intuyó que si le decía que había vuelto con Daryl, su aptitud sería más agresiva. Así que decidió mentirle.
–No. Simplemente no estoy cómoda en esta relación. Necesito tiempo para mí y mi hija. –Y antes de que pudiera darse cuenta, él le agarró de la mano fuertemente, atrayéndola hacia él.
–No me mientas, puta. –Le susurró, lleno de furia.
–¡Suéltame! –Empezó a forcejear mientras el miedo y el pánico empezaban a invadirle. – ¡No me hagas llamar a la policía! –Tiró de su brazo y entonces, pudo soltarse. Mientras las lágrimas se llenaban los ojos debido a ese momento. Carol le miró con mucha rabia, pero había un toque de miedo. Robbie parecía enloquecido y entonces sonrió con malicia.
–Te voy a hacer la vida imposible.
Y tras esto, el hombre se giró sobre sí mismo y se fue.
Carol sintió como su corazón bombardeaba fuertemente contra su pecho, con rapidez, y volvió a entrar en el edificio.
A pesar de que estaba contenta de haber finalizado su relación con Robbie, le preocupaba mucho como él había reaccionado. Prácticamente él le había amenazado, e incluso había sentido miedo por su integridad.
Hacía varias semanas que empezaba a tener mala sensación respecto a Robbie, pero esto solo aumentado su preocupación. Intentando recuperar la compostura, Carol se apoyó contra la pared de al lado del ascensor. Esperaba que solo fuera un arrebato temporal por la ruptura y que su amenaza no fuera a más. Aunque no sabía que le depararía cuando el lunes fuera a trabajar. Sin embargo, tomó la decisión de no comentarle nada de lo sucedido a Daryl.
Cuando estuvo más tranquila, se montó en el ascensor mientras pensaba en Sophia y en Daryl, que la esperaban en casa para pasar la tarde juntos. Como una familia. Su estómago revoloteó de alegría. Se miró en el espejo del ascensor viendo la felicidad en ella ante ese pensamiento.
Sin embargo, al entrar por la puerta estos planes cambiaron al ver como ambos estaban estirados en el sofá completamente dormidos. Sophia se había acomodado encima del amplio pecho de su padre y dormía plácidamente mientras la película de Frozen estaba sonando en la televisión. Por su parte, Daryl también dormía, mientras abrazaba a su hija y reposaba su cabeza contra los cabellos dorados de Sophia.
Carol negó con la cabeza ante tal escena, aunque no pudo evitar sonreir. Conmovida por la tierna imagen que tenía delante agarró su celular e hizo una foto, inmortalizando ese momento. Apagó la televisión y aprovechando el silencio y la tranquilidad, Carol se sentó al lado, con un libro entre manos y se entretuvo leyendo.
Un par de horas más tarde, cuando se despertaron de la siesta, decidieron ir al parque infantil que estaba a un par de calles de casa.
A pesar de que Carol estaba un poco temerosa de que Robbie estuviera por allí, se tranquilizó cuando no lo vio a las afueras de casa. Mientras caminaban hacia el lugar, Carol buscó la mano de Daryl y entrelazó sus dedos con los suyos. Él la miró y sonrió dándole un suave apretón, mientras Sophia caminaba delante de ellos saltando feliz por ir al parque.
Mientras caminaban, Daryl le preguntó por Robbie y como había ido la conversación con su exnovio. Ella le explicó que Robbie se había enojado un poco, pero omitió que él le había agarrado del brazo y que le había amenazado. Carol le tranquilizó diciéndole que ya había acabado con Robbie y eso era lo importante.
Nada más llegar al parque infantil, Sophia salió corriendo mientras pedía a su padre que le empujara en el columpio. Y tras estar algún tiempo balanceándose, Sophia se puso a jugar con otras niñas y niños. Sin perder de vista a su hija, Carol y Daryl se sentaron en el banco mientras la admiraban y hablaban sobre Robbie.
–Creo que deberíamos olvidarnos de él. Ya no está en mi vida. –Dijo la mujer intentando convencerse de que Robbie no le molestaría más.
–Lo sé, pero no me gusta ese hombre. –Soltó Daryl mientras se apoyaba contra el banco de madera.
–Nunca te ha gustado y ni siquiera le conociste. –Carol sabía que él tenía un sexto sentido con las personas, pero en esta ocasión él ni siquiera había llegado a coincidir con él. Así que suponía que básicamente Daryl estaría celoso. Con una sonrisa burlona, ella le miró y él frunció el ceño. –Estabas celoso… –dijo ella. Daryl le miró y resopló.
–Para nada. Es solo que… que no me fiaba de él. –Contestó el hombre con orgullo.
–Pero sino le conociste –Dijo ella aguantándose la risa al ver lo cabezota que podía llegar a ser. –Acéptalo, estabas celoso de Robbie.
Él elevó sus ojos al cielo, mientras ella le abrazó por la cintura. Él pasó su brazo por sus hombros, acercándole más a él.
–Está bien, es posible que estuviera algo celoso. –Confesó finalmente y ella sonrió satisfecha ante su confesión.
–Lo sabía.
Carol se inclinó y besó suavemente sus labios. En ese instante, escucharon como su hija llamaba su atención, y cuando ambos la miraron, Sophia se deslizó por el tobogán de metal.
Carol había notado un cambio en su hija, normalmente ella solía jugar sola en el parque pero era evidente que la presencia de su padre en todo momento le desconcertaba. E intentaba llamar la atención de ambos progenitores cada vez que podía.
Por su parte, Daryl estaba intentando normalizar la situación. A pesar de que estaba contento, aun tenia sentimientos contradictorios en su interior. La culpabilidad le golpeaba cada vez que pensaba en el daño que le había hecho a Sheila. Estar con su hija y Carol le ayudaba a olvidar todos los sentimientos negativos que él tenía.
Además era extraño llevar esa vida doméstica, mientras intentaba hacer frente a que su boda se acababa de anular y que estaba de nuevo con Carol. Aún era difícil mitigar la culpabilidad por sentirse feliz estando con Carol.
