Se admiró en el espejo mientras se acomodaba su pelo rizado con una pinza. Se maquilló ligeramente los párpados, sintiendo una libertad por hacerlo tras muchos años. Ed no le hubiera dejado salir así, pero Daryl era otra historia. Desde el comedor, escuchó la risa de Sophia al mismo tiempo que la música ambientaba el apartamento. Sophia estaba contenta y emocionada de que fueran al cine aquella tarde. Iban a ver Inside Out y después a cenar en algún sitio.

En ese instante, escuchó el timbre del portal sonar y frunció el ceño, preocupada. No esperaban ninguna visita. A través del espejo vio como Daryl, apagó la música y puso el mismo rostro de sorprendido que ella. Carol lo vio acercarse al telefonillo para responder.

-¿Sí? –Un silencio y entonces Daryl apretó el botón para abrirle la puerta.

-¿Quién es? –Preguntó Carol saliendo del baño, viendo como la puerta del apartamento la había dejado abierta. Miró a Daryl y suspiró.

-Creo que será mejor que dejemos el cine para mañana. –Anunció Daryl. Carol frunció el ceño.

-¿Por qué? ¿Qué…? –La pregunta se quedó en el aire cuando vio a Andrea aparecer en la puerta.

Parecía cohibida y no se atrevía a traspasar el umbral de la casa.

-Hola. –Susurra mirando a Carol quien no sabe que decir, pero Sophia quien se percata que está en la puerta se acerca a ella para darle un abrazo. Andrea la agarra en brazos y le da un beso en la mejilla.

Carol observa la escena y cuando Andrea vuelve a mirarle, entonces se atreve a preguntarle.

-¿Andrea, qué… qué haces aquí?

-Me preguntaba si querías ir a tomar algo… Y así hablamos. Nos debemos una conversación.

Andrea puede ver como los ojos de Carol se abren de la sorpresa, pero a la misma vez, ve una sonrisa por la propuesta. Y entonces mira a Daryl quien está detrás de ella, observando la situación sin decir nada.

-Íbamos a ir al… -Empezó a decir Carol, pero la mano de Daryl en el hombro le interrumpió y al girarse miró a esos ojos que estaban llenos de adoración.

-Hey, -susurró-, podemos ir mañana. –Daryl la alentaba para que aceptara la propuesta de Andrea.

Carol pestañeó ante el impulso de ceder a sus palabras pero no quería decepcionar a su hija tampoco. Nunca habían ido al cine, ya que hasta ahora, Sophia era demasiado pequeña.

Pero entonces, miró a Andrea quien seguía plantada en mitad de su apartamento sin saber qué hacer. Tenía muchas ganas de solucionar las cosas con ella.

-No pasa nada, -empezó a decir Andrea-, podemos quedar mañana.

-No, -habló Daryl en esta ocasión haciendo que ambas mujeres le miraran-, id a cenar y a tomar algo. Sophia y yo, –dijo mirando a la pequeña-, iremos al McDonald.

Carol vio como los ojos pequeños de Sophia se abrieron de la alegría.

-¡Quiero una hamburguesa!- Gritó la pequeña. Daryl le dirigió una mirada a Carol y ésta medio sonrió, negando con la cabeza.

-Está bien, pero mañana… -Empezó a decir Carol y Daryl le interrumpió.

-No te preocupes. Solo pásalo bien. –Daryl se inclinó hacia delante y le dio un beso en los labios.

-Gracias-, susurró Carol, al separarse de los suyos, agradecida de que él le permitiera que fuera con Andrea para solucionar sus problemas.

Al levantar la mirada Daryl le dirigió una mirada a Andrea, agradecido de que ella hubiera reflexionado y haya venido para solucionar las cosas con Carol. La pelirroja se despidió de Sophia, y las vio marchar antes de que él y Sophia pusieran rumbo hacia el McDonald's, dónde disfrutaron de unas hamburguesas y patatas.


