Sentada en una de las lujosas sillas, Carol descansaba debido al dolor de pies, no estaba acostumbrada a llevar tacones. Pero era un día especial. La música animada hacía que casi todos los invitados de la boda estuvieran en el centro de la pista de baile dándolo todo.
El convite de la boda de Andrea y Luque se había organizado en una casa rural a varios kilómetros de Atlanta. Era espectacular la boda que habían preparado y ahora estaban al aire libre, en una pista de baile donde los casi 200 invitados estaban dándolo todo.
La pelirroja observó a Daryl junto a Sophia quienes estaban bailando. Carol pudo intuir la risa de su hija de cinco años al ver a su padre intentar bailar y moverse al ritmo de la música. Les encantaba verlos interactuar, se parecían mucho entre sí, físicamente y también personalmente. Se adoraban entre sí.
Sophia había empezado a hacer danza, y era bastante buena según le había comentado su profesora. Sin embargo, parecía que le daba vergüenza bailar delante de la gente. Su padre la había arrastrado a mitad de la pista para que bailara con él, sin embargo, lo único que estaba consiguiendo que ella se riera de él. Daryl había bebido más de la cuenta y había perdido la vergüenza que solía tener. Entre Daryl y su hija estaban dando un divertido espectáculo. Estaba deseando poder decirle esto al día siguiente y burlarse un poco de él.
Por suerte, ella no había bebido ni una gota de alcohol, y podría llevarles a casa.
-Parece que está muy animado. –Una voz de mujer le distrajo de su espectáculo, y giró el rostro para ver a Sheila con una enorme barriga que se acercaba a ella con una sonrisa. Carol le correspondió y sonrió abiertamente.
Anteriormente durante la ceremonia, habían coincidido y se habían saludado. Carol había notado un poco de tensión porque era la primera vez desde que sucedió todo que coincidían. Daryl y Carol felicitaron a Sheila por su embarazo y todo se volvió más natural. Estuvieron hablando un rato antes de volver a sus posiciones.
-¿Puedo acompañarte? –Preguntó ella y Carol asintió. Segundos después, Sheila estaba sentada a su lado. –No puedo estar demasiado tiempo de pie. –Carol asintió y miró el rostro de Sheila quien transmitía mucha felicidad.
-Andrea me dijo que era una niña, –empezó a decir Carol.
-¡Si! ¡Somos tan felices! –Carol vio la emoción en el rostro de Sheila, al mismo tiempo que se toca la barriga. –Nos hubiera dado igual si hubiera sido un niño.
-¿Tenéis un nombre?
-Sí, se llamará Daphne.
-Precioso. –Contestó Carol, antes de que se quedaran unos segundos en silencio. Había una rara atmosfera entre ellas. Pero ambas se rieron ante un movimiento de Daryl y Sophia se tapaba el rostro de la vergüenza.
-Ha bebido, ¿verdad? –preguntó Sheila con un tono divertido.
-Sí, y está haciendo pasar vergüenza a su hija. –Carol contestó con una media sonrisa.
-Lo peor del embarazo es no poder beber nada. –Carol se rio ante el malestar de ella.
-Te entiendo. Yo tampoco he tomado nada.
-¿Por qué no puedes beber? –Sheila frunció el ceño, y Carol le miró intentando buscar una excusa coherente, pero Sheila lo entendió a la primera. -¡Oh, dios mío! ¿Tú también? ¿Estás embarazada? –Preguntó visiblemente emocionada esperando una respuesta de ella.
-Ah, -Carol miró hacia la pista de baile para ver que Daryl y Sophia estaban lejos de ellas y entonces habló-, sí… -Confirmó ella.
-Me alegro mucho. –Dijo Sheila abrazándole. -¿Daryl y Sophia lo saben?
-Aún no, Daryl estaba un poco ansioso de que me quedara embarazada y aunque llevaba una semana con la sospecha, no quería ilusionarle hasta estar 100% segura. Hace un par de meses pensé que podría estar embarazada y se llevó una gran decepción cuando descubrimos que solo era un retraso. –Explicó Carol.
-¿Ha sido buscado entonces?
-Sí, -confesó Carol-, llevamos varios meses intentándolo. Pero Daryl estaba demasiado impaciente.
-Mi marido también se inquietaba porque no me quedaba embarazada. –Dice ella con una risita-, por mucho que le dijera a Son que debíamos ser pacientes, él se obsesionaba.
-Daryl igual. –Soltó la mujer mirando a Daryl quien en ese momento, él le miraba desde la lejanía.
-Me alegro mucho por vosotros, Carol. –La pelirroja giró el rostro para mirar a los ojos de la mujer. Sheila hablaba con sinceridad y podía verlo en ella.
-Gracias. –Estuvieron unos segundos en silencio hasta que ella volvió a hablar-. Sheila, sobre lo que pasó… yo…-empezó a decir Carol, pero la rubia no le dejó acabar.