Tras pasar un rato en el parque, mientras Sophia jugaba y ambos se dedicaban a charlar, jugar con Sophia o simplemente observarla, volvieron a casa. Daryl se ofreció a bañar a la pequeña y Carol se puso a hacer la cena. Como era de esperar, Daryl volvió al comedor completamente mojado, pues Sophia se había dedicado a jugar con el agua. Y Daryl quien en ocasiones se volvía como un crío, se había puesto a jugar con ella.
Carol no pudo evitar reírse al verlos desde del umbral de la puerta, jugando a algún juego inventado que Carol no pudo llegar a comprender.
Tras cenar todos juntos, Sophia se quedó durmiendo en el sofá mientras sus padres acababan de hacer las labores domésticas.
–La llevo yo…–Anunció Daryl, alzándola en brazos y llevándola a su cama.
Cuando volvió, Carol ya estaba sentada en el sofá, con el mando a distancia cambiaba de canal buscando algo interesante.
–¡No!–, dijo Daryl con tono burlón al ver que esta intentaba poner algún documental de OVNIS y misterios del universo. Carol se rió en voz baja, al mismo tiempo que él se sentó a su lado.
–¿Qué quieres ver? –Preguntó ella con una sonrisa.
–Lo que quieras… No me importa. –Dijo besando su frente. Ella sonrió y empezó a buscar por los canales.
Finalmente, Carol puso la película `El lado bueno de las cosas' y Daryl asintió. Aunque al principio él prestaba atención poco a poco fue perdiendo interés en el film, sobre todo, cuando Carol dejó caer su cabeza contra su hombro y le agarró la mano entrelazando sus dedos con los suyos.
Daryl solo podía pensar en su cuerpo y sus labios cerca de él. El olor a champú se filtraba en sus fosas nasales. Y en ese momento la idea de tomarse las cosas con calma empezaba a no tener sentido. La mano de Carol acarició su pulgar, ese simple toque le producía escalofríos. Apenas se había enterado de que la película había llegado a su fin, cuando Carol habló.
–¿Te ha gustado?
–No ha estado mal. –Carol sonrió ante su respuesta, y anunció que iba a sacar la ropa de la secadora.
Ambos fueron a la sala del lavado dónde, Carol se agachó para sacar la ropa del interior de la máquina y ponerlo en el gran cubo de color rosa. Desde esa perspectiva, Daryl podía ver a través de su camisón sus senos a la perfección. Cuando ella levantó la mirada para pasarle el cubo lleno de ropa, pudo ver el inconfundible deseo en su mirada, que estaba clavada en sus pechos.
Carol pestañeó confusa ante ésta, y rápidamente se levantó, aunque no podía evitar sentir el deseo en su cuerpo debido a la intensa mirada de él. Sin embargo, ella iba a esperar a que él diera ese primer paso. Iba a respetar su deseo de ir despacio. Así que con la intención de romper ese momento, Carol desvió la mirada de él y la centró en el cubo que reposaba encima de la lavadora que estaba en funcionamiento. Lo agarró para levantarlo, e hizo el intento de salir de la habitación, pero el mundo se detuvo cuando sintió que él se acercó más a ella por detrás.
–Espera… –susurró con voz ronca.
Se quedó inmóvil, cuando él pasó los brazos a cada lado de su cuerpo, apoyándose en la lavadora. Estaba atrapada entre sus fuertes brazos, mientras sentía su aliento chocar contra la parte posterior de su cuello.
Carol sintió el corazón en la boca, y cerró los ojos intentando no sucumbir al deseo que llevaba reteniendo desde el día anterior. Su mano apartó sus cabellos rizados de su cuello hacia el otro lado, dejándolo expuesto. Daryl bajó lentamente su rostro hacia la curva de su cuello, para dejar sus labios reposar en su dulce piel, dándole un beso suave.
–Te echo de menos… –susurró Daryl contra su cuello. –Es un jodido suplicio no poder tocarte.
Carol sintió un escalofrió de deseo ante sus palabras. Tiró su cabeza hacia el otro lado dejándole más espacio para que él siguiera besándole. Él le agarró de los hombros, mientras siguió besando su piel expuesta, deslizando su lengua por ésta, mientras podía sentir como la respiración de ella se entrecortaba contra su oído.
Lanzó un suspiro cuando su boca se volvió más feroz, intentando cubrir más superficie. Daryl empezó a lamer y besar su cuello con avidez. Carol sintió como su cuerpo se encendía, al mismo tiempo que llevó su mano hacia arriba y acarició la parte de atrás de sus cabellos, e instintivamente empujó sus senos hacia delante.
Cuando su lengua se deslizó hacia su barbilla, Carol no pudo soportarlo más y se dio la vuelta, para encontrar su boca con la de él, mientras su trasero chocaba contra la lavadora que seguía en funcionamiento. Un fuerte gemido se escapó de la boca de Daryl, mientras seguía besando vorazmente la de Carol.
Una mano se deslizó hacia la parte posterior del cuello y la empujó entre sus cabellos pelirrojos, mientras sus lenguas se arremolinaban en un beso, que estaba lleno de hambre.
Ella pegó su cuerpo contra el suyo, sintiéndolo grande y fuerte, y sobre todo, pudo sentir la gran erección que guardaba sus pantalones.
Por un momento, lanzó un profundo gemido cuando liberó los labios de Carol para mirarla. Sus ojos estaban brillantes, sus mejillas rojas de deseo y sus cabellos despeinados, pero rápidamente cerró los ojos y volvió a besarla, dejándose llevar por la abrumadora sensación de amor y placer.
Volvió a separarse y esta vez lanzó una mirada a sus pechos, ella estaba segura que se marcaban sus pezones. Él lanzó un pequeño gemido, antes de llevar una de sus manos cubriendo uno de sus senos, al mismo tiempo que volvió a besarla.