Sentadas en uno de sus restaurantes favoritos, ambas estaban mirando la carta decidiendo que iban a cenar. Carol se decidió por una ensalada de cabra con salmón con salsa de setas, mientras que Andrea prefirió una pasta con 4 quesos. Tras pedir sus respectivos platos, el camarero les dejó a solas. Sin embargo, aun había mucha tensión entre ellas.

-¿Cómo estás? –Se atrevió a preguntar Andrea. Carol levantó la mirada y sonrió.

-Estoy bien, ahora mejor. Hemos pasado unas semanas complicadas. –Andrea se mordió al labio al intuir que estaba hablando sobre lo sucedido con Sheila. -¿Y tú, como estas?

-Bien, mucho trabajo. Estamos intentando abrir nuestro propio bufete de abogados. Luque y yo.

-Oh, muy bien.

-Sí, pero es una cantidad enorme de trabajo.

-Me imagino. –En ese instante, el camarero les trajo una copa de vino a Carol y la cerveza a Andrea. Y tras esa interrupción Carol decidió hablar claro-. Andrea, ¿Qué pasa? ¿Por qué has decidido hablar ahora conmigo? No querías saber nada de mí y ahora de repente sí. ¿Qué ha cambiado?

Andrea se llevó la cerveza a la boca, le dio un trago, antes de volver a dejarla en la mesa. Se inclinó hacia adelante antes de hablar.

-Daryl vino a verme el otro día a la salida del bufete. –Andrea pudo ver la sorpresa en el rostro de Carol.

-¿Qué?

-Sí. Me dijo algunas cosas, pero hubo una que me hizo pensar.

-¿Qué te dijo? –Carol estaba muy sorprendida por el hecho de que Daryl hubiera ido a hablar con ella.

-Si realmente merecía la pena perder nuestra amistad por él. –Carol soltó un bufido, sin saber cómo tomarse aquello. –Y creo que tiene razón. Nadie debería interponerse en nuestra relación.

-Estoy de acuerdo, ni siquiera Sheila. –Soltó Carol.

-Ni siquiera Sheila. –Repitió Andrea.

-Mira, puedo entender que Sheila no me hable más. Sé que la situación es jodidamente incómoda y dolorosa para ella. Pero… ¿tú? Eres mi mejor amiga, y entiendo que seas amiga de Sheila, pero… no sé. –Hizo una pausa antes de seguir hablando-. Lo creas o no, no estuvimos juntos hasta que Daryl rompió con ella.

-¿Me aseguras que no pasó nada?

-Te lo aseguro. No lo hubiera permitido, sé que me consideras que soy una infiel por todo lo que pasó con Daryl mientras estaba casada con Ed. Pero sabes que Ed se acostaba con todo el mundo y yo no era feliz.

-Nunca debí haberte dicho eso. Sé que la situación era diferente. Pero te creo… pero hay algo que no entiendo, ¿Por qué Daryl no anuló la boda antes, cuando se dio cuenta de que no le quería? ¿O por qué le pidió matrimonio? –Carol suspiró.

-Daryl me dijo que le pidió matrimonio porque pensaba que era la mejor forma de olvidarme. –Andrea pestañeó intentando asimilar las palabras que ella le estaba diciendo-. Los dos pensábamos que no había ninguna posibilidad de volver juntos y por eso tomó esa decisión. Sé que fue la peor decisión que puedo tomar, Andrea. Pero creo que ya ha pagado suficiente.

Andrea bebió de su cerveza de nuevo y se mantuvo callada.

-Se dio cuenta tarde, pero lo hizo, e hizo lo que tenía que hacer. No siguió con una relación de la que no estaba seguro. No quería hacerle daño, te lo aseguro y lo ha pasado muy mal. ¿De verdad crees que hubieran sido felices si se hubieran casado?

-Viendo todo esto, creo que hubiera saltado todo por los aires en algún momento. En parte creo que ha sido lo mejor.