-Carol, no te disculpes. –Le dijo para su sorpresa-. Yo debí haberle dejado cuando vi que las cosas entre nosotros no funcionaban. –Carol pestañeó confusa y ella siguió hablando-. Cuando os vi por primera vez juntos, supe que algo iba a mal… La forma en la que Daryl te miraba… que te mira… él nunca me miró de esa forma. Nunca. Me di cuenta pero me intenté engañar de que era por el bien de Sophia… pero en el fondo era consciente que no. Daryl nunca me amó… al menos no como lo hace contigo.
-Quiero que sepas que nunca pasó nada entre nosotros mientras estabais juntos.
-Lo sé, y también sé que no tuviste la culpa. Pero estaba muy dolida al principio. Con los dos, y para mí era más fácil culparte a ti o a él.
-Lo entiendo. –Dijo ella. -Él no quiso hacerte daño. Lo sabes, ¿verdad?
-Lo sé. –sonrió ella-. De hecho, ahora después de todos estos años, agradezco que me hubiera dejado, hubiéramos sido muy infelices. Conocer a Son y este bebé, es lo mejor que me ha pasado.
Carol sonrió abiertamente ante la felicidad de Sheila. De hecho, Carol sabía que Daryl estaba muy contento por ella. Puede que nunca hubiera estado enamorado de Sheila, pero Carol sabía que él le deseaba lo mejor en su vida. Sabía que esta conversación le iba a alegrar mucho a Daryl, puesto que aún tenía una espina clavada a todo lo que sucedió con ella.
-Quizá algún día, podemos vernos, de nuevo. Como en los viejos tiempos. –Sugirió Sheila, haciendo que Carol se sorprendiera por sus palabras.
-Por supuesto.
-Ahora tengo que ir al baño, que el bebé no para de dar patadas a la vejiga como si de una pelota se tratase… -Carol se rio, y la vio levantarse para dirigirse al baño.
No se había percatado que la música había cambiado a una canción lenta, y Sophia se había cansado de los vergonzosos movimientos de su padre y se había ido a jugar con otros niños de la boda. Daryl se acercaba a ella.
-Hey, ¿todo bien? –preguntó Daryl, haciendo una clara referencia a la conversación con Sheila. Carol sonrió.
-Perfecto, -contestó la mujer-. ¿Y tú? Parece que te has pasado con las copas.
-Buff, que va. –Contestó él con una media sonrisa, antes de que le tendiera la mano y Carol le mirara con una ceja levantada-. -¿Bailas conmigo? Mi pareja de baile me ha dejado plantado, –dijo con falso enojo, haciendo referencia a su hija. Carol se rio por su comentario.
-¿Daryl Dixon sacándome a bailar? Debo estar en un sueño. –Él negó con la cabeza, mientras ella le agarró la mano y se levantó, caminaron hacia la mitad de la sala, y la atrajo hacia él.
Can't help Falling in Love de Elvis Presley sonaba en la estancia, mientras todas las parejas bailaban un lento. Los solteros y solteras se dedicaban a beber.
Carol repasó la mirada por toda la sala y al fondo vio a Sheila y a su actual marido, Son. Los novios no estaban muy lejos de ellos, Andrea y Luque estaban bailando esa balada también, totalmente en su mundo.
Carol sintió los brazos contra su espalda sujetándola con suavidad, mientras se movían lentamente. Era extraño incluso hasta para ella que él se hubiera prestado a esto, pero ella no se iba a quejar. Carol dejó caer su rostro contra el cuello de Daryl, mientas él le sujetaba con fuerza contra sus caderas. Cerró los ojos disfrutando de ese momento. Carol podía oír la respiración pesada de Daryl contra su oreja, mientras se balanceaban sin ningún tipo de ritmo. Sintió como él giró su rostro para darle un suave beso y amoroso en el cabello rizado.
Ella elevó su rostro para mirarle a los ojos y entonces, él se acercó a sus labios y le besó. En mitad de la pista de baile, mientras sus manos fuertes le sostenían fuertemente contra su espalda y la música lenta entraba por sus oídos. El beso fue sorprendente, suave y empapado de amor. Carol sintió como Daryl se apartó, antes de elevar su mano limpiando el mechón de su cabello. Él mostraba una sonrisa en sus labios, que estaban algo sonrojados.
-¿Por qué cada vez que me besas es como si fuera la primera vez? –Susurró ella y Daryl le sonrió ante sus palabras, recordando su primer beso en el banco que más tarde se convertiría en su lugar especial.
-Bueno, te recuerdo que fuiste tú quien dio el primer paso. Y joder, menos mal que lo diste. Si hubieras esperado a que lo diera yo creo que aun estarías esperando. –Carol se rió por su comentario, antes de mirar por encima de su hombro a Sophia quien seguía jugando con los sobrinos y sobrinas de Andrea.