–Eres tan hermosa. –Susurró con voz ronca mientras su pulgar pasó sobre el pezón derecho de Carol a través de la tela, y comenzó a rodearlo.
La respiración de Carol se volvió pesada, él sostuvo la mirada en sus hermosos ojos azules que se oscurecían debido al deseo, mientras Daryl se dedicaba a frotar sus pezones que se ponían más y más duros. Al mismo tiempo, Carol sentía su sexo mojarse.
–Oh… eres tan sexy. –Masculló él, cuándo llevó sus manos por debajo del camisón y rodeó sus senos.
–Mi cuerpo ha cambiado un poco… después del embarazo. –Suspiró, mirándole a los ojos, haciendo referencia a sus estrías, sus caderas más anchas o sus pechos.
–Nah… – A él no le importaba nada de eso, para él era igual de hermosa que siempre. Deslizó sus dedos bajo sus tirantes del camisón y tiró hacia abajo, dejándole semidesnuda en el cuarto de la lavadora y la secadora. La mirada recayó en éstos, y su boca se abrió. –Eres la mujer más hermosa del mundo.
Volvió a besar sus labios, mientras su lengua se adentró en su boca y sus pulgares torturaban sus pezones una y otra vez. Dejó un reguero de besos en su cuello, por su clavícula bajando un poco más, para finalmente llevarse un pezón a la boca. Envolvió sus labios a su alrededor, chupándolo suavemente. Carol no sabía cuánto estaba gimiendo pero sabía que no podría detenerlos.
–Oh, dios, Daryl… – respiró en un gemido y llevó una mano a su pelo agarrándolo fuertemente, mientras él seguía adorando sus pezones.
Justo cuando pensó que no podía más, Daryl deslizó sus fuertes brazos alrededor de su espalda y la levantó del suelo sentándola encima de la lavadora. El cubo de la ropa cayó al suelo, pero ninguno de los dos se paró a recoger la ropa esparcida por el piso. Ya habría tiempo para eso.
Daryl deslizó sus manos hasta sus muslos y obligó a abrirlos. Ella lanzó un fuerte gemido, mientras sentía la vibración de la lavadora contra su sexo. Tuvo que poner sus manos a ambos lados para mantener el equilibrio.
Dio un paso atrás para admirar la vista que tenía enfrente. Su camisón estaba colgando por debajo de sus senos desnudos, y por encima de sus muslos. Sus piernas abiertas y las bragas blancas, dónde se marcaba débilmente su deseo. Daryl se lamió los labios, admirándola, antes de soltar un profundo gemido. Llevó sus manos a sus piernas, dejándolas reposar en sus muslos internos, e inclinó un poco la cabeza para observarla bien.
Se miraron a los ojos, haciendo contacto visual, en una conexión profunda de lujuria y de amor, al mismo tiempo, que él acariciaba sus muslos con suavidad.
Pero una vez más él volvió a desviar la mirada a su intimidad.
Llevó su mano hacia delante pasando un dedo por el centro de la tela. Ella suspiró ante su acción que repitió varias veces, haciendo más presión para hundir su dedo entre sus pliegues. Subió su dedo para encontrar su clítoris húmedo, y comenzó a acariciarlo en círculos a través de la tela.
Ella no podía parar de gemir y retorcerse contra sus manos.
Daryl no perdía detalle de su reacción mientras le miraba con sus ojos deseosos. Finalmente, sin poder contenerse, dejó caer la cara hacia delante y pasó su lengua por encima de sus bragas. Con un gruñido de deseo, metió los dedos en la parte superior de la ropa interior y tiró hacia abajo hasta quitárselas.
Gimiendo, él puso su boca sobre su centro lamiéndola de arriba abajo y chupando su clítoris.
Carol llevó sus manos a sus cabellos en un puño mientras dejó caer la cabeza hacia atrás gimiendo fuertemente. Finalmente, centró su boca en su clítoris, acariciándole con sus labios. Sus ojos se centraron en el rostro de Carol, y ella le observó mientras gemía. Si había algo que le excitaba más a Daryl era verla disfrutar, su rostro lleno de lujuria, su boca abierta en un gemido silencioso, sus senos subiendo y bajando, y su pesada respiración.
De pronto, Carol sintió que un dedo se adentraba dentro de ella, y no pudo evitar gemir en voz alta. Sus caderas se levantaron en respuesta ante la sensación de su dedo deslizándose hacia el fondo, antes de retirarlo y volver a sumergirse mucho más profundo.
Empezó a deslizarlo dentro y fuera de ella, en un ritmo constante. En un momento determinado, él lo deslizó fuera y añadió un segundo, y entonces enroscó sus dedos dentro de ella.
Ante tal sensación, Carol dejó caer su cabeza atrás, mordiéndose el labio inferior. Un sudor fresco empezó a formarse en su cuerpo. Sus muslos empezaron a temblar debido al intenso placer que le estaba proporcionando con sus dedos.
Daryl la observaba atentamente, sintiendo que su erección iba a explotar por verla así. Amaba esa expresión entre el dolor y el placer que mostraba Carol, mientras ella trataba de evitar gritar.
Deslizó el dedo afuera y Carol se quejó por su ausencia. Él se rio con malicia por su queja. Carol buscó su mirada salvaje, mientras él le besó en la cara interna de su muslo. Ella estaba luchando contra la frustración sexual, pues deseaba que él siguiera haciendo lo que estaba haciendo. Sin embargo, su tortura no tardó mucho pues sabiendo lo que necesitaba, Daryl volvió a centrarse en su zona íntima.
La miró fijamente, antes de llevar su lengua hacia su sexo y presionarla. Podía saborear su sabor y sentir la excitación, y Daryl cerró sus ojos disfrutando. Su lengua fue desde su entrada hasta su clítoris. Escuchó como maldecía a la vez que se estremecía por el placer.
–Daryl, joder… –Dijo ella, echándose hacia atrás mientras el intenso placer le invadía.