-Yo también y de verdad, me siento culpable de que Sheila lo esté pasando mal. –Interrumpiendo el relato de Carol, un camarero les trajo la comida, pero Andrea siguió hablando.

-Lo siento, Carol. Sé que debí haberte escuchado. Pero… sin querer me deje influir por Luque. Y por Sheila, esta jodida de verdad. Ahora parece que está remontando, pero…

-Lo sé, lo entiendo, pero por favor no dejemos que lo que pase con los demás nos influya entre nosotras.

-Está bien, -dijo Andrea levantando su botella para chocar con su copa de vino, en una promesa de que nunca, dejarían de hablarse ni por Luque, Daryl o Sheila.

Tras esto, Carol le contó todo lo que había sucedido en ese tiempo: el acoso de Robbie y las inseguridades de Daryl. Aunque también le contó que estaba feliz con él. Por primera vez, Carol pudo ver que Andrea no tenía esos prejuicios sobre Daryl y que parecía estar contenta por su relación. Aunque Andrea se mostró muy preocupada por el acoso de Robbie.

La abogada le animó a denunciarle, pero ella le dijo que no quería llegar a ese extremo, pero que lo pensaría.


La cena se alargó hasta bien entrada la madrugada, ya que después las dos amigas se fueron a un bar a tomar unas copas y ponerse al día. Hablaron sobre muchas cosas, temas sexuales incluidos. Carol se divirtió mucho con ella, como era habitual en sus salidas.

Casi a las dos de la madrugada, Carol entraba por la puerta de su apartamento, la luz estaba apagada señal de que Daryl como Sophia estaban en la cama. Intentando no hacer demasiado ruido, se quitó la chaqueta, dejándola en el salón y se fue hacia su habitación. Desde la puerta, a través de la oscuridad pudo apreciar el bulto de Daryl. Podía escuchar su profunda respiración debido a su profundo sueño.

Una sonrisa tonta apareció en su rostro mientras le observaba. Avanzó con cuidado hacia la cama, se subió, y a gatas se arrastró hasta dónde estaba Daryl.

Al sentir una presencia, Daryl se movió ligeramente y gimió al sentir los labios de Carol en su mejilla. Abrió los ojos ligeramente y pestañeó levemente para intentar ver a la mujer que estaba estirada a su lado. Se acomodó contra su espalda para mirarle.

-Hey-, saludó Daryl. Al mismo tiempo que alargó la mano para encender la lamparita de la mesita de noche para mirarle a los ojos. -¿Qué tal? ¿Cómo ha ido? –Ambos pestañearon para adaptarse a la luz.

-Muy… muuuuy bien, y todo gracias a ti…- susurró Carol, mientras se acomodaba contra él.

-¿A mí? No he hecho nada. –Dijo como si no supiera de lo que le estaba hablando. Carol le apartó los cabellos de sus ojos.

-Oh si, tú eres el culpable de que volvamos a ser amigas. -Los ojos de Daryl estaban adormilados pero estaban brillantes y sus miradas conectaron profundamente.

-Estoy feliz por eso. –Su voz era sincera, al igual que su sonrisa.

-Lo sé. Eres el mejor. –Le aduló Carol, mientras vio las mejillas de Daryl enrojecerse.

-Pfff-, se quejó él por sus palabras. Carol se rio, y se movió ligeramente hasta quedar prácticamente encima de él.

-¿Cómo ha ido con Sophia? –Preguntó ella mientras seguía acomodándose encima de él.

-Ha disfrutado de su hamburguesa, la he bañado, he acabado empapado por sus juegos, hemos bailado y se ha dormido muy rápido. –A medida que hablaba, Carol se inclinó besando el cuello de Daryl. Lo sintió estremecerse y se rió con malicia.

-Muy bien… Y lo siento por despertarte, -masculló inocentemente, mientras pasaba su mano por su vientre.

-No mientas…no lo sientes en absoluto. –Dijo él con un bufido, cuando ella se sentó sobre sus caderas.