Le besó de nuevo, esta vez más profundo, mientras la sostenía entre sus brazos. Deslizó una mano hasta el rostro de Carol para seguir con su beso antes de escuchar el gemido de ella. Tuvo que recordarse a sí mismo donde estaban, porque ese beso sensual y cariñoso, lento y amoroso, se estaba convirtiendo en algo más.
-Daryl… -suspiró, -Debes haber bebido mucho para que me estés besando de esta manera en mitad de una sala llena de gente, y además, me hayas sacado a bailar…-susurró ella con una media sonrisa por presenciar las actitudes tan poco comunes de él. No era de los que le daban un beso apasionado en mitad del salón y con su exnovia entre ellos.
-Me importa una mierda quien este. Te quiero. –Volvió a besarle, uno suave y dulce. Antes de que él parará completamente sus pasos y le observó atentamente. -Además… ya sabes… debemos practicar para la nuestra… -Sorprendida por las palabras tartamudas de Daryl, ella frunció el ceño, mientras le observaba al mismo tiempo que sentía que sus ojos se llenaban de lágrimas.
-Daryl, ¿tú… me estás pidiendo… que me case… contigo? –preguntó sorprendida mientras dejaron de moverse.
-Tal vez… -susurró él con su tono nervioso.
-Tú me dijiste que no querías…
–Ya lo sé… pero he cambiado de parecer…Yo… soy un puto desastre para estas cosas… -dijo él-, ni siquiera estaba planeado… ni tengo un puto anillo…- yo solo sé… que quiero pasar el resto de mi vida contigo. Sé que no necesito un jodido papel que me diga que te quiero… o una promesa… pero lo hago por ti… ¿quieres casarte conmigo? –Preguntó él con un tembloroso tono.
-Joder, claro que sí… -dice ella, dándole un beso entre lágrimas, mientras los demás seguían en sus mundos bailando.
El beso fue más intenso que antes, mientras las lágrimas rodaban por sus rostros. Y después se abrazaron fuertemente. Carol pudo ver que algunas personas le miraron sin entender muy bien que pasaba. Pero ellos siguieron en ese abrazo mientras continuaron bailando como si en una nube se encontraran.
Esa era la grandeza de su relación, que no necesitaban mostrar nada. Se amaban, y aunque él no se hubiera arrodillado delante de ella o le hubiera puesto un anillo en el dedo, ella era la más feliz del mundo.
-Daryl, ya tengo un anillo. No necesito otro. –Dijo la mujer mirándose el anillo de rose Cherockee, que reposaba en su dedo corazón de su mano derecha.
Daryl le miró, y dejó caer su frente contra su rostro.
La balada entraba por sus oídos mientras dejaba reposar su barbilla por su hombro. Aún estaba sorprendida que Daryl le hubiera arrastrado a la mitad de la sala, le hubiera besado y le hubiera pedido matrimonio. Sophia apenas se había enterado de nada.
Entonces en ese momento, ella no pudo aguantar el secreto por mucho más tiempo.
-Daryl… -le llamó. Él hecho la cabeza para atrás para mirarle a los ojos.
Él la observó atentamente.
-La boda tendrá que esperar más de un año. –Pero él bufó sin darle importancia.
-Como si nos casamos con 60 años. No me importa. Cuando tú decidas. –Carol se rió ante su comentario pero negó con la cabeza al ver que no había entendido el porqué.
-Daryl… quiero decir que tendremos que esperar mínimo 9 meses. -Susurró ella con una sonrisa.
Carol pudo ver como el rostro de Daryl se transformó de la confusión a la alegría a medida que entendía lo que significaba esas palabras. Rápidamente, se vio aprisionada en un beso ansioso y alegre, sin percatarse que debido a las muestras de alegría de él, casi todos los asistentes a la boda les estaban mirando.
Estaban en su burbuja de alegría compartiendo un beso, y ella pudo escuchar contra sus labios un "Te amo". Carol se sonrojó con su sonrisa amplia, mientras su corazón estallaba de amor. Y cuando la hermosa canción llegaba a su fin, Carol le susurró un "Te amo también" sellándolo con un beso profundo que evidenciaba su amor sincero y… eterno.
Hola Carylers,
Con este capítulo doy por finalizado el fic.
Quizá muchos esperaban una declaración más clásica, pero es Daryl, es impulsivo.
Me dio la sensación que a medida que avanzaba, la historia ha ido perdiendo encanto y, a la vez, yo iba perdiendo las ganas de escribirla. Es por esta razón que decidí acabarla mucho antes de lo que pretendía.
Lo siento si el final, o si en algún punto la historia no les gustó.
Le tengo mucho cariño a esta historia y no quería dejarla abandonada, quería darle un final digno, espero que les haya gustado, aunque solo sea un poquito. Creo que soy pésima para los finales…
Aun así millones de gracias a todas esas personas que han leído solo una parte o hasta el final este fic. De verdad, MIL GRACIAS.
A partir de ahora, seguiré con mi otro fic "Compañeros de trabajo".
Nos leemos pronto.
San