Miró entre sus piernas, para ver a ese hombre arrodillado delante de ella, sus cabellos desordenados, mientras sus ojos le miraban como si ella fuera su presa, y su boca le adoraba de esa forma.
No recordaba que fuese tan intenso.
Él la lamió más fuerte mientras jugó con su lengua contra su sexo. Ella balanceaba sus caderas contra su boca, pidiendo y reclamando más. Carol cerró los ojos, mientras su cuerpo se llenó de sudor. Jadeante, se estremecía cada vez que él jugaba con ella. Pidiendo más, ella agarró su cabello en su puño, y él gruñó.
Él se enfocó en su zona más sensible y lo chupó, atrapándolo entre sus labios. Y entonces, movió sus dedos contra su entrada, y empujó su dedo adentro. Extasiada, ella gimió en voz alta.
Sus dedos empezaron a moverse de adentro afuera de su núcleo, al mismo tiempo que él no dejaba de darle atención con su boca. Notó como las entrañas de Carol se tensaron contra sus dedos, mientras se adentraban y los enroscó en su interior, buscando el punto exacto para hacerle gritar de placer.
Se estremeció ante tales sensaciones; sus dedos, su boca, su mirada de depredador. Las sensaciones eran demasiado fuertes para ella. Sus gemidos se volvieron más fuertes, mientras sus dedos se adentraban con más fuerza. Los músculos de su núcleo se convulsionaron contra sus dedos. Sus muslos empezaron a temblar. Su cuerpo se tensó ante el placer increíble y cerró los ojos, mientras se sujetaba contra su pelo fuertemente. Gimió en voz alta, cuando el orgasmo le recorrió todo su cuerpo.
Estaba perdida en su placer que no se había dado cuenta de que Daryl había sacado sus dedos de su interior y su boca ya no estaba en su clítoris. Aunque la observaba atentamente, pero para sorpresa suya, Daryl no se apartó y volvió a pasar la lengua por su centro sintiendo una réplica maravillosa de su orgasmo.
–Daryl… Madre mía.
Exhausta, agitó sus caderas contra él. Antes de que le obligara a levantarse, Carol se inclinó para tomar su cara entre sus manos, viendo sus labios rojos y húmedos, sus mejillas sonrojadas y su cabello despeinado. Ella sonrió pues estaba condenadamente sexy.
Daryl podía ver la felicidad en su rostro y tuvo que besarla, atrapando su boca con la suya, mientras empujó su lengua dentro de ella, haciendo que saboreara su propio sabor.
–Te necesito. –Susurró Carol contra sus labios. Los ojos de Daryl se oscurecieron ante sus palabras.
–¿Podemos…? No tengo nada. –Dijo él haciendo referencia a los métodos anticonceptivos. Ella negó con la cabeza y sonrió.
– Estoy tomando pastillas. –Le aseguró Carol, aunque pudo ver sorpresa en su rostro, no cuestionó nada.
Daryl se abalanzó sobre ella besando su boca ferozmente mientras Carol le rodeó sus caderas con sus piernas. Aprovechó para meter la mano entre ellos dos y agarrar su dureza a través de sus pantalones. Él gimió contra su boca.
Ella le acarició, saboreando el efecto que tenía sobre él. Impaciente, Carol bajó el pantalón de deporte tirando hacia abajo. Daryl se quejó al sentir su mano entorno a él. Y bombeó suavemente pero con firmeza su erección. Daryl empujó sus caderas contra sus manos.
Dejó su boca y fue hacia su cuello besando sus clavículas. Carol siguió moviendo su mano con golpes incesantes mientras él gruñía. De repente, se separó de ella, agarró su vestido y se lo quitó de su cuerpo, dejándole desnuda, e hizo lo mismo con su ropa.
Carol sabía lo que venía a continuación. Él le instó a tumbarse encima de la lavadora, que estaba dura y fría, pero ella solo podía sentir su erección frotar su entrada. Daryl se inclinó hacia ella, enloquecido tomando uno de sus pezones en la boca y lo chupó. Carol gritó, elevó su espalda y agarró su cabello con una mano para instarle a elevar su rostro para besarle desesperadamente.
Daryl se irguió, y llevó su miembro hacia su centro, primero frotó la punta con su clítoris sensible por la actividad anterior. Se estremeció, meciendo sus caderas contra él. Daryl gruñó, observándole.
Volvió a inclinarse de nuevo mirando profundamente sus ojos, y levantó su otra mano para acariciar suavemente su mejilla.
–Te amo–, susurró Daryl.
Su corazón estalló, y quiso responderle pero lo único que le salió fue un grueso gemido cuando él se deslizó dentro de ella.
–Uhh – respiró Carol, al sentirlo en su interior.
Ambos gimieron mientras salía y entraba una y otra vez, cada vez más profundo. La sensación era indescriptible. Y lo que empezó siendo movimientos lentos y amorosos, acabo siendo algo más salvaje, mientras las manos de Daryl iban acariciando todo su cuerpo.
Sus movimientos se volvieron frenéticos, mientras Daryl hacía el amor a la única mujer que había amado de verdad. Sus bocas se buscaban entre sí, besándose y lamiendo.
Tras un tiempo, Carol presionó sus manos contra el pecho de él en una señal de que quería levantarse.
–¿Podemos ir a la habitación? Estaremos más cómodos… –Ella dijo cuándo la espalda le empezó a doler.
–Claro. –Él ayudó a bajarla de la lavadora, y tropezaron hacia la puerta para ir a la habitación que estaba al final del pasillo.
Pero cuando Carol se puso delante de él para ir a la habitación, no pudo evitar agarrarla por detrás, Carol dejó caer su rostro contra la pared del pasillo y se apoyó contra ella. La sensación de su erección presionando su trasero le hizo gemir. Ella deslizó sus manos hacia arriba para agarrar la parte de atrás de su cuello y tirar de su boca hacia abajo, para que le besara allí.
Le hizo caso, y lamió su cuello, mientras sus manos se deslizaban hacia sus pechos y Carol empujó su culo contra su miembro.