-Me conoces demasiado.- Carol se rio y Daryl le miró con una media sonrisa, y pasó sus manos por sus caderas subiendo a sus senos. Acarició su rostro, y, tiró de ella para juntar sus labios. Se besaron ansiosamente, Daryl empezó a acariciarle mientras su beso se hizo cada vez mas intenso.

Carol se sentó y se quitó su propia camisa desvelando su sujetador, y cuando sus labios volvieron a juntarse la pasión les desbordó.


Durante los siguientes meses sus vidas sufrieron algunos cambios. Carol fue trasladada a otra librería de la ciudad. Esto ayudó a que no viera a Robbie durante los cambios de turno, ya que a veces él había llegado antes de su hora, simplemente para encontrarla. La situación empezó a darle miedo y es por esta razón, que pidió un cambio de lugar. A pesar de que Carol le había hecho prometer que no se enfrentaría, Daryl se encaró con Robbie cuando en alguna ocasión les había seguido a la salida de su apartamento. Debido a esto, Carol decidió denunciarle.

Le dictaron una orden de alejamiento. Sin embargo, Carol no se sentía segura del todo a pesar de que ya no volvió a coincidir con él. Pero en cuanto Carol y Daryl se compraron una casa a las afueras de Atlanta, Carol encontró la tranquilidad que necesitaba.

Robbie no era la razón principal para cambiarse de casa, aunque su presencia había acelerado la mudanza.

Les había costado tres meses, 3 semanas y dos días encontrar la casa perfecta, pero finalmente la habían encontrado. A pesar de que vivían en un apartamento y que era realmente bonito, ambos sabían que ese hogar era algo temporal. Daryl siempre había escuchado a Carol decir que ella quería tener una casa con jardín.

A pesar de que Carol quería pagarlo todo con el dinero de la indemnización de su matrimonio con Ed, Daryl se negó en rotundo diciéndole que: se pagaba a medias o él no iba a aceptar el trato. Carol entendió que él quería estar involucrado en absolutamente todo, y lo entendía, así que con esas condiciones, emprendieron el largo camino de encontrar una casa. Visitaron una infinidad de casas, hasta que Glenn, un compañero de trabajo de Daryl le habló de que la casa de al lado de la suya estaba en venta, cuando fueron a visitarla les encantó a los dos.

A primera vista parecía pequeña, pero era bastante grande cuando se adentraban. Tenía un porche, chimenea, 5 habitaciones y 3 baños. El suelo de parqué y una gran cocina. El dormitorio de matrimonio, era grande, tanto que Carol ya estaba planeando poner un sillón en él y a su vez, este disponía de un baño con un plato de ducha y una bañera. Carol ya se había imaginado también allí. También disponía de un vestidor. Aunque Daryl lo encontraba muy grande al contrario que Carol. Además, ya habían decidido cuál iba a ser la habitación de Sophia y a su vez, la que sería para los juegos.

La parte trasera de la casa daba a un pequeño patio, recubierto por madera, y una pequeña barbacoa. Y según lo que le había manifestado Carol, ella iba a plantar flores en la parte derecha para hacerlo más bonito. Daryl había hablado de un columpio para Sophia.

Las dos semanas siguientes se dedicaron a redecorar toda la casa. Una vez que estuvo presentable, decidieron invitar a una barbacoa a Andrea, y también invitaron a Glenn y su novia, Maggie. Para sorpresa de ambos, Andrea les preguntó si podía venir Luque. Daryl dudó un instante, pero finalmente aceptó.

A pesar de la tensión inicial, el día fue más divertido de lo que pensaron.

Sentados en la mesa del jardín mientras comían lo que habían preparado en la barbacoa, las tres parejas, bebieron, rieron e incluso, Glenn contó algunos chistes malos para la vergüenza de Maggie.

-¿Tenéis más hielo? –Preguntó Maggie levantando su vaso lleno de Coca-Cola.

-Sí, voy a buscarlo.