–Oh, nena. –Gruñó Daryl.
Separó sus piernas y se colocó entre ellas en su centro. Se apoyó contra la pared, mientras se deslizó de nuevo en su interior. Carol gemía mientras entraba dentro y fuera de ella, pero esta vez era duro y salvaje.
En el fondo de su mente, Daryl sabía que ella le había pedido ir a su habitación donde debían hacer el amor. Pero su deseo le había sucumbido.
Carol sintió el familiar deseo bajo su estómago, en una tensión insoportable, mientras él se adentraba en ella. Dejó caer su cabeza hacia atrás, sintiendo la sensación física más intensa que jamás había experimentado. Él llevó sus dedos a su clítoris y lo acarició; y casi al instante, Daryl sintió sus paredes apretarse en contra de él, mientras Carol se estremecía entre sus brazos.
Daryl gruñó duramente, antes de que finalmente empujara en su interior fuertemente, dejándose llevar en un intenso orgasmo, y se dejará caer hacia delante contra su espalda.
–Uhh… Lo siento –se disculpó Daryl aun con la respiración alterada, besando su frente llena de sudor. Ella se giró para mirarle sin comprender su perdón. –No me he podido controlar. –Y entonces supo a que se refería. Ella le había pedido que fueran a la habitación, pero él no había podido aguantar.
–No pasa nada, –dijo besando sus labios. –Da gracias que Sophia no se haya despertado y haya visto a sus padres haciéndolo en mitad el pasillo y encima de la lavadora.
–Oh, mierda. –Sus ojos se abrieron pues había olvidado ese detalle. Ante su mirada llena de pánico, ella se rio y le besó.
–Tendremos que tener cuidado la próxima vez. –Dijo tirando de su mano hacia el dormitorio.– Vamos, necesito una buena ducha.
–Yo también... –dijo con tono seductor.
–Daryl…– se rio cuando él le besó la garganta–, espero que no estés pensando en un segundo, porque no creo que pueda soportarlo…
–Nah, por experiencia sé que sí… –Dijo haciendo alusión, a una de esas noches que habían compartido dos años atrás en el hotel. En una ocasión, Daryl se dedicó a acariciarla una y otra vez hasta que tuvo cinco orgasmos en una misma noche. Carol se rio al saber a qué se refería.
–No creo que hoy pueda soportarlo.
–¿No? Vamos a comprobarlo. –murmuró Daryl besando su oreja mientras se adentraban el baño.
–¿Quieres matarme? –Susurró Carol, mientras dejaron la puerta del baño de la habitación entreabierta por si acaso Sophia llegaba a despertarse.
–Solo quiero… que grites de placer una y otra vez.
Daryl cumplió lo que prometió. Se ducharon entre caricias y besos, llevándola al orgasmo en dos ocasiones más. Después, ambos se metieron en la cama dónde Carol se abrazó a Daryl. Él la abrazó contra su cuerpo acurrucándose contra ella, plantándole un suave beso en sus cabellos. Extasiados pero felices, ambos se quedaron dormidos en pocos minutos.
– ¡Mami, despierta!
Cansada, Carol abrió los ojos ante la voz de su hija reclamando su atención. Ella aun permanecía desnuda por la actividad física de la noche anterior. Su cuerpo estaba dolorido, pero ella sonrió al sentir esa mezcla de placer y dolor en la zona baja de su abdomen.
Carol se giró para ver a su hija sentada a su lado junto a uno de sus muñecos. El lado de Daryl estaba vacío. Ella se asustó por un momento, antes de recordar que Daryl empezaba a trabajar temprano, así que era lógico que aun siendo las 8:03 a.m., él ya no estuviera en casa.
–Buenos días, amor. –Saludó Carol a Sophia, antes de plantarle un beso en la frente. –¿Cómo has dormido?
–Bien. –Contestó la niña.
Carol se levantó, se vistió y tras desayunar, hizo las tareas habituales de la casa. Más tarde, tras limpiar y recoger la ropa que aún estaba en la habitación del lavado, salieron a hacer la compra, pues se estaban quedando sin comida.
Estaban volviendo a casa con varias bolsas en la mano y Sophia caminando a su lado, cuando la mujer recibió un mensaje de Andrea preguntándole si estaba en casa. Sorprendida por su mensaje, ella decidió que la llamaría en cuanto llegara a casa. Sin embargo, no fue necesario, ya que Andrea estaba esperando en la portería.
–Te he estado escribiendo. –Dijo Andrea con un tono serio y distante con Carol. La mujer frunció el ceño entre sorprendida y confusa.
–Lo sé, han sido unos días un poco agotadores.
–Ya… –Dijo con ironía. –Hola Soph, –dijo con una media sonrisa, agachándose para estar a su altura. –¿No me das un beso? –La pequeña se acercó a la rubia y le dio un beso en el aire.
–¿Quieres subir? –sugirió Carol indecisa. Aunque dudó, Andrea asintió mientras mantenía una conversación con la pequeña, Carol notó cierta tensión hacia ella.
Una vez que entraron en el apartamento, y se adentraron en él, Carol dejó las bolsas repletas de comida en la encimera. Sophia aprovechó para ir a su cuarto de juegos y se puso a pintar.
Carol se giró para enfrentar a su amiga que permanecía a unos metros de ella y con la mirada llena de enojo.
–No puedo creer que le hayáis hecho esto a Sheila. –Soltó la rubia.
Carol suspiró intentando buscar las palabras adecuadas, pero su culpabilidad se mostró en el rostro.
–No quería hacerle daño… No sabes lo mal que me siento.
–¿De verdad? ¿Y no te sentías así de mal cuando te acostabas con el prometido de tu amiga? –Ante sus palabras, Carol negó con la cabeza.
–Andrea, Daryl nunca le fue infiel…Nunca lo hubiera permitido… –Empezó a decir.
–¡Oh, venga ya! ¿Te piensas que somos gilipollas? ¿Te recuerdo como te quedaste embarazada? No eres el mejor ejemplo de fidelidad, Carol. –Ante el ataque de su mejor amiga, ella sintió una mezcla de dolor y de rabia en su interior, mientras empezaba a acumular el dolor en su garganta y las ganas de llorar.
–Eso fue totalmente diferente… –Masculló la mujer–. Sabes cómo era mi matrimonio con Ed y en qué condiciones estaba. –Obviando sus palabras, negó con la cabeza.
–Te lo dije hace años y te lo vuelvo a decir, Daryl no es bueno para ti. Vuestra relación podrá ser muy intensa, pero es una relación totalmente tóxica. –Carol cerró los ojos ante su comentario. Otra vez estaba juzgando a Daryl.
–No tienes ni idea de lo que hay entre nosotros y de cómo es Daryl.
–¿No? Yo lo único que sé es que ha destrozado a una mujer que no se lo merece. Y ahora, vuelves a caer en sus redes sin importarte nadie más.
–Estás siendo muy injusta conmigo y con él.
–¿Con él? ¿Es que no ves lo que ha pasado? ¿Ha dejado plantada a Sheila a 8 días de la boda?
–¡Pues claro que lo sé! ¿Y crees que él no se siente culpable? Por supuesto, él no quería hacerle daño. Estuvo con ella precisamente para no lastimarle… No era feliz con ella. Pero se equivocó. Y ha hecho lo que creyó que era mejor. Podría haberse casado y que ambos hubieran sido infelices, pero prefirió decirle la verdad. –Carol sintió que su voz se entrecortaba a medida que iba a hablando.
Sabía que Andrea tenía demasiados prejuicios hacia Daryl, siempre los había tenido. No le sorprendía su ataque, pero no podía soportar que por esta razón ella fuera perder a su amiga.
–Es una lástima que sigas creyéndote lo que él te dice.
–Siempre has sido muy injusta con él. Nunca te cayó bien, Andrea. Sé que esto no viene de ahora. –Carol se encogió de hombros sabiendo que por más que le dijera su versión, ella solo vería lo que quería.
–No se trata de eso, Carol. Lo sabes. –Andrea le miró llena de enojo, y se giró para marcharse.
–¿Andrea? –Le llamó cuando ésta estaba parada en la puerta. La rubia se giró para mirar sus ojos llenos de dolor. –¿En serio vamos a permitir que esto nos separe?
–Nunca pensé que me decepcionarías tanto. –Y tras esto, Andrea se fue.
A pesar del malestar que sentía, Carol intentó no llorar, porque sabía que si lo hacía no podría parar. Se entretuvo cocinando para intentar obviar el dolor al comprender que acababa de perder a su mejor amiga.
Aunque intentaba convencerse de que lo solucionarían, ella sabía que con Andrea es muy difícil. Nunca han discutido de esta forma, y ella era la única amiga que tenía en este mundo. Por más que intentaba arrinconar esos sentimientos, estos estaban incontrolados en su interior.
Su hija no paraba de hablar o de cantar mientras le daba de comer, y antes de que se diera cuenta, escuchó las llaves, señal de que Daryl ya estaba en casa. Aunque adoraba tener a Daryl en su vida de nuevo, aun no estaba acostumbrada a que él viviera con ellas.
Lo vio aparecer en el apartamento con las manos llenas de grasa, y con el mono azul del trabajo. Carol fingió una media sonrisa, al verlo caminar hacia ella.
–Hey, –saludó. –Voy a lavarme las manos, ahora vengo. –Dijo él con suavidad.
–Claro. –Respondió Carol preparando los platos con la comida de ambos.
Minutos después, lo sintió caminar de nuevo a su lado con la intención de saludarle como es debido. Ella volvió a fingir una media sonrisa y entonces vio como Daryl frunció el ceño.
–¿Qué tal tu día? –Preguntó Carol, obviando el ceño fruncido de él. Pero cuando ella bajó la mirada hacia el plato, él llevó sus manos hacia su rostro, y con cuidado como si fuera de porcelana, lo levantó para ver sus ojos.
–¿Qué pasa? –Preguntó él. Carol odiaba que él le conociera tan bien como para saber su estado de ánimo con solo mirarla.
Carol suspiró cansada, miró los ojos preocupados de él que la observaban atentamente. Carol supo que no podía mentirle.
–Andrea ha venido esta mañana a verme y hemos discutido. Ella piensa lo mismo que Sheila y no me perdona que le hiciese eso a una amiga. –A medida que ella hablaba, Carol pudo ver la culpabilidad mostrarse en Daryl.
–Joder, lo siento. –Se disculpó Daryl, a sabiendas de cuánto apreciaba a Andrea.
–No te disculpes. Ella está con Luque, está demasiado involucrada con Sheila, y lo entiendo… así que supongo que es más fácil culpar antes que comprender la situación. Dejaré que pase el tiempo, e intentaré volver a hablar con ella. –Dijo Carol, aunque no las tenía todas consigo debido a que conocía perfectamente a Andrea. Daryl esperaba que pudieran solucionarlo, porque no podía cargar con más culpabilidad encima.
Se sentaron a comer juntos aunque aquel día ambos parecían más decaídos. Una hora después, Carol iba a trabajar mientras Daryl se quedó al cuidado de la pequeña.
Sin duda, aquel no fue un gran día para Carol, debido a que al llegar al trabajo, Robbie estaba allí y se encargó de que todos sus compañeros de trabajo supieran que ella le había engañado. Ni siquiera tuvo fuerzas para pelearse con él, simplemente se centró en el trabajo, en colocar los nuevos libros en las estanterías, atender al público y obviar los comentarios de Robbie. Carol estaba deseando salir del trabajo para llegar a casa.
Cuando Carol traspasó la puerta de su trabajo suspiró ampliamente. Solo quería llegar a casa, abrazarse a Sophia y Daryl: y olvidar aquel día horrible. Sin embargo, al traspasar la puerta de su trabajo, pudo visualizar a Daryl al otro lado de la acera junto al carrito dónde Sophia dormitaba.