-Voy contigo. –Soltó Luque para sorpresa de Andrea y Carol.

Los dos hombres se adentraron en la cocina, Daryl abrió el congelador y empezó a buscar el hielo.

-Daryl, Emm, sobre lo que pasó… -empezó a decir, pero Daryl le cortó. No quería hablar sobre esto.

-Tío, dejémoslo, lo que pasó, pasó. Sé que lo hiciste por defender a tu prima, y lo entiendo. –Daryl le miró y Luque asintió.

Daryl no quería tener una mala relación con él, sobre todo si iban a coincidir en más ocasiones. Él quiso preguntarle sobre Sheila, ya que aún se sentía culpable, pero no creyó que fuera oportuno, sin embargo, Luque habló.

-Sheila está saliendo con un chico, Son. –Daryl sonrió.

-Me alegro mucho por ella. –Dijo con una media sonrisa, mientras vertía los cubitos de hielo en el cuenco.

Y tras esa conversación, ambos volvieron al patio trasero, dónde tanto Carol como Andrea les miraron con preocupación. Pero Daryl le dirigió una mirada de tranquilidad a su pareja, y ella entendió a la perfección. Todo estaba bien.


Con el pijama puesto, Carol se sentó en el sofá de su nueva casa después de la barbacoa que había preparado para sus amigos. El día había sido uno de esos que siempre había soñado cuando era joven, su casa, su hija y un novio al que amaba, rodeada de amigos y amigas.

Anteriormente había tenido un marido, una hija y una casa, pero Ed era un inútil que la insultaba y que se aprovechaba de ella. Y la casa en la que vivían nunca la había considerado su hogar, pero ahora todo era diferente. Volvía a estar junto al amor de su vida: Daryl Dixon, y a pesar de que no estaban casados, a ella no le importaba lo mas mínimo. Su hija que llenaba su vida de risas y también de llantos, pero hacía de su vida un poco más intensa.

Escuchó los pasos de Daryl bajar por la escalera, a paso rápido. Tenían pocos amigos pero ella era tremendamente feliz. Sophia había caído rendida en el sofá minutos atrás, y Daryl estaba en ese instante arropándola.

-Me ha vuelto a repetir que quiere un perro. –Carol suspiró ante la idea, le gustaba pero no quería que fuese un juguete para ella.

-Habrá que pensarlo.

-Si. –Daryl se sentó en el sofá y le miró-, te has enterado de esto? –Le pasó el móvil y entonces vio una nota de prensa.

"El reconocido empresario Ed Peletier fallece tras un fallo hepático."

-No, no sabía nada.

Una sensación extraña le invadió, porque aunque no sentía pena por él, pero tampoco se alegraba. Ni siquiera sabía lo que sentía, una parte de rabia, pena, y pero no podía definir lo que se había formado en el centro de su estómago. Quizá culpa por no sentirse mal por su muerte. Ed había sido la persona que le había hecho perder todo, y a pesar de que jamás le pegó, se sintió maltratada y humillada por él.

-¿Estás bien? –Escuchó en la lejanía, mientras él buscaba su mirada.

Daryl se inclinó hacia adelante para intentar mirar sus ojos, para averiguar si estaba bien, pero ella estaba perdida en sus pensamientos. Él podía entender ese momento de saber que una de las personas que más te ha lastimado en la vida moría. Cuando su padre murió, él no supo cómo hacer frente a ellos.

-Sí, estoy bien. –Dijo ella, antes de fundirse entre sus brazos.

Daryl la apretó contra su cuerpo escuchando el suspiro contra su cuello.

-Estoy bien, Daryl. –Repitió contra su oreja, y entonces se separó de él para mirarle a los ojos. –Tengo todo lo que más quiero a mi lado, tú, Sophia, vuelvo a hablarme con Andrea y tengo un trabajo que me gusta. Ed murió hace tiempo para mí. –Carol enmarcó su rostro con sus manos-, tú y Sophia lo sois todo para mí.