Nada más verlos, se acercó a ellos, obviando que desde el interior de la librería, Robbie y otros compañeros de trabajo la observaron acercarse a Daryl y su hija.
–¿Qué hacéis aquí? –Preguntó ella sorprendida.
Le dio un beso en los labios a Daryl, antes de agacharse para ver a su hija que dormitaba en el carrito.
–Venimos a buscarte. Sophia ya ha cenado, –dijo señalándola, aunque ya estaba dormida en el carrito–. Y he comprado esto para nosotros dos –. Dijo señalando la bolsa del McDonald's. Carol sonrió agradecida, porque era lo único que necesitaba aquel día.
–¿Y esto porque? –Él se encogió de hombros.
–Me apetecía… –Respondió él con una sonrisa.–. Vámonos. –Dijo el hombre mientras empujaba el carrito de Sophia, y Carol empezó a caminar a su lado guiándose por él, agarrándole del brazo.
Daryl sabía que Carol estaba muy afectada por la discusión con Andrea, y por esa razón había decidido esperarla a las afueras de su trabajo para ir a cenar con ella.
A medida que caminaban, ella supo enseguida a dónde se dirigían.
Estaban yendo en dirección al parque Piedmont. Ese lugar era muy especial para ambos por los grandes momentos que habían pasado juntos. Se adentraron en él, y fueron directos hacia el banco dónde se dieron su primer beso. Carol sonrió, mientras recordaba algunos de los momentos que habían pasado allí.
Tras sentase, Carol se aseguró que Sophia estaba bien tapada con las mantas mientras dormía. El aire era frío, pero no tan gélido como podía haber sido en esa época del año. Miró a Daryl quien sacó las hamburguesas con una sonrisa burlona.
–¿Vamos a volver a alimentarnos de hamburguesas? –Preguntó Carol con una sonrisa, recordando su adolescencia donde hubo días que solo comían este tipo de comida. Daryl le sonrió, mientras el cantar de un pájaro sonó a lo lejos.
–Nah, solo por hoy, me apetecía volver aquí… contigo. –Susurró con tono dulce. Carol le miró con ternura.
–Como los viejos tiempos.
–Sip, y las viejas costumbres. –Dijo él tendiéndole una hamburguesa. Ella agarró una y abrió el envoltorio, el olor característico de ésta se filtró por su nariz. Ella sonrió.
–Gracias por esto. Lo necesitaba. –Confesó Carol.
–¿Qué tal con Robbie? –Preguntó Daryl,
Carol suspiró ante su pregunta, pues sabía que no podía decirle todo lo que sucedió en el portal, y que ahora se dedicaba a hacerle la vida imposible en el trabajo.
–Bien. –Mintió ella, dando un bocado a la hamburguesa, pero Daryl frunció el ceño sin creerle del todo. –Aunque le ha comentado a todos que le he dejado.
–Menudo imbécil. –Se quejó él.
–Se le pasará –Dijo Carol, intentando creer sus propias palabras.
Carol cambió de tema y durante un tiempo estuvieron hablando sobre las escuelas en las que Sophia podría ir en unos meses. Además, Carol estaba pensando en cambiar el turno, para así poder estar con ella por las tardes al salir de la escuela.
Terminaron de comer sus hamburguesas, mientras el cielo se oscurecía cada vez más pero no les importaba. Había sido un día horrible para Carol y el hecho de estar allí junto a ellos dos, había alegrado su día. Miró a su hija quien dormía profundamente.
Cuando ambos terminaron de cenar, él pasó sus manos por sus hombros acercándola, abrazándola, mientras simplemente compartían ese momento. Durante un rato se acurrucaron juntos en silencio contemplando la vista que tenían enfrente.
–Quiero quedarme aquí. –susurró Daryl besando la frente de Carol.
Era un lugar muy especial para ambos, su relación había empezado aquí y habían pasado mucho tiempo en aquel banco o en el césped que estaba a su espalda. Allí estaban en el mismo lugar casi veinte años después. No podía creer que estuvieran de nuevo allí, juntos, volviendo a mantener una relación y con la hija que tenían en común. Que él le hubiera traído aquí después de tanto tiempo hacía que su corazón le explotara de felicidad.
Estaban en silencio, mientras los sentimientos les invadían, entre la felicidad y la melancolía.
–Me arrepiento tanto de haberte dejado cuando teníamos 17 años. Si no lo hubiera hecho, sé que todo hubiera sido jodidamente diferente. –Susurró él dejando a la luz sus sentimientos.
Carol levantó la mirada para ver sus ojos llenos de arrepentimiento.
–No hagas eso, Daryl. –Soltó ella–. Eso ya pasó, y ya te perdoné. Si queremos que esto funcione, debemos olvidar todo. Sino no pararemos de reprocharnos cosas del pasado. Ambos hemos cometido errores, pero no podemos dar marcha atrás. Debemos de empezar de cero y disfrutar de lo que tenemos ahora.
Ella tenía razón, él asintió mientras le besó la frente. Debía dejar todos esos pensamientos del pasado y centrarse en el ahora. Carol se apoyaba contra su hombro mientras seguía pensando en todo lo sucedido en los últimos días.
–Es increíble como volvemos a estar en la misma situación. –No quería pensar, ni tener dudas pero era inevitable. Solo llevaban un par de días juntos y todo se había vuelto en su contra.
–¿A qué te refieres?
–Volvemos a tener a todo el mundo en contra. –Soltó ella. –Es como si…
–¡No! –Dijo él con vehemencia. Ella levantó la mirada para ver esos ojos decididos y enojados a la vez. –Me da igual quien esté en contra de lo nuestro. Nadie va a separarnos esta vez. Quiero estar contigo… sabes que te quiero.
–Lo sé, –suspiró–. Sé que esta vez es diferente. Pero no me esperaba lo de Andrea.