-Para mí también. –Confesó él, –a pesar de todo lo que ha sucedido entre nosotros, no cambiaría nada. –Se mantuvieron en silencio, abrazados mientras miraron la televisión que estaba apagada.

-¿Que te apetece ver? –Dijo encendiendo la televisión.

Empezó cambiando de canal uno por uno hasta encontrar una película de comedia. Carol se acomodó con la cabeza en los muslos de él mientras se divertían viéndola. Sin embargo, Daryl estaba distraído. A pesar de que seguía acariciándole el cabello.

-Hey, -llamó Daryl, varios minutos después. Ella levantó la mirada para atender a sus palabras.-Emm, tu… -Al ver que se ponía nervioso, Carol se elevó sentándose para mirarle bien a los ojos. Él suspiró nervioso. -¿Te… gustaría tener otro hijo?

Aquella pregunta le pilló desprevenida completamente. Sobre todo, porque no esperaba que él hiciera esa proposición. Habían hablado sobre muchas cosas que implicaban el futuro de ellos dos juntos: cómo administrar el dinero individual y conjunto, la escuela de Sophia, su relación… pero sobre ampliar su familia no habían hablado. Hasta ahora. Por alguna absurda razón, ella había creído que quizá Daryl no quería tener más hijos. Ni siquiera tenía una base lógica para creer en esta afirmación, pero ella así lo había creído.

La pregunta llevaba tiempo rondando sobre la mente de Daryl. Antes de que apareciera Sophia, él no estaba seguro de que quisiera tener una familia. Quizá cuando Carol y él soñaban en su adolescencia, pero cuando se separaron y a medida que se iba haciendo adulto, tener un hijo suponía una responsabilidad que él no estaba seguro de tener. Sin embargo, cuando se enteró de la existencia de Sophia todo cambió. Y a medida que su relación con Carol se hizo más real, él se había planteado esto.

Quería tener otro hijo o hija. A veces pensaba que el hecho de no haber podido disfrutar del embarazo o del nacimiento de Sophia era lo que le impulsaba a desear tener otro. Quizá era egoísta, o quizá solo era una mala idea. Pero su interior le decía que quería tener otro niño.

Carol le sonrió ante su propuesta.

-Sí, claro que sí. –Contestó finalmente la mujer, haciéndole sonreír. –Pero esperemos un tiempo, ¿Te parece? Quiero disfrutar un poco de nuestra relación, ahora que acabamos de volver, necesito disfrutar un poco de ti… un bebé ahora mismo nos dejaría sin tiempo para nada. Sería una locura.

-Me parece bien. –Daryl le sonrió, y se inclinó para besarle.

Minutos después, volvían a estar acurrucados viendo la película,. Pero Daryl no estaba demasiado pendiente de ésta. Con sus manos entrelazadas, se mantuvieron en silencio solo roto por los diálogos y por las risitas de Carol.

Pero entonces, Daryl vio sus dedos desnudos y recordó algo. De repente se levantó, haciendo que Carol parara la película, de nuevo.

-¿Estás bien? –Le siguió con la mirada al ver que se dirigía hacia la parte superior de la casa.

-Dame un segundo.

Minutos después Daryl apareció con un anillo que ella conocía muy bien. Su anillo de Rose Cherockee que le había regalado en uno de sus cumpleaños, y que tras su ruptura él se lo quedó.

-Daryl…

-Siempre ha sido tuyo. Es el momento de que vuelvas a tenerlo. –Murmuró cuando Daryl se sentó a su lado.

Daryl sujetó su mano con suavidad, mientras deslizaba su anillo en su dedo corazón. Carol suspiró mientras luchaba con las emociones que le invadían. Se admiró su mano con él puesto y sonrió. Le encantaba ese anillo. A pesar de los años, este parecía intacto. Sabía la importancia que esa flor tenía para él.

-Gracias...

-Ya sabes, eres mi rosa Cherockee.

Como le había dicho años atrás, esa flor le aportaba seguridad y esperanza de que todo iba a ir bien. Carol aún recordaba esa conversación a la perfección y se había quedado sin palabras entonces, y al igual que ahora, ella no sabía que decir al ver esa mirada de adoración con la que le observaba.

-¿Es tu forma de pedirme matrimonio? –Dijo en broma, pero al ver su rostro, Carol se apresuró a hablar. –Es broma, Daryl.

-Yo… cariño… -dijo en voz baja, la forma en que él nombró su apelativo cariñoso hizo que su pecho se apretara. –Quiero estar contigo más que nada en este mundo… y lo sabes.

Por un momento, el miedo apareció en su cuerpo ante lo que estaba a punto de decirle, y él tragó saliva, antes de buscar las palabras adecuadas.

-Daryl…

-He pensado mucho en estos días, y… yo no estoy seguro que quiera casarme. –El rostro de Carol se tornó en confusión y Daryl se apresuró a aclarar. –Creo que no quiero casarme con nadie… No quiero que te enojes, yo solo quiero ser sincero. Siento que toda esta mierda de la boda con Sheila me ha afectado demasiado… Yo no sé cómo explicarlo, pero no estoy seguro de querer pasar por lo mismo.

-Está bien, lo entiendo… -Murmuró Carol.

A pesar de que una parte de ella siempre se ha visto casada con él, quizá por todas las convicciones que sus padres le habían inculcado desde bien pequeña; Carol entendía a la perfección los sentimientos contradictorios que Daryl pudiera tener. A pesar de que en parte le creaba inseguridad, ella sabía todo lo que había sufrido, así que no iba a pedirle que pasara por ese trance si él realmente no quería.

-Hey, -, Daryl le llamó haciendo que sus ojos conectaran con los suyos, y Carol pudo ver la vulnerabilidad en ellos-, anulé mi boda a escasos días de que se celebrase, dejé absolutamente todo para volver contigo. Te amo. Y no hay nada que me haga arrepentirme de mi decisión.

Carol asintió a sus palabras, sonriendo levemente y él le devolvió la sonrisa. Sus ojos se posaron en los suyos.

-Lo sé… -contestó ella. -Nada va a cambiar, Daryl. Te quiero igual, nos casemos o no.

-Gracias. –Susurró él besándole.

Volvieron a acurrucarse uno al lado del otro, y volvieron a dar al 'play' a la película. Pocos segundos después, él volvió a llamarla.

-¿Oye? Y si dejamos la peli para otro momento… No me estoy enterando de una mierda. -Carol soltó una sonora carcajada por sus palabras, aunque tenía razón debido a las interrupciones no habían seguido el hilo de la película.

-Está bien. ¿Qué quieres hacer? –Preguntó ella con una media sonrisa.

-Quizá, estrenar la bañera… Ya sabes, un baño relajante después de este día tan estresante.

-Ya sé por dónde vas… -dijo ella con una media sonrisa.

-¿Entonces? –Preguntó él con una ceja levantada.

-Está bien, -dijo levantándose del sofá-, agarra el vino y el helado de chocolate. Yo pondré las velas en la bañera. Te espero en el baño. –Nada más pronunciar esas palabras, Daryl salió disparado hacia la cocina para agarrar lo que le había pedido.

Y mientras dejaba caer la ropa contra el suelo, y el agua llenaba toda la bañera, Carol supo que él era lo que siempre había soñado, con sus defectos y con sus virtudes. Se casase o no con él, tuviera más niños o no, Carol lo tenía todo, no necesitaba nada.

Era feliz despertándose a su lado cada día y viviendo junto a él.

Cuando la boca de Daryl besó el punto débil de su cuello, Carol se olvidó de todo dejándose llevar por la lujuria, el deseo y, sobre todo, por amor.


Hola Carylers,

En un par de días publicaré el capítulo final. Ya está escrito y revisado.

Mil gracias por leer,

Nos leemos muy pronto.

San.