–Lo superaremos. Estoy seguro. Lo he dejado todo por ti y lo volvería hacer sin pensar ni una vez… No voy a permitir que nadie de fuera arruine todo esto…
–Yo te quiero mucho, Daryl. Ya sabíamos que no iba a ser fácil, – Él levantó la mano para acariciar su mejilla. Respiraba pesadamente, cruzando sus brazos alrededor de su cuerpo. –Pero no puedo dejar de pensar que… algún día te despiertes creyendo que cometiste un error por no haberte casado con Sheila.
Y ahí estaban otra vez las dudas. Las había intentado retener pero aun rondaban en su cabeza.
–Te lo dije el otro día, jamás me voy a arrepentir de esto. Es cierto no será fácil, pero no voy a dudar. –Miró su rostro y al ver que aun dudaba, él le obligó a mirarle–. ¿No lo entiendes? –dijo acercándose más a ella–. Eres la mujer de mi vida. Lo has sido, eres y siempre lo serás.
Carol abrió la boca para responder, pero las lágrimas cayeron por su rostro emocionado. Y cuando él juntó sus labios con los suyos solo soltó un gemido contra su boca.
–Bueno en realidad… –susurró contra sus labios–, hay otra mujer. Sophia. –Carol se rió por su comentario.
–Puedo compartir ese título con ella.
Ambos se rieron, mientras se quedaron simplemente disfrutando de ese momento de tranquilidad, hasta que fue demasiado tarde y decidieron marcharse.
Casi a media noche, entraron en el apartamento de Carol. Daryl dejó a Sophia en su habitación para volver a la sala de estar donde Carol estaba sentada en el sofá, dejando caer la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos. Daryl se acercó a ella con una media sonrisa.
–Estoy cansadísima. –Susurró la mujer cuando él se acercó a ella.
Él se agachó, aprovechó su cuello expuesto para darle un cariñoso beso. Carol se rió por las cosquillas de su barba contra su piel.
Se separó levemente para ver su rostro cerca, y besar suavemente sus labios contra los suyos. Daryl se separó dejando caer su frente contra el hueco de su cuello, pasando sus brazos en un abrazo. Carol llevó una de sus manos a sus cabellos y empezó a acariciarlos suavemente. Se quedaron en silencio disfrutando del momento de intimidad. Entrelazó sus dedos con los suyos.
Volvieron a mirarse, y ambos se quedaron sin aliento por los sentimientos tan profundos que eran capaces de provocarle con una sola mirada. Se besaron con suavidad, mientras poco a poco se fue haciendo más intenso. Separándose, Daryl se levantó, alzó a Carol en sus brazos y la llevó a la habitación donde dieron rienda suelta a sus sentimientos y deseos más profundos.
Cuando todo volvió a la calma, Carol se apoyó en el pecho amplio de él para dormir. Rápidamente sintió como Daryl entró en un profundo sueño. A pesar de que ella estaba cansada, y agotada, no logra dormirse.
Su cabeza sigue dando vueltas a las miles de emociones que siente; ama a Daryl con toda su alma, pero siente demasiado remordimiento con Sheila, dolor por haber perdido a Andrea y preocupación por lo que Robbie pueda hacer. Incapaz de dormir, se separa de Daryl con cuidado de no despertarlo, y se dirige al salón.
Agarra su portátil, y empezó a escribir. Las palabras salen a borbotones y deja que sus sentimientos más sinceros queden plasmados en ese escrito.
"Querida Sheila,
Ni siquiera sé si llegarás a leer este mail, pero necesito escribirte. Ojalá pudiera hablar contigo en persona, pero sé que debes estar demasiado lastimada para verme.
Lo primero quiero pedirte perdón por todo el daño que sin querer te he causado. Pero sabes tan bien como yo, que inevitablemente a veces lastimamos sin querer. Pero jamás quise hacerte daño.
Te puedo asegurar que Daryl jamás te fue desleal. No hubo nada entre nosotros hasta después de que hablara contigo. Nunca lo hubiera permitido, y te aseguro que él tampoco.
Me duele mucho toda esta situación porque te considero una amiga.
Nunca pensé que tú y yo llegáramos a ser amigas, me sorprendió gratamente que hubiésemos podido tener una amistad como la que tuvimos. Te has portado muy bien conmigo y nunca he podido agradecértelo. Sé que nunca podremos recuperarla y realmente estoy triste por esto. Pero entiendo que no quieras saber nada de mí.
Te deseo lo mejor, tanto personalmente como profesionalmente. Y espero que en un futuro en algún momento podamos encontrarnos y hablar.
Atentamente,
Carol Mason"
Tras cerrar el portátil, se dirige de nuevo hacia la habitación.
Siente cierto alivio, aunque sabe que no servirá de nada. Se arrastra de nuevo hacia la cama y al sentir su movimiento, Daryl se volvió hacia ella, abrazándola de nuevo.
Él volvió a quedarse dormido enseguida y mientras escuchó su respiración profunda, ella no dejaba de pensar. Sabía que no iba a ser fácil, aun había algunas heridas y culpabilidad que sanar, pero juntos lo superarían.
Su amor iba a ser más fuerte que todos esos impedimentos.
Hola Carylers,
Como veis es un capitulo con un poco de todo: amenazas, smut, momentos románticos, discusiones entre amigas, y dudas.
Sé que la reacción de Andrea no es la que todos esperabais, pero ella tiene una relación con Luque, primo de Sheila. Como Carol dice, está demasiado involucrada y está viendo sufrir a alguien a quien aprecia.
Así que, una vez más la relación de Carol/Daryl tiene personas que están en contra de esta o que impiden que estén juntos. Sin embargo, esta vez es algo diferente. Por primera vez, no tienen que esconderse de nadie, ni de los padres de ella, ni de Ed…
Os dije que veríamos la reacción de Andrea, Luque y Sheila; pero en este capítulo he preferido que sea solo la de Andrea, en los siguientes podremos ver la reacción de los demás.
Una vez más mil gracias por vuestros comentarios y espero que les guste este nuevo capitulo.
Nos leemos muy pronto
San.
